Autor: Eduard Punset 12 enero 2014

Los especialistas en geología consiguieron inculcar al resto de los mortales que los fósiles representaban realmente el pasado. Yo adoro los fósiles desde mi más tierna infancia. ¿Cómo voy a salir disparado, corriendo, cuando alguien me llama al móvil, después de confraternizar con un trilobita de mi colección que cuenta –si mis cálculos siguen siendo acertados, tras la inesperada llamada telefónica– con casi 600 millones de años? La primera ventaja de los fósiles es la de retrotraerte al pasado más lejano, pero no la de mostrarte cómo era ese pasado.

Hasta hace muy pocos años, nadie podía dirigirse a los demás para decir: «¡Hola!, ¿qué tal?», «¡Qué fría está la mañana!», «¡Buen provecho!» después del desayuno, sin tener el presentimiento de que le fueran a entender. Los homínidos se habían acostumbrado a vivir, y casi siempre a odiarse, divididos en núcleos reducidos, sin entenderse los unos a los otros.

Dirigirse al vecino diciendo: «¡Hola!, ¿qué tal?, ¿cómo estás?» en cualquiera de los siete mil dialectos identificados a nivel universal no solo era la manera segura de provocar miedo, sino espanto. La gente vivía en núcleos muy reducidos e incomunicados; el amor era una excepción.

Es espeluznante pensar las razones por las que cuatro tribus del norte africano desplegaban cuatro idiomas distintos, amaneramientos y reflejos dispares. Resulta imposible comprender las razones por las que cuatro tribus diferenciadas hubieran generado no una sola, sino cuatro tradiciones, costumbres, saludos y maneras distintos de percibir el mundo.

¿Por qué cuatro y no solo un método de comunicación vehicular? ¿Por qué se habían empeñado los humanos en aglutinarse en pequeños grupos tribales, en lugar de hacerlo en sociedades homogéneas y grandes? Más de siete mil maneras de decirse los unos a los otros «buenos días» para formar cada uno un pequeño grupo tribal en lugar de crear una sociedad homogénea.

trilobita

Un fósil de trilobita (Imagen: Moussa Direct Ltd./ Wikipedia).

A menudo, los humanos no pueden hablar con otros miembros de su especie. El territorio disponible nunca ha predeterminado el tipo de organización social que mejor iba a adaptarse a las nuevas condiciones, por la simple razón de que hay más tipos de sociedades humanas que las simplemente esperadas de una determinada configuración geográfica. A nivel psicológico desplegamos formas de conducta social vinculadas al funcionamiento de pequeños grupos, dedicados a la cooperación social, individuos encargados de disciplinar a los que infringen la normativa grupal o de vigilar a los foráneos.

Hace miles de años, parientes de nuestros antepasados, los chimpancés, iniciaron una nueva forma de vida; en lugar de pasar otro millón de años cazando y pastoreando en grupos sociales de tipo familiar, les dio por ampliar esas tribus en las que la gente podía compartir el trabajo, formas de vida y hasta credos, ideas, competencias, tecnologías, música y arte. Como observó muy acertadamente el antropólogo James C. Scott, el mundo pudo contemplar el cambio del nuevo escenario del poder, definido por la lucha entre los genes y la cultura.

Extraño es que tan pocos constataran el último acto de la obra que describía el equilibrio de poder entre genes y mente. Resulta que los humanos habían aprendido cómo extraer conocimiento de los demás, imitarlos, copiarlos mejorando su modo de ser.

Nuestras culturas heredadas, que hoy ni siquiera valoramos, alteraron radicalmente para siempre el curso de la evolución y de nuestro mundo conocido. Saber utilizar la cultura heredada implicó convertirnos en la primera especie que extraía su aprendizaje para sobrevivir no de los genes, sino del conocimiento acumulado por nuestros antepasados; el historial genético indica que no llegábamos ni a siete mil personas cuando todo empezó.



13 Respuestas to “Siete mil maneras de decir «buenos días»”

  1. julia:

    Me pregunto si aun creemos si venimos de los monos. Si es asi que me lo expliquen el porque nosotros hemos evolucionado tanto en comparacion con otro seres vivos.

