El pecado de los viajeros abandonados recientemente a su suerte en algún aeropuerto europeo no fue otro que comportarse como la gran mayoría de los ciudadanos: querían, simplemente, disfrutar de unas cortas y caras vacaciones después de meses de duro trabajo. Pero ni el Estado ni las empresas ni las instituciones sociales habían previsto remedio alguno para las dificultades que se encontró esa gran mayoría.
“Lo peor que le puede pasar al ciudadano corriente es formar parte de la inmensa mayoría a la que no le pasa nada” (Imagen: Archives of Ontario.)A la gran mayoría o se la deja que se las arregle solita para salir de apuros o se la somete a exacciones constantes que le producen desasosiegos infinitos: límites de velocidad cambiantes, niveles de impuestos injustificados, colas para conseguir la guardería para los niños o la escuela más adecuada… Lo peor que le puede pasar al ciudadano corriente, a las mujeres y hombres de la calle, es formar parte de la inmensa mayoría a la que no le pasa nada. Para que se ocupen de ti, querido lector, te tiene que pasar algo. Debes formar parte de una minoría, no de la mayoría.
Las minorías son pequeñas, pero variadas. Destaca el embrujo que ejercen sobre los medios de comunicación y, muy a menudo, sobre los recursos del Estado, en comparación con los que éste dedica a la inmensa mayoría. Vale la pena aludir con su nombre a las distintas minorías que han sido objeto de atención y cuidado por parte de las clases dirigentes, en gran parte gracias a haberse ganado a pulso el favor de la opinión pública. Los defensores del reconocimiento de los derechos de los colectivos gays –un colectivo discriminado hasta el exorcismo en el pasado muy reciente– constituyen un ejemplo de grupo minoritario que ha conseguido recabar la atención del Estado y de los medios.
¿Otros ejemplos de sectores minoritarios de los que se ocupan los Estados y los medios de información? Hay muchos. Por ejemplo, la presión social ha conseguido que se atiendan los problemas de un sector minoritario, en detrimento de la mayoría, en el ámbito de las residencias para la tercera edad. ¿Dónde pueden vivir decentemente y ser cuidados adecuadamente, después de una vida abnegada, los pensionistas? Si son muy pobres, puede que encuentren una residencia para ancianos a precios y calidades abordables. Si son muy ricos, con mayor facilidad. La inmensa mayoría –los que no son muy pobres ni muy ricos– no tiene salida.
Al comparar la atención prestada a las injusticias impuestas a sectores minoritarios con la indefensión generalizada de las grandes mayorías en la vida cotidiana resulta que no hay color. ¿Alguien se ha entretenido en medir el nivel de violencia generado en todo el mundo por habernos negado durante miles de años a enseñar a los jóvenes que hacía falta saber ponerse en el lugar de los otros? ¿Hasta cuándo se va a permitir que las grandes mayorías se incorporen a la vida adulta sin haber oído jamás hablar de altruismos y empatía?
¿A cuántos de mis lectores les gustaría conocer en detalle las cartas de lectores que forman parte de las grandes mayorías? Muchos de ellos exponen su desamparo ante un gran amor incomprendido; otros, los dilemas lacerantes que provoca la formación de los bebés y de los niños porque nadie se ha ocupado del aprendizaje de las emociones con que venimos al mundo; muchos otros necesitan que alguien los ilustre sobre las consecuencias del odio y del desprecio, la gestión de la sorpresa, el control de la rabia. En definitiva, saber lo que nos pasa a todos por dentro y no sólo lo que les pasa a unos pocos desde fuera.







2 febrero 2009 a las 1:14 pm
Para que se ocupen de ti, tienes que ser de una minoría…
Las minorías son pequeñas, pero variadas. Destaca el embrujo que ejercen sobre los medios de comunicación y, muy a menudo, sobre los recursos del Estado, en comparación con los que éste dedica a la inmensa mayoría….
2 febrero 2009 a las 1:17 pm
Eduard,
por una vez, lo que más me ha gustado de tu post es la foto… Veo en el mundo más minorías desatendidas que mayorías. Para que se ocupen de tí, en este mundo tienes que pertenecer a la minoría adecuada en el momento adecuado. Si no, quizás es mejor refugio la gran mayoría, a la que no puede hacerse un daño muy grande (salvo que se le haga a todos, minorías incluidas)…
2 febrero 2009 a las 1:38 pm
Parece que la maquinaria del estado se ocupa de manera somera de las mayorías en favor de colectivos que coyunturalmente son agraciados ya por necesidad imperiosa o por interes politico . Todos o casi , pertenecemos a la mayoria pero a su vez podemos formar parte de una de esas minorias agraciadas , ojala supiearmos a que arbol arrimarnos en cada momento , mientras seguiremos sufriendo las consecuencias de los designios de papá estado
2 febrero 2009 a las 1:55 pm
Tal vez sea cierto que las minorías atraen más la atención, pero eso no garantiza que la atención se traduzca en una mejora de su situación. Pienso en las prostitutas nigerianas de la Rambla de Barcelona, en las tribus amazónicas expulsadas de su tierra por madereros sin escrúpulos, en los habitantes de Tuvalu que ven desaparecer su país por la subida del nivel del océano… Tantos ejemplos que se me colapsa la mente. Lo siento, no puedo seguir escribiendo… :’-(
2 febrero 2009 a las 2:01 pm
No puedo estar más de acuerdo. La noticia es un poblado desalojado habitado por una mínoria y no las decenas (supongo, no tengo datos) de hipotecas ejecutadas al día en españa.
La mayoría no se puede etiquetar, y si no se puede etiquetar no nos interesa. Sólo podemos manejar lo que podemos poner nombre.
