Autor: Eduard Punset 25 marzo 2012

Imagina vivir en una película de aquellas en blanco y negro. Métete en la piel de uno de sus personajes, inmerso en la escala de grises, hastiado por ello pero, al mismo tiempo, incapaz de plantearse apenas la existencia de otras gamas cromáticas. Para este personaje, el rojo es gris y el verde, también pero no tanto; para él, los matices pueden ser cruciales. ¿Te has puesto ya en su piel? Bien, pues ahora imagínate que un día, de repente, de la noche a la mañana, se inventa el color y este inunda de una explosión todo lo que te rodea. ¿Te imaginas lo abrumador de vivir semejante experiencia?

Susan Barry tuvo una revelación parecida. En estas páginas, esta neurobióloga estadounidense, plasma su fascinante viaje de un mundo plano a otro tridimensional, que culmina a sus 48 años, momento en que ella pudo contemplar, por primera vez en su vida, los volúmenes y la profundidad de las cosas. En ese punto empezó a controlar el espacio, y a entenderlo tal y como lo hacemos la mayoría de mortales. Por primera vez, vio el mundo en estéreo.

Esta es la experiencia reveladora que se narra en este libro. Ni Dan, el marido de Susan, de profesión astronauta, ha vivido una experiencia similar. Para ella, ni siquiera el firmamento visto desde una nave espacial es tan conmovedor como el hecho de ver el mundo por primera vez en profundidad, con una visión estereoscópica.

Hasta esa fecha, Susan Barry pertenecía al grupo de personas incapaz de ver en relieve, a una porción de nuestra especie cuya visión, sin saberlo en muchas ocasiones, no ha sabido superar la barrera del 2D. La cifra no alude a una minoría precisamente: una de cada veinte personas, un cinco por ciento de la gente, no puede ver en tres dimensiones. Son personas que viven en un lienzo, donde flores, montañas y horizonte se pegan en un mismo y único plano y que, como aquel personaje de la película en blanco y negro, quizás no sean conscientes de que pueden mejorar su visión.

Hasta hace muy poco, la gente creía que la capacidad de ver estereoscópicamente se desarrollaba en la infancia. Susan Barry demuestra aquí que ello depende. Para poder ver en 3D hace falta que las retinas pertenecientes a nuestros ojos izquierdo y derecho se fijen en algo ligeramente distinto. Luego, el cerebro fusiona estas imágenes complementarias para obtener la visión en profundidad.

Imagen de la portada de «Ver en estéreo», de la neurocientífica Susan Barry.

Si de pequeño tus ojos apuntan simultáneamente hacia direcciones distintas, te va a resultar muy difícil saber dónde están las cosas. Ambos ojos tendrían una visión del mundo demasiado distinta, por lo que lo veríamos todo por duplicado y nos costaría ubicar los objetos que nos rodean. Para ver, deberíamos escoger uno de los dos ojos. Es por ello que el cerebro muestra preferencia por uno de los dos ojos y descarta la información que recibe del otro. Literalmente, la ignora. Así, el primer aprendizaje en un bebé que nace con estrabismo, consiste en poder suprimir, sencillamente, la visión de un ojo y en modificar los circuitos cerebrales conforme a este hecho. Es decir, el cerebro se adapta a ver en 2D y uno puede llegar a adquirir un sentido del espacio, puede inferirlo y tener conciencia de que el mundo existe en profundidad, aunque no pueda verse de este modo.

Nadie ha explicado con la claridad de Susan el largo proceso para corregir su estrabismo de nacimiento, más común de lo que se sospecha. Ella ha demostrado que ese aprendizaje casi innato de ver en 2D se puede corregir si empleamos la terapia adecuada.

Durante gran parte de su vida, Susan se entrenó para ignorar lo que captaba uno de sus órganos visuales, a desviarlo más hacia dentro todavía para mirar a su alrededor con un solo ojo. Es increíble comparar el cambio al que tuvo que adaptarse Susan Barry, con casi cincuenta años de experiencia atormentada, con la destreza adquirida por un niño de doce meses: a esa edad, cualquiera ha consolidado ya la forma en que mira y sabe hacerlo tanto de pie como acostado. Susan tuvo que empezar de nuevo y probar, poco a poco, cómo enfocar los dos ojos hacia el mismo punto y al mismo tiempo.

