Autor: Apoyo online 11 Diciembre 2009

Siento que en un momento de mi vida me paré y aún no se muy bien por qué ni cómo. Me fuí a algún lugar del que no he podido regresar. Tengo la sensación de no estar viviendo y todo es ajeno a mí: el amor, la amistad, la vida. Todos dicen que soy una persona encantadora y que me relaciono bien, pero yo siento que sólo represento un papel: me obligo a reír, a relacionarme, a tener amigos, a salir, a tratar de divertirme.

Me siento una persona dependiente, débil, con miedo a los demás, muy desconfiada, siempre a la defensiva. He tratado de corregir estos defectos pero sigo sin sentir nada. Los años pasan y yo sigo en este lugar, perdida y sola, sin poder acercarme a los demás, sin poder amar, y sin poder encontrarme a mí misma

Responde: Anna Martí.

A veces, el miedo nos puede bloquear y e impedirnos disfrutar de las cosas, las personas, el amor, la amistad. De alguna manera es cómo si todo estuviera formado por capas y el miedo impidera a uno avanzar de las capas más superficiales a las más profundas. Todo parece hueco.

Martin Seligman, uno de los fundadores de la psicología positiva, menciona en su teoría de la felicidad tres componentes: implicación, sentido de la vida y placer. Las tres están íntimamente relacionadas con la ausencia de miedo. Es importante retroceder en el tiempo y reflexionar en qué momento empiezan éstos bloqueos, esto puede ayudar. En éstos casos puede ser muy útil la relajación.


8 Respuestas to “Sensación de vacío y desconfianza con los demás”

  1. psigetdo:

    El miedo es la otra cara de la moneda de la felicidad, le damos demasiada importancia y eso lo hace crecer en nuestro subconsciente, en el momento que dejemos de “alimentar” al miedo este volverá a su estado Natural, porque tenerle miedo a un león es lógico y natural, pero tener miedo hasta de tu propia sombra, esta claro que algo no va bien en tu forma de pensar y vivir la vida, sencillamente, tienes que cambiar lo que piensas, lo que sientes e incluso como actúas. Un saludo a todos.

  2. David v:

    Humildemente, creo que estás en una encrucijada. Esa es una posición muy dolorosa, pero que tiene mucho de positivo. Vívela.

    Hace un tiempo, yo también me situé en un callejón sin salida; y a pesar de que sabía que no llegaría a ninguna parte así, tardé unos años aún en tomar medidas. Tras leer a Platón, tuve fuerzas y valentía necesarias para empezar a salir del mundo que había vivido hasta entonces y comprometerme con la investigación: averiguar qué es esto del mundo, averiguar quién soy (poco a poco, sin radicalismos; paciencia).

    Busca maestros (en mi caso el primero fue Platón, en el tuyo puede ser otro). Déjate guiar donde veas sabiduría. Ya lo has hecho si has buscado a Punset: él también se dedica a buscar a los maestros. Ciencia, filosofía, psicoanálisis, arte… Investiga.

    Yo aún estoy bastante perdido, pero sé que estoy descubriendo cosas importantes, y que cuando desfallezca tendré a mi alrededor personas fuertes que podrán ayudarme.

  3. gines:

    Yo creo en la corriente que afirma que el cerebro es plástico.
    De todas formas no creo que los ejercicios inventados en este momento de corrupción mundial puedan descorromper cerebros. Pienso que primero habría
    que enseñar a las madres a querer a sus hijos. Un hijo que comprueba
    por si mismo que su madre lo entrega ciegamente a un líder para que éste lo eduque a su imagen y semejanza y/ó lo envie a morir a la guerra por un capricho suyo, este niño tendrá muchos problemas aunque se unan todos los sicólogos del mundo a remediar el destrozo, con la consiguiente factura economica claro. Creo que el mal que se está permitiendo a los padres sólo beneficia a la clase médica y a la política ya que los niños quedan reducidos. Y también creo que la clase médica, que hoy en día no es más que un títulos nobiliario a la estupidez, se debe poner las pilas para arrancar el mal de raiz, ó la gente dejará de confiar en ella y habrá otra revoluvión estilo la francesa. El trato que los animales “salvajes” dan a sus hijos podría ser un buen comienzo para que los padres retrocedan a aprender y entiendan que la observación la concentración la meditación en sus hijos es indispensable a la hora de traerlos a este mundo, y que si no desean pasar por esto, si quieren seguir siendo menos que animales “salvajes”, pues que no los traigan a este mundo. Salud!

  4. Meritxell:

    Creo, que no has encontrado a la persona adecuada para compartir el camino de la vida.
    Cuando esto suceda, el miedo desaparecerá y podrás sentir cada minuto de tu vida.

    Doy fe de ello.
    Un saludo

  5. Eduardo Martos Gómez:

    A los 16 años, aproximadamente, sufrí un episodio autoinducido de algo similar a la alexitimia (incapacidad de identificar las emociones propias), con la diferencia de que sencillamente no había emociones. Ignoro si hay un término que lo defina mejor, pero el objetivo del experimento era anestesiar todo atisbo de sentimiento o emoción.

    Fue una etapa extraña porque nada me provocaba alegría o lástima, nada me motivaba… Era un autómata. Rápidamente comprendí que debía recuperar mi capacidad de sentir.

    Mis primeros pasos fueron ejercicios de memoria. Traté de recordar cómo eran mis emociones. Después, empecé a imaginar situaciones de sufrimiento extremo para provocarme dolor. Por último, y creo que más importante, llegué a convencerme de que yo soy soberano de mis emociones, y que ninguna situación podía abatirme. Dicho de otro modo, me lo tomé como un reto. Y afortunadamente, lo superé.

    Confíe en usted y recuerde que las emociones son lo más humano que hay en usted.

    Un abrazo ;) .

  6. üalà:

    Yo también pasé una etapa parecida, como de vivir de puntillas, sin implicaciones… descubrí que había una serie de nudos en mí, que debía deshacer para poder seguir con las riendas de mi vida, me ayudó mucho una terapia llamada “Constelaciones Familiares” relativamente reciente, desarrollada por Bert Hellinger, en la que se trata al individuo como parte de un sistema: la familia, cuyos problemas a veces pasan de generación en generación, por ello a veces uno no sabe porqué se siente como se siente y es porque ha heredado frustraciones de hechos dramáticos ocurridos a sus antepasados. Reconozco que es un método poco científico, ojalá la ciencia llegue a poder explicarlo porque es asombroso. No se trata de magia ni nada místico, yo creo que es simplemente energía. a mi me sirvió, suerte.

  7. Chary:

    Yo tuve la misma sensación hace ya 3 años. No era capaz de sentir o quizás sentía demasiado, pero estaba desmotivada y me sentía perdida y sola. Para mí la mejor ayuda fue (y te lo aconsejo a ti también) ponerme en las manos un buen profesional de la psicología. Yo tuve depresión. Espero que tú no la tengas, pero igualmente un@ psicólog@ te ayudará a orientarte y volver a sentir.
    Suerte y ánimo.

  8. Ana:

    Yo llevo unos 3 años así y no veo la forma de salir, espero que te vaya mejor. 1 Beso

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