La ciencia, a medida que va irrumpiendo en la cultura popular, ofrece respuestas a las mujeres y los hombres de la calle, que antes debían buscar en los protagonistas del pensamiento dogmático o en los brujos. La búsqueda del talento y la creatividad es un buen ejemplo.
¿Han oído hablar de la capacidad metafórica? Es el primer requisito del talento; la especie humana se supone que lo desarrolló hace unos cincuenta mil años. El primer día que uno de los homínidos cazadores recolectores exclamó “¡Mi hijo es más fuerte que el hierro!” estaba activando un don insospechado de mezclar dominios cerebrales distintos como el biológico –el hijo– con el dominio, hasta entonces separado, de los materiales –en este caso, el hierro–.
Cincuenta mil años después, los catedráticos utilizan una palabra para el mismo don: multidisciplinariedad. Sin ejercicio del poder metafórico o multidisciplinar no hay talento que valga.
“Las personas a quienes les funcionan adecuadamente los inhibidores latentes pueden leer una novela en un tren abarrotado de gente.” (Imagen: Flickr.)En el cerebro existen unos circuitos por donde se activan los llamados inhibidores latentes. Las personas a quienes les funcionan adecuadamente pueden leer una novela en un tren abarrotado de gente. Se inhiben del mundanal ruido y pueden concentrarse en la lectura de la novela. Igual ocurre con los enamorados. En este caso, sus inhibidores latentes les funcionan demasiado bien, hasta tal punto de que se abstraen de todo lo demás y sólo pueden concentrarse en los supuestos atributos de la amada o el amado. Sirve de poco alertarlos de peligros reales sobre la conducta del ser amado. Sólo ven sus virtudes y se inhiben del resto.
Sin inhibidores latentes como éstos, es decir, aquellos que permitan asimilar información o conocimientos procedentes de lugares dispares, como ocurre con los artistas, no hay talento que valga.
¿Hay que decidir con el corazón o con la razón? Durante mucho tiempo se creyó que el talento era el fruto de una reflexión. Nunca se habían analizado científicamente los mecanismos intuitivos. La intuición no se consideraba siquiera conocimiento. No te podías fiar de la intuición. Más tarde, el análisis científico demostró que gran parte de la historia de la evolución transcurrió a golpe de intuición. Cuando no había tiempo para ponderar distintos factores, se tomaban decisiones intuitivamente; y la verdad es que, poco a poco, se pudo constatar que el margen de error en los procesos automatizados no era mayor, sino todo lo contrario, que el de los procesos discriminatorios, cuando había tiempo para pensar.
En los últimos años, la ciencia ha ido más lejos y ha llegado a la conclusión de que, en determinados casos, es mucho más segura la intuición que la razón. ¿Cuándo? Cuando no se dispone de toda la información necesaria. En muchas ocasiones, menos información es mejor que mucha información. Un ejemplo: ¿qué población tiene más habitantes, Toledo o Guadalajara? Si la pregunta se hace a españoles, que sobre este particular tienen bastante información, la opinión estará muy dividida. Si la misma pregunta se hace a ciudadanos franceses que han oído hablar de Toledo alguna vez estudiando la historia, pero poco más, el porcentaje de aciertos en las respuestas será, con toda probabilidad, más cercana a la realidad: Toledo.
El talento depende, por último, del coeficiente intelectual. De lo listo que sea uno. Eso es lo que se había creído siempre. Pues es falso. Resulta que el mejor jugador de hockey sobre patines lo es porque le ha dedicado al tema un promedio de diez mil horas. Lo mismo que el primer jugador de baloncesto del mundo. Lo mismo que Bill Gates a la programación de ordenadores. Sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga.








16 Febrero 2009 a las 11:42 am
Hola Eduard,
Todo muy correcto, interesante y apasionante y como siempre tocando los temas más profundos del ser humano. ¿Todo? Lo de Bill Gates chirría un poco… ese hombre dejó de programar hace décadas y ahora dista mucho de ser un programador y es más un hombre de negocios.
Un saludo de un admirador
16 Febrero 2009 a las 12:09 pm
Como programador que soy, yo también quería hacer hincapié en el tema de Bill Gates. Empezó comprando un sistema operativo a una tercera persona por un buen puñado de dólares y lo revendió a IBM, no acabó la carrera y se metió en el mundo de la informática con una visión revolucionaria respecto a la manera de ganar dinero (vendiendo licencias de software de sus productos).
De todas formas es un buen artículo
Saludos!
16 Febrero 2009 a las 12:16 pm
Genial Eduard.
Cuando yo era pequeño, tenía una capacidad de abstraerme de la realidad total. Podía concentrarme totalmente en contruir un castillo o dibujar algo, y olvidarme absolutamente de todo lo que me rodeaba. Según fui “madurando”, la sociedad, mis padres, etc., me iban imponiendo que eso no podía ser, que no era bueno. Y yo me pregunto: ¿porqué? ¿porqué es tan malo dedicar el 100% de tu consciencia a un objetivo? ¿porqué “madurar” supone perder tus talentos innatos para ser un ciudadano más?
Mi novia es estudiante de psicología, y recientemente hemos hablado sobre esto, al darme a conocer dos términos: “dependiente de campo” e “independiente de campo”. “Dependiente de campo” es el que depende de todo o de mucho de lo que pasa a su alrededor, es capaz de fijarse en muchas cosas a la vez, como tener una conversación con alguien y fijarse en lo que ocurre alrededor, en la ropa que lleva alguien puesta, etc. El “independiente de campo” es aquel que es capaz de independizarse de lo que ocurre a su alrededor, es quien cuando habla con alguien, solo está pensando en la conversación y nada más. Este último es mi caso, pero parece que la sociedad necesita que seas “dependiente”. En la mayoría de trabajos, no puedes concentrarte en una sola tarea a la vez. Tienes que estar pendiente de varias cosas, y además tener la flexibilidad de dejar una tarea a medias para, de repente, centrarte en otra que se ha vuelto más urgente. En casa, también: tienes que estar pendiente de los niños (si los tienes), de las mascotas (si las tienes), de la compra, de las facturas, de la limpieza de la casa y de la ropa, etc. El mundo adulto no te deja abstraerte al 100%, no te deja ser independiente de campo. Yo ya no puedo inventar o crear como cuando era pequeño, donde todo era posible, donde no había miedos ni fronteras, ni límites a la imaginación, como aparecen continuamente en el mundo adulto. ¡Quiero ser niño de nuevo! ¡Quiero ser independiente de campo! ¡Quiero mis inhibidores latentes funcionando al 100%!
16 Febrero 2009 a las 1:23 pm
¿Y qué hace falta para que dichos inhibidores latentes empiecen a funcionar? ¿qué determina que funcionen unos y no otros?.
Lo pregunto, porque siendo madre de un adolescente, me encantaría saber el por qué los inhibidores latentes de “Céntrate, hijo mío…céntrate”, no funcionan, y en cambio los de “Ufff.. mira que está buena” funcionan perfectamente.
Me imagino que aquí, para su defensa (la de mi hijo), las hormonas…tendrán algo que decir también.
A mi me encantaría poder activarle el inhibidor latente que se encarga de la concentración en los estudios, porque tal y como Ud. dice… “Sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga”, aunque ¿cómo estar segura?. Yo analizo desde mi conocimiento del pasado, de lo necesario, de lo que, supuestamente, le abrirá el futuro, pero él debe estar eligiendo en base a su intuición, que le dice, “chico..es tu momento…para el amor”.
Creo que los inhibidores latentes y las madres no somos muy compatibles o, al menos, estamos desincronizados.
16 Febrero 2009 a las 1:30 pm
Encantador, tremendamente instructivo. Poco a poco la ciencia desvelará el porqué de cualquier tipo de comportamiento humano. Seguiremos siendo hombres y mujeres apasionados, o vagos, o disciplinados, o ignorantes, pero el que quiera podrá saber el porqué de todas las cosas. Para ello tendrá que trabajar, esforzarse y ser constante.
16 Febrero 2009 a las 1:42 pm
“¿Hay que decidir con el corazón o con la razón?”, pregunta el señor Eduard.7. “¿Es necesario escoger?”, digo yo. ¡Hay que decidir con ambos, conjugándolos! Eso se llama inteligencia emocional. El/la enamorado/a sabio/a, por ejemplo, se pregunta acerca de su pareja: ¿me gusta? + ¿me conviene? A mi me gusta mucho Naomi Campbell (es un “peazo de guayabo sesuarl”), pero no la quiero como pareja ni en pintura. Temería por mi integridad física… ¡Salud a tod@s!
16 Febrero 2009 a las 1:51 pm
Una vez escuché una frase que se le atribuyó a Einstein pero que no estoy seguro que sea de él. Según dijo: “La intuición no es algo sobrenatural, es resultado y prolongación del conocimiento “. Y la acepte porque intuí que era correcta, y daba explicación a esa atribución sobrenatural que muchas veces sale del pensamiento metafórico influido por la superchería fantástica y teatral del brujo. Según una novedosa tendencia para comprender el funcionamiento del cerebro, este, funciona en parte en generando metáforas de la realidad para abtraer la información que recibimos, y para estimular recuerdos y alumbrar creatividad. Así que podemos intuir que los pensamientos dogmaticos no son inócuos, son incluso peligrosos para la vida y el entorno que nos rodea, ya que inhiben esa capacidad de advertir señales de aquello que no funciona bien, incluso que puede ser perjudicial. Un ejemplo, ¿cuántas veces aceptamos hechos aún teniendo esa sensación de que no son buenos, que nos frenan en el desarrollo y capacidades, y a pesar de esta intuición seguimos actuándo del mismo modo?, ¿qué nos para?. Creo que principalmente la relación social dependiente de aquellos que marcan las pautas bajo una estructura dogmática; una iglesia en cada barrio como una comisaria de la intuición y acción. Por eso, ayer recomender escuchar Atmósfera3, este programa música experimental, porque libera de muchos dogmas no sólo en la música, sino en la decisión de que existen cosas nuevas que nos hacen afianzar la seguridad de dejar las antiguas, y que sean las antiguas las que se adapten. Piensen por queé Mozart no pasa de moda, y porque murío tan joven y totalmente desahuciado.
16 Febrero 2009 a las 4:22 pm
Yo creo que la inteligencia reside en el cerebro (encéfalo) y el talento en el cerebelo. De como pasa de uno a otro, ahí está el quid de la cuestión.
16 Febrero 2009 a las 5:59 pm
[...] Des de sempre, sort que tinc un apunt del blog de 2005 que ja en parlava, en Bill Gates és per als mitjans qui va inventar els ordinadors i Internet. Però sembla mentida que fins i tot gent que dedica temps a pensar com l’Eduard Punset, autor de la cita de dalt, també tinguin la mateixa impressió, deu ser que mira la mateixa tele i llegeix els mateixos diaris que tothom. Ja cansa. [...]
