Autor: Eduard Punset 22 abril 2012

He sugerido en muchas ocasiones que la Transición política –en la segunda mitad de la década de los setenta del siglo pasado, hace ya mucho tiempo– trajo a los españoles dos reformas inaplazables, cuestionada la una de vez en cuando e incuestionable la otra hasta ahora.

La democracia no pudo ser a gusto de todos y, en retrospectiva, caben pocas dudas de que algunas cosas se hicieron mal; se era consciente entonces de los fallos sociales referidos a la separación de poderes, al poder excesivo de los partidos políticos o a la falta de incentivos, como el número ilimitado de legislaturas, para la incorporación de los jóvenes a la vida política.

Afortunadamente se sigue cuestionando y profundizando en algunos de aquellos temas. Lo que nunca se hizo, en un país que asomaba por primera vez su cabeza en el concierto internacional, fue cuestionar su apertura al exterior, ni siquiera el modo que a todas luces pasaba por la aceptación de los principios que regían la Comunidad Europea. Los partidos nacionalistas minoritarios, tanto como los grandes partidos mayoritarios, vieron en la ampliación de la Comunidad Europea una garantía cierta de la prolongación de las libertades recién logradas.

Punset y unas amigas juegan con las palomas en la plaza de Catalunya de Barcelona, en plena época de la Transición Española (imagen: Grupo Punset Producciones / Fotografía Zais).

El gran cambio en la actualidad –aunque nadie parece atreverse a constatarlo– es la ruptura del consenso frente a Europa. No se trata de discutir una medida determinada de la política común europea, con la que se puede no estar de acuerdo, sino de oponerse frontalmente a las políticas decididas por sus órganos de gobierno, es decir, la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento. A lo mejor no todo el mundo en España está interesado con la misma intensidad en que se conozca el mensaje de la Comunidad Europea, pero es indiscutible que Europa en su conjunto y a través de sus órganos más representativos le está diciendo a España que debe cambiar de política y que no puede aplazar estos cambios.

A mí, personalmente, me tocó defender la apertura de este país al exterior unos meses como ministro para las relaciones con la Comunidad Europea y unos años desde el Parlamento Europeo. En la negociación con las instancias de Europa, los escollos que salvar no eran las políticas defendidas por la Comisión y refrendadas por el Parlamento –que eran intocables y formaban parte del acervo común–, sino las posturas de aquellos que dentro del país preferían seguir como antes.

Es exactamente lo mismo que está ocurriendo ahora. Entonces, yo conocía a personajes que se trasladaban por su cuenta y riesgo a Bruselas para intentar frenar infructuosamente las rebajas de los aranceles necesarias para que España se incorporara al resto del mundo. Exactamente igual que ahora; la única diferencia radica en que entonces se intentaban vender, directamente, en Bruselas las ideas proteccionistas y antimercado común, mientras que ahora se defiende lo mismo de siempre pero escondiendo la mano.

A lo mejor ha llegado el momento de recordar que algunos ciudadanos de este país dejaríamos de serlo –quiero decir que nos iríamos a otra parte– el día en que tengamos un Gobierno empeñado en defender exactamente lo contrario de lo que supuso la defensa de la apertura al exterior: que los déficits tienen por lo general un límite y no es malo rebajarlos; que no cuenten con nosotros los partidarios de enfrentar la soberanía nacional a la política europea; que no se intente, por favor; que dependamos otra vez de nuestro pasado, en lugar de hacerlo de Londres, París, Roma, Bruselas, Berlín y tantos otros países que, a duras penas, con nosotros, nos alejaron de un tiempo pasado que siempre fue peor.



26 Respuestas to “Nuestra apertura al exterior”

  1. Andrés:

    Estando de acuerdo en la esencia del planteamiento europeista, ¿ es licito e incluso sano que un pais se “suicide” en aras de cumplir con un mandato europeo de empobrecimiento particular ?. No lo sé , tengo como ciudadano español serias dudas, a la vista de como le va a otros paises del entorno con similares problemas. ¿ Porqué no se arbitran de una vez los Bonos Europeos ?.
    Creo que no se pueden plantear sacrificios a una nación entera (España), sin convencernos antes de que no nos abandonarán en el camino; pues hasta ahora no veo mas que exigencias y NULA ayuda.
    A fuer de ser español quiero tambien ser europeo, no en vano nuestra historia está ligada a europa, incluso una parte fué imperio español, pero deberemos querer en la medidad en que seamos correspondidos; no puede ser un amor ciego. Es mi humilde opinión.