En  este libro de divulgación, Susan Barry nos sorprende, asimismo, con otras cuestiones quizás poco conocidas. Con la naturalidad que la caracteriza, nos descubre, por ejemplo, que la retina es tejido del cerebro. Lo primero que hace este, mientras estamos distraídos o perdidos en nuestras obsesiones, es comunicarse mediante distintas intersecciones sinápticas con la corteza visual, localizada en la parte posterior del encéfalo: es ahí donde confluyen las dos imágenes de los ojos, que en la pequeña Susan eran demasiado distintas para fusionarse.

En esta obra, Barry proporciona incluso una explicación evolutiva de la visión estereoscópica. Según ella, no es un capricho. Resulta que para los animales depredadores es esencial la precisión que da esa manera de captar el entorno: un niño, como un simio, difícilmente podría sustentarse en una rama sin una herramienta así. Otros mamíferos pertenecientes al grupo de las presas –como los conejos– tienden, por el contrario, a disfrutar de visiones panorámicas que les informan de todo cuanto pasa a su alrededor. No es lo mismo un sistema de visión para perseguir que otro para saber lo que ocurre en torno a uno.

Pero lo más fascinante de esta científica es que ahora sabe disfrutar de lo que ha enseñado a su cerebro, sin olvidar nada de lo que aprendió hace casi cincuenta años.

***

Nota: Esta es la presentación escrita por Eduard Punset para la versión española del libro «Ver en estéreo», de la neurocientífica Susan Barry. El libro en español ha sido publicado por la Sociedad Internacional de Optometría del Desarrollo y del Comportamiento, junto con el Grupo Acción Médica y se puede adquirir a través de este sitio web.



11 Respuestas to “La búsqueda de la profundidad”

  1. Françoise:

    Gracias Sr. Punset por esta invitación a soñar a primeras horas de la mañana, una forma bonita de empezar el día, y permitirme transformarme, por breve espacio de tiempo, en nada menos que “Gilda”! Puesta a soñar, a soñar por lo alto no?

    Pues verá. Intento ponerles color y profundidad a las imágenes, el andar provocativo, la escena del guante, pero no me agrada particularmente, me gusta la versión original, tal y como la conozco. No tengo un interés particular en saber de qué color eran el vestido o el guante. Para mí la magia radica precisamente en eso. Me pasa lo mismo cuando veo una película en 3D, reconozco que es impactante, pero me resulta más cómoda la versión menos desarrollada tecnológicamente hablando. Supongo que será porque le cuesta al cerebro adoptar nuevos parámetros y salirse de su programación, como cuando cambias los cristales de tus gafas, la corrección es la adecuada pero cuesta unos días adaptarse a la nueva graduación.

    Desde luego, impactante la historia de Susan Barry, impactante también y preciosa la imagen de su libro, de una nitidez en los contrastes, en la profundidad del plano.

    Gracias por hacernos compartir esta experiencia.

  2. Mark Roberts:

    También se puede imaginar que vives delante de la pantalla de un portátil donde no solamente lees caracteres escritos, sino que también percibes imágenes que pretenden ilustrar una realidad tridimensional mediante un soporte físico plano, tanto que el cerebro se pueda acostumbrar a una falsa realidad que le pueda confundir. Según lo comentado, no hay ningún problema en una imagen 2D, pues el cerebro es capaz de descartar la visión de uno de los dos ojos, pero ¿y si acabos creyendo que la pantalla del portátil es la realidad 3D?. Cuando miremos a nuestra verdadera realidad 3D, ¿tendremos problemas de visión? o, ¿es simplemente la radiación de la pantalla la que nos pueda causar problemas?

  3. Fernando:

    Creo que es el mismo sistema que se utilizaba para ver las antiguas fotos estereoscópicas, donde se obliga al cerebro a ver dos imágenes ligeramente distintas a través de los anteojos y se produce el efecto 3D. !Qué mérito para aquellos tiempos!.
    Muy interesante el tema. Gracias.

  4. Ana rivas:

    Ambliope. Lo entiendo perfectamente. A los 37 años me pusieron una lentilla en el ojo izquierdo y gafas…la habitación tuvo una profundidad maravillosa, todo adquirio volumen. Pero semenjante ilusión visual terminó al intentar leer cosas lejanas, perdi resolución.

  5. Elena:

    Muchas gracias por el artículo…,aunque sospechaba que podía hacerse, intuia ese poder del cerebro… no me lo creía del todo, necesitaba “ver”(o leer) para creer…..impresionante!!!!.
    Gracias por el artículo.
    Un superbeso wapísimo(eres lo mas).

  6. nieves:

    Tengo un hijo de ocho años con estrabismo, se cae mucho y no se si es que su realidad es en 2D, y esto le hace no calcular bien las distancias, interesantisimo, me pongo en marcha para informarme sobre el tema, gracias.

