Autor: Eduard Punset 4 marzo 2012

«Soy funcionaria; no voluntaria», rezaba una pancarta solitaria de una manifestante contra los recortes sociales. Era una manera gremial de recordar que dependía de un sueldo gubernamental, fijado por ley o por convenio, y que el trabajo que desempeñaba no era voluntario, sino algo remunerado más o menos convenientemente.

Si en lugar de ser funcionaria hubiera sido dependienta de una carnicería, su pancarta habría podido recordar: «Soy empleada a sueldo. No funcionaria». Seguramente habría querido indicar que no se le garantizaba un sueldo mensual para toda la vida porque, al contrario del caso anterior, no pertenecía al grupo privilegiado de los funcionarios a quienes se podía recortar el sueldo en caso de grave crisis económica, pero en modo alguno prescindir de sus servicios.

Si en lugar de ser dependienta de una carnicería hubiera sido propietaria en régimen de autónomos de una tienda de camisetas para niños, su pancarta hubiera podido decir: «Soy trabajadora autónoma. No soy funcionaria». La amenaza de una expropiación hipotecaria no había desaparecido porque habían disminuido los ingresos a raíz de un bajón en las ventas por culpa de la crisis, que afectaba a todo el mundo, o casi.

Si en lugar de ser propietaria de una pequeña tienda fuera empleada de un banco para calcular el riesgo de las inversiones en las que se había comprometido su departamento, su pancarta hubiera podido recordar: «Soy empleada de banca. No soy funcionaria». Estaba casi segura de que las inminentes fusiones bancarias para racionalizar este negocio la dejarían sin puesto de trabajo porque sobraba gente, según los nuevos y bajos ritmos de actividad. No estaría de más que recordara su condición de no funcionaria para que nadie se desentendiera de su futuro.

Pancarta contra los recortes en la manifestación del 15 de octubre del 2011 en Madrid (imagen: Gaelx / Flickr).

Si en lugar de ser una empleada de banco lo fuera de una organización sindical, su pancarta podría decir: «Trabajo en una organización sindical. No soy funcionaria». «No eres funcionaria, pero casi», pensarían muchos manifestantes; los sindicatos son, afortunadamente, organizaciones muy poderosas en los sistemas democráticos, nada comparables a las fluctuaciones a las que está sometida una carnicería o una tienda o incluso los empleados bancarios.

Si en lugar de ser empleada de una organización sindical fuera un joven maestro que, a no ser por los recortes, habrían incluido entre los nuevos profesores, o un joven médico en condiciones parecidas y con un futuro igualmente afectado por la crisis, sus pancartas en la manifestación rezarían: «Soy maestro sin clase o médico sin pacientes. No soy funcionario».

Todo esto me hizo pensar la pancarta de la mujer en la manifestación contra los recortes que rezaba: «Soy funcionaria; no voluntaria». Era difícil no empatizar con ella: tenía su trabajo fijo y de pronto, por arte de birlibirloque, a su sueldo le aplicaban un pequeño recorte para que también ella contribuyera al saneamiento probable de la crisis.

Ella no había provocado la crisis, como tampoco lo había hecho la carnicera, la propietaria de la camisería, la empleada de banca, la sindicalista, el maestro o el médico. Ahora bien, de todos los amigos a los que he preguntado cuál de todas ellas estaba siendo sofocada de la manera más injustificada, nadie me mencionó a la funcionaria de la primera pancarta. Todos se compadecían de la empleada, a quién no se le había garantizado nada de nada, salvo unos días adicionales de paga a raíz de determinadas conquistas salariales.

La misma pregunta se la hago ahora a mis lectores. Con motivo de los recortes la carnicera, la empleada en la tienda de camisetas, la empleada de banca, la sindicalista, el maestro y el médico perdieron todos su puesto de trabajo. Al sueldo de la «funcionaria, pero no voluntaria» se le aplicó un recorte. Hay tantas manifestaciones a las que acudir que apenas me queda tiempo para ir a la última. ¿A cuáles irían mis lectores?



