Rodney Brooks, especialista en inteligencia artificial
Uno de los iconos culturales del siglo XX ha sido el robot. En el cine, su poder de atracción varía entre el sirviente sumiso que eleva la calidad de vida de las personas en el futuro y la amenaza metálica que se revela contra el control humano. Sin embargo, Rodney Brooks, especialista en inteligencia artificial, explica a Eduard Punset que lo más fascinante de la evolución de la robótica es que plantea dudas sobre el límite entre la materia viva y la materia inerte.
Fecha de la entrevista: 2006-09-21
Lugar de la entrevista: Massachusetts Institute of Technology, EUA
- Web académica de Rodney Brooks.
- The Deep Question, entrevista con Rodney Brooks en Edge
- Entrevista con Brooks realizada por la BBC.
- Noticia: “Un proyecto de la UE desarrollará robots dotados de consciencia emocional”
Eduard Punset:
En uno de tus últimos libros dices que no te preocupa saber cuándo tendrán emociones los robots. Y agregas que lo más fundamental para ti es llegar a entender realmente la diferencia entre la materia viva y la materia inerte.
Rodney Brooks:
¿Qué es lo que hace que esa organización de moléculas esté viva frente a otra que no lo está? En la bioquímica moderna, en la biología molecular, no creemos en una explicación que diga que la molécula A se acerca a la molécula B y entonces el alma interactúa con las moléculas. Creemos que es todo mecánico. ¿Pero cuáles son las propiedades de ese mecanismo en su conjunto, de las piezas unidas? No entendemos qué es lo que hace que algo esté vivo. Y ¿podremos construir una máquina de la que podamos decir que está viva? Creo que esta es una cuestión más fundamental que la de si se puede construir una máquina que tenga emociones.
EP:
Algunas personas no estarán de acuerdo, pero tú dices que la complejidad de los caminos que dejan las hormigas en la arena está forzada por la arena, por el entorno, y no por la inteligencia de las hormigas. ¿Debemos entender de esto que lo mismo sucederá con los robots y los humanos?
RB:
El que primero dijo esto fue Herb Simon, ganador del premio Nobel en económicas. Él fue quien dijo que cuando observamos el camino que hacen las hormigas en la arena no se debe a que la hormiga está pensando en un plan, sino que es porque la hormiga se topa con un grano de arena y tiene que decidir si va a la izquierda o la derecha. Y creo que nosotros nos encontramos frecuentemente actuando así, lo que yo llamo el modelo de cognición de la nevera. A veces me doy cuenta de que estoy delante de la nevera con la puerta abierta y de repente me doy cuenta de que estoy aquí porque debía de tener hambre. Hay una parte de nuestras vidas que funciona con el piloto automático y mucho de lo que hacemos es por la interacción con el entorno en lugar de funcionar por un plan preconcebido de lo que estamos a punto de hacer.
Hormigas construyendo un túnel en un nido de laboratorio.
EP:
El ser humano parece más inteligente que un perro. Y un perro parece más inteligente que una ardilla, y una ardilla que una hormiga, y una hormiga más inteligente que un juguete… Pero si preguntas a la gente ¿de que manera son más inteligentes…
RB:
Es todo cuestión de grado. No se puede decir que un perro no sea inteligente puesto que recuerda dónde enterró su hueso, reconoce a las personas. De modo que no hay una divisoria clara. Es más bien como el arte: no podemos decir qué es arte y lo que no lo es: es un gradación.
EP:
Creo que tu contribución más importante al mundo de los robots y la inteligencia artificial ha sido el explicar con precisión que tenemos la percepción y después tenemos la acción. Antes de ti, la postura oficial en la inteligencia artificial era que en medio se encontraba la cognición, y esta cognición supone la capacidad de modelar. Y luego llegas tú y dices: “no, los robots basados en el comportamiento funcionan de manera muy diferente: perciben y actúan; y de ahí procede la inteligencia”.
