Autor: Eduard Punset 5 octubre 2008

Rodney Brooks, especialista en inteligencia artificial
 
Uno de los iconos culturales del siglo XX ha sido el robot. En el cine, su poder de atracción varía entre el sirviente sumiso que eleva la calidad de vida de las personas en el futuro y la amenaza metálica que se revela contra el control humano. Sin embargo, Rodney Brooks, especialista en inteligencia artificial, explica a Eduard Punset que lo más fascinante de la evolución de la robótica es que plantea dudas sobre el límite entre la materia viva y la materia inerte.
 
Fecha de la entrevista: 2006-09-21
Lugar de la entrevista: Massachusetts Institute of Technology, EUA

Rodney Brooks es el director del laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT (Massachusetts Institute of Technology) en Estados Unidos, el centro más avanzado del mundo en robótica. Destaca por sus trabajos en ingeniería de robots humanoides que expresan emociones.

 

Eduard Punset:

En uno de tus últimos libros dices que no te preocupa saber cuándo tendrán emociones los robots. Y agregas que lo más fundamental para ti es llegar a entender realmente la diferencia entre la materia viva y la materia inerte.

Rodney Brooks:

¿Qué es lo que hace que esa organización de moléculas esté viva frente a otra que no lo está? En la bioquímica moderna, en la biología molecular, no creemos en una explicación que diga que la molécula A se acerca a la molécula B y entonces el alma interactúa con las moléculas. Creemos que es todo mecánico. ¿Pero cuáles son las propiedades de ese mecanismo en su conjunto, de las piezas unidas? No entendemos qué es lo que hace que algo esté vivo. Y ¿podremos construir una máquina de la que podamos decir que está viva? Creo que esta es una cuestión más fundamental que la de si se puede construir una máquina que tenga emociones.

EP:

Algunas personas no estarán de acuerdo, pero tú dices que la complejidad de los caminos que dejan las hormigas en la arena está forzada por la arena, por el entorno, y no por la inteligencia de las hormigas. ¿Debemos entender de esto que lo mismo sucederá con los robots y los humanos?

RB:

El que primero dijo esto fue Herb Simon, ganador del premio Nobel en económicas. Él fue quien dijo que cuando observamos el camino que hacen las hormigas en la arena no se debe a que la hormiga está pensando en un plan, sino que es porque la hormiga se topa con un grano de arena y tiene que decidir si va a la izquierda o la derecha. Y creo que nosotros nos encontramos frecuentemente actuando así, lo que yo llamo el modelo de cognición de la nevera. A veces me doy cuenta de que estoy delante de la nevera con la puerta abierta y de repente me doy cuenta de que estoy aquí porque debía de tener hambre. Hay una parte de nuestras vidas que funciona con el piloto automático y mucho de lo que hacemos es por la interacción con el entorno en lugar de funcionar por un plan preconcebido de lo que estamos a punto de hacer.

 

Hormigas construyendo un túnel en un nido de laboratorio.

EP:

El ser humano parece más inteligente que un perro. Y un perro parece más inteligente que una ardilla, y una ardilla que una hormiga, y una hormiga más inteligente que un juguete… Pero si preguntas a la gente ¿de que manera son más inteligentes…

RB:

Es todo cuestión de grado. No se puede decir que un perro no sea inteligente puesto que recuerda dónde enterró su hueso, reconoce a las personas. De modo que no hay una divisoria clara. Es más bien como el arte: no podemos decir qué es arte y lo que no lo es: es un gradación.

EP:

Creo que tu contribución más importante al mundo de los robots y la inteligencia artificial ha sido el explicar con precisión que tenemos la percepción y después tenemos la acción. Antes de ti, la postura oficial en la inteligencia artificial era que en medio se encontraba la cognición, y esta cognición supone la capacidad de modelar. Y luego llegas tú y dices: “no, los robots basados en el comportamiento funcionan de manera muy diferente: perciben y actúan; y de ahí procede la inteligencia”.

