Autor: Eduard Punset 16 enero 2011

“No me conoces bien. No tienes ni idea de cómo soy”, y se quedaban tan frescas; en ocasiones, tan frescos. Las generaciones precedentes habían rebuscado sin cesar en el interior de sí mismas cómo eran; resultaban búsquedas infructuosas, porque no se sabía aun que casi todas las decisiones tomadas en la vida son inconscientes o intuitivas.

Hoy hemos descubierto que cuando una persona decide irse a la cama con alguien, viajar o cambiar de trabajo su cerebro lo ha decidido diez segundos antes de la decisión que él cree haber tomado. No es extraño que planeen muchas dudas sobre la naturaleza y el momento del pensamiento racional.

Tienen razón las personas convencidas de que los demás no tienen ni idea de quiénes son. Ellas o ellos, tampoco. En las discotecas los adolescentes, en cambio, cuando se podía fumar todavía, se dirigían a la persona del sexo opuesto que les gustaba, con el cigarrillo en la mano, interpelándola así: “¿Quieres rollo?”. No se habían visto nunca, pero se conocían de sobra. Se fijaban en el nivel de fluctuaciones asimétricas y en su lenguaje corporal; la ciencia ha comprobado muchos años después que, efectivamente, la salud física constituye un elemento básico de la salud mental.

Cuanto más pequeña era la gente de mi generación, más dioptrías tenía, más rictus de persona ausente y despistada mostraba, más cantado estaba, entonces, que era mucho más inteligente que la modelo apuesta o el joven fornido. Pues bien, la fisiología moderna y la psiquiatría sugieren exactamente lo contrario: la salud física es el primer requisito y a menudo indispensable de una buena salud mental.

Una espléndida Luna llena se erige tras el horizonte (imagen: usuario de Flickr).

Todo eso para recordar que el cerebro, además de no querernos atormentar, se equivoca, a menudo, haciéndonos creer lo opuesto de lo que luego resulta ser. Sin salirnos del ámbito de la salud, recordemos que durante generaciones la anchura de las caderas era un signo de fecundidad; ahora se sabe que ese índice depende de la anchura de la pelvis y la intensidad de las contracciones durante el parto.

El valor de las apariencias

Estoy en el AVE recién salido de Barcelona hacia Madrid y la Luna llena tiene un tamaño netamente superior al habitual; quiero decir mayor que cuando está situada en la vertical del firmamento. El cerebro nos engaña para que no nos hagamos preguntas innecesarias ni demos pábulo a la ansiedad: cuando la Luna está cerca del horizonte con una montaña al fondo, se está moviendo en un entorno familiar para el observador y no conviene que aparente un tamaño demasiado distinto.

Cuando está en medio del firmamento a lo lejos, no importa que denote un tamaño más pequeño; lo más similar a ella son pequeñas estrellas que tiene al lado. La Luna sigue teniendo las mismas dimensiones que tenía, pero aparenta ser netamente más pequeña para que estemos tranquilos.

Si el cerebro nos engaña sobre el tamaño de algo tan lejano como la Luna, imaginemos las barrabasadas que debe hacer para que estemos tranquilos sobre cómo somos por dentro. Millones de personas se han torturado a sí mismas o torturado a los demás a lo largo de la evolución preguntándose: “¿Se han fiado de mí?”, “¿doy la impresión adecuada de lo que yo debiera ser o se trasluce cómo soy en realidad?”, “¿cómo debo actuar para dar la impresión de que mis decisiones son racionales?”, “¿es mejor postergar el placer en esta ocasión para que mi interlocutor no crea que tiene una presa fácil?”.

Todo el mundo cree que se conoce tan bien a sí mismo que puede comportarse con relativa facilidad como si, efectivamente, se conociera a sí mismo. Nada más lejos de la realidad.



78 Respuestas to “Pequeños engaños cerebrales”

  1. Redes para la Ciencia » Pequeños engaños cerebrales:

    [...] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset [...]

  2. Mark Roberts:

    Estoy pensando el sentido que tiene esto desde el punto de vista evolutivo. Indagar en nuestro inconsciente nos resulta difícil, incluso para un meditador entrenado, lo cual permite desviar la atención del curioso. Quizá las consecuencias sean nefastas. Freud hablaba de la censura, una puerta entre el inconsciente y el consciente. Cruzar esa puerta conlleva sumergirse en el mundo del loco. Creo que al engañarnos nuestro cerebro nos está protegiendo.

  3. Jose Crespo:

    Excelente entrada de punset…el cerebro es un tema fascinante….

  4. David v:

    GNOTHI SEAUTON

    Si mi cerebro me engaña, ¿el cerebro engaña a quién? ¿Qué es el “yo” en este sistema? Yo apuesto por el cerebro, sin duda. Yo no soy un picor, sino el conjunto de “decisiones” cerebrales que me provocan ese picor. Yo no soy un dolor, sino el conjunto de “decisiones” que provocan esa sensación. No siento nada de mi cerebro, ¿el cerebro sabe algo de mí?

    Yo no soy yo, ni siquiera soy yo y mi circunstancia. Yo soy esa selección de información (el 10 % del total, según dicen) que necesita tener conciencia para que el cuerpo no tropiece con las sillas y pueda cazar eficazmente al conejo de turno. Pero el cerebro tiene otros cojejos en su chistera (de ahí los chistes).

    Conocerse a sí mismo es eso: trascender al estúpido que se cree que sabe, y buscar algo de ese 90 % que se nos escapa: la materia oscura de nuestro sujeto.

    Y ahora ¿vamos a legislar y a moralizar pensando que los yos conscientes saben conscientemente lo que inconscientemente quieren? ¿Todavía piensas que lo que quiero es irme de vacaciones? ¿De verdad piesas que me esfuerzo tanto sólo para tener un buen trabajo? ¿Cuánto más vas a pensar que cuando te hablo a ti o me acuesto contigo, es contigo con quien lo hago? ¿De verdad crees que sé lo que es el bien, la salud, la felicidad, el otro? ¡Ingenuos!

    ¿Quién eres en tu inconsciente? ¿Quién es el otro en tu inconsciente? ¿Qué es el mundo en tu inconsciente? ¿Qué parte de ti ha decidido que digas lo que estás diciendo? ¿Qué parte de ti ha decidido que entiendas lo que estás entendiendo?

