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	<title>Comentarios en: Un viaje al origen de la humanidad</title>
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	<description>La ciencia irrumpe en la cultura popular</description>
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		<title>Por: juan luis</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-197152</link>
		<dc:creator>juan luis</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 09:25:57 +0000</pubDate>
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		<description>A veces veo los documentales de tv2 hablando sobre estos asuntos del origen del hombre y de las grandes civilizaciones habidas y tengo que confesar que me apasionan. Por eso mismo he osado  -yo que carezco de conocimientos científicos y de ahí talvez surjan dudas supinas-  preguntar por algo que me intriga:

Cuando oigo hablar o leo algo sobre los orígenes del hombre, los hombres de las cavernas, los hombres que pintaban en Altamira o Olduvai, etc etc siempre nos referimos a ellos desde nuestros conocimientos o desde nuestros desconocimientos del presente, o sea, desde pongamos Darwin hasta nuestros días introduciendo los nuevos saberes adquiridos en dicho periodo de unos 212 años pero ¿qué decían, qué sabían,  los egipcios, los griegos, los romanos, los otomanos, la Edad  Media,  Marco Polo, Colón y un sin fin de personalidades del pasado sobre las pinturas rupestres o cualquier otro vestigio de aquellas épocas? Porque pareciera como si sólo el hombre de los últimos 200 o 300 años supiera de la existencia de civilizaciones anteriores hasta el origen del hombre ¿No sabían nada en otras épocas de otras épocas?  No se si talvez las nefastas influencias religiosas de cualquier signo hicieron que en todos los escritos o jeroglíficos de antaño al pretender el origen de sus culturas, civilizaciones o imperios en explicaciones tan pueriles como la de Rómulo y Remo para Roma o la de Adán y Eva para el hombre, o la de Moisés para los judíos, etc etc etc fueron la causa de que los grandes filofosos griegos (u otros)  nunca escribieran nada (o dejaran constancia) respecto del hombre de las cavernas?  Me resulta difícil de imaginar que todas las cuevas y todos los restos del hombre primitivo no fueran conocidos por otras civilizaciones y que estas nunca hubieran tenido curiosidad como nosotros por el origen del hombre ¿o realmente así fue debido a los dioses que procesaban y que daban las acostumbradas explicaciones fantasiosas? En fin esa es mi duda que me intriga sobretodo, porque dichas civilizaciones del pasado han sido increíblemente avanzadas ateniéndonos a las monumentales construcciones que realizaban y que aun todavía no sabemos como lo hacían desde tiempos inmemorables para mover y alzar descomunales moles de piedra que hoy con nuestra tecnología y maquinaria no lo podríamos hacer.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A veces veo los documentales de tv2 hablando sobre estos asuntos del origen del hombre y de las grandes civilizaciones habidas y tengo que confesar que me apasionan. Por eso mismo he osado  -yo que carezco de conocimientos científicos y de ahí talvez surjan dudas supinas-  preguntar por algo que me intriga:</p>
<p>Cuando oigo hablar o leo algo sobre los orígenes del hombre, los hombres de las cavernas, los hombres que pintaban en Altamira o Olduvai, etc etc siempre nos referimos a ellos desde nuestros conocimientos o desde nuestros desconocimientos del presente, o sea, desde pongamos Darwin hasta nuestros días introduciendo los nuevos saberes adquiridos en dicho periodo de unos 212 años pero ¿qué decían, qué sabían,  los egipcios, los griegos, los romanos, los otomanos, la Edad  Media,  Marco Polo, Colón y un sin fin de personalidades del pasado sobre las pinturas rupestres o cualquier otro vestigio de aquellas épocas? Porque pareciera como si sólo el hombre de los últimos 200 o 300 años supiera de la existencia de civilizaciones anteriores hasta el origen del hombre ¿No sabían nada en otras épocas de otras épocas?  No se si talvez las nefastas influencias religiosas de cualquier signo hicieron que en todos los escritos o jeroglíficos de antaño al pretender el origen de sus culturas, civilizaciones o imperios en explicaciones tan pueriles como la de Rómulo y Remo para Roma o la de Adán y Eva para el hombre, o la de Moisés para los judíos, etc etc etc fueron la causa de que los grandes filofosos griegos (u otros)  nunca escribieran nada (o dejaran constancia) respecto del hombre de las cavernas?  Me resulta difícil de imaginar que todas las cuevas y todos los restos del hombre primitivo no fueran conocidos por otras civilizaciones y que estas nunca hubieran tenido curiosidad como nosotros por el origen del hombre ¿o realmente así fue debido a los dioses que procesaban y que daban las acostumbradas explicaciones fantasiosas? En fin esa es mi duda que me intriga sobretodo, porque dichas civilizaciones del pasado han sido increíblemente avanzadas ateniéndonos a las monumentales construcciones que realizaban y que aun todavía no sabemos como lo hacían desde tiempos inmemorables para mover y alzar descomunales moles de piedra que hoy con nuestra tecnología y maquinaria no lo podríamos hacer.</p>
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		<title>Por: ray</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-186449</link>
		<dc:creator>ray</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 22:22:57 +0000</pubDate>
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		<description>hola ,estudie ,biologia ,no acabe la carrera ,pero aprendi lo suficiente como para decirles ,q en estos temas ,no basta una ciencia ,como la antropologia ,ni la biologia ,ni la genetice ,ni la biologia molecular ,etc ,etc ,no basta un sabio ,cientifico ,tampoco es suficiente una vida ,ni 5 años de carrera , es muy complejo ,tal vez en unas decadas ,solo algunos cientificos la tengan clara ,y sera muy dificil la tarea de exponer sus hallazgos al mundo ,a un mundo no cientifico ,por favor ,si somos eruditos ,sabios cientificos ,hablemos ,escribamos ,de lo contrario ,silencio ...sin animo de ofender ,un saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>hola ,estudie ,biologia ,no acabe la carrera ,pero aprendi lo suficiente como para decirles ,q en estos temas ,no basta una ciencia ,como la antropologia ,ni la biologia ,ni la genetice ,ni la biologia molecular ,etc ,etc ,no basta un sabio ,cientifico ,tampoco es suficiente una vida ,ni 5 años de carrera , es muy complejo ,tal vez en unas decadas ,solo algunos cientificos la tengan clara ,y sera muy dificil la tarea de exponer sus hallazgos al mundo ,a un mundo no cientifico ,por favor ,si somos eruditos ,sabios cientificos ,hablemos ,escribamos ,de lo contrario ,silencio &#8230;sin animo de ofender ,un saludo.</p>
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		<title>Por: Fernando Petisco</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-138237</link>
		<dc:creator>Fernando Petisco</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Nov 2011 12:16:50 +0000</pubDate>
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		<description>Señor Punset: ¿ Porque no an podido aberiguar el reto que le puso hace unos 3000 años el sabio Salomon?? a todos los sabios del mundo aunque an estado trabajando duro para saberlo nunca lo sabran y lo peor de todo ustedes los sabios dicen que lo llegaran a saber. El dia que lo sepan , aunque soy un fans suyo ese dia dejare de creer en el sabio Salomon y creere mas en ustedes los sbios de hoy. fernando p.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Señor Punset: ¿ Porque no an podido aberiguar el reto que le puso hace unos 3000 años el sabio Salomon?? a todos los sabios del mundo aunque an estado trabajando duro para saberlo nunca lo sabran y lo peor de todo ustedes los sabios dicen que lo llegaran a saber. El dia que lo sepan , aunque soy un fans suyo ese dia dejare de creer en el sabio Salomon y creere mas en ustedes los sbios de hoy. fernando p.</p>
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		<title>Por: Alberto Millan</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-88161</link>
		<dc:creator>Alberto Millan</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 May 2011 18:11:32 +0000</pubDate>
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		<description>Felicidades al sr punset  y a los administradores del blog por su talante democratico que permite publicar opiniones diametralmente opuestas a la mayoria. Esto demuestra honradez tolerancia y una sincera busqueda de la verdad. Sigan asi.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Felicidades al sr punset  y a los administradores del blog por su talante democratico que permite publicar opiniones diametralmente opuestas a la mayoria. Esto demuestra honradez tolerancia y una sincera busqueda de la verdad. Sigan asi.</p>
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		<title>Por: Alberto Millan</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-88007</link>
		<dc:creator>Alberto Millan</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 May 2011 18:51:54 +0000</pubDate>
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		<description>Los “hombres-monos”... ¿qué eran?
DURANTE muchos años ha habido informes de que se han encontrado los restos fósiles de humanos parecidos a simios o monos. La literatura científica abunda en los conceptos artísticos de tales criaturas. ¿Son estas las transiciones evolutivas entre las bestias y el hombre? ¿Son unos “hombres-monos” nuestros antecesores? Los científicos evolucionistas afirman que sí. Por eso, con frecuencia leemos expresiones como este título de un artículo de una revista científica: “Cómo se convirtió en hombre el antropoide”.
Es verdad que algunos evolucionistas no creen que sea correcto llamar “antropoides” o “monos” a estos antecesores teóricos del hombre. Con todo, otros evolucionistas no son tan exigentes de precisión. Stephen Jay Gould dice: “La gente [...] evolucionó de antepasados simiescos”. Y George Gaylord Simpson declaró: “El antepasado común ciertamente sería llamado antropoide o mono en el habla popular por cualquier persona que lo viera. Puesto que los términos antropoide y mono son términos definidos por el uso popular, los antepasados del hombre fueron antropoides o monos”.
¿Por qué es tan importante el registro fósil en el esfuerzo por documentar la existencia de antecesores simiescos o parecidos a monos para la humanidad? Porque en el mundo viviente de hoy no hay nada que apoye tal idea. Como se muestra en el capítulo 6 de este libro, hay una enorme laguna entre los humanos y todo animal existente hoy, incluso la familia de los monos antropomorfos, o antropoides. Por eso, puesto que el mundo viviente no suministra un eslabón entre el hombre y el antropoide, se esperaba que el registro fósil lo hiciera.
 Desde el punto de vista de la evolución, la obvia laguna que existe entre el hombre y el antropoide hoy es extraña. La teoría evolucionista sostiene que, a medida que los animales progresaron en la escala de la evolución, se hicieron más capaces de sobrevivir. Entonces, ¿por qué está todavía en existencia la familia “inferior” de los antropoides, pero no hay ningún representante de las presuntas formas intermedias, que supuestamente habrían de ser más adelantadas en el proceso evolutivo? Hoy vemos chimpancés, gorilas y orangutanes, pero no vemos “hombres-monos”. ¿Parece probable que cada uno de los más recientes y supuestamente más adelantados “eslabones” entre las criaturas simiescas y el hombre moderno hubieran de haberse extinguido, pero no los antropoides, que serían inferiores?
¿Cuánta prueba fósil?
A juzgar por los relatos que se dan en la literatura científica, en las exhibiciones de los museos y en la televisión, parecería que de seguro debería haber abundante prueba de que los humanos hubieran evolucionado desde criaturas semejantes a monos. ¿Es realmente cierto eso? Por ejemplo, ¿qué prueba fósil había de esto en el tiempo de Darwin? ¿Fue prueba de esa índole lo que lo estimuló a formular su teoría?
 La publicación The Bulletin of the Atomic Scientists (El boletín de los científicos atómicos) nos informa: “Las primeras teorías de la evolución humana son en realidad muy extrañas, si se examinan con detenimiento. David Pilbeam ha descrito las primeras teorías como ‘infósiles’. Es decir, se trataba de teorías sobre la evolución humana de las cuales uno pensaría que requerirían alguna prueba fósil, pero en realidad había o tan pocos fósiles que no ejercían influencia alguna en la teoría, o ningún fósil en absoluto. De modo que lo único que había entre los supuestos parientes más cercanos al hombre y los primeros fósiles humanos era la imaginación de unos científicos del siglo XIX”. Esta publicación científica muestra por qué: “La gente quería creer en la evolución, la evolución humana, y esto afectó el resultado de su obra”.
