Autor: Eduard Punset 5 octubre 2008

Javier de Felipe, neurobiólogo del Instituto Cajal
 
javier_deFelipe
No sabemos cuándo sucederá, pero el hombre colonizará el espacio. En ese momento, el cerebro sufrirá una serie de cambios muy profundos asociados a la falta de gravedad que incluso podrían modificar la naturaleza humana.

 
Fecha de la entrevista: 2003-01-19
Lugar de la entrevista: Madrid

El neurocientífico Javier de Felipe es investigador en el Instituto Ramón y Cajal del CSIC. Ha dirigido la misión Neurolab, impulsada por la NASA, en la que se enviaron ratas al espacio para estudiar cómo afectaba la falta de gravedad a sus cerebros.

Eduard Punset:

Estamos en el umbral de un cambio increíble en los próximos mil años. Tenemos un mamífero -nosotros- que, irremediablemente, va a cambiar de medio. Va a vivir en otro medio totalmente distinto: el espacio. ¿Hay algún antecedente en la historia de la evolución de algún mamífero que haya hecho algo parecido?

Javier De Felipe:

Tenemos un ejemplo precioso de la naturaleza: el de los delfines cuando pasaron del medio acuático a la tierra y de la tierra otra vez al medio acuático hace ya aproximadamente 50 millones de años. Antes, el delfín y las ballenas eran mamíferos que caminaban en la tierra y pasaron al medio acuático. Ese paso a un medio totalmente distinto produjo cambios muy notables, no solamente a nivel corporal, sino también en su cerebro, que se hace más extenso, con más circunvoluciones. La estructura interior del cerebro también ha cambiado: en vez de haber las seis capas como en el caso de los primates, sólo hay cinco capas y también cambió la estructura sináptica. Es un ejemplo muy bonito de cómo al cambiar de un medio a otro muy distinto, el cerebro, como cualquier otra parte del organismo, se modifica.

EP:

Vamos a vivir al espacio. Las distancias son tan enormes que la gente nacerá en el espacio, habrá colonizaciones de planetas y todo lo que quieras… Conocíamos impactos de la vida en el espacio: la falta de gravedad, por ejemplo, produce un debilitamiento de los huesos, hay una disminución generalizada de los fluidos en el cuerpo humano, hay una baja tensión sanguínea cuando regresas, la gente se marea… Al hombre del espacio le caracterizáis con la cabeza muy grande y las piernas como palillos.

De felipe estudia los cambios sinápticos en el cerebro de

las ratas que fueron al espacio. (Fuente: smartplanet)

JF:

Todos los problemas que ha tratado la biomedicina espacial han sido problemas de ese tipo,  a nivel de huesos, de músculo, cardiovasculares, de riñón, etcétera. Pero también sabemos que el los próximos milenios muchos de esos órganos puedan ser reemplazados por máquinas. Hoy, si un órgano se daña se lo puede transplantar o reemplazarlo por uno mecánico como el corazón aunque no esté muy desarrollado. Pero el cerebro no se puede cambiar porque si lo cambiamos, cambia nuestra esencia. Nosotros somos nuestro cerebro. Pueden transplantarme el corazón, un pulmón o el hígado y sigo siendo yo. Pero si me transplantasen el cerebro de otra persona, yo sería esa otra persona. Nuestro factor limitante es nuestro cerebro.

EP:

Este cerebro tiene grabado un modelo de gravedad, ¿no?

JF:

Esa es la gran pregunta porque sabemos que el cerebro es un órgano muy plástico, que tiene una capacidad enorme para adaptarse a un nuevo medio ambiente. Durante millones de años, nuestro cerebro ha evolucionado dentro del campo gravitatorio terrestre. Aunque no nos demos cuenta, la gravedad es una presencia constante, está presente en todo momento. Nuestro cerebro se da cuenta de que estamos sentados, de que nuestra espalda está apoyada en una silla… estamos recibiendo información de muchas partes del cuerpo enseñándonos cuál es nuestra posición en el espacio y nuestro cerebro se ha acostumbrado a procesar esa información. Y de repente pasas a un medio ambiente en el que ya no hay esa información. Entonces, ¿qué le ocurre al cerebro? Esa es la gran pregunta de la NASA.

