Autor: Eduard Punset 20 septiembre 2009

En los anales de la pintura llamada naïf –tal vez por su proximidad a la manera de ser de los niños–, hay un cuadro del que fue, probablemente, su pintor más excelso, el haitiano Obin, titulado Pont-médisant sur la route de Millot. Un personaje montado a caballo atraviesa el puente, indiferente a lo que allí se cuece. Apoyado en la baranda de la izquierda, pero de pie, alguien mira al animal como si allí no se barruntara nada, mientras que, sentado en el lado opuesto, otro le habla a una moza de a pie a poca distancia. En el cauce del río, unas plantas verdes animan algo el escenario. Y nada más.

En el cuadro está todo lo imprescindible para montar un relato. Alguien que medita; otro que se desplaza a alguna parte; un tercero que le dice algo ininteligible a una joven en busca de compañía. El pintor oriundo del norte de Haití quiso decirnos “no hace falta más para liarla”, basta la fase del chismorreo y la maledicencia. Es una visión tranquila del mundo que nos rodea. No pasa casi nada. Nadie vitupera a nadie. Es lo que aparenta ocurrir cuando se ignora –no tenemos más remedio por nuestro tamaño– la truculencia del mundo microbiano. Somos demasiado grandes para percibirlo y demasiado pequeños para concebir la vida galáctica.

Philome Obin, Mariage

El Pont-médisant… representa más de un 90 por ciento de la realidad. Es la vida antes de que estallen en algunos lugares muy localizados el furor y la desvergüenza: como en Iraq, Afganistán o el Congreso de los Diputados. La casi totalidad de la existencia transcurre en un silencio amoroso: gente que se saca unos a otros los piojos mientras sonríen; ojos penetrantes que desde un banco de piedra miran al río bajar a la mar; conductores de trenes de cercanías que, cuando les dejan, disfrutan del paisaje que va desvelando la máquina; tímpanos apacibles de médicos escuchando los latidos de un corazón ansioso; los entramados emocionales idénticos de los niños y sus mascotas descubriendo el mundo todavía inexplorado; y el esplendor vegetal.

Es cierto, muy de vez en cuando estalla una guerra llamada “mundial” en un lugar muy localizado y se enzarzan a tiros los que estaban sentados en el puente contemplando cómo fluía el río. Es cierto que, en lugar de chismorreos amorosos, hay quien de pronto le grita al de enfrente que está violando el orden natural o el fabricado por ellos mismos. Súbitamente se congregan muchedumbres que parecían invisibles para aplaudir a uno de los dos bandos; rara vez superan el millón de personas de los seis mil millones que se han contabilizado hasta ahora. Pero la práctica totalidad de los medios escritos, visuales y digitales se concentra en el alboroto que están provocando esos cuatro gatos y lo amplifica al relatarlo.

Choucoune (or Ti Zoiseaux - Little Birds), Chery Jacques

La realidad, no obstante, sigue siendo de forma abrumadora lo que el pintor naïf Obin reflejaba en el cuadro Pont-médisant… Muy por encima y mucho más allá del griterío de unos cuantos, irrumpe y desborda todos los escenarios el descubrimiento de que el caballo siempre procura complacer al jinete; la constatación de que el burro es mucho más afectivo e inteligente de lo que esperábamos, pero que le gusta hacer burradas; la confirmación del universo colosal que está descubriendo con sus primeras palabras la pareja flotando en la orilla izquierda del río, y la contemplación del observador pensativo que con su curiosidad inicia en la otra orilla la transformación de la naturaleza y la revolución científica.

¿Tanto cuesta desenmascarar a los ruidosos pregoneros del insulto y del dolor? Se diría que su realidad es la única que existe, cuando representa una ínfima parte de la misma.



