Autor: Eduard Punset 22 agosto 2010

A veces cuesta admitir que existen distintas dimensiones y que no somos capaces de ver las cosas de manera diferente a la que estamos acostumbrados, ya sea por nuestra cultura y la de nuestros familiares o por esa especie de moral innata que precedió a las religiones. Vivimos rodeados de ejemplos de visiones que hemos heredado o nos han transmitido, y nos resulta difícil considerar que las cosas pueden no ser como las vemos en un momento o a una edad determinada.

A los dos años nos movemos en la cuna como si en el mundo sólo existieran dos dimensiones: para adelante y para atrás, para la derecha o la izquierda. Luego, algo más tarde, si osamos subirnos a la barandilla y nos caemos al vacío, habremos aprendido gracias al porrazo que existen tres dimensiones espaciales: para adelante, para atrás; a la derecha o a la izquierda y para arriba o para abajo. Estaremos disfrutando de una dimensión adicional a la de un gusano que está condenado a moverse sólo en dos dimensiones: para adelante o para atrás y para la derecha o para la izquierda.

Dos años más tarde se produce un salto adelante sin precedentes: de pronto descubrimos que, además del espacio, también existe una dimensión temporal; se trata de un descubrimiento que cambió para bien nuestras vidas. De repente somos conscientes de que algo ocurrió en el pasado y de que, si me comporto de una manera determinada, ocurrirán otras cosas en el futuro condicionadas por ese comportamiento. Sin haber leído a Darwin empiezo a entender lo que es la evolución a los cuatro años.

Pese a sus movimientos casi bidimensionales, las orugas acaban adaptándose por completo a la tercera dimensión espacial tras un proceso de metamorfosis que les da alas, que las convierte en mariposa (imágenes: comunidad Flickr).

En la escuela me enseñarán luego que los más grandes sabios han opinado de modo distinto sobre un hecho tan fundamental como el de la dimensión espacio-tiempo. ¿Existe algo realmente más importante que ser consciente de cómo nos podemos mover en el espacio y en el tiempo? Nos va en ello sobrevivir a una caída en el espacio o pegarnos de bruces contra la pared.

Pues resulta que los sabios más inteligentes del mundo –el caso de Isaac Newton y Albert Einstein– han tenido opiniones muy divergentes sobre la dimensión del tiempo, que para el primero era absoluta e idéntica para todo el mundo, mientras que para el segundo variaba con la velocidad y la masa. En eso tenía razón Einstein y, con toda probabilidad, la tienen los físicos teóricos que en la actualidad están sugiriendo que pueden darse hasta nueve dimensiones distintas a niveles microscópicos.

En verdad me produce un asombro hilarante o una incomprensión infinita –me resulta muy difícil no cerrar los ojos y exclamar: “¡Cómo puede la gente estar tan segura de lo que dice!”– escuchar a tantos amigos proferir condenas sin recurso contra los partidarios o no partidarios de las corridas de toros. Si las leyes de la física han querido que hasta un niño de cuatro años intuya lo que es la evolución de una situación a otra, de no contar para nada la dimensión temporal a ordenar su vida en función del pasado, presente y futuro, ¿por qué se arremete sin pudor contra los que también constatan otras dimensiones en nuestra relación con la fiesta nacional o los que no constatan ninguna nueva?

Estamos a punto de lograr que se introduzca paulatinamente el aprendizaje social y emocional en nuestros sistemas educativos; paralelamente, los mayores, en primer lugar, los jóvenes, después, y los niños, finalmente, deberían familiarizarse con la nueva disciplina del desaprendizaje. “A lo mejor –se dijo Einstein–, el tiempo no es absoluto”.



113 Respuestas to “Nos cuesta ver el mundo con otros ojos”

  1. elika:

    Aprender a desaprender. El niño, a los dos años experimenta en su cuna las dos dimensiones (aprende, lo sabia?); si algo mas tarde osa ergirse apoyado en los barrotes, puede experimentar la 3ª dimensión (aprende, lo sabe, la conocía innata?); y un poco mas adelante las consecuencias que tienen las acciones presentes o pasadas en el futuro, tiempo. Quizás, si tiene suerte vaya a la escuela (mundo desarrollado) y le enseñen que según la Ley de Newton las cosas se caen por efecto del campo gravitatorio (fuerza de la gravedad, atracciòn entre las masas Tierra y objeto), que según la Teoria de la relatividad de Einstein el tiempo y el espacio son relativos y dependen de la masa y la velocidad a la que se mueve el objeto, y que sin embargo, segun el Principio de incertidumbre de Heisenberg en el espacio atómico no es posible conocer al mismo tiempo, la posición y la velocidad de una partícula. Gracias Newton, gracias Einstein, gracias Heisenberg. No quiero aprender a desaprender. Quiero aprender a observar y a objetar, pero eso es ética o crítica, o ética crítica. Y sí que tiene que ver, en mi opinión, mucho con la evolución de la tauromaquia. Gracias Eduard.

