Autor: Eduard Punset 3 noviembre 2013

A mucha gente –incluidos los jóvenes– le cuesta renunciar a los dogmatismos anclados en nuestro saber. Me refiero a la vieja separación entre las estructuras heredadas, como las genéticas, y los rasgos cambiantes, como el humor, el cansancio o el amor.

Para la gran mayoría de los científicos, los genes son entidades fijas que no pueden cambiarse; los heredamos, los transmitimos a nuestros descendientes y nos los llevamos al morir. Nadie puede cambiar sus genes. En realidad, solo ahora podemos empezar a explicar por qué somos tan iguales y, al mismo tiempo, tan diferentes los unos de los otros.

En cuanto se tuvo una vaga idea de lo que eran los genes, ya no se cambió casi nada; es sorprendente constatar cómo a un científico del siglo XVlll como Lamarck –inventor de la herencia suave, a la que ahora llamamos epigenética– no se le hizo ningún caso. Los genes eran la parte dura de la biología que no se podía cambiar en absoluto… y punto. Y así se ha seguido hasta ahora, por lo menos a nivel popular, promovido por algunos especialistas raros.

girafa

La longitud del cuello y patas de las jirafas fue usada por Lamarck para ejemplificar su teoría (Imagen: Aftab Uzzaman / Flickr).

¿Qué es lo que ha cambiado de pronto? Lo primero es que nuestros genes eran la esencia de lo humano, el código de la vida; al ver durante todo este tiempo que el genoma estaba en el centro de todas las células, se lo consideró el único verdadero código de la vida. La reputación exagerada de los genes se alimentó de la importancia que le daba el mundo forense y el prestigio de autores como Richard Dawkins, considerado como el más inteligente y dogmático al mismo tiempo.

En los últimos años se ha demostrado que, aun siendo muy relevantes, los genes han perdido su protagonismo biológico al esfumarse la distinción, hasta hace muy poco inédita, entre lo que en el mundo anglosajón se considera la nature, por un lado –lo determinante–, y la nurture –la vida biológica–, por el otro. Hoy en día no podemos negar, por supuesto, el importantísimo papel desempeñado por los genes, pero no olvidamos que no pueden actuar por su cuenta y que forman parte de un equipo de juego. La célula que alberga los genes constituye un elemento vital del equipo, puesto que le toca crear las proteínas y enzimas para que hagan el trabajo sucio.

La segunda obcecación de la que hemos sido víctimas es la de creer que el destino genético era intocable. ¿Cómo íbamos a pensar nosotros –pobres humanos– que había mil formas de tocar lo genético transformándolo? El determinismo predictivo ocurre solo en rarísimos casos; pero incluso en estos casos no está para nada fijado el momento ni la intensidad de los síntomas.

La tercera gran obcecación que, afortunadamente, está siendo ahora abandonada por las mentes más preclaras es que un único acontecimiento no puede plantar en nuestras células una memoria para siempre. Antes se estimaba que se borraba todo cada vez que se producía una subdivisión celular. Ahora nos encanta observar cómo la epigenética puede conseguir influenciar nuestros genes en términos de memoria.

La última aberración que podemos ahora abandonar es la de creer que las consecuencias de los efectos de lo que hicieron nuestros padres no las podemos heredar. Es falso. Es el cambio esencial al que tanto Jean-Baptiste Lamarck como, posiblemente, Charles Darwin rindieron pleitesía. Hemos constatado, sin lugar a dudas, los efectos del hambre y cambios en la dieta durante tres generaciones. Y, además, sabemos explicar por qué se dan esos cambios. Es importante ser consciente de que no solo podemos cambiar nuestros genes, sino el destino de nuestros hijos.



20 Respuestas to “Equipo de juego”

  1. Redes para la Ciencia » Equipo de juego:

    […] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset […]

  2. Libia:

    En un Congreso de PNIE del 2008 en Uruguay el titulo de una de las Conferencias fue: ¿Somos esclavos de nuestros genes? a lo que a traves de esta charla, y de lo mencionado sobre epigenética, se fue contestando como negativo. Sería como tener un cheque en blanco, pasible de ser cobrado, y no hacerlo, por realizar cambios en el estilo de vida (mente-cuerpo-relacionamiento con el ambiente).

  3. mart:

    No entiendo por tanto cómo se puede hablar de forma casi despectiva de Darwin, Lamarck o Dawkins (“rindieron pleitesía, ideas aberrantes, obcecación, dogma”??). Cuán injusto es utilizar tales calificaciones con quienes fueron o han sido precisamente paradigmas del escepticismo, rompedores de dogmas y valientes desafiantes al sistema establecido.

  4. maite eceiza:

    Buenos días!
    Si es así, cómo puede uno cambiar la influencia q tienen sobre uno mismo?
    Gracias y un saludo

  5. José Riera LLadó:

    Al parecer Jean-Baptiste Lamarck tenia algo de razón. Nos ayuda a hilar mas fino el camino de nuestra evolución. Es sorprendente el mecanismo de evolución si lo consideramos como lo que es; como un todo. El programa genético no es fijo sino que es moldeable para poder facilitar la adaptación de la especie. Es increíblemente maravilloso.

