En la Universidad de Harvard, entre otros centros mundiales de reflexión, incluida una multinacional que cuenta con uno de los mejores equipos de investigación de mercados, se están dedicando recursos y esfuerzos al estudio de la felicidad. Gracias a estos trabajos sabemos ya cosas tan evidentes como que el nivel de renta o incluso la salud no son los factores externos que más inciden sobre los niveles de felicidad. Son las relaciones personales el factor determinante. Lo que no se ha estudiado suficientemente, todavía, es la dimensión de “la capacidad de amar” que tiene un peso agobiante en las relaciones personales.
Participo en el estudio sobre esa cuestión iniciado por la multinacional aludida que un día se conocerá en detalle. Entretanto me gustaría contrastar aquí nuestras ideas sobre los distintos factores que inciden sobre la dimensión de la capacidad de amar. Ahí van mis sugerencias iniciales. Podríamos pensar en tres grandes conceptos:

El afecto materno favorece
la autoestima de las ratas.
1) El apego familiar. En experimentos efectuados con ratitas, los retoños a los que se expresa el afecto materno mediante lametones crecen con mayor autoestima y seguridad en sí mismos que los dejados a su suerte. El entorno familiar inicial y consiguiente apego o desapego implica que se pasará al siguiente entorno –el de la escuela-, con ganas de profundizar en el conocimiento y curiosidad de los demás. Si este segundo entorno prolonga lo desarrollado en el primero se pasará al tercero y definitivo –la conquista del amor del resto del mundo, según William James-, con ánimo de seguir explorando relaciones, con predisposición al rechazo o, en el peor de los casos, con ánimo de destruir el mundo que nos rodea.
2) La inversión parental, representada por la fusión amorosa primero, la construcción del nido después –incluida los hijos, hipoteca y relaciones laborales- y, por último, la definición de los ámbitos de libertad respectivos de la pareja.
3) El tercer gran concepto involucrado en la capacidad de amar vendría dado por la resistencia de los materiales y metabolismo biológicos tanto de tipo hormonal como cerebral.
Esos son los mimbres con los que se construye la capacidad de amar de un individuo. ¿O es que hay otros?








19 Marzo 2007 a las 12:49 am
Hola,
A mi me parece que tenemos una capacidad para amar innata y que, como otros programillas instalados en nuestro cerebro, necesita desarrollarse. Esto, creo que debe ser en los primeros años de vida, pues supongo que si no, se puede atrofiar.
Si se ha desarrollado esta capacidad, ya la tendremos para siempre. Sólo es necesario activarla, porque dejará de funcionar si no la utilizamos (perderemos práctica, quiero decir).
Supongo que para activarla a menudo (un buen ejercicio) sería vivir con un sentimiento de libertad (tuya y de los demás), que por supuesto requiere de riesgos, y valentía para afrontarlos. Amar quizás tenga que ver con la capacidad de dejar a los demás amar libremente, no sé.
Deja amar??
Me gusta.
19 Marzo 2007 a las 1:27 am
dejando de lado la capacidad física apuntada como tercera opción, la conclusión que podemos extraer de estas premisas sería… ¿uno pierde la capacidad de amar si no es amado en su infancia por el núcleo familiar?
si fuera así, ¿los individuos con infancias infelices no podrían reeducarse?
entonces, ¿el amor no es intrínseco al ser humano como individuo y se debe “enseñar”?
y por último, pero no menos importante ¿cómo se mide la autoestima de una ratita?
19 Marzo 2007 a las 3:12 am
Me parece un post muy interesante. Cabría también señalar la “autonomia” o capacidad de dominio dentre de la sociedad como un factor también clave.
Una pregunta para el maestro Punset: Cómo miden ustedes la autoestima de las ratitas?
http://www.guillemlaporta.com
19 Marzo 2007 a las 12:03 pm
Creo que también habría que tener en cuenta el entorno social de los primeros años (guardería, relación con otros niños, etc.) ya que por muy buen clima que haya en casa, si el entorno social no es favorable creo que influirá negativamente en la evolución del individuo (en muchos niveles, entre ellos la capacidad de amar).
Un saludo… desde el otro lado.
http://desdeleotrolado-.blogspot.com
19 Marzo 2007 a las 3:50 pm
No debe olvidarse que, como todo aquello que nos atañe en cuanto seres humanos y sociales, el estudio está sujeto a una cantidad importante de variables que no determinan sólo el nivel de felicidad sino además la forma de percibirla y expresarla.
19 Marzo 2007 a las 10:39 pm
Ha quedado impresa en nuestra retina la imagen del animal que inmediatamente después de nacer acude raudo a las mamas de su madre para alimentarse. ¿También el amor nace así de instintivo o necesita de las experiencias de los sentidos para nacer?
Quizás la capacidad de amar se ponga en marcha cuando el instinto con el que provenimos concuerda con sus expectativas sobre nuestras sucesivas vivencias.
Hay personas que habiendo recibido una suficiente medida de afecto y amor son poco o nada capaces de devolverla. Y hay personas que no habiéndola recibido son portadores y dadores de ellos.
Sabemos que fundamentar el amor y la felicidad sobre una posición social alta o la riqueza personal no es determinante. Todos hemos oído de personas así que han caído en el vacío más rotundo.
En el otro extremo, se encuentran personas que sin apenas recursos, son capaces de dar lo poco que tienen, y dedican sus vidas a los que tienen menos. Las misioneras y misioneros que andan por el mundo entero.
En medio, la mayoría de la Humanidad. En mi opinión la capacidad de amar viene determinada por otras dos capacidades. Una, la primera, la capacidad de observación del entorno. La otra, segunda pero principal, la capacidad de comprensión y asunción de lo observado.
Estas capacidades tienen su punto de inicio en el cerebro, progresan con la mente y se fijan en la memoria, con independencia de los nombres o de los apellidos. Amar a tu hijo o ser su padre puede no significar lo mismo.
El amor es algo inmaterial, opino que a él sólo le importa que se invierta en sus sentimientos.
Saludos.
19 Marzo 2007 a las 10:49 pm
No creo que te hayas dejado ningún cabo suelto Eduard, pero ¿es posible que algún día todos los seres humanos sientan ese amor universal del que tantos poetas y filosofos han hablado?. Al que hace mención williams James como opción a nuestra propia autodestrucción, si es muy importante que sepamos que debemos hacer y hacerlo no solo saberlo, hay tanta gente y tantos problemas que nada más pensarlo te parece increíble, no es ya solo el pensarlo, es el sentirlo día a día, el ver a la gente autodestruirse, la vida la estamos destruyendo. Se plantean muchos nuevos retos para la humanidd, para las proximas generaciones, tenemos que hacer frente a muchos problemas sociales, ambientales, políticos, y el amor es nuestra asignatura pendiente. Cuando realmente entendamos nuestras vidas, el mundo cambiará y el amor existirá, y claro está no será porque la comunidad científica se ponga a explicar que es el amor, será cuando nos enseñen a amar, cuando nos enseñen biología, matemáticas, lengua pero también a mantener una mente libre de imagenes, de prejuicios, de barreras todas ellas imposibles para que el amor exista.
Saludos a todos.
20 Marzo 2007 a las 12:04 am
Pues si hay otro que se me ocurre, la capacidad natural innata para amar. Vinculada directamente de la conciencia humana y que da un sentido a nuestra existencia humana. A menudo por no decir siempre se habla de amor como este sentimiento a menudo trivial, egocéntrico y egoísta. La mayoría de las personas solo aman a los que les hacen sentirse bien, a lo que les afianzan en sus creencias y costumbres de vida. Nos cuesta reconocer que la capacidad de amar del humano es algo mas trascendental y profundo totalmente insustituible. El Amor en el sentido iniciatico espiritual esta reconocido como un estado de conciencia. Estado de conciencia que proviene de nuestra filiación armoniosa con una gran fuente creadora, fuente original del Amor. Si no comprendemos que el Amor es un estado de conciencia difícilmente, comprenderemos, el respeto a los demás, el respeto a nuestro medio ambiente, el respeto a las leyes Universales Cósmicas. Si reflexionamos sobre el asunto con seriedad es fácil llegar a esta observación. El estado de conciencia amoroso realmente nos permitirá buscar la mejor manera de evolucionar en Paz, Armonía, Justicia y Salud para todos. No matar a nadie ni a si mismo, el respeto a si mismo, a los demás y a todas las especies vivientes del planeta y del universo entero es la base de este nivel de conciencia. El Amor es un gran Principio de respeto que guía al ser humano en un camino de cordura para un positivo desarrollo, o una sana evolución armónica entre todos.