Despues de todo mediocre, viene de medio.
2 febrero 2009 a las 2:11 pm
No veo muy claro el planteamiento de este post respecto a mi forma de pensar. Sin duda, pertenecer a una mayoría te otorga la fuerza que la propia mayoría ejerce como órgano de presión y que facilita la consecución de los objetivos, cosa que no ocurre en las minorías. ¿A cuántas personas no les mueve tal pensamiento la simple envidia que surge del egoísmo puro y duro? En este mundo, últimamente cada vez más individualista, por desgracia, se tiende a pensar que lo que se quiere es nuestro. Por otro lado, no hay que olvidar que no siempre las mayorías son las más olvidadas por el hecho de no ser minorías, véase si no el caso de cómo está repartida la riqueza y el poder en este, nuestro mundo.
2 febrero 2009 a las 2:49 pm
Tanpoco hay que olvidar que una mínoria forma parte de una mayoria, en consecuencia esa mayoria es la que decide como tratar a su mínoria y visto lo visto en este “paraiso” donde vivimos, no siempre se trata igual, pero supongo que eso ya depende de los escrupulos,creencias o simplemente cultura de los entes que forman esa mayoria.
2 febrero 2009 a las 3:55 pm
Esas minorias son consecuencia de un mal planteamiento de la mayoría.
2 febrero 2009 a las 4:04 pm
Hay algo mucho peor que ser parte de una minoria a la que, eventualmente, alguien hace caso; o ser parte de una mayoría invisible: ser parte de una minoría y que te ignoren. Eso, eso sí es un drama; y eso pasa en medio planeta, por no decir en todo él.
Salutacions.
2 febrero 2009 a las 4:10 pm
Hace diez o doce años, al día siguiente de unas elecciones publicaba Máximo en el País un chiste que consistía en un cuaderno (con el título de “democracia selecta”) con el siguiente texto:
* La mayorías pueden equivocarse
* Las minorías, jamás
Manifiesto de analistas damnificados en su amor propio por la (también equivocada) realidad
Pues eso, coincido en que muchas minorías, si no el poder, desde luego reciben mucha más atención de la les corresponde. Y no pongo ejemplos porque no sería políticamente correcto y sería muy largo de explicar.
2 febrero 2009 a las 4:20 pm
No sé qué ocurrirá en el resto del mundo pero en España como seas español, mayor de 35 años, blanco y asalariado… ¡lo llevas claro!. Ya sabes lo que te toca: a pagar impuestos, pensiones, subsidios, ayudas, becas, etc. que nunca en toda tu vida vas a disfrutar. Y como te quejes eres racista, prejuicioso, insolidario o peor.
En estos tiempos NO tienes derecho a una casa de protección oficial, NO tienes derecho a una sanidad por lo menos regular, NO tienes derecho a elegir la educación de tus hijos… Así que pagas una casa a precio de oro, te haces un seguro de salud (700 euros al año, en los mejores casos), pagas colegios privados, te haces un plan de pensiones. ¡Y nada de eso desgrava!. ¿Cómo es posible?. ¿Acaso no estás liberando al Estado de una carga económica fuerte?. Si todos los usuarios de la sanidad privada decidiéramos pasarnos a la pública el sistema se colapsaría (ya lo está, pero mucho más) y, en cuanto a los colegios ¡no quiero ni pensarlo!.
El tema está muy mal pero nos tienen bien pillados con eso de las nóminas. Y luego no piratees pero te cobro la multa por adelantado (hombre, pues ya que me cobras el canon digo yo que tengo licencia para piratear lo que quiera, ¿no?), invierto en radares en vez de en mejorar las carreteras, inauguro hospitales pero no pongo médicos, etc.
Que Dios reparta suerte, que nos va a hacer falta.
2 febrero 2009 a las 5:44 pm
No confundamos la visibilidad con el bienestar, por favor. Saludos.
2 febrero 2009 a las 7:37 pm
Patricia, tu no eres nada de lo que dices, en realidad no creo que digas ni una sola verdad, me parece que tu eres simplemente una militante de extrema derecha. Es eso bueno o malo lo puedes decir.
2 febrero 2009 a las 8:46 pm
El problema de pertenecer a una minoría es la inseguridad que esta reporta. La mayoría es segura, nadie dice ni hace nada en contra de la mayoría.
Pero un día alguien de la mayoría se da cuenta ( seguramente por una cuestión personal más que por empatía) de que en el planeta hay alguna minoría que necesita ser conocida, que necesita la atención de todo el mundo para poder darse a conocer y dejar de ser una minoría desconocida i pasar a ser conocida y aceptada.
Esto precisamente, el hecho de distinguir entre mayorías y minorías es lo que nos hace seres humanos. El resto de animales del planeta se rigen por una simple regla: el más fuerte vive y el débil muere. No existen ni mayorias ni minorias porque las minorias mueren.
Los humanos, dotados de una capacidad intelectual privilegiada no nos damos cuenta que tanto las minorías como las mayorías son personas. No nos hacen falta grupos sociales para vivir. Pero si no distinguieramos las mayorías de las minorías nos regiriamos por los instintos animales que nuestros sentimientos y conocimientos intentan ( en la mayoría de los humanos) reprimir.
Por tanto, en alguna parte de nuestro cerebro existe algo de empatía que evita que nos comamos los unos a los otros pero que no es lo suficientemente fuerte para eliminar las minorías sin que suponga la muerte de nadie. El problema es que la empatía es una cualidad que poseemos que debe ser expandida des de que nacemos, cosa que desgraciadamente pocas personas hacen.
¿Y si la solución fuera disgregar la mayoría en minorías? De este modo habría una mayoría de minorías, el problema sería que estariamos solos.
