Autor: Eduard Punset 10 noviembre 2013

Cómo hemos podido vivir dos millones de años sin saber lo que nos pasaba por dentro? Al comienzo de todo, sentíamos lo mismo que el resto de la manada a la que pertenecíamos: básicamente, hambre, sed y miedo.

Estábamos convencidos de que todas nuestras sensaciones se activaban en el cerebro y de que todas eran concretas y fisiológicas, como el hambre o la sed. Nos era muy difícil pensar de otra manera; es decir, creer que nuestro cerebro se activaba también por razones o motivos ajenos: no solo por causas fisiológicas o concretas, como el hambre o el miedo, sino también por motivos como el sufrimiento o la soledad de los demás.

Hace probablemente unos cien mil años empezamos a sentir la empatía, el don de saber compartir el dolor de los demás. Fue un cambio trascendental que transformó la evolución de los homínidos. Hasta entonces, lo que nos pasaba por dentro venía dictado por tres causas independientes: lo que llamábamos relaciones personales, movidas básicamente por la educación recibida; el afecto y el amor de los demás, que solía llenar contra viento y marea el inconsciente de la manada; y, finalmente, muy en la cola, la falta de dinero.

Este último factor lo habíamos mediatizado siempre. Cuando la gente alcanzaba un determinado nivel de ingresos, se ponía nerviosa porque debía tomar decisiones varias en cada momento: ¿qué tipo de necesidades voy a intentar saciar en primer lugar? ¿Apuesto por el trabajo o por más placer? ¿Puedo realmente ver a más personas de las que estoy viendo, asumiendo más compromisos? Más allà del nivel de subsistencia, manejar el dinero se convertía en una tarea complicada.

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Así, ¿el dinero nos hace más felices o no? (Imagen: @Doug88888 / Flickr).

Tradicionalmente, los factores de la felicidad siempre fueron la educación, en primer lugar; el amor, en segundo y, por último, el dinero. No era fácil. Nadie medía las incidencias de la evolución dictada por cada una de estas dimensiones. La educación apenas existía y de ahí que se recalcaran, sobre todo, las relaciones personales, dictadas en el fondo por la educación recibida: unos eran más proclives al entendimiento y otros, más xenófobos.

El amor transformaba a unos en personas que sentían mucho menos miedo que los demás, y a otros los dominaban los celos, transformardos en un sentimiento de propiedad. Para ellos era algo omnipotente que ocupaba todo el espacio disponible en la mente.

La tercera variable apenas contaba. Es cierto que se daba siempre un porcentaje fijo de gente incapaz de ponerse en el lugar de los demás: tanto en el nivel educativo como en el del afecto o el del dinero. Tradicionalmente se los calificaba de psicópatas.

Un porcentaje fijo de personas estaban fisiológicamente discapacitadas para ponerse en el lugar de los demás. Entre los presidiarios este porcentaje superaba el promedio, pero al considerar el total resultaba un porcentaje fijo de afectados. Esto no ha cambiado, a pesar de los esfuerzos para mejorar el ánimo y el estado general de la gente.

La gran noticia apenas comentada o anotada por los observadores del quehacer social tiene que ver con la convulsión experimentada por el orden de prioridades de las dimensiones del bienestar social. Resulta que en lugar de la invariabilidad tradicional en los impactos respectivos de la educación, el amor y el dinero, este último ha dado un salto y se ha colocado en cabeza de los factores de la felicidad.

Es un dato insospechado que el nivel educativo haya dejado de ser el primer responsable de lo que nos pasa por dentro. Y que en su lugar –en estos tiempos de crisis iniciada en el año 2007– sea precisamente el dinero el principal responsable. Los políticos deberían centrar su estrategia en este cambio.



30 Respuestas to “El amor, reñido con el dinero”

  1. Redes para la Ciencia » El amor, reñido con el dinero:

    […] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset […]

  2. Piedad Álvarez Maestre:

    No creo que la solución pueda llegar de los políticos. Ellos reflejan la sociedad en que vivimos, por lo tanto comparten el cambio de prioridades. Concentran su energía en llegar y mantenerse. La prioridad de obtener dinero para para conseguir todo lo que el mercado ofrece está presente a nivel mundial. Por encima de los afectos, los ideales e inclusive rebajando el arte con baratijas desechables. Lamentable, muy lamentable.

