Autor: Eduard Punset 23 marzo 2014

A todos se nos ha pasado alguna vez por la cabeza la posibilidad de ser inmortales. En realidad, el deseo no es nuevo; viene de lejos. Si hurgamos en las huellas que dejaron nuestros antepasados, encontraremos indicios de que los humanos hemos soñado con existir forever desde que vivíamos en las cavernas en manadas reducidas e incomunicadas unas de otras.

Hasta llegar a hoy, las religiones se han encargado de dar continuidad a esas creencias, interpretando nuestro paso por la Tierra como un peldaño más en la escalera que nos conduce a la eternidad. En los últimos siglos hemos echado por tierra esas ideas tan inamovibles como en absoluto constatadas. La ciencia nos ha enseñado que, lejos de esperarnos una eternidad sosegada tras nuestro breve paseo terrenal, la vida debemos buscarla aquí, ya, antes de la muerte. Centren ahí toda su atención y olvídense del después.

De todos modos, es innegable que el sueño de vivir para siempre permanece. Llámenlo inmortalidad si quieren, pero el sentimiento en sí no es más que una expresión de nuestro instinto de supervivencia, que compartimos con el resto de los animales. Y aunque sepamos que no somos eternos, el foco de atención de la ciencia se ha centrado en buena parte en conseguir que los humanos vivamos más y mejor. Y les aseguro que, desde que empezaron a tambalear esos antiguos dogmas, lo estamos consiguiendo.

reloj

¿Podemos frenar nuestro envejecimiento?

El dato me lo dio hace un par de años el gran demógrafo y matemático James Vaupel. La esperanza de vida crece, en los países bien situados, dos años y medio cada década desde la Revolución Industrial. ¿Qué sucedió para que se diese esta inflexión? Básicamente, cuatro hitos clave.

Primero, dimos un giro a las medidas higiénicas y sanitarias; descubrimos los antibióticos y las vacunas, y aprendimos a lavarnos las manos –aunque no lo crean, esto fue una gran revolución–. Luego, conseguimos frenar la mortalidad infantil, sobre todo desde principios del siglo pasado, lo que postergó nuestra fecha de defunción. En tercer lugar, la prosperidad nos hizo llegar más lejos. Tomen nota: velar por unos hábitos más sanos y menos esclavos nos regala años. Finalmente, y a ello nos dedicamos aún hoy, conseguimos arrebatar años a la muerte; es decir, dimos más años de vida a las personas de edad avanzada.

Este aumento de la esperanza de vida crece imparable y parece que no tiende a estabilizarse. Mi fascinación por este hecho hizo que mi equipo de colaboradores y yo dedicáramos el ciclo de conferencias que coordinamos cada año para la Fundación Banco Santander a indagar qué es lo que están haciendo los científicos de distintas disciplinas –como la demografía, las neurociencias, la biología molecular y la biología evolutiva– para que esta tendencia siga al alza.

Mientras que en la Antigüedad los humanos contábamos con un par de décadas de vida redundante en términos biológicos para dedicar a nuestras cosas, hoy estos años de madurez se extienden a cuatro o incluso cinco décadas. Este aumento de la esperanza de vida nos plantea dos desafíos.

El primero: afrontar las enfermedades propias de la edad, como el alzhéimer, la diabetes, la osteoporosis o el cáncer. El segundo desafío, no menos importante, tiene un componente social: el envejecimiento de las poblaciones está colapsando los servicios sociales y sanitarios. Y seguimos sin invertir de verdad en políticas de prevención. ¿No creen que ya va siendo hora?

De golpe, hemos descubierto todo lo que nos hacía falta para poder aplicar esas políticas de prevención: que nuestra esperanza de vida ha aumentado dos años y medio en la última década; que la intuición es una fuente de conocimiento tan válida como la razón, pero más rápida; que hay una edad crítica para aplicar esas políticas de prevención y que debemos dedicarle miles de horas. El poder de la voluntad individual es insospechado.