2 febrero 2009 a las 10:22 pm
No creo que las minorías tengan ventajas. Lo que tienen se lo han ganado haciendo ruido.
Saludos.
2 febrero 2009 a las 10:28 pm
Hola Eduard. Intervengo por primera vez en tu blog aunque hace tiempo que lo leo. Tu programa lo sigo desde hace muchos años, cuando entrada la madrugada me acompañabas con tu inmensa curiosidad por todo lo que te rodeaba y contagiándome tus ganas de saber. Tu audiencia, entonces, éramos una minoría. La gente te miraba con cara extraña cuando hablabas de “redes” y sólo los más insomnes o los que como tu y yo mirábamos a nuestro alrededor sin creer del todo nada de lo que veíamos, sabíamos que algún día dejarías de estar escondido y saltarías para bañar con tu sabiduría y cariño a la gran mayoría.
En mi opinión, entiendo que en algunas ocasiones tus artículos sirven para provocar el diálogo entre los que te seguimos, los “seres de la calle” a los que aludes en tus últimas entrevistas. No obstante, y respetando esta visión tan parcial sobre las minorías, me apetece colaborar diciendo que mientras no vivamos sabiendo que en realidad todo es “uno” y cada parte en si misma es valiosa, nunca avanzaremos. Las minorías son partes de la mayoría que destacan. Y la mayoría, mirada con lupa, son unidades de minorías maravillosas y únicas.
Hemos de dejar de ver sólo trozos. Cuando hay una minoría que padece, no es que la mayoría lo pase en grande. Y sí, tu artículo habla de la desatención de la gran mayoría por parte de las personas a las que hemos designado para que nos representen y lideren. Pero ¿que hacemos cada uno de nosotros, uno por uno, para atendernos a nosotros mismos? ¿Por qué esperamos que nos solucione problemas alguien externo a nosotros? ¿Por qué no empezamos por entregarnos un poquito más a los seres que nos rodean sin necesidad de pedir nada?
La Humanidad es sólo una. Y ¿una es minoría?
Un abrazo y gracias por seguir adelante a pesar de todo lo que has pasado.
2 febrero 2009 a las 10:51 pm
¿Se puede calificar a una persona de pertenceer a la extrema derecha sólo por exponer unas ideas en las que dice que el sector intermedio no recibe ningún tipo de ayudas por parte del estado? ¿O por que vaya a médicos privados?
¡Pues mal se pone el asunto!
Tal vez la explicación a todo esto de las mayorías y las minorías y quiénes reciben más ayudas estatales y sufren menos gravámenes se explique con simples matemáticas: si repartes ayudas entre diez sale más caro que entre tres; y si recaudas más a los diez, recaudas mucho más que cobrándole más a los que son tres.
Y sí, es curioso como en este país en lugar de “repartir” entre todos, alguien cre aun número y a los que pasen de él se les niega cualquier tipo de ventaja, mientras los que están por debajo las tienen todas. NO digo que no las merezcan más, digo que no es el reparto más justo, porque alguien que ingrese cien euros anunales (¡vamos, nada!) que otro, puede verse sin ningún tipo de “guiño” del estado, mientras el primero los disfruta todos. Habría que establecer tablas más ajustadas a la realidad y un reparto más equilibrado y justo.
¡Ah, y si los políticos “protegen” a las minorías es sólo por hacerse propaganda y porque está bien visto ser desprendido con los que poco tienen! NO os engañéis, SOMOS VOTOS.
3 febrero 2009 a las 12:34 am
[...] hoy día si no eres una minoría no eres nadie. No hay comentarios Haga un comentario…trackback addressThere was an error with your comment, please try again. nombre (obligatorio)e-mail (no sepublicará) (obligatorio)url [...]
3 febrero 2009 a las 2:21 am
Entiendo que el sr Punset no ha querido menospreciar a las minorías SINO QUE que ha querido acentuar el lado hacia donde no miramos: la masa, nosotros, la humanidad. Y esa gestion de la rabia, ese aprendizaje de la empatía, esa dificultad en sobrellevar lso dilemas y dolores de la vida…no por ser mas comunes, son menos importantes.De hecho, son la clave de muchos de los telediarios. Violencia y destrucción que se vería algo atenuada si, tal como señala Punset llegamos a saber “lo que nos pasa a todos por dentro y no sólo lo que les pasa a unos pocos desde fuera”.Brillante parafrasis sociológica del bifidus activo!
3 febrero 2009 a las 12:40 pm
Puede que a veces si, pero ¿cuantas minorías estan dejadas de la mano de dios?, ¿cuantos padres con hijos con una rara enfermedad de esas no saben que hacer para salir adelante porque nadie los escucha?,¿cuantos ciudadanos están sufriendo abusos de esta o aquella administración en temas minoritarios y nadie los ayuda?, ¿cuantas personas en el ambito cotidiano son rechazadas por la sociedad de su entrono y nadie se ocupa?, cuantos trabajadores dentro de su misma empresa sufren el acoso laboral o de otra índole y nadie se ocupa? y aún perteneciendo a una de esas minorías que apunta como, a mi modo de ver, privilegiadas ¿cuanto han sufrido antes de ser atendidas?.
Déjeme robarle dos palabras: Prefiero estar en la mayoría “altruista” y “empática”.
3 febrero 2009 a las 12:50 pm
Como siempre lleva razón sr.Punset. Uv. me ha inspirado LA SOLUCION. El dos por ciento de la poblacion son superdotados. Tienen sus propias asociaciones para denunciar lo mal que se les trata. Ayer salió una autoridad por la radio diciendo que necesitamos más pediatras. Si no recuerdo mal, decían que la media europea por pediatra estaba en 600 niños por médico y en españa los pediatras tratan 1200. Nunca he oido que nadie pida superdotados. Hay 1 superdotado para 50 personas. ¿Porque no se aprovechan? Cada superdotado podría soportar el consejo de 50 empresas, con los ojos vendados, para que no cometieran tantas burradas. Y haríamos feliz a un colectivo minoritario y despreciado.
