Autor: Apoyo online 1 Diciembre 2009

Soy una chica que conoció a su primer amor a los 23 años. No pensaba en otra persona que en este chico, creí volverme loca, no me concentraba en mis estudios. El sexo era maravilloso. Tuve que irme a estudiar con una beca a otro país y este chico quiso cortar la relación por la distancia. Sin perder realmente contacto, busqué desde entonces otra oportunidad de reencontrarme con él, a pesar de que él no mostrara nunca necesidad de verme.

A mis 28 años nos volvimos a ver de nuevo como amantes. Tuve la seguridad de que tenía que estar con él y con nadie más. Él tenía los genes que necesitaba para la reproducción! Seguía atrayéndome como el primer día. Pero él no lo sentía así y me dejó de ver; tenía miedo al compromiso y supongo que no me quería lo suficiente. Me fui de aquella ciudad por ese segundo desamor, entre otras cosas. Me fui por mi bien, para salvarme de sufrir desamor otra vez estando tan cerca de él en aquella ciudad.

Hoy en día vivo en otro país, donde sigo soltera. Ese chico fue mi primer amor y no he tenido otra relación amorosa en toda mi vida. Sigo echando de menos su piel, su olor, su cuerpo, sus caricias. Si veo una foto suya sigo sintiendo escalofríos. Harán ahora 8 años desde que le conocí y creo haber estado en depresión después de nuestra primera ruptura. ¿Por qué tanto sufrimiento para nada? ¿Por qué mi cerebro no pasa página? ¿Mi cerebro está enfermo por no conseguir olvidar un amor pasado? ¿O fue a aquella persona a quién le faltó capacidad de amar?¿Por qué no he conocido a nadie que me atrajera como este chico? Me desespera pensar que jamás volveré a ver a este hombre y que no me sentiré amada otra vez.

Responde: Nika Vázquez.

Cuando nuestra atención está focalizada en un sentido, por más estímulos que haya alrededor, no somos capaces de percibirlos, de sentirlos, de darnos cuenta de que están. Quizá muchas otras personas pasan por nuestro lado, con cualidades y actitudes atractivas para nosotros, con genes que elegiríamos para reproducirnos, y al estar tan sumidos en un recuerdo, en un pensamiento pasado, las dejamos pasar.

El cambio es inevitable en la vida, forma parte de ella, pero nuestro cerebro en ocasiones se resiste a ver el paso del tiempo, cómo las cosas evolucionan o cambian, porque ese cambio no nos gusta, y nos anclamos a lo que era una situación, una persona o un lugar en el pasado, sin ver objetivamente la realidad, sin quitarnos la venda de los ojos. Hacerlo sería darnos cuenta de que la base de nuestra seguridad, autoestima y lo que creíamos cierto puede haber cambiado, y esa sensación asusta, nos bloquea e impide que sigamos caminando.


12 Respuestas to “Amor no correspondido”

  1. isaac:

    yo también acabo de pasar por un desamor aunque nunca llegué a nada con esa chica. Realmente entiendo muy bien lo que se explica en la experiencia de esta mujer porque no parece posible extirpar a esa persona de tu cerebro. Es enfermizo y odioso. Pronto elaboraré un trabajo para una asignatura de la universidad sobre las patologías relacionadas con el amor y cómo puede llegar a producir locura. Quizás estudiar el tema me ayude a racionalizarlo y eso me “normalice”.

    Gracias, es bueno saber que hay más gente que pasa por lo mismo y no eres un bicho raro.

  2. AdP:

    “Tuve la seguridad de que tenía que estar con él y con nadie más. Él tenía los genes que necesitaba para la reproducción!”

    Quizás se dio cuenta de que esta chica no posee los genes que él demanda para tal fin.

    Saludos.

  3. Artica Blues:

    Las obsesiones dan seguridad. Permiten no sentir el vacío. Me ha gustado mucho la explicación de la psicóloga. Me parece muy acertada. Si nos focalizamos en una cosa, no vemos el cuadro completo. Es importante tenerlo en mente, porque nos puede pasar a cualquiera en cualquier momento. Saludos

  4. Dialogotomía:

    Creo que a veces mostramos una irracional necesidad de estar con alguien a toda costa. Nos obsesionamos. Y pienso que esto sucede porque deseamos erradicar de nosotros mismos la angustiosa sensación de soledad y nihilismo que nos rodea frecuentemente. El ser humano se cree demasiado importante, cree que posee cosas, vive en constante fantasía sobre sí mismo, da demasiada importancia a sus problemas y virtudes, cuando en realidad todo se reduce a nada.
    Inconscientemente lo sabemos, y queda reflejado en esa locura por unir nuestra vida a la de alguien para de algún modo trascender. Debería bastarnos con tener buenos amigos o compañeros, pero no. Buscamos casarnos, atarnos, que alguien duerma a nuestro lado, que nos demuestre….¿qué?
    Angustia existencial, lo llamo yo.
    El ser humano inteligente ha de evolucionar hacia relaciones que le aporten bienestar y no seguridad. El problema es que identificamos ese bienestar con la seguridad de una compañía perenne, que en muchos casos no es amor, sino costumbre o miedo a la soledad.
    Pocos están dispuestos a afrontar su propia existencia integrando en ella el vacío -cuando llega y quiere quedarse-, la no-pertenencia y la esencia nihilista del todo, entre otras cosas.
    Cuando esta chica habla de un hombre que tenía los genes que ella necesitaba para la reproducción, me parece que no habla ella, sino sus propios genes.
    Richard Dawkins, si mal no recuerdo, venía a decir algo así como que nosotros sólo somos el vehículo que los genes utilizan para perpetuarse. Y tendrá su razón, porque yo veo en el ser humano una cáscara que se tira y lo único que sobrevive son los genes, que se transmiten de generación en generación.