24 Respuestas to “Robar años a la muerte”

  1. Redes para la Ciencia » Robar años a la muerte:

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  2. Paul Ubell:

    “La ciencia nos ha enseñado que, lejos de esperarnos una eternidad sosegada tras nuestro breve paseo terrenal, la vida debemos buscarla aquí, ya, antes de la muerte. Centren ahí toda su atención y olvídense del después.” ¿Para qué? Nada perdemos con pensar en una eternidad, a nadie le hace daño eso; antes bien, pensar en que hay algo más allá del tiempo y el espacio nos permite contar con un propósito a muy largo plazo estimulando así nuestra inventiva para alcanzar una mejor calidad de vida. Yo soy tan eterno como mis ideas me permiten serlo.

  3. José Entrenas:

    Gracias Eduard!

    Por acercarnos la ciencia, por todos los medios!

  4. Domingo:

    La vida de ida y vuelta

    Corre el año 2.245 de nuestra era y la tecnología ha alcanzado tal grado de perfección, que los hombres y mujeres de ciencia, empiezan a tener grandes dudas de que se pueda avanzar más en nuevos descubrimientos tecnológicos.
    La población que a duras penas soporta el Planeta Tierra, se acerca a los 3.500 millones de habitantes.
    El tráfico espacial de ida y vuelta a casi todos los planetas del sistema solar, después de ser un acontecimiento normal desde hace algo más de un siglo, ahora empieza a tener serias dificultades el poder navegar por el espacio con cierta comodidad, y sobre todo, seguridad, como la que se disfrutaba hace tiempo, hasta el punto que los atascos espaciales, con frecuencia es un verdadero caos, donde las colisiones entre la gran densidad de toda clase de artefactos que navegan por el espacio, ya no extraña a nadie.
    Naves espaciales de todos los tamaños, cosmobuses que transportan miles de pasajeros que van y vienen de unos planetas a otros de nuestro sistema, en vacaciones o en fines de semana, en viajes organizados por agencias dedicadas a este menester, casi de la misma forma, ya tan lejana en el tiempo, como se practicara allá por el siglo XXI.
    Otras naves de tamaño más reducido que emplean comunidades de vecinos, peñas deportivas o asociaciones de esta u otra índole, cuya capacidad no supera las cien plazas, otros vehículos de tamaño aún más reducidos, que utilizan los más pudientes, que solo ofrecen espacio para un máximo de diez personas, pero que todas se deslizan por el cosmos de una manera tan normal y usual, que a nadie le resulta extraño tal densidad de tráfico.
    La energía consumida por estos vehículos, es la nuclear de fusión, económica y nada contaminante. La eléctrica es aplicada para otros menesteres en el planeta Tierra, la que es muy abundante, dado que sus fuentes: la eólica, la solar y la hidráulica, procedente, tanto de la fluvial como de agua del mar. La aplicación del agua del mar para la producción de energía eléctrica, se puso en practica hace poco más de 50 años y que consiste en elevar el agua del mar a alturas convenientes y así aprovechar su fuerza de caída y por tanto su energía, proceso éste que, una vez puesto en marcha, es autosuficiente.
    El petróleo, el gas y el carbón, ya están desfasados, entre otras razones por que se presume su agotamiento definitivo.
    Toda ésta marabunta de tráfico espacial, el día 23 de septiembre del año 2.245, debido a una colisión en cadena de muchos cosmobuses y otros muchos artefactos, nunca se supo el número exacto de implicados, provocaron una explosión nuclear, que el planeta Tierra saltó en pedazos, como si de un cohete de fuegos artificiales se tratara, quedando esparcido por el espacio en infinidad de fragmentos de diferentes tamaños.
    Uno de ellos, el más voluminoso, conservó casi toda la masa, tanto hidráulica como sólida, es decir, agua y tierra y toda clase de vida que existiera antes de la explosión, consiguió unirse a la Luna, que hasta entonces había sido el satélite de la Tierra.