  2. manuel granada:

    Yo lo que quiero con todas mis fuerzas es ¡desaprender¡.
    Siempre que he de tomar una decisión analizo las consecuencias, repercusiones, etc…..en base a experiencias anteriores, en base a lo que me enseñaron en el colegio, en base a lo que mi padre me diría si estuviera aquí y además……………..hoy en día, con los cambios de todo tipo que hay ¿Quién me garantiza que experiencias pasadas tienen vinculación directa con decisiones que tomemos hoy y su repercusión en el futuro?.
    Pero………..¿cómo me desengancho de mi “disco duro”?.

  3. Federico Pflucker Vernal:

    Existen muchas maneras de pensar sobre la vida y sus diferentes aspectos que son muchas veces materia de discusión y por encima de todo está el respeto por las personas que no coinciden con nosotros. Creo que por esa razón y además porque uno no es infalible debe saber escuchar los argumentos contrarios, ser tolerante y abierto a la posibilidad de cambiar de opinión si es el caso.
    Muchas gracias.

  4. RespuestasVeganas.Org:

    Si alguien está en contra de la tortura entonces por lógica no puede estar a favor de una tortura objetiva como son las corridas de toros. En las corridas de toros hay una víctima y ésta pasa por una serie de maltratos totalmente planificados, eso es tortura lo llamen como lo llamen. Para un psicópata asesino (y también para algunos que no lo son) torturar a un homo sapiens también puede ser arte, pero el hecho objetivo es que hay alguien siendo torturado, eso es lo más relevante por encima de toda idea estética subjetiva. Si dejamos en manos de la subjetividad, del gusto, el trato que damos a los demás entonces estaremos promoviendo un mundo de indeferencia hacia los intereses básicos de los demás, estaremos matando la sensibilidad más noble del ser humano.

    Si la evolución del razonamiento no se interrumpe entonces ningún maltrato animal tiene futuro y en él el presente será pensado como una aberración de nazis que subjetivamente se creían buenas personas.

    Saludos,
    David.

  5. Pablo Othón:

    Yo amo la vida. Por eso estoy contra el aborto. Lo de los toros: tampoco tiene mucho sentido hacer sufrir así a un animal. Pero menos hacer sufrir a un feto. Si no respetamos la vida humana como premisa principal, deberemos recordar que en cualquier momento nos tocará a nosotros. Y no podremos alegar que somos inocentes.

  6. Albacity:

    A mí lo que me alegra de leer este tipo de artículos es la posibilidad de desaprender posibles malas conductas, como por ejemplo pensar que alguien inteligente y que habla tanto de inteligencia emocional ha de ser, necesariamente, sensible al sufrimiento animal, reacio a las costumbres rancias y absurdas de un pueblo incapaz de hallar valores más positivos con los que identificarse culturalmente, y mezclar vilmente churras con merinas en un intento de ponerse de lado de los defensores de “la fiesta nacional”.

    Yo si he aprendido algo después de este artículo, que el ser humano puede llegar a ser algo realmente decepcionante cuando trata de justificar sus peores instintos. Desde luego, cada vez se hace más imposible admirar realmente a alguien por su capacidad de razonar. Supongo que al fin y al cabo solo somos personas.

    Al menos podía haber utilizado otros argumentos, o redactar un artículo más valiente y directamente relacionado con su opinión hacia la tauromaquia, con lo que usted considere bueno o malo de ella. Porque utilizar la ciencia y los descubrimientos de otros científicos para acabar “colando” una postura medio favorable hacia los toros me parece demasiado cutre teniendo en cuenta su capacidad de razonar y exponer argumentos.

    Si pretendía hacer reflexionar acerca de por qué nos cuesta ponernos en el lugar de los otros… pues debería saber que como anti taurina yo siempre me he puesto en el lugar del toro, que a fin de cuentas me parece mucho más noble que el que se entrena solo para matarlo. No es falta de empatía, es hacer un buen uso de ella.

    Por otro lado, recordar que las conductas violentas hacia los animales, con los que compartimos muchísimas cosas y a los que les debemos mucho, no es más que un triste reflejo de nosotros mismos y de nuestra falta de humildad hacia los que no son exactamente iguales a nuestra especie. Y esa actitud se refleja también hacia razas, clases sociales y sexo opuesto al nuestro.

    Si la falta de tauromaquia aumenta la violencia, entonces apaleemos a los animales de compañía antes de pagarlo con nuestra pareja, abandonemos perros en las carreteras antes de olvidarnos de nuestros ancianos. Así, en vez de desaprender la violencia y desprendernos de ella, la volcamos en las demás especies y seguimos alimentando nuestra visión egocéntrica de seres superiores.

