¿Cómo nos las arreglamos para andar por el mundo? ¿Qué instrumentos utilizamos para aclararnos en un entorno cambiante? ¿Somos conscientes de los recursos de los que disponemos? No me digan, de entrada, que la solución más cómoda es no cambiar de opinión y atenerse siempre al pensamiento heredado o adquirido. Cuando todo cambia, la manera más fácil de ser infeliz es no cambiar nunca de manera de ser o pensar. Esta obviedad la damos por asumida.
En otras ocasiones hemos apuntado al hecho de que todo comienza con una percepción del mundo exterior inexacta, que luego intentamos completar con la ayuda de la memoria y de nuestra capacidad de aprendizaje. La percepción incierta está sustentada por fenómenos físicos de los que sabemos poco: la fuerza de la gravedad, ondas electromagnéticas u ondas del sonido responsables de la velocidad a que nos movemos, el color de una puesta de Sol o el eco de un alarido.
Tras ello, viene en nuestra ayuda la memoria. Inestimable. Nos permite almacenar instantes o procesos de nuestra vida que nos sirven de precedente para no equivocarnos demasiadas veces después. A medida que avanzamos en edad, el archivo en el cerebro de lo ocurrido se enriquece de tal manera que es muy difícil no ser más feliz que en periodos anteriores. Los músculos de un septuagenario no estarán a la altura de los de un adolescente, pero la disponibilidad de recuerdos útiles es incomparablemente mayor en el caso del primero.
Ahora bien, que nadie se lleve a engaño. La memoria está bien pertrechada para darnos una idea general de lo que ocurrió y hasta de lo que puede volver a suceder; pero es tremendamente imprecisa. No sirve para el detalle, y los detalles pueden ser imprescindibles para sobrevivir en determinados momentos. Les invito a repetir conmigo el experimento que me hizo el profesor Schachter en la Universidad de Harvard (EE.UU.).
No intenten memorizar, sino simplemente familiarizarse con los siguientes quince vocablos: “caramelo”, “azúcar”, “ácido”, “amargo”, “sabor”, “bueno”, “diente”, “agradable”, “miel”, “refresco”, “chocolate”, “duro”, “pastel”, “comer”, “tarta”.
Les voy a soltar ahora una palabra y, sin mirar al listado, van a intentar contestarme si estaba o no mencionada. Contesten, por favor, sí o no. Por ejemplo: “perro”. Casi todos mis lectores habrán contestado, acertadamente, ¡no! “Perro” no figuraba en el listado. Sigamos con el experimento. Les voy a soltar la palabra “dulce”. ¿Estaba o no estaba en el listado? Una buena parte de los lectores de esta columna habrá contestado –equivocadamente esta vez– que la palabra “dulce” estaba en la lista. Falso.
No es muy conveniente, pues, fiarse de la memoria para los detalles. Nos queda –para percibir el mundo exterior o interior– nuestra capacidad de aprendizaje. No es que sea mágica, pero en los últimos años hemos aprendido cosas importantísimas a este respecto; por ejemplo, la importancia de que el aprendizaje de los humanos recién nacidos dure ocho años; entrenamiento para aprender y para imaginar. A un polluelo le bastan dos días, pero un pollito adulto no es muy inteligente. Los cuervos tardan muchísimo más y por eso son las aves más inteligentes. Nosotros tardamos ocho años y nadie nos puede ganar de mayores.
Hemos descubierto también lo que llaman “plasticidad cerebral”; es decir, la posibilidad de que nuestra experiencia personal e individualizada modifique nuestras estructuras cerebrales. Equivale a constatar que podemos aprender durante toda la vida. Podremos enseñar a gestionar, a la vez, la diversidad que genera un mundo globalizado y el denominador común de nuestras emociones básicas y universales.


29 noviembre 2009 a las 4:13 am
Estimado Eduard Punset, con que seguridad contesté que “dulce” estaba en la lista … Las modernas investigaciones de las neurociencias, fortalecen esa convición que Ud. ha referido en cuánto a la importancia de las experiencias y vivencias de los primeros años de vida.
Recordar los aportes de Heinz Kohut (psiquiatra nacido en Viena – 1913-1981) quién demostró la importancia de los vinculos tempranos en la constitución del psiquismo, y en la formación de esas redes neurales que mejorarán nuestra plasticidad cuando adultos. Esos primeros años son cruciales para nuestro futuro y por más que se pueda mejorar y encauzar situaciones con carencias o traumas en esas etapas, ya no será lo mismo. Volviendo a Kohut nos describe los 3 polos de necesidad de satisfación del niños: El POLO IDEALIZADO que corresponde a esa figura que sentimos nos protege (madre-padre o figura sustituta), el POLO ESPECULAR que alude a la necesidad de un niño de una mirada de aprobación, de un gesto de cariño que lo haga sentir valorado, apreciado, y por último el polo GEMELAR que corresponde a la relación con sus pares (hermanos, amigos, compañeritos de colegio), con los cuales desarrolla una relación simétrica. La falla en cualquiera de estos 3 polos, sea en demasía, sea por carencia o por inadecuación, dejan profundas huellas en la psiquis, el comportamiento y el grado de aprendizaje futuro.
Por último lo nuevo sobre plasticidad cerebral además de ser cierto por haberse comprobado científicamete, constituye un elemento potenciador de la salud psiquica y mental, permitiendo un futuro alentador en cuánto a nuestra capacidad de aprendizaje y de reparación hasta edades avanzadas de la vida. Estos conceptos apuntan a la misma dirección que la PNIE (psiconeuroinmunoendocrinología), una ciencia integradora de todos los elementos constitutivos de cada ser humano.
Ver: El poder de la mente – Dr. Oakley Ray
http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/10/una-nueva-revolucion-biomedica-dr.html
29 noviembre 2009 a las 11:26 am
Estimado Eduard,
Al principio de su texto hace una referencia a la infelicidad producida por el “no cambio”.
Hace poco le leía en una en una entrevista al cantautor vasco Ruper Ordorika que ante la pregunta del periodista sobre el cambio que se veía en su nuevo disco respondía: “Aldatzea ez da beti derrigorrezko, egokitzea akaso” (el cambio no es siempre obligatorio, quizás la adaptación).
¿Qué opinión le merece tan darwiniana respuesta?
29 noviembre 2009 a las 11:26 am
Yo conteste que si,como amargo y dulce casi siempre van relacionados,lo dí por hecho.
29 noviembre 2009 a las 11:43 am
Creo que fue D. Santiago Ramón y Cajal el primero en hablar de la importancia de la Gimnasia Mental, al ser ya consciente de la existencia de la plasticidad cerebral.
¿Alguien podría asesorarme sobre como conseguir el programa de Redes número 252, dedicado a D. Santiago?
Muchas Gracias
psicologiadiez@terra.es
29 noviembre 2009 a las 12:27 pm
Estimado Sr. Punset,
Siempre he pensado que la memoria es selectiva, recuerdos que nos resultaron desagradables, tenemos tendencia a olvidarlos. Creo que así, comparándolo con un ordenador, dejamos espacio libre en nuestro disco duro del cerebro.
Saludos
29 noviembre 2009 a las 12:28 pm
El recordado este artículo, el de aquel hombre que recuperó sus recuerdos de 30 años antes con todo detalle al implantarle un electrodo de estimulación profunda para controlar su apetito desmesurado. De nuevo se impone el incosciente, y cosciente queda como lo más parecido a una función auxiliar, sin restarle nada importancia (el relativismo)
El artículo en ingles parece que esta mejor.
http://www.independent.co.uk/news/science/scientists-discover-way-to-reverse-loss-of-memory-775586.html
29 noviembre 2009 a las 12:31 pm
Yo contesté que no, porque ya conocía el experimento por verlo en redes (donde como usted, fallé, xD). Entonces sabía que por como era el ejercicio no podía estar en la lista, aunque mi cerebro me decía que sí estaba, xD.
Aún sabiendo que no debía estar, por como es el ejercicio, que ya lo conocía, tenía la sensación de que sí estaba; mi cerebro me decía que sí, je, je.
Y eso todavía me ha resultado más curioso.
29 noviembre 2009 a las 1:22 pm
No creo que la memoria excluya sólo los acontecimientos traumáticos, de hecho, algunos hasta los distorsiona y/o maximiza. Hay acontecimientos bellos en mi vida a los que la memoria no me permite acceder, aquellos momentos con mi padre maravilloso que algunos de mis hermanos recuerdan y yo no.
Lo interesante sería saber, qué recuerdos selecciona la memoria, por qué esos recuerdos y para qué se supone que los conserva. Estoy segura que debe existir un patrón de conducta de la memoria y como nada en la naturaleza es dioquis, también me gustaría saber para qué lo hace. Porque este experimento de memoria es sobre la memoria inmediata, pero no nos habla de la memoria temporal. Y más que de la memoria, nos habla de cómo nuestro cerebro entreteje información y concluye, la mayor de las veces falsamente, parece. Por eso a este experimento lo llamaré, los sofismas de la mente ja.
29 noviembre 2009 a las 1:24 pm
Vivir el presente, cómo si el ayer sólo funcionara como generador de lo que quiero , y cómo reseña de lo que he de aprender de lo que no quiero.
Ser seres plásticos, salir de la rueda cíclica de la vida que el anclaje del pensamiento cerrado nos impide.
Valor y fuerza, suerte, y que la memoria de tus experiencias del ayer, no condicionen relaciones con personas o situaciones, ya que como dijo Heráclito, ya no te sirve, porque se trata del ayer.
Nadie se baña dos veces en el mismo rio, ni siquiera en el mismo momento aporto yo….
BESOS y a disfrutar de la vida
29 noviembre 2009 a las 1:51 pm
Sobre el tema de la plasticidad mental, recomiendo ver el siguiente vídeo en Google Tech Talks: http://www.youtube.com/watch?v=7tRdDqXgsJ0
La posibilidad de que el entorno, no solo afecte, sino que modifique estructuralmente el cerebro es alucinante.
29 noviembre 2009 a las 2:17 pm
Eduard, este test me recuerda el tipo de relaciones neuronales del cerebro, asociando las palabras, recuerdos, sensaciones, a otras que tenemos conectadas. En mi caso aparecen muchas más palabras y otras sensaciones, no se hasta que punto puedo ser sinestésico. Un abrazo.
29 noviembre 2009 a las 2:48 pm
Yo, contesté que estaba la palabra dulce porque relacionas rapidamente amargo con dulce. he caido. tendre que ejercitar mas mi memoria….
29 noviembre 2009 a las 3:09 pm
Estimado Sr. Punset:
Quiero darle las gracias desde aquí por todo lo que me descubre cada vez que leo su blog, o veo su programa.
Soy una apasionada de la ciencia y del pensamiento, y de cómo son sus mecanismos. Desde muy pequeña me he preguntado el Qué y el Por Qué de todo lo que me rodeaba.
Es un verdadero placer poder entender la naturaleza de las cosas y darle un sentido a todo, porque todo lo tiene, sólo hay que buscar y saber buscar.
Angela.
29 noviembre 2009 a las 4:56 pm
Yo he tenido la misma sensación que Pol. No he visto el programa, pero cuando empezé a leer las palabras, y estaban “azúcar” y “amargo” entre ellas, supe que se trataría un juego para confundirme. Pero lo curioso es que al leer la palabra “dulce” una parte de mí sabía que no estaba y la otra me decía con convencimiento y casi impulsiva de que sí, y también terminé diciendo que existía.
Sin duda es bastante curioso.
29 noviembre 2009 a las 7:13 pm
No tenemos memoria de los hechos, sino de nuestros propios recuerdos. No olvidemos que la realidad es una construcción, más o menos fiable, elaborada por nuestro cerebro. Lo que recordamos constantemente se contamina con nuestros propios recuerdos, y también con nuestros propios deseos o nuestros miedos. En absoluta intimidad, ¿cómo saber si lo que recordamos es lo que pasó, lo que deseamos que hubiera ocurrido o lo que tememos que ocurrió? Es más, ¿me ocurrió a mí o a otro?; ¿recuerdo lo que viví o lo que me contaron?