El verdadero amor no es un sentimiento sino un estado de conciencia. Para su evolución, merece la pena que meditemos sobre este tema. Mientras no conozcamos el amor como estado de conciencia, nos encontraremos en la oscuridad y no comprenderemos gran cosa de la vida. Entre las cualidades que pueden ayudarnos a acercarnos a esta comprensión del amor, la pureza es la más importante. Y cuando hablo de pureza, quiero decir pensamientos y sentimientos, en los que no entre NINGÚN INTERES EGOÍSTA. Las tres palabras vida, amor y pureza están relacionadas. ¿Por qué? Porque la vida depende del amor, y cuanto más puro es el amor más rica, bella y clara es la vida. El sentido de la vida es amar y ser amado. Cuando amamos a los demás con un amor desinteresado, son para nosotros como una fuente que nos aporta la vida. Y los que nos aman, nos aportan también una vida abundante.
No basta con amar a las personas, debemos preguntarnos también cómo las amamos. Debemos esforzarnos en poner en nuestro amor la pureza y la luz, porque sólo así aquellos a quienes amamos podrán crecer y desarrollarse. El verdadero amor debe aportar a los seres todas las bendiciones: la alegría, la paz, la belleza, la salud, y sobre todo el SENTIDO de la vida.
¿Qué es el amor? Un estado de conciencia, Un sentimiento Universal y Es una energía cósmica distribuida por todo el universo.
El amor puede servirse del cuerpo físico como soporte, pero se encuentra en otro sitio: está en todo, es una luz, un néctar, una vibración que llena todo el espacio.
El amor es Paz, la paz sólo nos llegará si todo nuestro ser puede vibrar al unísono con una idea sublime, desinteresada. No podremos conocer la paz mientras no introduzcamos en nuestras células, en todo nuestro ser, pensamientos de amor, es decir la indulgencia, la generosidad, el perdón, la abnegación. No podremos porque solamente estos pensamientos aportan la paz. Miren, si tienen algo que reprochar a su vecino, llega el odio, si no pueden perdonarle y se rompen la cabeza para saber cómo vengarse, desaparece el amor, desaparece la Paz. Es imposible tener paz así fuera del amor, porque estos pensamientos son demasiado personales, demasiado egoístas. La verdadera paz es un estado espiritual imposible de perder una vez que se ha obtenido y esta directamente relacionado con nuestra capacidad amorosa o nuestro nivel de conciencia del Amor.
Acabare diciendo que no es tan importante que te amen como que tú seas capaz de amar. Dar es mejor que recibir. Tarde o pronto recibiremos lo que hemos dado. No perdamos nunca nuestra facultad de amar por encima de todo y de cómo nos tratan los demás. Nunca debemos alejarnos de este supremo estado de conciencia. Tarde o pronto deberán rectificar y reconocer que una persona amorosa y desinteresada, es la mayor maravilla que se pueda conocer en este bajo mundo.
Un Abrazo.
20 Marzo 2007 a las 1:15 pm
Sólo para decirte que tu blog me gusta mucho. Soy escritora y filósofa y entro con frecuencia. Vivo en Argentina, acabo de hacerme enviar desde España “El alma está en el cerebro”.
En cuanto al amor… no sé qué pasará con las nuevas generaciones, tanta homogeneización en la cultura, tanta estandardización. Durante años crié a mi hijo pequeño amorosamente, en medio de libros, con poca televisión. Era dulce, entonces. Pero llega un momento en que la sociedad (la play-station, la presión grupal, el compracompracompra de los medios) irrumpe en la familia y de pronto encuentras que tu hijo, que era tierno y dulce y amoroso, empieza a juzgar a partir del mismo conjunto de valores dominante. Ese que siempre quisiste dejar fuera. ¿A quién y cómo va a amar mi hijo? ¿Cuán libres -del mercado, de valoraciones impuestas desde fuera- serán las próximas generaciones?
Pensar en esto me da pavor.
(complicadísimo el filtro anti-spam, tuve que tipear las letras 9 veces, tienen una caligrafía turbia)
20 Marzo 2007 a las 1:32 pm
Es evidente que entre los mamíferos, y en especial los homínidos, la naturaleza, a través de su biología propia, los ha dotado de necesidad, yo no lo llamaría capacidad, sino necesidad, de demostrar afecto – tampoco lo llamaría amar- a fin de que sus vástagos sobrevivan. La mayoría de los reptiles no la tienen porque a sus vástagos no les hace falta, desde el momento en que nacen están dotados para sobrevivir por sus propios medios. No es el caso de los mamíferos. Sin esos lazos afectivos los vástagos no sobrevivirían. También es una forma de supervivencia de la especie a través de asegurar la pervivencia del intercambio genético.
Bajo mi punto de vista la felicidad, como concepto, es una racionalización romántica de una serie de necesidades naturales grabadas en nuestro material genético por necesidad de supervivencia muy propia del ser humano. Lo que no quita que si las cumplimos, si hacemos aquello que nos pide el cuerpo, por llamarlo de forma coloquial, nos sintamos mejor, claro.
Habría que incluir en ese estudio nuestra necesidad de empatía, también imbuida por la naturaleza por una simple cuestión de supervivencia del animal social que somos, y porqué, en los tiempos que corren, dicha necesidad se está viendo reducida como demuestran anomalías psicológicas que son cada vez más usuales como sociopatías y psicopatías. Tal vez, y digo sólo tal vez, sería bueno ver porque la esquizofrenia es contagiosa entre miembros de una misma familia – educación, lazos afectivos corrompidos o relaciones familiares enfermizas-.
Eso sí. Sean todo lo felices que puedan. No sean imbéciles.
”o-~
20 Marzo 2007 a las 11:08 pm
!Menos mal!, tenemos a favor Oxford (ni mas ni menos) para aseverar que el dinero no da la felicidad…
Sin embargo mi cerebro molestador (pues no para de molestarme) me dice… “vale, pero por qué hay tanta infelicidad en los países pobres?”, yo intento decirle: ” hay que buscar el termino medio”
“muy bien” dice mi masa neuronal “entonces diremos que de dinero asegura la felicidad, o dicho de otro modo, sin dinero no hay felicidad”, y acabo dándole la razón,… porque no se puede discutir con él; !siempre tiene que llevar razón…!
A todo esto, ¿no tendrá que ver que ahora tenemos tiempo libre para ser felices? ¿tendremos un futuro tan… “competitivo” que serán unos privilegiados los que tengan relaciones personales, no-laborales?: y serán sólo ellos felices?
21 Marzo 2007 a las 8:46 am
Hola:
Creo que el tema, está bastante estudiado en lo que se refiere a la historia de la humanidad, de hecho, las religiones han estudiado la felicidad, el amor, etc… desde siempre, ya que es precisamente la función de la religión, la de proporcionar, en muchos casos, sentido a nuestras acciones. Y en este sentido la ciencia puede estar ocupando el lugar que en el pasado lo hacían las religiones.
1) El apego familiar:
La familia tal y como la conocemos es parte de nuestra cultura, para poder compararnos al ejemplo de la rata, deberíamos decir algo así como apego a la madre… y a su entorno. Para poner un ejemplo ilustrativo de un personaje histórico que no dejó nunca este primer entorno, mencionare a Alfred Nobel, el prestigioso impulsor de los premios que llevan su nombre.
2) La inversión parental:
Yo personalmente no tengo experiencia con la que contrastar este argumento, pero me atreveré a decir que es el único medio que se tiene para asegurar la supervivencia del descendiente en una sociedad/cultura relativamente individualista, que dicho sea de paso, ignoro por completo si pudiera ser de otro modo.
3) Resistencia de los materiales y metabolismo biológicos:
Si el amor es un proceso metabólico, la capacidad de amar reside en la propia biología.
Decir que el concepto “amor” es ambiguo, yo por ello es complicado definir donde reside la capacidad de amar del individuo.
Acerca de la felicidad mencionaré una frase atribuida a Mohandas Karamchand Gandhi (Mahatma Gandhi):
La felicidad existe cuando lo que usted piensa, lo que usted dice, y lo que usted hace están en armonía.
Saludos.
21 Marzo 2007 a las 3:25 pm
Yo creo que la felicidad es algo relativo. La felicidad absoluta no existe, tan sólo el hombre intenta acercarse, pero nunca lo podrá conseguir. Puede estar más cerca o más lejos, pero ya está.
Yo creo que puedes ser más feliz, o menos feliz, pero absolutamente feliz no se puede ser, tan sólo, relativamente feliz.
