Era finales del verano y el calor seguía pegando fuerte en el Ampurdán durante el día. A una de mis hijas, a una nieta de seis años y a mí mismo nos gusta echarnos cubitos de hielo en el vaso en esa época del año; en el primero y el último caso –para horror de los franceses que nos visitan–, mezclados con un poco de vino.
Con la seriedad que la caracteriza, a pesar de su edad, mi nieta me soltó de pronto: “Abuelo, ¿por qué me quitas los cubitos de hielo del vaso? A mí me gustan”. Tardé unos segundos en darme cuenta de lo que estaba pasando. A Alexia nadie le había explicado lo que los físicos llaman transición de fase –el cambio repentino de la estructura de la materia que puede convertir el cubito de hielo en agua líquida si éste se funde debido al calor–. ¡Estaba convencida de que alguien le estaba gastando la broma de esconderle los cubitos de hielo del vaso sin que ella lo notara! Claro, no iba a desaprovechar una ocasión como ésa para explicarle a mi nieta lo que era la transición de fase.

“Lo que viene nos va a desbordar si no asumimos que todo cambia, empezando por nosotros mismos. (Imagen: Purdue University)
Me vino a la cabeza enseguida la anécdota que me había contado Tato en Bruselas la semana anterior. Tato había formado parte de mi equipo diez años antes –es una funcionaria excelente del Parlamento Europeo– y le preguntaba por la vida y milagros de su hija, a la que yo había conocido poco después de su nacimiento. “Mi hija ha entrado en la adolescencia, trece años, y voy de sorpresa en sorpresa, no siempre agradable”, me recalcó Tato. “Pues harás bien en no olvidar que la adolescencia es una crisis en el sentido literal de la palabra. Las madres tenéis tendencia a olvidarlo”, le sugerí. “Si te cuento la última, de la que todavía no me he repuesto, no te lo creerás. Fíjate, las madres hacemos turnos para llevar y recoger a las niñas del colegio. ¿Sabes lo que me soltó cuando ya estábamos solas en el coche al llegar a casa?: ‘Mamá –me dijo enfurruñada–, ¿por qué no haces como las demás mamás?’. ‘¿Y qué hacen las demás mamás que yo no haga?’, le contesté. ‘No hablan. Las otras mamás no nos dicen nada durante el viaje’.”
Gabriela tenía clarísimo que tal vez un día le interesara hacerse con el respeto y amor del resto del mundo, pero, de momento, lo único que le importaba era su pertenencia y solidaridad con el estamento de los amigos de su colegio, sus seguidores. Las repetidas intervenciones de su madre podían diferenciarla en exceso de los seguidores; su objetivo no consistía únicamente en no ser distinta al resto de su grupo, sino en ser exactamente igual, y no quería ni oír hablar de tener una madre distinta, más solícita y tal vez de carácter más latino.
Los dos recuerdos revelan algo esencial que tendemos a olvidar constantemente: todo cambia a nuestro alrededor –hasta la estructura de la materia cuando el hielo se funde o se evapora–, pero nosotros no queremos cambiar por nada del mundo: queremos que se nos confunda con el grupo adolescente al que pertenecemos y que nuestra madre sea idéntica a las demás. “Lo peor que me puede ocurrir –me decía el más inteligente de mis antiguos alumnos– es dejar de ser quien soy.”
Que mis lectores, por favor, me sugieran qué se puede hacer para adecuar la mente y el pensamiento de la gran mayoría a la realidad. Lo que viene nos va a desbordar si no asumimos que todo cambia, empezando por nosotros mismos.







22 Octubre 2008 a las 1:35 pm
La Historia puede servir de mucho. Y la arqueología también, especialmente para los más reticentes a sentarse a pensar, pues pueden “palpar” los cambios.
Felicidades por vustro trabajo
22 Octubre 2008 a las 1:47 pm
EDUARD: Saludos desde COSAS Y CASOS, como siempre.
.-En relación a los casos que planteas que ilustran el cambio prácticamente, yo enunciaría aquella sabia frase oriental china que dice TODO CAMBIA, MENOS EL CAMBIO, QUE SIGUE CAMBIANDO…
.-¿Que te parece?
22 Octubre 2008 a las 2:03 pm
no creo que haya que preparar a nadie para un cambio. si avisas a la gente querrán quedarse como están o, en caso contrario, reaccionarán de manera desmesurada. si no dices nada la masa se adapta a los tiempos que corran sin pensar y sin darse cuenta. la gente no se da cuenta de cuanto ha cambiado el mundo en solo 15 años si no le dices que se pare a pensarlo. lo mejor que se puede hacer para adecuar la mente de la mayoría a la realidad es no decir nada. o incluso si lo dices, la mayoría no va a poner ningún interés en informarse.
22 Octubre 2008 a las 2:24 pm
Para mi es el intentar estar conectados con el Saber.
Conocer la historia y la arqueología como decia Fco. javier, pero tambien , la biologia, la antropologia, la sociologia, la neurología, la literatura, el cine, la música, el arte, etc……..
Pero también hay que aceptar las fases “larvas”, de desconexión, que requieren un tiempo para las transformaciones que solo pueden realizarse cuando se les deja reposar tranquilas.
22 Octubre 2008 a las 2:29 pm
A mi parecer la sugerencia que refieres, es en si misma un punto de inflexión.
por un lado las pre concepciones que tenemos del mundo, desde que perspectiva la observamos y la finalidad de la misma (ver. critica del juicio y de la razón pura-kant-) y las limitaciones de la observación.
(velo de maya – arthur shopenhauer-)
Emmanuel kant decía: entre el objeto y el individuo existe el intelecto.
por otra parte la auto imagen, que tiene el individuo de si mismo y por otro lado la pertenencia al grupo. y que entendemos por pertenecer al grupo ( que referencias se tienen del mismo)
como muy bien comentas “todo” cambia, pero el miedo que tiene el individuo a sentirse desplazado y la necesidad fisiológica a permanecer al grupo, tiene la particularidad de que el “todo” deja de cumplirse. ( es una singularidad!! ja ja ja )
El otro día comentaba en un blog, de por que llamamos defectos ( de forma instintiva), a las particularidades del individuo.y es que sin darnos cuenta en ese “defectos”. estamos diciendo mucho.
