Autor: Eduard Punset 9 mayo 2010

Hay motivos que explican las causas de que no sepamos casi nada de lo que pasa en el cerebro. “Se trata del órgano más complejo e inteligente del universo”, dicen unos. “Es un apaño evolutivo”, dicen otros, poniendo de manifiesto la concepción de andar por casa del cerebro. Hay quien se fija en las elevadas dosis de altruismo que puede arrojar en animales no humanos, como los elefantes, y otros, en cambio –como los españoles, atónitos todavía ante la crueldad demostrada por una adolescente que condujo al asesinato de otra–, se horrorizan de que un cerebro pueda urdir violencias sin límite. ¿Con qué nos quedamos? ¿Es el cerebro el órgano más inteligente del universo o, por el contrario, un reflejo distorsionado y torpe de las mayores maldades de que somos capaces?

Estamos descubriendo dos o tres principios fundamentales que desconocíamos. En primer lugar, aunque parezca primario, ahora sabemos por qué no sabíamos nada del cerebro; me lo sugirió en Nueva York uno de los mejores neurólogos clínicos del momento, de origen colombiano, Rodolfo Llinás. “Somos lo opuesto de los crustáceos: ellos tienen el esqueleto por fuera y la carne por dentro, mientras que en nosotros es al revés”, me dijo.

Lo sabemos todo de la carne porque la vemos continuamente; conocemos sus arrugas, sus manchas, su parte flácida y su parte musculosa. Ahora bien, de cabeza para arriba somos idénticos a los crustáceos: tenemos la calavera por fuera y la carne, el cerebro, por dentro. No vemos nada. No tenemos ni idea de lo que le pasa. Hasta hay quien lo confunde con el alma.
 

El aislamiento y el miedo provocado por el desprecio son difícilmente reparables. (Usuario de Flickr).

O sea, que nadie debiera extrañarse de que nos cueste tanto conocer las emociones básicas. Y esa ignorancia me recuerda hasta qué punto subestimamos el impacto negativo del desprecio. ¿Se acuerdan de un amigo portugués del que les hablé en una ocasión? Él estaba pidiendo ayuda, asediado por la incomprensión y enemistad de los demás. Si alguno de mis lectores se encuentra en una condición similar, hoy puede recurrir a un grupo de profesionales expertos –que hacen gala de un altruismo no menos convincente que el de los elefantes mencionados al comienzo–, en la casilla Apoyo psicológico on-line en mi blog.

A mi amigo portugués le había afectado, primordialmente, el desprecio de sus compañeros de clase. Recibió multitud de consejos que pecaban todos de adscribir al miedo y la ansiedad la mayor parte de la culpa. Nadie ponía el énfasis en el factor decisivo: el desprecio que irrumpe cuando la manada expulsa literalmente a la víctima al espacio no controlado por nadie.

Al reflexionar sobre las emociones negativas se confunde a menudo el desprecio con el miedo. Es el impacto dejado por el desprecio lo que alimenta el miedo, que deja una huella irreparable. La vida carece de sentido cuando el desprecio logra destruir la confianza en sí mismo y la curiosidad por profundizar en el conocimiento y amor de los demás. Experimentos muy recientes –divulgados por el psicólogo Richard Wiseman– han puesto de manifiesto las repercusiones negativas de las palabras malintencionadas, de los insultos, improperios lanzados contra otra persona, de la violencia resultante de la emoción fruto del desprecio. Se ha comprobado que por cada calumnia lanzada contra alguien se requieren cinco cumplidos para compensar el daño infligido.

¿Alguien sigue teniendo alguna duda de la perversión causada por el desprecio? ¿Se siguen justificando los improperios en el discurso cotidiano, a pesar de lo que está demostrando la ciencia?

Aquellos pueblos que para sobrevivir se ven obligados a insultar a otros no encontrarán el tiempo necesario para compensar sus desmanes, alimentando con ello los mecanismos de la violencia colectiva.



62 Respuestas to “El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero”

  1. Coherencia y cohesión « enséñame la Lengua:

    […] El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero. […]

  2. Miss Amanda Jones:

    Por experiencia tanto propia como de personas muy cercanas he visto que el desprecio siempre viene de personas que se sienten inferiores al despreciado y que mediante el insulto pretenden demostrar su superioridad. Y por eso después de cada “eres un (póngase aquí el insulto)” siempre va, implícita o explícitamente la coletilla “no como yo”.
    Como se dice en alguno de los comentarios anteriores, eso es lo que han adoptado los políticos como método habitual y así ya no intentan convencernos de lo buenos que son ellos sino de que los demás son peores. Eso tendría de algún modo, “disculpa” (no la tiene pero es por llamarle de alguna manera) ya que persigue un fin, que sería el de gobernar.
    Lo triste es que ahora el desprecio se ha convertido en espectáculo y que durante muchas horas al día asistimos, o al menos tenemos la posibilidad de hacerlo, a intercambios de insultos televisados y que no tienen ningún fin. Nos entretenemos y divertimos durante horas con el desprecio ajeno y escuchando cruces de insultos entre personas que no conocemos de nada. Es tan rentable que muchas veces esos insultos son montajes que siguen un guión, es decir, que nos dan desprecio falso para que lo veamos. Y haber llegado a esa situación es muy preocupante.

  3. Ana Salcedo:

    A Elisa
    Nada está escrito, el destino lo puedes cambiar tu de un momento al otro si así lo deseas, tu decides lo que quieres hacer con tu vida y como lo quieres hacer. Desconozco tu situación actual, pero sea cual sea siempre hay varios caminos a tomar para salir del laberinto. Intenta rodearte de personas alegres, positivas y solidarias, aléjate de los malos rollos, falsas creencias, falsa gente, etc. Aprende a meditar y a llenarte de dios=energía cósmica vital, de repente…el milagro se produce. Ánimo!