16 Febrero 2009 a las 9:26 pm
La metafora es otro de los geniales logros del lenguaje…, aunque aquel hominido debió exclamar “¡¡mi hijo es mas fuerte que el pedernal…¡¡¡”, hace 50.000 años se tallaban unas formidables puntas de silex para las lanzas, afilaisimos cuchillos para descarnar y raspadores para curtir…, aún quedaba un largo camino hasta llegar al hierro. Y lo de los inhibidores es algo que observo en mis perros, son capaces de hacerse un ovillo y dormitar bajo la televisión…, pero esta claro que no es patrimonio de ellos, de los animales, el hermoso comentario de Al lo demuestra, el se queja de que perdió esa capacidad de abstracción, realmente no la ha perdido, volvemos al darwinismo del pueblo, o lo que yo comprendo de ella. Al, no has perdido esas capacidades, simplemente te has adaptado al nuevo medio de la adultez, de la vida intensa y huracanada del hombre occidental. Y también pienso, que simplemente, nuestro cerebro infantil nos permitia esas licencias, formaria parte de sus recursos para el aprendizaje…, pero creo Al que puedes recuperar esa capacidad, si las tuvistes siguen ahí,pero debajo de todos los escombros que nos arroja nuestra forma de vida urbana.
Me hace gracia el desespero de Maria, es dificil meter en cordura a un adolescente. No se les puede forzar si no se ha hecho una buen trabajo emocinal y educativo desde la infancia…, pero si empezaras por invitarle a leer el articulo del señor Punset sería un buen comienzo. Pero la verdad es que hacer frente al desarrollo de un hijo es algo fatigoso, necesita de voluntad y de energia, de ilusión y de tenacidad, yo diría que de intuición y casi que de picaresca, de todo el conocimiento que una madre posee al fin y al cabo ellas nos parieron y nos llevaron dentro de sus vientres.
16 Febrero 2009 a las 10:15 pm
En “1984″, la famosa novela de Orwell que todos conocemos, el estado era el encargado de darle significado a las palabras, significados nuevos o distintos, así como de eliminar palabras del diccionario, palabras prohibidas, o de elevar la reputación de otras palabras “políticamente correctas”.
Se trataba de un mundo donde no solo la realidad del individuo – individuo-masa – sino su capacidad de soñar, de desear, debía estar cortada a medida por el Estado, siendo la novela misma una metáfora, o una alegoría, una gran alegoría, una gran metáfora, de lo que pueden ser los régimenes donde se manipula basicamente la posibilidad del individuo de acceder libremente a la información, esto es, a la elaboración que cada uno puede hacer del mundo, de la vida, con sus propios medios y por los derroteros que cada uno elija, a la elaboración de las metáforas propias para interpretar el mundo que cada uno quiera.
La última gran metáfora política que ha habido en España, por ejemplo, en estos últimos tiempos ha sido esa “ceja” no verbal de ZP – de hecho se la enseña una mujer sordomuda en medio de un mitin, el lugar más apropiado para estas cosas -, y rapidamente se convierte en seña de identidad para que unos individuos puedan reconocer a otros individuos de la misma tribu.
Del mismo modo, mi amigo Paquito corría por la calle haciendo la gaviota con las manos y brazos y a grito pelado: “juarrrrrr….juarrrr….” cuando quería expresarle al mundo sus preferencias políticas, con el consiguiente espanto de toda la calle.
La política siempre se ha servido de la metáfora y del poderoso poder de reconocimiento – que no mágico – de ésta para cohesionar, adherir, reconocer….
Saludos
17 Febrero 2009 a las 12:05 am
Pienso que la capacidad de las personas para avadirse del entorno, esa activación de los inhibidores latentes, estaría estrechamente relacionada con los genes.
Supongo que las personas con estilo de apredizaje kinestésico tienen más facilidad para concentrarse y priorizar al máximo lo que hacen.
Esto no quiere decir que estas personas tengan un éxito escolar mayor que los demás, ya que esta evasión ocurre cuando el contenido o resultado de la dedicación absoluta, es satisfactorio para ellos.
17 Febrero 2009 a las 3:19 am
Esteban, Lluís, Rafael… La menció que de Bill Gates fa Punset és una metàfora, precisament
coi de caps quadrats !
17 Febrero 2009 a las 3:28 am
Hola Pedro, también llamado bicipalo:
Por alusiones…
En primer lugar, me encanta que te haya hecho gracia mi comentario. Arrancar una sonrisa no tiene precio.
Decir que sea “desesperado” ya es harina de otro costal, pero si ya encima presupones que hecho mal mi trabajo como madre, mal acabáramos.
Mi hijo conoce al Sr. Punset, bien porque podemos verlo en Internet (debido a la hora que ponen Redes en la Tv) o bien porque puede ver sus libros entre muchos de mis libros.
Es cierto, en cambio, lo que dices sobre lo que supone criar un hijo, tanto para una madre, como para un padre. El conocimiento de “padres” no se obtiene llevando a un hijo en el vientre, sino criándolo, día a día y aún así nunca se aprende del todo. Si eres padre, debes saberlo.
Mi comentario sobre madre e hijo no pretendía ser autobiográfico, sino más bien “gráfico” respecto a las diferentes posiciones que uno puede llegar a tener según en el lado que te toque estar, de acuerdo a la experiencia acumulada o a su defecto. ¿Razón o intuición? ¿Dedicación y esfuerzo o talento “innato”? ¿Amar o estar enamorado?.
Pero mi duda sigue siendo la misma. Estos inhibidores latentes ¿cambian según nos cambia la vida? ¿ se nos activan siempre igual o la experiencia los condiciona?.
Ésto es lo que quería expresar con mi comentario anterior, Pedro también conocido como bicipalo. Siento que solo te hayas quedado con “mi desespero” porque solo era una “picaresca” del lenguaje. Ahí si has hilado fino, a las madres no nos falta esa “cualidad”.
Saludos,
17 Febrero 2009 a las 12:28 pm
Eduard Punset for president
Fdo:
P.P.C.E.P
(Plataforma por la canonización de Eduard Punset)
: )
17 Febrero 2009 a las 12:32 pm
Gracias, los artistas necesitamos respuestas, como el resto de los humanos.
17 Febrero 2009 a las 12:54 pm
Bill Gates fue un gran programador en su tiempo. Desarrolló el lenguaje BASIC para el MITS Altair, uno de los primeros micro-ordenadores.
Que luego fundara una compañía y realizara dudosas prácticas comerciales es otra cosa.
Recomiendo la siguiente entrevista de 1986 en que trata sobre su faceta de programador: http://programmersatwork.wordpress.com/bill-gates-1986/
17 Febrero 2009 a las 1:12 pm
Un placer leer lo que escribes. Me resulta divertido el último párrafo con ese “pues es falso”.
Por cierto a los que comentan de Bill Gates y su habilidad como programador… en su momento programó, digo yo que aunque Paul Allen tiene el mayor mérito en los inicios de Micro-Soft en éste área, Altair BASIC fue un producto de esta pareja. Que después resultase que Bill Gates fuera un fiera para la gestión empresarial y que viera antes que nadie que el negocio estaba en el software y no en el hardware es otra cosa. Y si sabéis un poco de programación entenderéis el gran mérito que tiene la programación a tan bajo nivel.
Un saludo.
17 Febrero 2009 a las 1:15 pm
Sr. Punset:
Tras leer por primera vez su articulo me he formulado la pregunta siguiente:La intuicion y la capacidad de percibir informacion externa son (en cierta manera) las claves del talento, pero hay ke trabajarlo. ¿porke en ocasiones cuando tenemos las respuestas nos cuesta tanto ponernos a solucionarlo? quizas inconscientemente. pero… ¿porke intuimos el fracaso?
Gracias.
17 Febrero 2009 a las 1:25 pm
Ante todo, un artículo genial y un buen complemento a lo que algunos tuvimos el placer de escuchar anoche en BFN
Sólo quería hacer un pequeño comentario: es mucho más “eficiente” decir “cociente intelectual” que “coeficiente intelectual”, ya que el método para medirlo es una división (cociente) entre la edad intelectual del sujeto y su edad real y no una multiplicación (que es lo que sería un coeficiente). Lamentablemente, el error se ha extendido tanto (incluso en los medios) que la RAE acabó por incluirlo como válido, por lo que hoy día ya no podemos hablar de un error al emplearlo… pero (y aquí estaremos todos de acuerdo) el conocimiento nunca sobra
17 Febrero 2009 a las 1:40 pm
¿Es que nadie se ha dado cuenta de que los que aparecen en la foto del metro van en ropa interior!!??
17 Febrero 2009 a las 1:49 pm
Si los hombres dedicaramos a la física, toda la concentración y energía que dedicamos a conquistar a una mujer (cuando estas perdidamente enamorado), TODOS SERÍAMOS EINSTEIN.
17 Febrero 2009 a las 1:51 pm
Esteban y Lluis Gerard, vuestra intuicion no creo haya funcionado en este caso.
Lo de Bill Gates era ironico, Aunque la ironia en Punset es dificil de captar.
17 Febrero 2009 a las 2:03 pm
A mí lo que más me hace reflexionar es por qué las personas de la foto que ilustra el artícula, aparecen semidesnudas, sin pantalones, mostrando la ropa interior…
17 Febrero 2009 a las 2:18 pm
Maestro Punset,
Primero mi agradecimiento por todo lo que REDES y especialmente me ha aportado, entretenimiento, curiosidad, asombro y una pizca de su gran conocimiento, gracias. Y a continuación una sola pregunta, ¿Para cuando REDES editara una revista mensual de divulgación científica?. Espero que muy pronto, contaran conmigo como suscriptor.
PD. Lo único que cambiaria de redes seria su horario, madrugo mucho, y no me lo puedo perder el programa ya que soy REDADICTO
17 Febrero 2009 a las 2:46 pm
Muy interesante nuevamente una entrada mas de tu blog Eduard. La primera que leí lo que escribiste acerca de estos inhibidores latentes me interesó muchísimo. Yo soy de los que por muy largo que sea un viaje (en autobús, avión, tren, etc… nunca he sido capaz de conciliar el sueño, sientiendo a veces envidia de los que si lo logran, pues, a veces uno se encuentra realmente cansado o le gustaría que parte del viaje tan largo se concluyese descansando. El caso es que siempre estoy inquieto y no puedo dejar de mirar por las ventanillas y captar todo tipo de informaciones a mi alrededor. Puedo escuchar música que es lo que me deshinibe pero leer ya me resulta mas dificil por ejemplo. Ni que decir tiene el caso del metro, donde mucha gente viaja de pie mirándonos unos a otros violentamente y sin embargo, ahi tienes a gente sentada con el trasero del de delante a la altura de su cara balanceándose y ella leyendo una novela como si nada… En fin muy curiosa esta diferencia entre individuos.