RB:

Sí, la inteligencia en el ojo del observador. Llegué a esta conclusión porque estaba intentando hacer que los robots se desplazaran, hace ya muchos años. Es muy difícil conseguir que un robot se mueva rápidamente, y estábamos haciendo mucho trabajo de computación para intentar construir ese modelo cognitivo interno que pudiera crear una reconstrucción tridimensional del mundo, por así decir. Y me fijé en los insectos, como el mosquito. El mosquito puede volar a un metro por segundo y puede encontrar su presa; y sin embargo sólo tiene unos pocos miles de neuronas. No hay un ordenador dentro de la cabeza del mosquito… ni siquiera en sus ganglios; no hay suficiente capacidad de computación ahí como para hacer posible que el mosquito haga lo que nosotros intentábamos que hicieran los robots. De manera que me di cuenta de que había una relación mucho más directa entre la percepción y la acción. Esto lo inspiraron los insectos, pero luego empecé a observar cómo las palomas y otros animales operaban, y vi que había relaciones muy directas entre la percepción y la acción. Y así incluso hasta el nivel humano: gran parte de lo que hacemos está completamente por debajo de nuestra conciencia, y después lo racionalizamos y explicamos lo que hemos hecho. Pero en el fondo sucede como en una máquina.

 

Qué es la inteligencia, se pregunta Rodney Brooks antes
de construir sus robots. (Fuente: smartplanet)

EP:

¿Y entonces por qué eso condujo a los robots humanoides, a partir de los insectos?

RB:

Bueno, yo empecé construyendo robots que eran como insectos, y me pasé 10 años haciendo esto. Y entonces pensé: bueno, después de haber trabajado en robots insectos quizá debería trabajar en robots reptiles. Y después de esto pensé: quizá uno ratón, y luego uno gato o perro, y luego uno mono y finalmente uno humano. Pero me había costado 10 años el trabajo sobre los insectos, por lo tanto pensé: me habré muerto antes de haber llegado a los humanos. De manera que salté directamente hasta los humanos para ver qué se puede hacer ahí.

EP:

Dices que la revolución robótica es la autonomía de los robots: los dejamos en el entorno y ellos saben encontrar el camino, no tropiezan con los objetos… ¿Esto es la revolución post-industrial?

RB:

Si retrocediéramos 100 años y alguien viera en una esquina de la calle una luz roja que se volviese verde hubieran dicho: “¿dónde está el agente humano? ¿quién está controlando esto para que la luz cambie?” Y ahora estamos completamente acostumbrados a ello: no hay tal agente humano, es simplemente una máquina que lo hace de manera autónoma. Pero hoy, si vemos una cosa pequeña que se desplaza a lo largo de la carretera y se vuelve, y cruza y evita los coches, te preguntas ¿dónde está la persona que tiene el mando? Creo que seremos testigos de los primeros robots que harán esto, y llegarán a entrar en nuestras vidas. En los próximos 10 ó 15 años vamos a acostumbrarnos a robots que son autónomos, que son móviles pero sin que haya una agencia humana detrás. Y esta será la auténtica revolución, comparable a la revolución industrial.

 

Brooks es entusiasta con respecto al papel de los robots en el futuro:
“será una revolución comparable a la revolución industrial.” (Fuente: Smartplanet)

EP:

¿En qué campos en particular crees que aparecerán estos robots?

RB:

Tanto en Europa como en Japón y en los EEUU es imprescindible que exista la ayuda de robots en los cuidados a la tercera edad. Nos vamos haciendo mayores y cada vez tenemos una tasa de mortalidad más baja, sobre todo en Europa y Japón. ¿Quién nos cuidará cuando tengamos 70 u 80 años? Necesitaremos ayuda de los robots, que nos permitirán vivir independientemente en nuestras casas más tiempo. No serán fantásticos robots humanoides como las enfermeras con un gorrito blanco, sino que serán unas máquinas que por ejemplo nos ayudarán a llevar la compra del coche o del autobús a casa, que nos ayudarán con los escalones, que nos ayudarán con la limpieza. A nivel de inteligencia serán casi como insectos, pero creo que cada vez veremos más robots que nos ayuden.

EP:

Y después sucederá algo completamente diferente: la revolución biotecnológica.