 Después de más de un siglo de búsqueda, ¿cuánta prueba fósil hay de los “hombres-monos”? Richard Leakey declaró: “Los que trabajan en este campo tienen tan poca prueba sobre la cual basar sus conclusiones que frecuentemente se les hace necesario cambiar de conclusiones”. La revista New Scientist comentó: “A juzgar por la cantidad de prueba sobre la cual se funda, el estudio del hombre fósil difícilmente merece ser más que una subdisciplina de la paleontología o de la antropología. [...] tan atormentadoramente incompleta es la colección, y tan fragmentarios y tan poco convincentes suelen ser los especímenes mismos”.
 De manera similar, el libro Origins (Orígenes) confiesa lo siguiente: “A medida que adelantamos por la senda de la evolución hacia los humanos el paso se hace claramente incierto, debido, de nuevo, a la poca prueba fósil”. La revista Science añade: “La principal prueba científica es un conjunto de huesos lastimosamente pequeño del cual construir la historia evolutiva del hombre. Cierto antropólogo ha comparado esa tarea con la de reconstruir el argumento de Guerra y Paz con 13 páginas seleccionadas al azar”.
 Precisamente, ¿cuán escaso es el registro fósil en cuanto a los “hombres-monos”? Note lo siguiente. La revista Newsweek: “‘Todos los fósiles se pudieran colocar encima de un solo escritorio’, dijo Elwyn Simons, de la Universidad Duke”.
 El periódico The New York Times: “Los restos fósiles conocidos de los antepasados del hombre cabrían sobre una mesa de billar.
 Eso constituye una pobre plataforma desde la cual tratar de penetrar la niebla de los últimos millones de años. La revista Science Digest: “El hecho sorprendente es que toda la prueba física que tenemos para la evolución humana todavía se puede colocar, con lugar de sobra, ¡dentro de un solo ataúd! [...] Por ejemplo, los antropoides modernos dan la impresión de haber aparecido sin fuente alguna. No tienen ayer, no tienen registro fósil. Y el origen verdadero de los humanos modernos —de seres erguidos, desnudos, hacedores de instrumentos, de cerebro grande— es, si vamos a ser honrados con nosotros mismos, un asunto tan misterioso como ese”.
 Los humanos de tipo moderno, con capacidad para razonar, trazar planes, inventar, edificar sobre el conocimiento ya adquirido y usar lenguajes complejos, aparecen de súbito en el registro fósil. Gould, en su libro The Mismeasure of Man (El hombre mal medido), señala: “No tenemos prueba de cambio biológico en el tamaño ni en la estructura del cerebro desde la aparición de Homo sapiens en el registro fósil hace unos cincuenta mil años”. 
Así, pues, el libro The Universe Within (El universo interno) pregunta: “¿Qué hizo que la evolución [...] produjera, como de la noche a la mañana, a la humanidad moderna con su cerebro altamente especial?”.
 La evolución no puede contestar. Pero ¿pudiera hallarse la respuesta en la creación de una criatura muy compleja y diferente?
¿Dónde están los “eslabones”?
 Sin embargo, ¿no han hallado los científicos los “eslabones” necesarios entre los animales simiescos y el hombre? No según la prueba existente. La revista Science Digest habla de “la falta de un eslabón perdido que explique la aparición relativamente súbita del hombre moderno”.
 La revista Newsweek declaró: “El eslabón perdido entre el hombre y los antropoides [...] es simplemente el más atractivo de toda una jerarquía de criaturas fantasmas. En el registro fósil, los eslabones perdidos son la regla”.
 Porque no hay eslabones, de una cantidad mínima de pruebas hay que fabricar “criaturas fantasmas” y presentarlas como si en realidad hubieran existido. 
Eso explica por qué pudiera ocurrir la siguiente contradicción, según el informe de una revista científica: “Los humanos evolucionaron en pasos graduales desde sus antepasados simiescos, y no, como afirman algunos científicos, en saltos repentinos de una forma a otra. [...] Pero, según informes, otros antropólogos, trabajando con más o menos la misma información, han llegado a una conclusión exactamente opuesta a esa”.
 Por esto podemos entender mejor la declaración que hizo el respetado anatomista Solly Zuckerman, quien escribió en la publicación Journal of the Royal College of Surgeons of Edinburgh (Revista del Real Colegio de Cirujanos de Edimburgo): “La búsqueda del proverbial ‘eslabón perdido’ de la evolución del hombre, ese santo grial de una secta de anatomistas y biólogos que jamás desaparece, permite que el razonamiento superficial y el mito florezcan hoy tan felizmente como lo hacían 50 años atrás, y más”.
 Señaló que, con demasiada frecuencia, se pasaban por alto los hechos y, en vez de darles apoyo, se apoyaba lo que era popular por el momento, a pesar de la prueba que lo contradecía.
El “árbol genealógico” del hombre
 Como resultado de esto, el “árbol genealógico” que suele dibujarse según la supuesta evolución del hombre desde los animales inferiores cambia constantemente. Por ejemplo, Richard Leakey declaró que un descubrimiento fósil muy reciente “deja en ruinas la noción de que todos los fósiles primitivos pueden ser puestos en una secuencia ordenada de cambio evolutivo”.
 Y un informe periodístico acerca de ese descubrimiento declaró: “Cuanto libro de antropología hay, cuanto artículo de la evolución del hombre, sí, y todo dibujo del árbol genealógico del hombre, tendrán que ser descartados. Parece que están equivocados”.
 El árbol genealógico teórico de la evolución humana está lleno de “eslabones” rechazados que habían recibido aceptación. Un artículo de fondo del periódico The New York Times señaló que la ciencia evolucionista “tiene tanto lugar para la conjetura que las teorías de cómo llegó a existir el hombre tienden a decir más acerca del autor de ellas que de su tema. [...] Muchas veces parece que el descubridor de un nuevo cráneo dibuja de nuevo el árbol genealógico del hombre, y al hacerlo pone su descubrimiento en la línea central que conduce al hombre, y los cráneos de todos los demás en líneas secundarias que no conducen a ningún lugar”.
 En una reseña del libro The Myths of Human Evolution (Los mitos de la evolución humana), escrito por los evolucionistas Niles Eldredge y Ian Tattersall, la revista Discover declaró que los autores eliminaron todo árbol genealógico evolucionista. ¿Por qué? Después de señalar que “solo se puede adivinar cuáles son los eslabones que componen el conjunto de antepasados de la especie humana”, esta publicación declaró: “Eldredge y Tattersall insisten en que el hombre busca en vano a sus antepasados. [...] Si la prueba estuviera allí, afirman, ‘se pudiera esperar con confianza que a medida que se hallaran más fósiles homínidos la historia de la evolución humana se hiciera más clara. Mientras que, si algo ha pasado, es lo contrario de eso’”.
 La revista Discover llegó a esta conclusión: “La especie humana, y todas las especies, seguirán siendo en cierto sentido huérfanas, pues la identidad de sus padres está perdida en el pasado”. 
Quizás “perdida” desde el punto de vista de la teoría evolucionista. Pero ¿no ha “hallado” la alternativa de Génesis a nuestros padres como realmente son en el registro fósil... plenamente humanos, tal como lo somos nosotros?
 El registro fósil revela un origen distinto, separado, para los monos antropoides y para los humanos. Por eso la prueba fósil de la conexión del hombre con las bestias simiescas no existe. En realidad los eslabones nunca han estado allí.
¿Qué apariencia tenían?
Sin embargo, si los antecesores del hombre no eran parecidos a monos, ¿por qué hay tantos dibujos y reproducciones de “hombres-monos” en las publicaciones científicas y en museos de todo el mundo? ¿En qué se basan estos? El libro The Biology of Race (La biología de la raza) responde: “Para completar los detalles de la carne y el pelo de tales reconstrucciones hay que recurrir a la imaginación”. Añade: “El color de la piel; el color, la forma y la distribución del pelo; la forma de los rasgos; y el aspecto de la cara... de estas características no sabemos absolutamente nada respecto a cualesquiera hombres prehistóricos”.
 La revista Science Digest también comentó: “La vasta mayoría de las concepciones artísticas se fundan más en la imaginación que en la prueba. [...] Los artistas tienen que crear algo que se encuentre entre un antropoide y un ser humano; mientras más antiguo se diga que es el espécimen, más parecido a mono lo hacen”.
 Donald Johanson, buscador de fósiles, reconoció: “Nadie puede estar seguro de precisamente qué apariencia presentaba cualquier homínido extinto”.
De hecho, la revista New Scientist informó que no hay “suficiente prueba del material fósil para sacar de los campos de la fantasía nuestro teorizar”.
 Por eso, los dibujos e ilustraciones de “hombres-monos” son, como admitió cierto evolucionista, “en la mayoría de los respectos, pura ficción [...] total invención”.
 En armonía con eso, en Man, God and Magic (El hombre, Dios y la magia) Ivar Lissner hizo este comentario: “Tal como lentamente estamos aprendiendo que los hombres primitivos no son necesariamente salvajes, así tenemos que aprender a darnos cuenta de que los hombres primitivos del período Glacial no eran ni bestias brutas ni semiantropoides ni cretinos. De ahí la inefable estupidez de todos los intentos por reconstruir al hombre de Neandertal o hasta al hombre de Pekín”.
 En su deseo de hallar prueba de la existencia de “hombres-monos”, algunos científicos han caído en los lazos del engaño directo; por ejemplo, el relacionado con el hombre de Piltdown, en 1912. Por 40 años este fue aceptado como genuino por la mayoría de la comunidad evolucionista. Finalmente, en 1953 se descubrió el engaño cuando las técnicas modernas revelaron que huesos humanos y de antropoides habían sido combinados y tratados artificialmente para que representaran gran edad. En otro caso, en la prensa se presentó el dibujo de un “eslabón perdido” semejante a un antropoide. Pero más tarde se reconoció que la “prueba” consistía en solamente un diente que pertenecía a una forma extinta de cerdo .
¿Qué eran?
Si las reconstrucciones de los “hombres-monos” no son válidas, entonces, ¿qué eran esas criaturas antiguas cuyos huesos fósiles han sido hallados? Uno de estos mamíferos de gran antigüedad de los cuales se alega que están en la línea del hombre es un animalito parecido a roedor del cual se dice que vivió unos setenta millones de años atrás. En su libro Lucy: The Beginnings of Humankind (Lucy: Los principios de la humanidad), Donald Johanson y Maitland Edey escribieron: “Eran cuadrúpedos insectívoros de aproximadamente el tamaño y la forma de las ardillas”. Richard Leakey llamó a este mamífero un “primate parecido a rata”. Pero ¿hay prueba sólida alguna de que estos animalitos hayan sido los antecesores de los humanos? No; en vez de eso, solo hay el razonamiento superficial de los que quisieran que así fuera. Ninguna etapa de transición las ha conectado alguna vez con nada excepto con lo que esas formas eran: mamíferos pequeños semejantes a roedores.
 Después en la lista que por lo general se acepta, con una laguna admitida de unos cuarenta millones de años, hay fósiles que se hallaron en Egipto y que fueron llamados egiptopiteco (Aegyptopithecus... simio egipcio). Se dice que esta criatura vivió unos treinta millones de años atrás. Revistas, periódicos y libros han presentado ilustraciones de esta criaturita, con titulares como estos: “Criatura parecida a mono fue nuestro antepasado” (revista Time). “Primate africano parecido a mono llamado antepasado común del hombre y de los antropoides” (periódico The New York Times). “Egiptopiteco es un antepasado que compartimos con los antropoides vivos” (obra Origins [Orígenes]). Pero ¿dónde están los eslabones entre esta criatura y el roedor que vino antes de ella? ¿Dónde están los eslabones a lo que se coloca después de ella en el alineamiento evolutivo? No se ha hallado ninguno.
La subida y caída de los “hombres-monos”
 Después de otra laguna también reconocida como grande en el registro fósil, se había presentado otra criatura fósil como el primer simio parecido a un humano. Se dijo que había vivido unos catorce millones de años atrás, y fue llamado ramapiteco (Ramapithecus... el simio de Rama [Rama era un príncipe mítico de la India]). Hace aproximadamente medio siglo se hallaron fósiles de este animal en la India. De estos fósiles se construyó una criatura parecida a un antropoide, erguida, plantada sobre dos extremidades. De esta criatura, Origins (Orígenes) declaró: “Hasta donde se puede decir al momento, es el primer representante de la familia humana”.
 ¿Qué prueba fósil había para llegar a tal conclusión? La misma publicación dijo: “La prueba en cuanto a ramapiteco es considerable... aunque en términos absolutos sigue siendo atormentadoramente pequeña: fragmentos de la quijada superior y la inferior, más un conjunto de dientes”. ¿Cree usted que esto era “prueba” lo suficientemente “considerable” como para reconstruir a un “hombre-mono” erguido que fuera antecesor de los humanos? Sin embargo, los artistas dibujaron a esta criatura mayormente hipotética como un “hombre-mono”, y dibujos de esta criatura se generalizaron en la literatura evolucionista... ¡todo sobre la base de fragmentos de quijadas y unos dientes! Con todo, como informó el periódico The New York Times, por décadas ramapiteco “se mantuvo, con toda la seguridad que pudiera tener, en la base del árbol evolutivo humano”.
