Tengo una carrera profesional que me cuesta mucho esfuerzo y con la que no estoy satisfecha. Sin embargo, mi trabajo es seguro y muy bien remunerado.
Vivo con mi pareja desde hace años; una persona fiel en quién confío, con la que formo buen equipo y con la que nos queremos mucho. Pero con los años ha dejado de mostrarse cariñoso y da muy pocas muestras de afecto que no están compensadas. Tiene una gran falta de interés en mis necesidades afectivas.
Tengo dudas acerca de mi trabajo, mi carrera, mi pareja, mi vida y mi futuro. En definitiva, no tengo ni idea de cómo averiguar qué es lo que quiero de verdad, pero siento que las cosas deben cambiar antes de que termine por conformarme con todas las cosas que me disgustan.
Responde: Nika Vázquez.
La introspección es la capacidad que tenemos los humanos de ser conscientes de nosotros mismos y de nuestros estados mentales. Es un análisis sobre nuestro modo de ser y actuar, es decir, de nuestro modo de vivir. Sólo con y desde el conocimiento podemos tener la opción de elegir, la libertad de tomar decisiones.
Desde la psicología evolutiva se afirma que las crisis, en contra de la popular idea que se tiene de que son malas, son positivas, porque llevan a la reflexión y al cambio. Ese cambio puede estar dirigido a cambiar las situaciones o a cambiar nuestra actitud hacia ellas. El que estén dirigidas a uno u otro aspecto dependerá de las posibilidades de cambio que haya, y de los recursos con los que contemos, tanto internos como externos.



1 Enero 2010 a las 9:27 am
Yo actualmente estoy inmersa en una gran crisis, y no veo que sea positiva, ni mis reflexiones me están llevando a ningún cambio deseado por mi, ni siquiera soy capaz de dirigir mi actitud.
Yo constato que dependemos absolutamente de elementos externos, y que los recursos personales, a veces, solo pueden ser la mano del niño que contiene el mar en el agujero del dique.
1 Enero 2010 a las 5:47 pm
… de parte de Robert Moore:
«Ésta es una dramática historia que probablemente recordaré mientras viva. Me la contó Robert Moore, de Maplewood, New Jersey.
“Aprendí la mayor lección de mi vida en marzo de 1945 –dijo–. La aprendí a cien metros bajo el agua frente a la costa de Indochina. Yo era uno de los ochenta y ocho tripulantes del submarino Baya SS 318. Habíamos descubierto en el radar que se acercaba un pequeño convoy japonés. Próximo ya el amanecer nos sumergimos para atacar. Por el periscopio vi un destructor, un petrolero y un minador. Disparamos tres torpedos contra el destructor, pero fallamos. Algo se torció en el mecanismo de cada uno de los torpedos. El destructor, sin saber que había sido atacado, siguió su camino. Nos disponíamos a atacar al último barco, el minador, cuando éste cambió bruscamente de rumbo y vino directamente a por nosotros. [...] Descendimos a cincuenta metros, para evitar la detección y nos preparamos para una carga de profundidad. [...]
Tres minutos después, se desataron todas las furias del infierno. Seis cargas de profundidad hicieron explosión a nuestro alrededor y nos empujaron al fondo del océano, a una profundidad de unos cien metros. Estábamos aterrados. Ser atacados en menos de trescientos metros de profundidad es peligroso, menos de ciento cincuenta es casi fatal. Y nos estaban atacando a menos de cien metros [...]. Durante quince horas, el minador japonés estuvo arrojando cargas de profundidad. Si una carga hace explosión a cinco metros de un submarino, la sacudida abrirá un agujero en éste. Fueron docenas las cargas que explotaron a quince metros de nosotros. Nos ordenaron quedarnos echados en nuestras literas y en silencio y permanecer tranquilos. Yo sentía tanto pánico que apenas podía respirar. Me decía una y otra vez: ‘Esto es la muerte… Esto es la muerte… Esto es la muerte…’. Con los ventiladores y el sistema de refrigeración desconectados, el aire dentro del submarino subió hasta casi 40°, pero yo estaba tan helado de miedo que me puse un jersey y una chaqueta forrada de piel y seguía temblando de frío. Los dientes me castañeteaban y me invadió un sudor frío y pegajoso. El ataque duró quince horas. Luego cesó de repente. Al parecer el minador se quedó sin cargas de profundidad y se marchó. Aquellas quince horas de ataque me parecieron quince millones de años. Toda mi vida desfiló ante mí. Recordé todas las cosas malas que había hecho, todas las cosas absurdas que me habían preocupado. Antes de incorporarme a la Marina era empleado de banco. Me preocupaban las largas horas de trabajo, la escasa paga, las escasas perspectivas de ascenso. Me preocupaba no tener casa propia, no poder comprarme un nuevo coche, no poder comprarle a mi mujer ropa bonita. ¡Cómo odiaba a mi viejo jefe, que siempre me estaba regañando y reprendiendo! Recordé cómo llegaba a casa resentido y malhumorado, y me peleaba con mi esposa por nimiedades. Me preocupaba una cicatriz que tenía en la frente, un feo corte que me había hecho en un accidente de coche.
