Autor: Eduard Punset 7 mayo 2006

A menudo, la gente me pregunta quién de los grandes científicos con los que he conversado por todo el mundo durante quince años me ha gustado más. Suelo responder las cosas que me han enseñado. Son como una especie de leyes que modulan la vida, la mente y el universo de otra manera a la que no estábamos acostumbrados.

  1. No hay propósito ni intención en la evolución. Me lo repetía incansable Stephen J. Gould (1; 2; 3) en Harvard hasta poco antes de morir.
  2. No es seguro que exista una diferencia tan nítida como cree la gente entre la materia inerte, la materia viva y la inteligencia.
  3. Sólo la ciencia es noticia. El resto es chismorreo. ¿De verdad se puede tomar en serio lo que dicen muchos cantamañanas por ahí después de haber visto en el microscopio de túnel -desarrollado por el Premio Nobel Heinrich Rohrer (1) en IBM- cómo se ensamblan los átomos a su antojo?
  4. Desde Stanford, el neurocientífico Robert Sapolsky (1) ha dejado bien claro las causas y el impacto del estrés. La diferencia entre nosotros y una cebra es que esta tiene que ver a la leona que se la quiere comer para estresarse y a nosotros, en cambio, nos basta con imaginarla.
  5. El escrutinio detallado del lavado de cerebro por científicas como Kathleen Taylor ha puesto de manifiesto dos cosas: que los sistemas educativos pueden facilmente convertirse en un lavado de cerebro para la infancia en lugar de un instrumento cuestionante y libertario. Y que debemos desconfiar de las emociones sectarias o grupales porque no son, al contrario de lo que podría pensarse, la suma filtrada por varios de las distintas emociones razonadas por individuos. Al revés, las emociones de grupo suelen ser perversas.
  6. De Lynn Margulis (1), aprendí a constatar la vastedad del mundo microbiano y que lo esencial de la vida había aflorado ya hace más de tres mil millones de años antes de que aparecieran los primeros primates sociales.
  7. Ningún proyecto sale del limbo sin una emoción y no existe ninguna decisión supuestamente lógica que no esté contaminada por una emoción. Esto se lo debemos a Antonio Damasio (1; 2) y a su mujer trabajando en su laboratorio de Iowa primero, y ahora en California.

¿Porqué no reflexionamos conjuntamente sobre cada una de estas pistas que cambiarán la concepción del mundo, la vida y el universo?

Gould, Rohrer, Sapolsky, Taylor, Margulis y Damasio

Consulte aquí el resumen de los comentarios.



102 Respuestas to “Otra manera de ver la vida, la mente y el universo”

  1. Adrian:

    Pido perdón por hacer el comentario 101, aunque bien pensado es este un número quizá más bonito que el redondo 100.

    Tan sólo deseo solidarizarme con Quique, que juiciosamente dice ahí arriba:

    Donde vaya tiene sentido que vaya. Respiraaaa

    Y añade crípticamente en mayúsculas: SOMOS UN GRANITO DE ARENA EN UNA GRAAAAN MONTA¿A. UN POCO MAS GRANDE CADA VEZ QUE TREPAMOS EN ELLA. SI ES UTIL ME ALEGRO, SI NO CALIFICA ME DOY POR ENTERADO.

    Que después su enlace nos lleve a una página de coches en inglés eleva su comentario a la categoría de arte. Eso es realmente “Otra manera de ver la vida, la mente y el universo”. Gracias por ello.

  2. Psicólogos León:

    Excelente artículo. Muchas gracias

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