  2. Woody:

    Quizás el día que dejemos de pensar como ciudad, provincia, autonomía, país, nación, y empecemos a pensar como europeos, las cosas comenzarán a funcionar. El día que dejemos de pensar en partidismos y se vaya a una, ese día podremos decir que se ha conseguido una victoria, no económica, política o jurista, pero quizás si, más humana.

  3. Enrique Armesto Faginas:

    Creo que pocos pueden renunciar a la apertura al exterior, las relaciones son fundamentales en el mundo en el que vivimos. El aislamiento de España, durante 40 años de dictadura, fue nefasto para el progreso de este país.
    Precisamente los que quieren apartarse de la Europa unida, son los que añoran los años de franquismo.
    Ciertamente los déficits hay que controlarlos y eliminarlos con sacrificios. Lo que no puede hacerse es pedir el sacrificio sólo a unos cuantos, a los mismos de siempre, a los que menos tienen, y recortar en las partidas que menos influyan en el progreso de los países.
    No se debe recortar en Investigación, Educación, Sanidad, servicios sociales. Existen partidas de los presupuestos generales de un país, donde aplicar recortes y que no repercutan directamente en la vida del ciudadano más castigado.
    Creo que Europa, sus órganos de gobierno, además de exigir los recortes, debe también hacer ver a los países europeos que hay partidas de los presupuestos que deben de ser intocables. Otro gallo cantaría si se hiciesen, cuando menos, estas recomendaciones.

  4. Manuel:

    Rajoy unde el barco

  5. Jose Manuel Martin Ortega:

    Mercado comun solo entiende de dinero, se fundo para ese fin. Para proyectos comunes entre paises europeos donde la economia fuera similar.
    No se fundo para hacer una politica comun, sino para aumentar la soberania de determinadas tierras o paises. Se hablo de una tierra, que cada uno menciono su pais, donde la riqueza seria tan abundante y equitativa. Ese concepto distancia aun mas los paises. Pues el llamado fonfo europeo, que se mide hasta para quien puede ser, ni se vigila ni se sabe por donde va. Y lo vemos en espana.
    Luego, politica comun, cuando y donde?. Decimos de libertades y hablamos de precio. Nos hablan de introduccion en un mercado, y nos venden una deuda.
    Al final el pueblo termina pagando el sueno de un politico. Porque se olvido que el pueblo necesita saber como es ese camino a un mercado comun. Porque el politico sabe de pueblos pero no de su pueblo.
    Considero el sueno politico de europa, como un concepto etico, no una realidad. Recalco que es un mercado, no un lugar de dialogo.

  6. Françoise:

    La ventaja que tenemos los “mayores” con respecto a los jóvenes de hoy, es que tenemos una visión más amplia -porque vivida- de los hechos a los cuales te refieres querido Eduardo.

    En lo que me concierne, estoy en España desde el año 1972 y he vivido por lo tanto todas las etapas de la Transición española, transición pacífica y admirablemente gestionada, dadas las enormes dificultades del momento, que facilitó la apertura de España al exterior, le permitió iniciar las andaduras que la han llevado a ser, hoy, un interlocutor respetado en el plano internacional.

    Como bien dices, la Democracia no está nunca a gusto de todos, pero lo que es importante, creo yo, es que esté al gusto de la mayoría y, como reflejo de la expresión de esta mayoría, sea aceptada por todos.

    Por otra parte, los tiempos cambian y las decisiones se tienen que adoptar y adaptar en función de una situación determinada, de las circunstancias del momento propias a cada país. Este mundo no es estático, evoluciona y necesita reformas y respuestas adaptadas al momento para seguir progresando.

    Pero claro, aquí topamos con lo de siempre, las eternas posturas demagógicas y egoístas, de partidos y ciudadanos, prisioneros de sus ideologías, que se aferran a la defensa de intereses individuales e ideas ancladas en el pasado. Hasta los partidos ecologistas se tienen que reivindicar “de izquierdas”, como si la simple palabra fuera una garantía de progreso y defensa de un sector de la población.