  3. Elisa Bermejo:

    Sabia reflexion.

  4. marisa:

    Estoy totalmente deacuerdo la gente con amor es mas feliz,me encantan todos los temas que hablas son muy interesantes.

  5. J Lobato:

    Estimado señor Punset. De sus palabras entiendo que la febril locura del capitalismo nos despojó de la empatía en proporción a la medida de nuestros posibles, siendo la educación también tergiversada y distanciada de los valores de comunidad por los distintos niveles de “élite”. Así mismo, no se si le sonará la frase ” el amor es cosa de pobres” producto de corrientes de pensamientos arcaicas quizá aleccionadas bajo el miedo por ser realmente tan pobres que sólo tienen dinero. Al menos así lo entiendo honestamente.

    Usted dice que “Los políticos deberían centrar su estrategia en este cambio. ” A mi me gustaría preguntarle: ¿ El grado de felicidad hubiera cambiado en un mundo Comunista-republicano o estaría a tan bajo nivel como ocurre con las políticas de derecha capitalista?
    Es decir, en esta crisis mundial todos sabemos afortunadamente lo que pasa y porque pasa, no entendemos por igual lo mismo por lo trillado de cada discurso pero en el fondo sufrimos igual las desventuras de los acuerdos funestos que mantienen vivo al capital. El rescate a los bancos en vez de al pueblo obviamente es el factor determinante a mi entender. El amor de un dirigente a su pueblo es inexistente, Don dinero se convierte en la mafia de Chicago en cada continente y el altruismo, la solidaridad y el bienestar social caen en picado en pos del enriquecimiento ilícito, el escándalo sociopolitico sin justicia y la impresión de impotencia de tantas familias destruidas. Somos números prescindibles sí, somos generaciones inconclusas sí, somos los grandes derrotados a los que nunca vencerán también. Lo que ya es seguro es que la respuesta no esta en el capitalismo.

  6. J Lobato:

    Gracias por la atención y su tiempo.

  7. Francisco Argüelles:

    Parece ser que el poderoso caballero es el culpable de nuestra infelicidad, a pesar de que creamos que con su abundancia podremos ser más felices. Es un espejismo. La felicidad nada tendría que ver con la cantidad de cosas que nos permite satisfacer el dinero, sino con la calidad de las mismas.
    No perdamos la educación basada en el respeto al prójimo y dejemos que el amor llene nuestras vidas.

  8. sara:

    El dinero hace visible a quien lo gana, y así sacia la abaricia de unos y el amor de la segunda esposa.

  9. Jorge Romero:

    Sin duda la Educación debe encabezar el orden de nuestras prioridades, y que hoy la encabece el dinero me parece un resultado lógico dada la distorsión del mundo que han maquinado unos cuantos.

    El bienestar común debería tener la preferencia.

    Hemos debilitado a nuestro espíritu porque desaprendimos el amar y respetar al Otro, y eso nos ha hecho más débiles y manipulables.

    El camino; aprender como se es una mejor persona y serlo cada día de nuestra existencia.

    Un abrazo

  10. sara:

    Con dinero quieren los malvados manejar la vida de otros. Una amiga me ha dicho que el poder lo tiene la PALABRA.
    Me pregunto qué tiene más poder la palabra hablada o callada.
    No estoy de acuerdo con la opinión del dinero como principal factor. Hace falta una buena cabeza y generosidad, osea, educación y amor para darle poder, de lo contrario te arrastra.

  11. mireia:

    Estoy de acuerdo en que los politicos deberian aplicarse en este cambio. Pero tambien creo que somos nosotros mismos los que deberiamos preocuparnos mas por la educacion y dejar de lado el dinero.
    A mi me gusta preguntar a mis lectores.¿ A que os dedicariais si el dinero no importara?
    Las respuestas son sorprendentes. Si cambiamos la perspectiva cambiamos la educacion y es educando que se consigue el cambio global.
    Gracias por la reflexion Eduard Punset.

