Autor: Eduard Punset 31 Agosto 2014

El viejo reloj de arena concentra los dos bienes mas escasos y valiosos de la economía actual: la arena y el tiempo.

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Granito a granito (imagen: Rachel / Flickr).

Escasea la arena. Dubai importa toneladas de arena de Australia para edificar, y a los pescadores de las islas Maldivas les sale más a cuenta bucear para subir sacos de arena que pescar. Saben que ese acopio contribuye al hundimiento de sus propias islas, pero la modesta arena es, de repente, un recurso muy valioso. La utilizamos para construir autopistas, carreteras, edificios y para fabricar cristales. Las técnicas de construcción a base de cemento y hormigón engullen cada año más de 15.000 millones de toneladas de arena.

Escasea el tiempo. El tiempo de atender. La economía de la atención –que trata de superar a los viejos modelos de intercambio de bienes materiales dando un valor inesperado a la atención– ha sido la primera en apuntar las consecuencias de la falta de tiempo disponible. La atención es la facultad de atender o de concentrar la mente en un único objeto. Se da atención individual a un niño, a un invitado. Pero la atención requiere tiempo, consideración y disponibilidad. Y hasta ahora no se ha valorado. ¿De qué trata esta nueva economía de la atención?

En tiempos remotos, la economía trataba de administrar los recursos domésticos; es decir, de ahorrar recursos. Hoy, la economía apuesta por la sobredimensión, con afanes de crecimiento permanente y sin considerar que tanto los recursos materiales como los psíquicos pueden agotarse. Los estudiosos de la economía de la atención consideran que el reto clave para las empresas del capitalismo digital consiste en captar la atención del público. Lo hacen aplicando las reglas del neuromarketing; el punto de mira de la nueva economía es nuestro sistema neuronal.

La economía de la atención plantea con agudeza las cuestiones relacionadas con la capacidad de atención; propone que se mida nuestra disponibilidad mental y que se le dé un precio, ya que solo dispondríamos de una media de diez minutos diarios para repartir y fijar nuestra atención en algo que no sea el trabajo o las tareas de la vida cotidiana.

La abundancia de información y mensajes publicitarios –para la cual escasea cada vez más la atención– parece confirmar la intuición inicial de los precursores de la economía de la atención: Alvin Toffler (1970), Daniel Kahneman (1973), Michael H. Goldhaber (1996) o Jonathan Crary (1999). Desde los años setenta, todos ellos intuyeron un cambio de nuestras economías tradicionales hacia una economía de la atención. Desde 2005, pensadores más recientes como Georg Franck hablan de «capitalismo mental».

Lo que escasea ya no es la producción de información y mensajes publicitarios, sino su recepción. El valor se ha desplazado. El de un libro ilustrado de antaño –cuya elaboración requería meses o años– era mucho mayor que el de los libros de bolsillo que las imprentas modernas producen casi instantáneamente en grandísimas tiradas. Por esa superproducción de información, mañana serán los productores de contenido –nos dicen los expertos de la economía de la atención– los que que tendrán que pagar al público si quieren que este les dedique su escaso y valioso tiempo de atención.

La sabiduría de la sociedad industrial fue la producción en masa. Quizá la nuestra sea el saber relacionar la producción con la recepción o la aceptación. Esta es la singular aportación de la economía de la atención. A la inversa de lo que se ha hecho hasta ahora, esta economía no valora la producción masiva de bienes culturales y materiales; valora nuestra disponibilidad midiendo los limites de nuestra atención. Si tratásemos la atención humana como un recurso valioso y finito, podríamos empezar a transformar el modelo económico actual. Ya no deberíamos producir bienes sin plantear cómo los recibimos y la atención que les podemos dedicar.

No se trata tanto de pensar un nuevo marketing, sino una manera nueva de hacer negocio.



10 Respuestas to “Tiempo y arena”

  1. susan collazo:

    Sr. Punset, Lo que usted afirma , es posible que no tarde en llegar. Por otro lado, no sabía que la arena se utilizaba para fabricar tantas cosas, es posible que, estemos ya, al borde de una descompensación entre lo que fabricamos y, lo que consumimos, en ese caso , ya podemos empezar, (como usted dice) “con nuevas maneras”y, de una vez por todas, vamos por delante de los acontecimientos.

  2. Raúl:

    Vaya que si han reaccionado. La publicidad ahora es más agresiva y más invasiva. Los contenidos han sido transformados en publicidad, se puede apreciar especialmente en la tv, yo hablo del único deporte que sale en mi canal, yo hablo de tal película y no de otra cada 15min en toda la programación de mis 5 canales de tv, en mis películas beben coca cola 8 veces… Como no vemos publicidad te transforman el contenido en publicidad.

  3. lola:

    Gracias.

  4. El talento en el Siglo XXI ¿qué es importante?:

    […] de sus características, destaca un artículo de Eduardo Punset, publicado en su blog, titulado “Tiempo y arena” donde nos habla de la economía de la atención, de la importancia que ésta ha adquirido y de […]

  5. ANONIMO:

    tiempo y arena, algunos dirian que son granos de polvora de los molinos en tierras inciertas, pero si es por el tiempo, bonito resulta sumergirse en un mundo de informaciones legadas, es que… la España Hidalga guarda sus secretos, tambien las tejas son hechas de arena.

  6. Angel peñalver:

    cambiaremos los métodos pero no los hechos y sus consecuencias

  7. Roxana Iemmi:

    Que interesantísimo artículo. La humilde arena tranformada en un valioso material. Arena que simboliza el paso del tiempo, que es nuestra arena personal, maravillosa metáfora. Todos disponemos de arena y no la valoramos porque no somos concientes de como se pierde. Todos tenemos tiempo, un tiempo limitado , pero nuestro. Muchas veces lo desperdiciamos o ponemos la servicio de otros , que si saben que provecho sacarle.
    Nuestra atención , es una moneda valiosa , que muchos codician. Desean nuestra atención para que se tranforme en deseo. No olvidemos que la arena/atención/ teimpo nos pertenece , miremos que construimos con ella.

  8. Juan Mancera Rex:

    Para mí el tiempo ni es abundante ni escaso (solo una referencia). En cuanto a lo demás sólo indica que el ser humano es un depredador de si mismo y sólo una conciencia generosa de nuestros actos nos hará sobrevivir.

  9. Ada c:

    La falta de tiempo es una consecuencia del estilo de vida que la sociedad de consumo nos ha vendido, en la que hay que que hacer y saber de todo: polivalentes en el trabajo, multitareas en el hogar, ocio completamente ocupado; y ya nos enseñan desde pequeños con las actividades extraescolares. Tenemos niños y niñas que no tienen tiempo para crear y descubrir quiénes son ellos mismos. Estoy de acuerdo…la atención requiere de una actitud de disponibilidad y una consideración de la que no estamos dando ejemplo ni educando en la generación del mañana.

  10. David Gallardo:

    Muchas gracias por tus artículos Punset, como siempre tan claros y agradables. Creo que ya se está dando la venta de nuestra atención. Tengo en mente cierto juego de dragoncitos al qué juega mi madre. Cultiva comida a un ritmo lento, pero los creadores del juego permiten conseguir más comida pagando x euros.
    El otro día me comentó que si a través del face…. veías el video publicitario que ellos te ofrecían te “regalaban” más comida, aquello por lo que cobran. Es decir, tu tiempo y atención a cambio de un pago de algo que quieres. Ciertamente, no percibes dinero, pero sí es una transacción. Supongo que por su parte cobrarán del dueño del video por cada visualización.
    Gracias y un abrazo.

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