RB:

La próxima revolución…

EP:

Sí, la siguiente revolución que cambiará nuestro lugar en el universo, de observadores pasivos, a lo que llamas manipuladores de la vida y de las cosas…

RB:

Sí, y lo veremos. Durante los últimos 50 años los científicos han construido herramientas que permiten analizar la biología molecular, pero ahora los ingenieros están empezando a utilizar esas herramientas y a manipular la biología.

 

“Con la introducción de los robots en nuestras vidas, eliminamos
la selección natural e introducimos la artificial”, descubre
Punset charlando con Brooks. (Fuente: smartplanet)

EP:

Por ejemplo con la neurociencia, que será capaz de añadir más capas de neuronas a un cerebro adulto.

RB:

Ya se está experimentando con animales a los que se les añade neuronas al córtex cerebral para ver si pueden convertirlos en más inteligentes. Es posible que a la gente no le guste esto, pero ahora mismo podemos ver la investigación activa que existe sobre implantes neuronales en monos. De forma que los monos ahora pueden pensar y controlar el brazo de un robot para mover las cosas de sitio. Creo que dentro de 20 años la gente se sentirá mejor con un implante neuronal que nos conecte a Internet para que podamos tener acceso en todo momento a esta cantidad inmensa de información que se almacena digitalmente en la red mundial. Esto cambiará nuestra posición en el mundo. Podremos pensar y tener acceso a decenas de millones, o miles de millones de libros que contienen información. Imagínate que estamos hablando de cualquier tema de literatura y podrás decir: “¡Ah! ¿Cuál es la frase de Shakespeare?” E inmediatamente podrás pensarla porque la habrás obtenido de Internet. Esto cambiará nuestro modo de vida.

EP:

Y probablemente los robots se asemejarán más a nosotros, o nosotros a ellos?

RB:

Siempre habrá robots de servicio, pero creo que en algún nivel nosotros tendremos más maquinas en nuestro interior. También los robots construirán material biológico. No estoy hablando del futuro, pero la frontera cambiará. Hemos vivido los últimos 3 mil millones de años con la evolución como mecanismo selector externo, pero ahora empezamos a desarrollar las herramientas y podremos interferir con los mecanismos internos, y creo que la humanidad hará esto.

EP:

Y los problemas cambiarán por completo.

RB:

Sí…

EP:

Es decir, eliminamos la selección natural e introducimos la selección artificial.

RB:

Bueno, llevamos cientos de años haciendo esto. Por eso hay gente que lleva gafas y este tipo de cosas, porque ya hemos intentado compensar por este tipo de deficiencias.

 

Ghengis, el robot que Brooks desarrolló
inspirándose en insectos. (Fuente: MIT)

EP:

En uno de tus libros mencionas un robot, Allan, y luego propones la teoría de las tres capas ¿es así?

RB:

Bueno, lo que hacía el robot era que cuando sentía la presencia de algo se alejaba, pero si había una pared detrás suyo lo que hacía era intentar apretarse un poco hasta poder ir a otro lugar. Esto es lo que estaba en la capa inferior: el no tropezar con las cosas. Después añadimos otra capa para hacer que explorara, por ejemplo si veía en la distancia un espacio abierto, que se fuera directamente a él, moviéndose de forma aleatoria sin tropezarse.

EP:

De manera que era una especie de vocación para explorar…

RB:

Y entonces después de que pudiera explorar, al tiempo que evitaba tropiezos, le añadimos la tercera capa que era el ir a buscar cosas interesantes que normalmente sucedían en la distancia; entonces tenía que darse cuenta y acudir. Si se encontraba con un obstáculo en el camino, lo intentaba esquivar de forma aleatoria, y finalmente llegaba al lugar deseado. Es decir tenía tres capas de comportamiento muy simple que funcionaban en paralelo.

EP:

Y sobre el robot Géngis que era como un insecto… ¿Qué rol tenía en la vida?

