Autor: Eduard Punset 4 mayo 2009

Esta columna la escribo desde Albany, la capital del Estado de Nueva York, en Estados Unidos –que, en contra de lo que se pudiera pensar, no es Nueva York, una ciudad mucho más conocida y visitada–. Allí tuve la oportunidad de conversar con representantes de las tribus indias que los españoles llamaron navajos y lakotas.


Una madre navajo con su hijo (imagen: Wikipedia). Las costumbres indias disuadían enérgicamente a los miembros de la tribu de que el bebé tuviera otro hermanito antes de transcurridos seis años, una costumbre positiva según una minuciosa y larga investigación efectuada por científicos británicos.

Las intervenciones de estos últimos fueron las que más me interesaron. Fue mi segunda sorpresa: me quedé fascinado al descubrir de la boca de Águila Brava –Wanbli Oitika es su nombre original–, y de la elegante Gallo de la Pradera –Cio, para los miembros de su tribu–, que sus tradiciones milenarias habían anticipado varios de los descubrimientos científicos más recientes. En la tradición de la tribu de Águila Brava –marcada por la gestión matriarcal– se evitaba cualquier conflicto de la pareja con la madre política considerando, simplemente, que el hombre de la casa no superaba nunca los 12 años de edad, con lo que la ignorancia y el ninguneo del yerno por parte de la suegra –que nunca aceptaba que el marido de su hija la superara a esta última en dones– quedaban plenamente justificados.

Ahora bien, la sorpresa viene de haber comprobado hace muy poco tiempo que la especie humana es la única conocida en la que el macho conserva a lo largo de toda su vida un nivel de infantilismo mucho mayor que el de la hembra. Los machos nunca dejan del todo la niñez, como muestran su comportamiento, sus juegos y sus pasatiempos. La hembra, es cierto, se comporta también como una niña –de la misma manera que los varones se comportan como niños durante la infancia–, pero muy pronto se olvidan de la infancia para siempre.

¿Cómo es posible que la cultura heredada de los navajos y lakotas hubiera asimilado en sus conductas familiares lo que la ciencia acaba de comprobar ahora? Es decir, que los varones –al contrario que las hembras–, se comportan como si tuvieran 12 años toda la vida. ¿Cómo supieron cimentar siglos atrás su derecho matrimonial sobre un hecho que la ciencia acaba de perfilar ahora por la boca de científicos como Desmond Morris?

Hay más, hay mucho más. No me podía creer lo que estaba escuchando cuando Águila Brava nos explicaba al grupo de curiosos que con él charlábamos la importancia que concedían sus antepasados a los niños recién llegados al mundo: “Tan es así –prosiguió Wanbli Chiquita– que las costumbres indias disuadían enérgicamente a los miembros de la tribu de que el bebé tuviera otro hermanito antes de transcurridos seis años”. Lo que se quería evitar es que el primero viera limitado el acceso a los escasos recursos disponibles por la llegada demasiado precipitada de un segundo hermano. A los indios navajos ni siquiera se les pasaba por la cabeza el tan manoseado argumento de que todo el mundo necesita un hermanito para socializar y cuanto antes, mejor.

Lo fascinante de esta tradición legendaria de muchas tribus indias es que una minuciosa y larga investigación efectuada por científicos británicos ha comprobado que, efectivamente, cuando al primer hijo lo premian los padres con un hermano antes de que haya transcurrido un tiempo razonable desde su nacimiento, el primero se comporta peor que el promedio cuando llega a la pubertad. Los recursos son limitados y el acceso de alguien más al afecto y al consumo puede ser considerado como una competencia desleal o injustificada.

El recién llegado cuestiona la supervivencia del que ya estaba, en lugar de facilitar su sociabilidad. Los indios de las tribus navajo y lakota lo sabían antes de que se lo demostraran los científicos.



66 Respuestas to “La sabiduría de las tribus navajos y lakotas”

  1. Xenen:

    Hoy he leído este titular en la prensa:

    “Oleadas de atentados con gas en las escuelas femeninas de Afganistán”

    Niñas. Mujeres. Y aprendiendo….