    De esta manera y después de girar y girar vagando por el cosmos algunos milenios dentro del sistema solar, se formó el actual astro que hoy se llama Tilna, con un radio medio de 5.100 km. y una superficie hidráulica de 3,0702 X 108 km.2 y la sólida o tilnatra de 1,2659 X 108 km2.
    Como queda dicho, desapareció el satélite Luna que se unió al fragmento de mayor tamaño de la desintegrada Tierra, quedando, no obstante, otros muchos y pequeños asteroides rocosos y sin agua que, debido a la distancia en que queda su órbita con respecto a Tilna, ya no son atraídos por la fuerza de la gravedad del nuevo planeta. Destacando uno de ellos que se llama Lare que gira alrededor de Tilna en el que, el hidrógeno es prácticamente inexistente.
    Tilna consigue conservar toda clase de especies vivientes que se conocían en el desaparecido planeta tierra, tanto animal como vegetal.
    Pero se dio la circunstancia que debido a la explosión que sufriera la Tierra hace ya mucho tiempo, esto dio lugar a que afloraran a la superficie y por tanto al alcance de la ciencia, otros elementos que hasta ahora habían sido totalmente desconocidos y que seguramente habían permanecido ocultos en las entrañas de la Tierra desde siempre.
    Uno de ellos, un componente químico que fue descubierto por el destacado investigador y científico 7D21F25C11D, (así es cómo se identifican ahora las personas que corre el año 5.582) y su equipo de colaboradores, hace ya más de trescientos veinte años, fue posible que llegara a ser conocido y estudiado por la ciencia, el que hoy se conoce con el nombre de Dopácada.
    Después de muchos experimentos en animales que son tratados con este componente, se llega a la convicción que los tratamientos llevados a cabo en diferentes especies, llegan a demostrar el poder que los científicos sospechaban, decidiéndose su aplicación en el ser humano.
    Ante la dudosa eficacia que todavía reina en la ciencia, optan por comenzar con persona de avanzada edad que se prestan voluntarias al experimento, revelándose casi de inmediato, el resultado esperado, es decir, el proceso de rejuvenecimiento que empiezan a experimentar las personas tratadas con Dopácada.
    Esto da alas a la ciencia y a las Autoridades Sanitarias, que deciden promover una campaña de vacunación en masa.
    Con el paso del tiempo se llega al conocimiento que efectivamente, el rejuvenecimiento es imparable y la persona va, se podría decir, “descumpliendo años”, hasta que llega otra vez a la más tierna edad, es decir, a recién nacido, con todos y cada uno de los procesos que son inherentes en el crecimiento, tanto físico como intelectual pero que, en este caso, es al revés, digamos: “decreciendo y rejuveneciendo”.
    Al llegar a recién nacido, otra vez empieza el proceso normal de crecimiento y aprendizaje (esto del aprendizaje, es constante) de una forma natural y sucesiva, por lo que se tiene la certeza de que este estado es eterno e imparable.
    Este fenómeno, desconocido lógicamente hasta ahora, convierte a la raza humana en inmortal, por lo que se le empieza a llamar “La vida de ida y vuelta”.
    Pero no todo es positivo, también tiene sus parte negativa a decir de muchos, cuando se descubre que este nuevo estado ‘natural’ en que ya se ve inmersa la raza humana, como es la inmortalidad, la ha convertido en estéril, sin posibilidad de reproducción y, he aquí otra vez la sabiduría de la naturaleza que, además de regular de forma eficaz y permanente la densidad de población, convierte al humano en un ser aún más distinto de lo que ya lo era, con respecto a los demás seres vivientes que, estos, siguen su proceso normal que ya se conocía en la Tierra, es decir; naciendo, creciendo, reproduciéndose y muriendo como siempre, tanto en el reino animal (excepto el ser humano) como en el vegetal.