  5. Marino:

    Dr.Punset aunque sea reiterativo sigo con mucho interés sus programas
    tv y la lectura de sus libros. Es gratificantes poder despejar y clarificar
    temas que eran nebulosas hace años, con el acierto que vd. los trata y
    sus excelentes y prestigiosos entrevistados. Enhorabuena.

  6. Tweets that mention Blog de Eduard Punset » Pequeños engaños cerebrales -- Topsy.com:

    [...] This post was mentioned on Twitter by Jorge Regueira, Robert Sanchez. Robert Sanchez said: "La salud física es el primer requisito y a menudo indispensable de una buena salud mental." – Eduard Punset http://fb.me/FbzVgfsK [...]

  7. Angela:

    Imaginate si nuestra propia mente nos engaña que no hara el individuo para salir adelante de sus historias. Fiate tu pues……..ni de ti mismo

  8. Natty:

    Creo que seria muy arrogante de nuesta parte creer que nos conocernos tan profunda y suficientemente como para não aprender nada nuevo sobre nosotros mismos… …somos como bombones de chocolate, sabes que llevan chocolate por fora, pero no sabe lo que hay dentro hasta que lo descubres.

  9. Weinsta:

    « [...] que era mucho más inteligente que la modelo apuesta o el joven fornido. Pues bien, la fisiología moderna y la psiquiatría sugieren exactamente lo contrario: la salud física es el primer requisito y a menudo indispensable de una buena salud mental».

    Ser más o menos inteligente no supone tener una mejor o peor salud mental. Y hay ejemplos de ello, de personas muy inteligentes pero con mala salud mental, y viceversa. Así que no comprendo la relación que hace. Por otra parte, se pueden tener muy buenas condiciones innatas tanto físicas como mentales pero no desarrollarlas y ser, entonces, un@ perfect@ imbécil (o físicamente débil).
    Y, por último, parece que se olvida de la inteligencia emocional (lo que me parece raro en usted), algo de la que sabemos sumamente poco, pues apenas se llevan 40 años estudiando. Y, ligado con todo lo anterior, se olvida también del entorno social. Aunque estemos predispuestos genéticamente las influencias del ambiente nos individualizan.
    Parece asegurar que los guapos son inteligentes y los feos tontos, o por lo menos que la disposición es esa. Pero es que la inteligencia, sin contenido, no es absolutamente nada.

  10. gaston gonzalez palma:

    Eduard Punset
    Soy un seguidor de sus artículos y programas,que recrean mi cerebro y espíritu (así lo siento)
    agradezco sinceramente a usted,la divulgación muy entretenida de la ciencia,sobre todo de la neurociencia. Creo interpretar a muchos que siguen sus documentales en todo el mundo.
    Felicitaciones y siga deleitando a tantos.

  11. Teresa:

    Nos encanta sentir que otras personas nos conocen o que nosotr@s mism@s nos conocemos (seguramente porque nos da seguridad), pero creo que eso es imposible. Y quizás eso no sea más que una muestra de que estamos vivos, en contínuo movimiento y evolución.

    Muchas veces, cuando reflexiono sobre mis propios pensamientos y sentimientos, me da la sensación de que es imposible llegar a conocerme del todo porque no SOY nada que se pueda conocer. Con esto, quiero decir que me da la sensación de que más que SER, ESTOY. Es decir, que mis pensamientos y sentimientos no son algo estático, no son un inventario cerrado e inalterable.

    Es como tratar de conocer algo que mientras estamos conociéndolo ya está cambiando, con lo que parece que se convierte en una tarea imposible. Y si eso pasa al intentar conocerse un@ mism@ ¿Cómo hablar de conocer de verdad a otra persona?

    A lo mejor puedo llegar a conocerme hoy, pero ¿y mañana?

    Un abrazo.

  12. areflaivor:

    si es verdad que millones de personas se han torturado haciendo ese tipo de cuestionamientos, pero tambien es verdad que con el correr de los años ya no importa mucho y se va viviendo la vida tranquilamente y en paz

  13. marta:

    Yo cada dia que pasa me douy cuenta de que me conozco menos porque me engaño más. ¿No hay manera de desenredar este entuerto?

  14. maribel toda:

    entonces¿hay alguna manera de llegar a nuestro inconsciente ,ya que ahí esta el secreto de nuestra manera de ser?

  15. Salus Valverde:

    Hola Eduard,

    Me parece un tema realmente sorprendente e interesante, estoy seguro que gracias a éste empujón, indagaré más sobre el tema.

    También me gustaría aclarar una cosa respecto a la percepción del tamaño de la Luna. En el post, se plantea que la percepción del tamaño es manipulada por nuestro cerebro para evitar un estado de ansiedad “peligro”. Supongo que esto es cierto, pero no es el único motivo, ya que hay una parte física en la variación del tamaño de la Luna (percepción), o eso creía yo hasta ahora. Me explico. Nosotros somos capaces de ver la Luna, gracias a que los rayos del Sol se reflejan en ella e inciden en nuestra atmósfera. Debido a que los índices de refracción del espacio y las diferentes capas atmosféricas son distintos, estos rayos sufren desviaciones, y estas a su vez dependen del ángulo de incidencia. Sabiendo eso, es fácil intuir que en función del ángulo de los rayos solares reflejados en la Luna e incidentes en la atmósfera, podamos percibir la Luna como a través de una “lupa con un aumento variable”.

    Espero leer pronto por aquí algún comentario que me permita saber si lo que yo pensaba hasta ahora es cierto o no.

    Un abrazo fortísimo,
    Salus

  16. ROCIO:

    Esto es una verdad como una catedral de grande . Pensamos una cosa y despues hacemos otra. Pero perdona eduard nosotros no nos conocemos a nosotros mismos .pero las madres si nos conocen. Como es eso posible?

  17. reg:

    Interesante… lo cual demuestra que hemos sido educados en la ignorancia y por ello nos vemos como ” ego ” nada más.

    Hay una frase que me encanta y dice: El nacimiento y la muerte no son más que paradas donde nos cambiamos de ropa o cambiamos de caballos.

    Si símplemente nos acercamos a comprender lo que esto significa, entonces, ahí, es cuando empezamos a conocernos realmente.

    La vida es un gran misterio para ser vivido… Es estupendo ser su propio investigador.

    Un abrazo.

  18. Pequeños engaños cerebrales:

    [...] Pequeños engaños cerebrales http://www.eduardpunset.es/9979/general/pequenos-enganos-cerebrales  por elhombredeltrajegris hace 2 segundos [...]