21 Marzo 2007 a las 5:18 pm
Alguna vez he oído la expresión de:
“…fueron criados igual, con el mismo amor, la misma educación, pero…”
Creo que hay algo en nosotros, nuestra esencia, que hace a unos más propensos que otros a ser felices. Algo así como la inteligencia emocional.
Y para conseguir la felicidad creo que hace falta, entre otras cosas, el bienestar de tus seres queridos (salud, etc) y olvidar las desgracias que hay en el mundo. Una utopía o un estado transitorio, pero creo que en el fondo solo somos medio felices.
Un saludo
21 Marzo 2007 a las 6:17 pm
estoy con lucía, me pongo de ejemplo, como experimento. soy melliza y mi hermana y yo hemos sido criadas de la misma forma. con los mismos rezos y detalles. ya, con mis cortos 27 años, he podido comprobar que amamos de forma diferente. tenemos distinta capacidad de amar, son las dos bonitas, se parecen pero se comportan de forma diferente. la mía hace que mi vida sea más vacía en cuanto que no la comparto tanto con una pareja determinada y mi hermana se inclina más hacia esto último.. es un tema inagotable y del que se aprende mucho.
22 Marzo 2007 a las 8:43 am
me agradan los comentarios y el post claro ,pero lo de la inma me acalar mas aún que cada uno somos como somos, tenemos compartamentos distintos los demas,
22 Marzo 2007 a las 5:27 pm
Apego familiar, inversión parental, son conceptos propuestos por Eduard que están cercanos a mi capacidad de comprensión. Otra cosa mas complicada es la cuestión hormonal o cerebral que ya me cuesta más de identificar.
No obstante, tanto el apego familiar como la inversión parental se me aparecen como ámbitos de influencia que a su vez se ven afectados por una variable que no puede ser olvidada: la experiencia amatoria.
Pongo un ejemplo: Los lametones de la madre, son una influencia en sí mismos, pero la variable podría ser, por ejemplo, las reracciones de los hermanos, los celos que provocan y otras variables de ese entorno específico que pueden tener mas poder transformador que el del mismo entorno.
La experiencia amatoria, me parece fundamental como un factor de virado o transformación en el desarrollo de la capacidad.
22 Marzo 2007 a las 9:54 pm
En primer lugar felicitar al señor Punset por cumplir con la primordial responsabilidad de la divulgación, que los científicos descuidamos tan a menudo, y agredecerle el haber sido durante los años de mi elección y desarrollo de la carrera científica un ejemplo y fuente de ánimo con su trabajo. Su contribución a la sociedad no es nada desdeñable.
Estoy de acuerdo con las tres líneas que plantea para la capacidad de amar y algunas de las reflexiones que leo aquí sobre la felicidad. Creo que las líneas son plausibles porque son generales, aunque precisamente por ello se peca de un exceso de simplicidad. Me explico: la felicidad o el amor no son lo mismo para todos los individuos. Nos hallamos ante procesos dinámicos de interacción de los inidividuos con el medio, que a su vez afectan a las normas específicas que regulan esa interacción y son internas al individuo. Al mismo tiempo, estos procesos tienen un carácter biológico, bioquímico o innato -como se prefiera- dependiente del genotipo (los genes) del individuo y cuya expresión (o fenotipo) dependerá de su interacción con el medio.
Esta interacción de la que hablo incluye desde el afecto recibido durante la infancia hasta la contaminación ambiental de la zona en que se vive, el haber sufrido enfermedades o haber recibido golpes en la cabeza (siendo estos solamente ejemplos). Cualquiera de estos y otros factores puede afectar no sólo a la valoración que el individuo tendrá de la felicidad y el amor sino a las reglas que afectan a la construcción y desarrollo de esa valoración.
Si vamos un paso más allá y hablamos no del concepto de amor sino de la capacidad de amar, elevamos la complejidad del asunto al cuadrado, puesto que la capacidad de dar amor será dependiente de a quién se le tenga que dar. En el mundo hay personas de éxito, rodeadas de familiares y amigos que les tienen en gran estima y que, sin embargo, se sienten infelices o no estiman el amor que reciben como tal. También hay personas capaces de amar con abnegación a quien las maltrata y maltratadores convencidos de su amor por la víctima de sus maltratos. La variabilidad entre estos extremos y más allá de ellos es enorme.
Concluyendo, aunque esos tres factores, posiblemente reducibles a los clásicos genotipo y ambiente en la ecuación primordial de la genética (Fenotipo=Genotipo X Ambiente), son determinantes en la formación de la capacidad de amar, habría que considerar la naturaleza exacta de esos factores y observar que, aunque habrá escenarios más frecuentes que otros, será muy difícil -si no imposible- hallar dos casos que realmente sean no iguales sino, me atrevería a venturar, comparables.
Por supuesto, no quiero decir que la magnitud de la empresa deba desalentarnos. La complejidad de la resolución de este problema se irá reduciendo cuanto más vayamos conociendo de los mecanismos psicológicos y neurológicos de la emotividad que participan más frecuentemente en el proceso de desarrollo de la capacidad de amar. Con el desarrollo de un ser humano desde una sola y minúscula célula, algo que maravilla por más que uno conozca (o más bien más cuanto más conoce uno), no nos hemos echado atrás. Con algo tanto o más noble y grandioso, tampoco deberíamos.
23 Marzo 2007 a las 10:47 pm
Yo no tengo ninguna capacidad de amar y me considero una persona feliz, desde que asumi que no tenía ninguna capacidad de amar y que eso no es malo.
He tenido un infancia con estabilidad familiar. Por lo tanto para mi son caractarísticas propias de la persona, se tiene capacidad para amar como se tiene buen oido musical o talento para la pintura. No hay que darle más vueltas.
24 Marzo 2007 a las 1:42 am
Todo lo dicho está muy bien. ¿Y la capacidad de odiar?
24 Marzo 2007 a las 2:27 am
Pues a mi me gusta querer y que me quieran, con la elementalidad de los sentimientos primarios. Ver al otro y que algo se mueva en el estómago… dejarme llevar por la “locura” del enamoramiento sin pensar en el mañana.
quieres una muestra mas evidente de la capacidad de amar -a uno mismo- para empezar? Puede ser esto un principio de supervivencia?
24 Marzo 2007 a las 6:51 pm
Un ejemplo de la capacidad de odiar: La crispación existente en España, sin ninguna justificación. Alguien relevante ha dicho: “España vive un debate político prebélico”. Y es que muchas veces no hay política sino odio. ¿ Habéis escuchado como se insulta desde los medios de comunicación, sobre todo uno? Saludos y que las aguas vuelvan a su cauce…
24 Marzo 2007 a las 9:51 pm
Si blanco, el negro. Si acrimonia, la dulzura. Si venganza, el perdón. Si velocidad, quietud. Si calor, frescor. Si amor, el odio.
Es la existencia, la cantidad y la manifestación de lo que le es contrario lo que realmente valora a cada cosa.
Es decir: cuanto más oscura sea la noche, más alegría nos dará descubrir aún la más pequeña de las luces.
Saludos
25 Marzo 2007 a las 12:29 am
He intentado aguantarme (pues no es sitio para debatir este tema), pero, sinceramente, Jose Manuel García Roman, no hagas caso a los medios de INcomunicación… todos están al servicio de quien les paga…
Yo te propongo no votar: nos están mostrando TODOS los políticos que son unos mercenarios de la voluntad popular: no votes, si NADIE votara,… a lo mejor los que se iban al paro serían ellos… Gracias, y perdón a Punset por malutilizar su espacio,… aunque también es una manera “peculiar” de ser feliz la de un político,…. amasar dinero y PODER.
Saludos y perdón.
25 Marzo 2007 a las 10:21 am
Sí, Pepe, de algún modo llevas razón. De todas maneras, hay que respetar las reglas de juego; esta es una condición primordial para la convivencia en paz. Y para AMAR. Eduardo Punset sabe mucho de lo que nos ha costado llegar hasta aquí. Él estuvo y fue protagonista de la transición en paz. No volvamos a las andadas. Hay gente que agita y no le importaría la confrontación radical. Ahora comprendo que no debemos aparcar el debate de si podremos viajar A LAS ESTRELLAS. Saludos.
25 Marzo 2007 a las 1:36 pm
Cuando una pareja se quiere, se respeta y decide convivir junta y, después de un tiempo, el amor y la pasión deja paso al insulto, la ofensa, la crítica, la violencia y la crispación diaria, la solución es la separación y una casa para cada uno. Pero en Política la casa es sólo una, el país. De ahí la necesidad de UN CONVENIO DE MINIMOS PACTADO que sea siempre respetado por todos y nunca jamás quebrantado sin consenso.