69 Respuestas to “¿Cuántas realidades existen?”

  1. Alberto:

    Interesante artículo pero… el problema, creo yo, radica precisamente en que hoy en día, esos micromundos que conforman el 90% de la realidad están contaminados de raíz por esa amplificación mediática de acontecimientos locales pero decisivos a nivel “global”, “universal” o “histórico”. Antiguamente, ciertamente había mucha más dosis de realidad en las pequeñas cosas, que en la realidad acaparada por la I o la II Guerra Mundial, más estruendosas mediáticamente, pero personalmente inapreciables. La guerra como tal tomaba realidad bajo la literatura mediática y política, porque en la trinchera, las realiadades correspondían a la experiencia subjetiva de cada soldado, y lejos de la guerra, ajenos a ella, ésta no era más que un rumor. Pero, ¿no fueron estas guerras infinitamente más decisivas a nuestra realidad actual y subjetiva, que los momentos retratados por el cuadro de Obin? Así que, qúé es más real a efectos sociales, ¿las realidades subjetivas o las realidades literarias? O es que a efectos sociales ¿son más reales y decisivos los pequeños eventos, que los ostentosos hechos? No parece que así sea, aunque quizá debiera.

    Hoy en día, tan globalizados como estamos, la realidad la dictan los medios de comunicación (y las personas o entidades a quienes dan voz), no los pequeños eventos (ojalá) influenciados y programados vitalmente por los acontecimientos mediáticos. Los pequeños eventos, a decir verdad, bajo la preponderancia virtual, parecen estar cada vez más desplazando su autonomía e influjo social y cultural, a la nada. O al voluntario aislamiento y anonimato.

  2. juan:

    Muy agradecido, berto, tanto por la estremecedora aclaración, como por su amigable reconocimiento.

    Con afecto.

  3. francisco:

    bueno para mi, el cuadro representa muchas cosas eso todo depende de como lo mires ya que ahi muchas realidades y las personas cada una tiene realidades diferentes, pero para mi al final todo es un todo que todo esta unido por algo asi como por el adn o por paresteco o por vivir en un mismo pais. todos nos componemosal final de los mismo.

    y las realidades las vemos depende de como no crien y de donde vivimos y del entorno que te entorna.

    saludos a todos

  4. El otro Carlos:

    Hola Juan, encuentro muchos puntos coincidentes en su punto de vista, salvo en algunos detalles casi intrascendentes. Muchas gracias por sus comentarios. Si me permite, me gustaría repetir para énfasis, algunos de sus, -a mi juicio-, acertados criterios. Estoy seguro que buscan defender la imparcialidad, la inclusión participativa o pluralidad, aún la de una minoría que se atreve a desarrollar criterios menos ortodoxos, pero intensamente comunicativos, dialogativos, incluso en el distinguido campo de las ciencias. Se deduce que perspicazmente aborda la crítica a estos “grupos minoritarios”, basados ni más ni menos, en vehementes y frecuentes dogmas de una “plausible” mayoría que paradójicamente más suele pregonar repudiar tal concepto (el dogma) ¿?.

    Se sabe, como bien comenta Ud., lo frecuente que suele pasar y juzgar-, al hablarse de una “mínima cantidad que significan los dolientes frente a una risueña mayoría, pareciendo sugerir[se] la conveniencia de ignorarlos.” Claro que el raciocinio de cada uno, respecto a una conciencia tranquila al respecto, bien puede acusarnos o excusarnos. Nuestra actitud e introspección nos darán la respuesta personalizada al respecto.

    Sin más, con su permiso, paso a la reiteración. Se ha dicho con acierto que la repetición es la madre de la retención. Ud. aborda la modulación moral que debiera preservar la verdadera ciencia y es digno recalcarlo:

    “…Espero que resulte estimulante, especialmente a quien, o quienes, suelen con penetrantes y agudas observaciones, que se echan pronto en falta, establecer ricos matices con emisiones en alta definición que, se quiera o no, transforman el mapa mental de quien las atienda, incrementando nuestra complejidad y orden interno. Pues aquí estamos tocando un tema primordial, y de ahí la falta.”

