Autor: Eduard Punset 1 mayo 2016

Todos, hasta la más dulce abuelita, escondemos un yo malvado. Si alguien ha sabido estudiar y sacar a la luz nuestra faceta más perversa, ese es Philip Zimbardo. El gran psicólogo neoyorquino saltó a la fama en 1971 con su experimento de la prisión de Stanford, donde recluyó a un puñado de estudiantes universitarios de clase media a quienes asignó roles de carcelero o de prisionero.

En pocos días mostraron comportamientos extremos: abusivos y violentos, los guardias; profundas crisis emocionales, los prisioneros. El experimento se le fue de las manos y tuvo que abandonarlo en solo seis días, ocho antes de lo previsto.

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Autor: Eduard Punset 17 junio 2012

Recuperamos el post que publicó Eduard Punset el 26 de octubre del 2009 y que esta semana ha formado parte de las pruebas de acceso a la universidad en Cataluña.

Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Los que tienen la manía de contradecir siempre al que está delante no gozan de tiempo material para paliar el efecto perverso de su ánimo contradictor.