Los políticos no son extraterrestres. Fueron niños como todos. Son gente nacida entre el pueblo. Y entre la derecha, y entre la izquierda, y arriba y abajo, hay gente enamorada.
Cuanto más visible se haga el odio hacia el adversario, más se incrementará el cariño que por él sienten quienes le aman.
Saludos
25 Marzo 2007 a las 4:09 pm
A mí me parece que lo que es innato es la tendencia a relacionarse con otros seres humanos (no te digo nada si además son divinos…).
La dirección (amorosa, odiosa, protectora, hostil, etc…) que tomen estas relaciones en los estadíos tempranos que es dónde se aprenden más cantidad de cosas, probablemente (sólo probablemente) determinará la forma que tenga que tenga luego este niño (humano, sin género), cuando sea adulto, de relacionarse con los demás. Aprenderá a quererse a sí mismo y por ende, a los otros, o aprenderá a estar en conflicto consigo mismo y con los demás.
Saludo
25 Marzo 2007 a las 4:39 pm
Parece que muchas de las personas sensatas entramos en este blog. Será por algo. También estoy de acuerdo con ACM, añadiendo el matiz que el AMOR debe extenderse al “adversario”, yo que fui político a nivel local lo puedo constatar: Los humanos somos muy parecidos, izquierdas y derechas, consevadores y progresistas, pobres y ricos y así hasta el infinito. Hace falta conseguir un consenso planetario para vivir en armonía con la naturaleza y repartir la riqueza entre todos los seres humanos. ¡Vaya tarea!
Difícil por los intereses creados y heredados. Tantas manos para trabajar, tanta riqueza, dividamos el trabajo y la riqueza. Para eso sí que necesitamos buenos estadistas y no para cómo hacer daño al contrincante…
25 Marzo 2007 a las 4:43 pm
¡Uau!…, no pensaba intervenir en este blog, porque creía que era un tema subjetivo y que ya estaba muy “trillado”, pero después de haber leido la introducción y todas vuestras opiniones, me alegro de haberlo hecho.
Coincido al 100% con todas de ellas. De hecho, creo que es la primera vez que podría identificarme con todas las opiniones vertidas hasta ahora, puede ser que me encuentre en un momento muy empático. Incluso acabo de hacer otra intervención hace un instante en otro foro de Smartplanet, antes de leer las expuestas en este blog, y parece que he calcado algunas de vuestras expresiones. Casualidades de la vida, como cuando entras al coche tatareando una canción, pones la radio y justo está sonando esa misma. Es curioso ¿no?.
Bueno, como ya he dicho, coincido con todas las opiniones vertidas, por lo que no creo necesario redundar en ellas. Simplemente resaltar que el respeto debe ser básico y esencial en toda relación cordial y armoniosa entre individuos, con el entorno y con uno mismo.
Sin respeto no puede haber amor verdadero.
Un saludo.
25 Marzo 2007 a las 5:22 pm
Ante el insospechado curso de las intervenciones, y dada la enorme elasticidad argumental que estamos demostrando al conjugar proposiciones tan dispares como la capacidad de amar y la crispación política, me atrevo a introducir un argumento que antes no me atreví a sugerir, pues pensaba que se salía un poco del tema propuesto.
La capacidad de Amar. Creo que la mayoría de los argumentos expuestos hasta el momento tienen que ver, de un modo directo o indirecto, con las tres causas inicialmente apuntadas por el Sr. Punset. No me atrevo a sugerir ninguna nueva.
Pero me ha parecido sumamente interesante una aseveración preliminar del Sr. Punset, que puede ser discutible.
Releyendo el párrafo introductorio, vemos que el tema propuesto deriva de un estudio de la Universidad de Harvard en el que se revela que la felicidad encuentra en las relaciones personales su factor determinante.
Una aseveración tan rotunda, una relación causa-efecto tan vinculada y “determinante”, debe ser capaz, (excepciones que confirmen la regla aparte), debe ser capaz, digo, de ser cierta en todo lugar y todo momento.
Y me pregunto, a modo de ejemplo, si dos náufragos serían mas felices en una isla prácticamente desierta que solo les permitiese “sobrevivir”, en compañía, o si serían mas felices cada uno en una isla donde, excepto la compañía humana, lo tuviesen todo. Esto es, capacidad de realizar sus sueños, ambiciones, dar rienda suelta a su libertad, instintos, etc., acceso a la cultura y el desarrollo personales, y muchos otros aspectos (todos los que podamos imaginar,) que se han relacionado siempre con la “felicidad”. Pero en solitario.
Creo que decantarnos, a priori, por cualquiera de las dos opciones significa que no la hemos meditado profundamente.
Si es cierto lo que dice el Sr. Punset, o mejor dicho, lo que parece haber demostrado la Universidad de Harvard, todo el mundo elegirá la primera opción si quiere ser feliz. Pero yo tengo serias dudas. Y, una aseveración tan determinante como la que se ha expuesto, no debería dejar lugar a ellas, a mi entender.
Un saludo, y una vez mas, el testimonio de mi admiración al Sr. Punset.
25 Marzo 2007 a las 7:33 pm
¿Sabeis ese chiste que dice que se encuentran dos amigos que hacía muchísimo tiempo que no se veían y uno de ellos se encontraba demacrado, triste y ojeroso, mientras que el otro presentaba un aspecto lozano y sonriente (la viva imagen de la felicidad) y le pregunta el alegre al triste qué tal está y este le empieza a contar que ha discutido con su mujer, con sus hijos, con su suegra, con el jefe, etc. y cuando termina, le pregunta al feliz haber cual es su secreto para mantenerse en tan buen estado, a lo que éste contesta que el secreto está en no discutir por nada ni con nadie.
El triste le responde contrariado:
-”Hombre, sólo eso no será”.
A lo que el feliz le contesta:
- “Pues tienes razón, no será”.
Y se despidió, alegándose alegremente, mientras al otro se le avinagraba aún más la cara?.
No se si viene a cuento, pero tenía ganas de contarlo.
Un saludo.
26 Marzo 2007 a las 12:25 pm
Tiene que haber otros “mimbres”. Pregúntenle a los psicólogos… Mi pareja tuvo una infancia terrible, de cuento de Dickens, y creció “odiando al mundo”, sí, pero cuando ya no podía más, y tras acudir a muchos psicólogos, de repente una le dio la llave para empezar a ser feliz. Y acabó de reconciliarse con el concepto felicidad a través de… la religión, concretamente el budismo. Por eso digo, que hay algo más.
26 Marzo 2007 a las 12:42 pm
Una de las menos reconocidas formas de manifestar la capacidad de amar es el voto, sea en una junta de vecinos, dentro de un partido político o en las propias elecciones.
Los motivos principales del voto son emocionales: el sentimiento de afinidad, la queja y la necesidad de cobijo, de pertenencia a una tribu que proteja al individuo de la soledad. En el País Vasco, dada la falta de libertad para los partidos no nacionalistas y que no sean cómplices de, opera mucho el último factor, la necesidad de sentirse integrado, en el trabajo, en la pandilla, en la escuela y en el barrio.
Al final, esa necesidad de sentirse integrado actúa contra la capacidad de amar, que es individual y transgresora por naturaleza.
(Blog Bartleby-Librepensadores: http://libresenred.blogspot.com/)
26 Marzo 2007 a las 12:49 pm
Sí, yo creo que hay otro !!!!!! sin duda alguna….
Y es la capacidad de amar en cuanto reflejo a ser amado. Es decir, la respuesta involuntaria unas veces y egoísta otras a cuando uno se siente querido. De acuerdo, a veces no se da. Pero lo mismo pasa con el “apego familiar” que a veces tampoco se da y no por eso hay que descartarlo como un factor incidente en la capacidad amatoria.
Sí, no cabe duda, amar por ser amado. Querer por ser queridos.
26 Marzo 2007 a las 11:13 pm
Apreciado compañero de teclas, José Manuel García Román:
De acuerdo contigo. Pero quiero decirte que los términos “bueno” y “estadista” no suelen casar con “Poder”. De ahí que, en España y fuera de ella, no hayan hombres o mujeres en Política, y si estabas en ella lo sabes, que reunan ambos valores y al mismo tiempo sean President@s de sus países. Si para el bien no vale todo y para el mal todo vale…. ¿Cómo esperar entonces que el primero llegue un día a poder gobernar al segundo?
A manly, un comentario:
Leí en un texto antiguo que un sabio decía que “no hay mérito alguno en amar a quien te ama, y que el verdadero y extraordinario mérito estaba en AMAR a quien no te ama”. Resulta muy difícil practicar algo asi, lo sé.