RB:
Sí, la inteligencia en el ojo del observador. Llegué a esta conclusión porque estaba intentando hacer que los robots se desplazaran, hace ya muchos años. Es muy difícil conseguir que un robot se mueva rápidamente, y estábamos haciendo mucho trabajo de computación para intentar construir ese modelo cognitivo interno que pudiera crear una reconstrucción tridimensional del mundo, por así decir. Y me fijé en los insectos, como el mosquito. El mosquito puede volar a un metro por segundo y puede encontrar su presa; y sin embargo sólo tiene unos pocos miles de neuronas. No hay un ordenador dentro de la cabeza del mosquito… ni siquiera en sus ganglios; no hay suficiente capacidad de computación ahí como para hacer posible que el mosquito haga lo que nosotros intentábamos que hicieran los robots. De manera que me di cuenta de que había una relación mucho más directa entre la percepción y la acción. Esto lo inspiraron los insectos, pero luego empecé a observar cómo las palomas y otros animales operaban, y vi que había relaciones muy directas entre la percepción y la acción. Y así incluso hasta el nivel humano: gran parte de lo que hacemos está completamente por debajo de nuestra conciencia, y después lo racionalizamos y explicamos lo que hemos hecho. Pero en el fondo sucede como en una máquina.
Qué es la inteligencia, se pregunta Rodney Brooks antes
de construir sus robots. (Fuente: smartplanet)
EP:
¿Y entonces por qué eso condujo a los robots humanoides, a partir de los insectos?
RB:
Bueno, yo empecé construyendo robots que eran como insectos, y me pasé 10 años haciendo esto. Y entonces pensé: bueno, después de haber trabajado en robots insectos quizá debería trabajar en robots reptiles. Y después de esto pensé: quizá uno ratón, y luego uno gato o perro, y luego uno mono y finalmente uno humano. Pero me había costado 10 años el trabajo sobre los insectos, por lo tanto pensé: me habré muerto antes de haber llegado a los humanos. De manera que salté directamente hasta los humanos para ver qué se puede hacer ahí.
EP:
Dices que la revolución robótica es la autonomía de los robots: los dejamos en el entorno y ellos saben encontrar el camino, no tropiezan con los objetos… ¿Esto es la revolución post-industrial?
RB:
Si retrocediéramos 100 años y alguien viera en una esquina de la calle una luz roja que se volviese verde hubieran dicho: “¿dónde está el agente humano? ¿quién está controlando esto para que la luz cambie?” Y ahora estamos completamente acostumbrados a ello: no hay tal agente humano, es simplemente una máquina que lo hace de manera autónoma. Pero hoy, si vemos una cosa pequeña que se desplaza a lo largo de la carretera y se vuelve, y cruza y evita los coches, te preguntas ¿dónde está la persona que tiene el mando? Creo que seremos testigos de los primeros robots que harán esto, y llegarán a entrar en nuestras vidas. En los próximos 10 ó 15 años vamos a acostumbrarnos a robots que son autónomos, que son móviles pero sin que haya una agencia humana detrás. Y esta será la auténtica revolución, comparable a la revolución industrial.
Brooks es entusiasta con respecto al papel de los robots en el futuro:
“será una revolución comparable a la revolución industrial.” (Fuente: Smartplanet)
EP:
¿En qué campos en particular crees que aparecerán estos robots?
RB:
Tanto en Europa como en Japón y en los EEUU es imprescindible que exista la ayuda de robots en los cuidados a la tercera edad. Nos vamos haciendo mayores y cada vez tenemos una tasa de mortalidad más baja, sobre todo en Europa y Japón. ¿Quién nos cuidará cuando tengamos 70 u 80 años? Necesitaremos ayuda de los robots, que nos permitirán vivir independientemente en nuestras casas más tiempo. No serán fantásticos robots humanoides como las enfermeras con un gorrito blanco, sino que serán unas máquinas que por ejemplo nos ayudarán a llevar la compra del coche o del autobús a casa, que nos ayudarán con los escalones, que nos ayudarán con la limpieza. A nivel de inteligencia serán casi como insectos, pero creo que cada vez veremos más robots que nos ayuden.
EP:
Y después sucederá algo completamente diferente: la revolución biotecnológica.
RB:
La próxima revolución…
EP:
Sí, la siguiente revolución que cambiará nuestro lugar en el universo, de observadores pasivos, a lo que llamas manipuladores de la vida y de las cosas…
RB:
Sí, y lo veremos. Durante los últimos 50 años los científicos han construido herramientas que permiten analizar la biología molecular, pero ahora los ingenieros están empezando a utilizar esas herramientas y a manipular la biología.
“Con la introducción de los robots en nuestras vidas, eliminamos
la selección natural e introducimos la artificial”, descubre
Punset charlando con Brooks. (Fuente: smartplanet)
EP:
Por ejemplo con la neurociencia, que será capaz de añadir más capas de neuronas a un cerebro adulto.