En lo de la razón también me maravilló y claro está que es mucho más hermoso de esa manera. Me refiero a que en las decisiones realmente importantes y que han hecho transcurrir nuestra vida a lo largo de la historia, el “corazón” tenga el peso definitivo a la hora de tomar las decisiones.
Por último citas el talento. En mi caso soy guitarrista y padezco TOC, y la guitarra no toca sola. No existen los atajos mágicos. Cada minuto que pasas con las manos calentando el mástil cuenta. Formidable.
17 Febrero 2009 a las 3:10 pm
Por una enriquecedora alusión.
Tienes razón Maria, la verdad es que no me he expresado bien, yo diria, despues de volver a leerme, que con manifiesta torpeza respecto a tu labor y a la de tu marido como padres y educadores. Y ahora vuelvo a sonrerir, despues de leerte y al decirme que tu hijo ve el programa y que desde luego puede leer los libros del señor Punset o cualquiera de los de tu biblioteca. eso me satisface enormemente…, por cierto, no tengo hijos,pero digamos que por circunstancias es casi como si los tuviera. Pero me reafirmo en mi creencia de que la educación es un esfuerzo titánico, diario y continuo, incluso cuando dejamos de ser niños, incluso cuando dejamos de ser adolescentes, incluso cuando somos capaces de irnos de casa…, yo tengo 43 años, mi padre es hemiplegico, secuelas de un ictus…, pero aún le pido algun que otro consejo y me alivia tenerlo ahí.
Maria…, claro, despues de la pataza sobran las explicaciones uno pierde credibilidad…, pero gano en experiencia y aprendo despues de tu replica.
Yo no tengo conocimientos universitarios, pero me gusta divagar sobre lo que veo,siento o leo…, me gusta leer al señor Punset y divagar despues sobre su exposición, pero también sobre las opinones de quienes le leemos. Y sobre el talento, sobre el esfuerzo, sobre la capacidad de abstracción. Creo profundamente en las cualidades innatas, en los genes heredados…, esas caracteristicas son las que nos hacen despuntar, ser brillantes o geniales, pero desde luego tengo muy claro que la cualidad universal de homo sapiens es la versatilidad, su plasticidad, su capacidad de adaptación, su propio caracter generalista. Esto nos permite suplir esa falta de talento o de cualidades, con esfuerzo y tesón, con sacrificio y voluntad…, pero desde luego, con un desgaste superior aunque con una satisfacción que el talentoso o suprdotado jamas puede llegar a saborear…, quizas porque a ellos no les cuesta esfuerzo, pero bueno, es una opinión.
Saludos.
17 Febrero 2009 a las 4:26 pm
La intuición es lo que nos hace ser animales, por suerte nuestro cerebro y constitución física nos dan la posibilidad de hacer más cosas, cosas de las que sentirnos orgullosos.
Los primeros jefes de obra (arquitectos) de la historia construían por intuición, nadie puede determinar con exactitud la cantidad de edificios que se les vinieron encima a nuestros semejantes durante años y años, simplemente la intuición y la experiencia les decia cuando convenia poner un tejado o si se podia extender a un poco más de altura.
Todos tenemos inhibidores latentes, solo que segun la persona son más latentes o menos. Por ejemplo yo soy de las que pueden estar en un sitio abarrotado de gente y estar leyendo, escribiendo y probablemente incluso haciendo un examen… pero hay dias en que no puedo. Mi irritabilidad, mi estado de ánimo etc, me condicionan de tal modo que soy incapaz de concentrarme incluso en condiciones de lo más favorables, pero es normal. Los humanos somos inestables.
No podemos dedicar horas a algo que nuestro cerebro se niega a pensar. En estos momentos es mejor levantarse e irse a dar una vuelta. Si tu no encuentras la concentración ella te encontrarà a ti.
A veces es necesario desconectar, solo así se puede llegar a la concentración, y por consecuencia al talento.
17 Febrero 2009 a las 4:46 pm
recomiendo leer Blink de Malcom Gladwell, de donde se sacan los ultimos ejemplos en el post,
respecto a Bill Gates, desde mi linux con firefox voy a romper una lanza por el, no se cuantos informaticos habra por aqui, pero me apuesto que nadie — yo incluido — es capaz de escribir un compilador basic para el altair 8800 sin tener acceso a la maquina siquiera, ah!, y que funcione a la primera.
Saludos
17 Febrero 2009 a las 4:48 pm
El último párrafo es una referencia al libro “Outliers” de Malcolm Gladwell. Allí se explica porque los mejores jugadores de hockey profesionales nacen siempre en los primeros meses del año, o porque el contexto social de Bill Gates durante su adolescencia le permitió tener un contacto con la informática muy superior al de cualquier niño de su generación.
Es un libro que postula que el talento es básicamente fruto de la práctica. No es una mala lectura, pero hay que tener cuidado porque da la sensación de que el autor no intenta explorar su hipótesis sino simplemente confirmarla mediante ejemplos.
17 Febrero 2009 a las 5:09 pm
Pobre de ustedes, es verdad que Bill Gates compro el S.O. y lo revendio, pero antes les hizo unos retoques IMPORTANTES.Es un programador de los mejores como LINUS TORVALD, esta a la altura de los del MIT.
Uds no saben nada, seguro deben ser script-kiddies, bueno me despido.
P.D:Para mi es mejor que Timothy Lloyd, Robert Morris, Vladimir Levin, Kevin Poulsen, y me atrvo a decir que es mejor que el mas groso, KEVIN MITNICK ( EL COND“R)
17 Febrero 2009 a las 5:36 pm
[...] La capacidad metaf
17 Febrero 2009 a las 5:48 pm
En respuesta a gente que indica que cuando se madura se pierde la capacidad de abstracción decir que soy una chica de 24 años, me considero una persona madura y no he perdido esa capacidad.
Escuchar música y leer algo o escribirlo sin el menor problema, o ver la televisión mientras lo hago, leer en trenes y metro, etc.
Puedo ir hablando con mi pareja y fijarme en algún comportamiento que me resulte extraño de alguien que pase por mi lado, una conversación o una señal que me indique algo.
Por supuesto sabiendo en cada momento lo que estoy escuchando viendo o haciendo.
Del mismo modo soy una persona intuitiva, la intuición no es más que un hecho psicológico, es una asociación mental subconsciente y básica, que se basa en gestos, sonidos, olor y etc. De lo cual se obtiene una serie de conclusiones.
Un ejemplo es cuando una mujer está embarazada, hay muchas otras mujeres que dicen el sexo del bebé, o simplemente que está en estado y aciertan sin embargo los hombres no tienen tan desarrollada esta capacidad.
Y la respuesta es más simple de lo que parece, las mujeres tienen un olfato más fino que el de los hombres en la mayoría de los casos, solo que es un olor que no se percibe de forma consciente sino que es algo que nos pasa desapercibido, pero que revimos de forma inconsciente pues el olor que libera una mujer estando embarazada cambia al liberar mayor cantidad de hormonas, al igual que sus gestos, su actitud y gran cantidad de cosas.
Y siendo así después pensamos “vaya he acertado” o “es cosa del instinto” cuando todo está basado en una observación no consciente de los hechos que nos hacen llegar a tal conclusión y que realmente llamamos instinto.
En realidad madurar no significa perder eso y no supone perder tus talentos innatos, pero sin esfuerzo, no existe talento innato, puedes tocar música de oído cuando eres niño o tener un talento literario impresionante pero si llegado a cierto momento lo abandonas o siquiera te inicias en ello lo pierdes, del mismo modo si no desarrollas tu capacidad a la hora de fijarte en gestos, sonidos y olores el instinto también se bloquea el instinto y esa capacidad de advertir situaciones o momentos.
17 Febrero 2009 a las 6:14 pm
¿Multidisciplinariedad? Comprendo el concepto, lo que quiere significar, pero esa palabra no figura en el diccionario. De hecho, en caso de que figurase, debería ser multidisciplinaridad, ya que no es “multidisciplinarieo” sino multidisciplinar (que sí figura en el diccionario).
17 Febrero 2009 a las 6:29 pm
La ultima parte del texto se la escuche justo anoche en su colaboracion en el programa de Buenafuente, que no me pierdo siempre que aparece usted, y no podria estar mas de acuerdo con usted, de nada sirve tener talento en algo si no se desarrolla suficiente ese talento, nadie nace enseñado, ni siquiera aunque se tenga un CI de 200
17 Febrero 2009 a las 6:37 pm
Hay que ver, Sr. Punset, la que ha liado Ud. con Bill Gates, jaja.
Lo nombra en la penúltima frase de su post y ha suscitado un interés ¿extraño?.
Me imagino (es un suponer) que al nombrar a Gates, no se refería Ud. a su capacidad de programar, sino al imperio que ha generado gracias a los ordenadores y su sistema operativo.
¿Talento? no voy a ser yo quien ponga en duda el talento de Bill, sobre todo, porque apenas me defiendo con un procesador de textos.
¿Dedicación?, sin duda… un imperio no se crea de la nada.
¿Esfuerzo?, muy posiblemente.
Tal vez, el talento de Bill Gates fue el saber rodearse de muchas otras personas que se “dedican y esfuerzan” en este mundo de ceros y unos.
El suyo, Sr. Punset, hacer que personas como yo, sin apenas conocimientos, sean capaces de preguntarse sobre temas que, hasta hace bien poco, estaban vedados al público general.
Yo me sigo quedando con mi intriga sobre ¿cómo se activan los inhibidores latentes?, pero no le perderé de vista. Algún día, en otro post, encontraré la respuesta.
Saludos
17 Febrero 2009 a las 6:56 pm
[...] http://www.eduardpunset.es/blog/?p=175 17 de Febrero, 2009 en Varios [...]
17 Febrero 2009 a las 6:59 pm
Hola, amigos.
Como todavía no he dado impulso al blog que llevo en mente (a ver si se inventan los días de más de 24 horas), no me resisto a exponer aquí una de mis últimas reflexiones sobre darwinismo.
Sean tan amables de pensar en algo que les parezca totalmente evidente. Por ejemplo, piensen en cuánto suman 2 y 2. Ya ven, no les pido nada muy difícil. Pero ahora sí les voy a pedir algo muy difícil. Prueben a aceptar honradamente que 2 más 2 son 5. O prueben a aceptar que es bueno para el estómago beber un buen trago de salfumán. Inténtelo, por favor.
¿Verdad que no lo han conseguido? Todo lo más que pueden hacer es “imaginar” que 2 más 2 suman 5, o que el salfumán es bueno para la salud. Pero una cosa es imaginar (eso es fácil) y otra cosa, muy distinta, forzar al entendimiento a que vea evidente y cierto algo distinto a lo que realmente ve.