Saludos
27 Marzo 2007 a las 1:08 am
Muy bueno el chiste, Manu: y creo que es el germen de lo que yo entiendo por felicidad: es decir, una vez cubiertas las necesidades mínimas´fisiológicas, vivir sin hacer el mal al vecino;
Estoy por apostar que la mayoría de los contertulios, incluído Eduard, conviene conmigo en ello: lo que mata ese “paradigma de felicidad es la CURIOSIDAD.
Una vez que el hombre y la mujer ya no están 20 horas al día currando, escapando, luchando, ni cuando están 12, ni 10, ni 8…. entonces tiene tiempo, no para ser feliz,…. sino para preguntarse qué es la felicidad.
El famoso ocio; como decía, una vez cubiertas esas necesidades, dependiendo de las posibilidades que su entorno y potencial le brinde, quien más quien menos, querrá cada vez vivir mejor por menos (money).
Cuando cada individuo-a haya llegado a su “techo” de potencial profesional, personal, adquisitivo, emocional…. amoroso… llamarlo como queráis, entonces se preguntará, alguna vez, qué es eso de la felicidad.
Llegará a ella el que no se cuestione nada: aquel que se esté permanentemente preguntando cosas (aunque viva bien) no será feliz, o por lo menos 100% : “el conocimiento da dolor” de cía Shopenhauer
Tampoco es eso, pero creo que la felicidad plena requiere un poco de conformismo, que no deja de ser sabiduría… Gracias, saludos.
P.D. Otro chiste, Manu: seguía caminando el hombre infeliz, cuando se cruzó con otro amigo:-”Hola ¿cómo estás!” le preguntó el amigo. -”pues anda que tú”- contestó al infeliz…
Es decir percibimos la realidad acorde a como la quimica de nuestro cerebro nos la haga ver,… pero ese es otro tema…
27 Marzo 2007 a las 4:18 pm
Contracomentario,
Creo que tu comentario hacia mí lo haces perdiendo de vista lo que estamos tratando. Yo te lo recuerdo…
Tratamos no de lo que es el amor, no de lo que es la generosidad del amor, no del amor no correspondido, no no no y muchos más no. Estamos hablando acerca de por qué amamos, en un sentido lo más analitico posible y por lo tanto frio si quieres.
Punset apuntó “El apego familiar , la inversión parental y la resistencia de los materiales y metabolismo biológicos”. Yo a esos tres puntos he añadido el de amar por ser amado, de lo cual me ratifico. Porque se da en el hombre/mujer, que cuando es amado, querido por alguien, muchas veces se produce un sentimiento entre agradecimiento, egoismo, generosidad… un sentimiento recíproco de amor.
Pongo de ejemplo que muchas veces ignoramos a alguien y por la circunstancia que sea nos damos cuenta de una muestra de generosidad gratuita de esta persona hacia nosotros (eso es amor), y es desde ahí que descubrimos a esa persona y nace en nosotros una reciprocidad de ese sentimiento, amor fraternal. de compañerismo, llámese como sea, amor que puede derivar o no en otro tipo de sentimiento, pero amor al fin y al cabo.
Lo de “amar a quien no te ama.. “y todas esas cosas a las que haces referencia , te queda muy romántico pero pienso que es de otro tema a tratar.
Un saludo.
27 Marzo 2007 a las 4:20 pm
Perdón, mi contracomentario es obvio que va dirigido a Acm, el cual me hace alusión directa.
Gracias.
27 Marzo 2007 a las 7:59 pm
Hola, manly:
Estaba de acuerdo contigo antes, y lo estoy ahora casi también. Mi comentario no ha tenido intención de contradecir lo que tu expones. Incluso me refería a las mismas formas de amor que tú. Y sólo hice esa “referencia romántica”, que no es mía, como demostración de la variedad de enfoque y pensamiento que puede existir sobre una misma cosa, en este caso el amor.
A la vista queda que no he sabido expresar escribiendo lo que queria decir pensando.
Saludos y gracias a ti.
27 Marzo 2007 a las 11:21 pm
A trancas y barrancas, sobrevive y “avanza” el ser humano desde que abandonó–no del todo–su condición puramente animal. Nos movemos entre el amor y el odio; dos emociones muy cercanas y contradicctorias. Cuestión indispensable es saber controlar las emociones, sobre todo las negativas. No siempre sabemos hacerlo, a la vista está. ¿Vivimos una sociedad psico-civilizada? Creo que no; y eso se refleja en los resortes del poder. La política es, de entrada, una noble tarea con el requisito fundamental del servicio común y lleva implícita unas dosis de amor hacia la comunidad. El envilecimiento de ésta conlleva los resultados que todos conocemos. Nos queda confiar en que, parafraseando a la película, algunos hombres buenos accedan al poder. O quizá sean más pacíficas y mejores las mujeres…Saludos a ACM y a tod@s.
28 Marzo 2007 a las 7:17 pm
Hola. Yo creo que la racionalización del universo y de la vida nos lleva a un sin sentido. Puesto que la racionalización es un proceso deductivo principalmente cuyo input son las observaciones de un universo que se mueve y que no habla, que esta hecho de materia. Asi el hombre al estar hecho de materia concluye que es como el universo y que asi como el universo no tiene un sentido el hombre tampoco. Pero el hombre también es vida. Y la vida necesita intercambiar información para subsistir. La materia, en cambio, solo intercambia energía, y se atrae por la gravedad. Los animales en general viven gracias a que son protegidos por sus progenitores durante su periodo de crecimiento hasta que ya pueden alimentarse y vivir por si solos. Pero no todas las especies pueden subsistir aisladas, la gran mayoría conforma grupos para ayudarse. Tambien el hombre. El contacto corporal es necesario para el desarrollo del ser humano. Y el afecto también. Ya se ha escrito mucho sobre esto. Los hombres aislados se vuelven locos. Pero una vez que el hombre tiene contacto corporal, como cualquier animal, cuando tiene afecto, como cualquier mamífero, su mente siente la necesidad de amar. Amar como una idea que nace de la mente al no encontrar una respuesta racional satisfactoria a su existencia. De ahi que el hombre tenga necesidad de amar. Amar es un verbo. Implica una acción. No es un sustantivo. Aman los seres humanos y algunos animales tienen algun desarrollo sobre esta acción. Si nuestro cuerpo, tiene necesidad de contacto, nuestra mente tiene sus propias necesidades. Una de ellas es la necesidad de amar. Amar y sentir afecto se parecen pero no son lo mismo. Afecto es una necesidad corporal mas que mental. Amar es mas una necesidad mas mental que corporal. Porque se pueden amar hasta las ideas mas abstractas. No obstante, no todos tenemos la misma capacidad para amar o para sentir afecto porque efectivamente las circunstancias nos afectan, también las experiencias previas, la cultura. No creo que una persona que sufra una injusticia grave sienta lo mismo que una persona que nunca la ha sufrido. También no creo que sienta lo mismo una persona que no esta consciente de una injusticia que se cometa en su contra que una persona que no esta consciente. Y, una mente mas enfocada a lo material, al poder, por su formación cultural, tendrá una capacidad distinta que otra cuya formación cultural la orienta mas hacia la busqueda del conocimiento o hacia el servicio a través de la religión o humanitario. La duda aquí es ¿quién tiene la razón? Y creo que el que tiene la razón es el que se enfoca a la búsqueda del conocimiento y al servicio. Dado que ellos conocen mucho mejor lo que significa el verbo. Los otros no lo conocen tan bien. Pero, aqui tambien entra el problema de la subsistencia. Los que tienen el poder tienen mayores posibilidades de sobrevivir y de transmitir su genética que aquellos que solamente tienen el conocimiento. Y todas estas abstracciones que hacemos la hacemos aquellos a los que por nuestra cultura o por circunstancias nos ha llevado la vida a racionalizar estos aspectos humanos. Mientras que los que ostentan el poder estan concentrados en mantenerse en el. Como cualquier libro de historia nos enseña y la observación directa del mundo. Hay hombres que hasta matan por obtener dinero y/o poder. ¿Ellos aman? ¿Están enfermos? ¿Hay alguna medicina para ellos?¿Cómo enfrentar estos aspectos comunes en nuestra vida diaria? ¿Viviendo con nuestros pensamientos? Pensando en que quizás nosotros si vamos por el camino que debe de ser. Y con la esperanza, como en la religión, de que la felicidad es una consecuencia de los actos buenos mas no una meta en si.