3 febrero 2009 a las 2:20 pm
En realidad todos sabemos la importancia que han tenido las minorías durante la mayor parte de nuestra historia: o muy poca o ninguna. Pero, también yo lo creo cierto, en los últimos tiempos están adquiriendo un protagonismo exagerado y decisivo, en según que sitios y para qué cosas.
Sintomático de que La Constitución que nos debiera amparar como personas no lo hace, o lo hace muy mal, y del análisis evolutivo de la minoría, podríamos llegar a la conclusión de que su éxito está siendo directamente proporcional al porcentaje de votos que separa a las dos típicas mayorías que siempre luchan y ansían gobernar en los países democráticos: Otorgando reivindicaciones a minorías inclinan la de por si ajustada balanza electoral, y los votos son las armas de la libertad, su fuerza y el poder. Pero como es tan parecido lo que ofrecen las políticas de unos y otros, es tanto lo que está preestablecido entre estos y aquellos como intocable, que es tan inverosímil que falten ideas nuevas como imposible que las hallan y poderlas aplicar, con lo que, al poco tiempo, se vuelven a igualar. Y vuelta a buscar a quien concederle algo para poder volver a ganar. Eso sí, como son muy listos, no buscarán entre los enfermos o mancos, solo entre los que les puedan aupar.
No obstante, el problema no surgirá nunca de conceder a alguna minoría lo que le sea de justicia, sino del daño que ésta pudiera hacerle con ello a la inmensa mayoría.
Greetings
3 febrero 2009 a las 3:14 pm
Don Eduard ,,, me temo que ..tod@s somos “minoria(s) “..pero somos …(¿o queremos,o sabemos…) …CIUDADAN@S ? (Me pregunto y pregunto…)
3 febrero 2009 a las 4:32 pm
[...] M’han passat prou coses per a començar a pensar que pertanyo a un grup social llargament discriminat i la meva alegria ha estat majúscula quan avui, Eduard Punset em donava la raó. Sóc un jove amb ingressos normals, un treball normal i una situació familiar normal. Visc de lloguer i no m’ha explotat el pis, no m’han estafat amb les hipoteques SubPrime, no m’han fet fora de cap empresa i no sóc cap banquer en bancarrota. Pertanyo a la majoria. Lo peor que le puede pasar al ciudadano corriente, a las mujeres y hombres de la calle, es formar parte de la inmensa mayoría a la que no le pasa nada [...]
3 febrero 2009 a las 5:56 pm
Posiblemente sea así, y todo alrededor lo confirma. En el colegio donde trabajo, la atención está prácticamente acaparada por un aula de TGD, es decir, un aula de adaptación, ayuda e integración de niños con autismo. Si tienes un hijo o hija (por Bibiana y sus complejos) autista, puedes estar seguro que tu hijo recibirá trato totalmente especial para el tratamiento del trastorno. Pero si tu hijo es del montón, de los normales, de los que sacan bien y notable, gracias al estimulo de los padres en casa, pasará inadvertido, quizás no reciba el cariño que necesita en la escuela. La minoría, para bien o para mal, siempre es egoísta.
En un hormiguero, la hormiga que no trabaja, la que no es como la mayoría. es rechazada o expulsada.¿Es entonces condición humana este sentimiento?, o ¿es condición de los animales con gran cerebro?
3 febrero 2009 a las 7:59 pm
Quizás sea algo tan ilusorio este diálogo sobre minoría-mayoría, como la necesidad de focalizarnos en algo, en la unidad. Una masa es una unidad, y más aún si se la observa de lejos, pero está llena de cabezas, pelos, colores… nos altera, nos azora tanta diferiencia en la aparente y falsa igualdad.
Sin embargo cuando, por ejemplo, en una foto vemos un grupo de gente y un personaje separado del resto, nuestra atención va imantada hacia ese ser solitario. Indagamos o fantaseamos en como sera, que piensa, que ama, por que está separado del grupo, podemos establecer incluso empatía con el personaje por el hecho de su voluntaria soledad.
Somos únicos, minoritarios, y como tales deseamos ser tratados, pero sin olvidar que formamos parte de algo colectivo, universal. Nuestro afán por hermanarnos no borra la necesidad de que nos sintamos diferentes al resto, esa es nuestra contradicción con la que nos tocará vivir hasta morir.
Quizás un botón de muestra de lo que digo es esta buena frase:
““Donde todos piensan igual nadie piensa mucho”.
W. Lippmann.
Un saludo para usted SE¿OR Punset y a todos los que lean esto.
3 febrero 2009 a las 9:23 pm
En realidad, creo que seria muy dificil que la gran mayoria de la que estamos hablando, se vuelva minoria de la noche a la mañana.
En esta sociedad tan globalizada él que no sigue la corriente, corre el riesgo de quedarse estancado.
Pero ¿podrian haber ciertos genes revolucionarios, que se manifiestan desde la niñez, los cuales nos obligan a no seguir a esa gran multitud?….
Por otro lado, como comento un profesor mio; la sociedad no existe. Nadie ha visto a la sociedad, nadie ha hablado con ella y mucho menos alguien a comido con ella. Lo que existen son individuos con caracteristicas en común, como el lugar donde viven, su lugar de trabajo, etc.
Es nuestro costumbrismo lo cual nos invita a generalizar todo lo que vemos, evadiendo a cada individuo en un solo grupo que llamamos sociedad.