¡Qué grandes me habían parecido todas aquellas preocupaciones! Pero, ¡qué absurdas me parecían cuando las cargas de profundidad amenazaban con enviarme al otro mundo! En aquel momento me prometí que, si volvía a ver el sol y las estrellas, no volvería nunca a preocuparme. ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Nunca! Aprendí más del arte de vivir en aquellas terribles quince horas en el submarino que de los libros durante mis cuatro años en la Universidad de Siracusa.”»
Dale Carnegie: Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Edhasa, Barcelona, 1999, pág. 81-83.
3 Enero 2010 a las 1:03 pm
Puedes imaginarte una balanza, poner los pros y los contras a cada lado de ella, entonces quizás sea más fácil para ti desenredarte un poco.
Puedes analizar si tienes otros soportes a parte de tu pareja, como por ejemplo una buena red de relaciones sociales. También es positivo tener en cuenta tus sentimientos y tus emociones “irracionales”.
Laboralmente puedes reflexionar sobre que es lo que te llena, para lo que sirves de verdad y dirigirte hacia allí, si tu contexto te lo permite claro.
Por otra parte, puede ser que te sientas insegura lo cual es comprensible en una situación de posible cambio e incertidumbre.
En resumen, creo que la clave está en descubrir que te mueve de verdad, que te motiva, y si algún día te sientes con el valor necesario…luchar por ello!
Te dejo el enlace de un vídeo de un spot que a mí me da mucho coraje y me ayuda mucho:
http://www.youtube.com/watch?v=wWEXc4h01pM
un abrazo.
3 Enero 2010 a las 5:44 pm
Parece por lo que cuentas que estas desencantada de tu vida. la solución está en ti, creo que la encontarás.
4 Enero 2010 a las 7:50 pm
Dentro de nosotros está toda la verdad.
Sólo uno mismo sabe lo que quiere. Y lo sabemos, aunque nos asuste aceptarla.
Tomar decisiones que implican cambios es el camino difícil. Y el camino valeroso.
El momento presente se hace inminente pero cuando lo miras desde el futuro parece una insignificancia, comparado con toda una vida.
No deberíamos esperar tanto para tomar las decisiones que intuímos nos harían felices. Pero es duro. Da miedo.
Sin embargo el estado actual ya lo conocemos. ¿por qué no vivir la aventura desconocida?
Sólo hay una cosa que no tiene solución, la muerte. Y no se sabe cuándo puede llegar. Lo demás, todo tiene solución.
¡Valor!
6 Enero 2010 a las 8:37 am
Gracias a todos,… o todas? !
Hemos cambiado de año y, como siempre me pasa, hago mi lista de buenos propósitos.
Para empezar, como dice Nika, me he propuesto cambiar de actitud: intentaré ser positiva y ver el lado bueno de las cosas.
Otra cosa que pienso hacer es relajarme y meditar las cosas. Como estoy nerviosa no paro de rumiar sin llegar a ninguna conclusión. Estando tranquila pienso mejor.
Estas Navidades me he dado cuenta de que dedico mucho de mi tiempo a los demás ?Cómo he llegado a esto? no lo sé. Pero antepongo sus deseos y necesidades hasta tal punto que se me acaba el día, estoy cansada y no he dedicado ni un minuto a mí misma. Esta dinámica me ha llevado a dos cosas: por un lado, a olvidarme de lo que yo quiero, por otro lado a disgustarme conmigo misma y con losdemás porque el resultado de esa dedicación no es como yo imaginaba y me disgusto.
