Autor: Eduard Punset 23 febrero 2014

En medio de la ola de frío, a cualquiera le cuesta imaginarse una situación que no sea catastrófica. Ya saben que el planeta Tierra gira alrededor del Sol a unos cien mil kilómetros por hora en el espacio; la atmósfera parece que es lo suficientemente resistente como para que los que vivimos bajo ella no lo notemos, pero ¿y si no lo fuera tanto? ¿Qué pasaría si un día tuviéramos que ir por ahí metidos en un traje de buzo que nos protegiera del frío o del vacío? Las viejas preguntas reaparecen a la mínima. ¿Qué pasaría si aumentara levemente la temperatura? ¿O si el Sol no apareciera más por esos extremos?

Hace muy pocos días estuve en un lugar donde, salvo unas pocas enfermeras, nadie estaba bien. Eran todos discapacitados: el corazón les latía de manera desordenada y su habilidad con las sillas de ruedas no impedía que notáramos que ya no podían andar; a una víctima de un accidente –«me atropellaron», me dijo–, el golpe no le sustrajo ni un átomo de su belleza; a un médico, otro colega lo dejó discapacitado al intervenir su columna, y su mujer o su hija debían acompañarlo ya siempre; un deportista se las arregló para que yo no me enterara con detalle de lo que le había sucedido.

Mucho me temo que a ellos no se les escape ningún secreto. Viven contaminados del dolor ajeno y del propio, al que tienen que vencer poco a poco. ¿Cuántos discapacitados físicos o mentales habrá en el país y cuántos de ellos tienen a un ser querido que se ocupa de ellos casi tan bien como si ellos mismos pudieran hacerlo? ¿Y cuántos no tendrán a nadie en su casa?

cielo

La atmósfera terrestre desde la Estación Espacial Internacional (imagen: ESA).

Claro que llegará un día en el que esta humanidad dividida entre los que tienen algo y los que no tienen nada cambiará. No es difícil, pensando en la tecnología, situar hacia el año 2050 un escenario en el que todos tendremos, literalmente, otra cabeza al lado –fabricada con la ayuda de alguien– para compartir sinsabores o alegrías. Habremos repetido tantas veces la necesidad de conciliar entretenimiento con conocimiento que la división por partes iguales estará a punto de lograrse.

Entretanto habrá que conformarse y aceptar que la Tierra gira a más de cien mil kilómetros por hora alrededor del Sol. No tendría nada de extraño que a alguien se le cayera un pendiente o el reloj de la muñeca a esas velocidades.

Lo extraño realmente es que, sabiendo como sabemos eso desde hace tantos años, nadie se lleve ya un susto al descubrir nuestra fragilidad. Por si sirve de consuelo, me voy a despedir hasta la semana que viene recordando la necesidad de conciliar el tiempo dictado por la biología con el planetario. El primero tiene sentido –o solo existe para los humanos– cuando pensamos en un centenar de años; mientras que el otro -tan real como el primero– va por centenares de miles.

La pregunta que me rondará muchos años –de ser cierta– es por qué la reina madre de las hormigas puede vivir unos treinta años y las hormigas trabajadoras apenas viven unos pocos.¿Alguien se enfadará si digo que me parece injusto? Lo lógico es ir acostumbrándose no solo a convivir con otras especies –esto ya lo estamos logrando–, sino a alterar sus esperanzas de vida y los tipos de alimentación. Con el progreso y los adelantos tecnológicos tendremos ganas un día de que el resto de los animales vivan más y no menos que nosotros.



17 Respuestas to “Nadie más en casa”

  1. Redes para la Ciencia » Nadie más en casa:

    […] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset […]

  2. esther:

    muy desalentadorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

  3. M Dolors Ginesta:

    Tambien puede es estar solo cuando el entorno pasa de ti. Pueden ir en silla de ruedas ir a un centro comercial y encontrar la plaza de discapacidad ocupada, hablar con el responsable del centro en qüestion y el, alega que no es su responsabilidad, despues hablar con el conductor y comprovar que no es discapacitado, al contrario esta usando la targeta de incapacitat de otra persona que si lo es, . Hablar con la autoridad mas tarde y que te digna que no lo pueden controlar. Este país aïsla al mas dèbil

  4. jj:

    del principio al final…… no he entendido una palabra

  5. Marieta:

    ¡¡Qué verdad más razonada!!

  6. Miguel:

    A veces discrepo de algunos textos que escribes, pero hoy no puedo hacerlo, sólo darte la enhorabuena.