  7. María Iris:

    Hace tiempo pensé en lo que sigue:

    ¿Cómo se pasa del estado de pensamiento al estado de conciencia?. El pensamiento forma parte de la conciencia. Lo observado está dentro del observador.
    Hay un ejemplo de esa imagen, en blanco y negro, donde aparece la forma de una copa, o el perfil de unas caras, según como se mire, indicando lo que podría ser dentro o fuera.
    Así pasa con la vista, de cerca o lejos la retina se adapta a lo que tiene delante. Todo está junto pero variable a la apreciación de la unidad del conjunto. Puede ser un paisaje a lo lejos, o una flor al lado. Recibe las impresiones luminosas, dejando suceder las imágenes como son, y dominando desde el iris la refracción y reflexión. Mecanismo de naturaleza flexible, donde el ojo se adapta a lo de fuera, pero se mira desde dentro.
    Si nos posicionamos bien uno admite verlo todo, lo que le gusta y lo que no le gusta. Percibe el momento en corto y largo, mostrando amplitud en la visión, admitiendo todos los colores. Es como saber disolverse y dar forma pasando de la cercanía a lo lejano, sin dificultad.
    Ajustando el mecanismo, poniendo habilidad en el encuentro de ambos campos.
    Imagen, color, brillo, claridad, nitidez, ajustado todo, darán lo necesario para ver la realidad de un momento, pudiendo disfrutar de su belleza, sea lo que sea, porque la satisfacción mayor viene de la capacidad de refracción y reflexión que hemos logrado.
    Ver mirando, salva toda limitación, es procesar aceptando la realidad y permitiendo el cambio en uno.

  8. scientificwayoflife:

    Es una historia increible. Una vez más me maravillo de cómo funciona nuestro cerebro. Este caso de la visión es sorprendente. Pero, la manera en que funciona nuestro “órgano rector” es sorprendente en casi todo lo que hace y cómo lo hace. La forma en la que aprende, almacena, actúa y dá ordenes al resto de nuestro cuerpo, es sencillamente brillante.

  9. Vicente:

    Creo que difícilmente alguien podría explicar tan gráficamente la problemática que tenemos los estrábicos. Yo que me considero por ello ‘minusválido visual’ o, como me dice un amigo poliomelítico, ‘cojico de los ojicos’ creo que no se podría explicar mejor.
    Me compro el libro y lo leeré con el deseo de que sea posible una solución.
    En las clínicas oftalmológicas a las que he asistido, y tras las pruebas de ‘prismas’ a las que me he sometido, siempre han detectado que centrarme los ojos me produce una ‘visión doble’ que me sería muy molesta, en caso de que el cerebro no se reeducara visualmente (es como si la televisión no estuviera bien sintonizada y viéramos la persona y una doble silueta)
    Gracias por sus palabras.

  10. Juanjo:

    Gracias por volar mi imaginación una vez más como cuando era un niño con este articulo.

    Le tengo mucha admiración desde siempre. Para mi verlo hablar es como si viviese Einstein en nuestros días en especial me gusta ver las caras de asombro de la gente cuando le escuchan.

    Recuerdo que una de las primeras veces que lo vi en la televisión hablando en su programa Redes que por aquel entonces era una novedad, hablaba de los protones positivo y negativo los cuales si no existiesen al darnos la mano unos a otros nos atravesaríamos al igual que podríamos traspasar las paredes y seriamos absorbidos hacia el núcleo de la tierra por la gravedad.

    Pienso que es uno de los grandes de nuestra época que la historia le sabra recompensar con un sitio en la eternidad y gente como Usted que sabe pensar debería llevar este País.

    Un abrazo Genio y gracias por hablar sobre Internet en el foro Europeo de Industrias culturales.

  11. PNL Coaching:

    A veces infraestimamos la capacidad del cerebro para reprogramarse. Es muy complicado manipular comportamientos arraigados desde tan temprana edad, pero la plasticidad del cerebro no deja de sorprenderme. Hace poco leís un artículo en EPS sobre los nuevos cyborgs. En concreto un hombre que no veía los colores y se había instalado un dispositivo que “chillaba” los colores según la frecuencia de onda que despedía. Imaginaros estar escuchando colores todo el día, a todas horas. ¿Una locura no? ¿por qué? ¿Acaso no estamos viendo cosas constantemente sin procesarlas? Pues esto es lo mismo. Adaptación gracias al esfuerzo y a esa capacidad innata de nuestro cerebro.

Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.