Bien, esto tiene más relevancia de lo que a simple vista parece, pues es una de las bases del progreso del conocimiento humano. Cuando hablamos con los demás, nos mostramos muy reacios a admitir cualquier mensaje del otro que no veamos cierto y evidente. Podemos dar la razón de loco, pero poco más. Esta es la razón, como puede comprobarse con harta facilidad en los blogs de Internet, de que continuamente los diferentes contertulios se enfrasque en acaloradas discusiones, donde menudean las descalificaciones e incluso los insultos. Incluso en discusiones en que no se ventila nada de mucho calado o de notable importancia. Observen, por favor, los derroteros que toman muchas conversaciones. Muchas veces se hacen desagradables e irrespirables. Casi nadie ceja en su empeño de seguir aportando razones.
Ah, esto tiene que ver con aquello que nos decía Punset sobre nuestra incapacidad natural para cambiar de opiniones. Incluso nos inhibimoscerebralmente ante el mensaje del rival: no lo oímos. A medida que transcurre la discusión nos fosilizamos en nuestras opiniones originales. Cuanto más discutimos, peor, más nos alejamos unos de los otros. Evidentemente, para nosotros es importante conservar una imagen coherente de nosotros mismos; aparte de que nos jugamos el prestigio social de ser considerados inteligentes. El coste que pagamos por mantener nuestras opiniones a toda costa es que podamos caer en la cerrilidad más estúpida.
Ahora bien, yo me pregunto: si somos una especie social que necesita la colaboración de todos para levantar una civilización, ¿no hubiese sido más práctico haber evolucionado de otra manera? Nuestras eternas y acaloradas discusiones son -eso pienso- una herencia de nuestro pasado evolutivo. Hemos heredado una estructura mental incapaz (o casi) de cambiar de opinión en el curso de una discusión. Nuestros tatarantepasados debieron pasarse media vida discutiendo sobre cualquier cosa. Y bien, ¿no hubiese sido mejor, más adaptativo, haber evolucionado de otra manera: con una mente más flexible, con menos vanidad para reconocer de inmediato el error?
Creo, amigos, que no. Que la terquedad que mostramos al discutir fue beneficiosa para avanzar en el conocimiento. Hay que darse cuenta de que nuestros antepasados tenían muchas cosas por descubrir de este mundo: ¿son venenosas esas setas?, ¿haciendo una zanja de medio metro nos bastará para que quede atrapado el búfalo? ¿puedo pasar por esta parte del río sin que me lleve la corriente?, ¿resistirá la cabaña un vendaval con el material con que la he construido?… Aquí está la clave: nuestra tendencia a discutir tercamente y a no aceptar como válido lo que no vemos como tal, fue un requisito de la evolución de nuestro conocimiento. Nos jugábamos la supervivencia, el seguir vivos: ¡había que discutir!
La discusión tiene varios efectos. Los más destacables son estos:
1. El que defiende algo más apartado de la verdad, acabará sosteniendo con más fuerza su error inicial.
2. El que defiende algo más cercano a la verdad, afinará más su conocimiento sobre lo que dice.
Es decir, la discusión terca tiene el efecto beneficioso de que nos ayuda a aguzar el ingenio y a mostrar al otro mejores razones de lo que defendemos. Cuanto más nos enfrascamos en una discusión, más afinamos el intelecto, pues nos jugamos bastante. Es decir, pocas cosas nos estimulan tanto la concentración de la inteligencia como una discusión tercamente mantenida.
Ya, ¿pero qué pasará con quienes hagan caso de aquél que se aparta más de la verdad? La misma naturaleza se encarga, a la larga o a la corta, de eliminar las ideas erróneas, pues antes o después se traducen en decisiones vitales que pueden resultar muy caras. Aquél que tomó las setas venenosas, se fue al otro barrio con su idea errónea. Aquél que cavó poco para cazar al búfalo, también. El que construyó una cabaña frágil, lo pagó. Es decir, la verdad se impone poco a poco porque, sencillamente, demuestra ser mejor para sobrevivir. Como siempre, antes o después, sobrevive lo más apto: también en cuestión de ideas.
Un saludo.
17 Febrero 2009 a las 7:15 pm
Bueno, siguiendo con el tema de la programación (pero dejando a un lado polémicas), yo soy programador. La primera vez que vi un programa en el Basic de mi C-64 entendí de forma intuitiva qué hacía el programa, ¡eres un genio! me decía un amigo… después de eso me ha costado mucho esfuerzo ser un buen profesional (a golpe de tecla) y he podido comprobar empíricamente lo que dice usted Sr. Eduard.
Enhorabuena por las entrevistas de redes, no me pierdo una.
17 Febrero 2009 a las 8:20 pm
[...] Leído este interesante artículo de Eduard Punset. Al parecer, hace ya 50.000 años que los seres humanos aprendimos a utilizar la analogía para entender y expresar algo mejor la realidad, aunque el ejemplo utilizado por Punset, «¡Mi hijo es más fuerte que el hierro!», no sea estrictamente una metáfora sino un símil, literariamente hablando. No obstante, los mecanismos son parecidos: advertimos una semejanza entre aquello de lo que hablamos (R) y algo de lo que no estamos hablando en realidad (I) y establecemos una relación lingüística con determinada fuerza expresiva. [...]
17 Febrero 2009 a las 9:14 pm
No sé, al artículo le falta como enfocarse en algo, o poner más datos.
17 Febrero 2009 a las 9:19 pm
Y un buen ejemplo de que mis inhibidores funcionan perfectamente es que no me di cuenta de la gente en ropa interior sino por un comentario,
.
17 Febrero 2009 a las 10:55 pm
Lamentables los comentarios apuntando a Bill Gates, nunca les enseñaron en la escuela a leer un texto e interpretar cual es el TEMA CENTRAL?
Muy interesante el articulo, me encantó. Y creo que a veces me pasa cuando programo que me hago “independiente de campo” como dice Al. Por ahi me hablan durante minutos y simplemente no estoy escuchando porque mi mente esta 100% concentrada en lo que estoy programando.
Saludos
17 Febrero 2009 a las 11:12 pm
Me gusta que se hable de la intuición,yo en particular la valoro bastante, nuestro querido Ramón y Cajal, no tenia microscopio electronico, pero supo intuir como se realizaban las sipnasis, llegó a pintarlas, es fabuloso, todos tenemos en mayor o menor grado esta capacidad de intuir, lo que sucede es que no la trabajamos, o no la escuchamos.
18 Febrero 2009 a las 4:19 am
Tampoco me gustó lo de Bill Gates. Él es un comerciante, y sus productos sirven para sólo una cosa: burlarse de sus usuarios.
18 Febrero 2009 a las 9:29 am
[...] (de l’article La capacidad metafórica es el primer requisito del talento.) [...]
18 Febrero 2009 a las 9:46 am
Es una verdad lo que dices. Primero es importante saber sobre estos inhibidores latentes. Ya que juegan un papel importante en el desarrollo de nuestra percepción y creación, más importante lo último, puesto que es lo que nos hace ser humanos, el crear.
Muy buen dato y analogía sobre cuando te enamoras de una persona, jajaja, pues se te olvida el mundo por completo, y se convierte en toda tu percepción, se convierte en el libro que lees en el metro.
El último párrafo tiene mucho de cierto, el talento es el resultado de la práctica. Y qué decir de Bill Gates, en lo personal, escribiendo desde mi Linux, me atrevo a decir que es de los grandes programadores y no hay que discutir eso. Será lo que será, pero un informático si lo es.
Entonces no me queda más que decir, que hay que practicar mucho.
18 Febrero 2009 a las 10:16 am
Yo simplemente expreso mi admiracion por Punset, como un niño pequeño admira a un superheroe.
18 Febrero 2009 a las 10:46 am
Eduard y los fantasiosos como yo … ¿también podemos ser talentosos?, porque a mi más que metáforas en ocasiones me salen trilogías y en otras (sobre todo las fundamentales) me quedo mudo. No obstante la intuición surge del aprendizaje previo, si no conocemos o tenemos unas mínimas referencias sobre el asunto ya no podemos hablar de intuición si no del azar, y con ese no quiero muchos tratos
18 Febrero 2009 a las 10:51 am
Estoy de acuerdo con el concepto ademas reforzaría la observación de como se encuentran “ligadas” la genialidad y el autismo, de algun grado.
Muy cordiales saludos.
18 Febrero 2009 a las 11:15 am
totalmente de acuerdo excepto con el último párrafo, esa teoría es la que llevó a un guitarrista que yo conocía a estudiar 9 horas diarias porque se enteró de que Paco de Lucía estudiaba 3 y así podría ser el triple de bueno. Pero no le salieron las cuentas, ¿la razón? Paco es un genio, y él no.
18 Febrero 2009 a las 11:27 am
He disfrutado con el artículo. Gracias.
Me ha sucedido una cosa curiosa cuando leía su explicación sobre la intuición contra el raciocinio. Ha explicado algo que yo ya intuía, aunque me costase explicarlo. Razonar sobre una intuición sobre la intuición, algo recursivo… si más no, curioso.
También he quedado gratamente sorprendido del nivel de algunas (muchas) de las respuestas.
Para acabar, me sumo a un comentario anterior (Luis David). Y añado que a este mundo no le faltan super héroes, sino seguidores de super héroes. De estos super héroes.
Un abrazo.
18 Febrero 2009 a las 11:36 am
A todo esto, Guadalajara tiene 300 habitantes más que Toledo según el INE xD.
18 Febrero 2009 a las 1:01 pm
Curiosamente leo en Expansión el siguiente artículo sobre la exitosa empresa de diseño Kukuxumusu.
“Nos hemos guiado por la intuición para aprovechar las oportunidades”
http://www.expansion.com/2009/02/17/empresas/1234904894.html
18 Febrero 2009 a las 1:36 pm
Hola Eduard,
Siempre me fascinó tu mentalidad abierta.
De mayor quiero ser como tú…sin ataduras, sin cadenas…un niño eterno.
Felicidades.
