Autor: Eduard Punset 30 junio 2013

El narcotráfico no ha parado de extenderse por América Latina. Pero las ganas de controlarlo, cuando no de humanizarlo, también. Recuerdo cuando, hace diez años, los narcotraficantes mostraban en Bogotá los éxitos irrefrenables que les aportaba un negocio ubicado en Medellín, pero cuyo mercado se extendía por medio mundo, particularmente por Europa y los Estados Unidos.

Hoy, los protagonistas del narcotráfico tienen reparos en hacer gala de su riqueza y no escatiman iniciativas para demostrar que se han negado a sí mismos la violación de mujeres o los asesinatos de menores de edad. Paralelamente, ciudades como Medellín, consideradas antaño como cuna del narcotráfico, están desplegando hoy todo tipo de iniciativas para que la juventud pueda manifestar de otro modo su ánimo innovador.

Medellín sigue aglutinando una gran parte del poder mediático, pero sus innovaciones están amortizando el poder de la droga. Alguna de sus nuevas bibliotecas públicas ha alcanzado ya el sello de lugares extremadamente concurridos, donde los jóvenes se citan para intercambiar información y conocer mejor su sociedad. Cada día está más claro que no hay un solo camino para combatir la droga y que es indispensable ahondar en el conocimiento de este inmenso mercado. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que las leyes antidroga no funcionan. ¿Por qué?

Nos resulta mucho más útil prohibirlas cuando identificamos algún peligro en su uso que analizar sus beneficios potenciales y mantener activos los procesos de investigación. La prohibición de una droga, incluso en el caso del LSD o las setas alucinógenas, a menudo se hace sin relacionarla con los daños que provocan. En la década de los cincuenta, la investigación sobre el LSD ayudó mucho a comprender cómo funcionaba el cerebro y para tratar a enfermos con cáncer terminal. Toda esta investigación se interrumpió luego durante prácticamente cincuenta años, como afirma el prestigioso psicofarmacólogo inglés David Nutt, sin razón ni sentido, por haber incluido erróneamente el LSD en el grupo de las sustancias perjudiciales.

cap2-145

Las drogas actúan sobre sustancias químicas existentes en nuestro cerebro (Imagen: “Redes 145: Moléculas que enganchan”).

En efecto, parecería que el alcohol y el tabaco, al no estar prohibidos a pesar de su consumo masivo, deberían despuntar como dos productos capitales de referencia. Parecerían estar en lo cierto países como España y los Estados Unidos, en los que se ha enraizado un cambio del alcohol al cannabis, por ser este último lícito y más seguro. Habría pues que reclasificar las drogas de acuerdo con su capacidad para provocar el mal y no solo el enfurruñamiento de un determinado país con una de las drogas por motivos históricos o comerciales.

El segundo punto de reflexión es que la adicción a las drogas no tiene una única causa. Algunos la desarrollan porque son muy vulnerables al placer; otros, por su falta de autocontrol; y otros, porque son demasiado sensibles al estrés. En América Latina flota en el aire ese convencimiento de que podría ganarse la batalla adscribiendo a las distintas adicciones terapias diferenciadas: hay jóvenes alcohólicos que no han sido atendidos debidamente de sus ansiedades sociales a los que podría administrarse Prozac; otros son alcohólicos porque el alcohol los ayuda a combatir el estrés, y a estos les vendría bien un antidepresivo. O sea, que a medida que se consigue diferenciar y tratar el trastorno se evita el consumo de drogas.

Los sistemas educativos son mucho más útiles para formar a los jóvenes que las prohibiciones. En mi último viaje por América Latina he constatado la mayor familiaridad del hombre de la calle con las drogas. Más gente que en Europa parece ser consciente de que todas las drogas que consumimos actúan sobre las sustancias químicas que ya están en nuestro cerebro. La heroína imita las endorfinas; el cannabis, la anandamida; y la cocaína libera dopamina. Es este mayor contacto con la naturaleza lo que me induce a pensar que la educación es más importante que la represión.