    Por tanto, la organización que requiere una sociedad con esta nuevas características, lógicamente difiere en mucho de aquella antigua que, básicamente, se apoyaba en la familia, ahora los vínculos familiares apenas si se tienen en cuenta o más bien, se diría, han desaparecido, debido a la constante oscilación que esta experimenta; quienes hubieran sido padres antes del radical cambio, ahora, se podría decir que son hijos y estos padres y así sucesivamente.
    La planificación familiar no existe, ya no es necesaria, nadie nace, nadie muere. La enfermedad apenas existe, los casi inexistentes casos patológicos que raramente se dan, están mal vistos, se diría que, el hecho de estar enfermo es motivo de deshonra.
    No obstante, la formación sigue siendo una constante, se sigue avanzando en el proceso de modernidad en campos desconocidos, no así en el de la robótica, que ha entrado en decadencia, se está llegando a la inteligencia de que los robot y los androides, han llegado a sustituir al hombre en casi todas sus actividades, por lo que han empezado a sentirse inútiles e innecesarios y pretenden ahora recuperar el protagonismo que las máquinas les han arrebatado.
    Uno de estos robot, quizás el más odiado ahora por los humanos, es el “Lorito” que alguien, no falto de humor, lo bautizara con este nombre.
    Esta máquina, dotada de un cerebro electrónico, por tanto artificial, realizaba los trabajos que el hombre le encomendaba, simplemente transmitiéndole previamente la orden de la misión que debía llevar a cabo, la palabra quedaba grabada en su cerebro y la máquina realizaba el trabajo encomendado, tal y cómo le había sido ordenado, si esta orden le había sido transmitida erróneamente, el resultado del trabajo a realizar, igualmente sería erróneo.
    Uno de los proyectos más ambiciosos que los científicos se plantean ahora y que es motivo de grandes controversias y que provoca más polémicas por la diversidad de opiniones, es la idea de sí sería un acierto o un descalabro para la humanidad conseguir la fertilidad de nuevo en la especie humana; quizás por la nostalgia, quizás por no estar conformes nunca con lo que se tiene o por el inherente afán de descubrir que siempre le ha caracterizado.
    El trabajo, la ambición, el ansia de poder, la rivalidad política, la seguridad y el bienestar social, sigue su desarrollo casi igual que siempre, si acaso ha cambiado la forma, pero no el fondo. La educación y la justicia, merecen una mención especial por lo ligada que está una con la otra. La buena formación moral, la honradez la ética, la casi ausencia de egoísmo y la equidad, que es la conformidad con la razón y con la justicia en sí misma, han hecho que el Poder Judicial haya quedado en un segundo plano, por el solo hecho de que la sociedad empieza a rayar la perfección en su conducta, producto, sin duda, de una eficiente formación moral desde la infancia; sin aprobar la asignatura de “Ética, Moralidad y buen Comportamiento”, no se pasa al siguiente curso, por tanto, el amor en sus distintas acepciones así como la amistad y la convivencia pacífica, es uno de los alicientes más ponderados que, por los avatares del destino o por ‘no estarse quietos’, les ha llevado a esta extraña sociedad, no por todos deseada y compartida.
    Pero que, se quiera o no, esta es la autentica realidad de esta contemporánea sociedad, que como todas y desde siempre, el ser humano ha deseado y ha perseguido el no morir, pero dado que hasta ahora no se había conseguido, de ahí el fondo de casi todas las religiones, imaginarse otra vida después de la muerte. Esta lo ha conseguido sin tener que pasar por el trance de la muerte.