28 Marzo 2007 a las 11:16 pm
En otros idiomas, se está desarrollando una ramita de discusión sobre este mismo tema y adyacentes en un blog llamado Tertúlia (sic) …
Recuerden que si no leen en catalán, existe un servicio de traducción robótica en línea llamado Translendium que les puede ayudar a entenderlo absolutamente “casi todo” con dos o tres clics y uno o dos cortapegas.
El resultado de la traducción -hay que avisar- puede que incluya algun “pelotudismo” o alguna “boludería” , pero globalmente el esfuerzo paga la pena … O eso me parece. Prueben y decidan.
Tertúlia (sic) : http://tertuliabloc.blogspot.com/
Serv. Translendium : http://www.translendium.com/index.html
¡Y que sean muy felices!
29 Marzo 2007 a las 5:27 pm
Está muy bien la teoría de los señores de la Universidad de Harvard pero yo me quedo con la sabiduría popular de los antiguos que decían que la felicidad está dentro nuestro. Lo que ocurre en nuestros días es que la propia sociedad de consumo nos impulsa a creer que vamos a ser felices con cosas materiales nuevas. El hombre por naturaleza es feliz, pero la sociedad es la que le hace infeliz. Conozco gente que envidia el coche del vecino, el colegio donde manda sus hijos o el destino de sus vacaciones. Con esto no quiere desvalorizar sus comentarios, señor Punset, que incluso los sigo todos los domingo en la revista El Semanal, pero creo que la vida es simple y somos infelices cuando complicamos todo.
30 Marzo 2007 a las 4:29 pm
Don Eduardo,
(me va a usted a permitir que le hable de usted como muestra de respeto, admiración y sana envidia) no sé si desde que abrió usted el blog, alguna vez le han pasado un “meme”. Como usted sabrá esto en la blogosfera no describe el mismo concepto que inventó Richard Dawkins, aunque se le asemeja bastante.
Los memes son una de esas cosas que casi todo el mundo dice despreciar, aunque a nadie le gusta que le pasen de largo “ignorándole” una vez tras otra.
Por ello le paso el meme que ha llegado hasta mí… por si le place seguir la cadena
30 Marzo 2007 a las 10:08 pm
yo creo que habra de todo, y para todos los gustos, como en todo.
Uno cualquiera dice que no tiene capacidad de amar y es feliz
Otro dice que el hombre solo se vuelve loco.
Hay quien prefiere estar solo que regular o mal acompañado
y hay quien prefiere estar regular acompañado que solo.
yo opino que no te hace falta una persona a quien amar para ser feliz,
somos capaces de ser felices por nosotros mismos sin necesidad
de tener a alguien ahi. Aunque he comprobado que el subidon que
tienes cuando estas enamorado no lo consigues por ningun otro lado.
Para mi la felicidad se consigue cuando ves que las cosas te salen
como tu quieres. Y que es variable. Ya que no siempre consigues lo
que quieres.
31 Marzo 2007 a las 6:12 pm
La felicidad no entra en mi cabeza si no estoi enarmorada.
Creo que en mi vida , mucha gente se sorprenderia si les dijiese que los amo porque para algunos esta palabra implica mucho mas que para otros.
La capacidad de amar tarde o temprano nos llega a todos y puede que termines solo/a pero aprendes a ser feliz amando a la vida.
Yo creo que si no puedes compartir de alguna manera con los demàs este sentimiento la fustración da paso a la ira y la ira te lleva al odio y el odio a la vengaza …
Porquè compartir mi opinion con los demàs en este blog de Eduardo? supongo que me hace feliz y cuanto mas tiempo perdura esta sensación en mi mas la desarroyo, me siento bien y me siento capacitada para hacer feliz a todo aquel que en este momento esté a mi lado, ya sea tu pareja, una amiga, el vecino o el compañero de trabajo : )
Sandra.
1 Abril 2007 a las 7:36 am
Felicidades a D. Eduard Punset y su equipo de colaboradores, por el premio de periodismo Rey Jaime I.
Un saludo
1 Abril 2007 a las 11:10 pm
He comprado los dos libros siguientes.El viaje a la Felicidad y El Alma está en el cerebro. Me pregunto si la lectura de calidad está hecha solo para un publico de un cierto poder adquisitivo, y no encuentro explicación a que no se publiquen en ediciones sencillas de bajo coste. No se si el Sr. Punset será conocedor de esta situación y seria lamentable que el unico objetivo de sus publicaciones fuese el mero enriquecimiento. Es indecente el precio abusivo de estos y de otros libros cuya lectura generalizada seria para bien.Es indecente el abuso de editores y corresponsabilizo a los escritores que solo miran su minuta.
2 Abril 2007 a las 9:29 am
Hola Manolo,
Es cierto que el precio de los libros no siempre está al alcalce de todos los bolsillos peró de todos modos siempre puedes acudir a las bibliotecas y adquirir por un tiempo uno de ellos.
Yo, gracias a las bibliotecas de Barcelona he podido leer;
Adaptarse a la manera
El viaje a la felicidad
Cara a cara con la vida….
Y El alma está en el cerebro , también está , aunque yo preferí comprarlo.
Tambien he podido leer a Antonio Damasio, Paul Ekman, Jane Goodall, en fiín, a muchos de los entrevistados por Eduardo Punset en su programa Redes o en esta web y que para muchos de nosotros, personas “normales y corrientes” ( me incluyo ) ha sido una lectura muy intersante.
aquí teneis el buscador de las bibliotecas de Barcelona por si alguien le interesa ;
http://gw24-vtls.diba.es/vtls/catalan/
Y si eres de otra ciudad, siempre estás a tiempo de visitar Barcelona y en tus ratos libres leer un buen libro
Sandra
2 Abril 2007 a las 9:53 am
Precisamente porque son las relaciones personales, la capacidad de amar y la necesidad de ser reconocido y querido por el prójimo, empezando por la pareja, los factores principales de la felicidad, aquellas leyes que van en sentido contrario -Ley de igualdad, Ley de Identidad de Género – son bastante ineficaces para cambiar las costumbres.
Cambio radical
4 Abril 2007 a las 7:42 pm
La capacidad de amar ?? Pero, se puede hablar de capacidad en cuestiones de habilidades , destrezas, actitudes etc.., posiblemente, no todas las personas pueden tener esa facultad o capacidad para amar, bien es cierto, que nuestro desarrollo afectivo es importante en la infancia y adolescencia, pero en los humanos “adultos”, cabría preguntarse si confundimos NECESIDAD y DESEO. Claro, que nuestro bienestar, es bastante determinante, en C“MO nos relacionamos con los demás y todos los reflejos del mundo exterior, pero no es menos cierto ,que no podemos sentir siempre ese “cordón umbilical de necesidad” permanente de recibir y dar. Quiza, tendríamos que desarrollar más capacidades de confianza, iniciativa, intimidad,autonomia, identidad, productividad; por que posiblemente esos valores determinen sentirnos satisfechos con nosotros mismos y con los demás. Un saludo cordial a todos-as.
7 Abril 2007 a las 8:44 am
Estoy convencida que existen estos distintos factores que inciden en la capacidad de amar y que has nombrado:
1) El apego familiar. Incide en la capacidad de supervivencia y de relación. Son muchas las especies, entre las que se encuentra el ser humano que necesita de ese apego en sus inicios de vida para poder adaptarse al mundo que nos rodea.
¿Qué pasa si cualquiera de estas especies, no tiene la capacidad de alimentarse, mamar, en los primeros días de vida?. Fallecen. Sin ese primer vínculo, la capacidad de adaptación al entorno se deshace.
Podemos hacer experimentos con ratas de laboratorio, o simplemente observar la vida de una granja. Si un animal no mama el calostro de la madre, fallece a los pocos días, y si lo alimentamos artificialmente, las probabilidades de supervivencia aumentan, pero…el apego sirve para imitar comportamientos que nos ayudan a adaptarnos al entorno. Sin ese modelo de referencia de su misma especie…es mucho más vulnerable a poder sobrevivir.
El apego, pues, mi modo de pensar, sólo ayuda a la supervivencia a la especie, y en el caso de los humanos induce a amar, pero no es la causa determinante.
2) La inversión parental, representada por la fusión amorosa primero, la construcción del nido después.
Si seguimos comparándonos con otras especies, la inversión parental sigue siendo una forma de adaptación al medio para garantizar la supervivencia de la especie, pero no es la causa determinante del amor, al menos en los seres humanos. El ser humano es social para poder garantizar su supervivencia. Un humano solo no hubiera podido adaptarse al medio, y menos evolucionar a través de los miles de siglos que tenemos en la tierra. Lo hicimos gracias al grupo. La masa social pudo adaptarse, el ser humano solo…se hubiera extinguido, y ningún Darwin hubiera podido estudiar su evolución y forma de adaptación al medio.