16 Respuestas to “Cuestión de educación”

  1. Golem:

    1) Las drogas no se pueden “abolir”, se pueden permitir, prohibir, regular… pero la abolir es una palabra sin sentido en este contexto.
    2) La dicotomía del título es falsa, el estudio de las drogas, su composición, su funcionamiento… es independiente de que estén permitidas o no.
    3) La última frase carece de sentido.
    Por lo demás, felicidades, aunque el hilo argumental es, en mi opinión, endeble, el artículo se entiende. Saludos.

  2. Alberto:

    tratar una adiccion con antidepresivos?? en serio?? si los antidepresivos son droga y mas dura ademas

  3. Carlos Javier Benito:

    Estimado Sr. Punset:

    Antes que nada expresarle mis más sinceras gracias por sus publicaciones, programas y divulgación general de los contenidos científicos.

    En cuanto al tema que plantea hoy, imagino que por cuestión de espacio y tiempo, siento que su resumen es muy sesgado y resulta contradictorio.

    Sesgado porque una vez más tiende a priorizar y casi a sólo tener en cuenta la parte biológica o, en este caso, química del asunto: sí, las drogas son sustancias que alteran (no digo ni bien no mal, ni mucho ni poco) el funcionamiento de nuestro sistema nervioso central, base biológica de nuestro comportamiento pero no único factor. Las drogas por sí mismas, si no se consumen, no afectan pero consumirlas depende de otros factores biopsicosociales. Que el consumo de drogas pueda alterar en mayor o menor medida nuestro funcionamiento cerebral es secundario a que se inicie y/o mantenga el consumo e insisto, consumir es un comportamiento y como tal, está influído no sólo por factores biológicos.

    En cuanto a lo contradictorio, es que como se señala lo biológico como fundamental (y por ende sólo se apuntan a abordajes farmacológicos), que luego abogue por la importancia de la educación como parte fundamental. Por supuesto para mí es por donde hay que empezar porque también es cierto que no todo quien consume drogas llega a tener problemas adictivos si bien pueden darse otros problemas que también requieran otros abordajes aparte del farmacológico.

    Sea como sea, me quedo con la posibilidad de abrirse este debate que sin duda es más que necesario.

    Soy especialista en Psicología Clínica, con entré otra formación, Master en Psicofarmacología y Especialista en Psicología Clínica de las Drogodependencias. Además trabajó hace más de 15 años en un Centro de Atención Intergral a Drogodependientes de Madrid y por supuesto, sigo formándome e informándome de estos temas.

    Saludos cordiales.

    Carlos.

  4. pilar s:

    Un par de puntualizaciones:
    En España en cánnabis no es legal (en el artículo se utiliza la palabra lícito). Su consumo, como el del resto de sustancias consideradas drogas (heroína, cocaína, anftaminas, etc) no está penalizado; pero sí la compra, la venta y la tenencia de estas sustancias. Existen muy pocos casos en los que la tenencia de cánnabis sea legal, y ha de tramitarse una autorización especial en la agencia española del medicamento, de manera que se considere su uso como terapéutico. En términos generales, el cánnabis sigue siendo una droga ilegal. Las legales son aquellas por las que se pagan impuestos al comprarlas: alcohol, tabaco, medicamentos.
    Por otro lado considerar el cánnabis más seguro que el alcohol es un poco arriesgado. Cuando hablamos de drogas no podemos referirnos únicamente a la sustancia en sí como causante del peligro, sino que hay que tener en cuenta a la persona que la utiliza (personalidad, vulnerabilidad a enfermedades mentales, susceptibilidad a la adicción) y las circunstancias en las que lo hace (motivación, consumos asociados, marginalidad, vía de administración, etc). Por todo ello, no se puede determinar la peligrosidad de una droga únicamente atendiendo al tipo de sustancia, ni siquiera teniendo en cuenta la dosis a la que se administra, pues entran en juego otras variables.
    Por otro lado, puntualizar además que el Prozac es también un antidepresivo, que no posee un perfil muy diferente del resto de los ISRS, por lo que no entiendo muy bien la diferenciación hecha entre el tratamiento de la “ansiedad social” y el “stress” que se hace en el artículo.
    Un saludo