    Con un poco de suerte crearemos nuestra propia teoría de la des evolución

  7. judithcc:

    Hola a todos

    Siempre me complace leerlos y extiendo mis respetos y admiración tanto a usted Punset, como a todos aquellos que han aportado comentarios tan acertados. Coincido plenamente con ustedes, nos cuesta un mundo desaprender viejos hábitos y dejar de juzgar, es como si fuese innato en los seres humanos; y que conste que lo digo con toda humildad y autocrítica. Lo digo desde mi propia experiencia en el ejercicio de tratar de cambiar formas y valores inculcados que considero han dejado de tener sentido respeto a mi visión del mundo y mi interacción con el mismo. Si todos aprendiéramos a callar y pensar antes de juzgar la vida sería más fácil y llevadera para todos. Si hiciéramos el ejercicios de dar oportunidad a los demás de cometer errores, de superarlos, si fuésemos capaces de entender que con este simple ejercicio estamos ampliando nuestras propias oportunidad y contribuyendo a nuestro propio crecimiento personal la armonía sería indescriptible. Si, estoy plenamente de acuerdo con ustedes hay que aprender a mirar a nuestro alrededor con otros ojos, la realidad nos obliga a realizar este ejercicio de tolerancia e inteligencia.
    Hasta pronto a todos.

  8. Carmen Elisa Pinto da Silva Roma:

    “Ante que nada la vida” como decía Viktor Frank. A mis años, (72 años), he arribado a la conclusión que el único principio que debe regir nuestra vida es “no hacerle al otro lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros” y apoyados en este valor darnos permiso para dudar de todo lo que nos imponen, venden, exigen y así vivir la vida que nos tocó en suerte. Tratar de verla a través de los ojos de los otros/as, de sentirla con la piel de cada uno de los seres con quienes compartimos nuestra existencia y jamás dejar de buscar la verdad porque tenemos como testigo a la Historia, que desde la noche de los tiempos, está jalonada de erróneos axiomas que continuan desangrando a la humanidad y nuestro ecosistema.
    Fraternalmente Carmen. (Uruguay)

  9. Eduardo:

    Estimado Eduard; no creo que la afirmación del título de este post sea correcta. Todo científico sabe que no hay nada demostrado completamente, por lo que cualquier teoría científica que explique algo puede venirse abajo con la aparición de una nueva teoría que la desmienta… entonces ¿por qué voy a afirmar que algo es de una determinada manera? muy posiblemente porque lo necesite mi cerebro para sobrevivir, para dar pasos en alguna dirección, pero debo tener cuidado como lo afirmo, con que severidad digo que algo es como es, porque seguramente me equivoque. Ahora tenemos al señor Hawking diciendo que la ciencia ya no busca a Dios, entonces que busca, ¿de donde venimos, a donde vamos, porque estamos aquí?, claro, estas preguntas están muy ligadas a Dios, así que el más recado dice que es una cuestión del azar que estemos aquí.

    Yo me quedo con las grandes frases acerca del tema de su post: “Solo se que no se nada” “El único misterio del universo es que haya un misterio” “Si de algo soy rico es de perplejidades y no de certezas” “El conocimiento habla y la sabiduría escucha”

    Un saludo

    Edu

  10. Eduardo:

    Estimado Eduard; al leer mi anterior comentario sobre este post me he arrepentido de no haber puesto algunas cosas más, como que usted, sin ánimo de ofender, no sabe muy bién de lo que habla, es más, usted no tendría que haber tenido la suerte de hacerse tan famoso, ya que es ese hecho el único que le puede dar un cierto crédito, aunque desmerecido desde mi punto de vista.

    Es fácil engatusar a la gente si se mezclan las palabras adecuadas. Primero afirma una obiedad que todo el mundo da por sentado (Nos cuesta ver el mundo con otros ojos), se habrá quedado agusto al pensarlo, y después escribe otra obiedad para defender la anterior (ya sea por nuestra cultura y la de nuestros familiares o por esa especie de moral innata que precedió a las religiones), vaya descubrimiento nos acaba de hacer. La verdad, creía que podría escribir sobre cosas más originales, pero bueno, eso no es lo peor del post, lo peor es sin lugar a dudas su forma de escribir, es orrenda y llena de prejucios; por ejemplo, al principio del primer párrafo afirma que “a veces cuesta admitir que existen distintas dimensiones”, ¿aquí no podría haber dicho realidades a las nuestras en vez de “dimensiones”? ¿usted para que tipo de personas escribe, para las personas de la otra dimensión?, es que tal y como lo expresa parece que usted cree que la gente se va cuestionando normalmente en que dimensión vive;