 Sin embargo, ya eso no es así. Fósiles recientes y más completos revelaron que ramapiteco tenía estrecho parecido a la familia actual de los antropoides. Debido a eso, la revista New Scientist declara ahora: “Ramapiteco no pudo haber sido el primer miembro de la línea humana. Esta nueva información evocó la siguiente pregunta en la revista Natural History: “¿Cómo se metió ramapiteco, [...] reconstruido únicamente de unos dientes y quijadas —sin pelvis, huesos de extremidades ni cráneo conocidos— en esta procesión en marcha hacia el hombre?”. Es obvio que tiene que haber intervenido mucha ilusión en tal esfuerzo para hacer que la prueba dijera lo que no dice.
 Hay otra laguna de enormes proporciones entre esa criatura y la siguiente que había sido puesta en la lista como antepasado de tipo “hombre-mono”. A esta última se llama australopiteco (Australopithecus... simio del sur). Fósiles de este se encontraron originalmente en el sur de África en los años veinte de este siglo. Tenía un cráneo pequeño como de antropoide y una quijada pesada, y lo representaron caminando sobre dos extremidades, encorvado, cubierto de pelo y con apariencia de antropoide. Se decía que había vivido unos tres o cuatro millones de años atrás. Con el tiempo llegó a ser aceptado por casi todos los evolucionistas como el antepasado del hombre.
 Por ejemplo, el libro The Social Contract (El contrato social) señaló: “Con una o dos excepciones, todos los investigadores competentes en este campo concuerdan ahora en que los australopitecinos [...] son verdaderos antecesores del hombre”.
 El periódico The New York Times declaró: “Fue australopiteco [...] el que con el tiempo evolucionó hasta Homo sapiens, o el hombre moderno”. Y en Man, Time, and Fossils (El hombre, el tiempo y los fósiles) Ruth Moore dijo: “Toda la prueba indicaba que los hombres al fin habían encontrado a sus antecesores primitivos, que por mucho tiempo les habían sido desconocidos”. Declaró ella con énfasis: “La prueba era arrolladora [...] al fin se había encontrado el eslabón perdido”.
Pero cuando en realidad la prueba para algo es débil, o no existente, o se basa en puro engaño, tarde o temprano lo que se afirma queda en nada. Así ha sucedido en el caso de muchos ejemplos pasados de presuntos “hombres-monos”.
 Así ha sucedido, también, con australopiteco. La investigación creciente ha revelado que su cráneo “difería del de los humanos de más maneras que solamente su menor capacidad cerebral”. El anatomista Zuckerman escribió: “El cráneo australopitecino, al compararse con el cráneo humano y el cráneo símico [de antropoide], parece arrolladoramente símico... no humano. La proposición contraria pudiera igualarse a una afirmación de que lo negro es blanco”. También dijo: “Nuestros descubrimientos dejan poca duda respecto a que [...] australopiteco no se parece a Homo sapiens, sino a los monos y antropoides vivientes”45. Donald Johanson también dijo: “Los australopitecinos [...] no eran hombres”46. Richard Leakey también llamó “poco probable el que nuestros antecesores directos sean descendientes evolutivos de los australopitecinos”.
 Si hoy hubiera de hallarse vivos a algunos australopitecinos, serían puestos en los jardines zoológicos con los demás antropoides. Nadie los llamaría “hombres-monos”. Lo mismo es cierto de otros “primos” fósiles semejantes, como un tipo de australopitecino más pequeño llamado “Lucy”. De este espécimen Robert Jastrow dice: “Este cerebro no era grande en tamaño absoluto; tenía la tercera parte del tamaño de un cerebro humano”. Es obvio que este australopitecino era también sencillamente un “antropoide”. De hecho, la revista New Scientist dijo que “Lucy” tenía un cráneo “muy parecido al de un chimpancé”.
 Otro tipo fósil recibe el nombre de Homo erectus... hombre erguido. El tamaño y la forma de su cerebro sí caen dentro del alcance de las medidas inferiores del cerebro del hombre moderno. Además, la Encyclopædia Britannica declaró que “los huesos de las extremidades descubiertos hasta ahora no se han podido distinguir de los de H[omo] sapiens”. Sin embargo, no está claro si era humano o no. Si lo era, entonces era simplemente una rama de la familia humana, y desapareció.
La familia humana
 El hombre de Neandertal (llamado así por el distrito de Neander, en Alemania, donde se halló el primer fósil) era indudablemente humano. Al principio se le pintó encorvado, con apariencia de estúpido, peludo y simiesco. Ahora se sabe que esta reconstrucción equivocada se basó en un esqueleto fósil que había sido malamente deformado por una enfermedad. Desde entonces se han hallado muchos fósiles de Neandertal, y estos confirman que no difería mucho de los humanos modernos. En su libro Ice (Hielo), Fred Hoyle declaró: “No hay prueba de que el hombre de Neandertal fuera de manera alguna inferior a nosotros”. El resultado ha sido que dibujos recientes de los neandertaloides han adquirido una apariencia más moderna.
 Otro tipo fósil que frecuentemente se menciona en la literatura científica es el del hombre de Cro-Magnon, o Cromañón. Fue llamado así por el lugar, en el sur de Francia, donde sus huesos fueron originalmente desenterrados. Estos especímenes “eran casi tan indistinguibles de los de hoy que hasta los más escépticos tuvieron que admitir que eran humanos”, dice el libro Lucy.
 Así, pues, hay clara indicación de que no existe fundamento para creer en “hombres-monos”. En vez de eso, los humanos tienen todas las señales de haber sido creados... separados y distintos de todo animal. Los humanos se reproducen solamente según su propio género. Hacen eso hoy, y siempre han hecho eso en el pasado. Cualesquiera criaturas simiescas que vivieran en el pasado eran precisamente eso —antropoides, o monos— no humanos. Y los fósiles de humanos antiguos que difieren ligeramente de los humanos de hoy simplemente demuestran variedad dentro de la familia humana, tal como hoy tenemos muchas variedades que viven lado a lado. Hay humanos de dos metros (siete pies) de estatura y hay pigmeos, con una variedad de tamaños y formas de esqueletos. Pero todas estas variedades pertenecen al mismo tipo o “género” humano, no a un “género” animal.
¿Qué se dice de las fechas?
 La cronología bíblica indica que desde la creación de los humanos han pasado unos seis mil años. Entonces, ¿por qué lee uno con frecuencia acerca de espacios de tiempo mucho mayores desde que aparecieron fósiles de tipo reconocidamente humano?
 Antes de llegar a la conclusión de que la cronología bíblica esté equivocada, considere el hecho de que los métodos de fechar mediante la radiactividad han llegado a estar bajo vigorosa crítica por algunos científicos. Una publicación científica dio informe de estudios que muestran que “las fechas determinadas por degeneración radiactiva pueden estar equivocadas... no solo por unos cuantos años, sino por órdenes de magnitud”. Dijo: “Es posible que el hombre, en vez de haber estado en la Tierra por 3.600.000 años, haya estado en existencia por solo unos cuantos miles”.
 Tome, por ejemplo, el “reloj” de radiocarbono. Este método de fechar por radiocarbono fue desarrollado durante un espacio de dos décadas por científicos de todas partes del mundo. Recibió amplia aclamación por suministrar fechas exactas de artefactos provenientes de la historia antigua del hombre. Pero entonces hubo en Uppsala, Suecia, una conferencia de los peritos del mundo, entre ellos radioquímicos, arqueólogos y geólogos, para comparar sus apuntes. El informe de su conferencia mostró que las suposiciones fundamentales sobre las cuales se habían basado las medidas habían resultado poco seguras a mayor o menor grado. Por ejemplo, se halló que la proporción de formación de carbono radiactivo en la atmósfera no ha sido consecuente en el pasado, y que este método no es confiable para fechar objetos que sean de aproximadamente 2.000 años antes de la era común, o de tiempo anterior a ese.
Tenga presente que la prueba verdaderamente confiable de la actividad del hombre en la Tierra no se da en millones de años, sino en miles. Por ejemplo, en The Fate of the Earth (El destino de la Tierra) leemos: “Solo seis o siete mil años atrás [...] surgió la civilización, y nos permitió edificar un mundo humano”. The Last Two Million Years (Los últimos dos millones de años) declara: “En el Viejo Mundo, la mayoría de los pasos críticos en la revolución agrícola se dieron entre 10.000 y 5.000 años antes de Cristo.” También dice: “Solo durante los últimos 5.000 años ha dejado el hombre registros escritos”. El hecho de que el registro fósil muestra que el hombre moderno apareció de súbito en la Tierra, y de que, como se admite, los registros históricos confiables son recientes, armoniza con la cronología bíblica de la vida humana en la Tierra.
 A este respecto, note lo que declaró en la revista Science W. F. Libby, físico nuclear y ganador del premio Nobel, uno de los pioneros en fechar mediante radiocarbono: “La investigación en el desarrollo de la técnica de fechar consistió en dos etapas... determinar la fecha de muestras de las épocas histórica y prehistórica, respectivamente. Arnold [un colaborador] y yo recibimos nuestra primera sacudida cuando los que nos aconsejaban nos informaron que la historia se remontaba únicamente hasta 5.000 años atrás. [...] Uno lee declaraciones que dicen que tal y tal sociedad o lugar arqueológico es de 20.000 años atrás. Aprendimos, algo abruptamente, que estas cifras, estas edades antiguas, no se conocen con exactitud”.
 En una reseña de un libro sobre la evolución, el autor inglés Malcolm Muggeridge comentó acerca de la falta de prueba para la evolución. Señaló que, de todos modos, florecía el razonamiento superficial y sin riendas. Entonces dijo: “En comparación con eso, el relato de Génesis parece suficientemente serio, y por lo menos tiene el mérito de estar relacionado válidamente con lo que conocemos acerca de los seres humanos y su comportamiento”. Dijo que las alegaciones sin base de millones de años para la evolución del hombre “y saltos desenfrenados de cráneo a cráneo, no pueden menos que impresionar como pura fantasía al que no haya sido cautivado por el mito [evolucionista]”. Muggeridge llegó a esta conclusión: “De seguro la posteridad quedará asombrada, y espero que en gran medida entretenida, por el hecho de que tal teorizar descuidado y no convincente hubiera cautivado con tanta facilidad mentes del siglo XX, y hubiera sido aplicado tan amplia e imprudentemente”.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Los “hombres-monos”&#8230; ¿qué eran?<br />
DURANTE muchos años ha habido informes de que se han encontrado los restos fósiles de humanos parecidos a simios o monos. La literatura científica abunda en los conceptos artísticos de tales criaturas. ¿Son estas las transiciones evolutivas entre las bestias y el hombre? ¿Son unos “hombres-monos” nuestros antecesores? Los científicos evolucionistas afirman que sí. Por eso, con frecuencia leemos expresiones como este título de un artículo de una revista científica: “Cómo se convirtió en hombre el antropoide”.<br />
Es verdad que algunos evolucionistas no creen que sea correcto llamar “antropoides” o “monos” a estos antecesores teóricos del hombre. Con todo, otros evolucionistas no son tan exigentes de precisión. Stephen Jay Gould dice: “La gente [...] evolucionó de antepasados simiescos”. Y George Gaylord Simpson declaró: “El antepasado común ciertamente sería llamado antropoide o mono en el habla popular por cualquier persona que lo viera. Puesto que los términos antropoide y mono son términos definidos por el uso popular, los antepasados del hombre fueron antropoides o monos”.<br />
¿Por qué es tan importante el registro fósil en el esfuerzo por documentar la existencia de antecesores simiescos o parecidos a monos para la humanidad? Porque en el mundo viviente de hoy no hay nada que apoye tal idea. Como se muestra en el capítulo 6 de este libro, hay una enorme laguna entre los humanos y todo animal existente hoy, incluso la familia de los monos antropomorfos, o antropoides. Por eso, puesto que el mundo viviente no suministra un eslabón entre el hombre y el antropoide, se esperaba que el registro fósil lo hiciera.<br />
 Desde el punto de vista de la evolución, la obvia laguna que existe entre el hombre y el antropoide hoy es extraña. La teoría evolucionista sostiene que, a medida que los animales progresaron en la escala de la evolución, se hicieron más capaces de sobrevivir. Entonces, ¿por qué está todavía en existencia la familia “inferior” de los antropoides, pero no hay ningún representante de las presuntas formas intermedias, que supuestamente habrían de ser más adelantadas en el proceso evolutivo? Hoy vemos chimpancés, gorilas y orangutanes, pero no vemos “hombres-monos”. ¿Parece probable que cada uno de los más recientes y supuestamente más adelantados “eslabones” entre las criaturas simiescas y el hombre moderno hubieran de haberse extinguido, pero no los antropoides, que serían inferiores?<br />
