Autor: Eduard Punset 1 diciembre 2013

La reciente caída del índice de precios al consumo (IPC), que curiosamente se ha mantenido a una distancia razonable de la temible embestida de una deflación pura y dura, no se la ha creído casi nadie. El ministro Luis de Guindos intentó calmar los ánimos enseguida calificando la bajada del IPC de «anomalía transitoria». Los precios volverán pronto «a territorio positivo», añadió el ministro.

En momentos como este merece la pena recordar el parecer de los grandes sabios de la economía sobre las oscilaciones de precios: «Resulta imposible –dijeron invariablemente– no equivocarse».

Dos años antes de la Segunda Guerra Mundial, Keynes dijo lo que sigue a sus críticos: «No estoy tratando de diferenciar lo que es seguro que va a ocurrir de lo que solo es probable. En este caso, el juego de la ruleta no está sujeto a la incertidumbre. La esperanza de vida solo puede tildarse de ligeramente incierta. Incluso el clima es solo moderadamente incierto. Cuando me refiero a ese problema, quiero decir que incluso la expectativa de una guerra no es segura, ni lo que serán los tipos de interés en veinte años. Cuando hablamos de estos temas, no se da ningún dato científico que permita calcular ningún tipo de probabilidad. Sencillamente, no lo sabemos».

La mayoría de la gente que se atreve a predecir el futuro lo que busca es que lo tomen por un personaje racional. Por supuesto, sigue habiendo personas no interesadas en que las tomen por entes racionales; se trata de gente que disfruta teniendo siempre razón. Dos tercios de la humanidad se ha caracterizado por afirmar de manera grandilocuente que solo ellos veían las cosas de modo acertado. Pero, en definitiva, lo que la gente busca es que los demás no crean que se trata de un solitario. Lo que importa es lo que piensa la gran mayoría. Y lo que se busca es parecer como ella.

Es curioso contemplar a la gente decir lo que piensa en voz alta en los bares. Pero, en general, cuanto más gritan, menos fundadas suelen ser sus aseveraciones.

tapones

Tapones; los mejores aliados contra los gritos ajenos (Imagen: Christina D.C.Hoeppner / Flickr).

Un percance derivado de este griterío es el desinterés de muchos padres por acallar, o por lo menos moderar, a sus hijos. Los padres no piensan en absoluto que dejándolos gritar de pequeños sin razón pueden estar soliviantando su discurso de mayores; y eso afecta a todo el país.

Una de las primeras conclusiones que se extraen cuando se viaja al extranjero es que los españoles tienden a gritar más que los demás. ¿De dónde nos viene a los españoles esta manía de gritar más que el resto? ¿No han tenido nunca ganas de decirle a un vecino gritón que no necesariamente nos interesa todo lo que dice?

Puede que se deba a varias razones: el economista Keynes decía, en primer lugar, que las personas suelen estar más seguras de las cosas que van a ocurrir que de las que son solo probables; por eso es casi inevitable que los convencidos de lo que creen griten más que los demás. Estoy tan seguro de que va a ocurrir lo que digo, piensan, que me vais a oír todos.

En segundo lugar, los españoles estamos menos acostumbrados que nuestros vecinos a no inmiscuirnos en su ámbito de libertad. La libertad individual es un don del que apenas hemos disfrutado en nuestra agitada historia. Y cuando hemos disfrutado de él, hemos preferido aquella libertad que dimanaba de la condición social –la igualdad de clases– que de la necesaria y postergada libertad individual.

Que no moleste al vecino lo que estoy haciendo. Los españoles gritamos mucho, pero en los ascensores repletos de gente tendemos a callarnos. ¿Por qué? No gritamos porque en un ascensor repleto la gente normal todavía tiene miedo de que se caiga. Los bares y restaurantes de al lado estaban allí mucho antes. Para gritar lo que hiciera falta.



