Autor: Eduard Punset 3 septiembre 2013

Una niña de unos ocho años me ha sorprendido en la playa enumerando los personajes ideados cuatro siglos antes por el gran escritor La Fontaine en una de sus múltiples fábulas.

El primer encartado al que se dirigió el Jerarca del Cielo para saber como estaba fue el mono que pasaba por su lado. El mono no se quejaba y su respuesta mostraba, de alguna manera, que le sorprendía la imagen que tenían los demás de lo que le pasaba por dentro. No estaba para nada triste y no entendía por qué los otros veían un estado de cosas que no era el suyo.

El segundo encartado fue un oso que regresaba de un paraje cercano al Polo Norte. Tampoco le pasaba nada singular y no entendía muy bien por qué el Jerarca del Cielo se interesaba por su estado de salud. Él no veía nada extraño donde los demás parecían descubrir cosas nada anodinas.

Es curioso, pero le pasó lo mismo al lobo que acaba de engullir a una paloma de un corral vecino. Se trataba de un lobo al que jamás le había preocupado lo que le pasaba por dentro; su vida siempre tuvo que ver con lo que sus ojos veían y la cercanía de los ruidos que a veces le preocupaban.

Justamente, fue en el mismo corral donde el lobo había cometido una fechoría nada sorprendente, donde tuvo ocasión de presenciar al gallo del corral increpándolo mientras se comía a la gallina. Al gallo no solo no le pasaba nada, sino que ni siquiera el lobo le causaba la menor zozobra. Cuando el Jerarca del Cielo le preguntó sorprendido si le pasaba algo, el gallo le dijo con pelos y señales que no le pasaba nada.

Tomasso_Salini_Mao_fábula._El-gato,-el_mono_y_las_castañas

Ilustración de la fábula El gato, el mono y las castañas por Tommaso Salini Mao, siglo XVII (Imagen: “Wikipedia”).

La verdad es que cuando la niña parecía haber agotado los personajes de la fábula que no tenían ningún sentimiento de que, o bien les faltara estatura para lidiar con el resto de animales o bien olfato, o una visión solo dirigida a una parte del escenario, fue precisamente cuando el Jerarca del Cielo se dio cuenta de algo insólito: todos los animales que habían desfilado por aquel escenario estaban encantados de ser como eran porque, por algún motivo que ni él mismo entendía, desconocían absolutamente todo lo que les pasaba por dentro.

¿Por qué se da una coincidencia en la que caigo ahora –se dijo a sí mismo el Jerarca del Cielo–, entre lo que les pasa al resto de los animales y a los humanos? Ni la niña entendía ahora el sentido de la pregunta del Jerarca. Hizo falta que él explicara, con abundancia de detalles, que los humanos llevaban una mochila en la espalda donde habían guardado todos sus sentimientos y lo que les pasaba por dentro. Los humanos –al igual que el resto de los animales–, solo veían lo que les pasaba a los demás y, sobre todo, fuera de ellos mismos.

Hasta hace muy poco tiempo, éramos lo más parecido que puede haber a los crustáceos: del cuello para arriba éramos idénticos porque la mente estaba dentro y por lo tanto no la veíamos, no sabíamos nada de ella, y en el exterior estaba la calavera o la nuca para que todo el mundo la viera y comprendiera.

Como los animales, llevamos una ‘mochila’ en la espalda con todos los sentimientos y solo vemos lo que está delante nuestro. En los próximos veinte años todo esto va a cambiar radicalmente. Vamos a poder ver lo que todo el mundo lleva en la mochila y se lo vamos a poder contar para que se de cuenta. Por primera vez, vamos a saber lo que nos conviene y lo que es preciso olvidar para siempre. Dejaremos de ser mochileros.



39 Respuestas to “La mochila”

  1. R8MA G.:

    Qué bueno.
    Gracias

  2. Elenacerrato:

    Yo creo que dejamos la carga de la pesada mochila cuando estamos presente o sea en el aquí y ahora entonces como vives el presente el pasado ya pasó y el futuro no ha llegado la mochila se va desvaneciendo

  3. Sonia Lopez:

    Yo no sabía lo de la mochila, pero sí que es verdad, todos la llevamos.Alguna gente la tiene llena y hay que compartir.

  4. Silvia:

    Qué pena tener que esperar 20 años para conocer lo que nos conviene y lo que es preciso olvidar. En mi caso mi mochila pesa demasiado, como la de tantos, sé que tengo que quitar peso innecesario, pero me da miedo de hacerlo, por el sólo hecho de equivocarme y no poder recuperar aquello que arrojaré al olvido. Por qué debemos esperar 20 años???

