Autor: Eduard Punset 2 agosto 2006

Las bacterias también practican el sexo intercambiando trozos de material genético. Y así pueden aumentar el número de las que desarrollan resistencias a ciertos antibióticos. Cambia su genoma, pero no pasa nada. Quiero decir que el tipo de reproducción sexual como la nuestra es muy distinta, porque ésta implica la generación de un individuo nuevo provisto de un material genético diferente del de sus padres. Los padres no cambian; por lo menos sus genes. La gran novedad es el hijo.

Lo nuestro es muy sofisticado y complejo. Lo suyo es de una sencillez apabullante. Ahora bien, a un microbio, claro, le resulta imposible dejar de ser microbio y ponerse a construir catedrales. Pero tienen una pequeña ventaja: sus genes no mueren. Y nosotros para perpetuarnos tenemos que tener hijos porque nuestras células -la mayoría somáticas– mueren.

Una bacteria de la familia Spirochaeta, con forma de gusano en espiral, gira frenéticamente. Filmada por Wayne Lanier.

En los aeropuertos -donde transcurre una parte importante de mi vida y se producen mis encuentros más significativos- la gente me pide, a menudo, que les ayude a despejar el interrogante que más les abruma:

“¿Hay algo después de la muerte?” -preguntan-.

“¡No es posible que todo termine! ¡Que todo esto no haya servido para nada!” -insisten-. “Usted, que ha hablado con tantos científicos, ¿qué piensa”?

“No lo sé” -les respondo de entrada-. Y luego sólo se me ocurre hacer referencia al secuestro incomprensible de las células germinales en la historia de la evolución. Tal vez la pregunta podría formularse en otros términos:

¿Cuándo uno se muere, qué es lo que se muere?

Porque los átomos de los que estamos hechos son, prácticamente, eternos y solo las células somáticas realmente se mueren. Las germinales, responsables de la perpetuación de la especie, son inmortales. Cuando sospecho que mi bienintencionada respuesta no les conforta del todo echo mano de mi último recurso dialéctico:

“A lo mejor, lo único que se muere es nuestra capacidad de alucinar y soñar.”

Al final recurro -siempre con ánimo de sosegar- a la fantasía:

“Es gracias a la brevedad de la vida, a su finitud, que los dos ahora mismo, en este aeropuerto, sentimos intensamente. Si la vida durara eternamente resultaría muy difícil concentrarse en algo. Ni notaríamos el esplendor de las puestas de sol.” Nunca he tenido la sensación probada de que mis argumentos hayan disipado la ansiedad de mis amables interpelantes.

Superar el mundo de la clonación para acceder al de la individualidad supone aceptar la finitud y la muerte. Una bacteria que se repite a sí misma no muere nunca. Un individuo único e irrepetible, por propia definición, no se da dos veces. Tal vez porque han sido protagonistas de los dos universos, sucesivamente, los humanos siguen sin estar del todo reconciliados con la idea de que la creatividad individual y el poder de cruzar fronteras desconocidas, tenga que ir aparejado con la muerte. Ahora entiendo, tal vez, porque la gente me sigue haciendo en los aeropuertos el tipo de preguntas a que me refería antes y el lector aceptará, quizás mejor, mi tipo de respuesta.

Consulte aquí el resumen de los comentarios.


64 Respuestas to “Muerte, sexo y bacterias”

  1. Juan Granados:

    Como siempre, querido Eduard, sus textos gratifican, confirman sospechas y despejan ciertas dudas. Enhorabuena por estar ahí.
    Hace poco le he dedicado un post:

    http://blogs.periodistadigital.com/semueve.php/2006/08/02/mentes_sofisticadas
    Un cordial saludo y hasta pronto

    Juan Granados

  2. pepe:

    No es por llevar la contraria, pero inmortalidad y muerte son el mismo tema ( creo), o mejor dicho, al hablar de la inmortalidad lo hacemos de la muerte y viceversa. De todas maneras, estoy de acuerdo con la vision de AIC en el sentido de vivir la vida, pero sin olvidarse de la muerte: más bien aceptándola como algo natural; y en ese sentido la educación es fundamental: la religión ya no tiene el peso que tenía: ese es el problema; que tenemos que “enfrentarnos a ella “sólo” con la razón, la lógica, y ësta no da explicaciones tan sugerentes, reconfortantes como las que da la religión: la lógica dice que cuando te mueres no se sabe lo que pasa: el cuerpo (a la larga) desaparece, pero “nosotros”?… lo que hablábamos…. nos resistimos a desaparecer(la conciencia y la soberbia nos lo prohiben), nos inventamos el alma, hasta la pesamos…. pero nada, seguimos elucubrando “qué nos pasará…” tranquilos; lo vamos a saber todos… La materia desaparece y la energía se transforma, y después existiremos en el recuerdo de alguien o en las huellas que dejamos aquí.