Por otro lado, y teniendo esto en cuenta, deberíamos considerar que no recordamos lo que fuimos, sino lo que somos. Si somos felices, tendremos recuerdos de una vida feliz. Si estamos angustiados vendrán a nosotros los recuerdos que justifiquen nuestra angustia. No es que los ancianos sean más felices porque tengan más recuerdos, sino al revés (creo): si han elaborado eficazmente su felicidad, dotarán de felicidad todo su pasado.
Nuestra memoria es una historia que hemos elaborado mediante unas reglas extrañas: sin coherencia temporal, sin coherencia espacial, sin coherencia verbal… con unas leyes que nosotros mismos desconocemos. Cambiar lo que somos implica cambiar lo que hemos sido. Si cambio lo que soy, cambio también mi historia. Entro en un universo regido por otras reglas. Otra historia.
29 noviembre 2009 a las 9:02 pm
Es increible con que confianza dije que si equivocadamente, pero estamos hablando realmente de la fiabilidad de la memoria o de como nuestro cerebro se aventura a presuponer cuando echamos un vistazo sin prestar demasiada atención, porque yo memoricé dulce.
29 noviembre 2009 a las 9:48 pm
Estimado Eduardo,cuando un nuevo ciclo de seres humanos habite es mundo con empatia y pensando siempre que tal vez el equivocado sea yo todo sera mas fácil pues serán mas receptivos.
29 noviembre 2009 a las 10:16 pm
La capacidad de aprendizaje, es innata en el ser humano.
No creo que cambiemos de forma de pensar porque el mundo que gira a nuestro alrededor lo haga, sino, porque básicamente no piensas igual a
los 20 años, que a los 30, que a los 60.
Cada etapa tiene una percepción muy diferente, aún siendo la misma persona.
Un ejemplo: nadie ha hecho el típico comentario, por ejemplo:
Cuando eres adolescente, piensas: “me gustaría tener 4 hijos, dos
niños y dos niñas…….” y con el tiempo y la experiencia….. te das
cuenta de que los hijos no son un capricho o una estadística, los
hijos son una responsabilidad para toda la vida !!
y obviamente, cambias de idea respecto al número de hijos.
No sé si me explico Sr. Punset, pero en cualquier caso, felicidades por el articulo.
29 noviembre 2009 a las 10:40 pm
OT: no sé como pedirlo, pero ¿cuando volveremos a ver un programa de redes que no esté relacionado con la psicología? ¿es que se han enfadado con la física, la astronomía, la química, la biología…?
29 noviembre 2009 a las 10:51 pm
Sr. David v. su comentario aparenta que la memoria es una y está muy definida, que se forma con unos procesos que cumplen ciertas premisas que se aplican de forma general. Yo opino que los detalles o lo intrascendente puede ser que no se recuerde, o que atribuimos que no nos acordamos en el momento deseado de ciertos recuerdos, pero, en la mayoria de los casos muchos recuerdos que parecía olvidados o perdidos vuelve a nuestra consciencia, están ahí, como se sugiere en el articulo del independent, y que si mentirnos a nosotros mismo lo normal es que eso que se recuerda sea fiable. Si esos recuerdos estuvieran contaminados tambien contaminaría las ideas, los pensamientos incluso la forma de hacer la comida. Por lo tanto pienso, que ciertas bases que aseguran la verdad de lo que hay en nuestra memoria.
29 noviembre 2009 a las 10:53 pm
Yo tambien crei que dulce estaba en la lista… es increible como la memoria juega con nosotros.Muchas veces pienso que la memoria “juega” segun nosotros le hemos enseñado el juego.Tengo recuerdos que me he dado cuenta que segun pasan los años los voy cambiando.Pienso que muchas veces el aprendizaje que tenemos en nuestra vida lo vamos aplicando mas tarde de cuando lo hemos adquirido.Lo adquirimos, lo maceramos, y a veces lo ponemos en practica, otras no.Por eso un mal recuerdo tendemos a olvidarlo, pero con el paso del tiempo adquirimos un conocimiento de tal forma que el mal recuerdo deja de ser “tan malo” ya que ponemos en practica nuestro conocimiento adquirido y asi lo vemos de otra manera,con otra vision y cambiamos el recuerdo malo por otro, justificandolo o aceptandolo como via de aprendizaje.
A veces me gustaria recordar tantas cosas que he vivido buenas en mi vida, momentos importantes que quedan en el olvido pero que se que estan en mi..ya que soy quien soy gracias a todo lo vivido y todo lo aprendido.Asi pues el recuerdo no estara en mi memoria pero el aprendizaje de él si
Me ha gustado mucho el ejercico.
y quiero seguir aprendiendo y cambiando… ya que el ser humano evoluciona…y sin cambio no hay evolucion.un saludo
29 noviembre 2009 a las 10:53 pm
una corrección: “y que SIN mentirnos a nostros mismos ….”
y otra; ” por lo tanto pienso que existen ciertas bases que aseguran la verdad ….”
30 noviembre 2009 a las 12:43 am
[...] Memoria y aprendizaje, claves para percibir la realidad [...]
30 noviembre 2009 a las 1:53 am
Yo también caí cuando lo vi en redes. Esta vez no. Mi memoria ha funcionado, recordé el programa.
Este vídeo es muy curioso: http://www.youtube.com/watch?v=7tRdDqXgsJ0
30 noviembre 2009 a las 2:04 am
Es una suerte tener a personas como usted Sr. Punset, le admiro. Me parece también admirable su programa. (No comprendo porque entre personas del Opus Dei le censuran completamente)
30 noviembre 2009 a las 4:35 am
Yo he contestado ,con toda seguridad, que dulce estaba en la lista, creo que lo he relacionado porque la mayoria de palabras corresponden a cosas dulces y la mente se queda con esta idea.
Es curioso lo que llega a hacer la mente, una vez por internet leí un texto donde habia palabras mal escritas ,solo era correcto el principio o el final, y a pesar de eso se conseguia leer bien. La mente leyendo ràpido y sin pensar, identificaba la palabra aunque no estuviese escrita correctamente.
30 noviembre 2009 a las 6:26 am
Estm. Eduardo. Gracias desde Uruguay por tan bella difusión. Humildemente creo que hay etapas en el aprendizaje y que todas esas escuelas que nos enseñaron a que se determina nuestra capacidad en la infancia, no es correcta. Con 58 años me prepuse ser escritor como complemento a mis alicaídas tareas laborales, y encuentro cada vez más sorpresas en las respuestas que mi mente( o mi inconsciente) me entrega al desarrollo de la narrativa que inventó para cada cuento que elaboro. A veces el final va pòr un lado totalmente contrario al que en un principio pensé. Creo que los deseo de realizar una tarea, el gusto por llevarla adelante y su repercución social, estimulan nuestras capacidades.
Gracias Felicidades.
30 noviembre 2009 a las 11:30 am
Creo que la INTENCIÓN es la que manda y domina, se puede cargar la memoria, la evolución, el aprendizaje, la creatividad, la lógica de muchos momentos, según en quien.
¿Qué mueve la intención?…la meta, sería bueno saber cual es el destino que deseamos de nuestro pensamientos.
Los niños quieren jugar y resulta que también aprenden. Los mayores quizá busquen ganar en el juego y por eso dejan cosas sin integrar.
Querer participar es lo que nos lleva a usar mejor nuestros recursos y a desarrollarlos, en este caso la meta idonea sería querer hacer y estar.
30 noviembre 2009 a las 1:05 pm
Hola a todos.
Este es uno de los problemas actuales, hasta finales del XIX, principios del XX, el ritmo vital de los humanos, era muy lento, de modo, que la memoria
de un anciano, su experiencia, sus soluciónes, eran validas para la resolución de los problemas, de su hijo y del hijo de este, hoy en dia, la experiencia de un padre, no sirven, en terminos generales, para afrontar la realidad de su hijo, pues el padre, raraménte puede adaptarse a comprender la realidad de su hijo, asi como su forma de entenderla.
Por otro lado, en este “”primer mundo”", las personas tienden a evoluciónar poco, puesto que nada les fuerza a ello y si lo hacen , es continuando su anteriór forma de pensamiénto, sin atraverse a dudar de el, lo cual, no es realménte una evolución, simpleménte una continuación, solo, cuando las personas se ven metidas en otras realidades mucho más contundentes, se ven inseguras, desprovistas de poder o sin capacidad de maniobra, evoluciónan, pues, la evolución, siémpre es forzada, pues implica adaptación y esta, conlleva una situación traumatica y esto sae genera, porque, de pronto, su realidad, los parametros conocidos, las respuestas memorizadas y la experiéncia adquirida, no le sirven para resolver el problema, la memoria como tal, busca referéntes con los que afrontar la solución y, al no encontrarlos o se adapta, encontrando nuevas soluciónes o perece.
Un saludo
30 noviembre 2009 a las 2:14 pm
“Podemos aprender toda la vida”, ¡y debemos! En mi caso, aprender es lo que da sentido a mi existencia. Sin ello, moriría de aburrimiento. Entre tanta mediocridad, ¿qué haría yo sin las obras maestras de la literatura, el cine, la pintura, la ciencia…? Espero seguir así hasta que desaparezca de la faz de la Tierra. ¿Conocen el grabado de Goya “Aún aprendo”? Lo hizo cuando estaba en las últimas. Pues eso.
30 noviembre 2009 a las 3:21 pm
Estimado Sr. Punsent y toda la comunidad que lee su blog, me es lícito pensar y preguntarme que es la realidad, y tratar de comprender hasta que punto mi cerebro la crea y la realiza; es decir en el experimento planteado nos demuestra una realidad creada por mi cerebro y siento muchas veces que el termino objetividad en la mayor parte de veces no existe, pues son mis estados bioquímicos los que me reflejan un mundo feliz o triste acorde a lo que me sienta más atraído.
30 noviembre 2009 a las 6:08 pm
Querido sr. punsent:
Hace años que lo sigo y cada vez me resulta más interesante,hace años ponían su programa a las tres de la mañana y lo veía siempre,hace poco que sé un poco de informática he ido a una academia y estoy muy contenta,tengo 56 años,y estoy escribiendo un blog y me estoy familiarizando con internet,estoy muy contenta con su blog y daré mi opinión.
muchas gracias hasta luego.
barcelona, Carles te he visto, un besazo.
30 noviembre 2009 a las 7:02 pm
Hola a todos.
Jr, si, aprender, si, es cierto, quién deja de hacerlo, esta muerto, pero, esas obras geniales, aúnque basicas, para la comprensión del mundo, creo, sin embargo, que se aprénde de dudar, lo que nos lleva a elegir y para esto, debemos conocer, sobre todo, aquello con lo que no estamos de acuérdo, pues si solo profundizamos en lo que estamos de acuerdo, tan solo nos reafirmamos, en nuestro pensamiénto, pero no apréndemos.
Un saludo
30 noviembre 2009 a las 7:05 pm
Para Armando.
Bajo mi humilde opinión, la realidad, esta bién clara, no tiene nada que ver en como te la transmita tu cerebro, que entre otras cosas, esta muy bién diseñado para hacerlo, otra cosa es, lo que quieras creer, basándote, no en la realidad, sino en lo que elijas creer, segun religión, educación, moralidad, etica, personalidad, etc, etc, puede que tu cambies, pero la realidad está ahí, no sé oculta para nadie que no cierre los ojos.
Un saludo
30 noviembre 2009 a las 7:06 pm
Estimado Sr. Punset, yo ya conocía el experimento, se utiliza mucho en psicología clínica para evaluar si existen afectaciones en la memoria a largo plazo, y más concretamente, en la memoria semántica de algunos tipos de pacientes.
En mi caso, pese a conocer el experimento, no dudé en pensar que la palabra dulce estaba en la lista, incluso cuando contaba con la posibilidad de que no estuviera.
