Autor: Eduard Punset 28 Diciembre 2015

No soy de los que tienden a quedarse anclados en el pasado. Recurro a él, al pasado, mil veces al día, como hacemos todos, pero no lo hago para remover sentimiento de nostalgia alguno, ni mucho menos para reprocharme un presente peor. Steven Pinker me enseñó que cualquier tiempo anterior fue peor y, aunque lo afirmaba desde la óptica social, en términos individuales esa afirmación es igualmente cierta.

carta

Piénsenlo. Cuando nacemos, somos puro instinto y emoción. Aprendemos mientras el cerebro completa su desarrollo y, cuando empezamos a adquirir criterio, pasamos por una convulsa adolescencia donde intuición, razón e impulsos hormonales entran en conflicto a diario. Superada esa montaña rusa emocional, intentamos encontrar nuestro lugar en el mundo; un mundo que aún no da pie suficiente a los jóvenes de la manada, pese a ser estos los más creativos e innovadores. Lentamente, nuestra independencia se empieza a consolidar y construimos, ahora sí, nuestro futuro, a sellar relaciones y a ocupar un lugar cada vez más central en nuestra red social.

En la mediana edad, entre los cuarenta y los sesenta, pese a aparecer los primeros signos del envejecimiento, los humanos estamos en uno de nuestros mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones, tal y como supo revelarme David Bainbridge. Y en la vejez, nos liberamos de las ataduras laborales, de levantar a nuestros hijos y podemos, al fin, gozar de nuestras décadas de vida redundante en términos biológicos.

En otras palabras, a lo largo de nuestras vidas, nuestra biología se transforma y tenemos que adaptarnos a lo que nos marca el cuerpo. Nos pide cambiar, pero a muchos nos cuesta horrores hacerlo, cuando en realidad el cambio está en la base del aprendizaje, de la plasticidad neuronal, de la evolución e incluso de la química que compone nuestro universo.

Estas son algunas razones, pero hay muchas más por las cuales nunca he dado demasiada importancia al pasado. Si recurro a él, lo hago para constatar que el presente es mejor y el futuro aún lo será más, algo que he querido reflejar en «Carta a mis nietas». En este libro hurgo en el pasado a la búsqueda de lo que me ha emocionado y lo que he aprendido, para intentar entender mejor el presente y atisbar el futuro.

Pero subrayo que «Carta a mis nietas» no es un viaje al pasado, sino una mirada al futuro. Un vistazo a lo que nos deparan la ciencia, la medicina y la tecnología que vienen y a cuál será su impacto en nuestro modo de crecer, de aprender, de cuidarnos, de relacionarnos, de trabajar, de vivir.

¿Por qué este libro?
En «Carta a mis nietas», mi nuevo libro, emoción y aprendizaje van de la mano. En él rescato alguna de mis propias vivencias y las pongo en común con las ideas de las mentes más sorprendentes que he tenido la oportunidad de conocer.

¿Qué cuenta?
Mis ancestros, la infancia rural en el Priorato, los años en la BBC, el exilio, la experiencia haitiana o mi fugaz paso por la política encuentran su explicación en las circunstancias de la época y las analizo gracias a la gran enseñanza de figuras como Gerd Gigerenzer, Richard Dawkins, Lynn Margulis, Stephen Jay Gould, Susan, James Lovelock, Jane Goodall, Daniel Dennett y tantos otros pensadores.

¿Por qué a mis nietas?
Queridas Candela, Violeta, Alexia y Tiziana: no olvidéis nunca que detrás de cada decisión repentina que toméis se esconden mil años de saltos de un horizonte a otro de vuestro inconsciente.



13 Respuestas to “A los sabios que vendrán…”

  1. Jhery Limaymanta:

    Una maravillosa reflexión mi estimado Eduard Punset, una mirada al pasado, nada mas que un vistazo,un “echar el ojo” a ese tiempo que se fue y que cambio nuestro ser. Quizá pudo haber errores, pero no debe ser el fin de ese mirar. No revivir el pasado, al contrario con nuestra observación percatarnos, que cambiamos, y pues cambiamos para bien, darnos cuenta de nuestros logros y cuanto de lo que somos hoy, de las cosas que hemos alcanzado, y vaya que aunque parezca increíble, jamas hubiésemos pensado que ocurrían.
    A su vez me agrada muchísimo como aborda su mirada al futuro, pues ese pasado, ese que en cada momento estamos dejando atrás, cada minuto, cada segundo, sirve de base y de inspiración para el enorme futuro de posibilidades que se nos avecina, en cada una de las ciencias y disciplinas.
    Un fuerte abrazo desde Perú, lo admiro mucho Eduardo Punset, gracias por sus continuas publicaciones, muchas gracias.