  6. Juanita:

    Hola !!! soy estudiante de psicología , y realice una investigación sobre Adaptación vital y Psicología de la inteligencia, para una exposición del tema de Jean Peaget, él es un psicólogo, biólogo,filosofo, Suizo que fue estudioso en bases de Lamarck Y Darwin.
    Muy interesante sus aportaciones sr. Eduardo Punset no me pierdo sus artículos y este no tenga duda que estaré pendiente … de las publicaciones.

  7. Sylvia Villalobos:

    Excelente Eduardo Punset, lo sigo desde hace muchos años, ahora en
    Facebook ya tengo un mejor contacto con usted.
    Reciba un cordial saludo y felicidades

  8. Rafael Estepa:

    Antes denada un saludo .Claro esta que los genes son modificables ,si no fuese haci no existiria la evolución y la dadaptación natural .

  9. George Obando:

    Nuestros genes no serán la esencia, pero sí la referencia, de ese conjunto complejo de células que identifican nuestra naturaleza. Las transformaciones no borraran las huellas de nuestros antepasados y menos la memoria de sus actos justos o belicosos. Esa memoria será la verdad de lo que fuimos y la influencia de lo que podremos ser. Siempre y cuando la ciencia no interfiera abruptamente para transformar nuestros códigos biológicos y espirituales!!.

  10. Raúl:

    Por qué no hablar mejor de los genes basura que forman parte del 95% de nuestro ADN??? Eslabón perdido??

    Saludos,

  11. LORD CONDE:

    la ciencia es dinamica, y apartir de eso podemos decir que las verdades de hoy son las mentiras del futuro…..

  12. Dafne Aristos:

    Sr Punset: La obcecación sobre las posibilidades genéticas, se está repitiendo actualmente con las Neurociencias, convirtiéndola en una Religión cuyo Dios es el Cerebro. No deja el dogmatismo.

  13. Cristina:

    Muchas gracias Señor Punset. Yo también.intentó verlos.todos, es muy interesante

  14. Dfernandez:

    Ya no sólo somos responsables de nuestro día a día, sino también del de nuestros futuros hijos… ¡Estupendo! ¿Sabe alguien de qué manera? ¡No! Pero da igual, esforcémonos por cambiar un poco más nuestros genes, por ser mejores todavía (más, más, más) antes de que quedemos secos y tiesos, y con suerte, podamos disfrutar de la vida un poco antes de morir (Quizás en la exquisita demencia)
    La verdad es que en ocasiones siento que la vida es demasiado corta y fácil para toda la responsabilidad con las que debemos cargar. (Y no olvides ser feliz 😉 )

  15. Antonio Mateo:

    Los genes son la estructura de lo que somos. Pero ya está. No son determinantes. La esencia de lo humano han sido y continuarán siendo las infinitas dinámicas sociales en las que estamos inmersos cada día de nuestra vida. El cómo nos movamos dentro de esos sistemas complejos determinará dónde llegaremos y en qué condiciones.

    Un placer leerle, Sr Punset

    Antonio Mateo
    Psicólogo (Barcelona)
    http://www.inpside.es

  16. CIA:

    Todo esto me hace recordar lo importante que fué la prensa a principios del siglo pasado, entonces una noticia se mantenia en el tiempo y se difundia, ello afecto a aquel grupo de gentes, hace 100 años atras, ¿Que ocurre hoy? nadie lo sabe, ni tan siquiera se puede considerar que finalmente la citada epigenetica tendra verdadera importancia, ¿Oh si? todos temen a los Turkos, los señores de la seda avivaron las contiendas, se pueden colapsar herencias en los genes por medio de la sugestión, no podran hacer nada es algo reflejo, estamos dentro de un colapso de la especie, caos, ¿Donde se marca la barrera de colapso? ¿Serä la reactivación del sexto sentido en el cortex? puede que si.

  17. Popurri – Coursera, diabetis, epigenètica, Dr Kruse, la uni, Film&Cook i guia de suplements | Diari de l'Albert:

    […] http://www.eduardpunset.es/21798/general/equipo-de-juego […]

  18. Francisco Jose Martínez:

    De acuerdo con el nuevo entendimiento de la epigenética del comportamiento, experiencias traumáticas en nuestro pasado o en el pasado de nuestros antepasados recientes, dejan cicatrices moleculares codificadas en nuestro ADN. Judíos cuyos bisabuelos fueron expulsados de sus shtetls rusos, chinos cuyos abuelos vivieron a través de los estragos de la Revolución Cultural, jóvenes inmigrantes provenientes de África cuyos padres sobrevivieron las masacres y adultos de todas las etnias que crecieron con padres alcohólicos o abusivo – Todos llevan con ellos más que recuerdos.

    El artículo completo que tenéis en la Nature Science corresponde a la investigación que han realizado los últimos 15 años en la Universidad de McGill en Montreal y abre un nuevo campo a como los impactos emocionales de nuestros ancestros pueden llegar a desencadenar diferentes tipos de enfermedades en su descendencia algo que también recuerdo comenta en sus múltiples conferencias el Psicólogo Enric Corbera.

  19. mera:

    me encantan sus comentarios,y me gustan sus defesas en cuaiquier medio , saludos.

  20. El papel de los genes en la actulidad | curiosity's today:

    […] vía Blog de Eduard Punset » Equipo de juego. […]

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