    La ciudadana francesa que soy (binacional con DNI francés y español, y que se siente identificada de igual forma con los intereses de ambos países, como Jorge Semprun quien, en Francia, se sentía Español, y en España Francés) lo tiene muy difícil hoy. No se siente representada por ninguna opción política. Encuentra propuestas que le parecen buenas y otras menos afortunadas en cada una de las opciones alejadas de posturas extremistas… Muchas, demagógicas, como el volver a la jubilación a los 60 años (con tal de aglutinar votos, lo que haga falta…). Con lo cual, o se queda en casa expectante al ver los resultados de la primera vuelta, para ir a votar en la segunda (aunque eso me plantea, de verdad, un problema de conciencia) o elige, como ha procurado hacer siempre, la opción que le parece defiende mejor globalmente los intereses de la Nación.

    A medida que estoy escribiendo, se me van aclarando las ideas.
    Cualquier opción será mejor, conociéndome, que arrepentirme y tener un problema de conciencia…
    Me ducho y voy a votar!
    Y perdonen Udes el final algo “chauvinista”, me sale del corazón:

    “Vive la République, vive la France”, y ojalá tengamos los Franceses la suerte de elegir la opción que necesita Francia. Y no les canto la Marsellesa…porque no puedo, sino…
    De verdad, y con el corazón en la mano, no es “chauvinismo”; es simplemente amor por mi país, el mismo amor que siento por España.

  7. Rosa:

    La cuestión en este asunto no es la de Europa sí, Europa no, porque nosotros, España, somos Europa, parte de ella; geográficamente lo fuimos siempre, ahora, política y económicamente también. En estos momentos el debate se centra en el peso específico de los países pertenecientes a ese conjunto llamado Europa, o si se quiere decir, Unión Europea. Estamos asistiendo a la realización de una política marcada por las directrices de Alemania, sin que ningún país se atreva a disentir de esa política; no hay debate, hay objetivos marcados y obligación de consecución y eso, en una unión que se supone democrática, no es correcto. Lo más triste es que esas directrices prosperan, no por el afán directivo alemán, sino por el letargo de los demás, acomodados hasta ahora en los dineros llegados de fuera.
    En España, que es la cuestión que más nos interesa y que mejor conocemos, hemos sustituido durante una década nuestras fuentes de riqueza tradicionales (que eran pobres pero estaban) y las posibilidades de desarrollo de un tejido industrial interno por todas aquellas oportunidades de negocio que nos ofrecía la burbuja inmobiliaria. Ya no era necesario invertir en I+D, ni desarrollar y apoyar el sector agropecuario, que ha ido muriendo lentamente debido a las importaciones. Nuestros jóvenes se ganaban el pan trabajando para constructoras, inmobiliarias y demás industria dependiente de la construcción.
    España iba bien, y no hacía falta nada más. Cuando todo esto ha desaparecido nos hemos encontrado con un gran agujero en nuestra economía; la culpa no es del ladrillo, cumplió su función durante un tiempo (esto lo digo sin meterme a analizar las consecuencias de la explosión de precios de la vivienda en España, pues, según los políticos de la época si los españoles pagaban esos precios, era porque podían hacerlo); la culpa es de una política económica que se ha caracterizado por su falta de imaginación; falta de imaginación que vuelven a poner de manifiesto cuando no somos capaces de presentar nuestra propia alternativa a la marcha de esta gran nave llamada Europa y nos limitamos a seguir tácitamente las directrices marcadas.
    En los últimos años en España ha habido un gran número de descubrimientos en el área de la biología y la biomédica; grandes y jóvenes cerebros se han dedicado a la investigación, desarrollando importantes novedades en ese campo. Pero el gobierno de éste país, en lugar de desarrollar e incentivar un sector que podría haber sido nuestro futuro, lo que hace es recortarles fondos, pues por encima de las bondades que a nuestra economía podría traerle el haber sido cuna de avances científicos está, sin duda, la necesidad de cumplir los objetivos marcados desde Bruselas. Pero lo más flagrante es que no discutimos esos objetivos, no presentamos alternativas, sino que los aceptamos sin rechistar.
    Al final, como usted bien dice en su artículo, el problema de España es el mismo de siempre: nuestro miedo ancestral a volver atrás. Tenemos monarquía por miedo al franquismo, nuestra democracia es de partidos por miedo al franquismo, nuestra Constitución se redactó desde ese miedo, y ahora esto. Y no es que yo sea antimonarquica ni que me manifieste en contra de la hegemonía en España de los partidos políticos, pues esas son otras cuestiones; solo digo que no debería ser el miedo el que marcara la vida política del país en el siglo XXI.
    Ya debería haber sido hora de que nos emancipáramos como país después de más de 30 años. España tiene su propia idiosincrasia; nos perdimos la revolución industrial y ahora nos vamos a perder la científica. Los jóvenes que han estudiado tienen que marchar fuera si quieren tener un futuro en su carrera y a los que están a las puertas de la Universidad les están vedando la entrada, pues nuestro país no puede permitirse el “lujo” de costear una parte de sus estudios. Al final es lo de siempre.
    Así que no se trata de Europa si, Europa no. Se trata de la utópica posibilidad de que España tuviera personalidad propia dentro de la Unión Europea y plantease que, para poder desarrollarse como país europeo y cumplir en un futuro lo que se espera de nosotros, necesitamos invertir en ello, desarrollar nuestras fuentes de riqueza y que aquello que llamábamos el “mercado común” en los años 70 sea para nosotros lo que esperábamos, una oportunidad de enriquecimiento mutuo entre países, pues ahora ya no nos vuelcan los camiones de fruta en la frontera con Francia, simplemente tuvimos que reducir la producción. Lo que no viene a ser lo mismo, sino mucho peor.
    Tras todo lo cual, me pregunto ¿será Eurovegas lo que nos emancipe como país? ¿Es en ese sentido en el que nos tenemos que desarrollar como europeos? Aunque mi opinión es negativa, creo que es donde nos va a llevar la deriva de los acontecimientos.