    Este relato está legalmente registrado
    Domingo Puente

  5. Richard Figueroa (Chile):

    Saludos amigos, soy fan de Don Eduard Punset, y su tema de reflexión me toca enormemente, mi madre tiene 77 años y esta comenzando con el Alzheimer, es muy triste ver desaparecer al Lider de la manada en términos intelectuales y de gestión y que sin embargo físicamente se encuentre formidable, rara combinación, un gran abrazo desde Chile para todos.

  6. Mª Dolores:

    Si Punset,ya es hora que se preocupen un poco por las enfermedades preventivas.Las enfermedades del cerebro son muy importantes ,son la causa principal de discapacidades ,mas de un 30% de la discapacidad de todas las patologías están relacionadas con algún tipo de enfermedad cerebral ,un hecho importante que desgraciadamente ,no se relaciona con la inversión que realizan los gobiernos .Es una falta de interés por parte de los poderes políticos ,se debe que estas enfermedades no son inmediatas,sino que necesitan un tratamiento ,y que de momento no se van a morir ,pero viven bastantes años menos que el resto de la población.Los gobiernos como son cada cuatro años ,tienden a mirar a corto plazo ,dando mas importancia a los indices de mortalidad que a las tasas de discapacidad.En fin Punset que me parece que todavía habrá que esperar.Saludos

  7. Andres Sega:

    Me encanta sus artículos Sr. Puncet

  8. Lourdes Henríquez:

    Excelente artículo y muy completo. Demuestra la consabida fórmula de que hay vida antes de la muerte. Y de que es impostergable que nuestros gobiernos inviertan en políticas de prevención para todos los colectivos. Pero sobre todo, para los maestros. De eso depende, todo lo que realmente importa: nuestros hijos!

  9. Ángel:

    Robar años a la muerte y vivir con cierta dignidad es loable, pero vivir eternamente es un sueño ilusorio, fruto tal vez de la frustración de pocas veces llegar a alcanzar nuestras metas, metas que tal vez confundimos con nuestros mas íntimos deseos de prosperidad social.
    Educados en el materialismo mas asfixiante nos olvidamos de la realización personal, y tal vez de manera inconsciente percibamos la infelicidad, y por eso deseamos mas tiempo de vida.
    Seria interesante sociológicamente ver como seria una sociedad cuyos miembros vivieran 200 o 300 años.

  10. Manuel Hernández:

    ¿ Deberíamos confiar en la terapia hormonal y la genética?

    La terapia hormonal es un campo que infunde esperanzas. Los experimentos llevados a cabo con la hormona DHEA en animales de laboratorio parecen ralentizar el proceso de envejecimiento. Con relación a la cinetina, una hormona vegetal, el doctor Suresh Rattan, catedrático de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), explicó al diario sueco Aftonbladet: “Según las pruebas del laboratorio, las células epidérmicas cultivadas en cinetina no envejecen como cabría esperar, sino que permanecen jóvenes toda su vida”. Se ha observado que los insectos tratados con la mencionada hormona viven entre un 30 y un 45% más de lo normal.

    Los partidarios de la hormona humana del crecimiento aseguran que contribuye a mantener una piel radiante, aumentar la masa muscular, elevar el apetito sexual, sentirse más contento, al tiempo que proporciona mayor agudeza mental y el metabolismo de un adolescente. Mucha gente también confía en la genética. Los científicos han descubierto que manipulando los genes pueden modificar la duración de la vida del nematodo, o lombriz intestinal. De hecho, han conseguido alargar la vida de algunos ejemplares seis veces más de lo normal, lo que ha creado expectativas de encontrar y manipular genes similares en el hombre.

    Desde el punto de vista de los investigadores, se abren enormes posibilidades para combatir las enfermedades propias del envejecimiento. ¿Podrían reemplazarse las células madre (las que permiten la regeneración de los tejidos corporales) por células madre “inmortalizadas” con telomerasa en su forma activa? El doctor William A. Haseltine responde: “Este es un planteamiento de la inmortalidad humana claramente expuesto que se irá introduciendo lentamente a lo largo de los próximos cincuenta años” (The New York Times).

