Autor: Eduard Punset 7 febrero 2010

Importa más el impacto de los sentimientos abstractos que los físicos y concretos de la sed o el hambre. Los dolores causados por motivos sociales –como un desamor– o los placeres de igual naturaleza –como aprobar una oposición– activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir, como la práctica del sexo.

Se está confirmando, pues, una sospecha que teníamos muy pocos en el sentido de que el cerebro trata con la misma deferencia o indiferencia, según se mire, experiencias sociales y abstractas como una falta de reconocimiento social y conductas físicas tan concretas como saciar el hambre o morir de sed.

Lo que está sugiriendo la ciencia, ni más ni menos, es que el mundo de los sentimientos y la historia del pensamiento inciden en el corazón de la gente en no menor medida que una hambruna o el calentamiento global. ¿Entonces por qué nos ocupamos menos de los primeros que de los segundos?

Y, si eso es cierto –y ya no puede negarse que forma parte del pequeño y modesto acervo científico–, deberían matizarse muchas de nuestras convicciones o, cuando menos, alterar lo que yo llamo nuestra “estrategia de compromisos”. No es seguro, por ejemplo, que nuestra supervivencia dependa en mayor medida del famoso cambio climático que de nuestro reconocimiento individual por el resto de la sociedad; de saber, en definitiva, si me odian o me aman.

Una cría de chimpancé se aferra a su madre. El cuidado parental juega un papel esencial en el aprendizaje de los mamíferos. Esta característica, ha valido a los mamíferos (humanos incluidos) su éxito evolutivo (imagen: usuario de Flickr).

Es mucho menos probable de lo que se creía hasta ahora que nuestras necesidades fisiológicas revistan un grado de urgencia mayor que nuestros sentimientos. A ver si ahora resulta que dar dinero para combatir el sida o la malaria activa el llamado “circuito cerebral de recompensa” en mayor medida que recibir la misma cantidad de dinero para colmar necesidades personales. (Confidencialmente, les confieso a mis queridos lectores que también esto ha sido comprobado en experimentos apoyados en resonancias magnéticas funcionales, aunque recomendaría no divulgarlo todavía para no soliviantar excesivamente a los incrédulos y psicópatas a quienes cuesta admitir o sentir el dolor ajeno.)

El misterio no desvelado todavía es por qué el cerebro trata igual la necesidad afectiva que la física. Todo el mundo entiende que la falta de alimentos y de agua o las temperaturas extremas causan dolor. Pero ¿por qué utiliza el cerebro el mismo sistema neurológico para abordar privaciones y recompensas físicas que privaciones y recompensas morales?

Un equipo de científicos liderado por H. Takahashi de la Universidad de California, en Los Ángeles, sugiere que existen razones evolutivas de supervivencia de la especie que explicarían dicho comportamiento. En los mamíferos –y muy particularmente en los humanos– es muy elevada la dependencia de los recién nacidos, que llegan al mundo desprovistos de los mecanismos necesarios para sobrevivir por su cuenta. El precio pagado por disfrutar de una inteligencia mayor que el resto de los mamíferos cuando se es adulto implica dedicar los siete primeros años de la vida al aprendizaje y a formar la imaginación, en régimen de todo cubierto, por supuesto, incluidos los gastos sanitarios.

Sin la dedicación de un cuidado específico, que sólo puede dimanar de sentimientos y afectos sociales, ningún recién nacido podría sobrevivir. En este sentido, los sentimientos sociales preceden la cobertura de las necesidades físicas y concretas, como dar de comer, calmar la sed o proporcionar la temperatura adecuada. Es muy discutible que sin esos sentimientos sociales pudiera darse luego la compensación física necesaria para sobrevivir. El cerebro acierta en dar a los primeros la misma prioridad que a la segunda. Esta vez, la evolución optó por la alternativa adecuada. Ahora, sólo hace falta que todos nosotros nos comportemos de igual manera. Por lo menos, durante 2010.