¿Cuánta prueba fósil?<br />
A juzgar por los relatos que se dan en la literatura científica, en las exhibiciones de los museos y en la televisión, parecería que de seguro debería haber abundante prueba de que los humanos hubieran evolucionado desde criaturas semejantes a monos. ¿Es realmente cierto eso? Por ejemplo, ¿qué prueba fósil había de esto en el tiempo de Darwin? ¿Fue prueba de esa índole lo que lo estimuló a formular su teoría?<br />
 La publicación The Bulletin of the Atomic Scientists (El boletín de los científicos atómicos) nos informa: “Las primeras teorías de la evolución humana son en realidad muy extrañas, si se examinan con detenimiento. David Pilbeam ha descrito las primeras teorías como ‘infósiles’. Es decir, se trataba de teorías sobre la evolución humana de las cuales uno pensaría que requerirían alguna prueba fósil, pero en realidad había o tan pocos fósiles que no ejercían influencia alguna en la teoría, o ningún fósil en absoluto. De modo que lo único que había entre los supuestos parientes más cercanos al hombre y los primeros fósiles humanos era la imaginación de unos científicos del siglo XIX”. Esta publicación científica muestra por qué: “La gente quería creer en la evolución, la evolución humana, y esto afectó el resultado de su obra”.<br />
 Después de más de un siglo de búsqueda, ¿cuánta prueba fósil hay de los “hombres-monos”? Richard Leakey declaró: “Los que trabajan en este campo tienen tan poca prueba sobre la cual basar sus conclusiones que frecuentemente se les hace necesario cambiar de conclusiones”. La revista New Scientist comentó: “A juzgar por la cantidad de prueba sobre la cual se funda, el estudio del hombre fósil difícilmente merece ser más que una subdisciplina de la paleontología o de la antropología. [...] tan atormentadoramente incompleta es la colección, y tan fragmentarios y tan poco convincentes suelen ser los especímenes mismos”.<br />
 De manera similar, el libro Origins (Orígenes) confiesa lo siguiente: “A medida que adelantamos por la senda de la evolución hacia los humanos el paso se hace claramente incierto, debido, de nuevo, a la poca prueba fósil”. La revista Science añade: “La principal prueba científica es un conjunto de huesos lastimosamente pequeño del cual construir la historia evolutiva del hombre. Cierto antropólogo ha comparado esa tarea con la de reconstruir el argumento de Guerra y Paz con 13 páginas seleccionadas al azar”.<br />
 Precisamente, ¿cuán escaso es el registro fósil en cuanto a los “hombres-monos”? Note lo siguiente. La revista Newsweek: “‘Todos los fósiles se pudieran colocar encima de un solo escritorio’, dijo Elwyn Simons, de la Universidad Duke”.<br />
 El periódico The New York Times: “Los restos fósiles conocidos de los antepasados del hombre cabrían sobre una mesa de billar.<br />
 Eso constituye una pobre plataforma desde la cual tratar de penetrar la niebla de los últimos millones de años. La revista Science Digest: “El hecho sorprendente es que toda la prueba física que tenemos para la evolución humana todavía se puede colocar, con lugar de sobra, ¡dentro de un solo ataúd! [...] Por ejemplo, los antropoides modernos dan la impresión de haber aparecido sin fuente alguna. No tienen ayer, no tienen registro fósil. Y el origen verdadero de los humanos modernos —de seres erguidos, desnudos, hacedores de instrumentos, de cerebro grande— es, si vamos a ser honrados con nosotros mismos, un asunto tan misterioso como ese”.<br />
 Los humanos de tipo moderno, con capacidad para razonar, trazar planes, inventar, edificar sobre el conocimiento ya adquirido y usar lenguajes complejos, aparecen de súbito en el registro fósil. Gould, en su libro The Mismeasure of Man (El hombre mal medido), señala: “No tenemos prueba de cambio biológico en el tamaño ni en la estructura del cerebro desde la aparición de Homo sapiens en el registro fósil hace unos cincuenta mil años”.<br />
Así, pues, el libro The Universe Within (El universo interno) pregunta: “¿Qué hizo que la evolución [...] produjera, como de la noche a la mañana, a la humanidad moderna con su cerebro altamente especial?”.<br />
 La evolución no puede contestar. Pero ¿pudiera hallarse la respuesta en la creación de una criatura muy compleja y diferente?<br />
¿Dónde están los “eslabones”?<br />
 Sin embargo, ¿no han hallado los científicos los “eslabones” necesarios entre los animales simiescos y el hombre? No según la prueba existente. La revista Science Digest habla de “la falta de un eslabón perdido que explique la aparición relativamente súbita del hombre moderno”.<br />
 La revista Newsweek declaró: “El eslabón perdido entre el hombre y los antropoides [...] es simplemente el más atractivo de toda una jerarquía de criaturas fantasmas. En el registro fósil, los eslabones perdidos son la regla”.<br />
 Porque no hay eslabones, de una cantidad mínima de pruebas hay que fabricar “criaturas fantasmas” y presentarlas como si en realidad hubieran existido.<br />
Eso explica por qué pudiera ocurrir la siguiente contradicción, según el informe de una revista científica: “Los humanos evolucionaron en pasos graduales desde sus antepasados simiescos, y no, como afirman algunos científicos, en saltos repentinos de una forma a otra. [...] Pero, según informes, otros antropólogos, trabajando con más o menos la misma información, han llegado a una conclusión exactamente opuesta a esa”.<br />
 Por esto podemos entender mejor la declaración que hizo el respetado anatomista Solly Zuckerman, quien escribió en la publicación Journal of the Royal College of Surgeons of Edinburgh (Revista del Real Colegio de Cirujanos de Edimburgo): “La búsqueda del proverbial ‘eslabón perdido’ de la evolución del hombre, ese santo grial de una secta de anatomistas y biólogos que jamás desaparece, permite que el razonamiento superficial y el mito florezcan hoy tan felizmente como lo hacían 50 años atrás, y más”.<br />
 Señaló que, con demasiada frecuencia, se pasaban por alto los hechos y, en vez de darles apoyo, se apoyaba lo que era popular por el momento, a pesar de la prueba que lo contradecía.<br />
El “árbol genealógico” del hombre<br />
 Como resultado de esto, el “árbol genealógico” que suele dibujarse según la supuesta evolución del hombre desde los animales inferiores cambia constantemente. Por ejemplo, Richard Leakey declaró que un descubrimiento fósil muy reciente “deja en ruinas la noción de que todos los fósiles primitivos pueden ser puestos en una secuencia ordenada de cambio evolutivo”.<br />
 Y un informe periodístico acerca de ese descubrimiento declaró: “Cuanto libro de antropología hay, cuanto artículo de la evolución del hombre, sí, y todo dibujo del árbol genealógico del hombre, tendrán que ser descartados. Parece que están equivocados”.<br />
 El árbol genealógico teórico de la evolución humana está lleno de “eslabones” rechazados que habían recibido aceptación. Un artículo de fondo del periódico The New York Times señaló que la ciencia evolucionista “tiene tanto lugar para la conjetura que las teorías de cómo llegó a existir el hombre tienden a decir más acerca del autor de ellas que de su tema. [...] Muchas veces parece que el descubridor de un nuevo cráneo dibuja de nuevo el árbol genealógico del hombre, y al hacerlo pone su descubrimiento en la línea central que conduce al hombre, y los cráneos de todos los demás en líneas secundarias que no conducen a ningún lugar”.<br />
 En una reseña del libro The Myths of Human Evolution (Los mitos de la evolución humana), escrito por los evolucionistas Niles Eldredge y Ian Tattersall, la revista Discover declaró que los autores eliminaron todo árbol genealógico evolucionista. ¿Por qué? Después de señalar que “solo se puede adivinar cuáles son los eslabones que componen el conjunto de antepasados de la especie humana”, esta publicación declaró: “Eldredge y Tattersall insisten en que el hombre busca en vano a sus antepasados. [...] Si la prueba estuviera allí, afirman, ‘se pudiera esperar con confianza que a medida que se hallaran más fósiles homínidos la historia de la evolución humana se hiciera más clara. Mientras que, si algo ha pasado, es lo contrario de eso’”.<br />
 La revista Discover llegó a esta conclusión: “La especie humana, y todas las especies, seguirán siendo en cierto sentido huérfanas, pues la identidad de sus padres está perdida en el pasado”.<br />
Quizás “perdida” desde el punto de vista de la teoría evolucionista. Pero ¿no ha “hallado” la alternativa de Génesis a nuestros padres como realmente son en el registro fósil&#8230; plenamente humanos, tal como lo somos nosotros?<br />
 El registro fósil revela un origen distinto, separado, para los monos antropoides y para los humanos. Por eso la prueba fósil de la conexión del hombre con las bestias simiescas no existe. En realidad los eslabones nunca han estado allí.<br />
¿Qué apariencia tenían?<br />
Sin embargo, si los antecesores del hombre no eran parecidos a monos, ¿por qué hay tantos dibujos y reproducciones de “hombres-monos” en las publicaciones científicas y en museos de todo el mundo? ¿En qué se basan estos? El libro The Biology of Race (La biología de la raza) responde: “Para completar los detalles de la carne y el pelo de tales reconstrucciones hay que recurrir a la imaginación”. Añade: “El color de la piel; el color, la forma y la distribución del pelo; la forma de los rasgos; y el aspecto de la cara&#8230; de estas características no sabemos absolutamente nada respecto a cualesquiera hombres prehistóricos”.<br />
 La revista Science Digest también comentó: “La vasta mayoría de las concepciones artísticas se fundan más en la imaginación que en la prueba. [...] Los artistas tienen que crear algo que se encuentre entre un antropoide y un ser humano; mientras más antiguo se diga que es el espécimen, más parecido a mono lo hacen”.<br />
 Donald Johanson, buscador de fósiles, reconoció: “Nadie puede estar seguro de precisamente qué apariencia presentaba cualquier homínido extinto”.<br />
De hecho, la revista New Scientist informó que no hay “suficiente prueba del material fósil para sacar de los campos de la fantasía nuestro teorizar”.<br />
 Por eso, los dibujos e ilustraciones de “hombres-monos” son, como admitió cierto evolucionista, “en la mayoría de los respectos, pura ficción [...] total invención”.<br />
 En armonía con eso, en Man, God and Magic (El hombre, Dios y la magia) Ivar Lissner hizo este comentario: “Tal como lentamente estamos aprendiendo que los hombres primitivos no son necesariamente salvajes, así tenemos que aprender a darnos cuenta de que los hombres primitivos del período Glacial no eran ni bestias brutas ni semiantropoides ni cretinos. De ahí la inefable estupidez de todos los intentos por reconstruir al hombre de Neandertal o hasta al hombre de Pekín”.<br />
 En su deseo de hallar prueba de la existencia de “hombres-monos”, algunos científicos han caído en los lazos del engaño directo; por ejemplo, el relacionado con el hombre de Piltdown, en 1912. Por 40 años este fue aceptado como genuino por la mayoría de la comunidad evolucionista. Finalmente, en 1953 se descubrió el engaño cuando las técnicas modernas revelaron que huesos humanos y de antropoides habían sido combinados y tratados artificialmente para que representaran gran edad. En otro caso, en la prensa se presentó el dibujo de un “eslabón perdido” semejante a un antropoide. Pero más tarde se reconoció que la “prueba” consistía en solamente un diente que pertenecía a una forma extinta de cerdo .<br />
¿Qué eran?<br />
Si las reconstrucciones de los “hombres-monos” no son válidas, entonces, ¿qué eran esas criaturas antiguas cuyos huesos fósiles han sido hallados? Uno de estos mamíferos de gran antigüedad de los cuales se alega que están en la línea del hombre es un animalito parecido a roedor del cual se dice que vivió unos setenta millones de años atrás. En su libro Lucy: The Beginnings of Humankind (Lucy: Los principios de la humanidad), Donald Johanson y Maitland Edey escribieron: “Eran cuadrúpedos insectívoros de aproximadamente el tamaño y la forma de las ardillas”. Richard Leakey llamó a este mamífero un “primate parecido a rata”. Pero ¿hay prueba sólida alguna de que estos animalitos hayan sido los antecesores de los humanos? No; en vez de eso, solo hay el razonamiento superficial de los que quisieran que así fuera. Ninguna etapa de transición las ha conectado alguna vez con nada excepto con lo que esas formas eran: mamíferos pequeños semejantes a roedores.<br />