Cual seria la referencia:
Un individuo con unas particularidades, y o atributos envidiados por “todos” ( a priori claro está, ja ja ja )inteligente, culto, sin defectos cojeras y social mente popular….y un muy largo etc.
todo aquello que se aparta de la referencia ( y que en definitiva es aquello que nos hace particulares ) inconscientemente lo percibimos como error. (la perspectiva de la misma dice que en un momento u otro por la misma, ni siquiera nosotros mismos nos aceptamos( a priori, de acuerdo jajaja).
referente al grupo:
imaginemos una región de un estado, que siente tener una identidad nacional distinta del resto del conjunto del estado, que atributos observan aquellos:
Los que los asemejan y por lo tanto los unen o las diferencias.(con que finalidad, se entiende)
-se entienden, o no se quieren entender( luego se separan, pero la misma a su vez es una nueva pertenencia a un nuevo grupo).
Muchas de las conductas sociales descritas podemos observarlas en las conductas de los jóvenes y en los patios de las escuelas ( un buen laboratorio ) , donde la definición a través de la vestimenta, y con ella un rol musical no solo ayuda al individuo a sentirse formar parte de un grupo ( por lo cual “aceptado”)sino que ayuda a relacionarse con aquellos que la estética o roles sociales dicen pertenecer al mismo.
Si volvemos otra vez a esos “instintivos defectos” nos damos cuenta que aceptar la realidad, como propones es algo tan simple como cambiar la estructura del lenguaje ( chomski- steven pinker y el mundo de las palabras ya nos comentan de las particularidades dela estructura lingüística ) y con ello de forma indirecta la educación generacional, que transmitimos.
La percepción del mundo que tenemos, es la misma que dejamos en herencia, escondida generacional mente en la estructura del lenguaje.
-aunque por ello hayamos dejado de evolucionar, libres de complejos, como individuos. la misma nos ha echo evolucionar mejor como grupo-
ya dije en otro comentario:
-esta es nuestra evolución lógica,el legado de nuestros antepasados, y que todo sistema tiende al equilibrio,
-la pregunta seria, si corregimos esto que nos presentas, la balanza se desequilibra?
saludos,
22 Octubre 2008 a las 2:32 pm
Yo opino que hay que valorar el poder del cambio, siempre se puede obtener algún provecho. Como mínimo implicará algún tipo de aprendizaje, una ampliación de horizontes.
22 Octubre 2008 a las 2:46 pm
Mas que “adecuar la mente y el pensamiento de la gran mayoría a la realidad”, la cuestion deberia trascender de ese enfoque. Que es la realidad y que es el cambio? No seran ambos objetos de nuestra percepcion, interpretaciones no ajustadas al hecho en si mismo del dia a dia, una combinacion de distintas visiones y un deseo de como deben ser las cosas.
Supongo que un paso importante seria descontextualizar el aprendizaje del marco temporal y dejar de ver la vida, la evolucion, como un proceso estatico e innamovible.
22 Octubre 2008 a las 2:59 pm
Saludos!
Yo diría que pensamos muchísimo en la muerte (SUPER-MIEDO), y que nos gusta mucho fijarnos en lo que pasó y se dijo, y en lo que dijeron otros, pero que poco pensamos en este presente, que poco vivimos este segundo libremente, que carencia de identidad propia en la mayoría de los casos. Que pocas ganas de descubrir por nosotros mismos. Vivir nosotros.
Trato de que mi pensamiento no se aferre ni a teoría, corriente o religión.
Existe la idea romántica del no sufrir, y no despegamos.
Escapamos a la verdad y nos aferramos a la mentira gracias al auto-engaño.
TODOS lo hacemos, líderes y políticos incluidos.
Un poco de rebeldía ante esto te situa y prepara ante los cambios, por que se es mas fuerte.
Cada segundo es mio, no de Darwin, o de Nietzsche, y me da igual lo que le pasara en otro momento a millones de personas.
Yo estoy aquí aquí para cambiarlo, por que creo en mi, y por que no? No hablamos de que todo cambia?
Y todo esto en este mundo que a mi juicio es maravilloso a pesar de tanta ruindad.
P.D no confundir con el “paso de todo” o el “mi vida es mia y hago lo que quiero” o con el ya clásico “vivir el segundo sin pensar en nada mas”
No se si me expliqué,
Tengo que ir a trabajar….
Besos para todos, chao!
22 Octubre 2008 a las 3:33 pm
No es que cambiemos, sino que llega un momento en nuestra vida que podemos hacer lo que tanto queríamos y, creo que debería ser respetado, y más por los hijos, que ellos después harán lo mismo.
22 Octubre 2008 a las 3:53 pm
¿Cómo moldear los paradigmas que nos hemos marcado para asumir las propuestas de cambio que nos encontramos?
Uffff… Pero si te he contestado con una pregunta…
Ay!
22 Octubre 2008 a las 4:24 pm
Y como jode que todo cambie! Que difícil es adaptarse a lo que no nos gusta y que fácil es sumarnos a lo que nos gusta. A mí que me dejen como estoy… jodido y feliz ( que decía el maño)… o jodido y contento… que decía el otro. Sr. Punset: su blog es para mí importante. Me gustan sus preguntas y me gusta creer que de esta forma puedo acceder con mis comentarios – llamémosles respuestas – a usted, persona a la que he admirado, admiro, y admiraré siempre.
Recuerdo un lugar, una era, que era más pequeña años más tarde. Aquella era en donde hacíamos la “trilla” (y yo era un niño subido al mejor carromato del mundo), de repente era muy pequeña… no cabían los mulos, ni la tabla, ni los montones de cebada.
Recuerdo amigos que me sugerían un pasado – con y junto a ellos – y que al darse cuenta de que todo había cambiado (porque ellos me esperaban y yo tardaba en llegar), se lo pasaban conmigo mejor que nunca (y, desde luego, yo volvía a verlos y ellos a verme, y todos a vernos, en una especie de alucinación real y maravillosa. Los porros los dejamos para más tarde).
Sr. Punset. Todo cambia para mejor. Para mejor. Fíjese usted, en nuestras innumerables opiniones. En nuestro deseo de ver.
Y todo cambia a alrededor. Sí. Como debe de ser. Todo cambie y que cambie más. Libertad a raudales y libertad de pensamiento. Lectura, comunicación: duda y pregunta. Respóndete tú. Y la tecnología es un ángel, sin lugar a dudas. Y el desarrollo de las comunicaciones. Y, al fin y al cabo, somos hombres que deseamos y realizamos.