18 Febrero 2009 a las 2:58 pm
Hola a todos, aún no término de leer todos los comentarios, pero hasta ahora la mayoría muy interesantes. En cuanto a la capacidad de abstraerse diré que estoy totalmente de acuerdo con algunos comentaristas que dicen que el estilo de vida actual te hace luchar por esa capacidad si lo que quieres es conservarla. Además, de que conozco personas que ni siquiera tienen noticia de que eso existe, y que por ende, no sienten nostalgia por ella (aquí no se si reir, llorar o ponerme a rezar) Ahora bien, en cuanto a la intuición y la razón, me pasa que cuando obedezco la primera (a la cual entiendo como una especie de súper sensibilidad basada en la experiencia del ser humano, no solo en la del individuo del que se trate, podría decir los mismo de la razón), siento que mi vida es mucho más divertida, más rápida, y me hace creer en la promesa de que puedo lograr “abstraerme” de los convencionalismos y de lo que la vida urbana y actual nos impone, o bien, adaptarme y “confiar” en que puedo seguir y adaptarme y hasta ser feliz. Sin embargo, también me hace sentir más de cerca la posibilidad de desvocarme, de perder el control. Cuando me guio por la razón, que es la mayor parte del tiempo… oh! que aburrido. Pero que seguro, que sensación de control, ahí es donde florece la dedicación y esfuerzo, en prinicipio, pienso. Tratar de combinar ambas, conscientemente, es una locura. Por lo cual seguramente estoy un poco loco de esta vida actual. Es como un estira y afloje todo el tiempo, si alguien sabe como dejar de ser consciente de eso y “abstraerme” de mi razón y de mi intuición por favor digamelo!!! Saludos a todos desde Cancún
18 Febrero 2009 a las 6:25 pm
Y si tienes talento… ¿tienes talento para algo o en general? es decir, si tienes talento para dibujar o para la música… ¿sólo vales para eso?… si Picasso, en vez de dedicar su privilegiada mente y creatividad para pintar chorradas se hubiera dedicado a la investigación científica, ¿habría descubierto algo fundamental para la humanidad?… ¿se puede cambiar de disciplina si tienes talento? ¿o eso es versatilidad, que es otra cosa diferente?…
en fin, que el post es interesantísimo, aunque yo había oído matices diferentes, y creo que del mismo Punset; así que, perdonadme, pero dudo que este hilo sea de puño y letra de Punset… xD (aunque no pasa nada, no por ello deja de ser interesantísmo).
18 Febrero 2009 a las 11:43 pm
[...] las bases del progreso del conocimiento humano By aydimdagam Rescatado de uno de los interesantísmos hilos de la página de Punset: ‘La capacidad metafóricca es el primer requisito del talento‘, hago mío un texto de un tal Raus, que proporciona reflexiones muy interesantes. Lo hago mío porque hace tiempo que vengo pensado muy parecido y no he encontrado tiempo para desarrollarlo. También comenta que desea hacer un blog. Pues desde aquí yo le animo, y si lee esto puede contactar conmigo para lo que sea. [...]
19 Febrero 2009 a las 12:01 pm
Empezar con mis respetos y admiración hacia su trabajo, en todos los medios en los que lo hace, señor Punset. Sólo una pequeña corrección: no se habla de coeficiente intelectual, sino cociente intelectual. Muchas gracias por todo lo que nos aporta a las personas interesadas en la divulgación científica y el arrinconamiento del dogmatismo.
19 Febrero 2009 a las 12:39 pm
Sr.Punset , todo lo que se afirma actualmente sobre el talento y la inteligencia está condicionado a lo que creemos que es la inteligencia. Bastaría con que la inteligencia sea otra cosa muy diferente a lo que creemos, para que todos los conceptos que usamos para referirnos a la inteligencia cognitiva se caigan como meras especulaciones. Ud me llama la atención porque es de los mejores preguntadores científicos junto a S. Pinker (al menos así lo reflejan en sus libros). Algunas de sus preguntas indican que los dos están cerca de descubrir algo importante respecto a como funciona la inteligencia.
19 Febrero 2009 a las 2:14 pm
Gracias, gandalfumeta. Creo que ha reparado usted en la importancia evolutiva de la discusión. Sin duda, una de las causas más importantes del progreso humano, no sólo en la adquisición de conocimientos científicos y filosóficos, sino también en cuestiones de arte, deporte, etc., es la competición que entablamos entre nosotros con el afán inmediato de ser queridos, reconocidos, admirados… Pocos incentivos más poderosos para el espíritu como éste.
La discusión pública -o la exhibición social del talento- se convierte en uno de los mecanismos más estimulantes para la inteligencia y el talento.
Los inhibidores latentes funcionan muy bien, por lo general, en los científicos. Suelen ser capaces de abstraerse del mundanal ruido y centrar su atención en el objeto de su trabajo. Digamos que es así porque su cerebro emplea módulos neuronales cercanos entre sí.
Los inhibidores latentes funcionan peor en las personas de creatividad artísticas, pues son más receptivas a cualquier estímulo del ambiente. No se pueden concentrar tan bien como los científicos porque, precisamente, su cerebro está más alerta y más preparado para las asociaciones originales o extrañas. Es decir, los creativos (en el sentido artístico, ojo) están pendientes de asociar cosas más o menos dispares para crear un producto de pensamiento nuevo (síntesis), pero de índole emocional. Quizá al final de la noche, delante del lienzo, hayan sabido unir la ternura de una madre amamantando a su bebé en una estación de tren con el trajín inhóspito y quizá hostil de su alrededor.
Los científicos, en realidad, también necesitan creatividad, pero regulada de cerca por la razón. Y, por tanto, no valdrá cualquier asociación, por más sorprendente que pudiera ser. Einstein, por ejemplo, decía resolver los problemas físicos mientras dormía, precisamente cuando la mente está más relajada: la interconexión neuronal es más laxa, más distante. Newton descubrió su teoría mientras dormitaba debajo de un manzano. Parece ser que a Kekulé la estructura del benceno le fue revelada en sueños.
Pues bien, tanto para mentes científicas como para mentes artísticas (y a veces las hay de los dos tipos, como la de Leonardo), la rivalidad profesional estimula extraordinariamente las meninges. Einstein mantuvo una intensa discusión durante años con los físicos que defendían la mecánica cuántica y, en particular, la Interpretación de Copenhague de esta teoría. Einstein contra las mentes de Bohr, Heisenberg, Born, von Neumann.
Pero también son famosas otras disputas: Platón contra los sofistas, Aristóteles contra Parménides, Miguel Ángel y Leonardo, Rousseau contra Voltaire, Kant contra Swedenborg, Newton contra Jobs… y Darwin contra todos (aunque siempre venza él).
Esta pasión por defender lo que uno cree evidente la hemos heredado (estoy seguro) de nuestros antepasados evolutivos. Imaginemos dos grupos de hombres primitivos. Uno de ellos siempre está enfrascado en arduas discusiones. El otro, más pacífico, discute menos; se aviene pronto a llegar cuanto antes a una conclusión. ¿Cuál tendrá más probabilidades de sobrevivir en un mundo hostil? La respuesta no es fácil, desde luego. La discusión exagerada facilitará a una de las partes acercarse más a la verdad, pero puede romper los vínculos de amistad entre los rivales y una discusión laxa facilitará la colaboración social pero no permitirá llegar al fondo de las cosas. Una de las claves del éxito de una sociedad es hallar la fórmula adecuada para discutir a fondo sin causar la escisión del grupo. La historia del ser humano es esencialmente paradójica: es la tensión establecida entre la disputa interna y la colaboración. Difícil equilibrio.
Saludos.
19 Febrero 2009 a las 9:45 pm
Para mi el talento surge cuando dejamos de querer etiquetar todas las cosas…incluído el talento.
En el momento que dejamos de intentar controlar con nuestra mente todo lo que nos rodea…medir, cuantificar, etiquetar….no dejan de ser medidas de control de una mente autómata. Y en gran medida, proyecciones de ideas preconcebidas, experiencias previas, datos y más datos que nos creemos porque sí.
Cuando superamos esa función automática de la mente, surge el talento, el arte, la iluminación, la revelación.
Y sólo unos pocos lo consiguen. Por eso son dignos de admiración.
20 Febrero 2009 a las 12:54 am
Hola a todos.
Mi admirado señor Punset, como siempre, da el toque preciso al planteamiento:
si preguntas cuantas son 2 + 2 obtienes una sola respuesta. Es demasiado concreta la pregunta.
Si preguntas por la relación entre la teoría de las supercuerdas y el horario de la línea 3 de autobuses, puede pasar de todo. Es demasiado ambigua y desconcertante la pregunta.
Vd. plantea cosas que están al nivel adecuado para que, sin alejarse demasiado del núcleo de la cuestión, cabe una enorme riqueza de aportaciones en beneficio de todos.
Al grano, me hago la misma reflexión pero invertida:
en lugar de pensar en inhibidores de lo que no interesa me imagino la situación (alguien ha mencionado el autismo…) en la que no interesa practicamente nada excepto aspectos o cosas concretas que de pronto absorben nuestra atención.
Por otra parte, lo de inhibidores nos lleva (al menos a mi) a pensar en Bioquímica, mientras que lo de interés-no interés, concentración-distracción(que es como estoy acostumbrado a expresarme) se me pierde en una nube.
Siempre tuve facilidad (y tendencia) para expresarme con lo que yo llamaba ejemplos (he criado/educado cuatro hijos y ya tengo nietos) porque no me entendían o no sabía expresarme de otro modo. Usaba lo que llamaba “la coctelera”, una especie de impresionismo hablado en el que mezclaba preguntas y mencionaba conceptos relacionados y luego dejaba pensar (al tiempo que lo hacía yo también). Los resultados pueden ser espectaculares, sobre todo en niños por la agilidad mental casi explosiva. Pero mucho más cuando, previamente se hacen los deberes.
Es decir que la intuición funciona mucho mejor sobre aquello que se tiene más trabajado.
Siento algo de (bastante) vértigo al hablar de inteligencia, talento… pero intuyo algo (no se bien qué) cuando pienso en el primero que teniendo tres piedras ante él, “vió” un triángulo, o el que reuniendo sus dos gallinas con las tres del vecino contó cinco y se dió cuenta que ocurría lo mismo con las ovejas, pieles, vacas, etc. Más o menos en 1984 hice un curso de programación GW-BASIC y me compré un ordenador. Empecé a hacer un programa que resolvía unos sencillos problemas de preguntas y respuestas pero de tal modo que se automodificaba parcialmente con los resultados y me impresionó el momento en que daba la sensación que la máquina empezaba a hacer cosas que no habías programado directamente, como si “pensara” por su cuenta. Se parece mucho a lo que descubres en un niño en un mommento determinado de su desarrolo, cuando te sorprende y DESCUBRES que no es carne con ojos, ¡AQUELLO PIENSA!.
Como apuntó alguien (perdón por no mencionarlo) la discusión puede ser creadora y enriquecedora.Podemos hablar de qué es mejor, qué es peor, pero tambien se puede pensar que la inteligencia intuitiva tiene unas ventajas (sobre todo con poca información o tiempo) y la analítica, reflexiva, etc. tiene otras y no hay que oponer, sino unir y aprovechar todas.
Saludos Sr. Punset y gracias a todos por ayudarme a seguir pensando.
20 Febrero 2009 a las 1:19 am
Yo lo único que sé es que discutir no sirve de nada; ¡¿Y qué más da que tenga cuernos?! ¡¿Y cómo es él?! ¡Y a mí que me importa!