    Así, pues, ¿en qué debemos depositar nuestra confianza? El hombre tiene un deseo innato de vivir y no morir. Por lo tanto, el progreso científico en este campo es siempre bien acogido por las grandes expectativas que suscita. Pero hasta el momento, no hay pruebas concluyentes de que la DHEA, la cinetina, la melatonina, la hormona humana del crecimiento o cualquier otra sustancia pueda, en realidad, retardar el proceso de envejecimiento de los seres humanos. Los escépticos temen que la manipulación de la telomerasa produzca solo células potencialmente cancerosas. Además, la utilización de la nanotecnología y la criogenización todavía pertenecen a la ciencia ficción más que a la realidad.

    La medicina ha contribuido a que algunas personas disfruten de una vida más larga y sana, y quizá siga haciéndolo, pero nunca proporcionará vida eterna a nadie. ¿La razón? Sencillamente porque la raíz de la vejez y la muerte está más allá del ámbito científico.

    La mayoría de los investigadores reconocen que la vejez y la muerte parecen estar grabadas en los genes. La pregunta es: ¿cuándo, cómo y por qué invadieron el código genético, por así decirlo?

    La Biblia nos da una respuesta clara, aunque no la expone desde el punto de vista de la ingeniería genética. Romanos 5:12 dice: “Por eso, así como por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado”.

    Atentamente,

  11. Maria:

    Cierto que como humanidad hemos logrado todos estos avances arriba descritos, pero, tal como cierra su artículo, pensamos de forma más individual que colectiva, los logros bien sabemos, no logran disfrutarlos la colectividad, pero se soslaya esta cruel realidad cuando hablamos de “lo mucho que hemos avanzado”, la vida es inmensamente paradójica…

  12. Libratio:

    Yo creo que un primer gran problema que nos causaría la inmortalidad es cómo darle sentido fin y finalidad a esa dilatación de la vida que dejaríamos de concebirla segmentaria para concebirla semirrecta. Si ya nos cuesta trabajo darle un sentido y continuidad al bullir caótico de la existencia con un principio y un final, cómo asimilaríamos tal extensión. Yo me pregunto si tal inmortalidad replantearía la lógica con la que interpretamos descubrimos y deseamos (en) el mundo.

    Una pena que ya no se editen más programas de Redes.

    Y un saludo muy fuerte para usted Sr. Punset.

  13. Robar años a la muerte:

    […] Robar años a la muerte […]

  14. agustin:

    siento una admiracion expecial por eduard punset
    todas sus publicaciones me encantan

  15. Miguel Aguilar:

    Soy un asidio lector de sus artículos.Le felicito porque son muy agradables y muy interesantes.Gracias por su amabilidad.

  16. Javier Tesoro:

    Gracias por tu aporte, yo me dedico a la salud desde otro enfoque, la actividad física, que también ayuda.

  17. Allan Granifo Q:

    Soy un Anti-Psicólogo, psicólogo de profesión y formación. Prototipo humano de la Neurociencia y de sus entrevistas donde divulga conocimiento mi estimado Eduard. Soy formado por su programa redes. Hoy me declaro micro-divulgador de conocimientos para el desarrollo humano acá en Santiago Chile. Solo decir que infinitamente somos siempre en presente. Lo demás son solo infinitas manifestaciones co-creadas en el tiempo ya sea pasado o futuro. Solo somos ahora.
    Si alguna ves decide venir a Chile por favor recuérdeme. Soy una pequeña extensión de átomos suya. Yo lo recibo en nuestro hogar.

    Un abrazo

    ALLAN GRANIFO Q
    PSICÓLOGO

  18. robert:

    creo que que al tener mejor educación y sanidad nuestra calidad de vida mejorara pero es un trabajo en equipo donde tanto los actores encargados hasta cada uno de nosotros tiene el deber de actuar con responsabilidad y respeto.

