Autor: Eduard Punset 5 febrero 2010

Premios Sacyr Hacemos lo ImposibleFue un placer presidir el jurado de los Premios Sacyr “Hacemos lo imposible” en las categorías de “innovación tecnológica” e “innovación medioambiental”. Compartí la tarea de la selección con representantes de la comunidad científica, del sector industrial y de los inversores. En aquellas fechas estuve también en Valencia apuntalando la primera red social que agrupa a estos mismos estamentos.

Parece extraño que hayamos tardado tanto tiempo en reconocerlo, pero ahora nos damos cuenta de que los investigadores por su cuenta no van a ninguna parte; de que las empresas no podrán ser innovadoras sin trabajar muy estrechamente con los científicos; y que ninguno de los dos llegará muy lejos sin los inversores. Gran parte de la crisis de nuestro país se explica por la falta de puentes entre los tres estamentos mencionados. Desde las redes sociales como las nuestras o de otras como Facebook estamos alentando la extensión de la inteligencia social gracias a la que irrumpirá la ciencia en la cultura popular.



Una respuesta to “Premios Sacyr: un modelo de colaboración entre científicos, inversores y empresas”

  1. Dr. Jorge de Paula:

    Estimado Eduard, hermosa definición esa de alentar la extensión de la “inteligencia social”, tan hermosa como cierta y resulta una muy atractiva propuesta para que los hombres volvamos a reencontrarnos, desde una plataforma de humildad y de reconocimiento cada uno de nuestras limitaciones.
    Sus redes son una interesante “siembra”, y lo eleva a Ud. a una condición de hombre cosmopolita y universal convencido al igual que muchos otros humanistas y seres de buena voluntad que desde la multiplicidad de creencias o posicionamiento filosófico, trabajan por un mundo mejor.
    Volviendo a su simple exposición, festejamos que investigadores, empresarios e inversores comiencen a trabajar en redes, en conjunto y en forma integrativa y ese modelo de interación deberá extenderse a toda la sociedad, es el único camino que le queda a la humanidad para merecer y justificar su existencia el más hermoso de los planetas conocidos en toda la galaxia.
    Esa educación emocional y educación en valores universales, deberá comenzar desde la infancia, porque son los niños a esa edad los seres más suceptibles de incorporar ciertos valores fundamentales, que se irán fortaleciendo y extendiendo progresivamente.
    Esta hermosa tarea puede constituir en principios de este siglo XXI que hemos comenzado a transitar, en una nueva revolución de la educación, como los constituyó hace 400 años, la reforma de Jan Amos Comenius…
    Parece paradójico que habiendo pasado tanto tiempo, sigamos luchando contra algunos de aquellos mismos obstáculos.
    Comenius propuso un programa para hacer amena y no tediosa la educación, y lo llamó pampaedia, que significa “educación universal”.
    Su finalidad fue establecer un sistema de enseñanza progresivo del que todo el mundo pudiera disfrutar. Decía que a los niños se les debía enseñar gradualmente, enlazando de manera natural los conceptos elementales con los conceptos más complejos.
    La educación no debía confinarse a la adolescencia, sino abarcar toda la vida del individuo, al plantear un sistema de estudio, “completamente práctico y completamente grato, de tal manera que hiciera de la escuela una auténtica diversión, es decir, un agradable preludio de nuestra vida”. También opinaba que la escuela debía centrarse no solo en la formación de la mente, sino de la persona como un todo, lo que incluiría la instrucción moral y espiritual.
    Sostenía ante los educadores y clérigos de la época, que todos debíamos ser instruídos ya que el hombre es el artífice de su destino, de la sociedad y de todo el mundo, y es el responsable de ello.
    Ha arribado el tiempo en que la humanidad deba comenzar a solucionar problemas y conflictos del pasado. No hay otra salida que la transformación profunda de la vida pública y privada, eclesiástica y nacional. La reforma de todos y de todo, pueblo, sacerdotes y de los propios reformadores.
    No enseñamos la concordia ni el amor al prójimo, sino las querellas y las discordias. ¿Cuál otro sería el resultado?….(Jan Amos Comenius en 1680)
    Mucho no ha cambiado nuestra civilización, a lo que se ha agregado una nueva escala de valores, basadas en el hedonismo, en el individualismo, en la competitividad y en un narcisismo exacerbado, entre otras conductas que apuntando a la búsqueda del placer, no contribuyen a la felicidad.
    Los médicos tenemos un enorme privilegio y una gran responsabilidad en contribuir a reorientar los estilos de vida hacia formas más naturales, recordardando, aplicando y defendiendo los principios hipocráticos, los de Celso, los de Maimónides, los de Paracelso, los de William Osler, los de Gregorio Marañón, los de Paul Dudley White, los de René Favaloro y de tantos otros médicos que han enriquecido la historia de la humanidad, y si los recordamos y los pretendemos honrar con nuestro proceder, debemos al igual que se han unido investigadores, empresarios e inversores, los médicos también debemos tender esos mismos puentes entre las diferentes especialidades. Así nos enriqueceremos los clínicos de los avances de los investigadores. Los investigadores de los farmacólogos. Los Cirujanos de los psicoterapeutas y así sucesivamente. Y para quienes desde alguna relativa posición de privilegios social, profesional o económico se considere que es el ombligo del mundo, bueno es recordarle este pensamiento:
    “Dijo en la cumbre mi orgullo, nadie ha llegado hasta aquí.

    De repente vi posado, un mosquito sobre mí”
    1) El sentido de la vida – Jan Amos Comenius
    http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/03/el-sentido-de-la-vida-jan-amos-comenius.html
    2) El genoma LAG y porqué hay más estrés y más enfermedades relacionadas con el estrés
    http://drgeorgeyr.blogspot.com

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