Si quereis disfrutar de la capacidad metafórica veniros “pa Cai”.
El espíritu sigue siendo el mismo.
Los fanfarrones en la muralla. Y la gente hablando.
Se creen los fanfarrones que la gente va a tragar, y a tragar, y a tragar….
¡eso se creen!
Que la gente los va a aguantar siempre.
Santa María, líbranos… que no tengamos que despertar después de una pesadilla.
¡Hola y Olé!
20 Febrero 2009 a las 11:03 am
la intuición,la metafora,principio,basico de la inteligencia,creamos en otro pla
no cuando usamos estos principios,seguro que si,cuando yo descanso o echo
una bacaina,veo lo que se crea en aquel momento y que a traves de mucho
tiempo de oservación vi que descodificando ese cuadro era el reflejo de un hecho de mi vida del pasado y otras del futuro;todas estas observaciones no
tendrian sentido sin dos premisas basicas, el anhelo de descubrir y la perse-
verancia y trabajo continuado.esto son pilares basicos de lo que es el ser humano y esa pregunta universal de donde venimos y a donde vamos,de todas maneras una vez que se sabe o se cree saber,el ser humano sigue
buscando,para dar a los demas,pues no busca lo suyo.gracias.agdisti.
20 Febrero 2009 a las 1:35 pm
Estimado Nikomallas, permítame que yo sí lo nombre a usted. Lo hago porque me parece reconocer en su artículo un par de alusiones a lo que yo he escrito.
Lo que hoy nos parece evidente, mañana podría dejar de parecérnoslo. Pero la cuestión es que, mientras nos lo parece, nuestro entendimiento se niega en redondo a admitir lo contrario, tanto si hablamos de algo simple como que 2 más 2 son 4 como si hablamos de algo más complejo (p.e.: ¿es roja “en sí“ la rosa que veo roja?). ¿No es evidente que discutimos a diario unos con otros porque lo que cada cual ve como evidente nos “fuerza” a exponerlo a los demás como tal?
Otra cosa: Tanto el científico como el artista reflexionan (utilizan el entendimiento) e intuyen. La diferencia es que se rigen por criterios de eficacia diferentes. Una teoría científica es eficaz cuado explica bien el mundo o una parte de él. Es eficaz una obra artística que produce un efecto estético en el espectador.
Saludos
20 Febrero 2009 a las 8:06 pm
Interesantísimo el tema de esta entrada. No puedo estar más de acuerdo en todo lo que se dice. Está claro que la intuición juega un papel muy importante en nuestras vidas y, por supuesto que sin dedicación no hay talento que valga. Muchas veces tendemos a olvidar que detrás de esas mentes privilegiadas que todos conocemos hay horas y más horas de concienzudo trabajo. A nadie le viene el conocimiento por inspiración divina…
Mis felicitaciones, Sr. Punset, por la excelente labor de divulgación científica que realiza. Es un placer leerle. Saludos.
20 Febrero 2009 a las 8:41 pm
Cuando un ser humano oye la música del cosmos, reconoce lo pequeñito que es en este pequeñito mundo, el poco aprecio entre semejantes a uno mismo y al medio que habita, y la grandeza innata en cada uno.
No es metáfora
Estoy de acuerdo con Raus y otros participantes, he pensado lo mismo: discutir, dialogar… si no esto parece un confesionario, y luego a rezar a casa.
Sr. Punset, qué pasa con los s u e ñ o s Sería otra buena pregunta, todos soñamos.
Gracias
21 Febrero 2009 a las 1:17 am
La intuición es la razón que transciende la lógica.
Surge cuando rendidos, dejamos de pensar, dejamos de buscar soluciones. En ese momento, vacio de toda idea o pensamiento se produce un destello, un salto cuántico que nos hace ver la luz de algo que teníamos ahí pero no éramos capaces de ver.
Ahí radica la importancia del esfuerzo que tan bien comenta Eduard.
Dicen que Einstein intuyó su famosa teoría tumbado en la bañera rendido después de un duro día de estudio.
Saludos.
21 Febrero 2009 a las 12:02 pm
Aunque toda metáfora científica se debe tomar con mucha cautela y no creerla literalmente, sí es cierto que las metáforas nos ayudan a comprender mejor nuestro objeto de estudio.
Yo voy a emplear aquí una metáfora muy tosca para dar una idea (tosca) de cómo funciona nuestra mente creativa. Piensen en un muelle. Si lo presionamos por ambos extremos, lo estaremos “concentrando”. Cuando soltamos el muelle, éste se distiende bruscamente. Cuanto más conseguimos apretar (concentrar) el muelle, con más fuerza se soltará (expandir) cuando apartemos los dedos de los extremos.
Cuando una persona piensa durante largos periodos de tiempo sobre un determinado problema, se está abstrayendo del mundo: está concentrando su pensamiento, buscando una solución. Pero la solución a ese problema quizá le venga en un periodo de distensión mental, típicamente durante el sueño o la relajación. También durante el periodo de concentración puede sobrevenir la solución, pero, seguramente, durante esos momentos de micro-descanso mental que nos tomamos de manera natural.
Pensar no deja de ser una especie de ensayo y error. Te pones a razonar una cuestión y al cabo de un tiempo desistes. Vuelves a la carga, y otra vez a la sensación de errar, y vuelves a descansar un poco. Y así sucesivamente. En esos periodos de micro-descanso las redes neuronales se han expandido y relajado tras los de intensa concentración. Tensión y distensión. Tensión y distensión.
Por eso mismo se recomienda a quien va a hacer un test de inteligencia que piense los problemas un rato, pero sin obcecarse. Es mejor pasar al siguiente problema para distender la mente respecto del primer problema. Cuando se vuelva a éste, el inconsciente es posible que ya haya hecho su trabajo de búsqueda-expansión con éxito.
Por supuesto, sería cuestión de llevar al laboratorio esta hipótesis: que incluso cuando estamos en periodos de concentrado pensamiento, hallamos la solución a un problema (¿siempre, casi siempre, en qué porción?) en los breves respiros (distensión mental) que nos tomamos para descansar. Al retomar la cuestión nos sorprende el ¡eureka!
Pero intuyo que sería extremadamente difícil hacer el experimento bien.
Saludos.
21 Febrero 2009 a las 12:33 pm
Ha y que dar la voz de alarma: ¡NOS QUEDAMOS SIN PENSAMIENTO CIENTÍFICO!
Era algo que temía desde hace tiempo. Resulta que, según Richard Dawkins (un gran científico divulgador de la teoría de la evolución, un alter ego de nuestro Punset), está bajando alarmantemente el nivel científico de los estudiantes. Y, además, cada vez hay menos.
Pero no es sólo la impresión de Dawkins o mía. Carlos Elías ha escrito un libro sobre esta fatal tendencia: “La razón estrangulada”. No lo he leído pero he visto un vídeo en que Elías habla de las causas por las que, en todo Occidente, cada vez son menos los alumnos que se matriculan en carreras de ciencias (matemáticas, física, química, ingenierías… El propio Elías es químico además de periodista. Por cierto, en el vídeo en cuestión también interviene Lluis Quevedo, que ha trabajado para Redes). Por supuesto, no se trata de despreciar las carreras de letras. Nada más lejos de mi intención. El problema es que muchos jóvenes desdeñan el rigor epistemológico que ofrece la ciencia. Una de las más poderosas causas de esto es, como apuntan tanto Dawkins como Elías, el relativismo reinante, una ideología que da el visto bueno a cualquier visión del mundo, por más irracional que esa visión sea. Nuestras sociedades, con la punta de lanza de los medios de comunicación, están prestigiando el pensamiento irracional y la superstición: todo vale para el relativismo.
Yo abordaré estas cuestiones a fondo en el dichoso blog que todavía está en ciernes (o aquí si alguien me lo pide), pero me tomo la licencia (y nunca he hecho nada parecido desde que participo en este magnífico blog) de pedir encarecidamente a Punset y su equipo que investigue esta cuestión. Por ejemplo, podría entrevistar a Carlos Elías para que nos hablase del problema. Insisto: nos estamos quedando sin estudiantes de ciencias (con todos mis respetos por las letras). Creo que la cosa merece divulgación pública a través de Redes y ser tratado con el pormenor pertinente, que es mucho.
Amigos, tenemos que empezar a intentar revertir esta dramática situación. Entiendo que Punset y su equipo pueden hacer mucho en este sentido, tal es la confianza que tengo depositada en ellos. Por favor, consideren esta propuesta. Nos va mucho en ello. A todos. Gracias.
Un saludo.
22 Febrero 2009 a las 12:35 am
[...] Punset, “la capacidad metafórica es el primer requisito del talento”. [...]
22 Febrero 2009 a las 4:14 pm
Raus, no te preocupes por la deserción a la ciencia, pues acabo de oir en la radio,¿ será que por fin dicen una verdad? que se está cambiando las apetencias de los hombres españoles y que les gusta más la ciencia que el fútbol. Lo que si es verdad es, que la machacona insistencia en dar tanto contenido no ayuda, pero es precioso leer de gente que quiere estudiar porque programas como el de Eduard le ha motivado,….
Acabo de leer todas las intervenciones y me da la impresión de que no se llega al nucleo de la cuestión. Creo que las conexiones cerebrales hacen que siempre ajustemos los conceptos a las redes creadas, que a veces esas redes, como en el tema de la sinestesia ligan a un concepto con un color, a un objeto con un concepto y que es muy propio del cerebro ligarlos y usar metáforas. De esa manera tenemos como una especie de resúmenes o esquemas en los que añadimos todo lo visualizado e incluso tergiversamos lo que no encaja.
Otro concepto fundamental de lo que se habló al principio es el cerebro subconsciente y el cortex inteligente. Pareciera que esa conexión citada luego se olvida y se lia. Una persona se centra desde el punto de vista de su intelecto y todo lo demás desaparece por esos inhibidores. También por un desarrollo mental superior que hace no aflorar esa inmensa mayoría de cerebro inconsciente que hace realizar la mayoría de los actos de manera a veces absurda. Sin centrarse en lo que se debiera. Sin tener ese poder de los yoguis que eluden incluso el dolor físico,… pues el poder de la mente es capaz de hacerlo con solo saber dominar ese inconsciente, dejar a un lado todo el exterior, dejar a un lado los esquemas clasificados según, a veces, modelos antiquísimos y de origen genético incluso de hace millones de años. Es fácil controlar todo ello y poseer una inteligencia excelente, el único problema es que nadie hace caso a los docentes, pese a que es más fácil tener una buena educación siguiendo cuatro pautas que estar en contra de todo, actuar con el subconsciente reptiliano y sacar pegas a todo por solo querer jugar en la liga del cotilleo, de la crítica y poder sacar punta a todo. Eso es como meter un gol. Es más difícil estar liando todo, menos práctico y eso destroza este mundo. Muchas gracias.