Sr. Punset: aquí me tiene como “blogueriman” de su página. Me lo paso bomba. Y usted, que lo sepa… ojalá la TV, la radio, el teatro, el cine… estuviera hecho a la medida de nuestra mano que pide cuando no sabe.
Dimitri41003
22 Octubre 2008 a las 4:48 pm
Considero que el terror al cambio surge de nuestra incapacidad de vivir el presente y estar siempre enfocándonos en un pasado nostálgico (rescatando sólo lo bueno que nos pasó, pensando que todo tiempo pasado fue mejor) o estar proyectando siempre un futuro idealizado, donde todo será como deseemos.
Entonces esta situación de estar flotando en algo que parece estático nos mantiene en una ilusión de estabilidad, pero a la vez de angustia.
Queremos encajar, pero nuestros deseos están puestos en un momento que no es ahora. Lo bueno ya pasó, o está por venir. Pero nadie nos lee el futuro para decirnos que lo que viene será mejor o peor. Y viene la angustia, queremos progresar, porque la sociedad nos exige que cambiemos, pero superándonos (sobre todo en lo material), pero a la vez no queremos sufrir equivocándonos, y nos sentimos más seguros aquí y ahora, pero deseando que todo cambie mágicamente a un futuro prometedor.
Supongo que un camino posible es aceptar que aún en la supuesta estabilidad y seguridad existen cambios. Aceptar que envejecemos, que vamos a morir, que formamos parte de una mecánica que existe y existirá mucho más allá de nosotros. Dejar de sentirnos tan especiales porque somos humanos y dedicarnos a vivir la vida, sin que eso se convierta en una tarea a superar.
22 Octubre 2008 a las 5:05 pm
En mi caso lo que me mata es la rutina, soy una adicta al cambio, necesito el cambio constante en mi vida y eso me ha dado no pocos problemas. Me encanta cambiar y a la vez, muy dentro de mí, seguir siendo la misma. Ya lo dicen los franceses: “Todo cambia para que todo siga igual”
22 Octubre 2008 a las 5:24 pm
Llevo toda la vida cambiando, de peso, de aspecto, de convicciones ( que no de principios), de ideas, de ropa, de afectos, de amores, de gustos, toda la vida en constante evolución muy a mi pesar ( en el fondo soy algo conservador), cambio de SO, de estética, a veces hablo en inglés, canto en francés y sueño en blanco y negro, no paro, no me dejo, no hago más que cambiar para seguir siendo el mismo, porque al final y por desgracia lo que somos, en lo más íntimo, creo que no varía, no cambia, no somos tan listos ni tenemos tantas oportunidades como pensamos, de ahí la empatía, comprendemos a otros porque sabemos de nuestra incapacidad.
22 Octubre 2008 a las 5:38 pm
Estoy muy de acuerdo con Pacido_p, la mayoria de las personas lo que tenemos es miedo! Preferimos quedarnos como estamos (aunque no estemos muy bien) a aceptar la llegada de algo nuevo de lo que no tenemos conocimiento alguno. Vivimos con el miedo a lo desconocido, y cuanto menos se sepa mejor! Bajo mi punto de vista deberiamos acabar con este miedo y estar receptivos a lo que venga. Todo tiene que evolucionar, todo a nuestro alrededor evoluciona continuamente y nosotros nos resistimos, no queremos que pase el tiempo para no llegar a ese momento tan temido como es la muerte. Tendriamos que aceptarnos, admitir que formamos parte de la naturaleza, y que al igual que ella y los demás organismos que la componen, nos vamos tranformando, y nuestra función, entre muchas otras, estaría en proveer a nuestro cuerpo y mente de todo lo necesario para que se mantega en buena forma. Y para ello es necesario el conocimiento del cuerpo y su funcionamiento.
En resumen, preocuparnos por conocer mas de nosotros mismos, sobre todo de esa gran incognita que es nuestra “mente”.
22 Octubre 2008 a las 5:40 pm
La vida es aquello que pasa mientras hacemos planes para el futuro.
No viene a cuento, pero hace bonito.
Saludos.
22 Octubre 2008 a las 7:01 pm
Hay gente que no quiere que nada cambie, es más fácil predecir. Pero no, lo siento supertradicionalistas, todo cambia más o menos rápido… y últimamente, algunas cosas muy rápido. Un consejo: no os despisteis (up dating) and be water.
Abrazos.
22 Octubre 2008 a las 7:02 pm
Una frase que siempre repito y que es mucho mas que una frase, es lo de que; LO ÚNICO PERMANENTE ES EL CAMBIO, esa frasecita, esconde en su interior quizás una de las pocas certezas que existen, bueno… además de que “la muerte y Hacienda, son innexorables”.
Lo lamentable querido Eduard, no es que en la adolescencia uno se quiera identificar con la manada, ya se sabe que somos un “animal” gregario por naturaleza, lo triste es que pasados los años aún necesitemos esa “identificación”, esa “pertenencia” a un rebaño determinado… eso en sí no es malo, pero acarrea efectos colaterales indeseables.
En fin, dile a tu amiga, que le dé la “brasa” todo lo que quiera, que quizás logre que su hija se sienta “feliz” por ser diferente a sus amigas… pero bueno…. eso le ocurrirá con los 17… enseguida se disfrazará de vete a saber qué, con el objetivo de ser “distinta”… en fin…
Un saludo.
22 Octubre 2008 a las 8:50 pm
Lo notable de aquella anécdota no fue la pregunta de la niña sino el hecho de que, con trece años, ella ya se había dado cuenta de que quienes nos acompañan en el viaje nos influyen, para mejor o para peor, con sus diferencias y coincidencias.
La ausencia de cambio tendería a la uniformidad, todos iguales, y sabemos que una de las leyes invariables de la naturaleza que nos fabrica, es no dar lugar jamás a dos personas exactamente idénticas, por lo que pretender ser igual a otro es imposible, y además algo innecesario, ingenuo e infantil.
En cuanto a la sugerencia de qué se podría hacer, en mi opinión, la respuesta es “nada”, puesto que es precisamente el perfecto conocimiento de la realidad lo que hace que los seres humanos no la queramos y nos divorciemos de ella.
Será, creo, completamente al revés, y va a ser la realidad la que, más pronto que tarde, nos adecuará a nosotros.
Greetings
22 Octubre 2008 a las 8:57 pm
Adecuar La mente y el Pensamiento,…,creo que nosotros sólo debemos preocupanos de adaptarnos a las diferentes situaciones, estando siempre abiertos a cualquier posibilidad venidera. Pensando como un niño, observando, analizando, imitando y adaptandonos.