 Después en la lista que por lo general se acepta, con una laguna admitida de unos cuarenta millones de años, hay fósiles que se hallaron en Egipto y que fueron llamados egiptopiteco (Aegyptopithecus&#8230; simio egipcio). Se dice que esta criatura vivió unos treinta millones de años atrás. Revistas, periódicos y libros han presentado ilustraciones de esta criaturita, con titulares como estos: “Criatura parecida a mono fue nuestro antepasado” (revista Time). “Primate africano parecido a mono llamado antepasado común del hombre y de los antropoides” (periódico The New York Times). “Egiptopiteco es un antepasado que compartimos con los antropoides vivos” (obra Origins [Orígenes]). Pero ¿dónde están los eslabones entre esta criatura y el roedor que vino antes de ella? ¿Dónde están los eslabones a lo que se coloca después de ella en el alineamiento evolutivo? No se ha hallado ninguno.<br />
La subida y caída de los “hombres-monos”<br />
 Después de otra laguna también reconocida como grande en el registro fósil, se había presentado otra criatura fósil como el primer simio parecido a un humano. Se dijo que había vivido unos catorce millones de años atrás, y fue llamado ramapiteco (Ramapithecus&#8230; el simio de Rama [Rama era un príncipe mítico de la India]). Hace aproximadamente medio siglo se hallaron fósiles de este animal en la India. De estos fósiles se construyó una criatura parecida a un antropoide, erguida, plantada sobre dos extremidades. De esta criatura, Origins (Orígenes) declaró: “Hasta donde se puede decir al momento, es el primer representante de la familia humana”.<br />
 ¿Qué prueba fósil había para llegar a tal conclusión? La misma publicación dijo: “La prueba en cuanto a ramapiteco es considerable&#8230; aunque en términos absolutos sigue siendo atormentadoramente pequeña: fragmentos de la quijada superior y la inferior, más un conjunto de dientes”. ¿Cree usted que esto era “prueba” lo suficientemente “considerable” como para reconstruir a un “hombre-mono” erguido que fuera antecesor de los humanos? Sin embargo, los artistas dibujaron a esta criatura mayormente hipotética como un “hombre-mono”, y dibujos de esta criatura se generalizaron en la literatura evolucionista&#8230; ¡todo sobre la base de fragmentos de quijadas y unos dientes! Con todo, como informó el periódico The New York Times, por décadas ramapiteco “se mantuvo, con toda la seguridad que pudiera tener, en la base del árbol evolutivo humano”.<br />
 Sin embargo, ya eso no es así. Fósiles recientes y más completos revelaron que ramapiteco tenía estrecho parecido a la familia actual de los antropoides. Debido a eso, la revista New Scientist declara ahora: “Ramapiteco no pudo haber sido el primer miembro de la línea humana. Esta nueva información evocó la siguiente pregunta en la revista Natural History: “¿Cómo se metió ramapiteco, [...] reconstruido únicamente de unos dientes y quijadas —sin pelvis, huesos de extremidades ni cráneo conocidos— en esta procesión en marcha hacia el hombre?”. Es obvio que tiene que haber intervenido mucha ilusión en tal esfuerzo para hacer que la prueba dijera lo que no dice.<br />
 Hay otra laguna de enormes proporciones entre esa criatura y la siguiente que había sido puesta en la lista como antepasado de tipo “hombre-mono”. A esta última se llama australopiteco (Australopithecus&#8230; simio del sur). Fósiles de este se encontraron originalmente en el sur de África en los años veinte de este siglo. Tenía un cráneo pequeño como de antropoide y una quijada pesada, y lo representaron caminando sobre dos extremidades, encorvado, cubierto de pelo y con apariencia de antropoide. Se decía que había vivido unos tres o cuatro millones de años atrás. Con el tiempo llegó a ser aceptado por casi todos los evolucionistas como el antepasado del hombre.<br />
 Por ejemplo, el libro The Social Contract (El contrato social) señaló: “Con una o dos excepciones, todos los investigadores competentes en este campo concuerdan ahora en que los australopitecinos [...] son verdaderos antecesores del hombre”.<br />
 El periódico The New York Times declaró: “Fue australopiteco [...] el que con el tiempo evolucionó hasta Homo sapiens, o el hombre moderno”. Y en Man, Time, and Fossils (El hombre, el tiempo y los fósiles) Ruth Moore dijo: “Toda la prueba indicaba que los hombres al fin habían encontrado a sus antecesores primitivos, que por mucho tiempo les habían sido desconocidos”. Declaró ella con énfasis: “La prueba era arrolladora [...] al fin se había encontrado el eslabón perdido”.<br />
Pero cuando en realidad la prueba para algo es débil, o no existente, o se basa en puro engaño, tarde o temprano lo que se afirma queda en nada. Así ha sucedido en el caso de muchos ejemplos pasados de presuntos “hombres-monos”.<br />
 Así ha sucedido, también, con australopiteco. La investigación creciente ha revelado que su cráneo “difería del de los humanos de más maneras que solamente su menor capacidad cerebral”. El anatomista Zuckerman escribió: “El cráneo australopitecino, al compararse con el cráneo humano y el cráneo símico [de antropoide], parece arrolladoramente símico&#8230; no humano. La proposición contraria pudiera igualarse a una afirmación de que lo negro es blanco”. También dijo: “Nuestros descubrimientos dejan poca duda respecto a que [...] australopiteco no se parece a Homo sapiens, sino a los monos y antropoides vivientes”45. Donald Johanson también dijo: “Los australopitecinos [...] no eran hombres”46. Richard Leakey también llamó “poco probable el que nuestros antecesores directos sean descendientes evolutivos de los australopitecinos”.<br />
 Si hoy hubiera de hallarse vivos a algunos australopitecinos, serían puestos en los jardines zoológicos con los demás antropoides. Nadie los llamaría “hombres-monos”. Lo mismo es cierto de otros “primos” fósiles semejantes, como un tipo de australopitecino más pequeño llamado “Lucy”. De este espécimen Robert Jastrow dice: “Este cerebro no era grande en tamaño absoluto; tenía la tercera parte del tamaño de un cerebro humano”. Es obvio que este australopitecino era también sencillamente un “antropoide”. De hecho, la revista New Scientist dijo que “Lucy” tenía un cráneo “muy parecido al de un chimpancé”.<br />
 Otro tipo fósil recibe el nombre de Homo erectus&#8230; hombre erguido. El tamaño y la forma de su cerebro sí caen dentro del alcance de las medidas inferiores del cerebro del hombre moderno. Además, la Encyclopædia Britannica declaró que “los huesos de las extremidades descubiertos hasta ahora no se han podido distinguir de los de H[omo] sapiens”. Sin embargo, no está claro si era humano o no. Si lo era, entonces era simplemente una rama de la familia humana, y desapareció.<br />
La familia humana<br />
 El hombre de Neandertal (llamado así por el distrito de Neander, en Alemania, donde se halló el primer fósil) era indudablemente humano. Al principio se le pintó encorvado, con apariencia de estúpido, peludo y simiesco. Ahora se sabe que esta reconstrucción equivocada se basó en un esqueleto fósil que había sido malamente deformado por una enfermedad. Desde entonces se han hallado muchos fósiles de Neandertal, y estos confirman que no difería mucho de los humanos modernos. En su libro Ice (Hielo), Fred Hoyle declaró: “No hay prueba de que el hombre de Neandertal fuera de manera alguna inferior a nosotros”. El resultado ha sido que dibujos recientes de los neandertaloides han adquirido una apariencia más moderna.<br />
 Otro tipo fósil que frecuentemente se menciona en la literatura científica es el del hombre de Cro-Magnon, o Cromañón. Fue llamado así por el lugar, en el sur de Francia, donde sus huesos fueron originalmente desenterrados. Estos especímenes “eran casi tan indistinguibles de los de hoy que hasta los más escépticos tuvieron que admitir que eran humanos”, dice el libro Lucy.<br />
 Así, pues, hay clara indicación de que no existe fundamento para creer en “hombres-monos”. En vez de eso, los humanos tienen todas las señales de haber sido creados&#8230; separados y distintos de todo animal. Los humanos se reproducen solamente según su propio género. Hacen eso hoy, y siempre han hecho eso en el pasado. Cualesquiera criaturas simiescas que vivieran en el pasado eran precisamente eso —antropoides, o monos— no humanos. Y los fósiles de humanos antiguos que difieren ligeramente de los humanos de hoy simplemente demuestran variedad dentro de la familia humana, tal como hoy tenemos muchas variedades que viven lado a lado. Hay humanos de dos metros (siete pies) de estatura y hay pigmeos, con una variedad de tamaños y formas de esqueletos. Pero todas estas variedades pertenecen al mismo tipo o “género” humano, no a un “género” animal.<br />
¿Qué se dice de las fechas?<br />
 La cronología bíblica indica que desde la creación de los humanos han pasado unos seis mil años. Entonces, ¿por qué lee uno con frecuencia acerca de espacios de tiempo mucho mayores desde que aparecieron fósiles de tipo reconocidamente humano?<br />
 Antes de llegar a la conclusión de que la cronología bíblica esté equivocada, considere el hecho de que los métodos de fechar mediante la radiactividad han llegado a estar bajo vigorosa crítica por algunos científicos. Una publicación científica dio informe de estudios que muestran que “las fechas determinadas por degeneración radiactiva pueden estar equivocadas&#8230; no solo por unos cuantos años, sino por órdenes de magnitud”. Dijo: “Es posible que el hombre, en vez de haber estado en la Tierra por 3.600.000 años, haya estado en existencia por solo unos cuantos miles”.<br />
 Tome, por ejemplo, el “reloj” de radiocarbono. Este método de fechar por radiocarbono fue desarrollado durante un espacio de dos décadas por científicos de todas partes del mundo. Recibió amplia aclamación por suministrar fechas exactas de artefactos provenientes de la historia antigua del hombre. Pero entonces hubo en Uppsala, Suecia, una conferencia de los peritos del mundo, entre ellos radioquímicos, arqueólogos y geólogos, para comparar sus apuntes. El informe de su conferencia mostró que las suposiciones fundamentales sobre las cuales se habían basado las medidas habían resultado poco seguras a mayor o menor grado. Por ejemplo, se halló que la proporción de formación de carbono radiactivo en la atmósfera no ha sido consecuente en el pasado, y que este método no es confiable para fechar objetos que sean de aproximadamente 2.000 años antes de la era común, o de tiempo anterior a ese.<br />
Tenga presente que la prueba verdaderamente confiable de la actividad del hombre en la Tierra no se da en millones de años, sino en miles. Por ejemplo, en The Fate of the Earth (El destino de la Tierra) leemos: “Solo seis o siete mil años atrás [...] surgió la civilización, y nos permitió edificar un mundo humano”. The Last Two Million Years (Los últimos dos millones de años) declara: “En el Viejo Mundo, la mayoría de los pasos críticos en la revolución agrícola se dieron entre 10.000 y 5.000 años antes de Cristo.” También dice: “Solo durante los últimos 5.000 años ha dejado el hombre registros escritos”. El hecho de que el registro fósil muestra que el hombre moderno apareció de súbito en la Tierra, y de que, como se admite, los registros históricos confiables son recientes, armoniza con la cronología bíblica de la vida humana en la Tierra.<br />
 A este respecto, note lo que declaró en la revista Science W. F. Libby, físico nuclear y ganador del premio Nobel, uno de los pioneros en fechar mediante radiocarbono: “La investigación en el desarrollo de la técnica de fechar consistió en dos etapas&#8230; determinar la fecha de muestras de las épocas histórica y prehistórica, respectivamente. Arnold [un colaborador] y yo recibimos nuestra primera sacudida cuando los que nos aconsejaban nos informaron que la historia se remontaba únicamente hasta 5.000 años atrás. [...] Uno lee declaraciones que dicen que tal y tal sociedad o lugar arqueológico es de 20.000 años atrás. Aprendimos, algo abruptamente, que estas cifras, estas edades antiguas, no se conocen con exactitud”.<br />
 En una reseña de un libro sobre la evolución, el autor inglés Malcolm Muggeridge comentó acerca de la falta de prueba para la evolución. Señaló que, de todos modos, florecía el razonamiento superficial y sin riendas. Entonces dijo: “En comparación con eso, el relato de Génesis parece suficientemente serio, y por lo menos tiene el mérito de estar relacionado válidamente con lo que conocemos acerca de los seres humanos y su comportamiento”. Dijo que las alegaciones sin base de millones de años para la evolución del hombre “y saltos desenfrenados de cráneo a cráneo, no pueden menos que impresionar como pura fantasía al que no haya sido cautivado por el mito [evolucionista]”. Muggeridge llegó a esta conclusión: “De seguro la posteridad quedará asombrada, y espero que en gran medida entretenida, por el hecho de que tal teorizar descuidado y no convincente hubiera cautivado con tanta facilidad mentes del siglo XX, y hubiera sido aplicado tan amplia e imprudentemente”.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Pedro Jose</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-83595</link>
		<dc:creator>Pedro Jose</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 17:58:33 +0000</pubDate>
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		<description>Antes de nada, mi admiracion, respeto y agradecimiento por su excelente labor.