311 Respuestas to “Si en su lugar…”

  1. Fernando V:

    Estimado Eduard veo algo simple la reflexión, a la pregunta de “si en lugar de funciaonario” perteneciera a otro gremio; sus realidades serían distintas; para destacar la diferencia de situaciones laborales que existen enevidentemente en nuestro pais, no hace falta tanta parrafada para concluir en esta reflexión suya; que está manída y es algo demagogica.
    “no pertenecía al grupo privilegiado de los funcionarios a quienes se podía recortar el sueldo en caso de grave crisis económica, pero en modo alguno prescindir de sus servicios.”
    Dentro de la condición de funcionarios existen tantos gremios distintos que no cabe su interpretación genérica; ejemplos:
    La judicatura; Policias, Bomberos,Administrativos,cuerpo de funcionarios estatales, sanitarios, enfermeria, auxiliares, técnicos etc. Posiblemente este “privilegio” que es sinónimo de su estabilidad laboral, lo haya confundido a usted. Mi reflexión va anexa a una cuestión; ¿No será que se vé normal la falta de estabilidad laboral? y nos han comido el coco de tal forma que los normal no está pareciendo su hipotético y para poco meditada concluicón del “privilegio funcionarial”.No procedde por tanto la última pregunta es engañosa en su planteamiento. Entonces yo le pondría a su pregunta algo más:::No tengo tiempo de ir a la manifestación; pero ” Todos han perdido su trabajo pues es posible” y mi pregunta sería ¿funcionaria médica, enfermera.jueza, policía?.

  2. Sonia Clavería:

    Eduardo,
    decirle que éste es su primer artículo con el que discrepo. Usted, como la mayoría, todavía confunden lo que es ser funcionario. El sueldo nos lo han rebajado y congelado a los trabajadores públicos, eso incluye a funcionarios, estatutarios y personal laboral y eso incluye a personas con plaza en propiedad y a interinos, es decir personas con un pie en la calle, pues la plaza no es de ellos, son contratados. En las distintas escalas de los trabajadores públicos, hay sueldos de 800 euros, menor que el de una dependienta de tienda…El profesor y el médico de su artículo son trabajadores públicos, seguramente.
    Si al final un trabajador público tiene su plaza en propiedad es porque ha superado una serie de pruebas…Si tan envidiable es ser trabajador público, que se presente todo el mundo que quiera, no hace falta tener grandes estudios, porque hay escalas en que se requiere sólo el graduado escolar o como se llame ahora….
    Claro que todos tenemos que apoyar para que la crisis se solucione, pero le aseguro que hay millones de opciones antes que tocar el sueldo de los trabajadores: que los altos cargos y las cabezas pensantes dejen de regalar contratos supermillonarios a sus amigos o aliados políticos por productos que luego son una patata 1) dígase el contrato para las licencias de programas de ordenador, cuando hay un sistema operativo (linux) que es gratis y libre 2) dígase los contratos de telefonía de los edificios y servicios públicos, en los que, le aseguro, no se preocupan en buscar la mejor oferta (como hacemos el ciudadano de a pie) 3) dígase lo mismo con los contratos de las tarifas eléctricas 4) dígase del contrato, a las grandes consultoras de renombre, para que hagan las webs de los sitios oficiales, cobradas por millones, cuando ellos las subcontratan a becarios a los que les pagan sueldos inferiores a mileuristas y luego son una m—-a de programas y webs que funcionan de pena…..
    Mire, Sr Eduardo, se ha estado despilfarrando el dinero de forma masiva, comprando cosas innecesarias porque había que utilizar el presupuesto destinado, y a todas esas personas, las verdaderas culpables de esta crisis, no les ha pasado nada, y si te descuidas las han ascendido…y ¿¿todos esos millones y millones despilfarrrados pretenden compensarlos con un recorte de las nóminas de los trabajadores de base?? Lo que tienen que hacer es quitar un montón de cargos intermedios, de los dados a dedo, de los que no han sido aprobados por oposición, y con el ahorro que supondrán todas esas nóminas exageradas, quizá se compense más la situación que congelando el sueldo a los trabajadores…Lo que tienen que hacer es que los altos cargos, los que tienen que tomar decisiones importantes, sean personas técnicas, formadas y no personas “con carnet” para que se estrujen el cerebro de cómo aprovechar bien el dinero que tienen, que es lo que hacemos día a día los individuos con nuestra economía familiar.
    Atentamente.

    Una licenciada,especialista,de 41 años,todavía interina,con un pie en la calle y un sueldo de m–rda.