  5. EDELY ROMERO:

    esta sumamente interesante el tema lo compartí con mi hijo adolescente y comentar de lo perjudiciales que son las drogas el narcotrafico es un negocio a nivel mundial tanto en américa latina y en Europa para que la gente no caiga en contradicción la mejor educación para las drogas es en el hogar

  6. Elba Ramírez:

    No entiendo lo del mayor conicmiento de los efectos. Aunque en latinoamérica conecen mejor los efectos eso no impide que los delincuentes sigan extendiendo sus tentáculos traficantes cada vez a mayor csntidad de jóvenes en todos los estratos sociales y aumentando, presumiblemente, también la violencia que se refleja en una mayor cantidad de muertes producidas por ese flagelo, apoyado inclusive por sectores de poder. Saludos.

  7. Joanet:

    no em molesta si la gent es fa una birra, lo unic que vull es poder consumir cànnabis sense sentir-me un criminal, la justícia en aquest pais es una merda, et claven 300 euros per portar un peta i en canvi per d’altres coses, com pegar-li un cop de puny a un altre persona et claven 150, doncs sincerament…per a mi 300 euros es una pasta enorme tenint en compte que no perjudiques a ningú.

  8. Alejo Alberdi:

    El Cártel de Medellín fue hijo de la prohibición, como los son todos los cárteles, mafias, lavaderos de dinero y demás subproductos tóxicos de un sistema que lleva cuarenta años fracasando estrepitosamente. Educar no es adoctrinar ni repetir consignas huecas, sino enseñar a pensar por sí mismo. Los enfermos son los que se empeñan en mantener esta mascarada contra viento y marea, no la mayoría de los consumidores de estupefacientes, que ni abusan ni son adictos

  9. María Iris:

    De la Droga algunos se han hecho millonarios. De arriba, del medio, o de abajo, el fruto que ha movido es el dinero.
    ¿Construye? ¿remedia males del alma?…
    Destruye familias, destruye voluntades, degenera cuerpos.
    Engaña al alma, al miedo y al presente.
    Con su esclavitud enferma y con su consuelo no cura, enturbia la sangre del cerebro y pone huida a la realidad.
    Hay producciones que no han hecho grande al progreso ni al avance, que sólo mueven dinero negro y que ennegrecen la vida y la economía.
    Que irresponsable ha sido esta sociedad y cultura última, que no ha cuidado y si ha tolerado lo que ha vuelto el mundo al revés, donde el hombre se mueve, manipulado, al servicio de esclavitudes y no con respeto hacia si mismo viviendo en equilibrio.

    En la bebida y sus excesos, para salir de ahí, habría que llenar la copa con sentido de vida viviendo, para que al estar lleno el recipiente, no entre líquido en cantidad que atonta y pide más para llenar vacíos.
    Los vicios son el resultado de falta de valores importantes y metas nobles, así como por falta de sujeción en bases fieles a si mismo.

    Los excesos se dan cuando se ha olvidado el punto medio que hace grande al hombre y dueño de si mismo.
    ¿De que se sirven?…de la palabra libertad, pero la libertad va acompañada siempre de la responsabilidad, que cuando no se tiene o se olvida, se atrae la falta de límites.

  10. jose:

    El problema que veo, en que se enseñe a los niños lo perjudicial que son las drogas, es que para mi el modelo educativo existente no vale porque lo que se necesita es concienciar, cosa que lo que se enseña actualmente solo enseña. yo he sido voluntario de la cruz roja y dábamos charlas en los colegios e institutos sobre salud( drogas , alimentación y sexualidad ) y pcv (prevención de conductas violentas). Pero nuestro método consistía en hacer dinámicas en las que los alumnos aprendían debatiendo y jugando. haciendo que de esa manera los alumnos piensen y saquen sus propias conclusiones , así ellos se sienten más realizados en vez de manejados como veo yo que se sienten ahora , puesto que actualmente lo que se enseña es a ser como dicta la sociedad poniendo las respuestas en su boca . y mientras no se cambie este modelo seguiremos incurriendo en los mismos errores una y otra vez y aunque avancemos tecnológicamente no avanzamos psicológicamente. En fin ,lo que necesitamos es una educación emocional que nos enseñe a controlar nuestras emociones y a ser más tolerantes. me encantaría que me diese su opinión , gracias.