28 Respuestas to “A gritos”

  1. Redes para la Ciencia » A gritos:

    […] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset […]

  2. Antonio (AKA "Un físico"):

    Señor Punset, su afirmación de que “lo que la gente busca es que los demás no crean que se trata de un solitario. Lo que importa es lo que piensa la gran mayoría”; en relación con las incertidumbres en las predicciones económicas, climáticas, stc., no es cierto.
    De hecho, yo me he quedado sólo en mi crítica al IPCC:
    https://docs.google.com/file/d/0B4r_7eooq1u2VHpYemRBV3FQRjA
    pero no me importa que la mayoría no respalde mis tesis.
    Yo sé que, en “petit comité”, cualquier científico que se lea mi pdf: no podrá oponerse a mis conclusiones. Y del mismo modo, los modelos económicos (que, como en los climáticos, también suelen basarse en la estocasticidad) tienen una lógica interna que si la descubres, lograrás comprender porqué las predicciones de tal o cual entidad nunca podrán ser acertadas.
    Pero para eso, señor Punset, hay que estudiar con esfuerzo personal. No hay que pensar que la gente va a aprender sobre estos modelos predictivos a base de que se la distraiga.

  3. Mireia:

    Hay quien dice que es una cuestión de habitante por metro cuadrado. Una vez viaje a Noruega en un glaciar turístico, solo se oía a los Españoles, pura vergüenza.
    Pero quizás forma parte de nuestra cultura, ser escandalosos, y no lo podemos evitar.

  4. mart:

    Pues yo creo que la gente grita más ern los países cálidos porque están acostumbrados a hacer vida en el exterior, donde es necesario gritar más. En los países fríos están acostumbrados a mantener sus conversaciones en interiores pequeños, donde hasta susurrando se escuchan

  5. Unoxahi:

    Siempre nos quedará el consuelo de que los italianos gritan más que nosotros.

  6. antonio:

    No solo gritamos más, nuestros perros son más ladradores, nuestros motores más ruidosos, … El contraste saliendo al extranjero se hace más evidente. Una pareja francesa a la que conocimos estaba en una terraza tomando una copa, junto a ellos un grupo de vocingleros, niños gritando a su alrededor, motos de escape libre. “Vaya ruido”, dijimos intentando disculparnos. Con una sonrisa en loslabios nos dijeron: “Es la prueba de que estáis vivos” … Me encantaría que estuviéramos vivos pero no tuviéramos que proclamarlo a tantos decibelios

  7. gfc:

    Tan necesaria es la libertad individual como la social, no nos engañemos. Hace poco estuve en un país del norte de Europa y me llamó la atención que, en hora punta, estuviese la calle abarrotada de gente y no se escuchaba ninguna voz por encima de otra. Había un silencio casi sepulcral. Yo creo que este hecho esta relacionado con la educación, ya que aqui en España deja bastante que desear.

  8. Manuel:

    En mi comunidad de vecinos nos han aconsejado tapones para los oidos para poderlos soportar, que conste que lo hemos intentado y los dichoso tapones no sirven para nada, los niños gritan como auténticos berracos durante horas y horas y más horas, los padres de las criaturitas salen para gritar aún más y dan portazos sin parar. Pedí por favor en una reunión de comunidad que, moderaran las voces, portazos y juegos en el minipatio a horas de estudio y descanso. Esta petición no solo no sirvió para nada sino que a empeorado aún mas. Etc

  9. PATRICIA:

    Fui en el 2009 a conocer a alguien que habia conocido por chat, estuve 1 mes, volvi en el 2012 y estube 3 meses, y en el 2013 otros 3 meses, y me llamo la atención el que hablan muy fuerte, no todos por supuesto, pero si, hablan como gritando, bueno , soy argentina, y aca tambien hay gente que grita para hablar, pero alla lo he notado más en las mujeres… vuelvo a repetir no en todas/os… y no es una crítica de mala onda, yo amo a España, y sobre todo a Barcelona, ojala algún día la vida me permita poder vivir allá, al lado de la persona que amo….otras de las cosas que note que fuman muchisimo tanto hombres como mujeres, hasta caminando….pero a pesar de eso, tienen muchas cosas excelentes que lamentablemente en mi Aegentina aún no pueden ser…. mis cariños a España, y mis respetos al Señor Punset, el cual me gusta muchísimo su forma de ser , de pensar y decir las cosa…..