“Defino los instintos como mecanismos compulsivos (que tienen impulsos irresistibles para la voluntad) de conducta o coordinaciones motoras compulsivas heredados con el código genético, desencadenados por estímulos internos y externos, propios de la especie, y específicos en cuanto a su acción, que en una fase evolutiva determinada del organismo vivo desempeñan un papel preponderante en el mantenimiento de la especie y que por lo que hace a su valor positivo de selección, van mas allá de la inteligencia de la especie”
                                                                                            A. Heller

Asi define A. Heller los instintos en su obra : &quot;Instinto Agresivad y Caracter&quot;, y aunque fue escrita hace mas de 30 años, en sus escritos mas recientes no se ha dedicho de la misma. Por el trato que usted le da al termino en algunos de sus programas deduzco que no comparte dicha definicion, que yo considero esencal para comprender el nacimiento del ser humano. ¿Podria explicarme su concepto de instinto?  o dirigirme a algun autor que rebata dicha fefinicion.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de nada, mi admiracion, respeto y agradecimiento por su excelente labor.</p>
<p>“Defino los instintos como mecanismos compulsivos (que tienen impulsos irresistibles para la voluntad) de conducta o coordinaciones motoras compulsivas heredados con el código genético, desencadenados por estímulos internos y externos, propios de la especie, y específicos en cuanto a su acción, que en una fase evolutiva determinada del organismo vivo desempeñan un papel preponderante en el mantenimiento de la especie y que por lo que hace a su valor positivo de selección, van mas allá de la inteligencia de la especie”<br />
                                                                                            A. Heller</p>
<p>Asi define A. Heller los instintos en su obra : &#8220;Instinto Agresivad y Caracter&#8221;, y aunque fue escrita hace mas de 30 años, en sus escritos mas recientes no se ha dedicho de la misma. Por el trato que usted le da al termino en algunos de sus programas deduzco que no comparte dicha definicion, que yo considero esencal para comprender el nacimiento del ser humano. ¿Podria explicarme su concepto de instinto?  o dirigirme a algun autor que rebata dicha fefinicion.</p>
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	</item>
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		<title>Por: medioluno</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-77244</link>
		<dc:creator>medioluno</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Dec 2010 22:36:53 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-77244</guid>
		<description>Venus no eres una intrusa, aportas lo que más falta hace en un foro: ser lectora; además por lo que me parece, una lectora de detalle. Te diré lo que pienso yo: si somos un ser vivo del planeta, morir significa el final. Pienso que tenemos el derecho a elegir hasta cuando vivir. No hay nada después, salvo lo que apunta Josu, comida para otros seres vivos. Saber esto en mi juventud, me aportó una motivación vital muy importante: vivir con los demás. Lo cierto es que nos hacen falta los otros. Si somos un individuo, es por que existen los demás y viven en sociedad. Nada tengo en contra la teoría de Nacho, pero la inteligencia de los seres humanos es capaz de ir a más, la de un estafilococo no. En el fondo, este foro se ha ido a defender el planeta, más que a defender a los científicos, estoy muy de acuerdo. Podríamos ser unos seres vivos y por nuestra inteligencia progresiva darnos cuenta de que el primer problema del planeta es que hemos desequilibrado la proporción del humano en relación con las otras especies. Sin volver al canibalismo deberíamos pensar en aligerar el planeta y equilibrarlo y usar con mucho tino los recursos naturales. No se puede consumir más que lo estrictamente necesario. No al consumo. No a la producción para el consumo, tan solo debe producirse de una forma planificada lo esencialmente imprescindible. Me gustaría que no se hiciese ningún coche más, ninguna casa más, ningún aeropuerto más, etc. Que nuestra sociedad inteligentemente se dedicase a conservar lo que tenemos ya fabricado, en vez de producir nuevo; mantenimiento de lo que hay y compartirlo con los seres humanos que no tienen casi nada. Si fuésemos a menos y compartiésemos lo que tenemos con los demás seríamos más dichosos y habría para todos. Si una persona vive en Haití en la calle, descalza y sin comida ¿porqué en vez de hacerle allí una casa, no se le pregunta antes si quiere usar una de las nuestras compartiendo nuestro hogar. Volveré al este foro a leeros.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Venus no eres una intrusa, aportas lo que más falta hace en un foro: ser lectora; además por lo que me parece, una lectora de detalle. Te diré lo que pienso yo: si somos un ser vivo del planeta, morir significa el final. Pienso que tenemos el derecho a elegir hasta cuando vivir. No hay nada después, salvo lo que apunta Josu, comida para otros seres vivos. Saber esto en mi juventud, me aportó una motivación vital muy importante: vivir con los demás. Lo cierto es que nos hacen falta los otros. Si somos un individuo, es por que existen los demás y viven en sociedad. Nada tengo en contra la teoría de Nacho, pero la inteligencia de los seres humanos es capaz de ir a más, la de un estafilococo no. En el fondo, este foro se ha ido a defender el planeta, más que a defender a los científicos, estoy muy de acuerdo. Podríamos ser unos seres vivos y por nuestra inteligencia progresiva darnos cuenta de que el primer problema del planeta es que hemos desequilibrado la proporción del humano en relación con las otras especies. Sin volver al canibalismo deberíamos pensar en aligerar el planeta y equilibrarlo y usar con mucho tino los recursos naturales. No se puede consumir más que lo estrictamente necesario. No al consumo. No a la producción para el consumo, tan solo debe producirse de una forma planificada lo esencialmente imprescindible. Me gustaría que no se hiciese ningún coche más, ninguna casa más, ningún aeropuerto más, etc. Que nuestra sociedad inteligentemente se dedicase a conservar lo que tenemos ya fabricado, en vez de producir nuevo; mantenimiento de lo que hay y compartirlo con los seres humanos que no tienen casi nada. Si fuésemos a menos y compartiésemos lo que tenemos con los demás seríamos más dichosos y habría para todos. Si una persona vive en Haití en la calle, descalza y sin comida ¿porqué en vez de hacerle allí una casa, no se le pregunta antes si quiere usar una de las nuestras compartiendo nuestro hogar. Volveré al este foro a leeros.</p>
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		<title>Por: Venus</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-75702</link>
		<dc:creator>Venus</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Nov 2010 16:00:40 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-75702</guid>
		<description>Hola a todos: 