Nos falta mucha educacion para querer pertenecer a una minoria, por que lo mas facil pero finalmente doloroso es estar en aquel gran grupo. Sintiendose, “normal” porque tengo una casa como los demás, un auto como los demás, me comporto igual y me siento igual, y si hay problemas, ¡No importa todos tenemos el mismo porblema!
3 febrero 2009 a las 11:57 pm
“Lo peor que le puede pasar al ciudadano corriente, a las mujeres y hombres de la calle, es formar parte de la inmensa mayoría a la que no le pasa nada. Para que se ocupen de ti, querido lector, te tiene que pasar algo. Debes formar parte de una minoría, no de la mayoría.”
Estoy en total desacuerdo con usted, Sr Eduard…. o mejor dicho esto es así debido a la “democracia democrática”. Me explico.
Nuestra democracias occidental actual no es otra cosa que un gran mecado en el que se mercadea (se compra se vende,..especula) con TODO: el fin justifica los medios: una de esas cosas es “la opinión pública”: la opinión pública(seria largo ver lo que es esto) vale votos..dinero. Para controlarla, los poderes tienen herramientas , como el sistema educativo, medios de comunicación, instituciones, (familia, Iglesia…)…Todo esto lleva ocurriendo siglos, por lo que se ha reforzado este “comportamiento”: esto quiere decir que cualquiera que forme parte de una mayoría ha perdido su verdadera conciencia de individuo..
Por esto ya no nos movemos para nada…excepto cuando las cosas están chungas chungas. Por eso de movernos lo hacemos por partes, con loq ue no es efectivo.
Han aprendido del pasado:Gandhi, Martin Luter king.. Líderes pacíficos que GRACIAS A MAYORIAS, vencieron a sendos imperios…
Así pues , Eduard no estanto que hay qye pertenecer a una minoría para que te hagan caso, como que los individuos de una mayoria no son tales.
Además si hacen caso a minorías es a cambio de algo,.. no por ayudar a esa minoría.. ganar votos-dinero, mantenerse arriba.
¿qué ocurriría si NADIE fuera a votar? “eso es imposible”, me dcen siempre “perdón, es improbable no imposible, pero los poderes han conseguido que sea “imposible”, contesto.
Creo que hoy día se fabrican ciudadanos dóciles, acríticos, hombre-mujer-masa.que se mueven por manadas,…todo ello enmascarado con una falsa individualidad , y gran necesidad de consumo: una cultura con esos valores, se va ala mierda…
Teng dos hijas, y mi función es entregarlas a la sociedad con plena funcionalidad para que vivan independientes, integradas…. esa es mi paradoja, mi dilema.
Gracias Eduard
4 febrero 2009 a las 2:23 am
Tengo una amiga interina que no lee el periodico El Mundo en su trabajo de funcionaria pública porque su jefe es de un partido político que no es afín a este tipo de prensa y teme que se fijen en ella.
Pobre Andalucia en manos de tarugos.
Luego llega a casa y oye la emisora de radio que quiere, la revista que quiere y la cadena de television que quiere, incluso Canal Sur o “Tele Cuba”, que ya se le dice, nuestra cutre-tele autonomica, pero solo puede hacer lo que quiere cuando esta en su casa y ningun jefe o jefa politico o politica puede verla.
El poder que ya se le dice por servir a los que tratan de hacer que todo sea mayoria y solo y nada mas que mayoria.
Ellos se ocupan de que todos seamos mayoria si les conviene barajar asi y de elegir las minorias que convienen o no convienen, sobre todo antes de las elecciones.
En Andalucia, despues de 30 años de mayorias bien conducidas y barajadas, sobre todo con fondos europeos, todavia no hemos superado la transicion.
La libertad es lo moderno, y lo moderno es la independencia de pensamiento y de criterio, la individualidad, el individuo que decide y no cesa de informarse, a más información más libertad, y hacerse minoria y ser desfachatado frente a esta clase de politicos edípicos con espiritu de borregueros como los que aqui en el sur nos impiden pensar, ser modernos, ser libres, ser cada uno de nosotros uno.
Es una buena forma de cultivarse a uno para poder cultivar lo de todos.
Asi que no seas minoria, amigo o amiga, si te juegas tu trabajo, si no quieres que los compañeros y compañeras que leen prensa afin a la de tu jefe o jefa y ven “Tele Cuba” trepen sobre tus hombros antes de aterrorizarte haciendo que te sientas rara y distinta, extraña y diferente, que te sientas sola y aislada, para ser mas altos que la novia del Yeti.
4 febrero 2009 a las 11:37 am
Es la primera vez, y solo levemente, que estoy en desacuerdo contigo. Y digo levemente porque es obvio que tanto mayorias como minorias requieren la atencion que el ser humano merece. Si un chico va acompañado de su chica por la calle, tan feliz. Si un chico va de la mano de su chico, es probable que incluso sea golpeado por su orientacion sexual. El primer caso, no necesita atenciones sociales, el segundo sí. Creo que en un hospital , en un banco, o en un restaurante, ambos casos , son tratados con igualdad, todos pagamos. No se necesitan distinciones.
Si un señor enviuda de su señora, recibe mil atenciones como viudo, ayuda economica, etc. Si un señor enviuda de su marido, te dan morcillas, por lo tanto requiere una atención, que el el señor que pertenece a la gran mayoría no necesita.
Entiendo que la ayuda debe ser inteligentemente selectiva, y creo que en parte esta sociedad lo está consiguiendo, en parte y con los errores lógicos de una gran macrosociedad multinacional como en la que vivimos.
Gracias por divulgar “mente y universo”, tu libro que estoy leyendo ahora y es sencillamente fascinante.
Un saludo.
David.