  19. Alejandro:

    Efectivamente, el cerebro trata de darnos una realidad para que nosotros tomemos decisiones rápidas, poniendo el menor riesgo posible y creando una imágen relativa de la situación.
    Pasa lo mismo con nuestro concepto de sí mismos; pero sabiendo esto podemos tener una alerta, para sobrellevar algunas situaciones particulares, es decir pasar a un nivel de conciencia para fundamentar una decisión.
    Muy buen tema Punset, como siempre !!!.

  20. Gemma:

    Pues yo creo que mi cerebro me engaña muy poco y soy demasiado consciente de todas mis acciones, realmente preferiría estar un poco más engañada.

  21. Pequeños engaños cerebrales | Desde.CO:

    [...] » noticia original [...]

  22. gloria:

    Me fascina leer a Punset, su forma de expresión es entendible y por lo tanto puedo conocer un poco más de como funcionamos.
    Genial.

  23. Merche:

    He leido el articulo y me parece interesantisimo todo lo que en nos cuentan sobre nuestro cerebro

  24. ISABEL:

    Estoy totalmente de acuerdo. Creemos conocernos a nosotros mismos y al final, para bien o para mal, nos comportamos de una forma u otra en funcion de muchas variables, la situuación en concreto, nuestro estado de animo, nuestra salud fisica,…no es que seamos mas o menos variables, es que al final lo que cuenta es la amplisima interaccion de todos los factores…..de ahi la diversidad de reacciones.

  25. jose l Diaz lavilla:

    La ciencia esta con los pies en el suelo,el pensamiento es libre ,de libre albedrio,es cierto lo que dice la ciencia y mas saliendo esta opinión en sus palabras pero para mi también no es menos cierto que mi cerebro, mis neuronas y mi pensamiento son parte de mi y son yo mismo y que tomen decisiones unos instantes antes que yo adquiera conciencia de ello no significa que estas sean autonomas solo es una cuestión de tiempo.Un saludo

  26. isabel:

    Ufff . maldito cerebroo !! me hizo creer que era buena persona,¿ y me ha estado engañándome todos estos añoss ???
    Jajaja
    Eduard, sublime reflexión (como siempre) o quizás me engaña mi cerebro?

  27. Pep Peragón:

    Bona nit Eduard!!!

    !Magnífico artículo!, eres un crack y UN ROMÁNTICO incorregible.

    Muchas personas deberían leer este post. Sobre todo aquellas que tienen la costumbre de justificar sus actos diciendo: “Es que yo soy así”.

    Un abrazo,

    Pep

  28. turmalina:

    Pienso que nuestro cerebro nos puede engañar sobre lo que no conocemos, pero la experiencia y sobre todo el aprendizaje y los errores en la vida, hacen la personalidad, yo sí me conocozco a mí misma, ya que se valorar lo que me gusta y lo que no, con respecto a otras personas, realmente no me preocupa lo que puedan pensar de mí, y si alguna vez veo una acción fuera de lo normal, pues pregunto, pero siempre con la intención de ayudar y no perjudicar.

  29. Carolina:

    Simplemente genial, como siempre….

  30. carme.t.c.:

    Pues si, resulta ser que al final no nos conocemos ni a nosotros mismos. Esta tarde he estado viendo un documental sobre física cuántica, dónde hablaban sobre lo que és la realidad, Y resulta finalmente, por lo que he entendido, que la realidad la crea uno mismo. No existe una realidad genérica y única. Todo lo contrario. Vivimos cada uno nuestra propia realidad. Una realidad que la crea nuestro cerebro, nuestros pensamientos. Y estos, al mismo tiempo nos la condicionan. És muy complejo, la verdad es que animo a que todos vean este documental titulado “Y tú que sabes?”. Lo que más me ha impactado sobre el documental és el ejemplo que ponen sobre las formas de las gotas de agua, de como influyen nuestros pensamientos en nuestro alrededor.
    Y la pregunta que me hago después de ver este documental es, como soy? como actúo? qué es lo que hago que piense mi cerebro normalmente? soy positiva o mi realidad viene condicionada por malas experiencias anteriores? O sea… que no me conozco… imagináros intentar convencer a alguien de como se és, cuándo ni uno mismo lo sabe… imposible.

  31. Tazirga:

    Si decimos que nuestra mente nos puede
    enganar, e incluso que cabe la posibilidad de
    de negarnos el acto de sentirnos orgullosos al pensar que nadie nos conoce mejor, que uno mismo.
    Entonces, quien maneja nuestra mente?Como se puede
    mandar sobre nuestro subsconciente?

  32. MARIA JOSE BOTELLA QUIRANT:

    Y todo ello agrandado por una luz ténue, música y puede que incluso alcohol. (x lo de las discotecas).
    En el día a día algunos de esos bellos engaños, si te paras a pensar y racionalizar, pierden la magia porque pasan a ser efectos ópticos que la naturaleza nos regala. Como una nube o un arcoiris que si sólo miras un instante parece que salga de una montaña o una casa, pero que si haces un análisis científico-racional terminas cambiando de ángulo de visión y buscando las nubes y llúvia que lo han provocado.

  33. Cristobal:

    10 seg. es la cifra mágica que la naturaleza nos permite ser feliz si el libre albedrio de nuestro subconsciente decide caprichosamente que seamos unos infelices para el resto de nuestra vida.
    ¿Se podría revertir en ese plazo una decisión subconsciente o conscientemente? ¿Una especie de contraorden, de acción-reacción?

  34. regina:

    Nunca acabámos de conocernos a nosotros mismos, incluso a veces tomamos decisiones que ni nosotros mismos sabemos porqué las tomamos, sino que nos dejamos guiar por “algo” que nos dice que esta bien o que esa decisiòn será la mejor, quizá ese “algo” es una parte inconsciente o subconsciente de nuestro cerebro.

