Autor: Eduard Punset 9 abril 2012

Clama al cielo la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de invalidar la sentencia de otro tribunal tan supremo como el primero, pero constituido uno por jueces y el otro por un jurado popular. Déjenme decir enseguida que la admisión por el legislador de jurados populares para decidir sobre determinados asuntos debió obedecer a algo y, en principio, los jueces deberían ser los primeros en aceptar esa competencia de jurados más legos que ellos, pero tan populares y justos.

Primero se trata de un refinamiento de la clásica división de poderes sobre la que se asienta la democracia. No basta con asegurarse de que cada poder se ciña a sus competencias, es decir: los jueces, a la observancia de los códigos y leyes; el Congreso, al desarrollo de los equilibrios necesarios para el bienestar económico, social y moral; el Gobierno, a la consecución de los objetivos aprobados. Se trata de evitar que a los miembros del Congreso les dé por nombrar jueces, que a los jueces se les antoje cambiar la ley, y al Gobierno no hacer caso ni al Poder Judicial ni al Legislativo. Se trata del requisito esencial de todos los sistemas democráticos y el más difícil de aprender, como se ha visto en la democracia española con la intromisión de la política en el Poder Judicial.

Caracoles ante el Palacio de Justicia de Barcelona, al fondo, donde se encuentran las salas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (imagen: Grupo Punset Producciones).

La división de poderes comporta también una presencia testimonial y real, según las culturas en que se desarrolla, del poder soberano de los ciudadanos para que existan válvulas de escape de la división de poderes: el Congreso puede legislar, pero, hasta cierto punto, marcado por la convocatoria de elecciones generales; en el Poder Judicial mandan los jueces expertos en la aplicación de la leyes, pero, hasta cierto punto, marcado por la soberanía popular a la que se recurre con el sistema de jurados; son ciudadanos corrientes y molientes asesorados por jueces, pero que deciden en función de las emociones y la cultura paralela del sentir general. El poder omnímodo del Gobierno lo es también hasta cierto punto, ya que está sometido a cantidad de cortapisas marcadas por el jefe de Gobierno, que puede cambiarlo, y este, que puede ser cuestionado.

Yo, personalmente, me alegro de contar con un sistema judicial independiente; falta nos hacía. Pero me alegro tanto o mucho más de contar también con el testimonio y poder de decisión no mediatizado únicamente por los códigos, sino por el pueblo soberano. Los jueces pueden saber mucho de leyes, pero no se les puede exigir que, al margen de estas leyes, tomen en consideración el estado emocional de la nación y su impacto sobre la conducta de los demás. El acoso sufrido por determinados ciudadanos por delincuentes armados, a los que la propia ley no castiga como merecen, crea miedos incontenibles que pueden llevar a tomar la justicia por su cuenta y a validarla determinados jurados populares.

El cuestionamiento de la justicia administrada por esos medios por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña no puede ni debe responder únicamente a la ley que ellos aplican. En realidad, no deberían poner nunca en entredicho el sistema constitucionalmente aceptado de los jurados populares; a estos jurados los asesoran jueces ordinarios, pero sus sentencias intentan dar cabida a las emociones activadas por las exigencias de la cultura del momento; hacerlo contradiría su propia ley. Es posible que estemos lejos todavía de sancionar con naturalidad lo que ya hemos admitido legalmente; a saber –parafraseando lo que un premio Nobel me dijo en privado un día–, «los que más me han enseñado son los que no sabían nada de lo mío».



27 Respuestas to “El poder de decisión del pueblo soberano”

  1. Redes para la Ciencia » El poder de decisión del pueblo soberano:

    […] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset […]

  2. Daniel:

    Eduardo creo que tu nacionalismo te impide ver que Cataluña no es país sino una Comunidad de España y como tal deberían tener como principal idioma el de todos los Españoles tenemos en común y como lengua local el Catalán. Pero la culpa de lo que pasa en Cataluña es de los políticos Españoles que han cedido ante el poder de la Burguesía Catalana.

