Autor: Eduard Punset 10 abril 2007

¿Es falta de tiempo? ¿Carencias en nuestra capacidad metafórica? ¿O creemos, de verdad, que estamos inmersos en cosas mucho más trascendentales que la que apunto a continuación?

Lo que sigue me ha venido a la mente preparando la próxima entrevista en Estados Unidos con el premio Nobel de Fisiología o Medicina Eric R. Kandel. Es una de las cosas que le quiero preguntar. ¿Se os ocurren otras o parecidas?

Es fascinante constatar los efectos imponderables del paso del tiempo. Imprevisibles, hasta que la biología molecular ha permitido a los neurocientíficos penetrar en algunos de sus secretos. Se sabía que el paso del tiempo mata el dolor. A los seis meses de un gran contratiempo personal, la mente lo ha digerido y la vida que parecía inconcebible tras la desgracia, empieza a perfilarse de nuevo y renace la esperanza.

Lo que no sabíamos es que la ausencia física durante mucho tiempo mata el amor. El amor romántico parece eterno o no es amor. “Siempre te querré”, se dicen los enamorados. Ahora bien, las investigaciones moleculares del científico Lord Edgar Douglas Adrian hace más de treinta años apuntaban en dirección contraria. Ahora sabemos que tenía razón. ¿Por qué?


Eric R. Kandel y Edgar D. Adrian
(imagen: nobelprize.org)

Las señales eléctricas que las células nerviosas utilizan para comunicarse son muy parecidas unas a otras, al margen de la fuerza, duración o localización del estímulo exterior que las provoca. Cuando se rebasa el umbral para producir la señal, ocurre la descarga. Si ella o él no es capaz de generar la señal en el sistema nervioso del otro, no pasa nada. Pero cuando ocurre, los potenciales de acción son siempre similares. El lector se preguntará enseguida cómo se transmite, entonces, la intensidad del estímulo. ¿De qué manera una neurona informa sobre la intensidad del estímulo que la hace vibrar?

Siento defraudar a más de uno, pero la intensidad transmitida no depende del tipo de señal de alarma o deseo generado por el estímulo exterior, sino de su frecuencia. También lo que dure la sensación viene determinado por el periodo de tiempo durante el que se siga generando el potencial de acción. Si todos los estímulos se agolpan conjuntamente, la sensación será intensa; si se espacian en el tiempo, la sensación será débil. Estoy sugiriendo que lo que está en el origen de una sensación –ya sea visual, táctil o auditiva, los ladrillos del amor- es indiferenciado. Lo único que cuenta es la frecuencia de los impulsos y los canales de comunicación utilizados.

Dejemos ahora aparte la biología molecular y las células nerviosas, sin olvidar que somos una comunidad andante de células. ¿Cómo es posible que en la vida cotidiana seamos tan desconsiderados con el impacto del tiempo, de las ausencias y de las frecuencias? Si científicos precursores como Lord Edgar Adrian hace treinta años y seguidores suyos ahora, como el premio Nobel Eric R. Kandel, han demostrado la importancia de la frecuencia de los estímulos a nivel celular para definir la intensidad de una emoción, ¿por qué sigue habiendo tantos padres que no tienen tiempo de dialogar con sus hijos o enamorados que remiten a las kalendas griegas el roce de sus manos o de sus labios? La única excusa que tenemos es que nadie, o casi nadie, ha dedicado tiempo a activar su capacidad metafórica para deducir, de aquellas investigaciones a nivel molecular, sus implicaciones para la vida cotidiana de la gente. ¿Estábamos absortos en cosas más trascendentales?

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54 Respuestas to “La frecuencia de los estímulos en la vida cotidiana”

  1. angel:

    Estoy deacuerdo en la importancia de la frecuencia, sobretodo en la frecuencia de pensamiento. Todo depende en gran medida en la frecuencia en que nuestra mente piense en ello. Ahora bien, se puede controlar en que frecuencia queremos pensar en algo? Por ejemplo, si yo pudiese ser dueño de pensar las veces que quisiera en mi pareja, tendria dominio sobre si quiero estar enamorado o no de ella? Seriamos entonces realmente dueños de nuestra vida? Supongo que es algo casi imposible reservado a algunas personas que han dedicado enteramente sus vidas a conseguirlo.

  2. emilios:

    angel, permite me decirte que es cierta parte es así, para mucho inconscientemente, para unos pocos (y me aventuro a decir infelices en cierto aspecto por ello)

    usare como ejemplo el sabor de un determinado alimento

    es fácil reconocer aquellos “patterns” en los que a una determinada persona no le gusta algún alimento por que en su mente lo imagino como “asqueroso”, asi la primera vez que lo pruebe, sentirá con mayor intensidad la materialización de sus ideas que el propio sabor del alimento en cuestión

    nuestro nivel de abstracción para re-hacer los recuerdos que tenemos de cierta cosa es una herramienta que podemos utilizar para conseguir que nos gusten alimento que no nos gustaron un tiempo atrás (a mayor tiempo, mayor es dicho poder) y descubrir unos nuevos primeros sabores

    por supuesto tratando temas como el amor, la cosa se torna mas difícil. Ocasionalmente se ven parejas que después de un tiempo separados han vuelto juntos y se les oye decir, “he visto ahora cosas en el/ella que no había visto antes…”. No sera acaso que durante el tiempo que estuvieron separados consiguieron formar una idea sobre la otra persona,no necesariamente cierta, y es ahora la materialización de dicha idea en la cual están viviendo (recordemos que gran arte de lo que vemos y oímos no proviene de nuestros sentidos sino de nuestro análisis de lo que suponemos real)

    y si podemos tener dicho poder con un alimento con un simple esfuerzo, que nos impide tenerlo con cuestiones mas importantes como el amor, y aquí la explicación a mis palabras iniciales, la infelicidad reside después en la pregunta :: la quieres por que realmente la amas, o por que has decidido amarla ???

    (personalmente, 25 años, tan solo hace unos 5 o 6 conseguí empezar a degustar algunos alimentos que anteriormente me producían repugnancia, ahora me veo entrando en la fase que arriba comento, quizás lo verdaderamente difícil es querer ser dueño de tus sentimientos)

  3. Alma rivera:

    Me gustaria preguntarle a Eric R kandel cual fue su caso mas conocido

  4. claudia:

    ¿y como podria saber la madurez metamorfica de mi excompanero conyugal? Para ser amigos cuando menos ayudaria ya que tenemos hijos en común y gracias es sabio y educativo este tema.

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