  8. ANA MARIA:

    …Lo que nos faltaría Punset,…lo que nos faltaría, que en la forma que está el país,…lo único bueno que está quedando, tambien se nos fuese……Suerte tengo ya de tener la edad en que me encuentro, …pero, mucho me duele ver las criaturas que estan hoy en día en guarderias, el futuro que van a tener,…y, en el mundo que les va a tocar vivir¡¡
    …Un cordial y atto. saludo¡¡
    Ana Maria.

  9. Ruth:

    Sr. Punset, puede que tenga razón con respecto al consenso frente a Europa. Pero, lo cierto es que a los españoles siempre nos ha costado mucho consensuar cualquier cosa. En Educación sucede lo mismo. ¿Cómo se ha sentido usted compartiendo mesa en un congreso en el que la presidenta de la Comunidad de Madrid llama a la insumisión con respecto a la legislación de la enseñanza de profesores extranjeros? Cree que el consenso es fácil cuando una de las personas que deben llegar a acuerdos llama vaga a la otra? Y después pide respeto a los profesores? Me temo que solo respeta la educación privada.

  10. Joaquin Hernández:

    Una nación en quiebra, un paro de más de un 23% y creciendo, el 40% de la población bajo el umbral de la pobreza, recortes drásticos en presupuestos básicos como sanidad y educación. Un gobierno obsesionado con el control del “déficit” y sometido a los criterios de Alemania y Francia, a las “agencias de calificación” pagando un tipo de interés fuera de toda lógica. Lo peor es que ni siquiera se ve la luz al final del túnel. ¿Podremos soportar 8 millones de personas en paro? Estamos perdiendo la honra, nuestros políticos no dan la talla y cada día la pobreza va llegando a más ciudadanos que han perdido toda la esperanza en una Europa común. El proyecto europeo terminará con más odio, rabia y vergüenza entre sus pueblos que el que existía al final de la 2ª guerra mundial.

  11. Rebeca Baeza Martín:

    http://www.youtube.com/watch?v=wgPk_o8c2Aw

    Se puede extrapolar el contenido de este vídeo a España y el parlamento europeo. ¿No?.

  12. Jordi V.:

    “algunos ciudadanos de este país dejaríamos de serlo”: Ens han donat ja forces motius per deixar de ser-ho!
    Massa sovint Espanya fa pena o rabia, coi! Llastima de país que s’emperra en insistir en els seus pitjors defectes.