  3. Jorge Pérez:

    De acuerdo básicamente en todo. Sin embargo me gustaría subrayar la posibilidad de que los ciudadanos de un jurado popular no están adiestrados a conciencia para que sus prejuicios sociales no alteren la ecuánimidad de sus sentencias (al igual que otro jurado, que también puede y debe ser revisado). Pongo el ejemplo del asesino de dos homosexuales en Vigo absuelto por un jurado popular que entendió el “pánico insuperable” de este individuo a ser violado, motivados por el rechazo social generalizado hacia este colectivo social. Que luego se corrigió en otra sentencia menos prejuiciosa y basada en los hechos.

  4. José Antonio Rodríguez García:

    A ver, si entiendo lo que quiere Vd. decir, Sr. Punset, es que los jurados populares son infalibles y sus decisiones no pueden ser corregidas. Bueno, no es esto lo que usted mantiene, pero es la consecuencia de su tesis si se sigue al pie de la letra. Por otra parte, la soberanía popular no reside en el “jurado”, sino en la “Nación Española”, que es un concepto más amplio y más “justo”. Creo, con todo respeto, Sr. Punset, que usted confunde aqui demasiados conceptos y que se mete en terrenos que no domina y sobre los que tiene una idea “filosóficamente aceptable”, pero que no se compadece en absoluto con la realidad ni con nuestro sistema jurídica ni, lo que es más importante, con nuestro “sistema social”. ¿Qué es eso de que un “jurado” sea depositario de la “voluntad popular”? No es así, sencillamente. Un saludo cordial.

  5. banaresa:

    La soberania del pueblo va más allá de la capacidad de depositar un voto cada cuatro años, es la capacidad de decidir sobre sus gobernantes, y la capacidad de poder exigirles responsabilidades ante sus actos negligentes. (Democracia).
    Pero cuando los gobiernos se rigen por exigencias externas a aquellos quienes los eligieron en las urnas, o bien los gobernantes son derrocados por intereses externos al pueblo al que representan, no se puede hablar de soberanía popular.

  6. José Vinatea:

    Muchas gracias Sr. Punset por estar de parte de los impotentes, necesitamos personas como ud. personas que puedan ser escuchadas por respetadas. Gracias de nuevo.

  7. jose:

    Muchas gracias por esta exposición de ideas propias señor Punset, me encanta como escribe. Le doy las gracias y reconozco cómo es capaz de descifrar saberes tan complejos para después distribuirlos de una forma magistral a las personas como yo que no tengo un nivel de compresión como lo puede tener una persona especializa en cualquiera de los temas que usted trata tan elocuentemente. Me encantan sus libros, sigo el programa REDES igual que estoy suscrito en dicha revista.

    Sólo quería decir, que el punto negativo, que yo entiendo, del jurado popular precisamente suele ser la falta de objetividad y la falta del respeto de las leyes que rigen nuestra constitución y el derecho a ser juzgado de froma legal. A mi, a veces tampoco me gustan las sentencias que dictaminan los jueces, pero es la única forma, a mi parecer, de preservar el estado de derecho y que esto no se convierta en el lejano oeste, y la personas empiecen a dictaminar sentencias por como se sientan en ese momento o incluso, como creo que ha pasado precisamente hace poco en Valencia con el caso de los trajes, por colores políticos.
    Únicamente quiero añadir, que si quermos leyes distintas a las que tenemos, pues que se luche por cambiarlas, pero en cuanto a decisiones judiciales creo que las debería tomar un experto como lo es un juez.

    Muchas gracias y un saludo.

  8. Jesús Ravelo Glez.:

    Sufridos españoles:
    Ya no nos debe extrañar nada, a esta altura de la peli.
    Estamos en el país de ”haz lo que quieras con la Constitución y las leyes”.
    Un juez, que no obedece ni interpreta la ley; directamente se la salta para imponer la suya. Es un héroe nacional e internacional.
    Un Tribunal Supremo que con las pruebas en la mano, deniega la autorización de un partido político pro-terrorista, para ser desautorizado por otro -Constitucional-, que no tiene competencia alguna para pronuciarse y menos para revocar dicha sentencia .
    Unos Fiscales Generales del Reino, que cuando no están de cacería, ejercen de ”fiscales defensores”.
    Sentencias pintorescas de todo tipo, como la del caso Marta del Castillo.
    Y para mas INRI del pueblo, SM nos dice que la justicia es igual para todos !!
    ¿Cóno no vá a ser así? Otro fiscal defensor, en un alarde de alucinación, nos explica que: ¡¡Ya está bien de que las mujeres paguen por los errores de sus maridos !! Que la infanta firmaba como presidente de un consejo de administración, de modo ”puramente testimonial”. No sabe nada de nada, no hay motivos de duda razonable. Y olé !!!
    Tribunales por doquier, justicia por ningún lado. Ni se encuentra, ni se le espera.
    Dieciocho defensores del pueblo. Que de nada defienden a nadie; pues aún teniendo voluntad de hacerlo, no pueden enfrentarse a un sistema organizadamente desorganizado.
    Quiero y no puedo -por si acaso- gritar: ” A mí la justicia ”
    ¿ Con éste panorama, Udes. se atreverían ?
    Ya les digo.