  4. Sol:

    Aunque parezca contradictorio, creo que las personas que por sistema tienden al insulto y a la humillación del otro, son personas con baja autoestima, por la misma razón la persona segura de sí misma, no se ve afectada por el insulto o el desprecio, pero hasta llegar a este punto, el camino es largo.
    A veces hablamos demasiado y al hacerlo, cometemos el error de caer en el insulto, quizá sería mejor empezar a escribir más en lugar de hablar, porque al escribir, necesitamos una reflexión previa. Propongo escribir antes, aquello que deseamos decir al otro y luego discutir con el, quizá la discusión sea más constructiva.

  5. Acm:

    Sobre aptitudes, espacios y estructuras, me sorprende que el cerebro no haga con las propias lo que hace el mar con las suyas, que siempre reserva ensenadas y bahías para reposar tranquilo, y al mismo tiempo y en alejados sitios, espumea su rabia desatándola con furia.

    El cerebro que anda no espera a que le marquen el paso para mover las piernas, ni para proveer al individuo de toda la biología necesaria cuando corre, ni para calcular, soñar, imaginar o meditar mientras lo hace.

    Opino que un ente así de suficiente y eficiente, libre de daños elementales o estructurales constructivos, es libre y es consciente de si mismo, por lo que no necesita o requiere de reconocimiento ajeno alguno para darse cuenta de su propia existencia, razón por la que creo que lo positivo o negativo de entre lo intencional, volitivo, emotivo y sentimental levantan sus vientos y olas en otro sitio.

    Saludos muchos.

  6. Paki:

    Desde muy jovencita..creo que desde niña descubri que toda persona tiene derecho a que se la valore ..sea mas o menos bella, mas o menos lista, estemos mas o menos de acuerdo con ella, cada uno tiene sus cualidades y sus defectos y ahi es donde la educacion es imprescindible pero la educacion con nuestro ejemplo…esa educacion es la que dura…El desprecio conduce al desprestigio..y a otra cosa muy nociva que es la comparacion…cada uno es de una forma de ser y con unas cualidades innatas que desarrollara o no dependiendo de muchos factores…la educacion es fundamental y debe basarse en el RESPETO hacia todo…enseñemos siendo un buen modelo que sea digno de ser adquirido pues eso es lo al final les quedara…para mi respeto es valorar, amar y responder positivamente a cualquier ser humano, sobre todo los niños.

    Como siempre muy interesante su escrito S. Punset

    Saludos

  7. Aideen:

    Yo que pasé gran parte de mi infancia y adolescencia siendo agredido verbal y físicamente por compañeros de colegio e instituto creo que puedo comprender lo que se refiere a “la expulsión de la manada”

    Francamente debido a ciertas circunstancias era diferente de los demás y poseía una autonomía propia, no fumaba porque los demás fumaran, no bebía alcohol porque los demás lo hicieran ni similar, y prefería leer o estudiar debido a mi curiosidad por saber a relacionarme con otros, esto me llevó a ser el raro del colegio y a sufrir constantes humillaciones de los demás que intentaba evitar como podía cuando se trataban de humillaciones físicas, pero se llegaba a un punto en que simplemente te perdías en el vacío pensando y de repente daba la triste casualidad de que estabas mirando a alguien que después de decir un “¿Qué miras imbécil?” te partían la cara sin darte tiempo siquiera a saber que estaba pasando.

    A veces no se trata de ser mas susceptible a lo negativo sino al hecho de que nos rodeen mas cosas negativas que positivas, durante mi periodo de estudio los insultos eran diarios y los elogios casi inexistentes lo que hizo de mi una persona insegura creyendo finalmente que lo que los demás decían era la verdad y me ha costado años de lucha y de ayuda en superar todo aquello que en su momento me hicieron, del mismo modo a veces era más duro el hecho de que te insultaran constantemente llamándote feo, diciéndote que olías mal (Evidentemente no siendo cierto al menos eso seguro que no lo era) o que eras esto o aquello, los golpes se curan el desprecio constante de las personas durante un tiempo prolongado no se puede curar, solo paliar.

  8. Por la burbuja del cumplido | El Blog de Magnoliart:

    […] Y el enlace: “El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero” de Eduard […]

  9. Salvador:

    El desprecio es una medida justificada para mejorar conductas maliciosas, no se le puede dar comprensión a un asesino porque volverá a matar sintiendose arropado por ello.

  10. Improperios | Miss Amanda Jones:

    […] No entiendo muy bien esa última frase, que es más propia de Paulo Coelho o alguno de esos, en un artículo serio, porque se supone que un cumplido entonces equivale a 0.2 insultos (coño, que no encuentro la […]

  11. maria:

    Parece que no me aclaro.
    Si en ocasiones traumáticas el cerebro , a veces, opta por olvidar en cierto modo?
    Como es que en otras nos conduce a provocar traumas mayores ? o incluso a autoprovocarnoslos?
    Es en estas ocasione en las que hablamos de “disfunciones del cerebro”…
    “enfermedades mentales”?……

  12. Ana Isabel del Río:

    ¿SEGUIMOS CON GANAS DE LANZAR CRÍTICAS, SIN MÁS, A LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN? Si todas las personas cambiáramos cada crítica que lanzamos por una acción en positivo, observación que ayude,… mejoraría indudablemente aquello que no nos gusta -de lo que criticamos-, y la calidad de las relaciones entre las personas. Se nos enseña culturalmente a criticar: ¿cual debe ser el objetivo de ello? ¿a quien beneficia que ello sea alentado por todas partes? ¿cual es el beneficio secundario de ello? Una de las consecuencias que yo veo es que el ser humano se vuelve más vulnerable y más manipulable.

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