EP:

Sois dos o tres personas en el mundo que, desde que se lanzó esa especie de arca de Noé al espacio, vais estudiando el impacto. Déjame que te diga que, con los primeros resultados, los van a acusar de estar creando alarma social. En las ratas, pobrecitas, habéis visto cambios irreversibles que podrían hacer pensar que un niño que nace en el espacio, cuando volviera a la Tierra, a lo mejor no sabría andar. Dime qué es lo que habéis descubierto.

La estructura del cerebro está asociada a la información que recibe y en el

espacio la información es otra, explica De Felipe. (Fuente: smartplanet)

JF:

Hemos visto que, cuando un cerebro se desarrolla en el espacio, ocurren una serie de alteraciones o, mejor dicho de modificaciones. Los circuitos, las conexiones entre las neuronas, se modifican. Estas conexiones se establecen a través de unas estructuras especiales que se llaman sinapsis. Hemos visto que hay un cambio en el número de sinapsis y no sólo eso: las longitudes sinápticas, las zonas por donde pasa información de una célula a la otra, cambia.

EP:

¿Para bien o para mal?

JF:

Lo que estamos diciendo es que hay un cambio. Como ocurrió con el delfín a lo largo de su adaptación al medio acuático, su cerebro se ha ido transformando a lo largo de los milenios hasta dar a lo que ahora es el delfín. Siempre estamos pensando que, cuando el hombre vaya al espacio, luego vamos a regresar. Pero creo que no va a ser esa la idea. Dentro de mil, dos mil, cien mil años, cuando el hombre se vaya, no va a pensar en regresar.

EP:

Hay impactos que parecen irreversibles. ¿Es cierto esto?

JF:

Todavía no conocemos cuáles son los efectos de larga duración en una persona adulta. El niño tiene un cerebro con una capacidad plástica muy superior a la de un adulto porque es cuando los circuitos se están formando, están madurando. Cuando uno nace, el cerebro no tiene ya sus condiciones establecidas. Ese proceso de formación de las conexiones dura muchos años. Esa formación depende muchísimo de la información externa. Es bien sabido, por ejemplo, que si un niño nace en un ambiente familiar no adecuado, va a tener serias alteraciones psiquiátricas simplemente porque la información que le está llegando no es la adecuada a nivel afectivo o de otro tipo. Entonces, para ver cuál podría ser el efecto de un vuelo espacial en el hombre necesitaríamos un niño que naciera y estuviera muchos años en el espacio para ver cómo le afecta. Por eso, la rata es un modelo ideal para estudiar esto. Solamente estuvieron quince días dando vueltas al rededor de la Tierra, pero la ventaja es que la maduración de su cerebro tiene lugar sólo en un mes. En treinta días, se forman todas sus conexiones.

EP:

Lo que en un humano sucede en 20 años.

JF:

Quince días de vuelo espacial con estas ratas es una oportunidad excelente porque en su cerebro está todo acelerado. Esos quince días significan la mitad de la maduración del cerebro en el espacio.

“Esos cambios son buenos para vivir en el espacio, pero malos para regresar

a la tierra”, explica el neurobiólogo del CSIC. (Fuente: smartplanet)

EP:

Y lo que le habéis encontrado al pobre cerebro de la rata es que las sinapsis entre las neuronas se alargan… ¿Eso es bueno o es malo?