    “…Así como es comprensible que un ciego pueda dudar de la existencia de los, para él, incomprensibles colores, o alguien carente de paladar, de los sabores; así quien no tenga experiencia de trascendencia puede, y lógicamente, debe creer que eso no existe. La diferencia entre los primeros y los últimos se debe al criterio de los más. La mayoría dice que percibe colores o sabores; pero solo una minoría admite haber percibido la trascendencia (…) Es percepción y, por tanto, no hay que caer en la tentación de contraponerla con el pensamiento. Son, si se me permite la expresión, dos líneas en el espacio que se cruzan, sin cortarse. Pero la que contiene la experiencia trascendente identifica ambas y no al contrario.”

    “La ciencia, muy a menudo, se ha visto obligada a deshacer lo dado por cierto, por lo que, en principio, parecía un pequeño ajuste, un asuntillo sin importancia. (…) no olvidemos que la física, a día de hoy, nos proporciona un amplio abanico de datos, algunos aparentemente absurdos. Tenemos demasiados frentes abiertos como para poder delimitar el campo del “pensamiento científico”. A tal punto que, ni siquiera, el estricto cumplimiento de los requisitos lógicos nos asegura, a día de hoy, su invulnerabilidad. La necesaria humildad debe hacernos admitir que lo llamado pensamiento científico, ocupa un campo revisable, dentro de límites igualmente revisables.”

    “…Y la ciencia, aun con sus vaivenes, se va adueñando de partes de lo que, mientras no entiende, llama magia. Aunque ese territorio, ignoto y desdeñado, esté siendo ocupado simultáneamente por lo absurdo y lo sublime. Solo cuando la ciencia lo alcance podrá dilucidar, provisionalmente, si se trataba de lo uno o de lo otro. Pero antes no.”

    “…La percepción trascendente citada así parece indicarlo, incluso ateniéndonos a un puro muestreo estadístico de pensadores a lo largo de la geografía y la historia, lo que nos resolvería la pregunta planteada al principio. Existen tantas percepciones de la realidad como percibientes, pero la realidad sería única, englobándolo todo.” (solo agregaría que puede ser alcanzable en la medida que la sagacidad junto con la honradez y la humildad, van escalando los peldaños que disminuirían la diferencia precisamente entre los percibientes y tal realidad “única”.)

    “…Quien llora porque sufre, no insulta, es el síntoma que revela la patología que nos pone en peligro. Así como pienso que hay que desatender a quien insulta, por higiene mental, sé que hay que atender a quien se lamenta. Aunque fueran pocos. Aunque fuese uno. Y en cuanto a desenmascarar se refiere, no creo que haya sugerido usted ningunear a quienes sufren y expresan su dolor, sino a quienes los crean y gozan amordazando los dolores ajenos. Aunque hubiese solo uno. Por eso no creo equivocarme al suponer que al decir dolor, ha querido referirse a negatividad. Y si es así, claro que concuerdo. Si no, no.”

    Nuevamente gracias, Juan,

    atentamente,

    ElotroCarlos.

  5. volframio:

    depende desde donde percibas esta realidad,no somos todo lo que hay ni hay todo lo que somos.imaginemos un objeto tridimensional donde varias personas contemplan el objeto desde distintos ángulos¿quien tiene la imagen mas acertada del objeto?. Aunque nos encontremos en el mismo plano espacio temporal, todo es distante en sus formas de entender,puesto que aunque las formas son una,las percepciones de la formas son infinitas.

    Somos juguetes de una existencia, que no trasmite de principio a fin sino que somos partes del fin de la forma existencial