  35. Emma Gutiérrez Aguiló:

    No le conozco bien Sr. Punset pero es evidente que es usted un gran comunicador y espero que receptor por eso este pequeño comentario que en algo tiene que ver también con la salud.
    Antes me había llamado la atención su mensaje navideño igual que los términos de rito y de manada entre otros.
    El de manada ya lo comenté, me faltaba decir que es más amplio que el de tribu y el de clan.
    En cuanto al de rito, creo que habría que revisar alguno de los que se realizan en las fechas navideñas, de fin año o año nuevo por muy simple o tonto que parezca.
    Más en concreto, me refiero al de lanzar petardos y cohetes que supongo deben tener relación con algo muy ancestral o primitivo: el culto al fuego. Yo no lo entiendo muy bien por mi incultura pero a estas alturas y en estas fechas, en un 2.011, ver que se realice así, de esa manera me parece un poco fuera de lugar.
    Puede que influya el que el día 31 de diciembre, algún petardo o inconsciente, en plena euforia lanzó un cohete que casualmente fue a caer en mi balcón. ¿Las consecuencias? Fuego. El balcón empezó a arder con todo su contenido y yo salve la vida solo por la rápida intervención de los bomberos ya que estaba despidiendo el año de otra forma, tranquilamente en la cama descansando. Si no hubiera sido por ellos no estaría enviando este humilde comentario que relaciono con los ritos de lo que usted llama manada y también con la salud.
    Otra consecuencia ha sido que el año nuevo que en mi caso debía comenzar saliendo de viaje para acompañar a una persona a un hospital, (ahí entraría la ciencia), para algo no muy agradable y para que no estuviese sola no lo he podido hacer. En vez de eso levo 16 días y los que quedan aún trabajando para reconstruir, mover facturas y papeles y absolutamente exhausta.
    No me extiendo más, solo decir y esto podría relacionarse con la ciencia que ojalá no se cometan más errores.
    ¿Me confundo si pienso que habría que revisar un poco lo de los ritos pero para eliminar alguno?
    Saludos Sr. Punset.

    Receptor 6. m. y f. Persona que recibe el mensaje en un acto de comunicación.
    rito 1 . 1. (Del lat. ritus. ) m. Costumbre o ceremonia. 2. Conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas. manada. 1. (De mano. ) f. Porción de hierba, trigo, lino, etc., que se puede coger de una vez con la mano. 2. fig. Hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor. 3. fig. Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos. MANADA de pavos; MANADA de lobos. 4. fig. ant. Cuadrilla o pelotón de gente. Ciencia 1. (Del lat. scientia. ) f. Conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causas. 2. Cuerpo de doctrina metódicamente formado y ordenado, que constituye un ramo particular del saber humano.

  36. Pequeños engaños cerebrales | Kosmografias:

    [...] Pequeños engaños cerebrales Written by Setrok Layl Domingo, 16 Janeiro 2011 10:28 Pequeños engaños cerebrales Blog de Eduard [...]

  37. Sara Prats:

    Es realmente curioso y frustrante a la vez, no? O sea que, como decía la canción del recientemente fallecido, Augusto Algueró, “La vida es una Tómbola”.

  38. José Luis:

    Si el cerebro para nuestra tranquilidad nos engaña sobre el tamaño de la luna, nos engaña en todo. Entonces lo que percibimos es lo que el cerebro entiende que es lo mejor para nuestra naturaleza. Esto le ocurrirá a todos los animales. Entonces, la ficción, tal vez, es que creemos dominar racionalmente el entorno, pero el cerebro, acumulador del conocimiento de toda la historia adaptativa de la vida, controla la situación. La inteligencia entonces sólo puede analizar lo que ha pasado, sería sólo un método de análisis de lo que ha sucedido y de lo que ha decidido el cerebro. El hombre, como animal gregario que es, entonces, a nivel colectivo, tiene el conocimiento colectivo para analizar lo que se ha hecho. No me extraña que se tomen tantas decisiones tan brutales, como las guerras, que no obedecerían entonces a nada inteligente, sino simplemente un acto colectivo de adaptación.

  39. Rafa:

    Y con todo esto me vuelvo a hacer la misma pregunta:Lo normal, es normal o anormal…respecto de qué?

  40. José Manuel:

    Admirado Eduard, parece ser que el cerebro no elige algunas cosas diez segundos antes de ser conscientes de ellas. Otras, puede que sí; las relacionadas con los automatismos evolutivamente seleccionados.

    Un experimento relativamente reciente contradice las conclusiones de Libet y colaboradores. Y es que el cerebro no es eléctricamente homogéneo. Son muy distintas unas señales de otras. Las de la atención parece tener más intensidad, es decir, más frecuencia. El córtex cerebral debe tener algo que decir al respecto de las decisiones importantes cuando prestamos cierta atención selectiva.

    Vide: https://www.researchgate.net/publication/26794992_Brain_preparation_before_a_voluntary_action_Evidence_against_unconscious_movement_initiation

    Saludos!!!

  41. Tweets that mention Blog de Eduard Punset » Pequeños engaños cerebrales -- Topsy.com:

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  42. Solange Nahir:

    Simplemente excelente!!! Aplausos para ti!

  43. Oto:

    Está de joda don Eduardo con lo de la luna ?

  44. Sergio:

    Si ni nosotros mismos somos capaces de conocernos ¿Quién entonces?. Me gustaria saber como puedo realmente descubrir como soy o mejor dicho quién soy. Don Eduard siga llenando de sabiduría este pequeño y loco mundo. Gracias a gente como usted podremos conseguir “UN MUNDO MEJOR…”.

  45. AnónimoQuieroSer:

    …montonazo de preguntas acerca de cómo nos perciben los demás; ¡puta escuela!, en ella, en la escuela y más tarde seguirá igual, nos enseñan a hacernos preguntas y buscar nosotros la respuesta, ¿cuánto más fácil no sería que nos enseñasen a hacer buenas preguntas, y dejarnos de jugar a las adivinanzas?, ser un poco más adolescentes de discoteca, dejarnos de gaitas mentales ir y preguntar lo que queremos a quien queremos preguntárselo y aprender a aceptar la respuesta que nos den, para lo bueno y lo malo…

  46. cosa punset.. « cadascú s'ho sap…:

    [...] segueixo el link a un bloc d’un bloc amic i em trobo una reflexió del punset que m’alleugereix [...]

  47. Meritxell:

    Qué traviesillo este cerebrillo…siempre quiere salirse con la suya!!!
    Hablando en términos de conecerse más y mejor es imprescindible entrar en sus jueguecitos para conocer sus reglas… JUGUEMOS PUES!!!

    Gràcies Eduard!!

  48. Acm:

    Siempre me ha sorprendido la irresistible naturalidad con la que nos referimos al cerebro y al Yo que lo alberga, o al revés, como si se tratara de amigos inseparables pero de distinta identidad o procedencia; como si a aquél le pudiera gustar más el azul y a éste más el rosa. Y es que no consigo imaginar a ningún Yo deleitándose con un saludable plato de lentejas, mientras su cerebro le provoca vomitivas náuseas para decirle que las cambie ya, que lo que a él le apetece es una paella con muchos mejillones y almejas.