  3. rafa:

    Lo que percibo es una gran falta de solidaridad. Nadie quiere renunciar a nada ni sacrificar nada por el bien del país.Los trabajadores no quieren ver recortados sus derechos, los políticos no quieren acabar con sus privilegios, los funcionarios no quieren ver mermado su sueldo…Al menos los funcionarios tienen empleo estable.Eso si para echar culpa están siempre los otros, los banqueros, los ricos son los culpables de la crisis, no somos capaces de analizar en que medida somos nosotros culpables de esta situación.Por ejemplo en plena bonanza económica nadie puso el grito en el cielo por los inexplicables despilfarros que realizamos, ni siquiera(y esto ya es grave) reputados economistas nos advirtieron del peligro.Y que decir del sentido del voto, siempre a favor de una alternancia bipartidista.Nos lo tenemos merecido.

  4. Pilar:

    Aprovecho la ocasión para decir que yo defendería a ese funcionariado, al fin y al cabo, todos nos estamos convirtiendo en funcionarios, desde mi punto de vista y por eso he decidido escribir una carta a la Administración agradeciéndoselo.
    Querida Hacienda Pública y demás organismos estatales. Durante muchos años he escuchado a la gente, familia incluida, que no hay nada como estudiar unas oposiciones y justificar dicha afirmación con argumentos como el de tener un trabajo estable, el cobrar al final del mes un buen sueldo y olvidarte de preocupaciones, tener las tardes libres para tus cosas, además de numerosos días festivos, moscosos incluidos… e inumerables ventajas más sobre la beneficiosa vida de los funcionarios. Siempre me negué a ello, opté por el trabajo por cuenta ajena y propia y ahora descubro que sin haber estudiado ninguna oposición, sin haberme tenido que pelear con miles de personas para conseguir un puesto estatal, sin elegir plaza (salvo la que la vida me ha asignado para pelear), por fin trabajo para la Administración Pública. El sueldo que dicha Administración me paga desde el principio es de 0 € y ahí se mantiene congelado. Todos los meses, como buena ciudadana cotizo a la Seguridad Social, sólo faltaría que trabajando para el Estado no lo hiciera… Como nunca he pensado que muchos funcionarios se pasen más de la mitad de la jornada tomando cafés en lugar de trabajando, pero soy consciente de que demasiada gente tiene esa concepción, doy ejemplo trabajando hasta los fines de semana. Me tomo las vacaciones que este sueldo estatal me permite, es decir, ninguna. Los únicos moscosos que conozco son los que no llevan la “s” tras la primera “o”, cuando la gente se acatarra… Únicamente quería dar las gracias al Estado por permitirme aportarle no sólo el esfuerzo que pongo en mi trabajo (quisiera poder poner ilusión y ganas de hacer más cosas y mejor, pero es que desde hace un tiempo ciertos ladrones me han robado hasta eso) sino también más de las 3/4 partes del dinero que gano en mi trabajo como autónomo (reconozco que este trabajo es en parte por avaricia, con lo que me paga el Estado podría vivir fenomenal y en parte por poderle aportar más, me he convertido a la fuerza y sin tener convicción en ello a la religión de la Administrología Estatinista). Pero no termino de sentirme satisfecha con la ayuda que presto, por eso quisiera aprovechar para solicitar a esa benigna y comprensiva Administración que, por favor, me apriete algo más las tuercas porque creo que podría trabajar aún un poco más (reconozco que a veces me tomo 4 días libres al mes) y aportar más beneficios pecuniarios (3/4 partes es poco, teniendo en cuenta que incluso podría dar lo que destino a la hipoteca, alimentación y demás gastos que supone el lujo de tener vivienda y transporte propio). Reitero mi gratitud al Estado por vigilar mis bolsillos y preocuparse de que no pesen ya ni siquiera demasiado (salvo por las llaves de casa, que también pongo a Su Excelentísima disposición cuando estimen oportuno) y por permitirme acceder a ese puesto de pringariado en el que me han puesto a dedo. Gracias.

  5. pilar:

    Estimado Eduardo, yo paso de la indignación a la decepción, de la decepción a la exasperación, soy autónoma y no pude coger la baja durante los tratamientos de quimioterapia y radioterapia porque con lo que me pagaba la seguridad social no tenia ni para pagar los intereses de la hipoteca, no creo que sea el único caso los autónomos tenemos que trabajar sanos o enfermos . no quiero personalizar el comentario pero me es difícil dejar de mencionarlo
    Yo ya no puedo hacer más recortes, es más no creo que la solución sean los recortes, la solución sería la honestidad que cada uno tuviera sueldos razonables y cada uno fuera responsable de sus actos
    No sé ni como podemos llamar democracia a un estado en el que los políticos no gobiernan, los bancos tienen la potestad de cambiar contratos sin previo aviso, engañar vendiendo productos a ancianas y demás población, cobrando comisiones que se sacan de la manga…
    Yo creo que ha llegado el momento de dejar de hablar, tenemos que salir a la calle, todos juntos carniceros, profesores, enfermeras… todos a la
    calle!
    Unión Europea, ¡unión! me da risa la palabra, aquí lo único que no hay es unidad, intereses sí pero unidad poca.
    Podria pasar horas escribiendo sobre la injusticia en muchos ámbitos pero creo que llegó la hora de actuar, yo estoy dispuesta a ponerme en movimiento espero que otros también lo hagan y entre todos podamos cambiar este mundo.Gracias