4 febrero 2009 a las 3:39 pm
Da para mucho el tema de las mayorias y las minorias, nunca me he sentido unida a grandes mayorias no sé si es bueno o malo, lo cierto es que mis intereses siempre son más afines a grupos de minorias, y puedo facilmente identificarme con muchos de ellos, quizas sumados tendré que aceptar que pertenezco al grupo de las mayorias compuestas de minorias, y seguramente no soy la única, tremendo!!
Saludos Eduard, hasta pronto.
Núria
4 febrero 2009 a las 3:50 pm
Pero cuando llegan las elecciones es la mayoría a la que se busca, será que la mayoría a ojos del Estado somos como una panda de borregos.
Pues el día en que los borregos despierten, se alcen y protesten…
4 febrero 2009 a las 10:00 pm
Es curioso como muchos de vosotros a la hora de hablar de minorías estais pensando en nosotros los gays, incluso el Sr. Punset. Curioso también que nos considereis privilegiados, como si fuera un privilegio aparecer constantemente en los medios como payasos o que, por un simple capricho de un presidente bienintencionado pero tonto, hayamos conseguido como por casualidad estar en igualdad de derechos en un país tan retrasado como el nuestro.
Pero Sr. Punset, al decir que por ser minoría somos mejor tratados que la mayoría, que lo peor que te puede pasar es ser normal, está lanzando a la mayoría contra nosotros. Estoy seguro que no ha estado en su intención. Pero también los nazis decían que los judíos estaban cargados de dinero y era una minoría privilegiada que lo intentaban controlar todos (nuestros enemigos siguen hablando de lobby gay).
4 febrero 2009 a las 11:19 pm
Las minorias bien merecen su cuarto de hora de fama como cualquier individuo, pero a mi me preocupan más las mayorias, aquellas que son capaces de adorar a dictadores como dioses o votar democráticamente a impresentables como Hitler.
Un día me gustaría que el Sr. Punset hablara del estado del bienestar y lanzo una pregunta al aire: si convertimos el lexema bien-estar ¿podemos considerar que en el occidente civilizado vivimos “Bienestando”? recominendo un artículo sobre el tema:
http://www.aprendeseduccion.com/?p=261
5 febrero 2009 a las 5:51 pm
Es simplemente un problema de logística, una mera cuestión práctica. Ayudar a una minoría siempre será más barato que solucionar los problemas de la mayoría. Además, de cara a la galería parece que hasta se da mejor imagen, o por lo menos, se muestra más voluntad y cercanía con ese gesto.
5 febrero 2009 a las 7:24 pm
La mayoria no tiene la inteligencia suficiente, por motivos intrinsecos de sus genes o por que estan mal educados, o simplemente son conformistas por naturaleza (es toda esta gente que opina que el mundo es asi y no se puede hacer nada por mejorarlo o a ellos no les corresponde, y ese tipo de gente no puede hacer daño al gobierno. Siempre han existido los que han mirado por la evolucion (peligrosos) y los peones que han hecho posible esta (conformistas).
Es sencillo.
5 febrero 2009 a las 7:49 pm
Creo que el término mayoría es algo difuso para elaborar una afirmación como la hecha en este caso. Casi todas las variables sociales se distribuyen en una maravillosa campana de Gauss, pero la interrelación de esas variables hasta el infinito nos hace mucho más minoritarios. El gay que reivindica su derecho a contraer matrimonio no es sólo un gay en la vida, seguramente es una persona que trabaja, paga impuestos y necesita atención sanitaria y educacional en su vida, así que en muchas de sus variables sociales; forma parte de la mayoría. La equiparación de derechos sociales o económicos no es una sobreatención a un sector social es la resolución de una situación de desventaja o discriminación. Quizás el problema no es que el Estado no haga caso a la mayoría, quizás es que a todos nos falta la conciencia de serlo y nos sobra individualismo.
5 febrero 2009 a las 11:42 pm
Estoy completamente de acuerdo.
5 febrero 2009 a las 11:47 pm
Aixxxxxx Punset…
Cuando escribes así me vuelves como una colegiada enamorada de su profesor.
En fin. Tonterías aparte, yo lo único que me gustaría aportar a tu impoluta reflexión (y seductora a la vez, porque de alguna manera me ha despertado el vulnerable instinto de réplica), es que el estado, ha olvidado la educación.
Y la ha olvidado expresamente. España está a la cola de Europa en el nivel de educación.
Interesa mucho tener a una inmensa mayoría de mentes adormecidas por la vida de la pantoja, desprovistas de conocimientos básicos como sus propios derechos y deberes (bueno, eso ya es un mal de nuestra sociedad), y desprovistas sobretodo de conocimiento y cultura para saber luchar contra este sistema.
El estado ha sabido inyectar una buena dosis de morfina en la educación: crea una inmensa mayoría de españolitos lo suficientemente inteligentes para hacer un trabajo, y lo suficientemente burros para no preguntarse ni saber más allá.
Así que tenemos una inmensa mayoría de españolitos (entre los cuales, un buen pizco ya ni votan) que está totalmente paralizada por el sistema.
Llegar más allá de transmitir valores como el saber mirar hacia nuestro interior, trabajar la empatía, la resolución de conflcitos, la capacidad de insght y estás cosas, es…a mi parecer, una terrible esperanza mesiánica.
Así que esta vez, y liberada del instinto de réplica, bajo la hipnosis de su lectura, sólo puedo decir, que ha sido un auténtico placer.
6 febrero 2009 a las 1:46 pm
El análisis es relativamente correcto, pero lo que subyace es una razón que yo considero enormemente diferente. La sociedad no se preocupa por las minorías (o por la mayoría de ellas) más que por la mayoría, se preocupa sólo por aquellos que les fuerzan a prestarles atención. Lo que ocurre es que, en general, la minoría está mucho mejor organizada en redes sociales más unidas, sólidas y con mayor capacidad de presión política por eso mismo.