  13. Osorio:

    No puedo estar más de acuerdo con su post. Casi todo el mundo considera que el déficit es una cosa estupenda, parafraseando lo de la banalización del mal, digo que se ha producido una banalización del déficit, aunque ahora parezca que, ante las consecuencias que ello ha acarreado, se empiece a ser más consciente de sus peligros, con o sin Unión Europea.
    Recuerdo una anécdota en un club recreativo privado, no hace mucho, al deliberar sobre el presupuesto para el siguiente ejercicio, plantear la necesidad de un ajuste en los gastos, o su alternativa de aumento de cuotas, ante la situación que se reflejaba en la liquidación del anterior, algún miembro de la Junta propuso como solución “poner déficit”. Es decir se pone y ya está, la posibilidad de que nadie estuviera dispuesto a financiarlo, o de que se pudieran pagar los intereses y las amortizaciones ni se contemplaba, por eso digo lo de banalización.
    He seguido desde el principio los programas de Redes y las publicaciones de divulgación científica, que me han permitido aprender muchas cuestiones y, además, pasarlo muy bien. Enhorabuena.

  14. Juan Beneito Abellán:

    Europa fue, un poco, Carlomagno, Alfonso X “el sabio”, Carlos I ó V de Austria, incluso Bonaparte y Adolfo también lo intentaron… Hasta Adenauer y lo que hoy hay… ¡Todos somos Europa y todos tenemos que rescatarnos…!
    Sin embargo, a mí que pasé cierto tiempo en Melilla y Villacisneros (Sahara), que colaboré con los Sandinistas de Nicaragua y que viví educando a gente en. Bogotá, paseando un poco por Ecuador, otro poco por Brasil y bastante por Bolivia, a mí me parece que ser europeo me está resultando una pobreza.

  15. scientificwayoflife:

    Siempre que existen intereses de por medio, las soluciones no son fáciles. Ahora nos piden hacer reformas -y honestamente creo que muchas de ellas son necesarias- y no nos queda más remedio que hacerlas y cumplir las directrices comunitarias. Hubo otro tiempo, que no debemos de olvidar, donde recibimos grandes cantidades de “fondos de cohesión” y en España se pudieron hacer muchas cosas. Y se ha notado. Pero también es muy cierto que cuando entramos en el euro, nuestro poder adquisitivo, nuestra competitividad estaba a la cola de los paises integrantes y esto nos está costando mucho, mucho trabajo. Aún así, pienso que no debemos de apartarnos demasiado y aceptar que hay paises que ya hicieron sus deberes mucho antes que nosotros y ahora en España es tiempo de sacrificio.
    Y por poner una nota de humor -que siempre viene bien a nuestro estado anímico- diré que la culpa la tuvo Aznar con aquella famosa frase de “España va bién”. Que ha ocurrido, que los gobiernos que le precedieron se fiaron de él y pensaron “Coño si España va bien” sigamos gastando, construyendo, invirtiendo, endeudandonos y ahora nos hemos dado cuenta todos, incluida la Comunidad Europeo de que “España no está bien” y de que debemos de hacer borrón y cuenta nueva. LLevar bien las cuentas, no gastar más de lo que se ingresa y…..esto es lo que está ocurriendo. Ay Aznar, Aznar que poca razón tenías por decir eso.

  16. jose manuel:

    Estoy totalmente de acuerdo. Pienso. no obstante, que hay quién opina que sí reducimos plantillas de maestros, funcionarios, etc todos ellos irán a engrosar el paro y al final los tenemos que subvencionar el resto de trabajadores. Yo pienso que esto será así sí no se crean nuevos puestos de trabajo y para ello es imprescindible que existan empresas que crezcan o o que nazcan. Para ello es necesario al menos 2 cosas: 1.- voluntad empresarial (soy empresario y me consta que existe). 2.- créditos en plazo e interés que Lo permita. Y esto tambien me consta que prácticamente NO existe. Es una lástima.

  17. Acm:

    La alta frecuencia con la que los países democráticos cambian la izquierda por la derecha o la derecha por la izquierda es síntoma inequívoco de que las ideologías ya no solucionan, y sólo sirven ahora para que quienes las promueven vivan mejor que quienes las votan.

    Nueva estrategia evolutiva, la selección natural. Por la palabra, el león trs la cabra.

    Saludos muchos.

  18. uniquemaila:

    Pues yo le echaría un ojo a esta idea: http://www.acordem.org/2012/04/22/el-chantaje-de-los-mercados-puede-acabar/
    que va un poquito más allá y deja clara unas cuantas cosas que, cuanto menos, hacen pensar. Democracia europea… cuando la vea, entonces opinaré…

  19. Eduardo G.:

    Estoy de acuerdo contigo, Eduardo, en que con Europa estamos mucho mejor. Lo que sucede es que Europa no acaba de creerse a sí misma como proyecto común, y seguimos siendo una amalgama de veintitantos países, en lugar de funcionar como una sola nación. Pienso que la crisis actual, en parte, es una crisis del, aún inexistente, estado Europeo y de sus instituciones, demasiado rígidas y lejanas a la ciudadanía.