  2. CRISTÓBAL ROMERO:

    ¿Alguien podría decir qué animal es el que aparece en esta foto? Creo haber encontrado de niño muchos ejemplares fósiles de este animal marino o anfibio. Gracias

  3. Adrian Barbela:

    Estimado Eduard, sin lugar a dudas la comunicación ha sido el pilar fundamental para que la especie de hominidos que termino siendo la raza humana aya prosperado y dominando el mundo por sobre el resto de las especies. El florecimiento rápido de nuestra especie en tiempos tierra es muy significativo. Y si existió un factor decisivo para que esto ocurriese fue el desarrollo del lenguaje y su entendimiento. Sin este, no se hubiese podido transmitir eficientemente y en tan poco tiempo relativo tanto conocimiento. El problema para mi se suscita en la nueva revolución de las comunicaciones y en la velocidad casi instantánea de las miasmas en el hoy. Dado que nuestro mundo no tiene defensas para contrarrestar este impacto. La naturaleza no esta diseñada para resistir tal impacto y secundario a esto deviene el agotamiento de los recursos del planeta. Porque para poder mantener el numero de habitantes y su crecimiento exponencial es prácticamente imposible que el planeta tierra pueda soportar una sobrecarga tal de una sola especie. Eso desequilibra las cosas y las comunicaciones deberán ayudarnos para colocarnos de cara a la conquista de otros mundos en el universo para poder sostener la vida de nuestra especie con mas recursos que los que hoy nos ofrece nuestro mundo. En el Futuro serán rentables las granjas espaciales, donde se cultivara alimentos en el espacio. También antes de que podamos colonizar nuevos mundos habrán ciudades satélites orbitando la tierra. Así sera antes de que nuestra especie domine otros mundos. Esa es la etapa intermedia de la humanidad conquistando el espacio. Esto es Mas Viable tecnológicamente que la vida en Marte. A corto plazo esas ciudades orbitales serán una solución paliativa con capacidad turística de intercambio entre los habitantes del cinturón terrestre como seguramente se le podrán llamar y los habitantes de suelo firme. De no cumplirse estos pasos peligra nuestra continuidad como especie por agotamiento de recursos. Para el 2045 estimo tendremos las primeras ciudades satélites en el cinturón. Un Abrazo Grande desde Montevideo Uruguay. Adrian Barbela

  4. Cristina:

    Y ahora que somos 7 mil millones tenemos que aprender a gestionar la ingente cantidad de información heredada (especialmente en la era internet). En ciertos casos se impone la necesidad de olvidar o “desaprender” como una medida de ¿higiene?: ¿de limpiar y ordenar la casa?. Cabe preguntarse cómo afectará al conocimiento y a la evolución tener toda la información accesible y eternamente disponible, sin posibilidad de desechar lo inútil. ¿Será posible y necesario tener algún día ordenada y clasificada toda la información que hoy se mueve en internet? Interesante debate. Gracias por su comentario

  5. Pablo:

    D.Eduardo para sobrevivir no del conocimiento sino de los genes,que por instinto de conservación de su vida mataban a diestro y siniestro a su projimo y alos animales para comerselos.Es cierto que esto arrastra cono
    cimiento¿y actualmente?¿que hacemos?¿para que empleamos el conocimiento y la tecnica?¿cuanto tiempo tardaremos en destruir nuestro
    planeta?No quedaremos ni siete mil. 1 millon de gracias por su articulo.