A su mayor capacidad de presión sobre la sociedad, le acompañan por tanto una mayor cantidad de réditos políticos a la hora de apoyarlos, o de costes por no hacerlo. Lo cual lleva a que los partidos les presten mucha más atención que a otros.
Sin embargo, existen minorías completamente ignoradas en los medios de comunicación y en el poder, precisamente porque no se movilizan y organizan para efectuar presión política. Ejemplo de esto es, por ejemplo, la minoría gitana, cuya organización está presidida por un cierto deseo de segregación por ambas partes, lo cual hace que no sea rentable políticamente el apoyarlos.
En cuanto a la educación, desde luego tienes razón, pero eso es otro tema que no tiene nada que ver con este. El cómo se organice la educación no depende de la presión de las minorías (al menos, no en gran cantidad) sino del barómetro de apoyos sociales que las mayorías dan a los temas claves: así, estos sólo cambian cuando hay un suficiente apoyo social como para que sea rentable políticamente, o al menos no demasiado costoso.
La ausencia de formación emocional no se debe, por tanto, al peso de las minorías (ellas también tienen que aprenderlo, al fin y al cabo) sino a que eso tradicionalmente no se ha considerado parte del “curriculum” que debían enseñar las escuelas, sino que era cosa de las familias. Generalmente, de hecho, en las familias extensas eran los abuelos (con más tiempo libre en sus manos) los que se encargaban de ello. Con la desaparición de la familia extensa, y la desarticulación de la familia celular debido a la entrada de la mujer en el mercado laboral, lo que ocurre es que esa faceta de la educación ha quedado sin nadie que la cubra. Tanto para la mayoría, como para la minoría.
Costán Sequeiros Bruna
8 febrero 2009 a las 8:08 pm
Repìto todo lo que dice Pepe, es una de las pocas ocasiones en que discrepo totalmente de Eduard, si eso fuera un aspecto a conseguir en el futuro, por lo importante que es la variedad y la imaginación, así como el apoyar al caido en desgracia, pero la realidad es total y absolutamente distinta, salvo como dicen muchos de casitos para lavar la cara.
Educación: Pago 60.000 euros por tener unas plazas, pero como mi cultura es el euskera doy otros 60.000 euros para que mis hijas estudien en una ikastola, pero como no trabajo en una escuela pública pues el estado me quita muchísimo más que 60.000 euros.
Medicina: Todo el mundo debe curarse en la medicina que no cura nada, pero el dinero va para esos hospitales pese a todo, mientras que declaran que los naturistas no existen en sus recientes juicios contra los 35.000 que curan de verdad en España. La guinda está en las 7000 enfermedades raras que por no invertir no se contemplan.
Política, prefiero no hablar de partidos que no pueden existir, pese a que la ONU y CEE se preocupan por ello, por la mentira de que apoyan a terroristas y lo dicen los descendientes de Franco que eliminaron toda oposición matando a medio millón de españoles fieles a las leyes y que todavía siguen su sagrada misión. no se enteran de que eso da lugar a una escusa para desarrollarse con más fuerza. NO se enteran que el diálogo siempre es mejor que el enfrentamiento armado y con todo el mundo… algunos así en multitud de campos no pueden hablar, no pueden pensar y no les dejan ni existir.
Pero también tienen razón los que son maltratados en mayoría, por lo que al final, pese a que en menor medida se puede decir que el gobierno, las fuerzas vivas,… maltratan a todos.
9 febrero 2009 a las 7:06 pm
Atendiendo a la situación de la España actual (la dichosa crisis que no todos sufren) esto de las minorias viene pero que muy bien. Ahora reciben ayudas los que menos tienen. Los que se salen de madre viven de maravilla…y los del medio a jorobarse. y a esto se le llama democracia?
Porque si la mayoría es centrocampista y no se atienden sus peticiones ¿hay democracia?
Claro que en esto los medios de comunicación juegan un papel esencial, porque para ellos lo raro, lo estrambótico, casi antinatural -exagerando- llama la atención a los de medio campo. Convirtiéndonos así en individuos ansiosos que no luchan en mayoría .
11 febrero 2009 a las 12:31 pm
Eduard,
has comentado el tema de las guarderias..y en este caso he de decir: Que suerte tienen las minorias !!!!! porque pueden acceder a las guarderías públicas sin ningún problema y el resto debemos buscarnos la vida.
Encima de ser caras, las guarderias privadas, tienen lista de espera porque están saturadas en algunas zonas y, cuando te quedas embarazada debes pensar en buscarte una plaza porque luego no tienes.
El problema reside en que si te descuidas los más mínimo no encuentras ni una sola guardería que tenga plaza y, entonces, ¿que pasa con las madres trabajadoras que tenemos necesidad de dejar a nuestros hijos en una guardería? a las públicas no, porque como ganas un sueldo como la mayoria nada…pero es que las privadas tampoco.
Entonces, ¿tenemos que dejar de trabajar para no cobrar un sueldo y asi poder acceder a las públicas? en esa situación no necesitaré la plaza porque podré cuidar de él.
Menos mal que siempre quedan las grandisimas abuelas.
11 febrero 2009 a las 4:17 pm
Mmmmm. Algo de sospechoso tienen estas pequeñas atenciones a tan reducidos grupos.
Las masas siguen teniendo todo el poder y capacidad de decisión, aunque las más de las veces sean moldeables como arcilla fresca, acaparan toda las miradas interesadas de Estados, empresas, e incluso opinión pública (aunque nos guste lo curioso de casos particulares)
Mi sospecha antes mencionada: mostrar que una minoría puede conseguir facilmente un objetivo, cuando la revolución y el poder (latentes) están en las masas (sencillas las alusiones a tan interesante autor y conocida obra, lo sé, pero también muy evidentes).