Abrirse y no perder nunca la capacidad de adaptación nuestra naturaleza humana hará el resto.
22 Octubre 2008 a las 10:07 pm
Aunque no nos guste cambiar cambiamos.
No es una cuestión de adelantar pensamientos, cada edad tiene sus características.
Todas las etapas hay que pasarlas. Los adultos nos solemos olvidar de muchos de nuestros pensamientos de nuestra pasada adolescencia.
No se puede adecuar la mente de la mayoría ni de la minoría a la realidad ¿Quien sabe lo que es la realidad?
22 Octubre 2008 a las 11:12 pm
Cada percepción es un nuevo grano que se añade a la montaña que nos forma, de tal manera que es imposible no cambiar. Cada instante despertamos siendo un nuevo ser, y perdemos para siempre aquello que éramos justo antes. Al igual que nosotros, nuestros semejantes y nuestro entorno pasan por el fino estrecho del presente para quedar fijados en el pasado para siempre. Como en tantas otras ocasiones nuestro cerebro se defiende de esta despiadada realidad reescribiendo los recuerdos y modificando nuestra verdad.
22 Octubre 2008 a las 11:32 pm
eres un sabio.
en clase de proyectos y materiales curriculares vimos su entrevista a Roger Schank sobre “Se aprende haciendo´´ , nos gustó mucho , felicidades.
23 Octubre 2008 a las 12:12 am
““Lo peor que me puede ocurrir “me decía el más inteligente de mis antiguos alumnos“ es dejar de ser quien soy.”
¿Y su inteligencia no le permitía ver que estamos cambiando continuamente?
Creo, como decía Heráclito, aquello de que “todo fluye, nada permanece”. De aquí a un momento ya no seré la misma que está ahora tecleandoe ste comentario. Algo habrá cambiado en mí.
23 Octubre 2008 a las 12:24 am
aunque no nos lo creamos, todo cambia hasta nosotros no en la esencia tal vez de nuestras personas ,pero si en nuestros pensamientos, yo creo que cuanto mas mayor eres, mas lo relativizas todo y eso tal vez no sea del todo bueno, pues al final dejas de lado tus creencias mas fieles… y tambien te parece mejor en los demas que en ti mismo, ( pero a lo mejor tu mismo tambien cambias tanto y no te das cuenta)
23 Octubre 2008 a las 12:26 am
y tambien decir otra cosa, que nos da miedo a esos cambios bruscos, y la gente prefiere quedarse como esta antes que realizar un cambio radical…
23 Octubre 2008 a las 12:40 am
Menos mal que cambiamos y que crecemos, yo quería crecer, saber, ahora no doy un céntimo por volver atrás. Siempre hacia delante, aunque a veces parece que retrocedemos, pero es otra ilusión más. Yo quería que mis hijos crecieran, desde que nacieron, y estoy encantada viendo como evolucionan… pero nos queda… a cada uno lo nuestro. Hay que hacer el camino. Bienvenido el futuro con su pasado, el infinito, y bienvenida la ausencia de tiempo.
23 Octubre 2008 a las 9:49 am
Ayer tuve la oportunidad de escuchar unas palabras en un reportaje:
-el hombre incapaz de definirse o aceptarse como algo estático, ha empezado con labores de creador-
Encontrar una resolución lógica , implica necesariamente poder llevarla al terreno práctico?.
no seria mejor no hacer nada y que la selección natural obre en consecuencia.JA JA JA!!
Estamos seguros de que no seriamos capaces de adaptarnos,si esa es nuestra razón de ser.
Aquellos que sufran el cambio, sufrirían. los que vengan detrás, no conocerán otra cosa.
No creo que podamos prepararnos pero si podemos educar en consecuencia.
-existe una parábola que me gusta mucho y es la del alfarero,cuando un alfarero crea un jarrón y este se echa a perder, no se puede corregir, es mas fácil empezar de cero. “otro nuevo”-
la toma de conciencia de que existe un cambio a nivel global, y que nuestras conductas son insostenible ya son de por si un cambio.
no nacemos enseñados, luego corregimos.la adaptación a las nuevas circunstancias, y su correspondiente equilibrio.vendrán solas.
23 Octubre 2008 a las 10:00 am
saliendo afuera al espacio,vemos la luna,parece que esta muerta,pero no es cierto,
igual que nuestro ciclo climatico,esta en reposo esperando su primavera,cuando aceptemos que todo cambia para bien,habremos avanzado hacia la compresión del por
que del cosmos,este es el proyecto del ser humano un 99 por 100,iguales y un 1 por
100 diferente,y cuando llegue su momento,no se detendra,sino que seremos arrastra-
dos por el conocimiento cientifico y moral,al que este en reposo,o dormido en la igno-
rancia es la ley o leyes universales,que se perfecionan.gracias. agdisti.
23 Octubre 2008 a las 10:22 am
- ¿Qué se puede hacer para adecuar la mente y el pensamiento de la gran mayoría a la realidad?
En mi opinión poco se puede hacer. Un mecanismo de defensa ante el cambio, innato en nosotros, es precisamente la invención de una realidad alternativa.
Nos inventamos realidades que nos gustan para defendernos de realidades que no nos gustan.
Ponemos excusas (no tengo tiempo, hay crisis), nos inventamos razones (es que no m quiere), echamos culpas (la culpa de la crisis es de…), casi sin pensar, para evitar afrontar la realidad y los problemas que nos acechan ahí fuera.
Sólo algunos tienen la visión y el valor suficiente para afrontar la realidad “a pelo”. Sin excusas (¡todos tenemos el mismo tiempo!). Asumiendo sus culpas (la crisis de mi negocio es mi culpa: tengo que aprender a vender más, o en otro sitio, o a más gente; ¿no me quiere o no me dejo querer?) y resolviendo los problemas.
- ¿Qué se puede hacer para que la gran mayoría comprenda la realidad y afronte el cambio?
Poco se puede hacer. Precisamente porque la gran mayoría no quiere hacerlo.
23 Octubre 2008 a las 11:47 am
Los cambios impuestos, fin de contrato, fin de una relación, etc, nos joroban bastante y nos negamos.. sin embargo, cuando son cambios buscados por nosotros, nos motivan porque solemos pensar que en el cambio, siempre hay algo mejor.