  6. Mª José:

    ¿Privilegios, señor Punset?

    ¿Le parece un privilegio cobrar 1000 euros y que me quiten una mensualidad? Yo soy funcionaria, pero por encima de todo soy persona. También soy madre, y dentro de nada mi sueldos será el único que entre en mi casa.
    ¿Quiere ver mi casa y así constatar mis privilegios? ¿Le enseño mi coche? ¿Le abro mi nevera? Por cierto, en mi cocina no encontrará pan de molde de marca por muy tierno que sea.
    ¿Privilegios o derechos? ¿No le parece que más bien la carnicera, el médico (que también los hay funcionarios, al igual que los profesores), o la empleada de banca (que igual intentó meterme unas preferentes), deberían tener una seguridad laboral semejante a la mía y no yo una inseguridad laboral semejante a la suya?
    Tengo que pintar mi piso, y en todos los presupuestos sin excepción me ofrecen no cobrarme el IVA. Yo soy legal y exigiré mi factura. Mi nómina no defrauda.
    Es cierto, yo soy funcionaria y no voluntaria. Tampoco soy senadora, ni alcaldesa que cobre más que el presidente del gobierno, ni tengo dietas, ni noches de hotel, ni chófer, ni me pagan el transporte al trabajo, ni viajo en 1ª clase, ni me pagan la peluquería, ni tengo guardaespaldas, ni vivo en una mansión a gastos pagados. Usted debería hacer el símil no con un funcionario, sino con un político. Pongamos un senador, de esos que trabajan tanto.
    Podríamos todos poner: Soy funcionaria/dependienta/médico/barrendero, no senador.

    Uy, que el senador no tiene un sueldo de por vida. Qué va. Tiene varios, y muchas veces sin tener ni la más mínima formación académica.

    Un cordial saludo, señor Punset, y gracias por apoyar mi rebaja salarial porque hay otro que está peor que yo. ¿Ha pensado usted en los que están mejor? Usted se codea con muchos.

  7. Mª José:

    Y añado algo más, señor Punset: Yo fui a la Huelga General, a la última, contra la reforma laboral que aún no perjudicaba a los funcionarios. Fui también a la manifestación, con mi marido y mi hijo.
    Quise mostrar mi repulsa a esas condiciones medievales que atentan contra los derechos (y usted sabrá muy bien cómo se consiguieron, ya que es un hombre muy cultivado) de todos los trabajadores. Yo también soy una trabajadora, señor Punset.
    Me habría gustado dedicarme a mi carrera, a lo que estudié, en lo que trabajé hasta que me despidieron de una forma cruel, encontrar un trabajo digno que me permitiera cuidar de mi hijo. Pero mujer con hijo no casa en la mente de la mayoría de los señores empresarios.
    Yo fui a la huelga, por solidaridad con la carnicera, con la dependienta, con la cajera, si me permite la expresión, por to kiski.
    Y sin embargo, la mayoría de esos, de esos que no tienen mis privilegios, de esos a los que les estaban atacando de plano, a los que se estaban comiendo vivos, no la hicieron. No solo no la hicieron, sino que muchos se rieron de mí por hacerla.
    Aun así, yo sigo siendo solidaria. Si mi dinero fuera para alguien más desfavorecido que yo, ningún problema (de hecho, ya destino parte a ese menester). Porque mis convicciones morales todavía son fuertes, a pesar de todos aquellos que reciben con repugnante resignación y doloroso silencio medidas que luego “arreglan” en la calle.
    A pesar de que veo más gente celebrando que unos niñatos han ganado una copa de fútbol y festejan que sus cientos de miles de euros vayan a ir a un paraíso fiscal. Porque yo sé lo que es ser cajera de supermercado, y también dependienta, entre otras cosas.
    ¿Pero por qué no he visto nunca una huelga de obreros de la construcción y sin embargo sí los he visto trabajar a destajo porque les interesaba ganar pasta gansa? ¿Por qué no he visto nunca a las carniceras o dependientas luchar por mejorar su situación? ¿Por qué no están los parados manifestándose cada día para exigir una solución a sus problemas? ¿Cuántos parados recibieron a la selección española de fútbol? ¿Cuánto cuesta conseguir privilegios en la empresa pública, que debe ser ejemplo de trato a todos los trabajadores?
    Señor Punset, su artículo no me indigna, ni me enfada, solo me provoca una profunda tristeza, porque sus comparaciones, como suele decirse, son odiosas, poco afortunadas, y no entiendo que quiera usted que un trabajador pierda parte de su porquería de sueldo, cuando hay todavía tantos desmanes sin resolver, y cuando hay alternativas para todos.
    Usted lo sabe.