    Sin comentarios, …al silencio.

  2. Rosa:

    Digo que el dinero es la droga más dañina que haya existido jamás.
    Yy que la madre entrañable debe ocupar el puesto de la actual tecno-madre, que practica mucho maternaje y poco o nada de madre entrañable… por una vida más humana, que eso es lo que somos primero que nada mamíferos humanos.
    Feminicidio, mutilaciones, …. Ja prou¡. Basta.

  3. Kamy...:

    Que bueno, sos un genio me encanto el articulo.
    Un saludo…..

  4. Caridad:

    Chicas me gustaria añadir algo a este post que creo que no se ha hablado. Es a raiz que me estoy leyendo el libro de Michel Odent, el bebe es un mamifero. En este libro habal de como el calostro ha sido considerado venenos por muchas culturas y se ha retrasado el inicio de la lactancia entre madre-bebe hasta tres y cuatro dias despues de nacer. Pues bien esto ha pasado mucho en japon, china, gran bretaña, roma, grecia, tribus australianas, en la sociedad maya, y en los indios americanos tambien, habla concretametne de los sioux, y mas sociedades. Concluye que este afan por hacer duros a los bebes haciendoles sufrir de esa menra nada mas nacer corresponde a un instinto de tener miembros de hostiles y agresivos. Esta hablando de epocas de guerra de agresiones por el territorio y por el alimento, Es muy fuerte pero esta documentado. Esto me lleva a pensar que los indios americanos deciden tener el segundo hijo a partir de que el primero tiene 6 años por otras razones, no por el bien de ese priemr hijo sino por el bien de la tribu, para poder guerrear y ganar. Piensen que esas mismas tribus impedian el vinculo primero entre madre e hijo y eso no es muy evolutivo que digamos en el entorno de una CN. Las razones de esperar hasta los 6 años no son por el bien de ese hijo.
    Estaria interesante ver y estudiar las tribus respetuosas con ese vinculo materno, las tribus que veina bien el calostro y que son pacificas y respetuosas con el medio ambiente. Estas tribus son las que no tuvieron presiones por sus tierras, habla de los maories en Nueva Zelanda, los pigmeos en africa, y los Huichols en Mejico, entre otros. ¿Cuanto tiempo se llevan sus hijos? eso a mi me diria mucho. A ver is le pongo esto en la blog de Punset.

  5. Alnair:

    Tan acostumbrados estamos a la “civilización” de la mentira, que lo lógico nos parece “un gran descubrimiento”.
    Me alegro que hayan puesto su programa a una hora en que puedo verlo y sentirme menos sola al comprobar que hay otros que se hacen las mismas preguntas sin respuesta que me hago yo. Espero pasar algún día a un universo paralelo sin dolor, ni miedo ni violencia.
    Saludos de esta compañera de viaje

  6. Abusos del fútbol profesional en México « Proyecto Ikiru:

    […] de la “inocencia” de la gente, principalmente de los hombres. Eduard Punset ha escrito una entrada que toca el tema de la “conducta” infantil masculina. En ella se plantea que los varones […]

  7. Kiketxu:

    Tengo unos documentos expléndidos de los toltecas, pero son larguísimos, a mi me encantan, os pasaré el principio y si os gusta os iré pasando en trozos, o también los podeis sacar por internet,… A vuestra disposición.
    Los Cuatro Acuerdos de la Sabiduría Tolteca

    Fragmento

    Miguel Ruiz

    El Primer Acuerdo

    Sé Impecable Con Tus Palabras

    El primer acuerdo es el más importante, también el más difícil de cumplir. Es tan importante que sólo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que yo denomino «el cielo en la tierra». Parece ser un acuerdo muy simple, pero es sumamente poderoso.

    ¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear. Son un don que proviene directamente de Dios. En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Mediante las palabras expresas tu poder creativo, lo revelas todo. Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras. Son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es el uso erróneo de las palabras, que crea un infierno en vida. El otro es la impecabilidad de las palabras, que sólo engendrará belleza, amor y el cielo en la tierra. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia, y si las utilizas mal, se convierten en magia negra.

    Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o destruir a millones de personas. Hace años, en Alemania, mediante el uso de las palabras, un hombre manipuló a un país entero de gente muy inteligente. Los llevó a una guerra mundial sólo con el poder de sus palabras. La mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una semilla, un pensamiento y éste crece. Las palabras son como semillas, ¡y la mente humana es muy fértil! El único problema es que, con demasiada frecuencia, es fértil para las semillas del miedo. Todas las mentes humanas son fértiles, pero sólo para la clase de semilla para la que están preparadas. Lo importante es descubrir para qué clase de semillas es fértil nuestra mente y prepararla para recibir las semillas del amor.

    Todo ser humano es un mago, y por medio de las palabras, puede hechizar a alguien o liberarlo de un hechizo. Continuamente estamos lanzando hechizos con nuestras opiniones. Por ejemplo, me encuentro con un amigo y le doy una opinión que se me acaba de ocurrir. Le digo: «¡Mmmm! Veo en tu cara el color de los que acaban teniendo cáncer». Si escucha esas palabras y está de acuerdo, desarrollará un cáncer en menos de un año. Ese es el poder de las palabras.

    Durante nuestra domesticación, nuestros padres y hermanos expresaban sus opiniones sobre nosotros sin pensar. Nosotros nos creíamos lo que nos decían y vivíamos con el miedo que nos provocaban sus opiniones.

    Este acuerdo es muy difícil de romper y es posible que te lleve a realizar muchas cosas con el único fin de convencerte de que realmente eres estúpido. Puede que hagas algo y te digas a ti mismo: «Me gustaría ser inteligente, pero debo de ser estúpido, porque si no lo fuera, no habría hecho esto». La mente se mueve en cientos de direcciones diferentes y podríamos pasarnos días enteros atrapados únicamente por la creencia en nuestra propia estupidez. Pero un día alguien capta tu atención y con palabras te hace saber que no eres estúpido. Crees lo que esa persona dice y llegas a un nuevo acuerdo. Y el resultado es que dejas de sentirte o de actuar como un estúpido. Se ha roto todo el hechizo sólo con la fuerza de las palabras. Y a la inversa, si crees que eres estúpido y alguien capta tu atención y te dice: «Sí, realmente eres la persona más estúpida que jamás he conocido», el acuerdo se verá reforzado y se volverá todavía más firme.

  8. JRT:

    Pienso que las generalizaciones excesivas como las del artículo no son correctas. ¿Acaso no hay mujeres inmaduras al igual que las hay maduras? ¿Acaso no hay hombres maduros como los hay inmaduros? Pero claro, es mas fácil generalizar a lo bestia, ¿verdad, señor Punset? Y ya que habla de que la ciencia lo demuestra, me gustaría saber en qué fuentes se basa. Es muy fácil decir que la ciencia lo dice sin decir las fuentes, pero no es tan fácil decir que las teorías científicas cambian con el tiempo, y que la ciencia puede equivocarse también. Aparte, como ahora está de moda poner a las mujeres como diosas en vez de como PERSONAS, y a los hombres como bestias inmaduras en vez de como PERSONAS,¿verdad?

  9. JRT:

    Por cierto, Doña Ana, no se si sabrá que la inteligencia, la responsabilidad y la capacidad de aprendizaje no dependen del sexo, o al menos, no como tanto como usted quiere insinuar, aunque estoy de acuerdo en que el machismo es una atrocidad. Pero pensar eso solaza mucho al ego, ¿verdad?

  10. Luis:

    No tenían otro hijo pasados 6 años,por razones de supervivencia familiar y no por eugenismo como aquí se da a entender.Al estar rodeados de enemigos y llevar una vida nómada,era lógico tener menos hijos puesto que los desplazamientos devian ser rápidos y contantes.Por tanto es natural que se tuvieran cada x años hijos.La eugenesia y el control de la población como este artículo deja entrever cuasi ocúltamente,es otro asunto,muy alejado del nativo americano.