    Saludos muchos.

  49. Jose Ignacio Romá:

    Gracias Sr. Punset, me parece muy interesante. En efecto, desde que nacemos se van introduciendo como si de un ordenador se tratara, programas en nuestro cerebro según vemos, oímos, sentimos, olemos, tocamos y percibimos; no cabe duda de la gran influencia que ejerce el como haya sido nuestra educación, el entorno en que nos criemos, los patrones culturales, etc.

    De esta forma filtramos la realidad según los programas establecidos en nuestra mente que tienen que ver con el entorno, comportamiento, capacidades, creencias, valores, pensamientos, experiencias… y construimos nuestra identidad, nuestro lugar en el mundo) por lo que nada de lo que vemos y pensamos es real. El cerebro no distingue lo que es real o imaginario.
    Por eso también podemos engañar nosotros mismos al cerebro incidiendo en los procesos neurológicos, en nuestra parte programada y en nuestro lenguaje, a través de terapias alternativas como la Progrmación Neurolingüística o la Meditación entre otras.

    Saludos a todos.

  50. María:

    Si nos engaña nuestro cerebro ¿qué podemos esperar de alguien que está fuera de nuestro cuerpo?
    Estupenda su reflexión, como siempre, señor Punset.

    Un saludo

  51. Paki:

    Es imposible llegarte a conocer pues ni siquiera sabemos que hacemos aqui, por lo que observo, solo somos un medio para que la vida continue, cada uno es unico, pero al mismo tiempo, todos somos iguales.Yo no se bien como soy, lo unico que se cierto es que mi cerebro es el que manda.

    Muy buen escrito Sr. Punset

  52. Inmaculada Gonzálvez Arias:

    Mi admirado Don Eduardo, al final todo se reduce a lo que afirmaba Solón hace unos dos mil setecientos años: “Conócete a tí mismo” . Muchas gracias por darnos la oportunidad a los profanos de asomarnos al fascinante mundo de la ciencia.

  53. Ezequiel:

    Sr. Mark Roberts:

    Creo que el sentido evolutivo que debe tener el autoengaño yace en los sentimientos, en aquellos que nos producir dolor moral y que la memoria los devuelve con mucha intensidad en algunos caso, aún a pesar de haberlos superado. La muerte de seres queridos, el autocontrol, la autosuperación, por ejemplo pueden ser factores desencadenantes. Un ejemplo podría ser el de un tio muy feo que suple con la simpatia y gracia ese defecto; es la motivación de este autoengaño.

  54. Lorena:

    Muy interesante el estudio. Pero son aportes a un conocimiento abstracto que trata de explicar lo que el mismo informe resuelve como imposible…
    Creo que poniendo la mente “en blanco” aparece nuestro verdadero ser. Cuando las ideas y razones se callan… algo mágico sucede! (aunque cientificamente incomprensible)

  55. krixtianvalenci:

    Por eso sigo diciendo.En el amor el que manda es el cerebro y no el corazon…

  56. Josefina Maria Blàzquez:

    HOMBRE….pero algunas personas se conocen a sí mismas y bastante bien. Es provable que el asesino compulsivo también sepa de sí mismo que tiene “este desorden mental”. Lo que pasa, -tal vez- pienso yo, es que tenemos instalado en el cerebro una especie de antena o para.rayos que no nos deja entender lo que no queremos entender, ni asumir aquello de lo que no queremos enterarnos.ante una situación nueva no sabemos como reaccionaremos.. puede ser armoniosamente con nuestra manera de ser, o resultar lo que en catalán se llama “estirabot”.. que viene a ser “rotura de la secuencia de norma”.

  57. virginiawoolf:

    yo también veo esto de las personalidades como máscaras, hace unos minutos le escribía a un amigo que me decía que él era tímido, pero yo le decía que a mí me parecía que su verdadera personalidad tendía a la dispersión o expansión, a los sistemas de valores generales. Entonces la timidez era un efecto que había desarrollado a posteriori para contrarrestar esto otro. Sí, porque podía sentir un sentimiento de culpa en exceso, por su necesidad grande de afecto o de expansión.

    bueno, un saludo, y un gran artículo.

  58. enmascaramiento de personalidades « Estherllull's Blog:

    [...] enmascaramiento de personalidades By estherllull virginiawoolf: 18 Enero 2011 a las 5:30 pm [...]

  59. virginiawoolf:

    Dejo aquí un texto también de Jean Baudrillard:

    “Se dice que hay siempre un instante que captar, en el cual el ser más banal, o más enmascarado, muestra su identidad secreta. Pero lo que es interesante es su alteridad secreta. Y más bien que buscar la identidad tras la máscara, hay que buscar la máscara tras la identidad, —la figura que nos posee y nos desvía de nuestra identidad— la divinidad enmascarada que efectivamente habita a cada uno de nosotros por un instante, por un día, o a uno por otro.

    Para los objetos, los salvajes, las bestias, los primitivos, la alteridad es segura, la singularidad es segura. Una bestia no tiene identidad y sin embargo no está alienada —es extraña a sí misma y a sus propias miras—. De improviso adquiere la fascinación de los seres extraños a su propia imagen, que gozan a través de ella de una familiaridad orgánica con el propio cuerpo y con todos los demás. Si se reencuentra esta connivencia y esta extrañeza al mismo tiempo, entonces nos acercamos a la cualidad poética de la alteridad —la del sueño y del sueño paradójico, la identidad que se confunde con el sueño profundo—.

    Los objetos, como los primitivos, tienen una grandeza fotogénica anticipada respecto a nosotros. Liberados de golpe de la psicología y de la introspección, conservan toda su seducción frente al objetivo.

    Liberados de la representación, conservan toda su presencia. Para el sujeto es mucho menos cierto. Por eso—¿es el precio de su inteligencia, o el signo de su estupidez?— el sujeto a menudo consigue, a costa de esfuerzos inauditos, renegar de su alteridad y existir sólo en los límites de su identidad.

    Lo que necesitamos, por tanto, es volverlo un poco más enigmático a sí mismo, y volver a los seres humanos en general un poco más extraños (o extranjeros) los unos a los otros. No se trata de tomarlos por sujetos, sino de hacerlos ser objetos, hacerlos ser otros —es decir, tomarlos por lo que son.

  60. estherllull:

    Pero voy a introducir aquí un punto de discordia.