66 Respuestas to “El cerebro no distingue entre dolor físico y emocional”

  1. Pere Perellón:

    Porque el cuerpo físico va ligado al espiritual formando un único ente el cual no diferencia entre material o inmaterial. Sus emociones se desprenden y propagan de igual forma. afectando a todo el sistema que nos lleva a reaccionar de una misma manera.

  2. Rosario Bolaño:

    Encantada de visitarle por primera vez, y en el futuro, más encantada todavía.
    La falta de valores genera apatía, aburrimiento, porque falta el entusiasmo por alguna cuestión o meta en nuestras vidas.
    Me refiero a los que consideran que todo es una basura y que no merece la pena nada…
    El considerar que no es necesario sonreir por la mañana ni ser amable, porque al sujeto en cuestión le va mal. ¿Para qué?. Conste que no lo digo porque personalmente mi vida esté exenta de problemas.
    Pesimismo. Rebeldía. Dejadez.
    Tener algo por lo que vivir, es fundamental. Completamente de acuerdo, y muy interesante su reflexión. Un saludo.

  3. agustin fernandez del castillo suardiaz:

    hola a todos,

    Creo que el exponer ideas es esencial para ver si la comprensión a nivel de conceptos existe y si no, hay que empezar primer o por asentar los conceptos desde los que ir subiendo escalones.

    TESTIGO- CONCIENCIA.-

    Ya España no es solo flamenco y toros. Menos mal. Ya la gente se interesa por cerrar los ojos y escuchar y mirar dentro. Menos mal. Y ahora hay que ver, si nos interesa asentar en nuestras vidas la idea de que yo tengo ya la capacidad de darme cuenta de mis ideas. Eso me sitúa detrás y no delante de la mente. Ese TESTIGO ya está ahí. No me lo tengo que inventar.

    Práctica : Sal durante una semana a dar una vuelta e imagina que tienes ojos y orejas por toda la cabeza. NO SUELTES ESTA VIVENCIA GLOBAL. LLénate de conciencia de tu alrededor durante el paseo y verás que inmediatamente, ya reconoces en tu vida, ese salto de la rana que pretende dar la mente para obligarte a meterte en tus pensamientos y aunque estés en la calle, hacer que te olvides de ella y te metas en un limbo mental. Hazlo.

    Y si te vale para algo, no prepares para las maletas para ningún monasterio, que lo que has constatado ya está ahí listo para empezar a ser usado. Eso si tendrás que soltar ese miedo, que no te deja soltar la mente . Habrá que empezar a incluir al mundo exterior en tu conciencia. Habrá que empezar a sentir la Vida, y dejar de respirar lo justo para seguir pensando. Habrá que …. Habrá que …., Habrá que. ….. La solución a este ir haciéndonos grandes, como todo, es empezar a mover las piernas, investigar, cuestionarse, soltar sobre todo miedos……

    ENTENDER QUÉ ES LA MATERIA. QUÉ ES EL CUERPO.-

    El monito, tan pronto tiene cosquillas en la tripa , como de tonto no tiene un pelo, calma esas cosquillas comiendo. Y en cuanto la digestión le quita energía en el cerebro y se la lleva a la tripa , el monito está contento y su inquietud olvidada.

    Tan pronto como la energía vuelve al cerebro, cada vez que el monito respira, siente una inquietud que no sabe lo que es. Y se va a garrarse a donde sea para que le calmen esas otras cosquillas que él, durante su vida, no va a saber describir de donde vienen. Como de tonto no tiene un pelo, se agarra a lo que sea sobre todo si esta calentito y con tacto de franela. Esa inquietud, no es en la tripa es global.

    La materia, el cuerpo, antes de que con la mente racionalicemos nuestros estados interiores, es solo miedo de tener miedo, inquietud difusa, ansiedad sin racionalizar. A partir de que con la mente reconozco lo que siento o lo que me pasa, toda esa inquietud y todos ese miedo de tener miedo, se canaliza y la inquietud desaparece hasta que el ciclo vuelve a empezar.