    saludos;mentes inquietas

  6. María-Iris:

    Ultimamente estamos conociendo desbordamientos de agua, alteraciones atmosfericas exageradas en distintas zonas de la tierra.
    Hay cambios en la manera de querer también portarnos los humanos con la naturaleza.
    La Astrología, que ultimamente ha perdido valor en uso, viene anunciando con la posición de los planetas en tránsito todo lo que está ocurriendo.
    Nadie se atreve a concretar y tampoco hay que hacerlo como alarma, sólo hay que esperar y comprobar hasta que punto las fuerzas influyen cuando están en oposición o en cuadraturas, cuando los aspectos son díficiles; yo que la sigo he podido recoger cómo y por qué esa armonia a veces se rompe. Busca recuperar el orden perdido por la desproporción en el uso de la energía.
    En la primavera del 2011, Urano entrará en Aries y la Ciencia estará preparada para un nuevo nacer, el conocimiento tendrá más luz y la energía en uso variará y con ello la vida. Será como un amanecer. Eso nos indica, que aun habiendo sido este año importante con descubrimientos en Medicina y otros campos y con el acercamiento del hombre a la ciencia valorándola, el 2010 será un año que cierre un ciclo, se llegará lejos en algo que nos haga pensar en lo nuevo, dejando lo que sobra, lo que no vale.
    La existencia va a ser entendida de otra manera, el subconsciente por distintas razones abrirá ventanas hacia dentro, el engaño que nos separaba de esa realidad que llega, se tendrá que ir y veremos mejor.
    Cambiar la forma de pensar no es fácil así que serán algunos acontecimientos los que nos obliguen, quedando siempre la posibilidd de cambiar el nivel de conciencia voluntariamente.
    Mi idea no es predecir, es adelantaros que existen movimientos, que todo está entrelazado.
    El campesino a veces se sirve de las aves, otros de la tierra, pocos son videntes, algunos pueden intuir, y como yo hay quien amando la Astrología, disfrutan. No es mi profesión. Es la fuente de la que de vez en cuando bebo, aunque la uno a más cosas.

    El 2010 es un año muy importante, estad despiertos, si poneis finalidad no tendreis finales dificiles. Pasareis al nuevo ciclo habiendo terminado o dejado o integrado.

    Nos vamos a encontrar con la MEDIDA, la justa, a la que nos va a llevar el abrazo de la libertad con la responsabilidad.
    Van a mandar los acontecimientos, ellos nos harán ver sin rebeldía lo que nos conviene.

  7. El otro Carlos:

    PARTE I de II

    No pudiera aseverar cual sería la contrapartida minorista en este tema propuesto por D. Punset sobre cuántas realidades existen, desde el punto de vista, quizá; o bien del grado en que se toma partido, o bien de la pretensión justa o no, de la hegemonización de la divulgación científica. Sus conclusiones finales nos permitirían circunscribirlo, muy probablemente no precisamente a un tema político, ni artístico, … sino en el marco “científico revolucionario” o en los que son encuadrados como disidentes de este.

    Utilizando métodos de exclusión de probabilidades y algunas que otras pistas, si bien al inicio de la exposición se aborda una generalidad ciertamente mayúscula de intereses triviales, demasiado cotidianos pero reales y cito: “un 90 por ciento”; después, en el desarrollo o cuerpo del discurso abstracto, ya D. Punset nos introduce un despunte que rompe la monotonía, aun constituyendo una minoría (cito): “Pero la práctica totalidad de los medios escritos, visuales y digitales se concentra en el alboroto que están provocando esos cuatro gatos y lo amplifica al relatarlo”.

    Se habla de un grupo de pocos millones (en opinión de Punset solo “un millón frente a unos seis mil millones de humanos contabilizados”), se trataría algo así, para darnos más pistas, del grupo de (cito): “quien[es] de pronto le grita al de enfrente que está violando el orden natural o el fabricado por ellos mismos.”