  9. Carol:

    Los jueces deberían hacer un esfuerzo por bajarse de las nubes. Desde tan alto, a tanta distancia, dificilmente puede alguien atisbar siquiera la realidad. Así lo dictan y manda por decreto, sin dejar espacio para cuestionarse y mucho menos para ser questionados. Una pena que sus señoría vivan al margen de la justicia.

    Eduard, garcias por tus reflexiones. Te veo luego en tu programa.
    Un abrazo

  10. alicia:

    Los jueces lo único que pueden hacer es aplicar las leyes que existen en sus sentencias, en una parte de las mismas se fundamenta la misma según en que leyes se haya basado el juez para dictar el fallo, los jueces no hacen las leyes, eso compete al poder legislativo que está en las cortes, es decir a los políticos, es posible que el clamor de la sociedad en general a valorar negativamente las condenas que es muy posible a mi modesto entender que muchas de las leyes que nos rigen se hayan quedado obsoletas, es decir, la sociedad ha evolucionado, y las leyes no, por favor todavía están en vigor algunas del año 1889, esto no es serio, pero claro hacer una reforma de ese calibre no dá votos, no es popular y és muy costoso a nivel económico.

  11. Dea Isabel Alvarez Díaz:

    Un saludo a Eduardo Punset, leo sus libros, escucho y veo sus programas. Una manera tan clara de acercar la ciencia al público en general. Me fascinan las neurociencias. ¿Cómo puedo adquirir en México las playeras?
    Un abrazo , gracias por la convivencia a través de sus libros.
    Dea

  12. Jose G.:

    Como artículo de prensa de opinión no me parece del todo malo. Ahora bien, una cosa es exponer un hecho y opinar, y otra muy diferente, “enseñar” la patita de la opinión, para “colar” un torrente de argumentos ( cuerpo del texto) sin exponer el motivo de éstos, omitiendo los hechos casi hasta el párrafo final. A mi eso, no me parece serio.Y no creo que haya que confundirlo con cautela, sino mas bien con un interés de presentar una idea como “razonada” sin la posibilidad que sea contradicha mientras es leída. A mi personalmente se me hace denso, y largo el leer algo sin conocer el hecho sobre el que se opina.

  13. Boss:

    De acuerdo con todo, pero llega la sentencia absolutoria a Camps y se me caen los cojoncillos a plomo!

  14. Françoise:

    La verdad, le estoy dando vueltas y vueltas al tema y me parece que hoy, y creo que por primera vez desde que me manifiesto en este blog, discrepo de tu opinión Eduardo, y precisamente por las mismas razones que te hacen a tí estar a favor de los jurados populares. Me explico.

    A mí me parece que la Justicia, con una J mayúscula, es un principio moral que obedece a leyes y códigos que desconocen, por lo general, los miembros del jurado popular. Por lo tanto, se manifiestan exclusivamente en base a un estado emocional y dudo que puedan ser objetivos a la hora de juzgar. Si en nuestra vida cotidiana nos cuesta gestionar de forma idónea nuestras emociones, mucho me temo que estos juicios sean la puerta abierta para ajustes de cuenta con la vida…
    Me acuerdo del juicio a esta pobre Dolores Vazquez hace unos años, que fue acusada del asesinato de una niña, Rocio (no me acuerdo del apellido) y linchada por la sociedad, encarcelada algún tiempo incluso, hasta que se demostró que era inocente gracias a unas pruebas de ADN.

