He visto en vuestra sección de apoyo psicológico casos como el de alguien que no encuentra sentido a la vida o chicas maltratadas. Mi primer impulso ha sido el de decirles que la vida no es del color que ellos la ven, que todo pasará, que la solución está dentro de ellos y un montón de cosas más. Siento que tengo muchísimas ganas de ayudar a los demás, porque pienso que el ser humano puede ser algo muy muy bueno.
Pero sabes, pienso en su desesperación, lo mal que se pasa cuando estás en la situación de no ver una salida, que da igual lo que te digan, que solo hay un camino oscuro en ese momento. Y el miedo a poder decirles algo que les vaya a perjudicar no me permite escribir. Estas personas me dan tanto respeto, entiendo sus miedos y su sufrimiento, pero siento impotencia. ¿Es cobardía? ¿Es miedo? ¿O simplemente es ser consciente de mi ignorancia y no querer meter la pata?
Responde: Eduard Punset
Creo que sería una pena que los demás no puedan beneficiarse de tu psicología, de tu pasado y del conocimiento del corazón de la gente. Lo ideal sería que acompañaras las preguntas que te interesen de tus propios comentarios que se publicarían como tales y no necesariamente como el de una experta profesional. Yo creo que las dos cosas son imprescindibles.



3 Diciembre 2009 a las 6:37 pm
Una prueba más de lo limitado que seguimos siendo. Pese a nuestros extraordinarios avances y conocimientos en las ciencias de la salud y en la ciencias de la vida, avances posibilitados y potenciados por un extraordinario desarrollo tecnológico sea en el campo de las bioimágenes, sea en el terreno de la farmacología, de la biología molecular, de la genética, o las neurociencias, seguimos y seguiremos sintiendo esa “impotencia” en cuánto a nuestra incapacidad de ayudar a determinadas personas. El conocer esas limitaciones, además de significar un aliciente para seguir avanzando en la ciencia, deberá servir para mantener una actitud de humildad ante tanto despliegue de información, conocimiento y tecnología, especialmente para aquellos que se pudieran sentir en un pedestal.
Quizá no lo percibiría como un ejemplo de “nuestra ignorancia” sino como un mensaje de comprobación de que nuestro conocimiento es inacabado, es incompleto y está en constante evolución y revisión.
Muchos de nuestros enfoques son reducionistas, y estamos fuertemente influenciados por el determinismo y por el dualismo cartesiano (mente-cuerpo). Los paradigmas influyen fuertemente en nuestros esquemas de razonamiento y de interpretación de los fenómenos que suceden a nuestra entorno, y lo comprendamos o no respondemos a un modelo de racionalidad vigente.
Su reflexión me ha llevado a la siguiente: ¿el pretender curar a todos los pacientes, no sería en el fondo una pretención arrogante de omnipotencia y de querer dominar el mundo como justamente hemos recordado ayer en vuestro anterior blog?.
Es probable que esos fracasos o esa limitación en nuestros conocimientos, en nuestros abordajes terapeúticos, y en nuestros resultados deben guardar alguna enseñanza, que su pregunta nos está permitiendo descubrir. Para posicionarnos en esa actitud de humildad que siempre debemos mantener tengo presente una reflexión que leí hace muchos años y que decía:
DIJO EN LA CUMBRE MI ORGULLO, NADIE HA LLEGADO HASTA AQUÍ… DE REPENTE VI POSADO, UN MOSQUITO SOBRE MÍ”
También el Dr. Jorge Diescht nos recuerda en su “carta a los jóvenes que nos cuidarán de viejos”, que simplemente lo que logramos con nuestro arte y nuestra ciencia es seguir corriendo el muro donde comienza la oscuridad.
Leer “carta a los jóvenes que nos cuidarán de viejos” en:
http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/07/algun-dia-estare-en-vuestras-manos.html
3 Diciembre 2009 a las 11:18 pm
Todo esto que has dicho “decirles que la vida no es del color que ellos la ven, que todo pasará, que la solución está dentro de ellos…” es tan real como la vida misma, además de práctico, así que creo que no te equivocas si lo dices. A veces reconocer el sufrimiento de otro y acompañarle en él sin decir nada también ayuda. No dejes que el miedo te paralice. Es lo que le pasa a la mayoría y eso sí que es realmente inútil. A veces hablar, a veces callar, a veces acompañar, a veces hacer…. deja que hable tu corazón en cada momento y te indique qué es lo adecuado. Un abrazo
4 Diciembre 2009 a las 4:07 pm
Me pareció al verlo, muy importante este apartado y he comprobado lo bien que pueden venir las respuestas que las psicólogas nos dan.
Es voluntario el leer o responder para ayudar, si a alguien no le sirve puede no entrar. Lo que nos aporta psicologia on-line, es muy bueno para quien verdaderamente desea y necesita respuestas porque se siente mal, no entiendo relacionar la buena voluntad con la falta de humildad.
¿Cómo nos protegemos de personas que no quieren nunca estar donde hay que ir para sanar?. Bueno esto no va dirigido a los que se han acercado con interés, me refiero al freno que a veces se quiere dar jugando con cosas serias.