  10. Josep:

    Siempre me ha parecido curioso a la vez que irritante que los extranjeros hablen despectivamente del modo de hablar que tenemos (por regla general, no solamente en España, sino que en el sur de “Europa” en general, la tendencia es de “gritar” a la hora de hablar) pero no me queda clara la conclusión a la que quiere llegar.
    ¿Los españoles, por lo general, creemos tener más razón que el resto y al no tener argumentos tendemos a gritar? si es así no estoy muy de acuerdo.

  11. claudio Miguel:

    Eduardo punset va a ser el presidente de cientos de paises.Dominara el LHC y dara marcha a un gobierno de la ciencia.ya lo vereis

  12. jaime barrios:

    Saludos, soy fan de punset acá en Cartagena Colombia, pienso que los españoles gritan pero los italianos mucho más. También podría ser por el autoestima, sería una buena investigación con los psicólogos, los líderes tienden a tener una fuerte voz.

  13. Uno de tantos:

    Quizás gritemos también mucho por el clima mediterráneo. Según tengo entendido, los italianos, los griegos y los magrebíes también(por mencionar países mediterráneos) son de gritar más que en otros países. Y, a riesgo de parecer etnocentrista, quizás sea porque vemos la vida de manera más alegre, alejada por naturaleza de la austeridad en la que se regocijan ingleses, escandinavos o chinos.

  14. Maria Rosa:

    Aunque la cultura tenga que ver con la entonación de voz, no cabe dudaque la idiosincrasia latina cuenta bastante a la hora de expresarnos en más decibelios, pues no podemos olvidar que los latinos somos de “sangre caliente” y al gritar parece que queramos poner mayor fuerza a nuestros razonamientos, al igual que Italia y Grecia.

  15. Jorge:

    Pues yo tengo unos vecinos rumanos y esos nos superan. gritan mucho mas que los españolesm

  16. Susan:

    Creo que es por que tenemos la sensación de que, no nos escuchan, hay una costumbre en las conversaciones de interumpir, de no dejar de acabar ninguna , ya no digo, exposición de algo, sino de frases enteras. No tiene uno más libertad, hablando más alto, sino hablando mejor.
    Molesta más, que no te escuchen que, de que no te dirijan la palabra, es mi opinión, aunque escucharía la del otro, eso sí, sin interumpirle. ¿No les parece?

  17. jose:

    Pero, no seria posible , aunque sea momentáneamente dejar de escuchar las cosas raras que dicen los políticos del PP , para plantear una realidad alternativa.

  18. María Mercedes:

    Sr. Punset , soy Colombiana la verdad con mucho respeto le digo que ustedes los españoles o al menos la mayoría hablan bastante más duro sobre todo las mujeres .
    Me recordó un día que iba caminando con una tía por una calle de París y escuchamos una gritería tremenda como a una cuadra de distancia y le dije :” parece que allí hay una pelea”, y me contestó : no, deben ser unas españolas conversando y efectivamente no lo podía creer.

  19. Sara:

    Estoy de acuerdo con que pueda ser, en ocasiones, falta de educación lo que nos lleve al griterío, pero sí es cierto que elevar la voz también puede ser causa de del carácter abierto que forma parte de lugares más cálidos. Yo personalmente prefiero que la gente en el bus vaya charlando los unos con los otros y no en un silencio incómodo que me recuerda a una película de miedo. He leído que en un comentario se mete a los chinos en el grupo de los que no gritan. Créeme, estuve un mes en China y me asustaba pensando que peleaban todo el rato cuando solo estaban hablando tranquilamente.