Yo quisiera plantear una reflexión. En mi trabajo, estudio sobre los déficits neurocognitivos presentes en las personas con esquizofrenia. Este grupo de pacientes comenten menos “falsas alarmas” (asegurar que la palabra dulce está en la lista cuando verdaderamente no lo está) que los sujetos sanos. La tasa menor de falsas alarmas, se considera como un patrón patológico de organización de la información, una información que se va constituyendo en organizaciones según nuestro conocimiento del mundo a través de la experiencia. Al leer la palabra caramelo, azúcar, etc, nuestro cerebro activa a través de esos mapas o redes las palabras que nuestra experiencia asocia a caramelo y azúcar de manera involuntaria. Es una manera incosciente de organizar la información entrante en nuestro cerebro y una manera de economizar recursos cognitivos sobre lo que ya tenemos registrado y organizado. La información entrante se acomoda en nuestros esquemas previos activados por el procesamiento de dicha información. En este caso, podríamos decir, que el cometer errores en este tipo de tareas, habla de la salud de nuestro cerebro y no al contrario. ¿Qué nuestro cerebro es imerfecto e impreciso y que no existe una realidad objetivable? ¿Es que acaso alguien lo cuestionaba? ¿Es el cerebro enfermo el más preciso por estar descontextualizado en sus recuerdos y aprendizajes previos? Y sin embargo esos cerebros no perdieron su funcionamiento. Hay veces que los pacientes son capaces de contruir delirios tan bien estructurados a partir de una realidad (también no objetivable) que a veces es uno mismo el que se plantea quién es el “loco”.
30 noviembre 2009 a las 7:20 pm
Estimados contertulios:
Como comenté más arriba, fue Santiago Ramón y Cajal, quien demostró la teoría neuronal. Tuvo que ir como agente comercial por media europa tratando de demostrarla, hasta que uno de los histólogos de mayor prestigio en Europa, un tal “Koliker” ( no estoy seeguro como se escribe), decidió que su gran descubrimiento sería descubrir a un gran sabio, D. Santiago y darle su apoyo. Es el año 1888.
Me gustaría ver el documental que REDES le dedicó. ¿Alguien puede indicarme cómo acceder a él?
Gracias miles
30 noviembre 2009 a las 7:41 pm
Hola Eduardo! Muy interesante este post… curioso el papel de la memoria: sirve tanto para evitar peligros reales (en estos tiempos, claro) como para crear miedos poco útiles que paralizan. Mucha gente con la edad se vuelve cada vez más miedosa: desconfía más, se encierra más, etc… sin da oportunidad a nuevas experiencias que podrían ser satisfactorias. Otros han aprendido a ser más felices. Aprender a distinguir un miedo real o útil de uno ficticio, fijado en el cerebro por una mera emoción negativa, nos ayudaría a todos a aprovechar al máximo el potencial con el que pienso que todos contamos. Un saludo
30 noviembre 2009 a las 9:03 pm
Me ha parecido realmente sorprendente con la rapidez que he afirmado que estaba la palabra Dulce !!!
Ciertamente, con estos juegos nos damos cuenta lo importante que llega a ser la memoria y lo rapido que nos equivocamos cuando no prestamos atencion.
30 noviembre 2009 a las 9:03 pm
Yo pondría un ejemplo radical: las personas que ya pasan de la cuarentena y se aferran a los valores y vicios de la adolescencia como si cualquier cambio fuera una traición a una causa cuyos estatutos son en su mayoría infantiles y muy primarios
30 noviembre 2009 a las 11:02 pm
Hola Sr. Punset,
entiendo que para percibir la realidad debemos omitir la memoria, porque la memoria representa el pasado y no la realidad del presente, esta última se percibe si inhibimos nuestras interpretaciones al observar nuestro entorno y miramo como lo hacen los niños. Saludos
30 noviembre 2009 a las 11:42 pm
Es curiosa la mente y creo yo, que es algo mas que memoria y intelecto…es sobre todo aprendizaje y el reconocimiento de recuerdos mas importante que la memorizacion. Un niño autista no habria fallado esta prueba, hubiera dicho no a dulce…Pero ¿por que una mente digamos normal, tiende a incluir dulce cuando no estaba en la lista???? Decimos dulce porque nuestro cerebro tiende a relacionar las cosas. El recuerdo y la comparacion, les sirven de guia para unir su mundo y no sentirse fragmentado, por desgracia la mente autista no consigue relacionar palabras y conceptos, se pierde en un monton de fichas de un gran rompecabezas al que no encuentra sentido, pongo este ejemplo para que nos demos cuenta de lo importante que es para en cerebro el sentido o motivacion que nos mueve a actuar de una determinada forma.
El cerebro siempre esta en costante desarrollo, a todas las edades, en todas las situaciones, adapandose a los cambios, nuestro cerebro es nuestra guia…el sentido ya lo ponemos cada cual…y cuando desgraciadamente no lo tenemos andamos perdidos.
Muy buen tema Sr.Punset
Saludos
Pd-Curiosamente dije NO a dulce…pero la verdad es que tengo una memoria muy buena para los detalles.
1 diciembre 2009 a las 12:53 am
Me gusta la idea de “aprendizaje permanente”…pero no me gusta que sea una posibilidad para un pequeño porcentaje de la población mundial.
Sr. punset… ¿Ocho años de entrenamiento para aprender e imaginar?
Será en los países que no son pobres. Porque en los países con “necesidades especiales” los niños comienzan a trabajar a esa edad e, incluso, antes.
¿De qué sirve elucubrar sobre asuntos tan interesantes cuando gran parte de la población mundial tendrá que conformarse con una vida de miseria?
¿De qué les sirve a los gestores de esos países pobres su experiencia vital?
¿Han sacado alguna conclusión, útil para sus representados, en su posición de poder?
Son señores, muchos de ellos, inteligentes y con muchas experiencias…
¿Cómo es posible que participen, de esas iniciativas, corporaciones internacionales como Nike?
Sr. Punset, adolescente eterno, creo que tiene esa edad en que puede usar toda su experiencia para decir o hacer lo que nadie esperaba y usted deseaba. Le animo a ello.
¡Fomente el debate!
Me gusta, mucho, que no me censure. Gracias y que las musas acompañen sus letras.
1 diciembre 2009 a las 8:10 am
Sr. Punset, muchas gracias
1 diciembre 2009 a las 12:21 pm
delirio. (Del lat. delirĭum).
3. m. Psicol. Confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia.
1 diciembre 2009 a las 4:53 pm
¿Y quién te ha dicho, Max, que entre esas obras geniales no las hay alternativas, punteras, vanguardistas, hechas ayer mismo…? ¿Y que no pongo en duda lo que leo, comparo, confronto y elaboro mi propia visión del mundo…? Aprender no es anestesiarse, es pensar, dudar, progresar, retroceder, discutir, compartir… y no juzgar. ¿No te parece?
1 diciembre 2009 a las 7:02 pm
Para Jr.
Hola a todos.
Lamento que piénses que te juzgo, ni a tí, ni a nadie, no es mi intención ní derecho.
Me lo dice mi logica, mi experiéncia y mi vida y, aun estando de acuerdo que son una base necesaria, son el principio del camino, no el final.
La mayoria de las personas, leen y forman la visión del mundo que les gustaría, no tanto del que hay, me pregunto, ¿ cuantas personas de derechas leen a Marx?, sin el filtro de su propia elección, objetivaménte, tratando de dilucidar, por logica. no por educación, lo que les parece adecuado o no.
En otro plano, creo que las experiencias negativas son las que nos hacen crecer, las que nos hacen avanzar, las que nos obligan a romper el Status quo y de las unicas que realménte aprendemos.
El frio, hace que busquemos refugio, el hambre comida, sin embargo, el estar confortable, nos hace inamovibles.
Un saludo
2 diciembre 2009 a las 8:43 am
No soy ninguna experta en estos temas así que disculpe un poco mi atrevimiento a opinar aquí.
Este tema siempre me pone un poco nerviosa. Ultimamente (por cambio de trabajo) he tenido que aprender muchas cosas y variadas en poco tiempo.Creo que era mi miedo a “equivocarme” lo que hacía que me bloqueara un poco y no lo aprendiera rápido. Luego, el querer perder el miedo y quedarme sola “ante el peligro” ha hecho que los conocimientos adquiridos me fueran familiares.
Tengo un miedo atroz. Tengo un familiar con Alzheimer y no quiero padecerlo. Hay veces en las que me dicen: “Agata, eso me lo has preguntado ya tres veces”.Sólo tengo 41 veranos pero ese miedo lo tengo. De siempre he leído muchísimos libros. Pregúnteme usted de algunos que no recuerdo de qué iba. En fin. Que me paso de tiempo. Un placer venir por aquí.
2 diciembre 2009 a las 12:00 pm
Creo que la palabra dulce era una buena trampa, porque tiendo a ir demasiado deprisa con las ideas y así no hay forma de que la memoria trabaje a gusto. Quizäs es cierto que deberíamos ir más despacio en un montón de cosas.
3 diciembre 2009 a las 4:32 pm
Es mi opinión que conseguir una sensibilidad conceptual homogénea y universal de la realidad, además del concurso, conocimiento y enseñanza cualificados necesarios, requeriría de una voluntad inequívoca y desinteresada personal, de y entre todos también, que aceptara siempre la demostración de la verdad sin titubear.
La actitud individual o grupal, ya sea política, cultural o social, ya no podría evitar mostrarse tal cual fuera frente al acontecimiento, idea o hecho puntual, no pudiendo excusarse en colores de cristales, o entre el negro y el blanco, con tanta facilidad; y haciéndose comprender entonces sus antiguas razones para tanto debate y discusión, pretendidos concienzudos, sobre qué es la realidad, es decir, la verdad.
Sería ideal para la memoria adulta, y sus trabajos, que, justo como ocurre en la de los niños, se encontrara con semejante frescura, velocidad y libertad, sin necesidad de perder el tiempo en buscar, con ese frenesí de locura o urgencia, qué hizo ante cada pasada ocasión su mente, y de esta manera exhibir una respuesta conductual identificada, supuesta coherente.
La intención y la acción volitivas del cerebro funcional expuestas sin disfrazar. Sí. Quizás un día se pueda conseguir. Ese sí sería un progreso evolutivo sin igual, freno a la impiedad selectiva natural.
Saludos muchos.
3 diciembre 2009 a las 5:13 pm
Quizás las equivocaciones, nos enseñen a tomarnos un tiempo antes de tomar decisiones, por desgracia este mundo nuestros nos obliga a reaccionar rápido, como si el peder el tiempo en pensar fuera malo y ante los demás parecemos poco inteligentes. Estas líneas me han costado mi tiempo y mil rectificaciones.
Gracias Sr. Punset.
3 diciembre 2009 a las 5:56 pm
Sr. Punset el cambio es tan necesario como la adaptación. Van una al lado de la otra, se complementan mutuamente.
las contestaciones a “primera vista” la mayoria de las veces no son acertadas, estamos inmersos en la espiral de “dar todo por entendido o sobreentender demasiado pronto” sin pensar, solo por instinto de asimilación.
Personal y humildemente no creo que la equivocación a su pregunta de si la palabra figuraba en la lista, sea debida a poner a trabajar rapida la memoria, por eso es memoria porque debe estar presente en todo momento, sino mas bien al acondicionamiento de la no reflexión., pero si al de la intuición por asimilación de conceptos.
Encuentro su Blog por un directorio.
Cordial saludo.
Adoyma
3 diciembre 2009 a las 8:17 pm
Tenemos una memoria milimétrica en el hemisferio cerebral derecho. En el hemisferio izquierdo tenemos el centro del lenguaje, pero, en especial, tenemos de un filtro y elemento integrador y fabulador: “el intérprete”. La base de nuestra consciencia.
Los fallos al leer listas no se darían si sólo dispusiéramos del hemisferio derecho, que no asocia. Los comete una estructura propiamente humana.
Lo siguiente, para quien tenga interés en leer un rato, constituye un resumen personal de ciertas ideas que pueden hallar en el libro “El pasado de la mente”, de Michael S. Gazzaniga (Ed. Andrés Bello. Barcelona, 1999)
1) Nuestra subjetividad e idea de historia personal viene esculpida por un “sistema” que vincula el abundante output de miles y miles de sistemas automáticos. Este sistema es “el intérprete”, situado en el hemisferio izquierdo del cerebro.
El “intérprete” efectúa esta síntesis interpretativa: busca una interpretación de los hechos internos y externos. Siendo una especialización incorporada “de fábrica”, opera a partir de estímulos extrínsecos y, aunque se domicilia en la corteza, actúa en buena medida de un modo ajeno a la conciencia, como la mayoría de nuestras actividades mentales.