Pero responde a un instinto de supervivencia, y a mi modo de pensar , desligado al amor.
3) El tercer gran concepto involucrado en la capacidad de amar vendría dado por la resistencia de los materiales y metabolismo biológicos tanto de tipo hormonal como cerebral.
Este concepto no me atrevo a discutirlo. Porque desconozco el origen de la capacidad de amar…puede que resida en los materiales y metabolismos biológicos? Puede…pero sigo pensando que la capacidad de amar no es causa determinante de nuestro material genético y metabólico.
Mi cuestionamiento reside en que el concepto del amor es algo subjetivo, por eso tiene diferentes nombres y formas:
El deseo amoroso en general
El afecto íntimo, la amistad
El anhelo a lo que no se posee, el apasionamiento hacia alguien o algo
Los juegos de cama, el erotismo, la sexualidad
Estas formas de amor, son las formas diferenciales de otras especies de nuestro planeta respecto al ser humano.
Y lo que nos diferencia de las otras especies es la capacidad de razonarlas…puede que de ese hecho diferencial, radique la naturaleza primera de lo que llamamos amor.
La cuestión es:
¿Existen tantas capacidades de amar, como de razonarlas?…
¿O razonamos las distintas capacidades de amar que sentimos?
El amor nace de nuestra mente…o es la mente que consigue racionalizar y diseccionar las capacidades de un amor que parece que sólo es capaz de distinguir el hombre por su capacidad de razonar.
Si el amor nace en nuestra mente, somos un pequeño gran universo ajeno a lo que nos rodea.
Si el amor es ajeno a nuestra razón, es la mente que consigue captar una energía cósmica que sólo el ser humano parece razonarla.
Pero sea como sea, parece que el amor se fusiona en la mente y al revés. Una interconexión energética del universo con nuestra mente y a la vez esa mente es el motor de su prolongación en el universo.
Y la capacidad de amar viene determinada por la capacidad de nuestra mente de distinguirla en lo que nos rodea.
Si la mente puede racionalizar y fragmentar todo lo que percibe con los sentidos (tacto, oído, vista y olfato),y una persona carece de uno de esos sentidos…construirá una realidad menos rica y más parcial que la que posee todos los sentidos intactos. Y a la vez, será más vulnerable hacia su entorno y necesitará de soportes para su supervivencia (un ciego abandonado a su suerte, tendrá menos probabilidades de sobrevivir sin perros guías, o personas que le indiquen dónde pisar, dónde comer)
Y la capacidad de sentir las diferentes formas de amor que existen en el universo, dependerá de esa capacidad de la mente de poder racionalizarlas y distinguirlas. Por eso hay individuos que no poseen esa capacidad, siendo más destructivos que otros. Los que carecen de esa capacidad de distinción de las diferentes formas de amor, son personas que disponen de una inteligencia emocional discapacitada, y por ende, se adaptaran al entorno de una forma más infeliz, con más rechazos, con más dificultades.
30 Abril 2007 a las 4:09 pm
A mi parecer el sentido de amar es eso, un sentido. el ser humano en su evolucion, necesito desarrolar esta capacidad afectiva para entrelazarse con sus semejantes, en ese caso, si se tiene la capacidad de amar, entonces se tiene la misma capacidad de desarrolar un nucleo familiar – social y se puede decir que tambien cultural, que, a medida que seguimos en esta evolucion, el afecto, se convierte en el eje que el hombre necesita para perpetuar EL SER.
8 Mayo 2007 a las 2:21 pm
Apreciado Eduard
Sabes que no existe ni existirá jamás alguna formula en la naturaleza que se sostente sobre algo llamado amor, me extraña que científicos no lguen a la conclusión que el gen busca mejorarse y con tal premisa, ni la madre ama ni un hijo ama a sus padres, todo es cuestión de cálculo para aventajarse en el contrato de la supervivencia, no hay amor, buscad y vereís que esto que llamais amor, no es más que la porbabilidad del que aprarente mejro su contrato con el otro y él sale aventajado de alguna manera, no busquen el amor, busquen más bien, convencerse de una realidad al margen de los valores camuflados por un concepto de amor.
pero de verda, dice uno, busco seguridad quién me la da, y con esto se resume el universo en su conjunto y sus fragmentos.
8 Mayo 2007 a las 6:19 pm
Muy interesante el tema, pues más cercano casi imposible. Dentro de esas capacidades, en la busqueda de la felicidad y las capacidades de amar, no se si puedo contemplar el vinculo que une sea odio o amor, incluso llegando a niveles de percibir al otro ser como una telepatía; consiguiendo en su forma negativa influenciar en todo el inconsciente de un grupo ( por ejemplo sectas) engendrando odios injustificados, de tal forma que sin mediar palabra un grupo podría abalanzarse.
En otros planos los lazos madre-hijo sabiendo en grandes distancias si sufren un mal, así hasta ejemplos.
¿Podría esa capacidad de amar aumentar la capacidad de comunicación, abrir puertas de la percepción?.
También es curioso que cuanto más te desligas del “yo” y empatizas cuando amas, aumentas tu capacidad y llegas finalmente a la conclusión de que para entender el YO has de olvidarte de él, sin prescindir que para amar debes quererte a ti mismo, simplemente para ofrecer lo mejor de ti.Pero esto último solo es un apunte personal.
Saludos.
21 Mayo 2007 a las 5:55 pm
Es cuando no menos sorprendente la idea sobre el apego familiar y la creencia del crecimiento de la seguridad y la autoestima cuando la sociedad viene a intentar enseñarnos que ese mismo desapego familiar influye en la mejor competitividad y consecuentemente en….¿la ausencia de ese amor?
12 Julio 2007 a las 12:00 pm
Para mi tendrían mas sentido los comentarios si el amor no fuese una de esas cosas que tiene un significado diferente para cada persona. Sobre el amor, no creo en cuantificaciones, lo importante es cómo se ama. ¿Te Quiero tantísimo como para matarte? ¿Para anularte como persona? ¿Engañarte?…
Educamos para amar, lo convertimos en algo necesario como un tramite más junto con el trabajo, el coche, el piso. A veces los progenitores inculcan el amor con esta valoración, en otras ocasiones es el ambiente social quien lo valora, pero es la propia persona la que define cómo amará. Tendrá buenos o malos ejemplos en su aprendizaje, pero será su percepción y lo consciente que sea de si y del mundo lo que determinará su “¿adiccion, adaptacion?” al amor (o un tipo de amor)
En mi experiencia amorosa, aparte, he comprobado que lo más importante fué siempre el aspecto pasivo, dejarse amar!, ahí fracasé siempre.
14 Julio 2007 a las 8:39 am
Tanto peligro alberga el conocimiento del funcionamiento cerebral humano, que al sacar a la luz las conclusiones de cualquier estudio, me asalta la duda de la CUSTODIA.de quien quisiera, pudiera, o querría, o tuviera la necesidad de modificar el comportamiento o raciocinio de x persona sometida a ese estudio, para como logro, adecuarla al comportamiento cívico modélico siempre condicionado por la circunstancia actual, y a una presuntuosa supuesta normalidad de funcionamiento aceptable.
Me preocupa sobremanera, que al entender e indagar en la mágica individualidad del pensamiento, únicamente se enfoque con fines de unificar comportamiento, dando por hecho que la manera de funcionar de la mayoría de las mentes del resto es la correcta, y que por esto, hay, como misión, que reconducir a estos raros, al terreno global, como si de una especie de eleccíon de Dios democrática se tratara.
15 Marzo 2008 a las 5:07 pm
No todos desarrollamos la capacidad de amar, según modesto punto de vista las personas que han sido desarrolladas en un ambiente de ternura y afectos, son quienes desarrollan la capacidad de amar, mientras que los que han crecido en un ambiente de violencia y sin amor, no desarrolan su capacidad de amar. Todos la tenemos es cierto, pero todos no la desarrollamos.
Me encantó el artículo.
Gracias y todos
Besitos.
22 Marzo 2008 a las 12:03 am
[...] La Capacidad de Amar Guardado en: Escuela de Padres/Madres, Noticias — chelucana @ 11:25 pm por Eduard Punset [...]
29 Septiembre 2008 a las 3:21 am
Hemos terminado de leer su libro: “El viaje al Amor” y realizado la encuesta en dos ocasiones, distantes en el tiempo la una de la otra con promedio de casi mes y medio, encontrando aproximadamente el mismo resultado al valorar la capacidad de amar según la ecuación A=(a+i+x)k.