En cuanto a las distintas fases de la vida, esos cambios, serán más llevadero cuanto
mejor comprendamos que ese es el proceso y en vez de resistencia, fluyamos. C’est la vie!
23 Octubre 2008 a las 4:19 pm
Quizas no sea necesario prepararse y aprender para los cambios. El factor sorpresa es uno de los mayores alicientes en la vida. Si habría que tener en cuenta los cambios tragicos, las desgracias repentinas. Ojalá pudieramos prepararnos para ellos! Pero en mi opinion no es necesario prepararse para el resto de cambios. Dejemonos sorprender cada día! E intentemos adaptarnos…
24 Octubre 2008 a las 6:12 am
Lo úniko ke permanéze es el kámbio. Azeptárlo es nuéstro desafío.
24 Octubre 2008 a las 10:47 am
lo que vemos en el grafico de la oruga y la metamorfosis nos ilustra del cambio,pero en
realidad el cambio se realiza porque hay un tiempo de espera,no es instantaneo,yo hace tiempo que me estudio a mi mismo,todavia no tengo pruebas,no tengo prisa,quien lo descubra o no, no tiene importancia,pues somos una cadena,tendremos
que saber interpretar,cada movimiento de nuestro cuerpo,cada acción llevada a cabo
por nosotros,cada fotograma,cada segundo,te habla de un hecho en nuestra vida,lo di-
ficil es saber que es lo que se mueve en tu vida,y que refleja todo lo que te afecta a ti
y que implica al resto de la humanidad,incluido el tiempo admosferico;ES OTRA DIMENSI“N,dificil amigos pero creo que es cierto,pero nada de retroceso al pasado ni avance al futuro,eso puede ser otra diferente,esta si creo,que dice algo.gracias.ag-
disti.
24 Octubre 2008 a las 12:01 pm
Ah por cierto, no hay que hacer nunca nada, nada de nada para adecuar nada a nada……las cosas cambiarán y aunque sea a trompicones, nosotros también. Y no es ya que sea dejarse llevar lo más inteligente ( que lo es) si no que será así queramos o no. ¿ Para qué molestarse entonces?
24 Octubre 2008 a las 4:31 pm
Hola a todos.
La conducta de la niña que describe Punset revela nuestra dramática condición de seres sociales: nuestro miedo inmenso al desprecio “de los nuestros”, a no ser aceptados por la sociedad o un determinado grupo de referencia. Y esto puede tener -y suele tener- efectos tremendos, tanto para bien como para mal. El miedo a diferenciarse de los demás es la base psicológica para crear grupos muy cohesionados. En estos grupos el entendimiento y la comunicación entre sus miembros hacen posible la concepción y ejecución de colosales proyectos inteligentes que jamás podrían ser realizados por personas particulares, con independencia de su inteligencia o fortaleza física. El viaje a la luna fue un proyecto mancomunado que, como tal, aunó el talento y el esfuerzo de muchas personas. Nadie por sí solo podría haber realizado tal hazaña. Por supuesto, podríamos poner miles de ejemplos más.
Sin embargo, nuestra sociabilidad de especie es también la base de las conductas fanáticas, de las imitaciones peligrosas. Lo expliqué en otro artículo, pero creo que no está de más recordarlo. Nuestro deseo de ser aceptados por los demás (o por un determinado grupo, “los nuestros”) puede llegar a ser trastornador y enajenante. Voy a poner algún ejemplo. Si yo quisiera formar parte de un grupo religioso, tendría que hacer las cosas que sus integrantes hicieran. Si éstos se fustigan la espalda alguna vez al año en acto de contrición y fe, yo tendré que imitarles, hacer lo mismo. Para probar la fuerza de mi deseo de integración, para ser aceptado en su seno, no podré menos que propinarme tantos latigazos como ellos. Y si además deseo su admiración, será inevitable que intente “hacer méritos” y me dé más latigazos que los acostumbrados. La competición social establecida con el fin de estar integrado en un grupo, nos lleva directamente a un recrudecimiento de aquellas conductas que reflejan los valores de tal grupo. Cabe prever que dentro de un tiempo el número de latigazos será, como media, todavía mayor que el actual. Y así sucesivamente.
Otro ejemplo. Si mis compañeros de grada insultan al árbitro, yo no querré ser menos, con lo cual yo me sumaré a los improperios. Otros compañeros también querrán formar parte de este “su” grupo, y harán lo propio. El resultado, estimado lector, puede ser el que muchas veces vemos en la televisión: una masa irracional de bárbaros peleándose brutalmente por triviales y tribales cuestiones futbolísticas. Aplíquese este sencillo esquema a tantas otras conductas desmesuradas (o ideas) y se comprenderá por qué digo que la sociabilidad es la base del fanatismo. Podría multiplicar los ejemplos, mas no lo creo necesario.
Es nuestra paradójica condición: la sociabilidad es la base de la creación del lenguaje y de nuestra portentosa inteligencia de especie; pero también lo es de comportamientos fanáticos, exclusivos de nuestra especie.
Por último, unas notas más sobre las características de los grupos cohesivos y los no cohesivos. Un grupo cohesivo es un grupo cuyos integrantes se imitan entre sí. Ello favorece, como hemos dicho, la posibilidad de afrontar peligros y proyectos inasequibles para cada sujeto particular. Refuerza la solidaridad entre los miembros integrantes: el problema de mi vecino es mi problema; mi problema es el problema de todos: “hoy por ti, mañana por mi”. Ahora bien, esta moneda tiene su cruz, como todas. Los grupos muy cohesivos y solidarios (Los “grupos-piña”, podríamos decir) suelen reaccionar muy mal ante la presencia de miembros de otros grupos: Suelen ser xenófobos, nada cosmopolitas y muy refractarios a las diferencias con sus señas de identidad grupal. Es decir, tienden a ver a los demás como “los otros”, “ellos” o “los demás”. Seguramente se trate de un miedo atávico a que se desintegre el grupo de referencia. La presencia de “elementos extraños” podría “corromper” la esencia de mi grupo. En consecuencia, mi grupo desaparecería como tal, y con ello los benéficos anejos a la solidaridad entre sus miembros. Esto explica por qué los pobres están más unidos entre sí que los ricos. Éstos son más autosuficientes: necesitan menos el amor de los demás. La solidaridad suele ser hija de la indigencia.
Los grupos extremadamente cohesivos degeneran en actitudes propias del nacionalismo extremo. Como pasa con todo o casi todo: la cohesión es buena (la imitación intragrupal), pero hasta cierto punto.