  6. M. Angeles:

    Muy interesante

  7. Monika:

    A mi tambien me fascinan los fosiles…pero hay algo que me preocupa:la desparicion de “Redes”en la 2.¡Vuelva,Punset! Su mirada inteligente es tan necesaria en estos dias azarosos y oscuros… 🙁

  8. Juanjo:

    Hola, Felicidades y gracias siempre es un placer leer o escuchar algo de Eduardo.
    Quiero aportar mi opinión,
    El sentido de la creación de una sociedad, es la protección de los vulnerables, y creo que eso es instintivo he imanto.
    Creo que los humanos, deciden, no concientemente, pero si instintivamente, esforzarse por entenderse, comunicarse y agruparse con el objetivo de proteger a los vulnerables.
    Y eso creo que es por que el ser humano toma conciencia del sufrimiento, empatiza y ve que puede transmitir cosas, admiro profundamente a las personas que hace miles de años, se esforzaron por transmitir sus inquietudes y consiguieron sembrar la semilla de la convivencia, probablemente muchos perecieron y su anonimato permanece, y yo quiero brindar a esos seres la gratitud que se merecen, solo comparable con la que hoy puedo transmitir directamente a Eduardo por su trabajo, creo que es muy similar la inquietud que no se desvanece ni diluye a pesar de los tiempos.
    gracias
    juanjo

  9. Albert Mesa Rey:

    El fosil que aparece en la foto es un trilobite un habitante de este planeta en la era Paleozoica.

  10. Ignacio Soler:

    Eduard magnific article !!! sobretodo cuando relacionas las conductas. Creo que con la tendencia de las Smart Cities al crecimiento y aglomeracion de gente en las ciudades, hemos de aprender a crear exosistemas colaborati os al modo de gremios.
    Porque tendemos a estar todos juntos en grandes urbes?
    pues para el mejor aprovechamiento de los recursos e infraestructueas de sociedad

    Ignacio

  11. Rita Arguedas Rizzo:

    Monika, estoy totalmente de acuerdo, Eduard muchas gracias por tanto
    tiempo enseñandonos junto con tu hija a tantas personas, y que tan facil
    nos lo haceis entender. FELICES PROXIMOS AÑOS PARA TOD@S.Estoy segura
    que la Sabiduría, la Tolerancia…..llegará pronto con gente como vosotros.
    Un Gran Abrazo para todos.

  12. Alejandria:

    Yo adoro los fosiles desde my mas tierna infancia. me gustara verle otra vez en la 2 de televisión española.

  13. Blog de Eduard Punset » Siete mil maneras de decir «buenos días» | ¿Por qué nos dejamos gobernar por personas a las que nada importamos?:

    […] A menudo, los humanos no pueden hablar con otros miembros de su especie. El territorio disponible nunca ha predeterminado el tipo de organización social que mejor iba a adaptarse a las nuevas condiciones, por la simple razón de que hay más tipos de sociedades humanas que las simplemente esperadas de una determinada configuración geográfica. A nivel psicológico desplegamos formas de conducta social vinculadas al funcionamiento de pequeños grupos, dedicados a la cooperación social, individuos encargados de disciplinar a los que infringen la normativa grupal o de vigilar a los foráneos. Hace miles de años, parientes de nuestros antepasados, los chimpancés, iniciaron una nueva forma de vida; en lugar de pasar otro millón de años cazando y pastoreando en grupos sociales de tipo familiar, les dio por ampliar esas tribus en las que la gente podía compartir el trabajo, formas de vida y hasta credos, ideas, competencias, tecnologías, música y arte. Como observó muy acertadamente el antropólogo James C. Scott, el mundo pudo contemplar el cambio del nuevo escenario del poder, definido por la lucha entre los genes y la cultura. Extraño es que tan pocos constataran el último acto de la obra que describía el equilibrio de poder entre genes y mente. Resulta que los humanos habían aprendido cómo extraer conocimiento de los demás, imitarlos, copiarlos mejorando su modo de ser. Nuestras culturas heredadas, que hoy ni siquiera valoramos, alteraron radicalmente para siempre el curso de la evolución y de nuestro mundo conocido. Saber utilizar la cultura heredada implicó convertirnos en la primera especie que extraía su aprendizaje para sobrevivir no de los genes, sino del conocimiento acumulado por nuestros antepasados; el historial genético indica que no llegábamos ni a siete mil personas cuando todo empezó. – See more at: http://www.eduardpunset.es/22010/general/siete-mil-maneras-de-decir-buenos-dias#sthash.kXvk9MnQ.dpuf […]

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