  19. Luis Miguel Manene Cerrageria:

    Querido Eduard:
    ¡Como siempre, un interesante post en tu blog!
    Tengo 75 años recién cumplidos y , como es lógico, es un tema que me interesa : ¿cómo robar años a la muerte?.
    Tengo fe cristiana y pienso e intuyo que me reuniré con mis seres queridos en el más allá, lo cual es un gran consuelo que , por supuesto me da tranquilidad y esperanza aún después de muerto.
    Como terapia que aplico para mantenerme en forma intelectual , es trabajar diariamente en escribir artículos en mis tres blogs personales, donde expongo mis ideas, experiencias y conocimiento adquirido en el transcurso de mi vida, esperando puedan servir a aquellos que les interese y como legado digital de mi conocimiento.
    Siento que este proceder me mantiene joven y proactivo, soñando en un futuro más humano y solidario para nuestros familiares,compatriotas y Humanidad, donde los gobiernos sean dirigidos por ancianos con gran incidencia de las mujeres, lo cual repercutirá en la consecución de un mundo más solidario para satisfacción de las nuevas generaciones.
    Una vez superada las eras de la comunicación (2000-2030) y conocimiento(2030-2050) la Humanidad cambiará espectacularmente, dedicandose a ir regularizando las diferencias en el desarrollo de las regiones para alcanzar una paz real y un desarrollo común con el consenso de todos los gobiernos existentes.
    Un abrazo
    LMMC

  20. Lídia:

    Me quedo con esta última frase ” el poder de la voluntad individual es insospechado”.Gracias.
    Procuro transmitirlo a mis alumnos de más de 60 años.

  21. María Iris:

    Cuando alguien muere solemos decir: descanse en paz.
    Pensando en ello recojo que la mente que piensa y actúa al dejar de funcionar nos quita a la vez todos los males.
    ¿No tendríamos que aprender a vivir con paz mental, sin competir y decidir tanto para vivir mejor y más tiempo?.
    Una mente con paz es una mente que no ambiciona, es una mente que disfruta con lo que la vida le da, armonizando, agradeciendo y bebiendo de la vida con vida.
    Ese Paraíso Terrenal al que alude la Biblia. Ese Cielo al que se aspira. De donde venimos el primero y a donde dicen podeos ir el último; el que podría estar aquí, si voluntariamente aceptáramos no hacer dueña de nuestra vida a la mente que no se conforma con lo que es y viene y se rebela rompiendo la paz en uno.
    Quizá la ventaja esté en entregarnos a una confianza abierta a esa inteligencia mayor desde la unidad con todo y todos, alejaría a las resistencias personales, las culpables de nuestro desgaste.
    ¿No tendremos la llave en nuestra mano?. Pongamos conciencia a la ciencia que lleva el Universo y vivamos tranquilos.

  22. Carmen piñeiro:

    ¡Muchas gracias ! por hacer que mi vida monótona de ama de casa sea mas interesante.
    Todas sus publicaciones me encantan.

  23. exxu:

    Con el debido respeto, quien quiera morir, que lo haga y que deje en paz a los demás. Vive tu vida y muere. Ya nadie te recordará pasadas un par de generaciones, si no antes.
    Por tanto, respeta tu a quienes vivimos con el corazón en un puño, pensando que cualquier día nos llegara la muerte y después de eso nada más habrá. Respeta a los que revisamos vivir todo lo máximo posible y sí es para siempre, mejor, porque ya que no nos metemos en vuestra vida, dejad la nuestra en paz.
    Si no quieres vivir, no vivas, yo vivire los años que tu no quieras y muchos más.
    Sí, tengo tanatofobia, lo reconozco. Vivir cada cumpleaños es una tortura ya que te acerca inexorablemente a un final que no deseas.
    Dejad que los científicos investiguen, apoyadlos, y que se financien todas sus pruebas y ensayos, todos sus estudios, porque así, otro mundo, otra humanidad mejor, es posible… Y quizás más cerca de lo que pensamos.

  24. Daniel Peris:

    Querido Eduard,

    Todas sus publicaciones son una auténtica delicia.

    ¡Siga así!

    Un abrazo desde Barcelona

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