  11. Gloria Mesa:

    Saludos!

    Vivo desde que nací (44 años) en Antioquia, Medellin, Colombia, eso me faculta para compartir con ustedes en esta pagina la cual frecuento mucho, dada mi admiración por el señor Punset; el tema de producción, expedición y consumo de drogas, ya no suele “alarmarme tanto” como lo esta haciendo el tema de saber, educar hijos, de tener hogares funcionales en donde el respeto, el dialogo sincero y participación en la construcción de familia sean compartidos entre; padres e hijos, la otra vez en un circulo de amigos docentes o educadores de distintos colegios, me manifestaban la gran preocupación por los estilos de crianza al interior de algunos hogares. Difícilmente se expresa el amor, la compresión por sus etapas los cambios que se suceden y que el joven no esta preparado para comprender, dejan a los docentes o cuidadores con esas responsabilidades y en los caso mas extremos a sus mismos compañeros de la misma edad y poca experiencia o madurez para responde a sus inquietudes. el Resultado? ahí si podemos hablar de uso de sustancias de todo tipo; licitas e ilícitas que se venden sin formula sin control alguno, que los arroja a la calle o los lleva a perder todo factor motivacional para continuar en ese desarrollo evolutivo contento de ser quien desee y se proyecte serlo. Centrarnos en erradicar las drogas, nos aleja de construir y formar a padres para ser padres y acompañar a sus hijos hasta los 25 años que se alcance la madurez total cognitiva. cuando se le pregunta a un joven que esta en sustancias, ¿ cual fue el principal motivo por el que se inicio ? las respuestas apuntan en un 85% ” mi hogar y la manera como fui tratado y no comprendido”. Es un problema social y no particular!, deben participar todos las instituciones y no solo las políticas acertadas o no gubernamentales.

  12. oriol:

    Hola,
    Creo que estamos delante de un debate muy interesante.
    Nadie puede poner duda dos asuntos.
    1-Que las drogas han y siguen destrozando familias enteras.
    2-Los recursos que utilizamos para perseguida y criminalizarla son en vano,pues el consumo sube y la edad en tomarlas cada vez es anterior.
    La estadística dice que disminuye los fumadores con las últimas ofensivas contra el tabaco pues a mi no me parecería mal buscar alternativas de lo que actualmente hacemos porque esta claro que no funciona

  13. Francesc J. Verdú:

    Obviamente, todo lo que se pueda hacer en investigación respecto a las adicciones será de suma utilidad, no tenemos duda al respecto ni los formadores, ni los difusores o informadores científicos, ni la población en general y, evidentemente, cabe añadir a los pensadores e investigadores; otra cosa será la actitud política o de las organizaciones que emanan de ellas, medidas sobre la salud, que en otro momento podré comentar.

    Respecto a la norma, aclarar que ésta, tal cual, no cura nada; puede prevenir en el mejor de los casos y reprimir en el peor de los casos, con ello está todo dicho. Otro aspecto es que la Ley se cumpla, que se establezcan los mecanismos de control y se aplique y siga en el tiempo vigente como estandarte de que lo que ocurre con los drogodependientes al aplicar determinada política, si se puede, y el tiempo económico y la autoridad lo permiten. Y, además, cierto es que la norma sea punta de lanza de un peligro que desafortunadamente vive entre nosotros (“Viviendo entre drogas”), no lo olvidemos.