Así, en la precisión evocativa, por su causa nuestros recuerdos son imprecisos: sólo el hemisferio izquierdo cuenta con un dispositivo que interpreta, afectando a la exactitud de los recuerdos.
En un experimento, ambos hemisferios recuerdan una relación de fotos que se les acaba de presentar, reconociendo con exactitud cuáles han visto y cuáles no.
Pero, al presentárseles una nueva relación de fotos relacionadas con las anteriores pero que no han visto antes, sólo el hemisferio derecho se desempeña bien. El izquierdo “recuerda” fotos de más, probablemente porque se adecúan al escenario que había construido en relación con el suceso.
El intérprete erige teorías para asimilar en un todo comprensible la información recibida.
Aunque su elaboración afecte a la fidelidad de los recuerdos.
El intérprete intenta mantener la coherencia de nuestra historia personal. Para lograrlo, debemos aprender a mentirnos.
El cerebro sirve para tomar decisiones destinadas a asegurar el éxito reproductivo.
La zona del cerebro encargada del lenguaje no puede reconocer rostros, y el área capaz de reconocer rostros nada sabe del lenguaje.
2) El cerebro sabe antes:
Los sistemas instalados en el cerebro trabajan por sí solos, automáticamente, y concluyen su trabajo medio segundo antes de que la información procesada alcance nuestra conciencia.
No es sorprendente que la mayor parte de la actividad cerebral ocurra fuera de la conciencia.
El cerebro disimula esta singularidad funcional creando la ilusión de que los sucesos están sucediendo en tiempo real y no antes del concurso de nuestra capacidad decisoria consciente.
– Muchos procesos que nos guían son actividades mentales, pero se asemejan a reflejos básicos en tanto cuanto son adaptaciones preinstaladas.
Creemos que los controlamos, que los guiamos hasta su cometido, pero no suele ser así: sólo presenciamos cosas que suceden en nosotros y para nosotros.
Aunque sólo somos conscientes del hecho cuando transcurre medio segundo, preferimos creer que lo sabemos antes.
– Referimos subjetiva y automáticamente el inicio de un suceso al instante mismo del estímulo.
El estímulo directo de la zona cerebral que representa tu dedo meñique no lo sientes en la cabeza, sino que la refieres a tu dedo, a un metro de distancia.
El cerebro nos induce a creer que la sensación pasada (inconsciente, que llega con rapidez: 20 mseg.) acaba de ocurrir, y que somos conscientes en “tiempo real”.
– En otro ejemplo, Libet determinó que los potenciales del cerebro ya están descargando 350 mseg. antes de que tengamos intención consciente de actuar.
Antes de que tengas conciencia de que estás pensando en mover el brazo, tu cerebro prepara el movimiento.
– Todo esto sugiere que el cerebro no emplea el marco temporal (timing) de su propia descarga sin representar el tiempo del mundo real.
¿Qué soluciona esta adaptación?
– No querríamos un sistema que nos tuviera al tanto de todas las informaciones momento a momento.
Han de seleccionarse las interesantes y no admitir la totalidad (algo imposible de retener) en la conciencia.
No escuchamos directamente las descargas del cerebro, así como no vemos las figuras humanas al revés, como están retratadas en el fondo de la retina.
– Sería incómodo sentir que las cosas suceden antes en el cerebro que en los pies.
Lo único que cuenta es la información que proporciona el cerebro, no la semejanza entre el cerebro y el mundo real.
– El hemisferio izquierdo es el dominante en el lenguaje y el habla.
3) Nuestros mecanismos representacionales categorizan lo percibido según su semejanza o significación psicológica.
– Ante un objeto:
¿Es comestible o venenoso?
Cuchillo, cacerola, silla…
Senda, madriguera, nido…
– Ante un coespécimen
Familiar o no, amistoso o no, conocido o no.
– Propiedades básicas: ángulos, movimientos, forma, color…
El cerebro humano contiene miríadas de mapas que corresponden de manera ordenada al mundo externo.
– En la zona cerebral hay al menos 30 mapas.
Muchos están diseñados para manejar tareas visuales especializadas, como la detención de la movilidad, el color y la forma.
En el reparto de tareas, los daños localizados en ciertas áreas muestran insólitas anormalidades.
– El procesador cerebral integra los datos en un solo percepto.
Un sistema recargado genera ilusiones de fatiga o la denominada conjunción ilusoria, en la se genera un objeto que no existe (al mezclar el color de una letra y la forma de un número, por ej., si se muestran ambos).
La activación de las neuronas de la zona VI no basta para una experiencia visual consciente.
El cerebro inconsciente utiliza la información, sólo que lo hace fuera de nuestro control consciente.
– Aunque los procesos inconscientes ocurren en la corteza, como se ve en el análisis de la visión ciega.
El campo visual inferior es más sensible que el superior.
– El lóbulo parietal, que gobierna la atención espacial, recibe más conexiones desde el área visual inferior.
Las adaptaciones que nos ayudan a entender estímulos externos son esencialmente automáticas.
– Podemos ver cómo se desarrollan esos procesos igual que un mensaje grabado.
4) Observamos y recopilamos sucesos para que la mente consciente los interprete. Aunque en ciertas condiciones hacemos extrañas interpretaciones, es difícil engañar al cerebro. Sólo se engaña la mente.
Una vez ha llegado la información a la corteza visual, ésta transita en dos direcciones.
– El canal dorsal se dirige al lóbulo parietal. (Vía del dónde)
Los pacientes que tienen lesiones en este canal, ven los objetos, pero no pueden asirlos. Cuando el lóbulo (y su canal) funciona, el sujeto puede responder a la pregunta: ¿qué hago yo con esto? En cuanto a los enfermos:
– Parecen incapaces de aprovechar la información espacial propia de la escena visual.
– Saben de qué objeto se trata y qué hacer con él, pero no dónde está.
– El canal ventral apunta al lóbulo temporal. (Vía del qué)
Los pacientes que sufren lesiones en este canal, sufren agnosia de objeto: pueden cogerlo con precisión, si está cerca, pero ignora de qué se trata. De ahí que la llamemos la vía del “qué”.
– El lóbulo temporal es la zona cerebral equipada para procesar la información centrada en el objeto: forma, color, tamaño…
Es la zona encargada de identificar algo.
El sistema emocional nos aguijonea continuamente, produciendo un condicionamiento sutil y continuo, ajeno a nuestra percepción consciente (experimentos de Antonio y Hanna Damasio). [Cartas y piel]
– Elegimos estrategias cognitivas porque las vísceras indican al cerebro qué ideas deberías utilizar en cada situación.
– Las decisiones cotidianas y puntuales no se toman a partir de una mera planificación intelectual: requieren interacciones con nuestro pasado.
– Y nuestra historia personal posee un componente emocional, cincelado por el éxito o el fracaso en lo que hicimos o nos sucedió.
Conclusiones de los experimentos de Antonio y Hanna Damasio (Cartas y piel).
– La piel conocía el truco. La respuesta dermogalvánica ocurría en los mazos A y B y después esta pista llevaba a los sujetos a evitarlos.
– Los sujetos con daño en el lóbulo prefrontal respondían de manera diversa.
Aquellos con lesiones prefrontales en el área ventromedial son incapaces de tomar decisiones correctas en la vida real.
– Pierden el empleo, caen en bancarrota y se divorcian. Al parecer, no pueden evaluar la diferencia entre gratificación y pérdida inmediatas o diferidas.
– El cerebro emocional nos ayuda a elegir la estrategia cognitiva correcta, aunque durante demasiado tiempo no tengamos conciencia de que estamos haciendo una cosa y no otra. Los pacientes prefrontales no pueden aprovechar esta información inconsciente (visceral) porque las vías que comunican las vísceras con los procesos decisorios del cerebro están interrumpidas.
5) Cuando nos sumergimos en los procesos más cognitivos, como la memoria, hallamos una separación aún mayor entre el actuar del cerebro automático y la mente cognitiva.
– Los recuerdos distan de ser representaciones fieles del pasado.
A veces se reprimen
Otras veces parecen fidelísimos de lo sucedido y creemos recordar sucesos detallados y frases textuales.
No queremos creer que los recuerdos son, o pueden ser en buena parte, falsos o confusos.
Estamos predispuestos a dudar de la memoria anciana. Incluso un tanto de la adulta…
Pero desde la infancia y hasta los 40, el cerebro cocina historias falaces acerca de nuestro pasado. No puede evitarlo.
Wilder Penfield observó que la estimulación del área temporal producía súbitas remembranzas que el investigador no dudó se corresponderían con recuerdos genuinos (vivencias pasadas).
– De modo que nadie comprobó la veracidad de esos recuerdos. Ahora sabemos que los detalles de los mismos carecían de base real.
Los electrodos activan algún tipo de recuerdo genérico del pasado y a veces falacias totales.
Hoy se cree que un recuerdo refleja una constelación de funciones ensambladas.
– Se habla de especificidad reticular, en vez de especificidad regional para describir la forma en que el cerebro almacena los recuerdos.
Marco Mnémico Constructivo (MMC).
– Daniel Shachter (Harvard) ha trabajado intensamente en los recuerdos falsos y articulado el tema de la especificidad reticular, proponiendo el modelo MMC para referirse a la estructura que integraría diversos procesos en el sistema de la memoria.
Para producir una memoria exacta, el MMC debe resolver varios problemas, tanto al codificar como al evocar.
Por ejemplo, es probable que tengamos recuerdos ilusorios porque no vinculamos adecuadamente los elementos separados de una experiencia en el momento de su codificación.
Toda experiencia ocurre en el tiempo, en el espacio y en un determinado estado afectivo. Todo ello forma parte de la remembranza, y ésta resulta distorsionada si se evoca incorrectamente uno de sus elementos.
Tenemos una memoria espacial, un cerebro automático que almacena información de varios modos y puede extraerla de otros diversos.
El cerebro hemiseccionado representa la prueba de oro para descubrir el modo en que el cerebro “habilita la mente”, porque “un hemisferio no tiene conciencia de los pensamientos y percepciones del otro.”
– Aunque el lado izquierdo es incapaz de decir qué instrucciones ha recibido el derecho, lo obedece sin sufrir perturbación alguna.
– “El hemisferio izquierdo (…) es el cerebro dedicado al pensamiento y a la resolución de problemas.”
– Mientras el hemisferio derecho se orienta y reconoce rostros, “el izquierdo resulta crucial para nuestro actuar inteligente.”
Es el hemisferio izquierdo el que habla.
Y el que posee un mecanismo especial que interpreta las acciones y sensaciones generadas por sistemas dispersos en el cerebro”. Hay lesiones que te hacen sentir fuera del cuerpo, observándote desde arriba de la habitación.
6) El “intérprete”, situado en el HI, permite analizar cosas como el cambio de sentimientos o el significado de una determinada conducta.
– Si ordenas “levantarse y caminar” al silente lado derecho, la persona se pone en pie y se dirige a la puerta. Le preguntas por qué lo hace y responde que “necesita beber algo”.
En realidad, el HI ignora el motivo de esa marcha, pero cuando se lo preguntas inventa una razón.
– El mismo cerebro izquierdo, que se pregunta cómo A se relaciona con B y resuelve problemas, se encarga de aportar una base narrativa a las cosas que hacemos y a cómo nos sentimos.
– Aunque un sistema cerebral que opera fuera del campo del conocimiento del HI precipita los sentimientos y las acciones, éste urde la hebra que vincula los sucesos. Dicho de otro modo, consigue que las acciones y los estados de ánimo parezcan dirigidos, articulados e intencionales.
El intérprete no descansa en ningún caso.
– Siempre intenta otorgar un sentido a lo que sucede en torno.
Obsérvese como los expertos interpretan las subidas y bajadas de la bolsa.
– Además, reconstruye nuestro pasado.
Nuestros principales recuerdos son falsos.
El cerebro está construido para recordar la esencia de las cosas, no los detalles.
– Pero la memoria funciona como si pudiéramos revivir lo sucedido con muchos de sus pormenores.