  12. Ketenji:

    La potencialidad del dinero para dar felicidad es muy limitada y se reduce a todo lo que se puede comprar. El amor, que para ser verdadero ha de estar regido por la voluntad y la educación, es lo único que puede saciar nuestra sed de plenitud, si no caeremos en las adicciones que es el recurso que nos queda cuando hemos saciado nuestras necesidades primarias y queremos mas, porque el hombre siempre desea más y ese mas no se lo puede proporcionar el dinero, ya que ni el amor ni la felicidad se pueden comprar con el dinero, y la prueba de ello son los casos de los millonarios que han acabado suicidándose.

  13. Sergi Adell:

    Eduard,

    Estoy muy de acuerdo con tu análisis. Para mi la única manera de hacer que vuelva a prevalecer el amor es a través de la meditación. Debemos acercar esta práctica a todo el mundo y lo que es más importante utilizarla como base en la educación de nuestros niños. Creo que si nos acercamos a la meditación de manera individual y colectiva conseguiremos llenar de amor el mundo en que vivimos y para ello es necesario empezar por la base, esto es nuestros hijos.

    Leía el otro día que educar es emocionar y no puedo estar más de acuerdo. Para mi tu programa lo hace continuamente y por ello te quería dar las gracias. Se nota que está hecho desde la pasión y el amor. Mi único pero sería que no te he oído hablar de espiritualidad desde el punto de vista de las diferentes técnicas meditativas. Sé que puede sonar muy esotérico, pero hay grandes científicos con bellas teorías, que me parecen ciertas aunque obviamente no lo puedo afirmar rotundamente. Hablo por ejemplo de Bruce Lipton, biólogo epigenetista que defiende la gran relevancia de la membrana celular como el gran definidor de lo que somos y lo que podemos llegar a ser (versus paradigma tradicional de los genes inmutables como determinadores únicos). O Thomas Campbell, físico que trabajó para la NASA, y que nos habla de OBEs ( out of body experiences) o universos paralelos en su libro My Big TOE.

    Podrías decirme si encajarían en tu programa? Disculpa que insista tanto pero es que estoy tan convencido que si nos los acercaras avanzaríamos en la dirección correcta. Si no lo ves así también me gustaría saber tu opinión.

    Un abrazo fuerte y a seguir eDUCando eMOCIONando.

    Un fan,
    Sergi

  14. Alberto F.:

    Creo que se obvia un factor en todo esto y es que aunque el dinero sea menos importante que el amor o la educación, es necesario y ha de cubrir unas necesidades básicas que muchas veces son proporcionales a la educación recibida.
    Al final hay gente que ha recibido una buena educación, que tiene un buen entorno familiar y social en el que el amor está cubierto, pero si la falta de dinero no le permite pagar vivienda, o comida, o la educación de los hijos lo normal es que tu principal preocupación sea el dinero.
    Recordemos que en un entorno de depresión económica lo que más le falta a una gran mayoría y que afecta a clases humildes y medias es el dinero

  15. Jorge Luis Ferrari:

    Es toda una tragedia que el dinero se haya convertido en lo más importante. Pero en este artículo no se publicó la relación entre dinero y amor, que seguramente la hay.

    El dinero no da la felicidad. Una frase que debe ser estudiada porque es tan popular si las encuestas indican lo contrario.

  16. Antonia Húmera:

    Creo que el problema es la educación y sin duda los políticos tienen mucho que ver con ello. El sistema de enseñanza tiene que cambiar, inculcar valores a los niños que se están perdiendo. El dinero es necesario, pero no es lo más importante.
    No me pierdo sus programas. Le felicito.

  17. Teresa:

    Sr. Punset . Me gusta Ud… no se porqué me gusta…pero me gusta

  18. Patricia Liché:

    Creo que lo que pasa es que existe una confusión en lo que queremos decir cuando se habla de dinero… No es el dinero lo que más preocupa, no es lo primero, y tampoco lo es el bienestar (muchos hemos aprendido algo con la crisis económica, y es a vivir con menos, rebajando la linea de lo que definíamos como bienestar).