  3. jose luis:

    Lo que se presenta aquí es ese enfrentamiento entre religión y ciencia entre materialismo y panteísmo. Nosotros no somos dos cosas. Somos una sola. Esto es, el ser humano propiamente dicho. Es la culminación de la evolución somos la perfección de la vida porque somos capaces de pensar, decidir fabular y de amar. Amar al otro, sin precio. Nuestra felicidad está en nosotros y eso es lo que busca el ser humano. Por otra parte siempre los “dominantes” vamos a llamarles nos llevan hacia su terrreno, introduciendo creencias y temores o predicando una religión monoteísta o de otro tipo. Alguien me puede explicar porque tanto interés en que la religión forme parte de la educación y que lo defienda a capa y espada?. La búsqueda de la felicidad la búsqueda del equilibriola conformidad consigo mismo es lo que busca el ser humano y el resto son desviaciones interesadas y muchos años de polémicas filosofar e incluso intolerancia

  4. carmen:

    Es un placer leerle. Una pena no entender de estos temas demasiado para opinar con sensatez, pero bueno… Decirle que le leo. Un gusto hacerlo.
    Saludos cordiales.
    Carmen.

  5. joniale:

    Lo del científico ese que dice que el alma pesa 21 gramos, sin acritud, es una soberana tontería. No por rechazar la idea por ser absurda porque nunca habría que descartar nada, sino porque aplicando el método científico esa afirmación en si misma no es científica. Me explico, el método científico se basa en la falsibilidad, es decir, en la probar mediante un experimento la completa falsedad de una afirmación. Si no es posible falsearla, es decir, probar que es falsa pasa a dejar de ser científica a ser cuestión de fe, intuición o como quiera llamarse pero ante todo no podría llamarse científica. Eso es lo que está pasando con la teoría de cuerdas en algunos de sus postulados ya que no puede ser probada.
    En el caso del alma, si se pesaran todos los cuerpos al morir, algunos pesarían quizás más o menos de esa cantidad, algo que el propuesto científico argumentaría conque el alma en algunos es mayor que en otros y así sucesivamente poniendo parches para nunca considerarla falsa. El experimento debe realizarse y coincidir con las predicciones siempre sino la teoría es falsa. Una afirmación generalista no sirve de nada salvo para calmar nuestras ansias de explicación ya que no prueba nada ni predice nada con que falsificarla. El peso de 21 gramos puede deberse francamente a simples gases provocados por la secreción de alguna hormona cuando se da la señal de muerte en el cuerpo. El mismo oxigeno respirado por ejemplo. En definitiva no falsificable

  6. Marisa:

    Pienso que el precio que se paga por exisitir (tanto la materia inerte como la biológica) es la imperfección, la lucha por la supervivencia y el dolor. Nada de lo que existe tiene un valor permanente (incluso los microrganismos que denominamos inmortales dependen de fuerzas exteriores).
    Me pregunto si el estado de perfección es la “no existencia”, (donde no hay dolor ni búsqueda de placer).
    ¿Y si, tal vez, nuestra materia gris no puede captar una paradójica manera de “Ser no Siendo”? …Y si somos Eternos en la Nada?…Tal vez en el vacío está la Totalidad, la Plenitud ….
    …No conocemos todas las dimensiones de la existencia….
    Quizas, también, todo lo que he escrito es solo la búsqueda desesperada de encontrarle un sentido tanto a la vida como a la muerte…

    De todas maneras, el solo hecho de hacernos preguntas y participar en temas tan interesantes hace que sea más agradable el camino hacia…

    Una cordial saludo a todos/as

  7. Andrés C:

    Hola a todos..
    Benditas sean la muerte y la sexualidad que me han dado esta vida! Yo prefiero infinitamente vivir “poco” y consciente a vivir eternamente como una bacteria. Incluso pienso que vivir eternamente y consciente sería el peor castigo. Lo ideal sería poder elegir cuando morir y cómo morir.

    Por otro lado, creo que lo que nos importa a nosotros es la muerte del YO. Como decía Mónica el no volver a sentir. Yo intento consolarme pensando que TODOS los seres vivos somos uno. Somos esa primera supermolécula y tenemos 3.800.000.000 años. Cada individuo es una simple rama que tiene un final (una herramienta para que perdure la información que llevamos dentro) , pero que ha creado otras ramas y seguira ramificandose. Pero las ramas no importan, lo que importa es la información.

    Salud!

  8. pepe:

    Muy interesantes las últimas intervenciones de Marisa y Andrés: el detalle de lo que dice Marisa es, que si encontramos la plenitud en la nada, el hombre no la puede “saborear”, registrar, llevarla a su terreno mensurable… lo cual no es óbice para que así sea: habría que profundizar más en lo que está fuera de los sentidos…

  9. José Manuel García Román:

    Parece ser que el yo es una ilusión del cerebro.Parece ser que los animales tienen conciencia de sí mismos.Las bacterias deben tener una conciencia a su medida;al interactuar unas con otras.¿Y los átomos no interactuan entre ellos?Por consiguiente,el “yo” o la conciencia debe de estar en la materia;debe ser una conciencia según sea su estado.Saludos a tod@s.

  10. Marisa:

    Agradezco a Pepe la positiva valoración a mi primera intervención en este blog.