Después de leer los comentarios expuestos aquí, que por cierto me han gustado mucho y no sólo eso, hacen que piense aún más si cabe sobre la existencia del humano y la evolución de nosotros. 

En concreto sobre el comentario extenso,  interesante y  después de leerlo hace que me sienta aún más pequeña en este mundo y a los demás también los vea así, estoy de acuerdo contigo Josu, llego a la conclusión de que somos científicamente una especie transitoria y en muchos momentos insignificante ante la magnitud de la evolución de la vida, cosa que me agrada y me descarga de tanta presión que a veces los humanos tenemos en el día a día, mantener una actitud correcta en la convivencia con nosotros mismos, mantener una vida emocional, sentimental, económica, social y familiar de la manera más digna y satisfactoria  posible o más llevadera, a fin de cuentas para qué comerse tanto la cabeza por tantas historias, ya que, estaremos poco tiempo, algo que se dice mucho pero cuesta en ocasiones llevar a cabo. 

Y por este comentario y por estos momentos que se vive en ocasiones en la vida, momentos de apatía, de insatisfacción ante la sociedad con sus leyes, dinámica que se han establecido a lo largo de la historia hasta llegar a estos momentos, de las actitudes de los humanos, de las acciones que se hacen malas o buenas, de manipulación con los seres, con sus sentimientos, miedos, recursos.... me entran ganas de desaparecer...total ¿para qué tanto trabajo? si después de todo, llegará el momento que muera.