RB:

Muchas personas empezaron a preguntarse cómo sería un robot con patas, y cómo se desplazaría. Yo estaba viendo un vídeo de insectos, que a menudo cuando se desplazan no ponen bien la pata, pierden el equilibrio y se caen. Decidí entonces construir un robot con 6 patas al que no le importara perder el equilibrio y caerse con frecuencia. Tenía un conjunto de reglas muy simple, lo que tenía que hacer era que cuando una pata estaba en el aire tenía que dar un paso adelante. Cuando sentía que estaba avanzando, tenía que levantar la pata más alto. Es decir con una serie de reglas muy pequeñas de este tipo, y con todas las patas emparejadas. Gracias a esto el robot pudo andar. Sólo nos costó un par de semanas el programarlo para que caminara, y el robot tenía una forma de caminar muy robusta.

 

El BigDog, otro robot con patas desarrollado más recientemente por una empresa proveniente del MIT

EP:

Y era parecido a nuestro primer embajador de silicona y acero o aluminio en Marte …

RB:

En esos momentos, cuando estábamos trabajando con Géngis, éste que caminaba, uno de mis estudiantes Karl Angle fue a la parte del laboratorio del cohete que estaba en Pasadena (California) y les mostró cómo un robot podía hacer tareas muy simples de exploración. Finalmente la NASA desarrolló un programa que funcionaba de la misma manera y lo envió a Marte. Así es como se envió por primera vez un robot autónomo a otro planeta.

EP:

Si como tú sugieres no están claras las diferencia entre la materia viva e inanimada ¿no tienes la sensación de pérdida de enviar a un robot tan lejos en el universo?

RB:

Sí que veo ese punto de sentir una pérdida, pero en estos momentos no creo que hayamos conseguido construir todavía robots que realmente me importen. Creo que sí que lo haremos, pero en estos momentos todavía no.

EP:

Uno que probablemente nos lo hará sentir es Kismet. Es tan sociable, tan simpático, ¿cuál es la idea de fondo con Kismet?

 

Kismet en acción.

RB:

Con Kismet hemos duplicado la interacción social básica que tiene la gente a través del contacto visual, leyendo las emociones según la voz. En cualquier idioma, la gente puede interpretar el tono de las cosas que uno dice. De manera que Kismet puede comprender el tono de las voces y Kismet realmente tiene un estado emocional interno. Por ejemplo si está cansado sus ojos se inclinan hacia abajo, si está contento se sienta erguido y sonríe. La gente comprende cómo interactuar con Kismet, y él lee los mismos símbolos de la persona en la interacción y obtenemos así una comunicación más empática entre el robot y la persona.

EP:

¿Dirías que Kismet es otro pequeño paso adelante?

RB:

Es otro paso adelante. Cuando alguien se sienta delante de Kismet interactúa con él durante unos pocos minutos como si fuera otro ser humano. Pasados unos minutos finalmente puede darse cuenta de lo que sucede, es decir ese acoplamiento dura unos minutos. Pero ¿qué pasaría si durara unos meses o un año o 10 años? Después de 10 años no irás a darte cuenta de repente de que en realidad no era emocional, que sólo era una interacción. Y creo que esto sucederá. Si incrementamos sus capacidades llegaremos a obtener robots que la gente pueda sentirlos como vivos, incluso si los analizamos y nos damos cuenta de que en realidad no lo están.



11 Respuestas to “Robots en camino hacia la vida”

  1. Punset; Robots en camino hacia la vida:

    […] Punset; Robots en camino hacia la vida http://www.eduardpunset.es/423/charlas-con/robots-en-camino-hacia-l…  por dreemo hace 3 segundos […]

  2. face te ipsum:

    Lógicamente se crea una ambigüedad, el ser humano es bueno porque se preocupa de los mayores y por eso crea robots… veamos, dónde queda la humanidad de la frase, nos tenemos que sentir mejor pensando que he comprado un robot para cuidar de nuestros padres? pensamos igual si dejásemos a nuestros hijos con un robot?
    me gusta mucho la tecnología, todos los avances los veo en multitud de blogs, pero estoy totalmente en desacuerdo con este hecho. en un principio los robots fueron creados como juguetes y nuestra forma de sentirnos mejor con nosotros mismos es crear un robot con falsa conciencia. en las películas de ciencia ficción existe infinidad de futuros alternativos, pero en todos dicen una realidad humana, el ser humano no puede convivir con el robot, porque ni si quiera puede convivir consigo mismo.
    http://es.engadget.com/2010/04/04/el-robot-camarero-tailandes-sirve-platos-y-divierte-a-comensales/
    el lado positivo que le veo a los robots son trabajos que el ser humano no pueda hacer o no sienta envidia de hacer, por ejemplo, los robots en el espacio para poder preparar un futuro viaje humano. otra cosa es que operaría mejor, un humano o un robot? claramente el robot, pero quitaría puestos de trabajo, aquí empezaría el misorobotismo (incluso me he dado la libertad de inventar un posible sinónimo de racismo), otra pregunta moral, en una parte dice Brooks que cuidarían mejor a las personas mayores, si esto dice poco de nuestra humanidad ahí va mi pregunta, dejaríais igual a tu madre que a tu hijo a cuidados de un robot?
    no soy cratastrofista pero mientras el ser humano crease robots en una zona del globo en otra morirá una persona en una guerra, por hambre o enfermedad.

  3. face te ipsum:

    otro apunte, Brooks comenta que que pasaría si el robot conociese más al ser humano, en las películas Terminator, Matrix, Yo, Robot… el autómata cobra conciencia y se da cuenta que el ser humano no es bueno, es un peligro para el planeta y su propia existencia, qué sería de nosotros? querríamos que alguien nos conociese tanto? es como la búsqueda de vida extraterrestre, si encontrásemos vida nos gustaría conocer a algún ser parecido a nosotros (esto último lo dijo Stephen Hawking y puso el ejemplo del holocausto nazi o Hernán Cortés, por poner un par de masacres)?

  4. Rosa delgado leyva:

    Cada día el ser humano está mas cerca de parecerse a un robot, cada vez más necesitamos acoplarnos instrumentos propiamente maquinistas que nos ayudan a ampliar nuestros sentidos perceptivos (el hombre sintético…). Y, por otro lado, cada vez más incorporamos elementos humanos en las máquinas, así que cada vez más los unos nos parecemos a los otros. El problema para mí no es tanto el día en el que el robot llegase a conocer demasiado bien al ser humano, sino el día en el que el robot se llegue a parecer demasiado al ser humano.

  5. Luis:

    Pienso que un robot jamas sera tan inteligente como el ser humano y jamas el robot o maquina dedo que el robot/maquina no podra utilizar la intuicion

  6. Balsa:

    “…llegar a entender realmente la diferencia entre la materia viva y la materia inerte”. Considero que ha de ser todo mecánico, pues la razón se “opone” a lo `espiritual´ en su búsqueda de la existencia, y el valor que tenga ésta desde lo trascendental. ¿Se puede hacer vida desde la materia inerte; y si es así, se le puede considerar un ser animado poseedor de un alma, o al menos un espíritu, o será un cascarón vacío por no ser orgánica? ¿Lo es un ser orgánico creado e incubado en una probeta?… La búsqueda de emociones en un cuerpo artificial, cuyo fin es interactuar con el ser humano, cuyo fin es nuestro propio beneficio, ¿no es sino para que nos den calor humano?; pero si no se le insufla un espíritu de algún modo, no será más diferente que una estufa. (Siempre he estado de acuerdo con el `modelo de cognición de la nevera´ o automático; o por inercia mecanizada, y luego aprendida… como la gallina antes que el huevo).

    Interesante la idea de que un robot primero sea un “animal” (antes de alcanzar la cognición), pues ya da uno por hecho que se parecerá directamente -sin pasar por la escuela- a Sonny. Igualmente tambalearan las inquietudes humanas. La verdad, tengo mis dudas sobre cuál será primero, si los robots autónomos, los ciborgs o los xmen. Sentir un objeto como si estuviera vivo no es descabellado si consideramos que hay personas que `no´ tienen alma, y no por ello negamos su existencia, su cualidad de estar vivo.