    La respiración es la herramienta al servicio de la VIDA para que nos pongamos en marcha a desbrozar materia, a desbrozar nuestros sentires , a expresar la vida viniendo desde lo oscuro y teniendo la responsabilidad de llevar la vida hacia la claridad. ( canalizar visceralidad, reconducir emoción, transformar en sentimiento etc )

    Practica : Pregúntate ¿ Y yo qué siento ? Siento soledad, o siento tristeza o siento que debo hacer esto o lo otro. Saber contestar a esta pregunta, ya es importante pues si ya sé lo que siento, el siguiente paso es poner la mente a funcionar y poner en marcha una idea para dejar de estar solo, o para contentarme o para elegir opciones sobre lo que me propongo hacer.

    No hay forma de salir de este mundo inicial donde solo hay miedo , si no racionalizo primero y actúo después.

    – LA CONCIENCIA VA A REGISTRAR PRIMERO OBJETIVAMENTE HECHOS.

    – CUANTO MAS ME MANTENGA EN ESE ATESTIGUAR QUE NO JUZGA, MAS PARAMETROS ME DARÁ LA VIDA PARA REGISTRAR CORRECTAMENTE LOS HECHOS.

    El trabajo de la mente de poner en marcha ideas vendrá después y no antes de hacer este trabajo previo señalado. Si tú lo haces antes, NO SABES LO QUE TE ESTÁS PERDIENDO. LA POSIBILIDAD DE SER Y HACERTE GRANDE.

    La Vida se asegura de que la respiración, nos recuerde permanentemente nuestras obligaciones de dejar de vivir desde el miedo, crecer y hacer entre todos el mundo menos malo posible.

  4. Ana Alou:

    Eso es!, sin afecto. existe otro estudio (realizado en EEUU) y que pasaron en los medios de comunicacion, donde los bebes que eran mimados, y motivados se desarrollaban equilibradamente, y los bebes que simplemente eran alimentados para su supervivencia fisica no alcanzaban el peso obtimo. a la par de ser un estudio muy cruel, me centrare en la obviedad de que sin afecto. la piramide nutricional del cuerpo y la mente, No sirve para nada.

    si nos centramos en la necesidad de atenciones, y resumiendo TODAS afectivas, que precisa un ser humano desde que es ENGRENDADO (no olvidemos que dentro del universo uteriano, se fraguan todos nuestros sentidos, y la musica clasica o melodica, y dialogos de afecto que una madre puede transmitir a su hijo dentro de su barriga, es aprendizaje, motivacion y insuflar vida, de esta forma realmente el ser humano estariamos condenados a repetir una y otra vez, la carrera de la vida, porque la principal leccion es aprender a ser AFECTUOSO, con tu entorno, etc etc ¿se aprende y educa a saber amar, desde que nos formamos dentro del vientre materno? Por supuesto!, el centro de energia y la brujúla seria ser fuertes, saber valorarnos y valorar a los demas, son cuestiones que solo se aprenden de madre a hijo.
    ¿ no creen?.

  5. Gabipan:

    Yo tengo todas las respuestas, he descubierto ser un seperdotado emocional, puedo demostrarlo, se cual es el mecanismo de nuestra mente, puedo explicar sus contradicciones, todo es mas sencillo de lo que podiamos imaginar, ahora solo necesito alguien de reconocido prestigio que certifique que estoy en lo cierto, pues evidentemente nadie me cree.

  6. Patry:

    Ya el doctor Eric Berne, hace décadas, basó su teoría acerca de la conducta humana en la idea de la necesidad de recibir “caricias”, en el sentido literal y virtual de la palabra, como estrategia biológica de supervivencia del sistema nervioso.
    No se por qué pareciera que aquella idea tan acertiva ha quedado olvidada en la historia de la psiquiatría humanista.
    Quizás ahora que se puede “ver” a través de la resonancia magnética se retome aquella línea de psicoanálisis.

  7. Belén:

    Realmente nos tenemos que ocupar del dolor del corazón (emocional), ya que si se descuida puede producir daños fisiológicos.