Recuerdo de fotos. (Experimento)
– A un grupo de gente normal se le muestran 40 diapositivas donde alguien se levanta por la mañana, se viste, toma el desayuno, lee el diario y sale a trabajar.
Después se les deja descansar un par de horas y, de nuevo en el laboratorio, se les pide que reconozcan entre un número mayor de diapositivas cuáles de ellas vieron antes.
– Los sujetos estudiados cometen todo tipo de errores, pero se trata de errores específicos: juran reconocer las fotografías relacionadas con la escena y rechazan con bastante precisión las impropias:
Recuerdan el meollo del asunto e introducen imágenes que se relacionan lógicamente con el esquema.
El intérprete se entromete cuando dispone de un esquema o modelo “lógico” o reconocible. Es necesaria una secuencia o conjunto significativo de palabras expresas en el propio idioma. No fallaría si la relación viniera en una lengua incomprensible. La memoria falsa fabrica los inventos. Pero ¿en qué etapa del proceso nacen los recuerdos falsos, al codificar la información, o al evocarla?
– El procesamiento mnémico no funciona igual con listas de palabras y con imágenes.
Si la lógica de la escena (por ej. una playa) admite un objeto inexistente (un balón), la memoria falsa habría surgido durante la evocación.
En cambio, las falsas remembranzas creadas en una lista de palabras podrían surgir durante la codificación.
En el experimento de Gazzaniga y Miller, la codificación resultó verse más afectada (generar más falsificaciones) en la lista de palabras que en el paradigma esquemático.
E. Phelps (Yale) investigó a pacientes hemiseccionados para determinar qué mecanismos cerebrales de cada hemisferio generan los recuerdos falsos.
– Recurriendo a la secuencia de imágenes que describen una historia, descubrió que sólo el hemisferio izquierdo reconoce escenas que no se le han mostrado.
– Es el intérprete el que se encarga de reconocer la esencia de la historia y aportarle pormenores recurriendo a la lógica, no a la memoria real.
El hemisferio derecho regurgita la historia literal, sin añadidos.
El intérprete fabrica los recuerdos inventados
El mayor problema del cerebro automático consiste en recordar el pasado.
– El intérprete, a partir de datos embrollados, arregla la situación reconstruyendo la historia y adornando el recuerdo con su lógica. Pronto empieza una narrativa más pormenorizada o elaborada.
Urdimos cuentos acerca de nosotros mismos.
La ventaja e interpretar el pasado.
– Nuestro intérprete anhela entender el mundo, maneja la percepción, la memoria y crea la ilusión de que controlamos nuestros actos y razonamientos.
Sólo el cerebro izquierdo trasciende la información sencilla de un test.
– El cerebro derecho, en cambio, es incapaz de asociar dos imágenes (por ej., un cazo y 1 litro de agua).
– Cualquier problema planteado, por ejemplo un silogismo filosófico, activa el cerebro izquierdo, lo mismo sucede si el problema implica relaciones espaciales. Esto es, aunque el problema apele a la capacidad más propia del HD, es el HI el dominante en el momento de razonarla.
– Hace mucho que sabemos que las lesiones en el HI perjudican al lenguaje y al pensamiento y las del HD afectan más a las tareas espaciales.
Daños en el lóbulo parietal temporalà dificultades en el ámbito del lenguaje (comprensión de las palabras). Las de regiones más anteriores afectan principalmente a la producción del lenguaje.
El cerebro izquierdo se genera una idea del funcionamiento de las cosas, aunque no haya base para la misma…
– En otros experimentos, se les da a varias personas una serie numérica o datos a relacionarse en el curso de un test de inteligencia… Es curioso que:
Una y otra vez, los sujetos afirman descubrir un orden donde no existe ninguno.
Y, aún más llamativo, después de proponer una teoría claramente insuficiente, se la cree.
Permanentemente estamos fabricando teorías para explicar las cosas. En general, cuando la explicación es sencilla, atinamos con ella.
El hecho es que el HI interpreta incesantemente, buscando siempre orden y razón, aunque no lo haya.
De modo que mientras nuestro HD funciona de un modo parecido al de una rata, permaneciendo en el presente, sin interpretar la experiencia ni añadirle significados ocultos, nuestro intérprete nos ayuda a entender el mundo.
– De manera que nos hacemos una idea. Suponemos saber, aunque no sepamos. Aunque veamos vínculos inexistentes…
– Esa capacidad de transcender la información recibida, ciertamente nos aportó grandes ventajas.
3 diciembre 2009 a las 11:46 pm
Nuestro cerebro es selectivo, todo trauma es guardado en el desván de los recuerdos; es como un mecanismo de defensa, yo soy de las personas que dicen que nuestro cerebro no nace, sino que se hace, y el cerebro nos hace a nosotros según lo tratemos, yo como informatico lo comparo con una maquina computacional, recoge datos, los junta y si encuentra cualquier hueco vacío entre la información, genera un bloque nuevo para unirlos obteniendo un resultado de datos completos. Por eso cada uno de nosotros es diferente, no solo fisicamente, sino cerebralmente. Solamente recibimos partes objetivas de información a través de nuestros sentidos que son procesadas, analizadas e interpretadas para nuestra comprensión. Pero cada individuo puede percibir la información de una manera distinta, por ejemplo un catador de vinos utiliza el olfato y la vista para emitir un criterio acerca de un caldo, pero es su criterio adaptandose a unos estandards. Para mi el mejor vino es el que me gusta a mi, que puede no gustar a los demás, pero es el que satisface mi paladar. Por eso mismo los cerebros estan llenos de lagunas. para rellenarlas a nuestro gusto.
4 diciembre 2009 a las 12:16 pm
Se trata, ni más ni menos, de ahorrar recursos intelectuales. El cerebro no trabaja gratis. No creo que haya que focalizar en que somos seres falibles, en que estamos expuestos al engaño contínuamente, etc. Se trata de habilidades perfeccionadas durante miles de años e insertas en nuestra genética. Tratamos de ahorrar tiempo con los procesos más banales y simples. De ahí, que a veces fallemos. Como por ejemplo en la prueba que inteligentemente ha seleccionad ad hoc.
Siga igual de sugerente que siempre, la población se lo agradece.
Un cordial saludo.
4 diciembre 2009 a las 5:06 pm
Sr. Manue, Compruebe lo siguiente
Usted dice:
“El intérprete erige teorías para asimilar en un todo comprensible la información recibida. Aunque su elaboración afecte a la fidelidad de los recuerdos. El intérprete intenta mantener la coherencia de nuestra historia personal. Para lograrlo, debemos aprender a mentirnos.
El cerebro sirve para tomar decisiones destinadas a asegurar el éxito reproductivo. La zona del cerebro encargada del lenguaje no puede reconocer rostros, y el área capaz de reconocer rostros nada sabe del lenguaje.”
Esta forma delimitar las funciones mentales está basado en la “célula abuela”. Por ejemplo: sobre la función vocalizadora resulta que… “algunas células vocalizadoras tambien responden a estimulos auditivos y otras se correlacionan con movimientos oculares en ciertas direcciones ( Larson y Kister, 1984). El problema de base aquí es que si al interpretar los datos se pasan por alto las respuestas secundarias de estas células, se está representando intecionalmente y erróneamente la complejidad del sistema, lo cual lleva a una falta concepción de la su verdadera función”.
Además le dejo un párrafo de la entrevista a Alvaro Pascual-Leone
E. Punset
¿Ah sí eh?
Álvaro Pascual-Leone:
Pero también puedes estimular zonas frontales, por ejemplo, para modificar la capacidad de la gente de tomar decisiones, para hacer que las decisiones sean más altruistas, más enerosas; para que enfermos que tienen trastornos de personalidad, con personalidades sociopáticas empiecen a tener más empatía ante las situaciones.
Por otro lado, es sabido que entre las cualidades de la plasticidad neuronal es adaptar la funcion de neuronas colindantes en un area para funciones que no se han desarrollado por cualquier causa. Es el caso de personas invidentes congenitas donde se comprueba que ciertas areas de su cerebro estan más desarrolladas, y por supuesto su función, que en personas con visión.
Existen otras afirmaciones muy dudosas en su texto, que sacadas de contexto pudieran paracer la explicación definitiva a como funciona la memoria y el cerebro, dichas sin el rigor preciso donde se puedan comprobar su verosimilitud. Yo no soy experto en esto, solo un lector, y así me encuentro como decir lo contrarío que usted dice.
4 diciembre 2009 a las 5:12 pm
A partir del segundo parrafo “Esta forma delimitar las funciones mentales ” es la contestación
4 diciembre 2009 a las 9:07 pm
El SaBer eS pODeR , pero hay que saber equilibrar y eso sí es dificíl de lograr , pero nó imposible .
Yo respondí , No , créo que lo hize leyendo detenidamente el cabezado y en mi mente se abrio la parte referente ha ” ejercicios “, estó hizo que estubiese más alerta y asi responder bien a la primera y segunda pregunta .
Para David Herrero , el cerebro si gusta de trabajar gratis solo tienes que mirar la programación que triunfa en España , estó viene relacionado con nuestro Ego él que hemos mamado durante años , la falta de quietud mental y una mala educación son las causas de las insatisfaciones personales hoy por hoy .
Para leér un poco , Más Platón y menos Prozac .
Uno de cada 5 anuncios es de farmacéutica , y ahí está un gran problema .
Un Abrazo Grande .
5 diciembre 2009 a las 12:12 am
Hola, Berto: no me había molestado en dar mi propia opinión, sólo era un resumen de un libro que refería lo que se descubre a partir de experimentos. Ya que mencionas a Eduard Punset, he aquí ciertas ideas tomadas de su libro “Entrevistas a científicos de hoy: Cara a cara con la vida, la mente y el universo” (Eduard Punset, 2004) Ediciones Destino, 2007.
¿Cómo funciona el cerebro?
Multiespecializadamente: Multifásica, multirregional, multifuncionalmente
Haciéndose una idea (adaptativa) de lo que hay fuera. (Rodolfo Llinás): Lo que hay + lo que captan los sentidos + memoria genética + aprendizaje (memorias cultural y experiencial o biográfica)
Su regulación es genética (predisposición estructural y funcional + factores ambientales): 1) De receptores; 2) De hipocampo y amígdala.
Las carencias de empatía y conciencia significan psicopatía (sociopatía) o autismo. El autista no logra entender el lenguaje no verbal; el sociópata se hace una idea racional que “no siente” suya (las emociones le son ajenas), pero puede aprovechar y no pierde ocasión, de hecho, de aprovechar a favor de aquello que le beneficie o excite.
El procesamiento de emociones se da en las regiones límbicas del cerebro (cerebro emocional)
Rodolfo Llinás: El reflejo interior del mundo: ¿Cómo nos hacemos una idea de lo que hay fuera?
Lo que hay (algo) + lo que captan nuestros sentidos + nuestra memoria genética + aprendizaje (memorias cultural y experiencial o biográfica).
Nos generamos un “estado interno”: solamente dentro de nosotros mezclamos el color rojo de una manzana con su redondez, su tacto, su color y su olor. Nuestro sistema nervioso regenera (construye) la manzana (que sólo existe en nuestro cerebro y difiere respecto a otros animales). Sin cerebro, las manzanas no existen, no se reconocen.
Tampoco percibimos muchas señales existentes (como las ondas de radio y señales de televisión que nos perforan, entre otras)
El sistema es cerrado. Cuando soñamos, percibimos con gran detalle, con música y colores. De modo que los pedazos de cosas que forman la realidad, están en nuestro interior y somos nosotros quienes hacemos que los objetos formen estados funcionales.
Rodolfo Llinás: existe un diálogo (difícil) entre emociones y conciencia: el 90 % de las actividades de este sistema son automáticas.
Como humanos, somos animales cerebrales.
Nacemos desnudos, sin capacidad de sobrevivir solos y morimos con forma casi de feto. Siempre somos como niños.
Nuestra fuerza física dentro del reino animal está a menos de cero: cualquier animal nos gana corriendo, hasta una gallina…
En vez de desarrollar una gran fortaleza física, hemos cultivado un nuevo sistema interactivo para pensar y solucionar problemas sin movernos.
El sistema nervioso tiene esa capacidad, pero requiere poder respirar, digerir o moverse sin tener que pensar.