  20. Mangelio:

    Todos los españoles que hemos vivido en algún país civilizado sabemos que es cierto esto que se dice. A los españoles e italianos se nos reconoce a la legua.
    Pero tengo una familia de colombianos en la misma calle y créanme, que en toda la calle conocemos sin quererlo pelos y señales de su vida, sus conversaciones telefónicas, a qué hora se levantan y a qué hora se acuestan. Y esto es en la ruidosa España, donde en teoría la voz de los españoles tendría que sobreponerse a todas las demás.
    Yo creo que es cuestión de educación. Decir que todos los españoles gritamos es una más de las generalizaciones que se hacen para dar tirón a un artículo periodístico.

  21. angora:

    En este país parece que quien más grita más razón cree tener; gritar es una demostración de “carácter”. Una lógica bastante ilógica, la verdad, además de muy superficial. Si que es verdad que las personas que gritan mucho consiguen que las demás callen, pero no es para darles la razón sino por lo insoportable que hacen la convivencia…

  22. Jul:

    Hacer la prueba, en una conversación de varias personas hablando uno encima de otro superándose en tono, empezar a hablar con el tono bajo y en calma veréis como se moderan. Solo es empezar

  23. mangano:

    Llevo trabajando en hostelería muchos años y solo puedo decir que los que menos propinas dan son los españoles, los que mas se quejan y dan “porculo”son los españoles, los que mas jaleo forman y más gritan son los españoles y los que más exigen por pagar lo mínimo. …esta forma de ser la evito cada vez que viajo solo por lo que sufro al trabajar con mis compatriotras ….mas educación por favor!!!

  24. Ironside:

    Punset is the best. Pero el por qué grita la gente en España no es ningún rollo de estos.

    Mi padre descuelga el teléfono y grita: “Hola Pepe, ¿cómo estás?” a más de cien mil decibelios.

    Se puede decir “váyase usted a la mierda” susurrando.

    En España gritamos porque somos unos paletos. Intentamos destacarnos individualmente forzando la acústica, ya que el forzado físico está prohibido por ley, y además la mayoría somos unos cobardes.

    Si por nosotros fuera, los auriculares jamás habrían sido inventados, y andaríamos todos con un arnés sujetando unos altavoces bajo los sobacos.

    Por supuesto, a los sudamericanos les pasa lo mismo, sino más, por que de nosotros han heredado gran parte de su cultura. Los turcos, griegos, y demás, son igual de paletos que nosotros.

  25. Christian:

    Yo soy español y jamás llamo la atención, ni elevo la voz.

    Como dicen por ahí y siempre nos quedará el consuelo de tontos, los italianos hacen parecer a los españoles mucho más silenciosos. Todavía no he conocido un italiano (del sur, al menos) que no llame la atención cuando habla.

  26. Sara:

    Cuando era pequeña, mi padre me dijo una vez que si hablaba más bajo la gente prestaría más atención a lo que digo porque uno pone más esfuerzo de su parte para escuchar algo que se dice a un volumen más bajo y que, por tanto, cuesta más oír que algo que se dice a gritos y se oye perfectamente a la primera. No sé si será verdad o no pero, desde entonces, la mayor parte del tiempo hablo a un volumen normal e incluso bajo, a pesar de estar acostumbrada a escuchar gritos a mi alrededor. Siempre me he alegrado de que me transmitiese aquella “pequeña enseñanza”… Eso sí, cuando me enfado, grito igual o más que cualquiera. Eso, muy a mi pesar, sí que me resulta casi imposible de controlar.

  27. gustavo:

    Que buen aporte

  28. TANJAUI:

    Simplemente es un problema de cultura. Nada tiene que ver el sur, el mediterraneo o la zona geografica. Rumanos y Bulgaros no gritan, vociferan y no son mediterraneos. A mas cultura mas respto y a mas respeto menos gritos.

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