Autor: Eduard Punset 28 noviembre 2010

En otro comentario apuntaba a que el último escalón de la reforma social exigirá plantearse objetivos hasta ahora marginados, como la salud mental de las grandes mayorías o saber gestionar la diversidad característica del mundo globalizado. ¿Hemos avanzado en alguna de estas metas?

Caben pocas dudas de que estamos avanzando en la solución del primer problema. Hoy conocemos como nunca nuestro propio cerebro. Llegamos a intuir los circuitos mentales responsables del movimiento, la tristeza o el rencor. Por ello, en lugar de concentrarnos, como en el pasado, en la curación de patologías alarmantes, pero minoritarias, la atención de la comunidad científica tanto como el interés general se están centrando en afecciones mayoritarias, como el estrés, la falta de memoria causada por el envejecimiento o la ausencia de empatía.

Lamentamos todavía el empecinamiento de los dirigentes de obras sociales en cubrir prestaciones sanitarias o educativas que ya realizan otras instituciones asentadas. Es urgente abordar desde otros ángulos los problemas de las grandes mayorías: fortalecer las esperanzas de la tercera edad –en España hay ya más mayores que jóvenes–, poner coto al elevado número de suicidios, prodigar las condiciones de la salud física que evitan el envilecimiento de la mente y el ánimo, extender la aplicación de aprendizajes aún inexplorados, como la gestión emocional, o alentar la innovación en un país como España, que cuenta con un siete por ciento de patentes de utilidad frente al 50 de países como Francia.

Eduard Punset: Recetas para evitar el colapso de los servicios sociales

Una de las prioridades urgentes consiste en fortalecer las esperanzas de las personas mayores puesto que en España hay ya más mayores que jóvenes (imagen: blog de la Associació de Gent Gran de Cirera).

Estamos muy lejos de acercarnos a paradigmas como el de Estados Unidos, pero es muy considerable la cantidad de recursos que las distintas fundaciones y cajas dedican a la ejecución de obras sociales y asistenciales. Clama al cielo la falta de inteligencia aplicada al dispendio de tantos recursos benéficos, que es mínima comparada con la inteligencia aplicada a la gestión de los recursos propios.

Una vez más, no es un problema de falta de recursos, sino de inteligencia y conocimiento. Ése es el déficit que todo entorpece. El segundo es que las instituciones encargadas de convertir el agravio en un grano de esperanza no han asimilado todavía las posibilidades de la nuevas políticas preventivas.

La manera ideal de reducir los futuros niveles de violencia, de aumentar los de altruismo, de disminuir la presión que está colapsando las prestaciones de todo tipo pasa por la aplicación de medidas asistenciales que den respuesta a las inquietudes de las personas antes de que hayan sobrepasado la línea de los diagnósticos establecidos o el tratamiento formal: apoyos para desalentar las tendencias al suicidio, aumentar la capacidad cognitiva, impulsar el aprendizaje del trabajo en equipo y de la gestión emocional, aprovechar los cambios radicales que están ocurriendo en los mayores y la esperanza de vida son sólo algunas de las nuevas medidas que acabarán imponiéndose y garantizando que el sistema de prestaciones sociales no se colapse.

El segundo objetivo, que está lejos de lograrse, es aprender a gestionar la diversidad del mundo globalizado. Es menos urgente destilar contenidos académicos en la población que preparar buenos ciudadanos. Para ello es preciso admitir que las causas reales de la crisis no son las que se creen: el comportamiento de los mayores, los educandos, los alumnos, los sindicatos; es cierto que el mecanismo para medir los progresos educativos y sociales es equivocado, pero tampoco es suya la culpa. El sistema de gobierno, el educativo, el mecanismo de ayudas sociales ¿es o no es innovador?, lejos de serlo, ¿está anclado en el pasado obtuso y violento? Ésa es la verdadera pregunta que tiene una respuesta.



55 Respuestas to “Recetas para evitar el colapso de los servicios sociales”

  1. Daniel Frost:

    En mi humilde opinión ojala mis abuelos se pareciesen un poco al Sr. Punset. Todos gozan de una sabiduría otorgada por los años que no hay nunca que infravalorar. No obstante todos no han gozado de las mismas oportunidades o han crecido en el mismo entorno. No todos han podido transmitir a sus hijos los mismos valores.
    En la sociedad digital en la que vivimos, la esperanza esta en eliminar las barreras, y la misma democracia que nos dio libertad es la que nos limita.
    Es la misma paradoja de siempre. La muerte abre paso a una nueva vida. Es triste pero la realidad es que la evolución no tendrá lugar hasta que no se ejecute el cambio generacional y las nuevas generaciones de ahora seamos los abuelos del mañana.
    Entonces nuestros hijos tomaran las riendas de la evolución.
    El futuro camina cogido de nuestra mano.

  2. Jesús del Peso:

    Las obras sociales en España, caminan bien, aunque ahora esten con el paso cambiado. Me explico, los ancianos de hoy en día, son de llevarlos de la mano y estos servicios pretenden que ellos lo seepan todo.

  3. darker:

    GRAN POST
    ¿pero esto es posible en un futro sin futuro?
    pasaos por
    http://nowxfiles.blogspot.com/

  4. Pep Peragón:

    A Víctor, comentario 49: Sé como hacerlo…
    http://nuevaconscienciacriticadeespecie.blogspot.com/

  5. Avui al blog de Redes:

    […] trobat a l’entrada d’avui del blog d’Eduard Punset aquesta frase: Es menos urgente destilar contenidos académicos en […]

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