De eso se ocupa el cerebro automático (tallo cerebral + hipotálamo), el otro es el que genera la conciencia.
Existen dos grandes sistemas: el más primitivo, el de las pasiones: el dolor, la envidia, la pereza, el deseo sexual, el sentimiento de hambre o la reacción de atracción o repulsión, que no es negociable. Alguien o algo te gusta o no, como al reptil. La posibilidad de negociar sólo se da con el segundo sistema, el neocórtex, aunque está completamente dominado por las pasiones.
Joseph Ledoux: si no fuéramos excelentes actuando inconscientemente, estaríamos tan ocupados calculando cada uno de nuestros pasos o cada respiración que no podríamos hacer nada importante.
Nuestras emociones son inconscientes.
Los ordenadores no entienden los componentes emocionales de la información (ni el humor…).
El inconsciente juega un papel mucho más importante que los procesos conscientes.
El control consciente que ejercemos sobre nuestro cerebro no es tan importante como pensábamos.
El cerebro prefiere actuar inconscientemente. Incluso automatiza lo aprendido: colocamos el nombre detrás del sujeto.
La reacción emocional ocurre en dos tiempos: 1º automática (paralización), 2º consciente (huida).
Nuestra reacción inicial es la base para un control posterior.
1º nos quedamos paralizados por el miedo…
En situaciones traumáticas, la amígdala graba la información.
No así el hipocampo, que es muy sensible a las hormonas del estrés
Esto hace que la memoria consciente de un suceso traumático sea bastante inferior a la inconsciente.
Pero el hipocampo no es el centro de la conciencia, aunque haga que ciertos recuerdos le (nos) sean más accesibles.
Su acceso a la conciencia es más directo que el de la amígdala
Lo óptimo sería que emociones y conciencia trabajen juntas.
Integración emociones y conciencia (A. Damasio)
El cerebro constituye un órgano integrado.
Una persona sin emociones o incapaz de controlarlas medianamente bien está mentalmente enferma.
Las emociones no sólo desempeñan un papel primordial en la vida humana.
Están en el inicio de los sentimientos, la conciencia y los proyectos personales y colectivos.
Está todo mezclado: las emociones interfieren en la razón y la razón modifica las emociones.
Hay una función (o mecanismo) integradora.
La empatía ayuda a comprender de forma natural aquello que significa un comportamiento moral y sensible.
Los seres humanos actúan de manera óptima cuando hacen planes y se preocupan por las consecuencias de sus acciones.
El córtex frontal nos hace anticiparnos: nos ayuda a prever las consecuencias futuras y a considerar la posibilidad de cometer errores.
La emoción que se une a la certidumbre de razón o emoción intuitiva tiene un poder que va más allá.
Ciertos pintores, poetas, científicos, artistas, ven cosas que otros no ven.
Tienen un sentido rápido nacido de una emoción.
Un presentimiento de que algo es especial.
La emoción es la señal que le indica que algo (su enfoque) lo es.
Sólo después pueden racionalizar y pensar.
Las personas más perspicaces y creativas, como Picasso, Einstein o Poincaré, son muy conscientes del significado de la emoción.
Einstein siempre hablaba de la belleza de una ecuación.
Y Poincaré pensaba que había una especie de filtro que emocional que le decía qué era bueno y qué era malo.
Poincaré no se detenía a hacer miles de combinaciones entre los factores, sino que se encaminaba hacia lo que le emocionaba.
La conciencia (Daniel Dennett)
El primer indicio de conciencia de sí mismo es la capacidad de reconocerse en un espejo.
Esta facultad la tienen los chimpancés, los delfines y los seres humanos.
Nuestras células nerviosas saben muchas cosas de las que no son conscientes: sólo existen facciones y grupos que compiten en el cerebro por el control de la actividad corporal.
No se trata de tipos de células, sino de grupos de actividades, de modelos de información que compiten por el control del cuerpo y, como la competencia es dinámica y fluida, siempre hay alguien al mando, en el despacho.
En el cerebro, un tema tras otro sale del fondo, avanza y se hace cargo de la situación. Todos los proyectos están conectados por la memoria. Sólo se suceden diversos controladores temporales.
Daniel Dennet: ¿Qué significa la conciencia? ¿Cómo surgió?
En un ser humano con lenguaje, ciencia y cultura, se dan muchos intercambios de información.
La conciencia es la capacidad del cerebro para representarse cosas que no están sucediendo en el presente estricto en que se las plantea, sino futuras (que anticipa) o pasadas (que recuerda).
Conciencia es ese poder representarse el mundo físico.
R. Dawkins ha propuesto el término “mem”.
Los “memes” (# genes) serían las unidades de transmisión y réplica de la cultura.
Esas habilidades humanas que dependen del aprendizaje cultural “hacen” a nuestra mente.
Daniel Dennet: ¿Y qué es la intuición?
Cuando se tenemos una idea brillante y apelamos a esta funcionalidad, estamos reconociendo que no sabemos cómo hemos llegado a esa idea.
Ha surgido en un cerebro que tiene un buen funcionamiento neuronal: los grupos neuronales funcionan sugiriendo ideas desde zonas no conscientes.
Deepak Chopra: el poder de la mente.
Existen los efectos placebo y nocebo.
Las píldoras, sin efecto pero bien diseñadas, actúan sobre el paciente.
Las revelaciones francas del médico sobre la inminencia de un proceso degenerativo puede acelerarlo (Kosslyn)
Deepak Chopra: El cuerpo humano es una mezcla de moléculas, energía e información.
Diferentes estados de conciencia se traducen en diferentes niveles de inmunorreactividad, metabolismo y otras funciones corporales.
Es un descubrimiento novedoso: la fisiología, el sistema inmune, el sistema nervioso, el endocrino y la conducta están influenciados por el estado de conciencia.
Pero “pensar sólo en positivo” no sólo supone una impostura muy artificiosa:
Pensar es un proceso tan espontáneo como respirar.
Querer tener pensamientos positivos y evitar los negativos hace que estos últimos se vuelvan más intensos y acumulemos mucho estrés.
Es necesario no pensar en todo a la vez y crear un estado tranquilidad vital y calma interior.
De hecho, toda la poesía, la arquitectura y la música que se han creado no tienen nada que ver con el hecho de pensar positivamente, sino que son fruto del flujo espontáneo de energía, información e inteligencia. Todas ellas vivas.
Un saludo
5 diciembre 2009 a las 1:02 am
Dentro del concepto de nuestra percepción incierta se podrían incluir
las siguientes y estúpidas obligaciones para los niños como el permanecer todo el día sentados en sillas incómodas y no pensadas para
la anatomía del cuerpo humano – el fijar la vista en distancias cortas como la pizarra durante décadas – el que la enseñanza, o no se si llamarla ignoranza, no se ocupe de trabajar ni el oido, ni el tacto , ni el gusto, ni el olfato – solamente la vista y de cerca, el que los humanos hoy en día no podamos fijar nuestra vista en el horizonte. El que si el niño es sensible, invariablemente se le atiborra a corticosteroides,
y si el niño además sufre stress – simplemente se le destruye (stress + cortoicoides) de por vida. Esto es lo que hacemos en la actualidad. Lo sé porque a mi me lo han hecho. He escrito un email al profesor Robert Sapolsky porque me enteré que estaba estudiando como el stress y los corticoides destrozan el cerebro en las ratas. Yo ya había leido otros articulos que decían que la gentamicina, que también me la daban, destroza el hipocampo, ó sea la memoria. Sin embargo, hasta hoy, los innumerables doctores de la respetable clase médica española que me han tratado durante años – con su total falta de interés por todo lo que no sean sus sueldos – no han dado nunca ni de lejos con una explicación para mi caso. Se esconden unos a otros, para que nadie sepa hasta donde llegan sus errores y su supina ignorancia.
Total que de niño, a los 3 años fui hibernado con los métodos de esa época y luego tratado durante décadas con corticosteroides coincidiendo que en mi caso había un ambiente de mucho stress. Todo ello me destruyó el cerebro. El dr Sapolsky, que es un gran ser humano, me contestó a mi email y me recomendó estos libros que espero que le sean útiles a alguien.
Train Your Mind, Change Your Brain: Sharon Begley.
The Memory Workbook: Breakthrough Techniques to Exercise Your Brain and Improve Your Memory: Douglas J. Mason
Keep Your Brain Alive: 83 Neurobic Exercises. LAwrence Katz and Manning
Rubin.
Hasta donde sé uno de ellos está traducido al español
salud!
5 diciembre 2009 a las 5:15 pm
Nos las arreglaríamos muy bien si recordáramos más a menudo que somos mucho menos list@s de lo que nos pensamos…
“El perspicaz se sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. El tonto, en cambio, no se sospecha a sí mismo: se parece discretísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se asienta e instala en su propia torpeza. Como esos insectos que no hay manera de extraer fuera del orificio en que habitan, no hay modo de desalojar al tonto de su tontería, llevarle de paseo un rato más allá de su ceguera y obligarle a que contraste su torpe visión habitual con otros modos de ver más sutiles. El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás.” (Ortega y Gasset, La rebelión de las masas)
10 diciembre 2009 a las 6:33 pm
A mi me resulta curioso como a veces nuestro cerebro (o el mio x lo menos) se apropia de recuerdos de otras personas, es decir, en algun momento alguien te cuenta algo q ha hecho o te explica una pelicula q ha visto, x ejemplo. cuando ha pasado el tiempo el cerebro se ha hecho con esos recuerdos como vividos x el mismo, no x la otra persona, y no es q sean muy habituales pero tengo q pensar en esa situacion un rato para descartarla como vivida x mi, algo q me da q pensar… Si nuestro cerebro es incapaz de recordar determinados detalles pero luego hay otros q no nos han llamado especialmente la atencion y los recordamos x siempre… ¿q elige q recordar? y si una vez vividos muchos años, cuando el recuerdo de lo vivido se componga solo de detalles de otro tiempo, ¿se borraran?
guardamos algo, y lo demas se borra, pero son esas vivencias las q nos hacen ser como somos, x lo q el aprendizaje esta abierto a todo el mundo, solo q hay q fijarse, hay q observar, hay q observarse, conocerse, saber q nos mueve e intentar mejorar siempre.
pensando en la diferencia entre jovenes y viejos, en la manera de comportarse, llegue a pensar q la unica diferencia es la experiencia vivida, saber q una opcion puede tener multiples resultados es algo q nos da la experiencia y q crece con la edad, x eso los jovenes siempre han sido unos despreocupados y los mayores miedosos, ¿instinto de supervivencia? hasta en los chimpances los jovenes son los q cazan y los mayores se encargan de proteger su propia vida…
11 diciembre 2009 a las 5:19 pm
[...] Unidos) que se publica en la revista 'Science'.” Pues mira tú por dónde…Memoria y aprendizaje, claves para percibir la realidad: Dice Punset que la mejor manera de ser infeliz es no cambiar nunca de manera de pensar, y en mi [...]
12 diciembre 2009 a las 12:06 pm
En cuanto la plasticidad cerebral, leí hace años que un grupo de personas mayores fueron sometidas al siguiente experimento: hacerles revivir físicamente el pasado, en concreto la década de los 50-60, revivían exactamente como fue esa década, mismos editoriales en periódicos de entonces, televisión, vestimenta, etc. Digamos que se escenificó un pueblo dónde no había pasado el tiempo. Resultó que hubo plasticidad cerebral y también física, algunos parámetros físicos ‘rejuvenecieron’ y ellos mentalmente eran más ágiles.
15 diciembre 2009 a las 8:20 pm
Un muy buen artículo sin duda y una investigación de lo mas importante ya que hoy en día, más se preocupan muchas personas por trabajar el cuerpo asistiendo a gimnasios matando horas de esfuerzo por levantar pesos en vez de trabajar la mente y la atención que es en éste caso lo que me sucedió, ya que con toda certeza contesté que NO estaba Dulce ya que recurrí a lo que es la memoria con atención, yo pienso que cuando tratas de memorizar algo sólo por memorizarlo sin comprender ni asimilar ni incorporarlo a tu conocimiento, es cuando tienes esa nula precisión, no tienes detalle, éso es lo que la mayoría hace, tragar un bolo de alimento entero sin primeramente desmenuzarlo para que se aproveche en la siguiente fase….