  7. Ana Rosa Manzanares:

    Estimado Punset,
    Mi nombre es Ana Rosa. Soy docente de formación profesional en la especialidad Intervenciones Sociocomunitaria. Le sigo en muchas redes sociales, así como en intervenciones en medios de comunicación. Me parecen muy interesantes sus publicaciones e investigaciones (esté más o menos de acuerdo). Es la primera vez que escribo un comentario para usted y en esta ocasión me he animado a hacerlo ya que al leer este artículo ha nombrado “discapacitados” cuando lo correcto sería “personas con discapacidad”. A veces el calificativo que ponemos a alguien o algo carece de importancia siempre que sepamos de lo que hablamos. Es decir, que en este caso en concreto da igual como nombrar a personas siempre que no olvidemos que tienen los mismos derechos que el resto y que merecen tener una calidad de vida.
    Un saludo y encantada de conectar con usted, Ana Rosa.

  8. Luz Quijada:

    Estimado Sr. Punset:
    Le escribo desde Santiago de Chile, cuando recién estoy de regreso de mis vacaciones junto a mi familia en el sur de nuestro país. Le escribo porque he tenido la fortuna de encontrarme con sus libros los que me han acompañado durante este tiempo de descanso y contemplación. Ha sido tremendamente reconfortante encontrarme con algunas de esas preguntas que usted se hace y que también nos inquietan a nosotros, habitantes de estas tierras australes, y leyendo acerca de estos variados temas, no dejo de sorprenderme de la belleza que encierra el saber y estar en sintonía con todas aquellas mentes que incrementan el conocimiento científico. Muy interesante la manera en que conecta los temas, la sencillez y el entusiasmo que transmite, no me deja indiferente. Ahora ya casi termino el quinto libro que usted escribió y espero poder acceder a otros cuando estén disponibles en mi país. Felicitaciones!!

    Saludos desde Chile.
    Luz Quijada Figueroa

  9. rosa:

    Buenos dias, Sr Punset, me encantan sus comentarios, soy docente en atención sociosanitaria y a la dependencia, y me doy cuenta de la fragilidad del ser humano, todos los días doy gracias a la vida, por ser como soy y tener lo que tengo, no ansío más! conozco la dependencia desde mi ámbito profesional y la tengo mucho respeto. Gracias por acordarte de todas las personas que han perdido la autonomía y viven en el mundo de la dependencia!!

  10. marce montano:

    señor punset es usted un libro abierto nunca mejor dicho lo clarito que explica todo me encanta su forma de sentir y de ser enhorabuena por su trabajo incansable siga asi es muy importante para todos:

  11. rosa maria:

    gracias señor PUNSET! soy una de tantas madres con un hijo con dependencia ,que si algún día ocurre el milagro,alguien nos ayudará,yo todavía confío en la bondad del ser humano!…todo el amor y respeto para las personas,que como mi hijo, piensan ..que no saben porque han venido a este mundo .(aunque yo me considero privilegiada,pues la dependencia de mi hijo si le deja bastante autonomía,solo me angustia el día que yo falte. Le leo muy a menudo ,le entiendo y me encantan sus artículos!.

  12. Miguel:

    Me parece interesante

  13. Marcos:

    Hola,
    Soy un gran seguidor de tu blog. Todo lo que abarque la neurociencia me atrae muchisimo, mas todavia desde el dia que me quede sin uno de los 5 sentidos vitales que tenemos ,( el olfato) .Tengo anosmia desde hace unos 19 años y la verdad es que tarde en adaptarme a este tipo de carenia , aun hoy en dia experiemento sensaciones dificiles de poder explicar …pero, que de una forma u otra creo que van ligadas a la carencia de olfato que tengo. Me gustaria poder contactar con vosotros ( o que vosotros contactaseis conmigo ) y saber si hay avances dentro de este campo , no hace mucho vi un documental sobre los cyborg que poco a poco se van introduciendo mas en nuestra sociedad , y la verdad es que seria increible , poder sentir de nuevo que puedo diferenciar olores , que puedo disfrutarlos , que puedo repelerlos …en fin que puedo volver a oler.

  14. Josep Maria Valls:

    Francamente Señor Punset,hoy me ha despistado un poco,de verdad Usted cree que llegará un dia en que todos seremos iguales,yo creo que los que tienen algo lo seguirán teniendo y los que no tienen nada seguirán igual. Es ley de vida.

  15. Dolores:

    Soy estudiante de trabajo y educación social, y he leído su texto y me ha encantado, el símil que haces con las hormigas, ojala todos algún día seamos iguales, bueno creo que por el mero hecho de ser personas ya somo todos iguales, así que lo que hay que ir cambiando son las consciencias de los que sienten diferencias. Por suerte las personas evolucionamos y no estamos predeterminadas.
    No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

  16. Ana Robles:

    Mi estimado Dr. Punset !
    Muy interesante ! Siempre me he identificad con los temas que trata con tanta brillantez. Gracias por ser un gran creador de conciencia. Estoy convencida que el ser humano está en constante cambio y constante evolución ..Que la creación no ha terminado aún..Visualizo al ser humano del futuro con una superestructura cerebral porque actualmente utilizamos muy poca la capacidad de este órgano que aún esta subdesarrollado.

  17. Blog de Eduard Punset » Nadie más en casa - Educacion enpildoras.com:

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