22 Febrero 2009 a las 5:12 pm
No me acuerdo el nombre, porque fue hace mucho tiempo, pero lo que dijo se me quedó grabado para siempre. En las noticias decían que era la persona (humana) con mayor coeficiente de inteligencia del planeta, y que era mujer y se decían cosas espectaculares de sus logros intelectuales, como que había entendido no se que tipo de física en una sóla noche. Pues en las entrevistas que hacía, le preguntaban que a que atribuía su nivel intelectual tan alto, y ella respondia que se había estudiado todos los tests de inteligencia.
22 Febrero 2009 a las 8:04 pm
[...] Entre la psicolabia y la psicología están las entradas que siguen. Yoriento arremete contra las definiciones circulares en No encuentras trabajo porque no tienes “ocupabilidad”. Ya sabéis, la definiciones circulares son aquellas se definen dando vueltas a las palabras . En realidad son definiciones facilonas que alguien hizo apresuradamente porque estuvo procrastinando justo antes de tener que entregarlas. Sobre la psicología de la procrastinación nos ilustra Humanismo y Conectividad. Ya hemos dicho que cada uno, en definitiva, es libre de hacer o procrastinar lo que le plazca ¿Es libre? Va a ser que no, que Tu libertad es una ilusión del cerebro, según nos informan en Apuntes científicos desde el MIT. Por otro lado, Punset me consuela al afirmar que La capacidad metafórica es el primer requisito del talento, así que algunas conexiones que de vez en cuando me chisporrotean y relacionan absurdamente churros con merinas son signo de mi talento; qué bien . Pues vaya talento que debe tener el autor de New Math, que nos citan en Microsiervos. [...]
24 Febrero 2009 a las 9:47 pm
Me contaba un amigo que en su antiguo Departamento, en la empresa X, del país X, empezó a funcionar peor según se perdían los protocolos de comportamiento y trabajo.
¿Quién los creó?
En un principio se trataba de horarios y de cuotas de trabajo, de resultados, de objetivos…; a las que siguieron celebraciones que se fueron haciendo parte del mismo trabajo. Desde luego, amistad, roles y personalidades, amoríos… cosas tan simples como el sitio donde tenía que estar la máquina de café o la caja de los rotuladores.
¿Cómo desaparecieron?
Bueno, no desaparecieron… del todo. Cambiaron. Cambió la gente, aumentó la plantilla, ascendieron unos, se fueron otros; unos no tomaban café y preferían un té. Otros no entendían porque una anécdota era tan importante para otros o porque en el mes X había que superar un determinado índice de resultados.
Pero los protocolos cambiaron y el Departamento X ya no rendía igual de bien. Se mantenía en una producción aceptable, pero insatisfactoria para los objetivos generales de la empresa, que eran los de sus dueños.
Para solucionar lo que se constituyó en un problema, mandaron al jefe – al nuevo jefe – a visitar una empresa Y, en otro país Y, que regresó sin aportar nada nuevo: el Departamento siguió funcionando mal, cada vez peor, aunque la empresa, durante un corto periodo de tiempo, se dio por satisfecha porque tenía un argumento objetivo que dar a los accionistas sobre las soluciones que se habían dado al problema.
Mi amigo dijo entonces: – ¡Qué error! ¡Deberían habernos mandado a nosotros, a los encargados de…! ¡Dos meses de formación nos hubieran bastado, y hubieramos vuelto con la solución para nuestras necesidades futuras! ¡Además hubiéramos podido formar a los demás con los nuevos conocimientos! Hubieramos rentabilizado por la mitad de precio el viaje, éramos los que estábamos allí todo el día, los que sabíamos de qué iba la cosa, etc, etc, etc.
Pero la empresa prefirió actuar políticamente – de cara a la galería: sus dueños (mediante un golpe de efecto como aquel) – antes que racionalmente – de cara a la propia empresa: sus trabajadores, sus clientes y sus dueños. De cara a todos.
En fin.
- A mí todo esto – le dije – me recuerda a lo de Magdalena Álvarez en Siberia aprendiendo como luchan los trabajadores de los aeropuertos rusos contra la nieve….
- Tú, siempre tan metafórico y tan xxxxx – me dijo mi amigo.
- Es que no puedo remediarlo…. – le dije yo -. Dime tú a mí. ¿Qué xxxxx pinta una ministra andaluza en Siberia? ¿No hubiera sido mejor mandar un equipo de trabajadores de Barajas a que se formaran en Siberia o en Canadá – que queda más lejos – sobre que protocolos seguir en situaciones de emergencia como el que se vivió durante las pasadas nevadas de Madrid, y que regresaran al aeropuerto de marras para formar los equipos necesarios para que nunca volviera a suceder nada así!
- ¡Pues no! – Me dijo él – ¡Pues no! – Repitió -. ¡Y no te metas con la ministra, que es infalible! Además: ¡¿Por qué no va a poder irse una ministra como Maleni tan lejos como se pueda…?!
- Mira xxxxxx – le dije -. Vale. Que Maleni se vaya todo lo lejos que quiera, todo lo que quiera, pero que vuelva antes del próximo invierno. Y sí, desde luego que deberían haberos mandado a vosotros.
26 Febrero 2009 a las 12:36 am
ummm tendras racon?¿
2 Marzo 2009 a las 1:22 am
Admiado Puset.
¿Cuando se le dará a Gustav Carl Jung el sitio que se merece?
Jung habló mucho y bien de la actividad metafórica y la relación simbólica del individuo con la relidad.
Me gustaría que usted contribuyera a recuperar el legado de ese sabio llamado Jung.
4 Marzo 2009 a las 12:40 am
Cualquier sistema esta condicionado por los cambios del entorno, los economistas no han tenido suficientes incentivos para desarrollar nuevas teorías microeconomicas (economía información, información asimétrica análisis de señales de Sepence) y macroeconomicas (de las macro de las expectativas racionales a la macro del desequilbrio) …sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga…Cualquier persona que se quiera dedicar a la investigación, por ejemplo en buscar nuevos modelos de crecimiento,o en mejorar los sistemas de informacion que serian muy utiles para tener alarmas cuando los problemas aun no han entrado e la espiral negativa. Para poder dedicarse al estudio se necesitan el esfuerzo y los incentivos….Tambien los que estudian necesitan comer, sr.Punset.
4 Marzo 2009 a las 12:49 am
Capacidad individual de genios, de alto rendimiento que puedan vivir de sus articulos cientificos hay pocos, se necesita apoyar a la capacidad colectiva.
Pocos Einsteins aparecen cada siglo….
No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países,porque la crisis trae progresos.
-La creatividad nace de la angustia como el dia nace de la noche.
Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar “superado”.Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
-La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia
El problema de las personas y de los paises es la pereza para encontrar salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafios, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde se aflora lo mejor de cada uno,porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro.Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar para superarla
Albert Eisntein.
5 Marzo 2009 a las 2:09 am
Ramón, amén en gran parte de lo que dices. Es muy sencillo acomodarse y seguir la corriente… el problema que tiene ir a favor de la corriente es que no se sabe a dónde se va y uno puede acabar en cualquier sitio. Por ejemplo, eso es lo que les ha pasado a muchos que se han metido en un piso porque lo hacía el vecino y ahora con la crisis no pueden pagarlo. Las crisis son malas porque nos sacan del encantamiento y nos enfrentan con la realidad. Y luego viene el graciosillo de Solves -creo recordar- diciendo que cómo se le ocurre a la gente meterse en hipotecas de 200.000 €… graciosillo porque lo dice despues de que la gente se haya metido en los pisos y no antes. Pero hay gente que llega a situaciones límite y a veces no cuentan con los medios mentales ni físicos para reaccionar en esos momentos… .
Saludos.
5 Marzo 2009 a las 2:40 am
En relación al “peazo tema” planteado por el señor Punset:
Si existe una relación matemática entre la disposición de los lunares del cuerpo y la disposición de las estrellas.¿Por qué no vamos a poder combinar conceptos o términos entre los que existe una semejanza o nexo, para que nos abran otras posibilidades? Pienso que muchos problemas de nuestro mundo ocurren por la vista corta de mucha gente (de los que mandan y los que les siguen)… por la enorme falta de imaginación y por la comodidad que tienen muchos de seguir la corriente imperante. No es solo que la capacidad metafórica sea el primer requisito para el talento, sino que es el primer requisito para que sigamos vivos y no nos sigamos cargando nuestro planeta.
Salsaludos.
7 Marzo 2009 a las 6:55 pm
No quiero referirme a nadie para que no parezca esto un diálogo, prefiero verlo como una tertulia. No tengo muy claro lo que es alegoría o metáfora ni isomorfismo y suelo hablar de paralelismo. Tampoco soy muy partidario de etiquetar, creo que ayuda a organizar el pensamiento pero lo limita parcialmente. Me gusta combinar conceptos (presentarlos mutuamente, que se conozcan y charlen). Gracias a esta manera de ser he disfrutado de situaciones como (hace ya años) conocer con una guitarra las revoluciones de un motor antes de saber Solfeo y Física (esto último no ha cambiado mucho). Con frecuencia se habla de Ciencias o de Letras, de Matemáticas o de Pintura, de conocimiento científico o de sentido artístico…
Creo que perdemos de vista que son ramas del mismo árbol del pensamiento-conocimiento. Además solemos hacerlo en el sentido excluyente “viva el Gallo-muera Manolete”: razón v/s emoción. Creo que es (aunque solo sea eso) más práctico poner los animales tirando en la misma dirección que enfrentarlos para que el carro avance. Como anécdota para los ejemplos de Newton o Einstein mencionados por otros contertulios (¡por Dios, salvando las distancias!) diré que estudié bachillerato junto con un hermano dos años mayor que yo, curso a curso de compañeros de pupitre comparitendo un libro de texto. Después de intentar resolver problemas de Física o Matemáticas toda la tarde, nos acostábamos sin conseguirlo. Durante el sueño yo hablaba. Él se despertaba, me hacía preguntas y tomaba nota. Los problemas salían. Al día siguiente, simplemente me dolía la cabeza y no recordaba nada. ¿Qué forma de inteligencia era esa?