    Entonces nos llega la síntesis del expositor: “la realidad abrumadora”, la que pasa a incluir y redondearlo todo: “el 90 por ciento ” de la cotidianeidad más o menos indiferente de la que se hablaba al inicio, más el menos del uno por ciento, una minoría también comentada que integrarían “el griterío” de los que hablan de cosas como: “orden natural, etc., etc., “, y por “encima de esto”, si se me permite continuar, emerge el “descubrimiento”, (personalmente me preguntaría ¿qué tan “bien establecido”, concluyente, e imparcial, realmente estaría tal descubrimiento?), y vuelvo a citar del final: “irrumpe y desborda todos los escenarios el descubrimiento de que el caballo siempre procura complacer al jinete” (¿lo cotidiano e intrascendente, el 90 por ciento?); “la constatación de que el burro es mucho más afectivo e inteligente de lo que esperábamos, pero que le gusta hacer burradas”, (¿la minoría de la que se habla, el 1 por ciento?); y a continuación, una revelación del propio “universo colosal” que nos expone lo sencillo y lo complejo, desde cierta posición (¿sería mucho presumírsele un significado precisamente a la “izquierda” [del rio]?; seguramente si lo sería), de cualquier forma, tiene su ventaja esclarecedora pasar por fin, desde la ambigüedad de la metáfora a la literalidad de lo que PARA EL EXPOSITOR SERÍA UNA ENCARNACIÓN DE LOS CRITERIOS DE LA REALIDAD, y nos ha servido para deducir el resto de las partes, (cito): “la contemplación del observador pensativo que con su curiosidad inicia en la otra orilla la transformación de la naturaleza y la revolución científica.” Y el final del final, ¿el peso amenazante de la mezcla de sabiduría con ignorancia, de información con desinformación, -¿distorsión?-, o el desconocimiento de que no se conoce todo, en contra de la divergencia minoritaria, que no sería la primera vez que hubiese tenido la razón?, (cito): “¿Tanto cuesta desenmascarar a los ruidosos pregoneros del insulto y del dolor? Se diría que su realidad es la única que existe, cuando representa una ínfima parte de la misma.”

    Leyendo informaciones científicas varias, de difusión mundial, lo mismo desde un enfoque ateísta, precisamente mayoritario, y desde otro, teísta, evidentemente minoritario, estos últimos, aunque tampoco pudiese considerárseles un número despreciable, no deja de asombrar, no tanto en lo cuantitativo de ellos como lo cualitativo.

    Se sabe que el tema de la realidad se suele resolver planteándose entre estos dos extremos, y el intermedio, algo neutro del agnosticismo, (todos respetables), que aún siendo aparentemente menos polémico, otros lo interpretarán como una concepción que auto frecuenta la abstención o limitación innecesaria, o a veces trivial respecto a la necesidad que solemos tener de respuestas trascendentes hacia una resolución y una determinación existencial conocible, gnóstica.

    Tratando de encontrar un equilibrio como siempre en base al aumento de la información, de lo que aparentemente va en contra del pensamiento ortodoxo moderno y de lo que sería precisamente una revolución científica, frase que sin dudas, si bien nos atrae hacia el raciocinio lamentablemente suele predisponernos a los estereotipos. Ese hecho puede hacer que un científico que crea en Dios, automáticamente, y aún más, subjetivamente, se le considere ajeno al atractivo concepto de científico revolucionario, y hasta se irá más allá, ya incluso no se le considerará siquiera científico. Sabemos que sus credenciales intelectuales pueden ser tan altas o más que muchos de sus oponentes con otra concepción, pero el peso del estereotipo, sin dudas, lo señalará, y no solo esto, como bien sugiere D. Punset: una mayoría lo desdeñará. No es que enfaticemos una actitud crítica a lo que nos ha dicho, sino simplemente es una consecuencia real de que se aplica un esquema, un estereotipo, asociado a tal frase atractiva. De todos modos, a esa minoría, en un espacio participativo como este, me gustaría dejarle algunas oportunidades de expresión para ellos, y de tolerancia para los lectores. Así lo ven algunos de ellos:

    (Continúa…)

  8. El otro Carlos:

    PARTE II (Final)

    Como se sabe, realmente no son pocos los prestigiosos entendidos que ven en la naturaleza pruebas de que hay un Diseñador o Creador. Otros van más allá y cuestionan la integridad científica de aquellos colegas suyos que rechazan dogmáticamente la existencia de Dios.

    Así, el geofísico John R. Baumgardner señala: “Frente a unas probabilidades desfavorables en grado sumo, ¿qué científico honrado puede apelar a la acción del azar como explicación de la complejidad de los seres vivos? Actuar así cuando se tiene conciencia de estos números es, en mi opinión, una grave violación de la integridad científica”.

    El distinguido físico Richard Feynman destacó otro rasgo de la integridad científica. En un discurso de graduación universitaria habló de “cierto tipo de integridad extraordinaria” que incluye “hacer lo imposible por mostrar que uno pudiera estar equivocado”. “Esa es añadió nuestra responsabilidad como hombres de ciencia, ante otros colegas, y creo que también ante la ciudadanía.”

