
Si todo el mundo consumiera la misma cantidad de energía que absorben los países ricos, necesitaríamos cuatro planetas más como la Tierra para sobrevivir. El problema está en que los humanos -al contrario que las hormigas, las termitas o las abejas- no funcionamos como un superorganismo solidario.
No hay otra historia más fascinante que la cuenta la transformación del primate hace unos cinco millones de años en el hombre moderno que somos. Hace unos cincuenta mil años, unos ciento cincuenta intrépidos salieron de África y se desparramaron por el mundo. Ahora, gracias a la genética, entendemos muchísimas cosas que no sabíamos de aquel largo viaje.
Cuando pensamos en emociones, creemos que son sólo una cuestión personal. Pero las últimas investigaciones demuestran la enorme importancia de las relaciones sociales para las emociones. Basta pensar en lo que sucede en un campo de fútbol y en cómo el comportamiento de los demás contamina la forma en que expresamos nuestra emoción cuando se produce un gol.
¿Son tan complicadas las mujeres como dicen los hombres? Quizá no, pero la ciencia sugiere que son distintas de los hombres. El impacto de del estrés, por ejemplo, no es el mismo en las conductas de hombres y de mujeres. También el espacio que ocupan las relaciones sexuales en el cerebro de ambos es distinto. En contra de lo que creíamos, la ciencia nos sugiere que el cerebro tiene sexo.
Recientemente, los científicos han comenzado a analizar el amor, algo que había estado reservado para los poetas y literatos. Científicos como Helen Fisher ahora miran con en el escáner el cerebro de personas locamente enamoradas o deprimidas por la pérdida de un gran amor y han descubrierto la importancia fundamental de los factores biológicos y hormonales de las substancias químicas en el proceso de amar.
Todo lo que conocemos del mundo nos llega por los cinco sentidos. Empezamos a conocer cómo transformamos en señales eléctricas lo que la retina envía al cerebro. Incluso conocemos la proteína con la que fabricamos los colores que hasta ahora creíamos que estaban en el universo. Pero lo que no sabíamos es que, sin la memoria, no existe el mundo ni el universo. Esto quiere decir que cuando pensamos o hablamos, lo hacemos siempre desde el pasado.
¿A quién se le podría ocurrir diseñar una teoría de las rugosidades y de las fragmentaciones y, además, aplicarlo a determinados campos como la bolsa para descifrar la variabilidad del valor de las acciones? Lo primero que vieron nuestros antecesores fueron rugosidades. Veían muy pocas cosas suaves como la luna o los ojos. La ciencia entró de lleno en lo suave y todo el mundo se olvidó de las rugosidades y de las fragmentaciones... todo el mundo menos una persona: Mandelbrot.
El halo de misterio que acompaña a las dimensiones ocultas ha despertado el interés de muchas personas. Sin embargo, estas dimensiones que nadie ha podido ver aún han hecho correr ríos de tinta en la literatura fantástica y, recién en los últimos años, los físicos teóricos han apuntado hacia ellas sus complejas ecuaciones matemáticas. Lisa Randall, catedrática de física en la Universidad de Harvard, es una de los científicos que especula sobre la existencia de dimensiones ocultas.
Uno de los iconos culturales del siglo XX ha sido el robot. En el cine, su poder de atracción varía entre el sirviente sumiso que eleva la calidad de vida de las personas en el futuro y la amenaza metálica que se revela contra el control humano. Sin embargo, Rodney Brooks, especialista en inteligencia artificial, explica a Eduard Punset que lo más fascinante de la evolución de la robótica es que plantea dudas sobre el límite entre la materia viva y la materia inerte.
Cercano al planteo de la Tercera Cultura, David Cronenberg busca explorar la condición humana en sus películas partiendo del trasfondo científico. Aquí, discute con Eduard Punset sobre la complejidad de la mente humana, la condición cambiante de la vida, la tarea del arte y su relación con la ciencia y sobre otros temas que hacen de Cronenberg uno de los cineastas más destacados de la actualidad.
Cuando Ekman comenzó a estudiar la expresión facial de las emociones hace 40 años, estaba convencido de que éstas tenían un origen cultural. Pero después de estudiar a más de veinte culturas en todo el mundo, se dio cuenta de algo que ya había señalado Charles Darwin pero que nadie creía cierto: las emociones básicas -y su expresión- son innatas y producto de la evolución.
El estudio de las emociones desde el punto de vista de las neurociencias es un campo relativamente novedoso. Antonio Damasio es uno de los pioneros en este tipo de investigaciones y una de las personas con más autoridad en el mundo para hablar sobre el tema. En esta charla con Eduard Punset, aborda desde la fisiología neuronal de las emociones hasta las consecuencias de ello para la educación.
"Lunes" es casi una mala palabra para mucha gente porque significa volver a trabajar. Pero Csikszentmihalyi ha detectado una paradoja: el trabajo es más propicio que el ocio para alcanzar lo que él llama "estado de flujo" -algo que podría interpretarse como la felicidad-. La clave está en que, para mucha gente, el ocio es un tiempo muerto y el trabajo, todo lo contrario. Tener objetivos claros, poder gestionarlos y recibir un feedback es clave para fluir.
La vida no ha tenido suerte, dice James Lovelock, porque haya surgido en un sitio favorable a ella, sino exactamente al revés: la situación de la Tierra es favorable para la vida justamente porque la vida recrea un entorno favorable para su existencia. Visto de esta manera, nuestro planeta es un organismo que se autorregula y al que Lovelock ha bautizado Gaia.
No sabemos cuándo sucederá, pero el hombre colonizará el espacio. En ese momento, el cerebro sufrirá una serie de cambios muy profundos asociados a la falta de gravedad que incluso podrían modificar la naturaleza humana.
El estudio del comportamiento de los chimpancés revela profundas semejanzas con el de los humanos, lo que demuestra que las dos especies comparten mucho más de lo que se pensaba. En esta entrevista, Jane Goodall repasa algunos de sus hitos más trascendentes como el haber descubierto que los chimpancés utilizan herramientas o que también son omnívoros.
John Gribbin analiza cómo los descubrimientos de la astronomía, sobre todo en el último siglo, han modificado nuestra manera de pensar el universo y nos han modificado a nosotros mismos. Según el astrofísico, este impacto será mucho mayor cuando en los próximos 10 o 20 años se descubran planetas semejantes a la Tierra y, más adelante quizá, vida extraterrestre.
Experimentamos el estrés y el placer como opuestos, sin embargo, ambos estados producen reacciones fisiológicas idénticas. Según explica Sapolski, “si se analizan los ciclos cardiacos de una persona, no se puede apreciar la diferencia entre si una persona acaba de matar a otra o ha tenido un orgasmo.”
La mente es compleja y Sacks puede explicarlo basándose en su experiencia con pacientes y en vivencias que ha experimentado a lo largo de su vida. Sacks, considerado por algunos como el neurólogo más famoso del mundo, habla también de otras pasiones que le alimentan como la botánica o la química.