Observemos algo más: la extrema cohesión dificulta el pensamiento creativo, por lo ya dicho: las novedades son mal recibidas. Los grandes saltos conductuales o ideológicos, las novedades, parecen atentar contra la cohesión del grupo: contra su forma de ser y sus costumbres. Por tanto, suelen percibirse como amenazas. Predomina un pensamiento de “esencias”, de lo permanente, pero ya afectado de esclerosis. Un tipo de pensamiento, por cierto, propio de aquella España de insobornables valores carpetovetónicos de hace unas cuantas décadas. Recordemos la rancia sentencia de Unamuno: “¡Que inventen ellos!”
Vayamos al otro extremo: cuando las personas de una sociedad determinada carecen de imitación intragrupal, o casi. Lo mismo imitan al vecino que imitan a miembros extranjeros, aunque principalmente a éstos (“Nadie es profeta en su tierra”). Admiten bien lo de fuera, especialmente si lo de fuera está prestigiado por el aura de la riqueza y el poder. Hay una atracción por lo exótico. Es, en gran parte, nuestro caso como nación en estos momentos. Imitamos constantemente a los de fuera, principalmente a los Estados Unidos. En materia de lenguaje es más que evidente y se traduce en este “hispainglis” que a algunos nos parece lamentable (en concreto al ya fallecido y eximio Lázaro Carreter, a un par de amigos y amigas y a mí). Estamos abiertos a muchas influencias externas prestigiadas, con lo cual perdemos en personalidad e identidad propias. La admiración y el reconocimiento de los méritos del vecino suelen ser escasos, truncados por la intromisión de la envidia la más de las veces. Somos amigos de la novedad y la creatividad superficiales, pero nos mostramos poco solidarios y agradecidos entre nosotros. Cada cual va a la suya, con poco interés por unir fuerzas para emprender proyectos mancomunados de largo aliento. (Por supuesto, huelga decirlo: de todo hay, como en botica).
¿Qué tipo de pensamiento es el dominante en las sociedades poco cohesionadas (como actualmente la nuestra)? El que abre las puertas a las novedades, al cambio permanente, a la fusión de conceptos e ideas, estilos y tendencias. Triunfa lo extravagante, las conexiones remotas y casi oníricas. Triunfa Heráclito. Esto parece saludable y fresco, pero cuidado, porque con facilidad puede degenerar en el pastiche, el remedo, el disco “recuerdo”, el refrito y la chapuza, la confusión en el hablar y el escribir, el “todo vale” posmoderno: en una mistificación de todo que hace imposible orientarse en el pensamiento; es decir, en la realidad. Es el triunfo de Heráclito, pero en versión chapucera y libertaria.
Precisamente, un síntoma de esto último es cuando la gente expresa su convicción de que “no existe la realidad”. Es decir, que no hay nada permanente en el mundo.
Pero reparemos en lo siguiente: la ciencia estudia las leyes que rigen el universo. Y las leyes expresan lo necesario, no lo contingente. Expresan lo permanente (¿hay algún día en que la ley de la gravedad se tome el día libre?). Por eso se dice que no se puede hacer ciencia de lo particular. Pues bien, nuestra actual mentalidad supone una suerte de rechazo inconsciente respecto de la ciencia, dado que, como digo, ésta se ocupa de descubir las leyes del universo, lo invariante pese a las apariencias: la realidad. Sirva como ejemplo: Los grandes físicos buscan con afán la ecuación definitiva que armonice las leyes que rigen lo macro (la teoría de la relatividad) y lo micro (la teoría cuántica). A la mentalidad científica no le interesa lo particular o lo fugaz, sino lo universal y permanente: los ritmos temporales, los patrones espaciales: la unidad de las cosas.
Pero esto no significa que el espíritu de Heráclito no esté presente en la ciencia. Lo está en cuanto a la actitud hacia las “nuevas” evidencias disponibles. La ciencia no se puede aferrar a unos determinados resultados teóricos si éstos se contradicen con otros nuevos y más contundentes. La ciencia cree en la esencia y lo permanente (las leyes), pero para descubrir las leyes universales y sempiternas de la realidad, tiene que tener una actitud de apertura crítica a posibles nuevas consideraciones. Una actitud autocrítica y creativa. Cambia nuestro pensamiento (nuevas fórmulas, teorías, hipótesis, conjeturas…) para descubrir lo permanente del mundo.
Me ha interesado compartir con ustedes esta reflexión porque, si es cierta, establece relaciones curiosas. Cuando los grupos de personas se imitan entre sí, tenemos actitudes homogéneas, muy propias de las sociedades tradicionales. El miedo a los conflictos con grupos vecinos o las situaciones de pobreza agudizan la imitación intragrupal. Lo nuevo o exógeno suele ser percibido como amenazante. El pensamiento tiende al racionalismo: un racionalismo de verdades eternas y esencias blindadas e incorruptibles. La creatividad resulta amenazante, pues aporta combinaciones de pensamiento novedoso. Todo esto recuerda a la España preconstitucional de insobornables valores hispanos, ¿verdad?
En el extremo contrario vemos a grupos que imitan lo exótico. Son grupos y sociedades poco cohesionados, poco solidarios, atenazados por la envidia que les produce el mérito cercano. Interesados en la novedad y la creatividad ligeras y sin ambiciones. Suelen despreciar la razón, la filosofía y la ciencia, pues éstas buscan lo universal y lo permanente bajo la apariencia de las cosas: las leyes de la física, de la conducta humana o animal, etc. Es más bien el caso de la España actual, siempre con la vista puesta en lo que hacen otros (especialmente los Estados Unidos, a veces para bien y otras no tanto), bien avenida con la novedad permanente y lo exótico, pero poco amiga de la ciencia, cuyas redes se esconden en la oscuridad de la noche. Poco amiga, igualmente, de observar normas cívicas, reglas lingüísticas y cualquier cosa que encorsete la sacrosanta libertad individual.
Creo que ni lo uno ni lo otro nos conviene. Entre Heráclito (“todo cambia”) y Parménides (“todo permanece“) se alza un conciliador Aristóteles: “La virtud está en el medio”.
Genio es aquél que descubre lo permanente del universo cambiando lo necesario su pensamiento.
Saludos.
24 Octubre 2008 a las 4:43 pm
esto me recuerda una gran cita: “El individuo siempre deberá luchar para no ser sometido por la tribu”…
le declaro mi más profunda admiración señor Punset.