  5. Montse:

    Con todos mis respetos, y desde la ignorancia, no entiendo nada de este texto. ¿Quién es el Jerarca del Cielo? ¿quiénes son y de donde han sido sacados esos personajes de los que se habla: el oso que venia del Polo Norte, el lobo que se comió la gallina…? ¿quién les pregunta por sus sentimientos? ¿y quién es esa niña que conoce a los encartados? ¿quiénes son los encartados? porque no han sido sacados de la fábula del mono y el gato, que solo cuenta, que yo sepa, con dos personajes… en fin, que me interesa muchísimo el tema de las mochilas emocionales pero mientras leía este texto tenía la sensación de estar leyendo un jeroglífico! ¡Si alguien pudiera explicarlo o ampliarlo un poco se lo agradecería!

  6. Encarna:

    Siempre me sorprende,y hace que me de cuenta,de muchas cosas,después soy mas tolerante,y mas consiente de mis actos. Gracias,muchas gracias.

  7. firenze:

    Estoy empezando a dejar de ser una “mochilera de sentimientos”… que’ duro se hace el camino, Sr. Punset!

  8. Enrique Gutiérrez:

    En primer lugar felicitarle por su programa y por esta nueva entrada. Me gustaría comentarle que soy un fiel seguidor de su programa, del que espero, casi con ansias, su vuelta a la tarde del domingo con nuevos retos.
    Sin ninguna duda, como usted nos marca al final de esta entrada, este siglo va a ser recordado en el futuro como el siglo en el que el ser humano cambió su mundo empezando desde su propio interior de forma individual, ya que es totalmente necesario, si queremos cambiar nuestro entorno, empezar desde nosotros mismos, desde nuestro interior.
    Felicitarle también por su nuevo libro, que ya queda muy poquito para tenerlo entre nuestras manos así como desearle mucha suerte en su publicación. En mi blog he querido hacer referencia a la próxima publicación del libro para darle una mayor difusión.
    Muchas gracias.
    Enrique.

  9. Faus Panduro:

    Interesante reflexión sobre la condición humana: antes vemos la mochila ajena (y la valoramos y juzgamos) que la propia, nuestra historia sentimental (y no hay cambio interno y mejora sin autoconciencia crítica). ¿Los próximos veinte años estaremos más alejados que nunca de nuestro yo, más pendientes del otro, alienados en un mundo de “realities” en nuestro entorno cercano?. Tal vez ayude que cada vez estaremos menos solos (la soledad que permite pensarse) inmersos en relaciones virtuales en los espacios que dejen las relaciones reales.

  10. Juan peinado:

    excelente.

  11. Ariel Lobosco:

    Puede ser que necesitemos olvidar “algo” para sobrevivir con menos dolor. Pero, “sobrevivir con menos dolor puede no tener sentido”, si lo que olvidamos es demesiado valioso, tan valioso como que marca nuestra identidad y sentido.

  12. Beatriz López:

    Hemos de esperar veinte años Sr. Punset? No podemos acelerar un poquito este maravilloso proceso de conocimiento? Un saludo para usted y todo su magnífico equipo.

  13. María Mercedes Jaramillo:

    Maravilloso lo que les espera a nuestros hijos y nietos. Una vida con más conciencia

  14. Héctor Hernán Rendón Noreña:

    Cómo podríamos decir, opinar o criticar a alguien si no nos conocemos a nosotros mismos? Sería un acto de insensatez supremo.

  15. Blog:

    Es verdad, todo va a cambiar. Esperemos que podamos utilizar esa novedad para mejorar como personas y como grupo.
    A veces resulta difìcil ver estos cambios con optimismo.

  16. Richard Salvatierra:

    Sinceramente, no entendí. Si alquien me puede explicar la metáfora, les agradecería con mucha humildad.

  17. Jesús Fiestas:

    Reconocer la mochila es un acto de conciencia de reconocimiento de la misma y luego de desidentificación de ese yo creado y pesado. Sin duda que la tecnología, la ciencia y en general los valores se centren en el ser humano es muy necesario a estas alturas, pero ese trabajo de crecimiento quien mas lo puede espolear sin duda es la educación, una educación profunda, creo que no siempre las facilidades ayudan y en este caso creo que la introspección es el medio.

  18. ines:

    No me resulto esclarecedor…tengo 74 anos y no puedo esperar 20 para aclararlo….please…algo con inmediatez para la gente mayor.Gracias Punzet por todo…!!!