JF:

Más bien, es una adaptación al nuevo medio ambiente. Será bueno quizás, con el tiempo, para vivir en el espacio, pero malo para regresar a la Tierra. Por eso, cuando el hombre colonice el espacio, la Tierra va a ser un medio hostil para el que nazca afuera porque su organismo se va a adaptar a otro medio ambiente. Pero la parte más filosófica de todo este tipo de estudios está en que los cambios se dan, sobre todo en la corteza cerebral y allí es donde se localizan las funciones cerebrales superiores. Es donde se encuentra nuestra capacidad para imaginar, para crear, para pensar… el lenguaje.

EP:

Lo que estás sugiriendo es que, eso que sería patológico para vivir en la Tierra, a lo mejor es el cambio necesario para vivir en el espacio. Estáis sugiriendo que, irremediablemente, va a cambiar la condición humana.

JF:

Cuando uno ve ese tipo de estudios piensa “qué tontería, con la cantidad de temas  tan interesantes que hay en la Tierra, enfermedades como la esquizofrenia o la depresión, alzheimer, etcétera…” ¿Por qué estudiar el cerebro en el espacio? Y, realmente, esto quizá no tenga mucha importancia en los próximos pocos años, pero son estudios pioneros. Dentro de cien mil, doscientos mil, quinientos mil años dirán “ahora estamos listo para ir más allá de Marte, pero hay un problema: nuestro cerebro”. Vamos a mandar gente allí sabiendo que no vamos a regresar y con la posibilidad de que, una vez que nos vayamos diseminando por el espacio, la especie humana se vaya transformando. Quizá, la gente que viva más allá de nuestro sistema solar, para comunicarnos con ellos, tendremos que aprender nuevas formas. Seremos quizá, otra nueva especie. Por eso hablaba de la implicación filosófica de estos nuevos estudios que es lo que más me gusta.

EP:

¿No existe la posibilidad de que estas colonizaciones se produzcan, no en la luna, sino en sitios más lejanos donde también haya una fuerza de gravedad semejante a la nuestra?

“Probablemente, al cambiar nuestra corteza cerebral, también lo haga

la condición humana”, dice De Felipe. (Fuente: smartplanet)

JF:

Primero tendremos la dificultad de las grandes distancias. Pienso que la colonización del espacio no será a través de un solo vuelo. Habrá algo semejante a la estación espacial internacional que tenemos ahora mismo, dentro de mil años habría otra en Marte, dentro de doscientos mil, otra más allá… No tenemos límites, ¿por qué vamos a pararnos aquí? Quizá dentro de diez o veinte millones de años, quién sabe, a lo mejor estemos muy lejos del origen que es la Tierra. Pero regresar desde esas distancias tan grandes al origen va a ser una tarea inútil.

EP:

¿Y no sería mejor buscar la alternativa de reproducir en el espacio las mismas condiciones que tenemos en la Tierra? Crear una atmósfera, crear una gravedad -cosa que la NASA no ha hecho-.

JF:

Quizá podremos crear un entorno artificial mucho más agradable para nosotros. Pero lo importante de todo esto no es cómo va a ser nuestro futuro, que desde luego habrá una colonización espacial, sino las implicaciones biológicas que tiene cuando uno pasa de donde venimos a otro ambiente. Lo que nos ha interesado no es ver si el cambio en el cerebro es patológico o no sino ver el resultado de ese cambio. Ahora intentaremos que las ratas estén más de quince días en un vuelo espacial y es probable que veamos muchos más cambios y más profundos. ¿Y en el hombre qué ocurriría? Probablemente nuestra corteza cerebral va a cambiar y también nuestra condición humana, o va a ser un humano distinto del que somos ahora. Nuestra forma de hablar, de procesar información, podría cambiar como le ocurre a un esquizofrénico. Podría ser que ese cambio también nos lleve a ser mucho más inteligentes, quién sabe…



