Mi hijo, adolescente, y yo siempre hemos estado muy unidos. Él ha ido creciendo y juntos nos hemos dado cuenta de que su cuerpo y su comportamiento han experimentado cambios. Mi hijo tiene lindos sentimientos: expresa que me quiere mucho pero al verlo tan grande, a ratos yo no le expreso mi amor ni le doy abrazos con la misma constancia que cuando era pequeño.
Vino su hermanita hace 1 año y el tuvo un cambio por unos meses para llamar la atención y buscó amigos adictos a juegos, pero eso ya se superó y actualmente ya esta muy dedicado a estudiar. Ya no veo a mi hijo como el niño de siempre, pequeño y gordito. Eso me crea un dolor muy grande; a ratos extraño mucho a mi pequeño. A veces me pregunto dónde está.
Responde: Anna Martí.
Los instintos son los grandes aliados de la supervivencia. Diferentes estudios realizados ponían de manifiesto que las formas redondeadas, en las caras de las crías despertaban mayores instintos de cuidado y protección. Estos rasgos dulces se pierden a medida que la persona o animal va adquiriendo autonomía.
Hay un síndrome descrito cómo el Síndrome del Nido Vacío en el que los padres tienen una sensación de soledad cuándo los hijos dejan el hogar para independizarse. Los procesos adaptativos a veces son difíciles y lentos y es importante potenciar el crecimiento de los niños.