  8. tipiconsla:

    La frase que me viene a la cabeza en estos tenmas es la de siempre: El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

  9. alejandro:

    claro por eso hay jente que muere de amor,aunque tengan que suicidarse, de soledad, de infelicidad, y surge la filosofia para dar sentido a nuestras vidadas algien me responde cual es el sentido de la vida, y su finalidad

  10. Ahí fuera: gestionar los favoritos, enviar correos efectivos, dolor emocional y más | Control Efe:

    […] El cerebro no distingue entre dolor físico y emocional: “Importa más el impacto de los sentimientos abstractos que los físicos y concretos de la sed o el hambre. Los dolores causados por motivos sociales –como un desamor– o los placeres de igual naturaleza –como aprobar una oposición– activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir, como la práctica del sexo”. [Eduard Punset] […]

  11. Webs, noticias, curiosidades, artículos… » El blog de DROBLO:

    […] El cerebro no distingue entre dolor físico y emocional […]

  12. Magaly Rivera:

    Me pasó que me preguntaban: “Magaly, cómo es que tienes tantos niños” y siempre les respondía igual: “Es que soy muy egoísta”, pero… es todo lo contrario; trabajas demasiado en dárles tan buenas educación. “Justamente estoy creando seres que me quieran porque es lo único que me gusta de esta vida” (Tengo 5 hijos y hasta el momento la táctica ha sido positiva).

  13. Juanjo:

    Nos han hecho creer que los primates tienen una estrecha relación con nosotros,que venimos del mono.Es una idea que introdujo la Psicologia hace muchos años y aun prevalece en nuestros tiempos.Por lo tanto como somos “animales”se tiene que experimentar con ellos,fármacos Psiquiatricos,ETC (terapias electroconvulsivas) y para cada conducta o actitud,existe una droga Psiquiátrica. Que curioso que las industrias farmaceuticas se tomen tantas molestias para “ayudarnos”.Realmente las emociones las crea uno. En función de las adversidades que se encuentre uno en la vida, si estas vencen al individuo con el paso de los años,a este se le merma no siendo la persona tan capaz que era,pero si por el contrario la persona consigue sus metas él se siente capaz y más habil en la vida y su emoción subira por las nubes. Gracias.

  14. Ignacio Díaz:

    Sí, teóricamente estoy de acuerdo, pero como indica Perséfone (comentario 2), ¿qué ocurre con el dolor crónico? Insisto un poco.

    El dolor crónico se refleja también en otras zonas: produce en muchos casos depresión y ansiedad; desarraigo social, aislamiento; problemas o pérdida de pareja; problemas familiares; problema de credibilidad respecto a su -o nuestro- sufrimiento por cercanos y algunos médicos el miedo que tienen muchos profesionales en recetar opiaceos, incomprensión, pasar por muchos médicos y pasar los años sin respuestas; problemas laborales, desempleo, bajas, jubilación, pérdida de un negocio o empresa familiar por no poder atenderlos, problemas económicos, deudas, no poder recibir terapias no cubiertas por las unidades de dolor, como la acupuntura o la natación; pérdida de neuronas, de memoria; efectos secundarios de los medicamentos; tendencia o deseo al suicidio; efectos adversos sobre la sexualidad, ausencia de ella, discapacidad; problemas de sueño, de su calidad y de insomnio; dependencia a los fármacos, delirio, aturdimiento, incluso -yo no, por fortuna- alcoholismo en muchos casos; adicción a internet… A todo ésto se le suma el coste que supone para las empresas y al Estado.

    Busco terapias, intento aplicarme éso que denominan auto-ayuda psicológica. practico la PNL, la relajación, la meditación, musicoterapia, leo y estudio -ciencia, literatura, política, filosofía: no he perdido la curiosidad, éso sí-, escribo para mí y varios blog, administro un blog sobre el dolor crónico -El Faro del Dolor (no sufras sol@ y en silencio), http://farodeldolor.blogspot.com/- y una página en facebook, veo documentales o programas como REDES, comedias, películas interesantes, algún programa de humor -donde usted aparece a menudo, por cierto- y nada de programas convencionales o masivos -vamos basura-…