    Al exponer sus teorías, ¿emplean los macro evolucionistas con frecuencia frases como “pudiera estar equivocado”? Lamentablemente, tal modestia es muy rara entre ellos. En realidad, la modestia y la integridad deberían impulsar a muchos expertos a admitir que la ciencia, la cual se limita al estudio del mundo físico, no cuenta con los medios necesarios para contestar las preguntas referentes a la existencia de un Creador.

    Es conocido que la ciencia puede ser una ayuda muy útil. Así consideran que cuanto más aprendamos acerca de la complejidad y el orden del cosmos, más razones tendremos para reverenciar a Quien lo concibió. Hay científicos que mantienen una actitud abierta ante tales testimonios y los encuentran convincentes, por lo que seguramente acepten que la ciencia los ha ayudado a encontrar a Dios. Otros, sin embargo, no se convencen ni con un torrente de pruebas.

    Fuente de valores morales

    Lamentablemente, la práctica científica actual (otra vez viene a la mente el esquema de bloqueo que nos impone la frase “revolución científica”), tiende en muchos casos a minar los principios de la ética. El biólogo Richard Dawkins, quien rechaza la idea de Dios, señaló: “En un universo de fuerzas físicas ciegas y reproducción genética, unos sufrirán daños y otros no, y es imposible encontrarle el sentido o la justicia”. ¿Verdad que es una visión muy pesimista? ¿No creeríamos que la sociedad necesita un código moral que recompense el bien y castigue el mal?

    En este particular, la Biblia y la macro evolución atea tienen concepciones muy opuestas sobre la humanidad. La primera subraya que el hombre ocupa un lugar especial entre los seres vivos, y la segunda lo presenta como fruto accidental de procesos naturales ciegos. A diferencia de las Escrituras, según las cuales estamos hechos a la imagen de un Dios justo y amoroso y por ello podemos regirnos por el bien y la virtud, la evolución, con su lucha por la supervivencia, no logra explicar que demostremos cualidades como el amor y el altruismo.

    Mientras que la macro evolución no nos brinda ni esperanza ni finalidad, las Escrituras nos ofrecen un magnífico futuro con sentido. En efecto, declaran el grandioso propósito del Creador para el día de mañana: “Les daré un porvenir lleno de esperanza” (Jeremías 29:11, Biblia de América).

    Desde tal perspectiva, en muestra de humildad y sabiduría, un salmista escribió: “Sepan que Jehová es Dios. Es él quien nos ha hecho, y no nosotros mismos” (Salmo 100:3). Muchas mentes pensantes han concluido que este reconocimiento tiene mucho más sentido que las teorías modernas que atribuyen la existencia del hombre a la casualidad.

    Muchos científicos admiten sin vacilar que creen en un Diseñador inteligente, en un Creador. Aunque a veces tengan vagas nociones sobre quién es, coinciden en que hay pruebas de su existencia. He aquí otros comentarios:
    “Como científico, encuentro en el mundo que me rodea mecanismos de ingeniería tan complicados que me veo obligado a concluir que tras un orden tan complejo existe diseño inteligente.” Andrew McIntosh, matemático (Gales, Reino Unido)

    “El carácter intrincado de la naturaleza indica con claridad que hay un Creador. Una vez comprendido, todo sistema biológico y físico manifiesta increíble complejidad.” John K. G. Kramer, bioquímico (Canadá)

    “Entre los seres vivos resulta patente el orden, obra de un Poder superior al que yo llamo Dios. Es en este punto donde coinciden la fe y la verdad científica. La primera de ningún modo contradice a la segunda, sino que la completa al aportar una comprensión más sencilla del universo.” Jean Dorst, biólogo (Francia)

    “No concibo el universo y la vida humana sin un comienzo inteligente, sin una fuente de “calidez” espiritual que trasciende a la materia y sus leyes.” Andrey Dmitriyevich Sakharov, físico nuclear (Rusia)