    Recordemos el dicho tan socorrido de que “no existe un problema hasta que no se hace o se convierte en objetivo político o se desarrolla políticamente”: cierto, y ahí está lo que consiguió el malogrado –asesinado por ETA- Ernest Lluch a partir de 1985 con el establecimiento del Plan Nacional sobre Drogas, que ayudó e incluso impactó con sus medidas y desarrollos normativos en otros países del entorno europeo. Pero esto tiene la “norma”, que define y reglamenta, pero la sociedad -afortunadamente en muchos aspectos- la sobrepasa, dejándola inaplicable, y aún más: puede avanzar y reconocer a nuestra sociedad actual como que está mejor preparada para luchar contra la “droga” y mejor dispuesta que muchas de las normativas existentes, sobre todo a las que hacen referencia en materia de prevención y de tratamiento de los afectados. Ahora bien, como vemos diariamente, todo está parado -nunca mejor dicho-, pero aún así la sociedad capea día a día los problemas de las adicciones; miles de personas se encuentran afectadas, sufren sus familias y se resignan a esperar una solución que nunca tendrá fin.

    Francesc J. Verdú (Codirector del Master en Prevención y Tratamiento de las Conductas Adictivas: http://www.adeit.uv.es/adicciones12)

  14. pablo bonilla:

    las drogas si están prohibidas es por que interesa, sino estarían legalizadas, como el alcohol y el tabaco.
    a nadie le parece raro que la gente fume tabaco, sin embargo se tiene muy mala imagen de un “porro”. el problema real es la hipocresía. actualmente hay una sociedad muy hipócrita, pero eso no se crítica, y digo hipócrita porque lo que se quiere no es que se deje de consumir, lo que se quiere es ganar dinero.
    para evitar el consumo puedes hacer campañas de prevención en colegios e institutos que sirvan de verdad, educar bien a las nuevas generaciones, si realmente quisieran parar esto lo harían sin problema, pero es mucho más fácil ponerle una multa a cualquier chaval que hay en el parque para poder ganar el dinero que se gastan otros de forma también ilícita..

  15. Holger Henle:

    Mis felicitaciones por el artículo. Estoy totalmente de acuerdo en que la educación es más importante que la represión.

  16. María Iris:

    Tenemos que educar o ayudar a saber usar la inteligencia, para ello hay que aprender a pensar, debemos manejar bien el cerebro en dirección hacia el bien para uno y para otros.
    Normalmente por inclinación natural todos queremos tener salud y quien la tiene la cuida, porque la salud nos permite funcionar pudiendo vivir sin necesidad de medicamentos.
    Las drogas para servir a las personas, necesitan casi siempre, de una mente sin claridad, o desbordada, de jóvenes en proceso de cambio donde la voluntad se va haciendo dueña en uno, pero todavía uno no está seguro de nada. Abusa quien las apoya y produce, cuando no quiere ver la inocencia y confianza que un joven tiene de la vida y los humanos.
    ¿Tiene la sociedad que ofrecer medicinas o drogas a la gente sana?…
    Poner muletas a quien puede andar por si sólo, hacer confundir el pensamiento a quien era noble y sano pensando, pero joven creyendo que no lo usarían para hacerse ricos, es una agresión a la vida con salud, es una falta de respeto al hombre en su derecho al bien.
    Hay que educar al “NO” a las drogas siempre, como educamos a una vida sana en beneficio del cuerpo y la mente.
    Tenemos en nuestra naturaleza la capacidad de dar función al estimulo con la alegría de quien disfruta usando sus recursos personales. Somos fuente de vida no de muerte; que no confundan, ni engañen a los jóvenes con pinceladas de progreso. No hay vida donde hay miedo, ni donde hay oferta provocando la posibilidad de dependencia.
    Si hay periodos débiles en los jóvenes, que los amigos, los padres, los profesores, hablen claro de los peligros, que la ciencia se ocupe como se ocupa de la obesidad, del cáncer o del colesterol exponiendo los riesgos.
    Ha crecido este campo de los excesos con las drogas (bebida también) porque considerando a la voluntad, tema privado de uno, hasta que no pasa al deterioro mostrándose en el cuerpo no se toma parte, pero lo intangible se vuelve tangible y nos dice que hay que ser responsables desde el principio. Que la voluntad no lo puede todo, que somos humanos y es mejor decir “NO” a costumbres que no son refuerzo desde el “ser” creciendo.

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