Pensé inicialmente que podía existir en la ecuación lineal que ud. supone una influencia transciente; es decir, una posible influencia del tiempo en cada una de las variables: a, i, x, ya que a mi parecer la capacidad de amar puede cambiar con la edad.
A pesar de que el tiempo de valoración numérica de mi capacidad de amar usando la ecuación previa no se ha modificado en gran medida, tal vez por el estrecho márgen de tiempo en el que volví a realizar la encuesta, convengo que pueda haber una influencia del tiempo. Dicha influencia estaría seguramente condicionada a la influencia individual en cada variable, a menos que exista alguna relación adicional entre ellas (a, i, x), lo que permitiría reflexionar en ecuaciones adicionales.
En resumen, al incluir la influencia del tiempo, se tendría: dA/dt=k(da/dt+di/dt+dx/dt); donde cada d../dt, se refiere a la influencia transciente individual de cada variable, sobre A.
La ecuación A=…que se propone en su texto, es suficientemente simple, lo cual suma importancia por su belleza.
Sin embargo, volviendo al señalamiento inicial, desde el punto de vista evolutivo, la Termodinámica y la Teoría de Complejidad van muy de la mano. Entre ambas, la entropía es una propiedad que se compajina con los intereses comunes de cada una. Ella, como bien sabemos, encierra en el significado de la generación de entropía, el avance o continuación irreversible a un estado de mínima energía, máxima entropía, así como máxima perfección-complejidad y destreza. La flecha de tiempo que se encierra en la suma de las irreversibilidades.
Por lo tanto, en el caso de un sistema orgánico, la conciencia-capacidad de interpretación de la realidad y a su vez, la capacidad de fusión, estarían en acuerdo con el proceso subyacente de avance en el tiempo, marcado por la generación constante e irreversible de entropía. Esta es la que permite que dicho organismo sea cada vez más evolucionado, más inteligente y capacitado para delimitar sus propios deseos. Como ocurre por ejemplo con el niño (máxima energía-mínima entropía generada. escaso tiempo de vida, simplicidad orgánica y cerebral) en comparación con el adulto-anciano en sus últimos años (máxima entropía generada-mínima energía, importante márgen de tiempo y de vida, extrema complejidad orgánica, cerebral y funcional).
Más aún, en el caso de organismos multicelulares, destinados a fallecer (estado de mínima energía) en su intento por mantener la circunstacia de la vida, la generación de entropía es evidente. Así, la capacidad de amar, o la ecuación A=(a+i+x)k, ¿No debería ser una ecuación alejada de lo lineal y predecible y más cercana a los fenómenos no lineales, dependietes del tiempo?
Ps. A propósito de la pregunta en la que se motiva a proponer al público el descubrimiento más grande, convengo que aquel ha sido el que a partir de contribuciones de diferentes autores desde antes de Carnot, ha permitido establecer la propiedad denominada entropía, la cual se relaciona con todo lo que los sistemas (naturales o no), los condiciona, siendo estos el barco de papel en el mar, o desde la termodinámica, su “entorno”.
Cordialmente,
H. V. Martínez. M.Sc. Ph.D.
UPB-Ing. Mecánica.
10 Diciembre 2008 a las 1:43 pm
[...] Publicada Diciembre 2, 2007 por Yoriento Punset decía que sabemos ya cosas tan evidentes como que el nivel de renta o incluso la salud no son los factores externos que más inciden sobre los niveles de felicidad. Son las relaciones personales el factor determinante. En Yoriento hemos hablado otras veces de relaciones y de estilo de vida. Como estos días estoy un poco funcionarial y bastante resfriado (de nuevo), voy a intentar reanimarme haciendo un “repaso definitivo” sobre estos delicados asuntos, eso sí, con la ironía y el humor de los que seamos capaces, y con varios vídeos “didácticos” para intentar hacerlo ameno. Seguramente no encontrarás en este artículo el sentido de la vida pero tal vez te sirva para comprobar (o confirmar) que la vida y las relaciones pueden tener muchos sentidos y seguir normas aparentemente absurdas. Si tienes otras frases, imágenes, reflexiones o sugerencias sobre el tema, por favor, haz un comentario o envíame un correo y ya sabes que las publicaré con mucho cariño (…) [...]
20 Diciembre 2008 a las 7:28 pm
[...] Cada vez se escribe más sobre eso llamado felicidad, mi bloglines echa humo con tanto artículo relacionado. En uno de ellos leí: “¿La salud da la felicidad o es la felicidad la que aporta salud? En las sociedades prósperas, el dinero no trae mucha más satisfacción, sino los amigos. En las pobres es al revés.” Otro coincide en que “el nivel de renta o incluso la salud no son los factores externos que más inciden sobre los niveles de felicidad. Son las relaciones personales el factor determinante”. Y el último, que “los empleados felices rinden más”. Parece que la MARCA FELICIDAD se utiliza con mayor frecuencia y grandilocuencia cada día. Si sólo se dice que los empleados están más contentos o que muestran menor absentismo, la cosa tiene menos fuerza y vende peor que si se utiliza la mencionada marca. Menos mal que algunos aún prefieren hablar de mejores entornos de trabajo que de empleados felices. [...]
30 Diciembre 2008 a las 7:17 pm
[...] Amor, sexo y amistad: 6 videos, 17 frases y 12 apuntes para tu "tesis doctoral" (198) Punset decía que sabemos ya cosas tan evidentes como que el nivel de renta o incluso la salud no son los factores externos que más inciden sobre los niveles de felicidad. Son las relaciones personales el factor determinante. En Yoriento hemos hablado otras veces de relaciones y de estilo de vida. Como estos días estoy un poco funcionarial y bastante resfriado (de nuevo), voy a intentar reanimarme haciendo un “repaso definitivo” sobre estos delicados asuntos, eso sí, con la ironía y el humor de los que seamos capaces, y con varios vídeos “didácticos” para intentar hacerlo ameno. Seguramente no encontrarás en este artículo el sentido de la vida pero tal vez te sirva para comprobar (o confirmar) que la vida y las relaciones pueden tener muchos sentidos y seguir normas aparentemente absurdas. Si tienes otras frases, imágenes, reflexiones o sugerencias sobre el tema, por favor, haz un comentario o envíame un correo y ya sabes que las publicaré con mucho cariño. 17 FRASES DE AMOR Y SEXO 1. Cuando crees en el amor a primera vista, nunca dejas de buscarlo. Promoción de Closer 2. Un escritor le estaba contando a Jardiel (Poncela) la novela que estaba empezando a hacer. Una novela de amores que no le iban bien a una mujer. Jardiel le preguntó por qué terminaba la novela en su tercer amor si era exactamente igual que los otros anteriores. El autor le contesto: Bueno, porque he llegado a trescientas páginas. Fernán Gómez. El País Semanal, 14 de Marzo 2004. 3. Solo existe un amor duradero, el no correspondido, ese no te abandona jamás. Woody Allen (Ver artículos en los que se cita a este cineasta) 4. Franqueza, dulzura y comprension, los 3 pilares del templo del amor. Claudio a Mesalina, en Yo Claudio 5. El amor nace de la nada y muere de todo. Alphonse Karr, Poeta francés 6. Lo que cuenta no es lo que das, sino el amor con el que lo das. Madre Teresa. 7. Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección. Antoine de Saint Exupery 8. Los dos estamos muy enamorados: yo de él y él de otra. 9. Puedo decir del amor que tuve que no es inmortal puesto que es llama, pero que es infinito en tanto dure. Vincius de Moraes 10. El amor es algo muy resistente; se necesitan dos personas para acabar con él. José Luis Alvite (Gracias, Carolina por la cita) 11. ¿Cómo me gusta que me seduzcan? Como a todo el mundo, diciéndome que soy maravillosa. Carmen Posadas 12. Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana. Thomas Fuller. Clérigo y escritor británico. 13. El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima. Groucho Marx, El hotel de los líos 14. Sé que es el amor de mi vida. Al menos, de momento. 15. ¿Tú qué prefieres, masturbarte o hacer el amor? Mejor hacer el amor, así conoces gente. 16. La edad no protege el amor pero el amor protege la edad. 17. Kafka dijo que el sentido de la vida está en que se termina. El del amor también. Danny Crane, personaje de Boston Legal (serie de la que ya os he contado algo) [...]
12 Noviembre 2009 a las 5:29 pm
[...] PSICOLOGÍA DE LAS RELACIONES. Amor, sexo y amistad: 6 vídeos, 17 frases y 5 apuntes. Punset decía que sabemos ya cosas tan evidentes como que el nivel de renta o incluso la salud no son los [...]