    “Todos los animales presentan de algún modo un diseño singular adaptado a un ambiente determinado, y no puedo menos que atribuir la complejidad de dicho diseño a un Creador, más bien que a fuerzas evolutivas aleatorias.” Bob Hosken, bioquímico (Australia)

    Juicio sobre la crónica de Génesis:

    Gerald Schroeder, ex profesor de Física Nuclear, escribe: “La Biblia refiere en treinta y un versículos, con tan solo varios centenares de palabras, acontecimientos que abarcan dieciséis mil millones de años y sobre los cuales se han escrito millones de palabras en la prensa científica. Todo el desarrollo de la vida animal se resume en la Escritura en ocho oraciones. Teniendo en cuenta la brevedad de dicha narración, es extraordinario que coincidan los descubrimientos de la ciencia moderna con las afirmaciones de Génesis 1 y el orden en que se suceden, y más aún cuando nos percatamos de que toda la interpretación que presenta la Biblia en este capítulo se puso por escrito siglos -mejor dicho, milenios- antes de que tuvieran lugar los hallazgos de la ciencia moderna. Por consiguiente, es la ciencia la que ha llegado a demostrar su conformidad con el relato bíblico sobre nuestros orígenes” (The science of God, the convergence of scientific and biblical wisdom. [La ciencia de Dios: Convergen la sabiduría científica y la Biblia]).

    Saludos cordiales, El otro Carlos.

  9. macumba lele:

    El cuadro es precioso me ha conmovido.ole tu…

  10. El otro Carlos:

    Perdonen que el comentario anterior de fecha 5 Octubre 2009 a las 12:51 am. no deba aparecer en esta entrada sino en: ¿Es fiable nuestra percepción?, por error lo escribí aquí, y no donde se ha dicho. Saludos,

    El otro Carlos.

  11. Albert:

    la realidad cada dia parece ser más subjetiva y poco rigurosa, y más con el poco juicio con el que actúan las grandes potencias… también digásemos que los periódicos tienen su papel político mal adjudicado.

  12. david:

    Buenas, la verdad que me fascina el programa y todos aquellos referentes al cerebro y la mente.

    Una pregunta, hilando con el programa que hubo sobre nanotecnología y el recurso escéptico “cerebros en una cubeta”… sería posible este escenario de CCFF (o mejor dicho peli de terror) donde el cerebro sería extraido de un cuerpo y flotando en una urna de cristal conectados sus nervios a un ordenador que le simule la vida real?

    Ahñi dejo la pregunta.

    Saludos.

  13. “no hace falta más para liarla” « Nos Queda La Palabra:

    […] artículo ¿Cuántas realidades existen? en el Blog de Eduard […]

  14. Meritxell:

    Existen tantas realidades…. como personas en el mundo…

  15. Ana Rocha:

    Rrealidades tantas como personas hay en este mundo.tambien pasa por ser orgullosos y no querer dar la razon a nadie y solo confiar en nuestra razon.

  16. eligetuelcamino:

    Yo creo que el mundo necesita más espiritualidad, menos ciencia clásica y sobre todo menos religión. La explicación no puede estar en la mente, no se puede entender conceptualmente, necesitamos sentir o mejor dicho conocer.

  17. marietta izaguirre:

    hay tantas realidades, como analisis de diferentes personas, la pintura es un arte complicado, y cada artista deja varias opciones para la interpretacion, lo cierto es que,la realidad verdadera, solo la conoce el autor, a veces las obras se interpretan de manera erronea, y hacemos el analisis segun lo que entendemos o vemos y estamos muy lejos de la realidad, podemos o debemos hacer una interpretacion pero sin olvidar que quizas estemos equivocados o precipitandonos en un analisis sin observar detenidamente las pinturas.el analisis que hice yo, esta muy distante de las opiniones que he leido.

  18. Enrique:

    Pues a mi el articulo de Punset me gusta , pero las pinturas naif me parecen horribles……………………………………………………..
    Pase como ejemplo de lo que el señor Punset quiere decir , pero nadad más.

  19. danae:

    Yo necesiyo los nombres de las realidades

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