RB:
Ya se está experimentando con animales a los que se les añade neuronas al córtex cerebral para ver si pueden convertirlos en más inteligentes. Es posible que a la gente no le guste esto, pero ahora mismo podemos ver la investigación activa que existe sobre implantes neuronales en monos. De forma que los monos ahora pueden pensar y controlar el brazo de un robot para mover las cosas de sitio. Creo que dentro de 20 años la gente se sentirá mejor con un implante neuronal que nos conecte a Internet para que podamos tener acceso en todo momento a esta cantidad inmensa de información que se almacena digitalmente en la red mundial. Esto cambiará nuestra posición en el mundo. Podremos pensar y tener acceso a decenas de millones, o miles de millones de libros que contienen información. Imagínate que estamos hablando de cualquier tema de literatura y podrás decir: “¡Ah! ¿Cuál es la frase de Shakespeare?” E inmediatamente podrás pensarla porque la habrás obtenido de Internet. Esto cambiará nuestro modo de vida.
EP:
Y probablemente los robots se asemejarán más a nosotros, o nosotros a ellos?
RB:
Siempre habrá robots de servicio, pero creo que en algún nivel nosotros tendremos más maquinas en nuestro interior. También los robots construirán material biológico. No estoy hablando del futuro, pero la frontera cambiará. Hemos vivido los últimos 3 mil millones de años con la evolución como mecanismo selector externo, pero ahora empezamos a desarrollar las herramientas y podremos interferir con los mecanismos internos, y creo que la humanidad hará esto.
EP:
Y los problemas cambiarán por completo.
RB:
Sí…
EP:
Es decir, eliminamos la selección natural e introducimos la selección artificial.
RB:
Bueno, llevamos cientos de años haciendo esto. Por eso hay gente que lleva gafas y este tipo de cosas, porque ya hemos intentado compensar por este tipo de deficiencias.
Ghengis, el robot que Brooks desarrolló
inspirándose en insectos. (Fuente: MIT)
EP:
En uno de tus libros mencionas un robot, Allan, y luego propones la teoría de las tres capas ¿es así?
RB:
Bueno, lo que hacía el robot era que cuando sentía la presencia de algo se alejaba, pero si había una pared detrás suyo lo que hacía era intentar apretarse un poco hasta poder ir a otro lugar. Esto es lo que estaba en la capa inferior: el no tropezar con las cosas. Después añadimos otra capa para hacer que explorara, por ejemplo si veía en la distancia un espacio abierto, que se fuera directamente a él, moviéndose de forma aleatoria sin tropezarse.
EP:
De manera que era una especie de vocación para explorar…
RB:
Y entonces después de que pudiera explorar, al tiempo que evitaba tropiezos, le añadimos la tercera capa que era el ir a buscar cosas interesantes que normalmente sucedían en la distancia; entonces tenía que darse cuenta y acudir. Si se encontraba con un obstáculo en el camino, lo intentaba esquivar de forma aleatoria, y finalmente llegaba al lugar deseado. Es decir tenía tres capas de comportamiento muy simple que funcionaban en paralelo.
EP:
Y sobre el robot Géngis que era como un insecto… ¿Qué rol tenía en la vida?
RB:
Muchas personas empezaron a preguntarse cómo sería un robot con patas, y cómo se desplazaría. Yo estaba viendo un vídeo de insectos, que a menudo cuando se desplazan no ponen bien la pata, pierden el equilibrio y se caen. Decidí entonces construir un robot con 6 patas al que no le importara perder el equilibrio y caerse con frecuencia. Tenía un conjunto de reglas muy simple, lo que tenía que hacer era que cuando una pata estaba en el aire tenía que dar un paso adelante. Cuando sentía que estaba avanzando, tenía que levantar la pata más alto. Es decir con una serie de reglas muy pequeñas de este tipo, y con todas las patas emparejadas. Gracias a esto el robot pudo andar. Sólo nos costó un par de semanas el programarlo para que caminara, y el robot tenía una forma de caminar muy robusta.
El BigDog, otro robot con patas desarrollado más recientemente por una empresa proveniente del MIT
EP:
Y era parecido a nuestro primer embajador de silicona y acero o aluminio en Marte …
RB:
En esos momentos, cuando estábamos trabajando con Géngis, éste que caminaba, uno de mis estudiantes Karl Angle fue a la parte del laboratorio del cohete que estaba en Pasadena (California) y les mostró cómo un robot podía hacer tareas muy simples de exploración. Finalmente la NASA desarrolló un programa que funcionaba de la misma manera y lo envió a Marte. Así es como se envió por primera vez un robot autónomo a otro planeta.