5 Respuestas to “Cuando el espacio modifique nuestro cerebro”

  1. javier salazar leon:

    me pregunto yo.es bueno estudiar he investigar hacerca de como sera la vida en el espacio,wooooow.magnifico me contesto.pero por que mirar hacia el cielo por que no mirar hacia el suelo,nuestra tierra este paraiso que dios ,la naturaleza ,el big bang o un todo poderoso nos regalo.por generaciones hemos y seguimos siendo egoistas y no vemos lo que tenemos, por que buscarlo o acaso queremos regresar de donde vinimos.o quiza esa necesidad de explorar otros mundos ya la experimentamos antes por que YA DESTRUIMOS OTRO MUNDO ANTERIOR y no hemos evolucionado,siguiendo destruyendo nuestra casa que es un paraiso terrenal,por que eso es y NO LO VEMOS.

  2. Daniel González:

    El vaciooo !! Una forma de apreciar lo fisico que no se si percibe la gente, supongo que la mayoria pierden el tiempo en otras cosas. Os propongo lo siguiente: sentir, apreciar, percibir, concentraros en los solidos que tengas a tu alrrededor, los volumenes o las masas, luego el vacio o el aire como si fuera un volumen mas. Ahora situa tu cuerpo en ese espacio y luego tu cerebro… para que sirve hacer esto ? yo lo hago cuando me pongo nervioso, cuando pienso en tonterias superficiales o no estoy conforme con como estoy pensando lo que sea, rallarse la cabeza es muy malo: pensar globalmente, actual localmente.
    Ahora viene lo interesante, vuelve a concentrarte en el espacio fisico cuando salgas de casa, cuando te fumes un cigarro, cuando viajas en el metro, en la playa, de vacaciones, mirando las estrellas ese vacio abismal que tanto impresiona… Esto permite percibir la belleza de la naturaleza, vale que soy muy bohemio, pero es que la gente se ralla la cabeza demasiado. En la naturaleza, lo mas simple es lo mas sofisticado.
    Hoy en dia, para mi, esto es la esencia de la arquitectura, tan sobrada y tan jodida por el dios comercio.
    Y eso, que nos pilla muy lejos colonizar el espacio exterior, pero tampoco tenemos fuertes grupos sociales para evitar que sigan jodiendo nuestro planeta, hay que moverse.

    “El ahora es capaz de volar por el aire como un pajaro.
    Es capaz de nadar por el mar como un pez.
    El es capaz de madriguerar debajo de la tierra como un topo.
    Ahora bien, si tan solo pudiera caminar por la tierra como un hombre,
    esto seria el paraiso.”

  3. Cuando el espacio modifique nuestro cerebro (entrevista de Punset a Javier de Felipe, neurobiólogo del Instituto Cajal):

    […] Cuando el espacio modifique nuestro cerebro (entrevista de Punset a Javier de Felipe, neurobiólogo … http://www.eduardpunset.es/416/charlas-con/cuando-el-espacio-mod…  por volandero hace 4 segundos […]

  4. MARIA ENRIQUETA FLORES:

    ¿Cuando el espacio modifique nuestro cerebro? Creo que no es necesario (aun) el viajar, con los conocimientos que estamos teniendo de nuestra capacidad de incidir en la mente, podemos comenzar a MODULAR nuestras acciones e ir cambiando poco a poco nuestra mente y nuestra vida. Creo realmente que este cambio inicio a finales del siglo XIX, ahora trabajo la medicina integral desde la propuesta EMS Evolucion Mental Somatica y “enseño” a mis paciente a re-inventarse para ir haciendo cambios…..ya esta aqui el cambio…..saludos Dra. Maria Flores

  5. Juan Martín Otálora:

    Que interesante, me gustaría conocer los resultados de la investigación con las ratas, ¿Qué cambios presentaron sus cerebros y como les cambió su conducta y comportamiento devuelta a casa.?
    Cosas interesantes estan por venir para la humanidad, mientras eso ocurre debemos formar el Yo colectivo en nosotros para proteger y mantener nuestro bello planeta, nuestro hogar.

Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.