  11. Noemi:

    Creo que todo esto tiene que ver con el matriarcado. Cuando los que viven en pequeñas aldeas se alían con los de las aldeas vecinas y se transforman en jefaturas más complejas y de mayores dimensiones, tiene que recorrer distancias cada vez mayores para cazar y comerciar, lo que los lleva en muchas ocasiones a permanecer fuera del hogar por largas temporadas. Cuando ocurre esto tienen que dejar a alguien al cargo de su casa, los cultivos, etc, pero la esposa no es digna de confianza porque permanece fiel a su propia familia, no a la del esposo, así que esta responsabilidad pasa a manos de la hermana. Aquí tiene lugar un cambio gradual de la patrilocalidad a la matrilocalidad; pues no darán a la hermana en matrimonio a no ser que su marido se traslade a la aldea de ella.

    De esta manera, cuando llegan de sus largos viajes, los maridos se convierten en extraños; son ellos los que se sienten aislados y deben vérselas con un frente unido de miembros del sexo opuesto que llevan toda la vida viviendo juntos. Así pues, allí donde prevalece la matrilocalidad el control de la esfera doméstica tiende a concentrarse, en su totalidad, en manos de las mujeres. Los maridos dejan de ser residentes permanentes para convertirse en una especie de visitantes y el divorcio es frecuente y tan fácil para las mujeres como para los hombres. Si un varón maltrata a la esposa o ésta se harta de él, ella y sus hermanas, madre y tías maternas lo expulsan sin miramientos, enviándolo de vuelta a su propia familia materna. Y el hecho de que el marido se encuentre a menudo ausente hace tanto más sencillo el divorcio.”

    Si quereis saber más de este tema o de la antropología sociocultural en general: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2011/11/cuando-las-mujeres-mandan-la-mujer.html

  12. dani:

    lo mas lindo

  13. Pero ¿hay un estilo de vida PALEO? | REVISTA PALEO:

    […] si los navajos no tenían un segundo hijo hasta que el primero rondaba los seis añitos, ¿por qué no debatir […]

  14. Nuria:

    Me gustaría compartir este video.
    Un saludo cordial a todos los que pasen por aquí.
    Nuria
    http://youtu.be/VwPLznSnQUo

  15. Barrow Owen:

    Llego por casualidad a esta entrada buscando cómo otras culturas categorizan los sexos “biológicos” y me sorprendo sobremanera de la falta de rigor de este artículo, que no sé si se debe a un deseo de chocar y llamar la atención por parte de su autor o bien al de su voluntaria adscripción al programa de naturalización de la cultura que practican las ciencias actuales. ¿Qué pensar de afirmaciones como esta: “Ahora bien, la sorpresa viene de haber comprobado hace muy poco tiempo que la especie humana es la única conocida en la que el macho conserva a lo largo de toda su vida un nivel de infantilismo mucho mayor que el de la hembra”? . Le recuerdo al Sr. Punset que, mal que le pese, la economía pertenece al ámbito de las ciencias de la cultura: ni puede pretender chimpanzear los métodos de las ciencias “duras”, ni puede permitirse el lujo de no ser rigurosa. Y qué decir del séquito de comentarios (exceptuando a un comentarista) que le aplauden acríticamente. Pero claro, achacárselo todo a los genes y a a los instintos permite no cuestionarse la educación que damos a nuestros hijos, ni el modelo social que contribuimos a mantener. Deplorable.

  16. edgarmet:

    ¿Cómo es posible que la cultura heredada de los navajos y lakotas hubiera asimilado en sus conductas familiares lo que la ciencia acaba de comprobar ahora? Es decir, que los varones –al contrario que las hembras–, se comportan como si tuvieran 12 años toda la vida.

    ¿De donde salió tal afirmación? Por favor citar fuentes fidedignas.

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