    Por una parte hay quien ha mencionado la sentencia de delfos: conócete a ti mismo. Y todo el mundo sabe que en Grecia los sofistas eran los que conducían al engaño, no obstante Platón salvó a Protágoras y a Gorgias, porque tenían un relativismo racional, pero a Glaucón y Trasímaco los condena por su escepticismo cínico.

    Y entonces, ahora me gustaría decir citando a Freud, que él no creía en una libertad del inconsciente, sino que sus pautas y mecanismos se repiten inconscientemente en nosotros.

    Entonces si no existe una libertad del inconsciente y repetimos obsesivamente y compulsivamente pautas y ritos hasta la neurosis, somos más predecibles de lo que creíamos ¿no?

    Por otra parte una forma de vencer el relativismo sería a través del historicismo y del naturalismo. El hombre en tanto que ser histórico su consideración nos pondría a salvo de cualquier veleidad absolutista, en tanto que natural y dado que -con él- los hombres somos lo que somos y estamos hechos como lo estamos nos permitiría escapar al relativismo.

    Dejo estas ideas. Gracias

  61. somos más predecibles de lo que creíamos « Estherllull's Blog:

    [...] somos más predecibles de lo que creíamos By estherllull estherllull: 18 Enero 2011 a las 6:53 pm [...]

  62. Kinezoe:

    Me apasiona el tema del cerebro. El aparente cambio de tamaño de la Luna no es más que otra de sus triquiñuelas. No es extraño que no nos conozcamos; la increíble complejidad del cerebro hace del ser humano un ser bastante impredecible. Interesante artículo.

    Un saludo.

  63. Gabriela:

    Todo, es cambiante, nada es estable, de mis celulas tampoco. ¿ cómo vamos a conocernos en autenticidad con esa premisa?. Es bastante complicado.

  64. CARLOS:

    Me ha encantado la entrada, es fascinante el cerebro humano, y gracias a la personalidad o “mascara” se pueden explicar muchos comportamientos humanos y en definitiva de la sociedad…

    Saludos,

    http://www.tuconsejerodelegado.com

  65. Miope esmirriado:

    Recuerdo a una modelo apuesta que, preguntada acerca Confuncio, dijo que era el inventor de la confución y uno de los chinos japoneses más antiguos. O al joven fornido de cierto programa de flirteo que, a la hora de solicitar candidatas, soltó aquello de “a todos los callos que quieran conocerme, que se queden en su casa”. A veces la ciencia me desconcierta. Me pasa como a Dinio con la noche…

  66. emedé:

    A nivel inconsciente podemos captar bastantes cosas, y la atracción hacia otra persona responde a menudo a impulsos inconscientes, y es a partir de esa atracción cuando te planteas conocerlo mejor. Por lo menos, a mi siempre me ha pasado así.

    http://loquelcierzonosellevo.blogspot.com/2011/01/el-espejo-del-alma.html

  67. Balsa:

    Pues sí, sí que tiene valor esto de las apariencias, como que por la noche el cerebro no distingue el color de la piel del gato. (Qué listo este gato. Nos engaña y engaña al cerebro que nos engaña)…. Mmmmmh? Pero de lo que no cabe duda es el hechizo que sigue provocando la luna. Y sí que es cierto, sí. El cerebro maquina un poco antes que la voluntad, antes de darnos cuenta… Será que el cerebro es más previsor. Claro que tiene ventaja. Como que es el primero que diagnostica, y así cualquiera gana (ahhhhgg, no nos olvidemos del gato). Lo que, entre otras cosas, claro, demuestra que básicamente funcionamos en automático, aunque se piense que es la voluntad actuando sobre las decisiones, perdón: sus decisiones; al menos, en las decisiones de tipo reflejo, ¿que son casi todas? En realidad es el cerebro que nos está tomando el pelo. ¡Mira que es malo el chiquitín!

    Si hasta los `pintores´ se molestaron en establece un canon facial de belleza, que parece que perdura sin cambios radicales en las distintas épocas, será que es cierto esto de las floraciones asindéticas. De hecho, cuando te gusta una persona el cerebro te la pega acentuando sus detalles llamativos y camuflando sus detalles negativos, ¿no?… (Pues ya ves, para que luego digan que los menos guapos no ligamos, porque sí, sí, la belleza, afortunadamente, también es subjetiva. ¡Qué suerte tener un cerebro que nos engañe, también, para ser felices!)… Y días después ves que no es tan pardo como parecía. ¡Mecachis! (Buueno, ya que le he cogido cariño… ¡La belleza tampoco es tan importante!, ni determinante; seré más feliz si me hace reír y además lo veré todo más bonito. (¿No andará el gato a medias con el cerebro?) Bueno, de hecho quienes “triunfan” son o tienen algo en la cara que les hace atractivos para mucha gente y por lo general se les considera más “listos”, incluso no nos extraña que hagan lo que hacen. Punset mismo, ¿no? Ni que decir tiene que un buen aspecto externo (oye, yo firmaba ahora mismo. Lo que me recuerda esa frase de ¿Hamlet?: “Cuantas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de las acciones piadosas engañamos al diablo mismo”), es indicador, en general, de un buen intestino.

    Ahora que, como sea cierto lo del tamaño de la montaña, es para flipar de lo que se preocupa o lo guasón que es. Ya te digo. Yo a esta `traición de la mente´ lo llamo eco de la percepción: oír palabras o voces que no se pronuncian, sentir que tocas la piel que no está, saborear algo que no tienes en la boca, ver algo que no está , olfatear algo desagradable que en realidad no lo es… ¡Mira que es malo el cerebro!

    Bueno algún tema tiene que ser distendido. Y mira, te voy a dar esta vez toda la razón. Menudo cacao, jajaja. ¿No será que todavía no está bien hecho este cerebro?, porque oye, también puede ser que todavía sea un cerebro “adolescente”, de ahí sus bromas. (Sin duda ese tal Freud debió de ser un tipo curioso para seguir manteniendo larga su sombra, pero apostemos un poco por nosotros. Carecía de la tecnología médica actual y sus teorías no debieron ser más sorprendentes que la de cualquier sabio de la mente más antiguo. Además, fue un tipo de lo más controvertido, supongo que por la mentalidad cultural de la época. Y personalmente nunca me calló bien, demasiado cabezota; intelectualmente hablando, claro).Bueno, me lo he tomado con humor, ¡qué remedio!