    Si bien está reconocida la figura del jurado popular, personalmente creo que la Justicia la tienen que dictaminar los expertos en la materia y que es necesaria mucha madurez personal y emocional para que cualquier profano pueda emitir un juicio justo. Para mí, el Derecho es una cosa, las emociones otra.

    Por otra parte, si estos juicios pueden ser anulados por jueces profesionales, me pregunto qué sentido y qué utilidad tienen. O se aceptan o no, o es según los casos, y en función de qué criterios e intereses?

  15. maria Dolores:

    Sr Punset: Hace muchísimos años ya en otros Países existen los jurados populares,y a mi no me parece mal ,pero creo que en España no estamos preparados.Como usted comenta en su articulo el jurado popular son ciudadanos corrientes y molientes ,que están asesorados por jueces pero,que deciden en función de las emociones.Yo también me alegro de contar con un sistema judicial independiente pero…¿Estamos preparados?
    Un saludo.

  16. @listoinutil:

    por favor lea este artículo de alguien a quien le ha gustado el suyo: http://www.mundolibredigital.com/?p=620

  17. Françoise:

    Como complemento a mi mail anterior, si bien podemos entender que el miedo irracional, el dolor o la rabia pueden llevar a la víctima a tomarse la justicia por su cuenta (emocionalmente se entiende), creo que es peligroso darle respaldo jurídico, podría ser la ley de la jungla…
    Dicho lo anterior y a pesar de ello, no me parece justo que la víctima, encima, sea condenada. El hecho de que no justifique la “legalidad” de la reacción no impide que la comprenda e incluso que la comparta… O sea, que estoy hecha un lío querido Eduardo… y me estás planteando un problema de conciencia!
    En fin, lo que sí creo conveniente e incluso imprescindible, es que se cambien las leyes y se endurezcan las penas. No puede ser que los agresores estén más protegidos y gozen de más derechos que sus víctimas.

  18. hoteles en jaca:

    Hola. Está muy bien lo que dices en defensa del estado emocional, pero con el tema de la justicia tenemos el problema de hasta que punto es sabiduría ese juicio popular y hasta que punto es un linchamiento popular. Hemos visto muchos casos que el pueblo juzga antes de conocer los detalles del caso.
    ¿Como casar esas dos partes que creo que el sistema intenta recuperar sin caer en ese gran error histórico que son los linchamientos?
    No es nada fácil conocer la respuesta, al menos yo no sé como hacer cabida a estas formas asegurando sus peligros. Desde luego también creo que cuando esto pasa bien, en forma positiva, son mejores los resultados.

  19. scientificwayoflife:

    Me esfuerzo por entende este tema desde un punto de vista científico y no lo consigo. Trato de entender todas las posturas y, es imposible. Lo que pienso en el fondo es que de vez en cuando “hay que replantearse todo”. Lo que ayer valía hoy puede que no. Lo que ayer funcionaba porque la sociedad se comportaba de una determinada manera, hoy ya no soluciona el problema. Creo que estamos en un momento muy delicado, donde todo lo que parecía que funcionaba, no es tan así. Pero la tarea no es fácil. Las diferencias e intereses son multiples. ¿Quién está dispuesto a ceder en favor de la mayoría: ¿los pilotos de Iberia?. Este sería un buen ejemplo de porqué tenemos mucho trabajo por hacer y muchas cosas que cambiar. Mi visión es: “aprender a conocernos a nosotros mismos, aprender a estar serenos en los momentos más difíciles, aprender a sentir la calma que también existe en nuestro cerebro, aprender a entender a los demas y, si es así, estar dispuestos a ceder un poco en nuestras posturas y planteamientos”.

  20. María Iris:

    El pueblo soberano necesita una justicia con balanza y respeto por la ley.
    La ley no puede aplicarse envuelta de sentimientos ni compasivos ni vengativos, no puede estar a expensas de la cultura social del momento, la que hoy precisamente, en la mayoria, está a favor de los derechos y se reconocen pocas obligaciones, sobre todo en el cuidado de bien común.
    Saber juzgar pide tener la costumbre de buscar la verdad y obedecerla, es decir poner conciencia clara, y hoy formamos parte de una manera de vivir bastante lineal, así que lo que a lo mejor necesitamos es recuperar la soberanía del ser humano en este mundo. Poner las ideas y la cultura social, al servicio de la dignidad del hombre.