Con respecto a lo de etiquetar me da la sensación de que algo interno nos empuja a organizar de algún modo la riada de información que percibimos continuamente, sino no somos capaces de procesarla o almacenarla. Tiene que tener “un sentido”, adaptarse a una estructura previa o se le construye una nueva. Lo vivo cuando veo las losetas del W.C. (evidentemente relajado) y contemplo caras, árboles… igual que contemplo constelaciones en el firmamento. ¿son objetos independientes a los que impongo una etiqueta o hay relación entre ellos y yo la descubro?. Creo que la pregunta es vieja (por supuesto anterior a mi, ¡faltaría más…!) ¿es el concepto una etiqueta de los seres o son estos ejemplos imperfectos de aquel?. Hay más preguntas que respuestas y por cada respuesta aparecen mil preguntas. Para los que estamos atrapados en la filo-sofo-dependencia creo que es mejor utilizar varias formas de pensamiento, inteligencia (o lo que sea) y no ceñirnos a uno en particular. Lo veo como una situación de emergencia: hay medidas a corto, medio y largo plazo. La intuición me parece más rápida y eficaz, la racionalidad la veo como más lenta, eficiente y a un tiempo mas largo.
Nada agudiza tango como tener un problema, por eso las crisis “espabilan” al personal. En cualquier caso, hay personas que no las necesitan: su imaginación le proporciona de sobra temas en qué pensar. Alguien hablo de las definiciones circulares (o algo parecido) como:
-Gallo: macho de la gallina
-Gallina: hembra del gallo
Estamos hablando de capacidad metafórica, talento, inteligencia de un tipo u otro, pensamiento…
Tango claro qué es existir (desde que me los explicaron de parte de un tal Descartes): Pienso, luego existo
Pero ¿quién me dice qué es pensar?
7 Marzo 2009 a las 7:58 pm
Sucede que el mensaje que quiero emitir se ve influido por mis dotes emisoras, el medio de comunicación utilizado y, además, requiere de una interpretación del que lo recibe. El resultado es que la coincidencia entre lo pensado por uno y lo entendido por otro no siempre es la deseada. Llegados a este pundo hay que agarrarse al clavo ardiendo de las intenciones y, en lo que a mi respecta, son de absoluta sinergia o, como mínimo, de “co-laboración”. A veces se pone un ejmplo que, sin darse cuenta, nos lleva a pensar en otra cosa. Si hablo de un personaje de un chiste y le llamo Pepe o Manolo me arriesgo a que Pepe o Manolo se den por aludidos pero es que más genérico e impersonal que esos dos nombres solo queda el indefinido “uno” y es tan evidente como que dos y dos son cuatro.
En relación al tema de la tertulia se me ocurre que hay que utilizar todos los medios que aporten algo y no renunciar a ninguno. Podríamos decir que el poeta le echa imaginación al motor de su creatividad, hace turismo, intuye y explora rutas nuevas y encuentra respuestas antes que el científico. El científico sería algo así como el autocar de ruta, con horarios, pasajeros, medidas de seguridad, etc. El poeta no sabe lo que busca pero reconoce de inmediato lo que encuentra, el científico tarda en darse cuenta de lo que ha encontrado aunque sabía bien lo que buscaba. Pero de ningún modo creo que nadie sea mejor o peor que nadie ni uno deba prescindir del otro. Necesitamos por igual a los dos.
11 Marzo 2009 a las 10:36 pm
Nikomallas, al hablar de los raros dibujos de las losetas, me he acordado de aquellos desconchados que había en mi cuarto de la niñez y que me hacía crear imágenes, escenas e incluso hacía premoniciones y escenificaba mi actuación. Con ello no me figuré que eso ayudaba a constituir mi inconsciente de manera adecuada. Creo que lo mismo pasó con tus problemitas trabajados por ese inconsciente toda la noche y que lógicamente buscaba soluciones. Creo que de la misma manera el prehistórico habría dibujado sus búfalos en el techo de la cueva, representaba su escena de caza a base de piedras y musgos, simulaba sus experiencias con palitos y ceniza, barro y agua,… se daría cuenta que eso funcionaba, pues haciendo esas pijadas cazaba más, sin saber que eso formaba un intelecto mejor, sin saber que esas chorradas le distinguían de los demás animales, sin saber que esas ridiculeces eran decisivas para su supervivencia,… conformó el córtex cerebral humano. Muchas gracias.
12 Marzo 2009 a las 12:52 am
Gracias
Veo que soy un bicho raro menos raro de lo que pensaba. Por motivos que no vienen al caso estoy descubriendo, a mis años, el poder de la comunicación. Hay cosas de las que llaman virtuales más reales que algunas realidades.
14 Marzo 2009 a las 9:02 pm
Estoy de acuerdo en la riqueza potencial de la discusión, su aporte a la actividad creadora y su valor como fuerza evolutiva aunque en mi opinión habría que despojarla de unos matices negativos de imposición a los demás, de afán por sobresalir y cosas parecidas. Me quedaría con la visión de “experimento mental compartido” o con algo así como la “tormenta de ideas”.
En cuanto a lo de quedarse sin pensamiento científico, también hace muchos años que estoy de acuerdo, incluso antes de leer los anteriores comentarios. A veces pienso que efectivamente tenemos lo que nos merecemos. ¿Cuantos programas, películas, etc. hemos visto en los que el “científico” se presenta como un “chalado” bicho raro de bata blanca con los pelos de punta y desaliñado haciendo experimentos ridículos?. Tal vez se pretenda hacer atractivo y simpático el tema, pero creo que solo se ridiculiza. Como tantas otras veces, descuidamos los modelos que presentamos a los más jóvenes y, ya se sabe, de aquellos polvos estos lodos.
¿No sabes el autor de la obra…?, ¿ No has leido …?
¡Que poca cultura!.
¿No sabes calcular el área de …?, ¿No sabes qué es un polinomio…? ¡Oye…, que yo no soy de Ciencias…!
¿Os suena? ¡Y no hablemos de la “retribución social” por destacar en el mundo del Arte o en el de la Ciencia…!
Pero hablamos de herramientas a nuestra disposición que no tenemos necesidad de oponer de modo excluyente.
Tendemos a ser binarios planos: Si-no. Blanco-negro. Arriba-abajo.
Un espacio mental de dos dimensiones. ¿Qué pasa con el talvez, el gris…?
Y la joya de la corona: MEJOR PEOR. ¿Por qué hacemos la pregunta de cual es mejor, el cuchillo o la tijera? ¿No será que son simplemente DISTINTOS? Mejor para qué, peor para qué.
No se si me he apartado del tema central pero creo que la metáfora se sale del plano y añade otra dimensión.
Gracias, solo pretendo ayudar y ser ayudado a pensar
18 Marzo 2009 a las 4:37 pm
Es verdad, Nikomallas. Demasiadas veces convertimos la discusión en una forma de competir socialmente, de intentar ganar prestigio a costa de anular al contertulio frente a los otros, o frente a nosotros. Deberíamos dejar de sacarle filo a las lenguas y afinar el oído. De lo contrario, como nos dice Punset, acabaremos inhibiéndonos ante el mensaje del otro: no lo escucharemos.
Espero que el pensamiento racional no esté lo amenazado que temo.
Un saludo.
18 Marzo 2009 a las 7:00 pm
Raus, eso quería decir, pero con menos sapiencia claro, enhorabuena, por fin te has dado cuenta que el perfume bueno se presenta en frasco pequeño. ¿Alguna vez habías comentado tan concentrado? Por favor, Nikomallas, está clarísimo ¿ no? jiji, es una broma. Muchas gracias.
19 Marzo 2009 a las 1:06 am
Os lo agradezco, releo y solo puedo pedir disculpas. Lamento no poder aportar más que anécdotas personales y preguntas. No tengo el oido muy fino pero trataré de escuchar más (va con una sonrisa, sin sarcasmo). Muy acertado el refrán en tiempo y lugar (broma aceptada). De verdad gracias.
Saludos.
19 Marzo 2009 a las 8:27 am
Nunca, Kiketxu, amigo. Pero le estoy tomando el gusto.
21 Marzo 2009 a las 7:43 pm
No hay que confundir el tema con un ejmplo que se ponga (más o menos acertado) para intantar aclararlo. Me refería a la actitud de rechazo debida a prejuicios que nos privan de posibles aportes enriquecedores y al cuidado que debemos poner a la hora de presentar modelos a los más jóvenes, no a que entienda por pensamiento racional lo que expongo en el ejemplo. En cualquier caso, como con el trigo, para tener cosecha intelectual hay que salir de la burbuja al campo y comprender un poco a los que somos “de a pié” para que no nos sintamos bajo el “efecto eco” o ante el “síndrome del cuchicheo”.
Saludos
26 Marzo 2009 a las 4:06 pm
[...] Vamos a reflexionar un poco sobre un par de cuestiones que vengo rumiando desde hace ya tiempo y que gracias a la luz de Eduard Punset estoy ya en condiciones de vomitar. La primera es que lo Realmente Importante en toda esta película que parece dirigida por David Lynch, y que llamamos vida, no somos nosotros, sino los genes. La información al fin y al cabo, pues, corríjanme si me equivoco, pero los putos genes son información al fin y al cabo. Y en cualquier ámbito que te muevas es la información lo importante y no todo lo demás, por bonito o funcional que pueda parecer. Google lo entendió y miren donde está. En fin, que son los genes los verdaderos protagonistas de la historia, de la vida. Amén de las bacterias. [...]
1 Abril 2009 a las 6:10 pm
Desmenuzando, lo que pasa es que esos genes ahora sabemos que actúan como los de esas bacterias que citas, los adoptan, los cambian y juegan con ellos, por ello es fácil entender que es fácil jugar con este intelecto y hacerlo a nuestro modo. En realidad la primera imagen metafórica surgió hace 200 millones de años, cuando los mamíferos vivían de noche entre dinosaurios todopoderosos de cerebro alargado. Nuestros antepasados, con su oido desarrollado en un cerebro redondeado creaba fantasías, imágenes, metáforas según sonidos de los que dependía su vida. Hace 150 millones de años salimos de las tinieblas y gracias a esas imágenes en las que se preveía un futuro más claro empezamos a comer dinosaurios con 50 cm. Hace 7 millones de años bajamos de los árboles, vislumbramos otros mundos, descubrimos la totalidad de este, soñando en prados del vecino que siempre es más verde, eso es ilusionante y ahí empieza a desarrollarse esa máquina pensante, la cual con solo imaginar algo es capaz de conseguirlo. ¡Qué pèna que todavía la mayoría del mundo no se haya enterado de ello! Muchas gracias.
24 Abril 2009 a las 5:13 pm
Alguien se ha leído más de un libro de Malcolm Gladwell – Blink y Outliers. Magníficos libros…
1 Junio 2009 a las 2:51 am
[...] Además, claro está de la intuición, que es una influencia muy justificada. [...]
4 Junio 2009 a las 5:02 am
[...] http://www.eduardpunset.es/blog/?p=175 [...]
6 Julio 2009 a las 4:20 pm
[...] el blog de Eduard Punset he encontrado un artículo muy interesante que habla sobre los inhibidores latentes, sobre la capacidad metáforica y el talento en los seres [...]
4 Noviembre 2009 a las 2:50 pm
[...] Fragmento de un post de Eduardo Punset, 16/02/2009: [...]