Después de ese pensamiento viene el plano espiritual, que desde luego aquí no entra este terreno, pero siendo así el tema, qué facilidad sería la decisión del suicido ... del auto-exterminio, pero queda esa energía que llaman alma y parece ser que existe otra dimensión y debemos vivir lo más tranquilos posible y ser las mejores personas que se pueda ser, para descansar en paz. No tengo ninguna inclinación religiosa, sólo me ayudo de la energía universal, de las personas y de utilizar mi libertad de la manera más inteligente posible, con mis equivocaciones y aciertos. Pero claro, hay momentos que entran ganas de acabar con todo..y me pregunto luego  ¿se acaba todo realmente después de la muerte? o ¿pasamos a otro desarrollo? ¿otra evolución? esto es un no acabar ...

Con respecto al comentario de Marc me da la esperanza de darle más sentido a la vida, basándonos en el buen uso y mantenimiento de la tierra y todas las oportunidades de retos y motivación que podemos hallar en ella. Es lo más práctico para todos. 

Ahora bien, para qué tanta historia? es el gran misterio de la vida, posiblemente sea una especie en extinción como dice la canción, que es lo que intuyo de hace un tiempo, y los próximos humanos que se desarrollen serán emocionalmente más fuerte, será lo más posible. El cerebro lo tendrán aún más desarrollado y sofisticado. Debe ser un espectáculo extraordinario, cosa que no veremos.

Aún así, no quiero dejar un mensaje deprimente aquí, pero si decir que hoy me siento triste y estoy cansada de ser humana. Y ojalá veamos entre nosotros una mejoría en la utilización del medio que tenemos y la relación entre los seres humanos.

Me siento una intrusa en este foro de comentarios, ya que, realmente no aporto nada científico, aún así quería dejar constancia de que estoy aquí y os leo. Gracias y saludos a todos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos: </p>
<p>Después de leer los comentarios expuestos aquí, que por cierto me han gustado mucho y no sólo eso, hacen que piense aún más si cabe sobre la existencia del humano y la evolución de nosotros. </p>
<p>En concreto sobre el comentario extenso,  interesante y  después de leerlo hace que me sienta aún más pequeña en este mundo y a los demás también los vea así, estoy de acuerdo contigo Josu, llego a la conclusión de que somos científicamente una especie transitoria y en muchos momentos insignificante ante la magnitud de la evolución de la vida, cosa que me agrada y me descarga de tanta presión que a veces los humanos tenemos en el día a día, mantener una actitud correcta en la convivencia con nosotros mismos, mantener una vida emocional, sentimental, económica, social y familiar de la manera más digna y satisfactoria  posible o más llevadera, a fin de cuentas para qué comerse tanto la cabeza por tantas historias, ya que, estaremos poco tiempo, algo que se dice mucho pero cuesta en ocasiones llevar a cabo. </p>
<p>Y por este comentario y por estos momentos que se vive en ocasiones en la vida, momentos de apatía, de insatisfacción ante la sociedad con sus leyes, dinámica que se han establecido a lo largo de la historia hasta llegar a estos momentos, de las actitudes de los humanos, de las acciones que se hacen malas o buenas, de manipulación con los seres, con sus sentimientos, miedos, recursos&#8230;. me entran ganas de desaparecer&#8230;total ¿para qué tanto trabajo? si después de todo, llegará el momento que muera.</p>
<p>Después de ese pensamiento viene el plano espiritual, que desde luego aquí no entra este terreno, pero siendo así el tema, qué facilidad sería la decisión del suicido &#8230; del auto-exterminio, pero queda esa energía que llaman alma y parece ser que existe otra dimensión y debemos vivir lo más tranquilos posible y ser las mejores personas que se pueda ser, para descansar en paz. No tengo ninguna inclinación religiosa, sólo me ayudo de la energía universal, de las personas y de utilizar mi libertad de la manera más inteligente posible, con mis equivocaciones y aciertos. Pero claro, hay momentos que entran ganas de acabar con todo..y me pregunto luego  ¿se acaba todo realmente después de la muerte? o ¿pasamos a otro desarrollo? ¿otra evolución? esto es un no acabar &#8230;</p>
<p>Con respecto al comentario de Marc me da la esperanza de darle más sentido a la vida, basándonos en el buen uso y mantenimiento de la tierra y todas las oportunidades de retos y motivación que podemos hallar en ella. Es lo más práctico para todos. </p>
<p>Ahora bien, para qué tanta historia? es el gran misterio de la vida, posiblemente sea una especie en extinción como dice la canción, que es lo que intuyo de hace un tiempo, y los próximos humanos que se desarrollen serán emocionalmente más fuerte, será lo más posible. El cerebro lo tendrán aún más desarrollado y sofisticado. Debe ser un espectáculo extraordinario, cosa que no veremos.</p>
<p>Aún así, no quiero dejar un mensaje deprimente aquí, pero si decir que hoy me siento triste y estoy cansada de ser humana. Y ojalá veamos entre nosotros una mejoría en la utilización del medio que tenemos y la relación entre los seres humanos.</p>
<p>Me siento una intrusa en este foro de comentarios, ya que, realmente no aporto nada científico, aún así quería dejar constancia de que estoy aquí y os leo. Gracias y saludos a todos.</p>
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		<title>Por: Ramón Cebrián</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-68745</link>
		<dc:creator>Ramón Cebrián</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Jun 2010 22:24:29 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-68745</guid>
		<description>Saludos a tod@s. Soy estudiante de historia y como comprenderan esto me ha sacudido totalmente...Son dos teorías tremendas las que se ofrecen aquí...Que somos nómadas por genética y que, por tanto, el sedentarismo provoca la agricultura y no al revés..¿Puede alguien decirme quién ha formulado esa teoría y en base a qué hayazgo o descubrimiento arqueológico? Gracias a tod@s</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Saludos a tod@s. Soy estudiante de historia y como comprenderan esto me ha sacudido totalmente&#8230;Son dos teorías tremendas las que se ofrecen aquí&#8230;Que somos nómadas por genética y que, por tanto, el sedentarismo provoca la agricultura y no al revés..¿Puede alguien decirme quién ha formulado esa teoría y en base a qué hayazgo o descubrimiento arqueológico? Gracias a tod@s</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Marc</title>
		<link>http://www.eduardpunset.es/430/charlas-con/un-viaje-al-origen-de-la-humanidad/comment-page-1#comment-68664</link>
		<dc:creator>Marc</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jun 2010 15:09:34 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-68664</guid>
		<description>Solo un apunte a los comentarios;

Des de hace algun tiempo me tengo inquietudes por el conocimiento científico en todos los ambitos del saber, por descontado que he leído casi todos los libros de Edurd Punset así como libros de biologia molecular, de inteligencia emocional, de energias renovables, sobre el universo, biografias de personalidades como Descartes, Hume, Edison, Kepler, Einstein, El matrimonio Curie, etc., y mi conclusion seria la siguiente:

El hombre es un ser fascinante, lleno de misterio y con una proyección evolutiva espectacular, somos el único animal terrestre que podemos, a conciencia, manipular el medio a nuestro antojo, curamos a los enfermos contra naturaleza, tal y como apuntava Josu, pero es que si no lo hicieramos no evolucionariamos y nos estancariamos.

Necesitamos estímulos a diario para mejorar, pruevas que superar, y con eso nos alimentamos de todo el conocimiento necesario para ir adelante. 

Lo que nos toca ahora antes de que llegue la 6 extincion global de la especie terrestre, es cuidar nuestro planeta que lo estamos destruyendo a conciencia si no queremos romper con la evolución humana.

Si nos comparamos con nuestros semejantes de hace 300 años nos encontramos con civilizaciones analfabetas de campesinos sedentarios dependientes de la agricultura y la ramaderia, sin luz, telefonos, coches, electrodomésticos, etc.

Si en 300 años el hombre ha evolucionado hasta la sociedad del bienestar actual, como será el hombre de aquí a 300 años? Serà un hombre que irá con coches electricos para no contaminar?, sera un hombre mas comprometido con el medio ambiente?

Yo creo que si, tenemos que trasmitir nuestras inquietudes unos a otros y mejorar ya que somos los únicos seres capaces de eso, porque tambien somos los únicos seres capaces de destruir-lo todo.

Un Saludo;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Solo un apunte a los comentarios;</p>
<p>Des de hace algun tiempo me tengo inquietudes por el conocimiento científico en todos los ambitos del saber, por descontado que he leído casi todos los libros de Edurd Punset así como libros de biologia molecular, de inteligencia emocional, de energias renovables, sobre el universo, biografias de personalidades como Descartes, Hume, Edison, Kepler, Einstein, El matrimonio Curie, etc., y mi conclusion seria la siguiente:</p>
<p>El hombre es un ser fascinante, lleno de misterio y con una proyección evolutiva espectacular, somos el único animal terrestre que podemos, a conciencia, manipular el medio a nuestro antojo, curamos a los enfermos contra naturaleza, tal y como apuntava Josu, pero es que si no lo hicieramos no evolucionariamos y nos estancariamos.</p>
<p>Necesitamos estímulos a diario para mejorar, pruevas que superar, y con eso nos alimentamos de todo el conocimiento necesario para ir adelante. </p>
<p>Lo que nos toca ahora antes de que llegue la 6 extincion global de la especie terrestre, es cuidar nuestro planeta que lo estamos destruyendo a conciencia si no queremos romper con la evolución humana.</p>
<p>Si nos comparamos con nuestros semejantes de hace 300 años nos encontramos con civilizaciones analfabetas de campesinos sedentarios dependientes de la agricultura y la ramaderia, sin luz, telefonos, coches, electrodomésticos, etc.</p>
<p>Si en 300 años el hombre ha evolucionado hasta la sociedad del bienestar actual, como será el hombre de aquí a 300 años? Serà un hombre que irá con coches electricos para no contaminar?, sera un hombre mas comprometido con el medio ambiente?</p>
<p>Yo creo que si, tenemos que trasmitir nuestras inquietudes unos a otros y mejorar ya que somos los únicos seres capaces de eso, porque tambien somos los únicos seres capaces de destruir-lo todo.</p>
<p>Un Saludo;</p>
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