    Tampoco es una sorpresa ese engaño; casi todos conocemos ese engaño cuando estamos medio metidos en el agua y vemos como se doblan las cosas (¿o esto no es lo mismo?) y tampoco se le da mucha importancia porque no afecta -estando sano- en verdad. Puede que este engaño sea otro mecanismo de supervivencia para no relajarse y provocar antes la alerta ante una posible amenaza o cambio brusco del entorno. Tampoco todo tiene que ser tan oscuro o misterioso. Simplemente puede ser práctico (aunque este influjo lunar sea para la perpetuación de la especie. En fin, a los lobos también les toma el pelo su cerebro, y aun así no dejan de aullar a la luna, ¿o eso es cosa de películas? ). Y por eso se da.

  68. Balsa:

    En apoyo de unos pocos, yo sí me conozco, también, muy bien, pues no creo que tenga nada que ver este “pequeño engaño” con la contemplación interior ni con la inteligencia; tampoco es tan difícil ser honesto con uno mismo en las acciones que hacemos en la vida en base a muestra conducta o maneras de ser o desear ser (aunque no con los demás porque la puedes liar): aun viviendo en un “engaño” ese engaño es la realidad con la que tienes que vivir. (Pero claro, es que también me gusta ser arrogante). Si uno se engaña más es porque puede que se conozca mejor; puede que por eso también sea más fácil en engañarse… ¿puede ser, no? En estos casos se puede dar la vuelta al asunto y ser más pícaros, y pensar que soy más lista que el hambre. Si te engañas para bien y saludablemente… no veo porqué no. Personalmente considero que las personas no cambian, (puede que inconscientemente para evitar sobrecargas emocionales… Si es que este cerebro al final nos engaña con cariño, y claro, no le vas a decir que no con lo listo y zalamero que se muestra en ocasiones) sino que adaptan las diferentes facetas que posee su personalidad (quizá la que predomina en cada situación o época) a sus necesidades -y miedos- según pasa el tiempo (posiblemente inalterable a menos que olvidemos); es decir, si te conoces hoy también te conocerás mañana, del mismo modo que nos reconocemos en el ayer, por eso es más claro (o eso creemos) echar la vista atrás desde el futuro, porque vivimos del pasado a pesar de tener más años. Es nuestro empeño, probablemente, lo que nos autoengaña en realidad (pero cambiar no es tan fácil). El “engaño”, o autoengaño en este caso, se da cuando piensas que no eres o no eras así. Por eso las personas tienen la capacidad para cambiar su actitud según avanzan. “Descubren” el engaño, supongo.

    No es lo mismo conocerse, es decir, descubrir lo que somos realmente satisfaciendo la curiosidad de lo desconocido y comprobar lo que resulta de ello para sacar una conclusión personal, que controlar el cuerpo (en una situación límite). Aunque es un tema interesante el engaño del cerebro este, este engaño es más bien sensorial y parece que nos atrae más el autoengaño (por lo que se puede leer). No es que cada “uno” cree la realidad, sino que cada especie percibe a través de sus sentidos el entorno según sus necesidades (o su suerte); lo que no quiere decir que si me la pego con un árbol (¿verde, marrón?) por mirar donde no debo, el gato pardo que me acompaña desde el principio del texto no pueda golpearse con el mismo árbol (¿verde, marrón, gris, amarillo…? Qué se yo ¡No hablo de estas cosas con el gato!), por andar mirando para otro lado también (esto es un hecho real, anda que no me reí yo con el gato, ¡que torta se metió! Y claro, se revolvió pensando que sufría un ataque enemigo). Independientemente del bicho que camine o vuele (o nade entre corales, ¡venga, va!) el árbol (o el coral) es y está: es real. Incluso aunque sea un engaño el tortazo duele y esa es la realidad; independientemente de cómo percibamos la realidad el gato o yo. Te explico: lo que pasa es que los científicos se dan un bombo que no veas cuando les preguntan por lo que saben y se frotan las manos en la explicación, juasjasjas, y claro… el populacho a flipar cada cual con su color para el árbol, pero todos coincidimos en que eso tiene que “doler” seas de la especie que seas.

    A ver si al final somos marionetas en vez de autómatas. Supongo que los estímulos sensoriales (externos pero también internos) que atrapan los cinco sentidos que no son más que sensores de atención que están conectados al cerebro, así que al final quien manda supongo es el cerebro. Y aquel que controle el cerebro controlará el mundo, Tazirga. (Lo que sí me llama la atención es que parece que el humor en los comentarios sobre el asunto del “pequeño engaño” ¿rezuma solo de nombres femeninos? A ver si al final el cerebro sí tiene sexo, y humor).

    Pues “no” tengo ni idea sobre lo que habla Mark, pero si una persona es feo y lo sabe, y además lo “acepta”, lamentará o no ser feo, pero no es feliz a base de autoengaño ni fingimiento. Si este es simpático, a lo mejor lo es porque siempre lo ha sido desde niño, no porque sea feo. Esos son los prejuicios de antes, y uno de ellos es del que habla Punset en cuanto a la incompatibilidad de belleza e inteligencia de antaño, cuando la gente pensaba que el feo era listo y el guapo tonto, de ahí la postura contraria de Punset y su vuelta a la tortilla -y más aceptada científicamente- y la relación, de un buen físico, como sinónimo de “salud mental”, que no coeficiente intelectual de serie por ser atractivo.

  69. Balsa:

    ¡Qué! No, nononooó, ¡por favor! La personalidad no es una máscara: la hipocresía lo es, pero las apariencias de caracteres son unas reglas aceptadas por todos al comienzo de una relación. No tienen pues nada de malo, pues esta hipocresía puntual (que también puede alargarse indefinidamente por repetición reiterada de un suceso -donde entra también en juego este engañar del cerebro-, de ahí que sea una “máscara”, fingimiento, apariencia o falsedad) desaparece si la relación se vuelve sincera (quizá por eso es tan difícil confiar en las personas y las “relaciones” terminan por romperse). La timidez no es un disfraz de la personalidad, ni antifaz, ni máscara ni careta; ni coraza ni pavés ni embozo ni parapeto; no es engaño ni autoengaño; y ni pretende ocultar nada, ni disimular nada, ni hacer desaparecer nada con la timidez… Pues no es un estado fingido por voluntad de la persona para ocultar su personalidad verdadera. Ni la introversión o la parquedad o el retraimiento o la pusilanimidad o la vergüenza provocan o atraen o paren la timidez. Ni la timidez surge para contrarrestar nada de nada, si acaso la introversión (la máscara) la aprovecha el tímido para ocultar la timidez (su personalidad); si acaso fuera una causa, de algo que no un efecto de nada, esta sería mayormente diferente a cualquier gana de posesión en los intestinos. La timidez moldea la personalidad misma, cose a esta incluso el cuerpo y el alma porque se desarrollan junto con esta, pues me atrevería a decir que un ojo experto ya la vislumbra en la niñez. Y mucho menos la timidez refuerza la introversión, si acaso descubre el engaño -en este caso sí- que es la actitud introvertida de la persona, cuando la persona es tímida en verdad, y por eso se dispersa. Si siente un exceso de culpa en su alma estaríamos hablando sin duda de otro “malestar”, pero no de la timidez, par diez. Si te has enterado de que es tímido por escrito, precisamente; y porque él te lo ha dicho -y si él te lo dice- debieras confiar más en su necesitada lúcida muestra de su valor, pues no te lo ha dicho por nada.