24 Octubre 2008 a las 4:45 pm
La adolescencia es la edad del adocenamiento, claro que se tiene miedo a diferenciarse del grupo, que de momento es el que mayor influjo ejerce a esa edad (son muy pocos los que a esos años ejercen un pensamiento autónomo) ahí se encuentran entre iguales, protegidos, y con un miedo insuperable a que los expulsen del grupo por diferenciarse lo más mínimo.
Pero de la adolescencia se sale, se empieza a tener criterio propio, a comprobar la diversidad de pensamiento y a que no hay verdades absolutas; y es ahí, donde entra en juego las enseñanzas recibidas de nuestros mayores.
Pienso que sí que somos conscientes de que las cosas cambian y de que cambiamos nosotros con ellas, es más, yo diría que las cosas cambian porque nuestro propio cambio las hacen cambiar. Creo que a lo que verdaderamente tenemos miedo es a la vejez y a la muerte.
24 Octubre 2008 a las 8:20 pm
Es difícil admitir el cambio. En nuestro trabajo el cambio es un obstáculo, algo que nos aparta de las rutinas y nos da inseguridad. En el amor el cambio no siempre es bueno, buscamos la estabilidad. Con nuestros hijos nos empeñamos en que no cambien demasiado, que no crezcan tan rápido. Este es el mundo de los adultos, y en nuestro mundo de cada día los cambios connotan algo malo, ¿cómo vamos a ser capaces de transmitir a nuestros hijos la naturalidad y beneficio del cambio? Mientras somos niños nos enseñan las normas y a cumplirlas, cuando somos adolescentes queremos romperlas todas y cambiar lo que está escrito y a medida que “maduramos” volvemos a poner barreras para que nuestros hijos esten bien protegidos. ¡Qué falta nos hace admitir el cambio: la muerte, el envejecimiento, los errores, los sentimientos…!
24 Octubre 2008 a las 10:19 pm
“todo cambia”… “panta rei”,… todo corre, la vida es río,… y nosotros queremos ser piedras en el río inamovibles, perpetuas,… será un afán (inconsciente) de parecerse a Dios?o lo que se llama “DIos”?
Suena repetitivo, Eduard… pero, interesante!! lo que me pides. Se me agolpan los pensamientos en mi cerebro… parece el estadio de Heissel, y así es que algunos mueren..
Tal y como dices , se avecina una época de cambios… ¿lo dices por la CRISIS?
En ese caso: piensa: (voy a ser occidental en esta pregunta): ¿Los culpabes de esa crisis van a acambiar también,… apeor como lo hacemos los nominados(que vivimos de una nómina)?
Me pides que te ayude a encontrar qué puede hacer la mente para digerir los cambios. Creo que aunque queramos no-cambiar, vamos cambiando poco a poco. Ese poco a poco hace que no cambiemos al ritmo que marca nuestro medio y entonces surge el conflicto: y cada uno responde al conflicto como puede,. Lo peor es cuando UNO mismo es responsable de sus cambios no deseados y lo s achaca al vecino…
Sin ir más lejos: ¿cómo puede adaptarse la mente de un trabajador al que no le pagan, al que su letra de 800 es ahora de 1500, al que le asfixian las dudas,… por culpa de otros que ganan cerca del kilo al mes?y a los cuales no les va a afectar la crisis?
¿qué autoridad-es, que entidad-es, públicas y privadas han permitido y provocado TODO ESTO? ¿qué personas son las culpables de que tantas mentes nos sepan defenderse de su nueva y amarga situación? ¿dónde está la IGUALDAD ANTE LA LEY?
Perdón por no haberte aportado ninguna solución, de todas formas no la tenía. Estoy abrumado por la situación mundial actual.. de millones de personas inocentes que los pasan mal por culpa de UNOS POCOS MULTIMILLONARIOS… esta realidad no me deja pensar.
P.D. yo no soy el mismo que ayer ni que hace una hora, ni que hace un segundo: la prueba la teneis en una foto mía de recién nacido… y en cómo seré dentro de 20 años,… si llego.
25 Octubre 2008 a las 1:30 am
ALGUNAS CITAS AL RESPECTO:
“El verdadero viaje hacia el descubrimiento no consiste en buscar nuevas tierras sino en mirar con nuevos ojos” MARCEL PROUST
“Quien no está dispuesto a hacer pequeños cambios, nunca hará grandes cambios”
MAHATMA GANDHI
“Cuando la única herramienta que se posee es un martillo, cada problema empieza a parecerse a un clavo” Abraham Maslow
“Si no estas cometiendo errores, es probable que no estés haciendo NADA”
25 Octubre 2008 a las 1:11 pm
Cita de Hugo Wast;
El todo es mas, que la suma de las partes.
25 Octubre 2008 a las 2:31 pm
le admiro a usted desde que le conocí. sus “redes” constitutían una brisa fresca en la televisión. (pobre uso en general). Si esa chiquilla que veía a su madre distinta hubiese tenido que ir uniformada la cosa cambiaría quizás. Anhelamos lo distinto por contaradicción y por que no estamos seguros sino de un par de cosas. Esto es que nacemos desnudos y nos vamos todos con las manos vacias. Si lo tuviesemos más presente seríamos mejores personas. (?) Gracias pr este blog que continua creando el hilo invisible que nos ata y nos hace piedrita del universo.
25 Octubre 2008 a las 7:05 pm
Y si eliminásemos ese sentimiento grupal tan absurdo e innecesario que nos atenaza? Y si dejásemos de asumir los pensamientos y opiniones de otros y comenzásemos a pensar por nosotros mismos? De verdad necesitamos tanto al grupo? De qué amenaza nos protege el grupo hoy en día?
El grupo nos debilita, suprime nuestra individualidad, nos convierte en una masa dúctil y maleable. Maleable precisamente,por todos aquellos que, en su día, decidieron apartarse del grupo y seguir su propio camino. Los mismos que nos han llenado la cabeza de dogmas e imbuído unos ideales de bienestar y seguridad, absolutamente irreales(como bien podemos apreciar en nuestros días).
Una vez lo hayamos conseguido, perderemos el miedo al cambio.¿Por qué? Porque cambiaremos constantemente.
PS: Mis más sinceras felicitaciones por esta joya de la red.