    Pero, como no puedo llegar ni al portal del edificio, sólo trato con mi madre -con la que, por cosas de la infancia y adolescencia temprana, hace años que apenas nos soportamos, pero tuve que regresar a vivir a su casa por las deudas y, por lo tanto, cambiar de ciudad a la fuerza, con lo que conlleva en lo poco social que me quedaba- y mi hija de siete años -la única alegría, el único estímulo positivo en lo emocional, por ello vivo aún-. Casi todo el día es soledad y, a menudo, ni subo la persiana. A pesar de los opiaceos -incluidos parches de mórficos- o del medicamento lyrica, el dolor es un continuo que te corroe y que aumenta -por acostumbrarse a las drogas-, del que te dicen que no tienes cura ni más remedio que el farmacológico. Y uno quiere salir, pero no puede, o relacionarse, pero no hay nadie. E intentar cada día que la existencia no gire en torno al dolor, mas casi siempre es en vano. Como digo, sólo sigo vivo por mi hija. No es mi caso, tras tantísimos años -la pesadilla comenzó hace veintiseis años-, no es aplicable o cierto del todo aquello de Buda de que “El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Más cerca de la verdad, a mi entender y padecer es “Cuando el dolor es insoportable, nos destruye; Cuando no nos destruye, es que es soportable” (Emperador Marco Aurelio) o “Hay dolores que matan: pero los hay más crueles, los que nos dejan la vida sin permitirnos jamás gozar de ella” Antoine Apollinaire). Más todavía si al dolor lo acompañan horribles latigazos eléctricos y espasmos musculares impredecibles y no del todo controlables y que traen otro tipo de dolor, el neuropático, más horrible que el miofascial.

    Eso demuestra que lo afectivo es una posible tabla de salvación. También es cierto que la empatía, el preguntarte cómo te sientes, una palabra de ánimo, una caricia -todas ausentes en mis días-, estar en compañía de alguien hace mucho bien. Pero el problema del dolor crónico severo reside en que suele ocurrir que aglutina también a otros dolores y problemas que, repito, afectan a otras áreas cerebrales.

    Se está insistiendo en las investigaciones mediante la resonancia magnética funcional y estudios genéticos y sobre los péptidos opioides, pero por lo que sufro y he leído de otros países, la medicina pública -ya lo experimentó usted- queda muy lejana de esos avances y, aún peor, de la persona, del -nunca mejor dicho- paciente. Y creo que se deberían destinar más recursos a este problema que afecta, en alguna u otra medida al 11% de la población española. De hecho, creo que no ha sido tratado concretamente ni en Redes ni en ninguno de los blogs del proyecto y creo que sería una interesante aportación, más aún con la repercusión mediatica y peso social que ahora, por fin ha logrado.

    Se trata de un síndrome multidisciplinar en el que, en los casos más graves -y, por consiguiente, ajenos a la mayoría-, es muy difícil manejar las emociones o lograr que la mente alivie lo suficiente: un caso digno de estudio. No nos olvide, Sr. Punset: le estaremos eternamente agradecidos. De especial importancia puede ser tratar la influencia de los péptidos opioides -dopaminas y cefalinas- y la manipulación genética, que nos podrían llevar a un mundo sin dolor pero sin depender de narcóticos.

    Gracias por llegar hasta aquí en su lectura. Reciba un afectuoso saludo.

  15. mio:

    Yo opino que ambos dolores son igual de discapacitantes, pero el que mueve el tepache siempre sera el físico, lo vi en una persona que tenia gripa y dolor de garganta, no quería nada bueno ni nada malo de lo que yo le ofrecia para que se sintiera mejor, solo quería que eso ya pasara. El dolor mental es curioso porque aun caminas, respiras, comes.

  16. ¿Duelen de verdad nuestros sentimientos? Aquí tienes la respuesta:

    […] El dolor físico y el emocional pueden de hecho ser lo mismo. Cuando sufrimos dolor se activan unas zonas concretas de nuestro cerebro. Estas son conocidas en base a numerosas investigaciones que se han llevado a cabo. Estas zonas son las mismas que se activan también cuando experimentamos sentimientos negativos. Es por esto que las situaciones emocionalmente negativas duelen, y duelen de verdad. Los sentimientos llegan a causar mucho más dolor de lo que pensamos. […]

Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.