  2. Brian:

    !Impecable! Palabras de un gran maestro… espero leer dicho libro pronto!

  3. José Luis Chacón:

    Estuve leyendo El alma está en el cerebro y hay una parte en la sección El Experimento de Milgram en donde se afirma: Una persona que busca respuestas está abierta a la información y, de hecho, no tiene convicciones muy arraigadas… Estoy de acuerdo casi por completo. El asunto es que no necesariamente es carne de cañón para los manipuladores (lo cual se afirma en la siguiente frase). He pasado por etapas de descubrimiento y estudio, y he concluido (por los momentos) que para poder experimentar la existencia en su máxima expresión (o manifestación) tengo que estar en una situación de “inocencia” y libertad. Es decir, debo estar libre de cualquier tipo de prejuicio y convicción acerca de lo existente. Para mi el captar o experimentar la vida de manera inmediata y auténtica requiere la renuncia de todo lo que altera la manifestación del ser. Es claro que tenemos condicionamientos (“buenos” o “malos”) que adulteran la experiencia de la existencia. Esto se debe, según mi entender, a que mutilamos la experiencia por aferrarnos a convicciones o “conocimientos”. Por último, quiero expresar la distinción entre comprensión, entendimiento y conocimiento y, creencia y convicción. Una de ellas es atemporal y no acumulativa, mientras que la otra no. La primera permite una vinculación consciente a la existencia, mientras que la segunda es un escudo (inútil) a la fugacidad de la vida y a los temores de nuestra mente. Felicidades para todos.

  4. Melissa Villanueva G.:

    En pocas palabras, lo ha pasamado de una manera magistral. Ojala todo el mundo fuera optimista y dejara de mirar el pasado con nostalgia. Ahora que me falta poco para cumplir cuarenta me sientoas segura de mi misma, viendo el pasado me he dado constantemente cuenta que me siento mas libre de ser yo misma. Ojala la gente dejara de tener nostalgia del pasado y pudiera envejecer de esta forma. Me encanta la ciencia y la forma en como usted la trasmite. Le deseo larga vida para que bos siga regalando su sabiduría.

  5. Joan Romeu:

    Como experto neurólogo, quiero mostrar mi admiración a Eduard Punset. Espero poder disfrutar y aprender de este nuevo libro tanto como con los anteriores.
    Grandes reflexiones.

  6. ACC:

    Gracias por su escrito.
    Es un buen modo de afrontar la vida con Felicidad y Alegría.

    Alumn@s CC

  7. Luis:

    Me ha emocionado el libro y sobre todo su persona, me identifico en muchas cosas y mas habiendo nacido los dos el mismo dia, 9 de noviembre, una pregunta la direccion de su pagina en la solapa delantera termina en .com , ¿es un error tipografico?.

  8. Ricardo Ramo:

    “En la mediana edad, entre los cuarenta y los sesenta, pese a aparecer los primeros signos del envejecimiento, los humanos estamos en uno de nuestros mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones”
    No sé por qué pero lo intuía, gracias por confirmarlo.

  9. Intoku:

    Intuición vs. razón. Creo que jamás llegaremos a saber a ciencia cierta la influencia de una sobre la otra.

    ¿Habéis leído algo sobre la teoría de las limitaciones?

    Saludos cordiales,
    Intoku.

  10. constanza:

    poniendo en practica tu teoria de los seis puntos intento conocer a kdlang. si no lo consigo espero conocerte a ti. tienes tiempo para gente normal y corriente como yo?.

  11. Maria Yolanda Arenas:

    Hola Eduardo. Soy asidua escuchante de tus programas, de los cuales he aprendido y sobretodo persuado a los mas jóvenes de la familia para que los escuchen y sí que los escuchan y me preguntan. Así es que a través de tus programas y libros haz hecho reflexionar a muchos. Te agradezco y te envió saludos

  12. ximena:

    Es una buena reflexión, el cerebro siempre esta aprendiendo cosas nuevas,también constantemente estamos adaptándonos a situaciones nuevas y complejas. Siempre hay algo que aprender. Saludos

  13. Gemma:

    Sería maravilloso poder ser tan flexible en la vida como los juncos al viento, de lo que tanto hablan los orientales, la vida es el presente, el ahora tenemos que aprender a disfrutarla.

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