    Cuándo hablamos de dinero en realidad nos referimos a la sensación de seguridad, asociamos el dinero con esto, y por contra la falta de él implica perder lo que creemos que son los cimientos de nuestra estabilidad. Surge el miedo porque sentimos que el suelo bajo nuestros pies se tambalea. Y bien, si por cualquier motivo (sea porque eres autosustentable, o porque el estado te da lo básico) tuvieras un techo y un plato de comida asegurados, el dinero no tendría cabida en este esquema… Es decir, qué es lo más importante para ti? ¿Dinero, amor, educación? (Y esperemos que no haya que añadir salud) ¿O techo, comida, amor, educación? Con estos dos primeros cubiertos sólo nos queda amor y educación. Qué es de lo único que deberíamos de preocuparnos para ser felices… si funcionaran las cosas.

  19. Mar Montalvo:

    Me gustaría añadir, respecto al comentario de los políticos, que deberíamos primero evaluar a estos ya que estoy segura de que el procentaje de psicópatas, (desde el punto de vista de que son incapaces de tener empatía), es muy alto. Y si esto es así, preguntémonos ¿cómo van a poder arreglar algo que no son capaces de somatizar?

  20. Prabathmandi:

    Estoy completamente de acuerdo con la sentencia de que esta situación no se puede cambiar desde arriba, porque elijamos a quien elijamos van a estar obligados a satisfacer a quienes les votaron, que les seguirán exigiendo más servicios, más dinero, y menos horas de trabajo. ¿o no?
    El cambio empieza por la persona, para que exija en la medida que realmente le corresponde. Para que se conforme con los servicios que puedan sufragar con sus impuestos, sienta que cobre lo justo en la medida de su dedicación y formación, y ame su trabajo.
    Eso intento despertar individuo a individuo, y gracias a los medios de comunicación global, puede que se extienda más rápidamente ese cambio.
    Os invito a leer un pequeño relato al respecto en mi web: http://prabatmandi.es

  21. carlos sellés:

    Completamente de acuerdo con el último comentario publicado, el de Mar Montalvo, si bien todo lo que habéis dicho es cierto, y en mi opinión el de más peso argumentativo es el que he señalado, existen ciertos valores que el dinero no puede comprar, recordemos que el dinero de hoy día no está respaldado por ningún valor o patrón, como si lo estaba en la antigua roma respecto al patrón oro, el sentimiento de empatía es algo innato, nacemos con ello porque se nos educa en lo referente a la sociedad, a la libre elección de individuos con los que convivir, compartir, emocionar, aprender y estimar, el dinero no lo compra todo y como bien dijo alguien alguna vez pero si mal no recuerdo fue homer: ” recuerda que el dinero es un papel que sirve para el libre intercambio de bienes y servicios”, la educación se adquiere a través de cualquier medio y gracias a Internet y su auge en pleno S.XXI podemos afirmar que la educación ahora es libre por mucho que cuatro mamelucos quieran prohibatizar en éste país.

  22. Cristina:

    Tal vez es que en nuestra sociedad tenemos asumido que hemos satisfecho nuestras necesidades de amor y educación o que estas pueden satisfacerse a través del dinero. En el fondo, el dinero es un símbolo. En nuestra sociedad se ha convertido en la unidad de medida de todo y esto corresponde cambiarlo a través de la educación y el amor. ¿No es para eso para lo que estamos mejor educados que nuestros antecesores?

    Sobre la empatía, pienso que en los animales es un sentimiento que también se da, especialmente en los más inteligentes. Existe un instinto de protección (que, en cierto modo es empatía) y una empatía más “pura” en animales como los delfines, elefantes y otros mamíferos. Me pregunto la relación entre conocimiento y empatía, o cómo la saturación y elevación en el conocimiento nos hace perder sentido empático. Quizás por ello en algunas religiones se hace hincapié en el cultivo de la compasión. Un debate muy interesante. Gracias por abrirlo.