    ¿Culpa? ¿Un tímido? No. Porque un tímido es previsor por su propia seguridad y necesidad. Si es timidez, la culpa que se ve no es más que una de esas máscaras de la personalidad, cuya auténtica identidad es el miedo, debido a esa impotencia causada por no atreverse a hacer algo; más que por vergüenza, o infravaloración personal. Miedo a que se descubra algo que no quiere o no se atreve a mostrar el tímido: un sentimiento que desea transformarse en emoción, pues no olvidemos que su problema es su deseo impotente, que no incapacidad pues lo intenta y lo suele hacer, de establecer relaciones sociales como la mayoría, aunque estas no duren los deseable, o interactuar menos presionado en la sociedad y sus cotidianeidad. Lo que sí siente en exceso (tu amigo no, pues no estoy hablando de él, pues no os conozco, sino de la persona tímida) es impotencia. Una cosa es que te lleve la contraria por picar y otra encontrarte tan desacertada, virginiawoolf. Pero bueno, no me extraña: como ya hemos hablado no es lo mismo leer que explicar; pues esto no es como la belleza y sus hipnóticas fluctuaciones asimétricas que sin saber porqué se sabe que gusta, ni se puede medir en verdad con una prueba pues hay que verificarlo en la vida de esa persona o que ella te lo cuente: hay que tratar el asunto en persona, y claro, no es algo que se resuelva en unos meses. Pero la timidez no es tan grave como se piensa, y si lo es, es porque es otro “malestar del alma” (mal diagnosticado), cubierta por una de esas máscaras de la personalidad… y solo un profesional con conocimientos adecuados puede constatar y tratar que sea timidez, aunque crea saberlo ya el tímido. (Pues sí, sí que habría que revisar ciertos ritos y costumbres). Lo malo del engaño es que, por ser engaño, engaña, porque se toma por cierto. Pero un tímido, por ser tímido, no puede engañar en este aspecto de la personalidad, porque no controla ciertas emociones, o reacciones causadas por la interactuación social. Igual que el vergonzoso, con lo que tampoco hay que confundir, pues son diferentes.

  70. catalina:

    Pensamiento estructuralista, que no reconoce el entorno social, hacemos construcciones sociales y a partir de eso conocemos, nos comunicamos y nos relacionamos en sociedad.
    Es la cultura la que genera cierta representaciones de nosotros mismos y de los otr@s.
    Si bien es cierto que el inconciente condiciona gran parte de nuestras acciones, lo inconciente está relacionado con la epísteme subyacente en nuestra existencia social, esta enraízado en lo paradigmático, por lo que no es posible generalizar determinaciones de tal envergadura.
    Una vez que apuntamos, en base a la polémica y la crítica, a la ruptura del telón de fono de nuestra existencia hacemos lo impensable pensable, por ende, conciente.

  71. pedro:

    Punset, me encantan sus articulos, aunque a veces no entiendo mucho. Soy victima de la ESO.
    Le regalo esta Canción, espero que le guste.
    tiene mucho que ver con sus temas.
    http://il.youtube.com/watch?v=dA6dacs1n00

  72. Pequeños engaños cerebrales | Top Madera:

    [...] el post completo en la fuente original “No me conoces bien. No tienes ni idea de cómo soy”, y se quedaban tan frescas; en ocasiones, [...]

  73. Colegio: San Francisco de Asis:

    ¿En algunas ocasiones debemos temer las decisiones de nuestro cerebro?
    Gracias a todos los que nos contestáis

  74. Luis:

    ¿Por qué es todo tan complejo? ¿No será la mente humana, la que no deja de inventar y proyectar nuevas teorias…?
    La naturaleza dentro de su complejidad, es repetitiva por sí misma, y no la considero tan sumamente metafórica y extraña como siempre queremos mostrar…

  75. juan manuel:

    yo estoy de acuerdo…definir es limitar.

  76. Lic. Alfonso Germán Arreola:

    Si empleamos puntos de referencia claros, precisos e iguales para todos, se acaba lo complejo y podemos celebrar acuerdos y ayudarnos. Las reglas de tránsito y los letreros que hay en el Metro, hacen posible a cualquier persona orientarse y llegar a donde quiera.
    Gracias al idioma, podemos comunicarnos y si empleamos palabras con igual sentido para los participantes, desaparecen los problemas y se hace posible la convivencia

  77. luigigen:

    Muy interesantes reflexiones sobre el cerebro humano y el yo humano.-Personalmente creo que son lo mismo, es decir somos un cerebro, con adminiculo para traslado, obtención de energía, etc.-

    Ayer soñé que era un águila….desperté y hoy no se si soy un hombre que soñó ser águila…. o un águila que esta soñando ser hombre….

    Un abrazo cosmoglobal.-

  78. Jaime:

    Ambos temas son interesantes, y digo ambos porque (con todos los respetos) en el texto se mezclan churras con merinas.

    Creo que es confuso para el lector, que el texto comience hablando de lo que se conoce como la “memoria inconsciente”, y continue poniendo ejemplos de lo que no deja de ser fisica de toda la vida.

    Vemos la luna y el sol mas grande cuando se encuentra en el horizonte por que la vemos a través un espesor mucho mayor de atmosfera. Esto no es ningún engaño de nuestro cerebro. Es pura fisica y la simple percepcion de nuestros sentidos. Al igual que no vemos cuando apagamos la luz.

    Sin embargo, el hecho de que nuestro cerebro inconsciente haya tomado una decisión 10seg antes de que la tomemos nosotros conscientemente, esto si es novedosamente sorprendente. El resto ya lo sabiamos.

    El comentario 15 y el comentario 40, creo que van en esta linea.

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