  19. Ana María:

    Siendo un tema tan interesante, me decepciona lo mal explicado que está, podríamos hacer diez versiones todas contradictorias; mochila, espalda, sentimientos, evolución, mente … todo es bastante diferente y está en otro lugar….

  20. aliment:

    Estimado Richard, si me permite un poco de ironía sin fondo en este principio de septiembre, espero que menos negro cada vez, creo que: el Jerarca del Cielo tampoco sabía lo que “realmente”, naturalmente, le pasaba por dentro porque fatalmente se parecía mucho a los humanos al observar (percibir) y expresar sus sentimientos.

    Me ha gustado la entrada de Punset y el abismo que se vislumbra. Habrá que empezar a prepararse. Un saludo a todos.

  21. roberto rubio:

    Genio y figura me encanta. Sin palabras.saudos

  22. Monica guapa:

    Yo creo en este texto…No os habíais preguntado nunca…¿Qué es lo que nos hace tan parecidos a ellos? Yo me lo preguntaba, me dí cuenta leyendo el texto, y ha sido también el texto el que me ha regalado una clave, iupi! tenemos la mochila detrás, es cierto y claro cómo el agua! y vemos las mochilas de los otros tan claramente! y por eso somos capaces de dar grandes consejos a los demás, supongo! Y cuanto cuesta seguirlos, pues no vemos lo que llevamos y siempre hay algo que no se quiere girar por no tener que para, revisar, limpiar, descargar…y sobretodo por no tener que cambiar! que palo! decidir cambiar! y hacerlo! Pues sí adelante… A por cierto: yo pienso que como más tele, más móviles, mas whatsup también vamos volteándonos, viendo lo que llevo, comprendiendo, limpiando y cambiando…todo está cambiando!

  23. Claudia:

    Es muy cierto pero en ocaciones muy raras un buen amigo puede ver lo que cargas y te lo hace saber es dificil aceptar lo que no se ve y mas dificil comprenderlo pero si alguien lo ve y te lo dice eres afortunado

  24. idea21:

    La capacidad para la introspección y el correspondiente intercambio de puntos de vista subjetivos con nuestros semejantes sólo es posible porque disponemos de una capacidad intelectual de tipo simbólico que, según algunos, es lo que nos distingue de los encantadores animalitos de la fábula.

    Es posible que el gran cambio humano se produjo durante el Paleolítico superior, cuando, de repente, aparecen las pinturas rupestres y los enterramientos. Este cambio precede a los cambios económicos y no al revés.

    Y los cambios posteriores de tipo cultural avanzan más por ese camino que nos permite interactuar de sujeto a sujeto. La literatura (la aparición de la tragedia griega, por ejemplo) es una invención formidable. Lynn Hunt, en su libro de “La invención de los derechos humanos” se refiere a la extraordinaria importancia de la “novela epistolar” del siglo XVIII (como “Pamela” o “Las amistades peligrosas”), una forma de intercambiar vivencias íntimas de forma pública. La aparición de las religiones compasivas (como el budismo y el cristianismo) fueron otro paso anterior.

    Muy probablemente, antes de que la tecnología nos ofrezca medios para conocer mejor la privacidad ajena surgirán nuevas creaciones culturales que nos prepararán psicológicamente para que ello no suponga una experiencia invasiva y traumática sino algo extraordinariamente enriquecedor. Hay que ser optimistas.

  25. Miren G.:

    Creo realmente que la mochilla es necesaria y nos hace como personas. Nuestros aciertos, nuestros errores, alegrías y tristezas, dolor y gozo, nos hacen en parte también los demás e incluso la memoria colectiva.
    Pero es cierto que aligerar la mochila de aquello que sabemos no nos deja avanzar puede ser bueno, aunque con cautela de no eliminar parte de nuestro yo individual, que es lo que nos hace avanzar como sociedad.

  26. Miguel:

    El Mundo ha ido poniendo cosas en su mochila y va descargarla para ver lo que hay .. Apartará los lastres inútiles acumulados a lo largo del tiempo y dejará lo necesario para seguir avanzando mejor .. Tal vez con menos peso , sintiéndose más ligero aprenda a verse y disponer , conservar , innovar , crear , sobrevivir … , en verdadero equilibrio .. 20 años es un soplo de tiempo … Ojalá sea así Don Eduard ..

  27. Marga:

    Básicamente, ver la paja en el ojo ajeno, más o menos.

  28. juanvi:

    Se podrán ver pero es difícil pensarlo y sabemos lo que pasa cuando profundizamos…

  29. David Cabello:

    Pero yo creo que todo esta en la palabra. Antes de aprender a hablar somos asi como los animales, yo miro a los pequeños y son asi espontaneos, naturales, sin condiciones, sin prejuicios, sin palabras que retumban en sus cabecitas.
    Y me pregunto como desprender.