    – Hola Pepe ¿de que dimensión vienes?
    – Ah, pues de la de perder el tiempo…
    – No te preocupes que eso es relativo

    Después de justificar lo que todo el mundo sabe con unas razones que ya conocemos, empieza a desvariar de una forma vertical y sin paracaidas. Nos relaciona el apredizaje de un niño, como nos hacemos conscientes de la existencia del tiempo, con la teoría de la evolución de las especies de Darwin, perdoneme pero yo no llego a tanto. Que tiene que ver que las especies compitan por los recursos, y de esa competición se perpetuen los genes mas cualificados, con que un niño sepa para que sirve un reloj y que si hace algo hoy mañana eso pueda modificar otra cosa. Me parece que lo que hace usted son verdaderos ejercicios mentales de divagación.

    Apartir del segundo párrafo ya me veía venir que hacia algún recóndito lugar conducirían sus asombrosas conclusiones, y ese lugar es justo el sitio donde usted se ha merecido estar por méritos propios, allí donde habita la charlatanería disfrazada de falso profeta. Vamos a ver.., vamos a ver… como se lo explico para que usted lo entienda, ¿de qué le sirve esta opinión -la suya acerca de la prohibición de los toros-?, pero si ni tan siquiera la da, se esconde detrás del tema -de la barrera como dirian los aficionados a los toros- y solo aporta que esta muy mal catalogar el tema con cualquier punto de vista, y lo que es peor, utiliza a la ciencia para justificar semejante bobada -justificar nada acerca del tema. Utiliza “personajes de autoridad” como Einstein, Newton o Darwin para expresar (¿por qué se arremete sin pudor contra los que también constatan otras dimensiones en nuestra relación con la fiesta nacional o los que no constatan ninguna nueva?), me parece fuera de contexto.

    Me hace sentirme triste la facilidad de palabre que usted tiene para no decir nada, en serio creía que usted era un científico sin vocación pero ahora veo que lo que le define a la perfección es la palabra estafador. También veo que lo que a usted le interesa no es la ciencia, ni que maten toros o los dejen de matar, lo que usted quiere es lo mismo que todos, vender más libros, aunque para eso tenga que abrir un debate científico donde no lo hay.

    Por cierto, para que vea como es bueno mojarse, yo no estoy en contra de la fiesta de los toros. Pienso que acerca del maltrato hacia los animales se deberían desarrollar otras políticas que defiendan la integridad autodependiente de los ecosistemas.

  11. fabiola trasobares royo:

    Querido Punset. No sé si le he entendido correctamente: A usted le provoca risa la discusión entre defensores y detractores de la “fiesta nacional” porque… ?quién sabe? todo es relativo. Como soy persona más práctica que pensadora, le recuerdo aquel dicho de que “el movimiento se demuestra andando”. Vale, usted no toma partido, todo lo ve desde la barrera, pero… no estaría mal algo de praxis en su pensamiento. Y algo de empatía. No estaría mal que, en vez de ser mero espectador distante de una discusión entre taurinos y antitaurinos se pusiera en el lugar del objeto de nuestra discusión, en el lugar del toro. Sin filosofar, puesto que el toro no puede. ?Qué opinaría usted después?

  12. anónimo:

    no quiero ofender a nadie, ni hablar en nombre de nadie, pero creo que Punset deja bastante clara su postura ante los toros (que no es el tema de debate en esta entrada, pero sí el tema que debatimos).

    Pienso que no dice claramente nada (no quiere decir que no tome partido) porque realmente esa cuestión, la del maltrato, no tiene sentido ninguno, y yo lo aclaro, tolerancia cero al maltrato animal como un juego (hay otros maltratos que como omnívoros son perfectamente discutibles).

    También pienso que puede llamar “niños mimados” a los anti y “cavernícolas” a los pro, simplemente porque fomentar la “prohibición” como medio para decir que se debe o no hacer, se acerca cuando menos a la dictadura. Y por no ser lo suficientemente adultos como para sentarse y reformular el como llevar a cabo la mal llamada “fiesta nacional” (en la que para nada es necesario, maltratar al animal ni muchos menos matarlo)…
    (y digo mal llamada “fiesta nacional”, simplemente quien tenga interés que busque información sobre el toro y el toreo en el resto del mundo a lo largo de la historia)
    (para quienes defiendan al toreo que no a los toros, como cultura, por favor, que se aclare el concepto de cultura (desde luego hay cosas que rodean al toreo, maravillosas, y son esas las que hay que mantener). Y para quienes lo defiendan como tradición (mejor no hablar, porque en España casi sigue siendo tradición el que la mujer no vale más que para follarla, parir, cocinar y fregar)

    Vuelvo a pedir disculpas por poner en boca de otros pensamiento míos.

  13. No busques nuevos paisajes… hay que mirar con nuevos ojos (1) | robertogosa:

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