Dicho lo dicho, este año pienso ser muuuucho más egoísta. Me voy a regalar el tiempo que necesito para averiguar qué me gusta y cómo conseguirlo. Nada de horas extra, ni de prisas por llegar a la oficina, ni de preguntar qué quiere mi amorcito de cena, ni de ver fútbol cuando quiero ver pelis. Y mucho de decir NO porque no veas lo que me cuesta.
Con esta actitud seguro que me es más fácil poner las cosas en la balanza, encontrar soluciones en mí, disfrutar más de la vida y afrontar las cosas con valor.
Amaia, anímate y, como yo me digo a mí misma, por intentarlo no pierdo nada. Las situaciones y el medio externo que nos rodea nos parecen más difíciles de resolver y duros si tenemos una actitud negativa. Hay que “obligarse” a una misma a tomar posiciones, tener mejor actitud y enfrentarse de verdad a uno mismo y a la situación.
Y para demostrar que estoy en ello, os diré que el mundo me parece mejor ahora que he constatado que personas como vosotros que no me conocéis estáis dispuestas a dar ánimos y compartir experencias.
Muchas gracias y feliz año nuevo.
8 Enero 2010 a las 4:46 pm
hola, escribo porque vi redes casi desde sus comienzos…yo era mas niña claro, he leido, seguido, trabajado con psicoterapia años, estudiado, luchado…todo por mejorar, vi pasado fue en un familia desestructurada, mi madre enfermó de esquizofrenia, yo no se lo perdone, pese a todo la ingresé y hoy esta muy bien…y todoo esto en un pueblecito xico donde los prejuicios, la psicologia hasta hace poco erann…de LOCOS. Yo creo en el poder de la mente, creo en la vida, aunq hoy con 31 años, aun sigo teniendo mucho miedo y estress que me sorprenden como fantasmas en la noche…si he deseado no haber nacido…aunq sigo luchando! sigo intentado llenarme con el cariño de amigos y gente que me quiere bien. Leo, experimento, y mis miedos siguen ahí, sino de una forma de otra. EN fin solo quería felicitar a Eduardo Punset y su equipo, por mostrarnos cuanta verdad y desmitificar el gran mito, que es la mente humana.
Aurora
10 Enero 2010 a las 11:40 pm
Me he sentido identificada con tu situación y espero que realmente puedas encontrar los recursos que te ayuden a salir de ese mar de dudas. Igual que tú me paso la mayor parte de mi tiempo ocupándome de los demás, no de un modo altruísta, sino por responsabilidades que la vida me ha ido concediendo. Mi madre, enferma de alzheimer; mi hija con necesidades especiales. Y mi marido que no es capaz de expresar cariño hacia mí desde hace muchos años. Esto, poco a poco, nos ha convertido en dos personas que comparten vivienda, gastos y una porción de indiferencia que cada día se hace mayor. Mis refugios han sido el trabajo y mi hija, pero ya tampoco son suficiente solución. Aprovecho el sentido del humor que me ha sacado de muchas dificultades, y créeme que es un buen remedio. Échale un poco de alegría, no faltan ocasiones para reir, mira a tu alrededor ¿no somos todos bastante absurdos en nuestros comportamientos?. Probablemente no arregle las cosas pero ayuda a quitar dramatismo, y cuando estés más despejada, quizá puedas tomar decisiones. Y quizá también yo.
Un abrazo.
26 Enero 2010 a las 1:08 pm
Hola! Un saludo a todos! Yo tambien estoy atravesando un periodo muy dificil. Estoy saliendo de una profunda depresion. Estoy intentando reconducir mi crisis personal hacia la reflexion sobre lo que realmente quiero y sobre como conseguirlo. Me he dado cuenta de que lo que he venido haciendo hasta ahora no me satisface: tengo un trabajo bien remunerado pero que me aburre considerablemente; mi pareja y yo nos hemos instalado en la rutina que empobrece cada dia mas nuestra relacion, …
Estoy decidido a emprender el cambio en todo lo que no me satisface. El mayor impedimento, aparte del miedo o aversion natural al cambio y a lo desconocido, es la necesidad de recursos materiales para la subsistencia. Es decir, no es tan facil dejar un trabajo hasta que no encuentras otro, porque a fin de cuentas hay que pagar las facturas. Pero poco a poco voy a cambiar el rumbo. Empezando por una actitud positiva hacia mi mismo y hacia los demas.
Mucho animo a todos!
Gracias
Un abrazo!