    Ya hay máquinas que controlan nuestras vidas, pero las tenemos asumidas porque somos más listos que ellas, como puede ser un coche, un microondas, una expendedora de golosinas, incluso algunas nos hablan… Piensa en lavadoras a las que no les afecta el lumbago, planchadoras que no se calientan por el exceso de horas, lavavajillas a los que les encanta lavar, aspiradoras incansables que no estornudan al respirar el polvo… mayordomos multiusos y sicoanalistas de los sueños holgazanes… de película. Si pensamos en los robots tipo humanoide ya es otra cosa, pero no por ser androides cambia su finalidad.

    La `ambigüedad´ también es extensible cuando dejamos a un hijo en manos de un desconocido, por ejemplo un cuidador y/o educador… teniendo en cuenta la información que nos da el periódico o la televisión o la red sobre ciertos sucesos humanos… por qué son éstos seres orgánicos más fiables que un coche de última generación, o un ascensor. Algún día se tendrá tanta o más confianza en una maquina que interactúa con las personas como se le da esa esperada confianza a un marcapasos o a una botella de oxígeno a 200 metros de profundidad, o a esa persona desconocida. (No creo que un juguete pueda compararse por su simplicidad tecnológica con la idea futura de un robot, sin embargo, para el niñ@ puede ser un ser vivo más amado y necesario que -en ocasiones- las discusiones de unos padres que desatienden sus constantes necesidades). La confianza en un robot puede ser incluso más segura y eficiente, además de ferviente, que en un ser humano (pues estos también fallan), sobre todo si ese robot, por decirlo así, está programado para agradarte siempre y adecuadamente dependiendo de la situación, tanto emocional como física, que tengas en un determinado momento, cosa que no siempre puede permitirse el ser humano. Convivir con ellos será más fácil sencillamente porque nos harán la pelota, y serán nuestros confidentes secretos, incluso nuestros seres queridos o algo más.

    Si un robot toma consciencia de sí mismo y proclama su voluntad de ser vivo con derechos y demás, no implica que su inteligencia sea partícipe del interés natural, ni divino, del ser humano; igual se va de marcha con uno y se toma varias copas de ¿electricidad? y se pone en trance; o se convierte en un Bender a lo Futurama… Lo que es más probable si por adquirir consciencia e inteligencia así como libertad y voluntad se vuelve interesado como los humanos. Dependerán de sus intereses como todo bicho cósmico, por eso en potencia la inteligencia artificial es contraproducente para la salud humana; lo mismo nos hace monumentos que nos cava un agujero, pero igual descubre cómo rellenar la caja de Pandora y somos nosotros quienes les abanicamos en un caluroso día. O nos prohíben tener descendencia… ¡Puf!, no se sabe.

    No es que los robots se vayan a parecer más a lo humanos, es que aun siendo los robots máquinas (no sé por qué forzosamente tendrán que ser mejores que el ser humano) no dejamos de ser humanos y lo que ello lleva implícito serlo: miedo a lo desconocido, frío, soledad, amor (otra vez), curiosidad… ¿Por qué crear vida sino es para hacerla semejante a nosotros? (después de todo no tenemos otro patrón salvo la imaginación, y esta suele ser bastante… perturbadora); como dios, vaya, (luego ya vendrán los artistas y sus visiones creadoras)… y así le hemos salido, y así, posiblemente, nos saldrán a nosotros los robots. Como para no pensar en las tres reglas de la robótica, por si acaso. Pues sí, también cabe la posibilidad de que ellos quieran ser “seres humanos”, pero más bien en lo que implica la cualidad de ser vivo, de estar vivo, como el Proyecto 2501.