  23. europenn:

    //Hola, es didáctico. En esa evolución, del paso del amor al dinero, o viceversa, me parece ver que hay una cosa en común, como para entender por qué produce esta felicidad o infelicidad en el indivíduo, una envidia ténue y sí más otra envidia surgida al parecer, veo, desde dentro adquirida en la propia educación, cultura, singular colectiva.
    De todos modos me sigo en la intención, de que el eslabón perdido, cada vez lo es menos, y causa del aumento común en capacidad intelectiva que siempre son acompañadas de un alto grado de afecciones víricas, por todo el terreno que en cada época alcanzó a ser afectado mayor o menor número de miembros, según las épocas en que estos compañeros “nanos” se insertaban en el complejo inmunitario de los homínidos.
    Espectacular, contra mayor fué siendo la comunicación de culturas y grupos sociales, los saltos evolutivos en ésta, de la que hablas aquí, amor x culto dinero x educación. Me voy más instruido, y, convencido.– Ziziziziiiiii 😉

  24. europenn:

    //Hola, este, existe un desliz en la anterior comunicación. gracias.
    Fe d erreta.:Dónde dice “envidia” recalcada, queiro decir: , , “avaricia”surgida al parecer , , ,,saludo,1abrazo.– enrique henrry

  25. carlos:

    creo que las personas tienen una confusión entre medios y fines
    creen que el fin es el dinero, por lo que tratan a las personas como medios
    El amor es un fin

    face. siemprebiem

  26. CIA:

    100 mil años, un lapsus muy corto en la vida del hombre, pues bien si hasta entonces no se sentía empatía hubo de deberse a algo, secuencia genetica de trasporte, no queda otra ¿Oh si? la definición de conciencia trastorna la especie ¿Tienen los arabes la misma actividad cerebral localizada en los mismos lugares que los occidentales? algunos pensamos que hay un estimulo primario en el mesodermo que determina la ramificaciones de arterias cerebrales, así de sencillo.

  27. andres:

    al amor y el dinero van unidos en un porcentaje muy alto

  28. manuel:

    estoy de acuerdo con lo que piensas perono no creo que el amor y el dinero esten en desacuerdo pero de todas maneras gracias por tu comentario

  29. Claudio Valderrama:

    Señor Punset, me gustaría saber ¡por qué tanto se habla de la felicidad si ésta no puede existir! Y no puede existir porque es sólo esto: Un deseo, una ilusión, un ideal, una aspiración… Si la felicidad existiese, no sería una ilusión, y nadie hablaría de ella con tan ingenua insistencia. Para ser feliz se tendría que carecer de enfermedades, a las que estamos expuestos todos por igual; vivir en armonía universal, cosa que esto es imposible, por los diversos tipos de morfología, tanto física como psíquica, y de razas (en cuanto al color de la piel), dentro de la especie humana.
    El egoísmo, la soberbia, la traición, el desdén, las diferencias económico-sociales, la soledad, la vejez, el miedo (presente en cada uno de nosotros), la soledad (que un día u otro se tiene que padecer), los accidentes naturales y humanos, lutos… He aquí un cúmulo de circunstancia previstas (hágase hincapié en “previstas”) que impiden que podamos ser felices.
    Otra cosa es estar satisfecho, alegre, contento…, que son estados de ánimo pasajeros. No así la felicidad, a la que le damos, inconscientemente, un poder de vida perdurable, óptimo y absoluto. Estos tres conceptos, en un todo, no se dan en la vida de ningún individuo,;porque, además de ser mortales, somos incapaces de solidarizarnos entre si dentro de la sociedad, y sólo miramos cómo explotar al prójimo, en cualesquiera formas, aprovechándonos de su indefensión. El que abusa es tan infeliz como el abusado. Se lo propone por ese medio inicuo, creyendo alcanzar la felicidad por estar en posesión de bienes propios; puede ser más libre que con éstos, pero alcanzar la felicidad le será imposible, teniendo en cuenta lo que tiene que hacer para enriquecerse;ya esto le causa trastornos psicológicos… ¿Podrá ser feliz con tales trastornos, además de los enumerados en otro
    lugar? ¡Jamás, nunca!

  30. Paola Macip:

    De acuerdo con usted y bueno idear la estrategia para llegar a modificar la estrategia educativa en el caso de México es un reto tanto llegar a colocarse en esa esfera como la estrategia de reformar el sistema pues desgraciadamente como se maneja el gobierno es por la ignorancia , dependencia y el individualismo . feliz año se le admira muchisisisisisimo!!
    Gracias por compartir

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