    Por cierto, Miguel, me ha encantado su reflexión.

    Señor Punset, ¿se ha leído todos los mensajes? ¿Cuánto dinero le van a quitar a usted de sus intervenciones en la TV, por ejemplo, o de sus derechos de autor, para colaborar con los desfavorecidos de España? Porque siguiendo su símil, yo soy mileurista, no xxxx (lo que usted gane), que seguro lo suyo es un derecho y es de justicia, y lo mío es un privilegio.

  8. jose luis:

    Querido eduardo,no nos confundas enfrentandonos ya que no se trata de un problema de funcionarios, autonomos o de cualquier otro ciudadano si no de una gran estafa a escala mundial perpetrada por el f.m.i(donde tu trabajaste) entre otros grupos de poder………no nos confundas,no nos enfrentes.

  9. Rubén:

    Muy bien Punset, haciendo demagogia barata desde las alturas. Qué falta tan absoluta de vergüenza hay que tener para tratar de demonizar de semejante forma a una persona que se queja porque le pretenden rebajar un sueldo que seguramente estará en torno a los 1000 € mensuales (lo más probable es que sea auxiliar administrativo y ése es su salario), siendo, como bien apuntó otro participante más arriba, pensionista del gobierno como ex-ministro, lo cual implica que ganas mucho más que cualquier funcionario en activo que además se ganó su puesto en una oposición, no a dedo. Añadido a los ingresos por el mismo librito de todas las navidades, tan vacío de contenido y repetitivo como el soporífero programa de televisión en el que crees que te luces estirando las frases y poniendo cara de listo, pero con el cual no haces más que aburrir hasta a las piedras con tu pesadez verbal. En cualquier caso, qué bonito que siendo un auténtico privilegiado de verdad que cobra mucho más de lo que ha trabajado, venga tratando de echar a las fieras a una persona que gana lo justo y que lo gana trabajando, no de regalo. Privilegios son los tuyos, lo de los funcionarios son derechos. Parece que te molesta que los funcionarios tengan derechos y en vez de defender que el resto de los trabajadores también los tengan, tu idea es que la chusma que somos los que no tenemos privilegios, como tú, solo tenga obligaciones y miseria. En fin, no me sorprende el comentario de un oportunista que solo anda tras el dinero fácil.

  10. Carmen:

    Punset, Punset, le tenía gran estima y me da mucha envidia porque usted tiene hijas y nietas y yo no tengo posibilidades de tener ni un hijo siquiera porque soy funcionaria y cada vez me recortan más el sueldo, y me he tirado muchos años estudiando para conseguir un puesto mejor y mire lo que consigo. Esta no es mi crisis, porque yo no he generado esto, porque tengo un coche de segunda mano y vivo de alquiler, por desgracia pagando a otra persona la hipoteca que tiene con el banco… Desde luego que no se qué pretendía con este artículo si me explica más claro lo que quiere decir entonces a lo mejor podría sentir que no es un ataque a mi condición de funcionaria, que se supone que me asegura sólo pan duro de por vida… Jubilese señor y deje paso a nuevas generaciones, descanse en su casita y deje el puesto de trabajo a algún desempleado…

  11. Carmen:

    Ah, y otra cosa, iría a la manifestación de todos los recortes en general, porque “cuando las barbas de tu vecino veas pelar pon las tuyas a remojar”, no se conforman no bajarnos el sueldo sino que encima nos quitan las vacaciones y los moscosos que a ellos no les hace daño y ahí van nuestras subidas de sueldo de todos estos años. Señor, los servicios públicos han muerto, los han puesto en venta…

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