Los Koanes Shaolín son lo que hacen, que pongas atención a lo que lees, haces, pasa, piensas y conoces, un Koan te lleva a desmenuzar el conocimiento de tal manera que te da la Paz necesaria para poder tener una memoria real y no virtual como hoy en día se viene utilizando, una memoria de corto alcance.
Yo difiero que la memoria no sirva para el detalle, pues soy un asiduo seguidor del gremio del arte y como tal puedo distinguir y aseverar a detalle situaciones de memoria en base a un proyecto de dibujo, recuerdo a detalle y memoria cada trazo que hice en algún boceto o diseño de mi máximo interés, es entonces en donde creo que la memoria falla entonces, cuando es un tema del cuál no tenemos un interés real, o no es algo que nos importe…es el caso de estudiantes que al asistir a una clase que no es de su importancia y facultad, simplemente no entra en su incorporación el tema, pero cuando están en la Clase que tanto gusta, es cuando sobresalen…. la memoria a detalle sale a relucir.
Es un juego como la aberración cromática y el fenómeno óptico, no porque no veas lo que está en frente quiere decir que la vista falla, lo que falla son los conceptos que tenemos arraigados , los muros que el Sistema social ha impuesto en nuestras mentes, los estereotipos, paradigmas y dogmas de fe que están tan presentes día a día encerrando nuestra mente que no nos permiten ver mas allá de la realidad.
Es el pensamiento lateral el que dejamos fuera, siendo éste el más importante en lo que a éste tema se refiere, ya que la memoria no es sólo cuestión de una masa gris, también de corazón y sentimiento.
(sin recurrir a conceptos del romanticismo)
Es sin duda un muy buen artículo pues nos impulsa a seguir investigando, experimentando y opinando…..Felicidades por ello!
16 diciembre 2009 a las 7:54 am
“caramelo”, “azúcar”, “sabor”, “bueno”, “agradable”, “miel”, “refresco”,
“chocolate”, “pastel”, “comer”, “tarta”.
quien dijo que no esta dulce aca!… voy es por un vaso de leche.
17 diciembre 2009 a las 5:57 am
[...] Memoria y aprendizaje, claves para percibir la realidad [...]
20 diciembre 2009 a las 9:20 am
Hola;
En el comentario 42 Alberto Real manifiesta su pesimismo respecto a que sea posible un educacion permanente y para todos los que deseen educarse así.
Hace referencia a los paises donde aun la mayoria de los niños comienzan a trabajar a los ocho años.
Son dos cuestiones inquietantes, muy relacionadas entre si: POR UN LADO LA POSIBILIDAD DE APRENDER DURANTE TODA LA VIDA PARA UNA PEQUEÑA MINORIA INFLUYENTE Y EL TRABAJO COMO OBLIGACION ALIENANTE PARA LAS INMENSAS MAYORIAS…
Lo sorprendente es que ahora que las comunidades científicas han acumulado tanto saber y cuando los soportes de apoyo a la memoria personal son tan potenes no hayamos encontrado el camino hacia una sociedad más igualitaria en lo que mas importa: APRENDER Y COMPARTIR LO APRENDIDO.
Quizá si el objetivo de la escuela fuera ayudar a los niños a organizar sus diferentes niveles de memoria… todos encontrariamos algun camino para salir de la alienacion que tanto daño causa a tantos humanos
saludos
Victoriano
21 diciembre 2009 a las 1:31 am
Se pueden imaginar cómo puede ser de dura la vida para los niños con un Transtorno de Déficit de Atención?? Para ellos es muy complicado memorizar algo que no puede procesar en su cerebro, exactamente por faltarles ese proceso natural. Tienen dificultades emocionales y de percepción de su entorno, porque al no memorizar no pueden prevenir las reacciones de las acciones. Para ellos, el hecho de aprender, es un esfuerzo tremendo del que no siempre consiguen sus pequeños objetivos.
Imagínense que estamos hablando además de unos niños de un IQ por encima de los 140. Pueden imaginar su fustración? Niños con ansias de aprender y sin tener la capacidad de recordar lo aprendido…
Estos niños acaban siendo los fracasos escolares por ser niños incomprendidos a pesar de su inteligencia.
Así que el proceso de memorizar, algo tan natural y sencillo, para algunos es el estigma para toda su vida.
21 diciembre 2009 a las 11:49 pm
El ideal educativo de la LOGSE es “contribuir a la libertad integral de la persona, de manera que ésta se encuentre en condiciones de desarrollar una forma de pensar autónoma y crítica, y de elaborar un juicio propio que le permita determinar qué hacer ante las diferentes circunstancias de la vida (proporcionando a) todos los seres humanos los recursos necesarios para que actúen con libertad de pensamiento, de juicio, de sentimiento y de imaginación, haciendo posible el pleno desarrollo de sus capacidades.”
No está mal, ¿no? Se trata del ideal promulgado en nuestra legislación. La meta a lograrse. Lástima que case mal con los medios disponibles y el marco ambiental. Y, lo más descorazonador, que las intenciones declaradas se alejan de lo que en la práctica se exige de los profesionales de la educación y la docencia (instrucción didáctica).
La definición LOGSE quisiera reflejar lo que llamo “modelo pro-vida” o “pedagógico”, debido a que los grandes pedagogos coinciden en vindicar el fomento de la autonomía y capacitación plural del niño desde el respeto a su persona: a sus intereses genuinos y requerimientos madurativos. En este apartado se ha citado a Makarenko. Podríamos añadir a J. J. Rousseau, C. Freinet, P. Freire, A. S. Neill, J. Piaget, Ferrer i Guardia, B. Russell, E. Fromm, W. Reich, C. Rogers, E. Durkheim, entre otros muchos.
Vivimos dentro de un sistema contradictorio, de modo que, aunque la ley parece copiar sus principios del modelo pedagógico, en la práctica propugna la instrucción “revisable”, que se pretende igualitaria y universal. ¿En qué sentido acabamos atrapados en un modelo final contradictorio? Diga lo que diga la ley, los inspectores supervisan programaciones, asistencia al trabajo, cumplimentaciones y memorias de resultados. Al supervisar la función del profesorado, aunque se conozcan de memoria lo que idealiza la ley, se incluyen de hecho en un modelo al que llamo “tecnocrático”, el cual tiene la particularidad de ahogar al pedagógico.
¿Por qué tecnocrático? Porque la actividad educativa, e incluso su parte instructiva, consiste en un intercambio dinámico que idealmente debiera personalizarse, humanizarse y ser parte de un proceso holístico. Pero el tecnócrata ejerce como funcionario sin reparar en la meta ideal que no debiera perder de vista, de modo que su modelo se centra en exigir “cumplimientos reflejables” (que puedan hacerse constar) en acta: se exige que el profesor imparta contenidos concretos en un tiempo prefijado, y que cumpla unos objetivos según un enfoque más empresarial que educativo. La actitud educativa queda un tanto desdibujada cuando lo que se prima y exige es el cumplimiento de tiempos y tratamiento de contenidos. Se espera que cada profesor imparta su materia como experto, ocupando su espacio estanco (horario enclavado entre otros) y hable sin invadir temas ajenos. En este modelo se resienten hasta la disciplina (que no forma parte del quehacer del profesor tecnócrata, salvo en el sentido de asegurarse que le puede oír quien quiera hacerlo) y el trato. Claro que al inspector le basta asomarse a un estadillo y rellenar el suyo propio… De modo que puede estimar el “grado de cumplimiento” desde fuera, pero no debiera confundir la excelencia del quehacer educativo o formativo con porcentajes concretos de consecución de objetivos (horario impartido, temas previstos/temas impartidos, porcentaje de alumnos aprobados, etc.). Aunque se trate de una distorsión y confusión habitual.
Lo que significa que el sistema no mide –ni valora- el ejercicio educativo en sí, en su riqueza y complejidad multicapacitadora y fomentadora de armonía y autoencuentro (ideal teóricamente preconizado pero prácticamente olvidado). En su lugar prima la frialdad estanca, restringida y deshumanizadora.
Pero no es esto lo peor, aún se podría hacer mucho, de poner un serio empeño en ello. Reparemos que, en su pretensión honesta de admitir a todos, el sistema incluye a quien no quiere estudiar. En su afán de que todos acaben secundaria, se promociona a quien no llega a algún tipo de aprendizaje mínimo. Y en su afán por prevenir el abuso o cualquier tipo de maltrato, el sistema fomenta, en la práctica, que algunos alumnos matones carezcan de freno alguno, por lo que pueden abusar de sus compañeros y del profesorado en la medida que se le antoje.
Volvamos sobre lo dicho. Nuestro modelo trata de admitir y promocionar a todos. Se obliga a estudiar a quien no quiere. Y además, se le pasa de curso aunque no haya aprendido lo básico del nivel previo. Un alumno que carece de la capacitación instrumental mínima (de la que debe partir para adquirir nuevos aprendizajes) se aburre en el aula y “pierde el tren”, esto es, la posibilidad de aprender matemáticas, lengua, inglés, física… (Quien no aprendió a leer, o a multiplicar, no pinta nada en cursos que requieran esa capacitación procedimental). Si sumamos un leve porcentaje de alumnos que no quieren estudiar (y que estarían mejor aprendiendo directamente un oficio o trabajando de camareros, tenderos, peones o pescadores) a ese otro que perdió el tren porque el propio sistema lo obligó a promocionar sin base suficiente, tenemos en clase a unos pocos alumnos que se aburren y que, como es propio en esa edad, desearía destacar en algo; necesita, de hecho, con frecuencia, imponerse sobre los demás, ya que no en inteligencia ni aprendizaje, sí como personas más espabiladas, líderes, fuertes o dominadoras sobre otras (física o/y psíquicamente: incluyamos, además de las agresiones más o menos medidas, las amenazas, la intimidación y la burla). Pueden provenir de familias desestructuradas o deber su desinterés inicial o retraso a factores psicológicos o sociales, pero les vendría bien no ser obligados a aburrirse. Y, en especial, les vendría bien a sus compañeros, ya que el resto de la comunidad educativa paga el pato. Las clases pierden fluidez, efectividad, disciplina, ambiente cordial y naturalidad. Y el sistema, por si algo le faltara para redondear el desaguisado, no te permite echar a otra parte al pendenciero, irrespetuoso, tirano, o incordiador eterno… Y éste se sabe impune: no tiene nada en absoluto que temer, aunque humille o se aproveche de la debilidad de otros (en casos más extremos, aunque insulte directamente al profesor). El verdadero temor estaría en que sus padres al menos, ya que no la ley, se pusieran de parte del proceso educador. Los padres educadores resultan habituales en casi todos los países del mundo, y ciertamente arreglarían mucho nuestro desaguisado. Pero en buena parte de España, y no digamos de Andalucía, el modelo es otro: la función del padre y la madre “es” ponerse incondicionalmente de parte de su niño, que en todo caso (y por matón que sea), se habría “dejado llevar” por otros o “por los nervios”. Pero es su niño, una ricura, un poco maleducado y pendenciero, pero al que debe apoyar como padre o madre.
No opino que la violencia haya disminuido en modo alguno entre nuestros jóvenes. No son más pacíficos que era la en otro tiempo, como el de nuestros padres o abuelos. Lo demuestran cada vez que hay ocasión de ello. Incluso ha cambiado su ideal: antes estaba mal visto que el fuerte abusara del débil o el hombre de la mujer (en virtud de su fuerza). Incluso que dos fueran contra uno. Hasta el matón tenía que refrenarse porque los demás se unían en su censura. Esto ha cambiado…
Recapitulando, podemos entender correctamente en qué consiste educar y hacer lo posible por ser buenos educadores. Pero vivimos en un sistema que nos quita cualquier arma, que nos mete una mescolanza de alumnos entre los que hay quiénes no tienen interés en aprender y quiénes precisarían muchas clases aparte para ponerse al nivel del resto. Pero la mayoría no recibe esas clases ni las quiere: quisiera irse, pero se les promociona a cursos cuyos contenidos no podrá entender en mayor medida que los que quedaron sin superar el año anterior. El sistema les depara seis horas de aburrimiento cotidiano sumadas a su sensación de fracaso, factores ambos que tenderán a combatirse llenando el tiempo de diversión y superación (autoestima) en la medida que sea posible… Y la ley les deja un amplio flanco… Al cabo del tiempo, aquellas islas excepcionales se van convirtiendo en habituales y, finalmente, ese tipo de alumnos en algunos centros (tal vez especialmente en Andalucía) se hacen dominantes sobre el resto. Son ese resto de alumnos disciplinados y trabajadores los que quedan mal ante el resto: la excepción no adaptada al sistema que hemos construido.