    La intuición puede que sea el resultado inconsciente de alerta revelado ante una situación concreta, impulsado por el recuerdo a modo de resorte ante un estímulo sensorial, que produce una reacción en la memoria más o menos rápida (como un reflejo físico) cuando ésta procesa -inconscientemente para nosotros- los datos que ha acumulado a lo largo de la experiencia o el aprendizaje; seleccionado el que considera más apropiado, posiblemente en base a la observación de algún recuerdo anterior que por asimilación automatizada o mecánica de los sentidos –precisamente- no hemos sido conscientes o ya no recordamos en ese momento. No es pues como un “instinto” mental, sino más bien como una elección automática del cerebro de la información correcta para la resolución instantánea de un acontecimiento que se va a producir o se producirá, donde las probabilidades de que ocurra el suceso -de desconfianza o deseo- ya se han calculado mentalmente al formar parte de la memoria, inconscientemente: es una probabilidad de hechos que aunque no han ocurrido se van a producir por ser posibles dada la situación de las cosas. Como predecir el futuro a corto plazo. (Digo yo, jajaja).

    Es más que posible que un robot tenga, pues, mejor capacidad para la intuición por sus posibilidades de procesar datos transformándolos en sucesos reales o su capacidad para anticipar probabilidades dentro de un determinado contexto humano, como por ejemplo, adivinar en un porcentaje muy alto cual será tu siguiente movimiento sobre el tablero de ajedrez… o de la vida, dadas las posibilidades o alternativas que se plantean en un momento determinado ante algo que está sucediendo o va a suceder. Incluso hasta podríamos tener más suerte en la lotería o en el amor… Como la deducción, que se basa también en la experiencia, sólo que a diferencia de la intuición, la deducción se desarrolla desde la manipulación consciente de la información acumulada en la memoria. En realidad, el cerebro, o si lo prefieres la percepción sensible o el sexto sentido o lo que vulgarmente se conoce como presentimiento, o incluso la cognición en su sentido más amplio, el cerebro, o el pensamiento, no es un acto tan místico como se pudiera pensar, a pesar de influir directamente en la realidad y en quienes nos rodean. (Digo yo, jajaja).

    Ahora bien, si llegan a ser emocionales, sería interesante saber si también harían más caso a su corazón por culpa de pensamientos positivos antes que a su cerebro… y si hubiese salvado a Sarah en vez de a Spooner; a pesar de parecer ya perdida la niña dejando que Spooner también se ahogase. Es triste que la niña no sobreviviese, pero si hubiese intentado salvarla las probabilidades (frías emociones) de que ambos murieran eran excesivamente altas, pues el robot se habría hundido también con la niña… claro que es posible que terminasen llevando pequeñas unidades de oxígeno para ese tipo de situaciones; vamos, yo las instalaría.

  7. Azidoh:

    Es curioso , por que yo en mi primera novela describo una teoría de la creación de inteligencia artificial con emociones que no se si despues de todo podria llegar a ser funcional o no… es mas me gustaria que dieseis vuestra opinion sobre este aspecto… si quereis el borrador pedirmelo a Relatoipodapocaliptico@hotmail.com

    la verdad es que hay varios puntos de este articulo…. muy interesantes.

  8. Jaime:

    Los robots pueden ser dotados de todos los sentidos, pero nunca de instinto, fe e intuición. Ver miartículo relacionado: “Inteligencia natural vs. Inteligencia artificial”
    http://jaimedespree.de/articulo.php?id=44

  9. JulioCesarTorres:

    …realmente interesante…siempre pense que los insectos no tienen un programa inserto sin embargo funcionan …el hombre con toda su tecnologia no ha hecho una hormiga…el tejido inteligencia debe ser igual al tejido de las celdas de las abejas cada lado del hexagono tiene una informacion por tanto en su centro existe una informacion definitiva …esta informacion definitiva junto con otra es una decision ….

  10. Gerson José Barrera Yantas:

    Es muy interesante la perspectiva que se tiene con respecto a la finalidad de hacer un robot humanoide, una gran intriga se plantea también pues todos nos preguntamos y no sabemos si algún día hallaremos la respuesta de la diferencia principal entre un ser vivo y uno inerte…saludos desde la Universidad Nacional de Ingeniería – Perú…

  11. jose:

    Entiendo que los robot por mucho que adelanten nunca sustituirán a la onteligencia del hombrer, no obstante creo que son muy unteresantes para realizar actos peligrosos para ser hechos por el hombre, como desactivar explosivos, entrar en lugares peligrosos, actuación en minas etc

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