    Besos.

  5. Agata:

    Esas historias, desgraciadamente, ocurren todos los días. Lo siento por esta chica.
    Es como, por ejemplo, un alcohólico o un drogadicto. No ve nada más que lo que quiere: la botella o la droga. No ve que, fuera de eso, hay vida. Es un pensamiento enfermizo que tiene como consecuencia unos actos que no sólo hacen daño a esa persona.
    En el caso del amor: pues puede haber otra persona diferente. O no. Pero se debería vivir sin tener sólo los recuerdos o los sentimientos “unipersonales”.
    Desde fuera, yo lo veo quizás más fácil. Quien lo sufre, no tanto. No se sufre por gusto. Pero sí por no valorarse lo suficiente como persona.

  6. Agata:

    ( Algo más que antes no puse)
    Creo que es el miedo a equivocarnos de nuevo lo que nos hace estar así. Un saludo.

  7. cojoiden:

    yo ahora lo estoy pasando, la diferencia es que yo sé que se me pasará. Me he enamorado muchas veces y todas he tenido la sensación de que nunca había querido igual ni volvería a querer de ese modo. El cerebro no está capacitado para pensar que se sentirá de forma diferente a como se siente ahora, pero se puede racionalizar. Es como cuando tienes un cólico y piensas que jamás volverás a comer o a tener hambre, pero sabes que no es así.
    Todo, como dijo Ortega, es cuestión de perspectiva.

  8. María -Iris:

    “Tuve que irme a estudiar fuera”. Esto me hace pensar que por alguna razón y a pesar de estar tan enamorada diste lugar a una distancia. A veces las circunstancias las provocamos nosotros.
    Eso y que insistas en quien no te quiere, es algo que hoy día le sucede a mucha gente porque parece ser que se elige a quien se presiente no se dará del todo. Y es que es más difícil amar que lo contrario.
    ¿Serias capaz de estar de verdad con quien te quisiera?. Porque pegarte al pasado así, es como quien se alimenta de un sueño que no le pide hacerse realidad.
    Ese juego te está quitando presente para poder madurar en el amor y el sentimiento correspondido.
    La atracción que habla de genes descubre que no estás pensando en todo lo que supone la entrega y la maduración entre dos.
    Has dejado una asignatura pendiente que no quieres repasar en los fallos. Cuando descubras lo que tu debias aprender con esa historia, serás una autoridad para el siguiente encuentro.
    ¡Suerte!.

  9. Amin y Miguel:

    Con respecto al análisis de la Srta. Nika Vazquez, nos gustaría que nos explicara en que afecta esto a las parejas homosexuales en cuanto a la elección de las parejas afectivas por sus características geneticas con fines reproductivos, no acabamos de comprender como afecta esa explicación al caso de las parejas homosexuales, y sinceramente, nos gustaría tener un punto de vista acerca de la situación arriba mencionada trasladada a este supuesto.

    Gracias de antemano.

    Amin y Miguel

  10. Rosa Català:

    Las relaciones amorosas de las parejas, homosexuales o no, tienen un componente básico de deseo. El deseo de estar en relación por el simple hecho de estar en relación.

    Hay mucho de verdad en el camino genético hacia la reproducción también en este supuesto. En el caso que vosotros planteáis, la genética reproductiva vital a través del amor, adopta las mismas funciones de cuidado y de preservación de lo otro de si. Asegurando de esta forma que la vida continúe con sentido.

    Los homínidos no solo somos reproductores, de forma imprescindible somos también productores y cuidadores de vida.

    Responde: Rosa Català, experta en temas de género y convivencia, licenciada por la Universidad de Barcelona

  11. maria:

    Nunca menosprecies la capacidad de amar o entender los sentimientos del otro, aunque te deje. Si no está contigo es porque no quiere, por lo tanto no existe relación posible y lo que tú sientes no es amor. Porque el amor es de a dos.

  12. Ángela:

    Pues yo había leido en algún sitio que el estado de enamoramiento en una persona dura (en los casos muy largos) no más de 4 años. La obsesión y la atracción corporal extrema del enamoramiento agotan el cuerpo…Eso había entendido ¿es cierto?…

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