  21. Rakhel:

    Sin leer nada mas la entrada, te digo, que el amor es un escudo que sabe defenderse muy bien, la lucha le gusta poco, no le gusta la guerra, la evita, pero si tiene que responder, saca todas sus armas y se defiende, así es la libertad, trabajas porque quieres, sino ya te ganarás los privilegios, la ciudad, es para divertirse, no para vivir, es una mierda, el estres es una risas, el compañerismo es la confianza, un jefe con un monton de empleados por un bien común. españa. http://www.youtube.com/watch?v=GJ_zmEPiOUc&feature=endscreen&NR=1 Te la recomiendo que la escuhes mientras me lees…

  22. Rakhel:

    Eduard, tu eres español, ¿que es el caciquismo?, yo si lo sé y la gente con el ejemplo no lo entiende, explicalo tu por favor, un abrazo y un beso, por ciudadania y el bienestar común, enseñar y aprender es con enhebrar un agúja…. je ej eje

  23. ameba:

    Al Cesar lo que es del cesar……………………

  24. Israel:

    Daniel, creo que tu nacionalismo te impide ver que Cataluña, antes que nada son sus gentes con su idioma, y eso no cambia por pertenecer a Francia, a Marruecos o a Rusia. La minoria alemana en Rumania; siempre seran alemanes, desde la Edad Media, y asi otras en Europa. Mala suerte, hay paises que a lo mejor son demasiado grandes, o simplemente no confundir el deseo con los hechos; si la chica es lesbiana no podemos exigir que sea otra cosa, no?

  25. D.M:

    Jesús Ravelo Glez, no puedo estar mas de acuerdo contigo comparto asta la ultima coma, y me llama la atención que individuos critiquen la nacionalidad Catalana del señor Punset, alardeando de su propia nacionalidad Española, ser lo que queráis y dejar que los demás elijan ser lo que quieran, y así podréis alardear de demócratas que me parece mucho mas bonito y positivo.
    Miren un poco mas lejos y verán un poder judicial clasista y político y espero no meterme en un lío por decir lo que pienso porque igual es delito decir lo que uno piensa.( Sentimiento de miedo ) Manda narices, lo tendré por que confío en la justicia.
    Un saludo Señor Eduar Punset, y siga diciendo lo que piensa, para lo que nos queda en el convento me…. dentro. Y un saludo para todos los jueces que permiten que dictadores sigan en el poder, que políticos y monarquía se salgan siempre con la suya, que los trabajadores se queden sin derechos en un abrir y cerrar de ojos, que mujeres o hombres indefensos sientan el miedo de sus agresores o que la historia de España se pierda en el olvido, ganareis mucho, pero todo para vosotros. Yo no quiero ese dinero.
    ( Y perdonen si ofendo a alguien, yo me ofendo cada vez que leo un periódico o veo el telediario).

  26. karlggest:

    Hola.

    Es frecuente considerar que un tribunal con jurado es una forma interesante de participación ciudadana en la administración de justicia. Uno pensaba que el sistema de estudios públicos y las oposiciones públicas hacían eso, pero por lo visto se equivocaba. Sin embargo, sigue sin demostrarse que el criterio de 9 ciudadanos sea mejor que el de 1. Es un acto de fe.

    Y hablando de alguien tan dado a afirmar que deberíamos regirnos más por los hechos y desconfiar de las creencias, al menos sorprendente.

    Al fin y al cabo, dice el viejo adagio de la profesión que un inocente prefiere un juez y un culpable prefiere un jurado.

    Salud!!

  27. Françoise:

    Después de leer todos los comentarios sobre el tema “empatía cero”, me reafirmo en mi comentarios anteriores…
    ¿Se imaginan Udes un jurado popular compuesto por algunos de los psicópatas que hemos descrito anteriormente y que nos hemos cruzado en nuestras vidas personales o profesionales?
    Que yo sepa, estos desequilibrados no constan en las estadísticas oficiales, no son casos denunciados, sino callados y sufridos en silencio… Son personas admitidas en nuestros círculos sociales, cuando no apoyadas en sus flagrantes agresiones y violencias… Por lo tanto, pueden ser convocados perfectamente como jurados populares….
    Aterrador, realmente aterrador, y mucho me temo que haya que revisar al alza este 1%, pero de forma considerable!

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