  30. Luz Día:

    Lucho cada día x q todos los q me rodean le den al clip del cierre de su mochila y levanten la solapa y dejen salir todos los trocitos de aquellas situaciones convertidas en sentimientos y q x cuestiones de educación y culturales se convierten en eso….miedo, odio, desprecio y el “tu no y yo si” dejan muchos espacios en blanco perdidos en ese camino y los cuales se podrían revertir en amistad, sinceridad, cariño, y respeto……. etc,.
    Sólo intento poner mi granito de trigo porque no creo q pueda llegar a ver ese cambio q muchos deseamos q estuviera ¡¡ 20 años!!.
    Mis más cordiales saludos Dr. Punset.

  31. Luz Día:

    Nota: Existe un estudio llamado “Psicología de las Masas del autor: Gusta Le Bon.

  32. Eva:

    Queda un buen camino por recorrer aún. Es preciso incorporar esta educación en la escuela, cuanto más joven te enseñen a manejar tus emociones, más recursos obtienes para sortear la vida. ¡Es vital! Os recomiendo leer una “mochila para el universo” escrito por Elsa Punset.

  33. Alfiesta:

    Si, ya es hora que intentemos vislumbrar un poco el contenido de nuestra mochila, y utilizar con más humanidad lo que vemos en las ajenas, en pro de una mejor convivencia, pero, por favor gran Punset, aunque creo que las va dando poco a poco en sus maravillosos programas, denos algunas pistas de esos cambios que vendrán en los próximos veinte años.
    Gracias

  34. María Iris:

    Vd. recurre siempre a imágenes y fábulas extrañas, pero con clara intención, llevarnos a espacios donde no hay raíz ni meta concretas que devalúen lo que Vd. quiere: llevarnos a sus intereses.
    Nos recomienda, en otro apartado, el último libro de su hija, pero precisamente entendiendo y reflexionando sobre este escrito de “la mochila”, que nos alerta de los errores de que a veces no sabemos quienes somos, lo lógico es que para descubrir quien somos, repasemos de dónde venimos, sobre todo, y se nos recomiende un libro donde se incluya el origen y la meta: ¿De donde vienes y a donde vas?.
    Dejar colgando en el título el origen y remarcar demasiado la meta, me hace pensar que la integración cuenta con medida desproporcionada.
    No lo he leído pero ya me hace rechazarlo.

  35. judith:

    Yo también estoy vaciando mi mochila…
    Y cuesta…
    (Muchos ànimos a todas)
    ¿Pero porque ahora?

  36. xavier:

    la motxila no para de crecer para algunos, otros no llevan nada, van ligeros de equipaje, quiza demasiado, i al final el examen sera valorar que llevas dentro: un cumulo de experincias, o un sin fin de exigencias.

  37. Santiago González Sacristán:

    Amigo Punset, imagino que habrá filtros para que este comentario te llegue o no, no lo sé, pero te invito a mi blog, si tienes un rato lee mis entradas I y II sobre “Vagabundear”, quiero decirte que si te interesa el tema de vagabundos, enfermos mentales y similares, tal vez tengamos mucho que hablar, sé que eres un reconocido comunicador del mundo de la psicología, vi tus programas de televisión, tec, pero, ¿no te parece que estás predicando en el desierto?, ¿qué es obvia esta entrada?, parece una traducción horrible, francamente no he entendido nada. En fin, que me gustaría charlar contigo, buscas en el mundo psicológico (psiqué, alma, ¿qué es eso?), ¿no habrá que buscar por otro lado para explicar cómo funciona el cerebro?, estoy a tu disposición y deseando charlar contigo, hasta podríamos a dúo cambiar muchas cosas. Un cordial saludo.

  38. jose orlando carvajal:

    Sr. Punset. Mis respetos. A la distancia me luce, el padre, amigo y maestro. Estoy atento, a aprender de sus conocimientos. Gracias.

  39. isidro:

    Pura palabrería del señor Punset. La fábula está traída por los pelos. A ver si alguien algún día se da cuenta de que nos estamos manejando con conceptos evanescentes. La ciencia ( y más las ciencias humanas) no es un dogma, sino un debate, un foro de paradigmas y puntos de vista contrapuestos. A veces tengo la sensación que el programa del Sr. Punset tiene un punto de condición unívoca y de púlpito desde el que se arroja la palabra de “Dios”.

Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.