    En todas vuestras opiniones (que me parecen realmente interesantes), he encontrado algunos valoraciones que han hecho “chisporrotear mis neuronas” forzándome a pensar todavía más a fondo el tema.

    Coincido con josé Manuel García Román en su manera de entender la materia y la conciencia.

    Saludo cordial a todos/as

  11. la abuela de Caperucita:

    Mucho mas que la duración de la vida, o la existencia del mas allá, me preocupa a mi el final.

    Quisiera dejar este mundo con una cierta gallardia: Sabiendo que me voy, rodeada de los mios y sin grandes sufrimientos.

    No puedo comprender cómo una sociedad que acepta con tanta facilidad el aborto, se plantea problemas ante la eutanasia.

  12. joniale:

    Muy interesantes las aportaciones de Marisa y Andrés, dan nuevo jugo al tema del concepto de la vida, la existencia y la muerte. He pensado en la idea de perfección y he llegado a la conclusión de que la perfección como definición es subjetiva, no es científica (en términos de falsibilidad en su definición) ni cuantizable con valor absoluto. Si fijamos uno siempre se podrá llegar a ser algo más. Por supuesto, todo se solucionaría si cambiaramos el infinito por el cero. Pero si algo me queda claro, es que el no ser no es símbolo de perfección, ya que la perfección subjetiva solo se aplican a las cosas que existen. Cuando las cosas no existen no son ni perfectas ni imperfectas tan solo no se definen. Se retrasan, y para mi el mismo hecho de no definirse es ya una imperfección. Por tanto, no existir en visión subjetiva de la perfección es ya imperfecto por no estar dentro de mi mundo de existencia. En pocas palabras, hay que mojarse, hay que ir hacia un lado y existir en algún sitio, estar en algún estado, y tener una forma de actuar determinada. No definirse, no te salva. Podrás estar equivocado y no haber obtenido lo que se querías pero tendrás que aprender a vivir con ello y con tus imperfecciones.

    Por otro lado Andrés también apuntaba en su segundo párrafo otra idea interesante que es cómo se ve la sociedad humana desde fuera, desde muy arriba. Al final y al cabo se ve como un sistema vivo único. Es decir, como el propio yo individual. El YO con el que estamos formados esta hecho también a través de la asociación de millones de neuronas, pero la agrupación de estas da movimientos más complicados. Y el comportamiento general es unitario a escala global conviertiendose en la identidad personal. A su misma manera la sociedad humana, en conjunto, tiene como objetivo extenderse, crecer y sobervivir. Si un agente externo la atacase trabajaría como un individuo único haciendo cosas como construir naves espaciales complejas que una única persona no podría hacer sóla. Si se ataca una zona las otras zonas tienden a reparar los daños y así relaciones y parecidos sucesivos entre las colonias bacterianas más sencillas, colonias de hormigas u otros organismos que se basan en un montón de individuos. La clave creo que está en el número, agrupación, y la capacidad y velocidad de comunicación de cada individuo a mayor cada uno de estos factores mayor probabilidad de crear un individuo se tiene. Por ejemplo, en el fondo marino muchos peces se mueven al unisono en un banco de peces para parecer un único gran pez o un único gran organismo que sea menos fácil de comer. Otra cosa es que se tenga consciencia de individuo o de existencia de YO, este engaño es más reciente evolutivamente y una consecuencia natural de otros pensamientos complejos que de no tener consciencia de un YO requerirían de demasiado tiempo para decidirse.

  13. Antonio:

    Hola
    Mozart dice en su “Flauta Mágica” que cuando el hombre pierda el miedo a la muerte, se convertirá en Dios.
    Argumenta que será solo entonces cuando será dueño de su propio destino al no tener que estar sometido a superstición alguna.
    ¿ No es bonito ?
    Un saludo

  14. Move your mind - Javi:

    Hablando de sexo y bacterias la reflexión que yo hago es que con la evolución, con el sexo renunciamos a la inmortalidad. Es decir, es cierto que las bacterias intercambian material genético, así consiguyen por ejemplo ganar la partida una y otra vez a los antibióticos, por ejemplo, también “cambian” de otros modos, mediante mutaciones, por ejemplo.

    Pero, también es verdad que se pueden replicar a sí mismas, eso se parece mucho a la importalidad. con la evolución, y la existencia de dos sexos, tenemos fecha de caducidad como individuos, permanecerá nuestro material genético (parte de ello), pero no nostros, a no ser que empecemos a debatir sobre la clonación.

  15. Álvaro Calvo Escudero:

    Hola Eduard

    Soy Álvaro Calvo Escudero, ilustrador y diseñador. Sigo su programa Redes desde hace algún tiempo.
    Tenía pensada una idea a partir de su programa y decidí ponerme a ello, con lo que recientemente terminé una ilustración con usted como protagonista. A modo de regalo y para saber su opinión, la colgué en su blog pero no tuve respuesta.

    Si lo desea puede pasarse por mi blog y contarme que le parece:
    http://www.escuderoimagine.blogspot.com
    Gracias

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