Qué sirva de algo vivir en la muchedumbre y el colapso!!!
Salud
11 febrero 2009 a las 7:38 pm
Eduard, vale decir que no estoy de acuerdo con tu anàlisis, creo que estás aplicando un esquema Gaussiano para una situación que no puede pensarse en esta forma.
Ambos percentilos, el 90 y el 10 (por poner un ejemplo) no son comparables desde el punto de vista de los beneficios que poseen. El ser parte de una minoría discriminada no es fácil, ni va a hacer que el estado o las clases dirigentes se ocupen de ti por este simple hecho, primero tienen que reconocerte como grupo minoritario y luego tal vez se den cuenta de la situación en le que te encuentras e intenten mejorarla y esto lleva mucho tiempo.
Quizás para determinadas minorías este siglo XXI haya traído logros en lo que se refiere a sus reivindicaciones pero esto dista mucho de ser la regla y los avances que se han logrado han sido gracias a la presión ejercida fundamentalmente por éstos grupos.
Lamentablemente para los que pertenecen a una minoría discriminada las soluciones generalmente aún están lejos y solo a través de su lucha constante es que pueden ser respetados.
Saludos.
12 febrero 2009 a las 6:58 pm
Soy una recien abuela y lectora,por siempre,de Punset.creo que esta muy claro lo que ocurre con las gran masa,esto hay que deseducar,y enseñemos a nuestros nietos la verdad,ya que podemos.Recomiendo la nueva opera que vi a noche en el real,trajica y verdadera .FAUST-BAL. Leonardo Balada. Recuerdo,LA VERDAD ES LA HIJA DE LA CIENCIA Y LA MADRE DE LA VENTURA.Espero que la veais
13 febrero 2009 a las 5:06 pm
Estimado Eduard,
He descubierto hace poco su blog aunque he intentado seguir su programa redes. Quería decirle que me parece que tiene una gran labor en la sociedad actual, ahora especialmente con sus intervenciones en el programa buenafuente, es un rayo de luz sobre la muy pobre vida cultural y científica en la televisión actual. Imagino no tendrá tiempo para leer todas estas respuestas a sus reflexiones pero me conformo con expresarlo aquí. Yo soy un músico de 19 años, toco el violoncello y me considero de una minoría. No por el hecho de ser músico, somos muchos, sino por el hecho que gran parte de los músicos tenemos un cierto grado cultural e inquietudes filosóficas ya en la pronta juventud.
En referencia lo que dice de las minorías hacia donde dirige esta reflexión estoy de acuerdo con usted, el problema esque no todas las minorías son igualmente atendidas, pero si se ayudan desde el estado es, considero, porque es más fácil ayudar a una minoría, por recursos. Creo que el estado se da cuenta de los problemas de las minorías y de las mayorías pero siempre es más sencillo arreglar algo que requiera menos cantidad de recurosos, vamos de dinero.
Aquí me quería desmarcar para hacerle una reflexión sobre las minorías. Creo que el ser humano tiene una tendencia a sentirse especial, a sentirse en la medida de lo posible único. De aquí que salgan tantas tribus urbanas, cada una siendo concreta y con diferencias a veces insignificantes, pero defendiendo cada una su autenticidad. Por eso antes me metía en la minoría digamos cultural y filosófica. Lo que no entiendo es mucha gente que también conozco que su máxima en la vida es ser normal, con pretensiones típicas como una casa, un coche y una familia. Todos queremos eso supongo, por estabilidad, pero que la única meta en la vida de estas personas sea esto no puedo llegar a entenderlo.
Considero que considerarse de una minoría es una manera de dar significado a la vida. También quería perguntarlo si esto podría tener algún tipo de base científicamente o hasta donde cree que me equivoco.
Un saludo
17 febrero 2009 a las 5:50 pm
Cuando una persona fallece es una tragedia, cuando son miles una estadistica.
22 febrero 2009 a las 7:08 pm
En realidad el tema es mjuy complejo, pues como se dice hay minorías supercuidadas y otras escarnecidas y marginadas. Se dan casos humillantes y de un desprendimiento abusivo. Antiguamente la cosa era clara, tal como dice Eduard los monarcas, nobles y privilegiados eran 4 y lo tenían todo. Ahora ocurre al revés, hay que cuidar a una mayoría que vota y al resto según convenga, pero esa mayoría también puede ser engañada y es engordad como cutos, es medicada como imbéciles y se les retira unos impuestos abusivos para dárslo a los chinitos, pero todo ello solo tiene al final el mismo fin, engordarse los 4 de siempre. Pero esta gente tiene la posibilidad de salir inteligentemente de estas trampas mortales, mientras que otras minorías, por ser quienes son, por nacer donde nacen, por pensar como piensan o ser demasiado raros son abasallados sin remisión,… Repito, pese a haber de todo por ser estos grupos tan maltratados y sin posibilidad de librarse me decanto en contra de la opinión de Eduard. Muchas gracias.
1 marzo 2009 a las 11:31 pm
Señor Punset: De su estudio hecho en Chicago, comentado por usted en el programa de Buena fuente, hay algo que no me quedo claro: Las personas que eligieron hacer el estudio como causa benefica para Camboya, se les comento que tambien podian hacer lo mismo pero por mil euros y sin ayudar a nadie?
Imagino que en su estudio en “Chicago” habran contemplado los distintos estratos socio-economicos-culturales.
10 junio 2009 a las 11:51 pm
mi opinion general es qiue los superdotas se dedican a sacarse carreras y leer libros de otros pero no se les fomenta la creatividad