  20. María Iris:

    La mayoría estaba muy contenta cuando estos años pasados entraba dinero de Europa y se repartía. No siempre se usaba para los fines que se enviaba.
    Está demostrado que ultimamente hay personas que sólo están para lo bueno en todo, y cuando llega el suspenso de la asignatura, se niegan a pasarse el verano esforzandose para aprobar y por quitarse de encima el sacrificio buscan culpables donde sea.
    No vale ir durante tanto tiempo improvisando, buscando la suerte, no apuntalando lo importante y luego no aceptar el fracaso responsablemente, poniendo la voluntad hacia el esfuerzo y recuperación.
    Se ha permitido desde esa y con esa democracía un periodo de alegría, de felicidad, sin cuidar el granero, sin miedo al futuro, y estamos ahí, donde hemos llegado, pues nada ahora a ser valientes …no pongamos resistencia al objetivo que es salir lentamente pero seguros, con los que ha elegido la democracia.
    Si desde el primer momento no se les quiere, aparte de no respetar a la democracía, nos negamos a cualquier movimiento diferente, cuando lo conocido era negar la evidencia, y eso hay que evitarlo porque sabemos a donde lleva.
    Apreciemos inteligencia y seriedad juntas con afecto a nuestro pueblo.
    Ahora hay que ir al grano.
    “El bien para todos” exige perder todos un poco y unidos, Europa nos entenderá y respetará.
    Yo no soy politica solo creo en las personas de bien. Y creo que viene un periodo que vamos a necesitar ese tipo de gente porque nosotros también lo vamos a exigir.

  21. Françoise:

    Totalmente de acuerdo con el mensaje de Acm.
    De todas formas, si hablamos de la izquierda en este país y de políticas de izquierda, tenemos que distinguir el principio del mandato, durante el cual se regaló de todo a diestro y siniestro, gastando alegremente todo lo que había en la hucha como si el Estado hubiera tenido recursos ilimitados, y el final del mandato en el que se intentó frenar la sangría. Demasiado tarde a mi parecer.
    Ideas, Programas, Rigor en la gestión.
    Y sacrificios efectivamente, y les puedo asegurar que la que habla sabe lo que significa, lo está sufriendo en carne propia: además de tener mi sueldo congelado (un buen sueldo es cierto, también lo tengo que reconocer, pero son 40 años de función pública), me acaban de confirmar la supresión de mi puesto…
    Estoy todavía intentando superar el trauma….

  22. Elsa:

    Comentarios interesantes e instructivos para todos aquellos estudiantes de 2º de Bachillerato que acabamos de estudiar el Franquismo y la Transición.

  23. Redes para la Ciencia » Nuestra apertura al exterior:

    […] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset […]

  24. Rai:

    Europa no es principio ni fin de nada.

  25. Fiametta Morales:

    mientra la union europea inicia o finalisa la apertura economica ,yo me dedico a aprender sobre la apertura al mundo exterior con redes.

  26. Efren Alvarez:

    en cualquier relación hay un elemento imprescindible, el vinculo. Y este puede ser de dos tipos, el interés o el amor, y aunque en este país algunos sientan amor por esta relación, lo cierto es que nuestra unión fue puro interés (por ambas partes). El caso es que este vinculo cotiza en bolsa y como tal sube y baja su valor dependiendo de las interrelaciones de terceros. sería muy largo exponer estas interacciones, pero bastaría ver como nos relacionamos entre las distintas “sensibilidades” dentro de nuestro mapa para ver que no es nada fácil congeniar. Quizás lo que necesitamos es ampliar nuestro circulo de relaciones de manera fiable y sincera y dejar de mirarnos tanto el ombligo, sino nos queremos hacia el interior, mal podemos proyectarnos al exterior. No quiero con esto que nadie reniegue de sus orígenes mas o menos ilustres y malverse sus tradiciones, su lengua o su identidad, seamos uno donde tenemos que ser uno (más allá del fútbol), al fin y al cabo son muchas mas las cosas que nos unen que las que nos separan aunque algunos se empeñen en destacar siempre las últimas

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