EP:
Si como tú sugieres no están claras las diferencia entre la materia viva e inanimada ¿no tienes la sensación de pérdida de enviar a un robot tan lejos en el universo?
RB:
Sí que veo ese punto de sentir una pérdida, pero en estos momentos no creo que hayamos conseguido construir todavía robots que realmente me importen. Creo que sí que lo haremos, pero en estos momentos todavía no.
EP:
Uno que probablemente nos lo hará sentir es Kismet. Es tan sociable, tan simpático, ¿cuál es la idea de fondo con Kismet?
Kismet en acción.
RB:
Con Kismet hemos duplicado la interacción social básica que tiene la gente a través del contacto visual, leyendo las emociones según la voz. En cualquier idioma, la gente puede interpretar el tono de las cosas que uno dice. De manera que Kismet puede comprender el tono de las voces y Kismet realmente tiene un estado emocional interno. Por ejemplo si está cansado sus ojos se inclinan hacia abajo, si está contento se sienta erguido y sonríe. La gente comprende cómo interactuar con Kismet, y él lee los mismos símbolos de la persona en la interacción y obtenemos así una comunicación más empática entre el robot y la persona.
EP:
¿Dirías que Kismet es otro pequeño paso adelante?
RB:
Es otro paso adelante. Cuando alguien se sienta delante de Kismet interactúa con él durante unos pocos minutos como si fuera otro ser humano. Pasados unos minutos finalmente puede darse cuenta de lo que sucede, es decir ese acoplamiento dura unos minutos. Pero ¿qué pasaría si durara unos meses o un año o 10 años? Después de 10 años no irás a darte cuenta de repente de que en realidad no era emocional, que sólo era una interacción. Y creo que esto sucederá. Si incrementamos sus capacidades llegaremos a obtener robots que la gente pueda sentirlos como vivos, incluso si los analizamos y nos damos cuenta de que en realidad no lo están.



12 Febrero 2010 a las 2:27 pm
[...] Punset; Robots en camino hacia la vida http://www.eduardpunset.es/423/charlas-con/robots-en-camino-hacia-l… por dreemo hace 3 segundos [...]
6 Julio 2010 a las 8:29 pm
Lógicamente se crea una ambigüedad, el ser humano es bueno porque se preocupa de los mayores y por eso crea robots… veamos, dónde queda la humanidad de la frase, nos tenemos que sentir mejor pensando que he comprado un robot para cuidar de nuestros padres? pensamos igual si dejásemos a nuestros hijos con un robot?
me gusta mucho la tecnología, todos los avances los veo en multitud de blogs, pero estoy totalmente en desacuerdo con este hecho. en un principio los robots fueron creados como juguetes y nuestra forma de sentirnos mejor con nosotros mismos es crear un robot con falsa conciencia. en las películas de ciencia ficción existe infinidad de futuros alternativos, pero en todos dicen una realidad humana, el ser humano no puede convivir con el robot, porque ni si quiera puede convivir consigo mismo.
http://es.engadget.com/2010/04/04/el-robot-camarero-tailandes-sirve-platos-y-divierte-a-comensales/
el lado positivo que le veo a los robots son trabajos que el ser humano no pueda hacer o no sienta envidia de hacer, por ejemplo, los robots en el espacio para poder preparar un futuro viaje humano. otra cosa es que operaría mejor, un humano o un robot? claramente el robot, pero quitaría puestos de trabajo, aquí empezaría el misorobotismo (incluso me he dado la libertad de inventar un posible sinónimo de racismo), otra pregunta moral, en una parte dice Brooks que cuidarían mejor a las personas mayores, si esto dice poco de nuestra humanidad ahí va mi pregunta, dejaríais igual a tu madre que a tu hijo a cuidados de un robot?
no soy cratastrofista pero mientras el ser humano crease robots en una zona del globo en otra morirá una persona en una guerra, por hambre o enfermedad.
6 Julio 2010 a las 8:42 pm
otro apunte, Brooks comenta que que pasaría si el robot conociese más al ser humano, en las películas Terminator, Matrix, Yo, Robot… el autómata cobra conciencia y se da cuenta que el ser humano no es bueno, es un peligro para el planeta y su propia existencia, qué sería de nosotros? querríamos que alguien nos conociese tanto? es como la búsqueda de vida extraterrestre, si encontrásemos vida nos gustaría conocer a algún ser parecido a nosotros (esto último lo dijo Stephen Hawking y puso el ejemplo del holocausto nazi o Hernán Cortés, por poner un par de masacres)?