Los profesores que tratan de saltarse el modelo por el que se les exige, a fin de ejercer como educadores (formando parte de lo que entenderíamos educativo, capacitador y globalizador) lo hacen con la sensación de extralimitarse y dejar un tanto de lado el cumplimiento de los objetivos que se les van a exigir (por ser susceptibles de medirse cualitativa y cuantitativamente). A tal fin se nos recuerda retóricamente que educamos para integrar en sociedad y formamos para obtener buenos trabajadores. Todavía un maestro capacitado puede educar holísticamente en primaria (con cierto temor a los más díscolos, encarados o violentos en los últimos cursos). Pero en secundaria, bachillerato y FP predomina el modelo contradictorio que he intentado desbrozar, en el que los padres forman parte esencial. El resultado sería muy diferente con su colaboración constructiva…
En las familias domina cada vez más el modelo “abstencionista”, en el que se dota de medios caros, esperando que los niños se queden colgados de su ordenador, libro o videojuego y dejen descansar en paz a sus padres, que llegan fatigados dispuestos a descansar viendo la tele o leyendo algo, con lo que desaparece la convivencia mínima que los hijos necesitan para formarse, ese mínimo de encuentro honesto, de charla humanizadora y educativa. Claro que algunas familias tienen otros modelos: tecnocrático, autoritario, ultrapermisivo (variedades hipergratificante o hiperprotector) o, más raramente, pedagógico…
En realidad, la escuela apenas “educa” en cualquier sentido importante. El control de las emociones, la vivencia afectiva, el trato cordial y los modales se educan –forman y aprende a sentir- en familia. La familia tiene la prerrogativa de educar en mucha mayor medida que la escuela. Incluso otros componentes sociales (teleprogramas, películas, amigos) tienen una influencia relativamente mayor que la escuela.
Incluso el hecho de que crezca el porcentaje de padres que se inhiben de su quehacer, obedece a un modelo. Imagino que alguien pudiera suponer que tal abstención es intencionada y neutra (“no educativa”), pero es imposible que un padre no eduque. Su actitud influye necesariamente. Educando o deseducando, no podemos evitar nuestra influencia. Somos modelos conductuales (son nuestros actos y actitudes los que contagiamos, no nuestras palabras más huecas o contradictorias de los mismos).
Influimos incluso cuando promovemos miedos, conducta evasiva, sobreentendidos “filosóficos”, o actitudes tipo “cada mochuelo a su olivo”, o “sigue tu propio interés”; o cuando optamos por no comunicarnos y dedicar las tardes a ver la tele en individualista silencio sobre todo lo que no sea un tema instrumental (“¿qué cenamos hoy?”, o “pásame el mando”) o accesorio (relevo del entrenador del Real Madrid como máximo asunto trascendente a deliberar). O cuando rodeamos a nuestros hijos de videoconsolas, equipos, ordenadores pro chateo o queremos librarlos de cualquier esfuerzo…
No somos tan conscientes como nos gusta creer. Tal vez el esqueleto de nuestro sustrato emocional se forme en la más tierna infancia y en familia, y requiere un alimento ulterior. Por un lado, nos cabe modificar ese sustrato (con cierta autonomia) o hacer crecer la plenitud de nuestra conciencia, y promover nuestro desarrollo armonioso o crecimiento autonomizante. Por otro, podemos ahogarlo y responder reflejamente a estímulos, cual sujetos pasionales ciegos exentos de autocontrol racional… No juegan muy a favor nuestro cuanto conforma “el sistema” de actitudes dominante, bien reforzado por la tele, las películas y ese ideal social que refuerza y prima las actitudes inafectivas y duras (ideal sociópata donde pudiera haberlo).
Tres consideraciones:
1) La sabiduría queda fuera del modelo vigente (declaraciones grandilocuentes aparte).
«No enseñar a un hombre que está dispuesto a aprender es desaprovechar a un hombre. Enseñar a quien no está dispuesto a aprender es malgastar las palabras» (Confucio).
“En la escuela no me enseñaron a vivir. Me enseñaron todo lo demás. Alguien dijo: “Tengo una educación muy buena. Tardé años en superarla”. La (madurez) es eso: desaprender toda la basura que le enseñaron a uno.“ (Anthony de Mello. Charlas sobre espiritualidad).
2) Hay cosas que sólo podemos aprender por nosotros mismos…
“Si un labrador intenta buscar la belleza en una puesta de sol, lo único que descubrirá será el sol, las nubes, el cielo y el horizonte de la tierra… mientras no descubra que la belleza no es una “cosa”, sino una forma especial de mirar.” (Tony de Mello, nuevamente, y otra vez a continuación: hace falta “tiempo interior” para poder madurar y autonomizar).
“El Gobernador dimitió de su elevado cargo y acudió al Maestro en busca de enseñanza.
- “¿Qué quieres que te enseñe?” -le preguntó el Maestro.
- “La sabiduría”.
- “Lo haría con mucho gusto, amigo mío, si no fuera porque existe un gran obstáculo…”.
- “¿Y cuál es ese obstáculo?”
- “Que la sabiduría no puede enseñarse”.
- “Entonces, ¿no tengo nada que aprender aquí?”
- “La sabiduría no puede enseñarse, pero sí puede aprenderse”. “
3) Nos falta “algo” que motive (a un nivel social, cual sistema de ideales) en pro de un vivir más sabio (necesariamente individual). Esto es: crecimiento felicitario de la mano de libertad, seguridad y sensación gozosa (un conjunto que sólo nos atañe e influye individual e íntimamente).
Uniéndolo todo, mientras los inspectores sólo exigen que cumplamos horarios y programas (dentro de nuestra materia, instrucción bastante desligada de “la vida que vivimos y sentimos como tal”, en lugar de educación), y los padres creen que su tarea es mantenedora y compradora, siendo la de los profes esencialmente conceptual; los profesores se sienten obligados a actuar urgidos en pro de una alienante productividad competitiva (encasillada en el tiempo y en abierta competencia con otros centros, cursos, alumnos…) para lograr un producto acabado (instrucción) dentro de un plazo, considerando como elemento central una meta (laboral, familiar, social), en detrimento de los intereses (necesidades) más profundos y reales de los educandos… Ocurre que la vida no se deja fragmentar, disgregar en materias, ni encasillar en compartimientos estancos… ¿Y los padres, los verdaderamente responsables de esa educación básica que al menos debiera acercar a sus hijos a ese autocontrol mínimamente motivador y acercador de esa felicidad controlada, llámese liberación o sabiduría? Entre ellos parece dominar la “intervención antiautorreguladora” o “la inhibición (anti)educativa”.
El ideal pedagógico de educar con una mínima intervención reguladora requiere -además de “amor”- promover empatía, potenciar motivaciones naturales y dar un buen ejemplo. Optar por la inexpresión o por no inculcar algún modelo moral (siendo, de hecho, “modélica” cualquier conducta paterna), no se compensa sermoneando ocasionalmente o defendiendo cualquier actitud de sus hijos ante terceros (o sus víctimas). Son actitudes erróneas la hipergratificación, el consentimiento, la hiperprotección y la inhibición ejecutiva, porque promueven un tipo de frustración fácil e irresoluble que cabe llamar “frustración vital”, junto a una tendencia agresiva que, sumada a su desmotivación “de fondo”, dificulta mucho su autonomía y sensibilización moral. En suma, ese ambiente se opone al ideal promulgado de capacitación para el desarrollo de la crítica y la autocrítica. Y aun al despliegue de esa empatía tan necesaria.
El modelo ultrapermisivo promueve un acomodamiento exigente (niño o joven despótico) que tiende a desembocar en actitudes agresivas y evasivas. El educando percibe que otros se esfuerzan en su lugar, y que él tiene más derechos que deberes (a nivel teórico e individual). Pero ningún capricho satisfecho, ninguna respuesta adictiva, ningún resorte compulsivo logra satisfacer esa apetencia insaciable, ni reducir esa frustración y ansiedad, ni la depresión o agresividad subsiguientes… En la práctica, no logra la felicidad apetecida. Socialmente, tampoco puede haber “autorregulación”: la ley del más fuerte sustituye, ahora sí en todos los campos, a la personal (autonomía). En casa, en las aulas y en la calle…
¿Verdad que quisiéramos hacer algo para cambiar esto?
Un abrazo
Manue
26 diciembre 2009 a las 11:59 am
Que le dice el cerebro izquierdo al derecho?
Hace rato que te estoy estimulando y no te enteras. El otro lado responde: Es que estoy calculando la pérdida de neuronas y si me despisto pierdo la cuenta!! -Un matrimonio mal avenido-
La caja de pandora humana o gran centro de operaciones está en crisis por culpa de una sobreactividad neuronal, una actividad neuronal hiperactiva, sobrecarga y saturación de datos, información, imágenes, sensaciones, vivencias, olores, recuerdos… recuerdos no solo de la propia vida actual, a veces incluso de vidas pasadas a través de nuestros ancestros -memoria genética- eso que algunos confunden con reencarnación, es todo producto de una anomalía cerebral.
…Y la culpa fué del rayo!
En una hermosa tarde tropical africana de hace millones de años, aparece de pronto sin avisar una extraña tormenta eléctrica acompañada de grandes explosiones de luz -rayos Gama y Beta-fulminando así a muchos de los animales, a algunos les dió tiempo a refugiarse en cuevas o bajo tierra. Algunas hembras simias en estado de gestación son tocadas directa o indirectamente por esos rayos causando mutación en sus embriones. El resultado? aparece un ser mas enquencle, con menos pelo, mas dependiente pero a la vez con mas actividad cerebral. Que ´fué lo que sucedió? las descargas eléctricas en combinación con una determinada radioactividad, alteró toda la información genética y la futura nueva especie nace con una bioenergía descompensada.
El pobre nuevo individuo, al no encontrarse parecido a sus predecesores, empieza a alejarse cada vez mas de ellos, lo que pasando el tiempo le lleva a preguntarse de donde a salido, de donde viene, cual es su dios y cual es su propósito??… Aquí comienza su gran aventura existencial!.
Si aún existimos es porque las condiciones y factores climatológicos lo han permitido. También porque nos agarramos con uñas y dientes a la vida … a pesar de todo!.
Saludos
26 diciembre 2009 a las 6:04 pm
Se me olvidó agregar el porqué es tan importante practicar la meditación, porque es la única actividad intuitiva espontánea y necesaria que neutraliza la sobreactividad cerebral, deshecha los malos pensamientos -con carga negativa- -basura bioinformática-, calma la mente y luego nos permite ver y sentir con claridad.
Nuestro cerebro es un biogenerador de energía y receptor al mismo tiempo, no necesita cables ni pilas para recargar , su energía se expande a través de ondas bioelectromagnéticas que viajan a la velocidad de la luz y en todas direcciones, alcanzando incluso a traspasar la tierra y salir a la galaxia -posible a través de la meditación-, ésta mejora no solo el funcionamiento cerebral, regenera mas rápido las neuronas y reduce considerablemente la aparición de muchas enfermedades, por no hablar de casos de curación espontánea registrados por todo el mundo.
Es todo una cuestión de energías:
+ -
YING YANG
LUZ OSCURIDAD
PENSAMIENTO + PENSAMIENTO -
SALUD ENFERMEDAD
ARMONIA CAOS
CREACION DESTRUCCION
Nuestra felicidad o equilibrio depende en buena medida de como juguemos con estas energías.
2 enero 2010 a las 8:24 am
[...] medirlo, ¿cómo sabrás si lo estás cumpliendo o no? No confíes en la memoria, que es frágil e imprecisa, [...]