25 Octubre 2008 a las 11:36 pm
Lo más curioso es que no nos damos cuenta… pero sí nos resistimos: la permanencia y la seguridad de la aparente estabilidad que tenemos dentro de un tiempo, un grupo o una situación, nos dejan inconcientes del cambio, de la intensidad de percibir el aquí y el ahora. Tal vez esta aparente concientcia de nuestro virtual presente nos inmoviliza a diferencia de otras especies en donde el cambio es natural.
26 Octubre 2008 a las 5:18 pm
si un cojunto de celulas dan conciencia, el conjunto de estas conciencias dará otra conciencia, a esta nueva conciencia se le puede antojar el cambio y éste repercute en nuestra vida de forma que lo vemos anormal sin embargo lo veo como una mejora de nuestro presente al igual que le ocurre a un gusano que con el cambio podrá volar,con el cambio podremos disfrutar si lo vemos como algo positivo
26 Octubre 2008 a las 7:38 pm
Cambiamos…porque nos vemos obligados a cambiar, seamos conscientes o no…no tenemos otra opcion…no podemos decir no…somos niños y vamos creciendo, lo queramos o no…nos viene la menstruacion lo queramos o no…necesitamos de los demas, lo queramos o no…y nos moriremos, lo queramos o no…todo es cambio..desde que nacemos hasta que morimos..todo, todo lo vivo…vive para sobrevivir…y se sobrevive gracias al cambio …todo cambia y nosotros con ello…que lo queramos o no, es secundario
Saludos Sr. Punset
26 Octubre 2008 a las 10:36 pm
La vida es cambio. Lo muerto es mucho más invariable. Asumir el cambio es asumir la vida plenamente. No conviene morir antes de hora luchando contra el cambio.
Saludos.
26 Octubre 2008 a las 11:39 pm
Mi hija, cuando la acompañaba al autobús que debía llevarla a excursiones o “colonias” intentaba por todos los medios que la dejara treinta o cuarenta metros antes del lugar de partida. Se avergonzaba de llegar acompañada por su padre como el resto.
Hoy es una mujer de veintiséis años, inteligentísima dadas las notas de corte conseguidas, pero habiendo abandonado los estudios universitarios por un chaval a los diecinueve, fracasada en el amor, con un trabajo pobre y poco remunerado, y despreciando todo lo que tenga que ver con su casa.
Poca personalidad y falta de autoestima. Ensalza lo externo por encima de lo suyo y de su entorno…
Mi hijo, no tan brillante, ha conseguido llegar donde ella fracasó; siempre a través de los suyos, pero sin embobarse ni perder su independencia y personalidad.
Uno abandonó la tribu sin encontrar nada que la supliera; el otro, extrovertido hasta la médula, la amplió.
27 Octubre 2008 a las 10:30 am
Quién no recuerda la adolescencia siendo diferente? Quién no recuerda las bromas fáciles? Con el tiempo, con la distancia se ve que muchos de esos malos momentos venían dados por envidias e inseguridades pero en aquellos momentos…Lo distinto no es controlable, es impredecible y asusta, aún ahora en la época adulta.
Respecto al cambio, me incluyo en esa generación de treintañeros que aún tienen “carnet jove” que van a patinar, que salen entre semana y que combinan una vida social casi de estudiante con un trabajo de “mayores”. Tan malo es resistirse al cambio?
27 Octubre 2008 a las 12:52 pm
Pau, tu comentario me parece excelente.
Sin términos técnicos, sin teorías ni hipótesis, relatas la realidad natural, la que, con tus palabras, demuestras que vives. Esa misma realidad de la que muchos nos sacamos copia para falsificar y colorear artificialmente, a nuestro gusto.
Y es que una cuestión tan universal, que parece tan complicada para las academias, ha obtenido sensata y sencilla respuesta a través de tus pocas líneas.
La realidad es una y las situaciones que se derivan, de nuestras actitudes y decisiones ante ella, muchas.
Greetings
27 Octubre 2008 a las 6:17 pm
A ti, Acm, por haber leído con atención mi comentario u opinión
27 Octubre 2008 a las 6:31 pm
A mi me encantan los cambios, me apasionan, hace poco me enteré de que voy a ser mamá con 21 añitos y estudiando biológicas, hoy de que mi novio me deja… me ha dado mucho miedo tanto cambio, pero leer este articulo me ha recordado que no son malos y me ha dado muchos ánimos.
Muchas gracias
Besos
(Y muchas gracias por tantos programas de Redes, es maravilloso ver algo tan bien hecho en la televisión)
27 Octubre 2008 a las 6:47 pm
Nuestro alrededor cambia y nosotros también. Pero es difícil aceptar que tu alrededor cambia sin pedirte permismo, cuando las circunstancias te cambian la vida en un instante. Acceptarlo y seguir adelante, pero en ese preciso instante es tan difícil!
28 Octubre 2008 a las 10:31 am
He conocido a varias personas con esquizofrenia diagnosticada, pero estamos rodeados de esquizofrénicos sin diagnosticar, o habría que redefinir el concepto. Siempre traté de que estas personas, diagnosticadas, -como amiga entre charla y charla-, indagaran en el origen de esos trastornos, incluso uno es escritor, actividad que comenzó como auto ayuda y cuenta de forma admirable los efectos, pero no el origen, ni por escrito ni como amigo, la causa, es algo que se suele dejar en una trastienda muy oscura y olvidada y a mi entender suelen haber varias acumuladas cuando llega la explosión; por el contrario, ir al origen es fundamental para liberar lastres que afectan a los pacientes. No se suele abordar el origen de esos desórdenes y la desorientación es total. Es más fácil y da más dinero las pastillas.
El futuro existe porque existe un pasado, y es trascendental para todo individuo la retrospección y la introspección para extraer la enseñanza de todas nuestras experiencias, cerrar heridas y alcanzar la paz interior, para apreciar la vida en todos sus detalles, para vivir todas las realidades necesarias, por ejemplo, algo tan fácil como los sueños, para seguir evolucionando y poder transmitir nuestro aprendizaje, también por ejemplo: en el espacio que nos ofrece aquí el Sr. Eduart Punset, donde todos estamos aprendiendo tanto.
El abordaje al entramado de nuestra vida y el auto-conocimiento no es fácil, pero es saludable, para el cuerpo la mente y el espíritu, hay que ir desprendiéndose de los miedos, la aceptación de nuestro pasado es fundamental para nuestra aceptación como individuo, a partir de ahí, no necesitamos el reconocimiento ajeno tan difícil de topar en nuestra sociedad predominantemente superficial, envidiosa, hipócrita, de doble moral y antinatura.
Queremos ser tan exclusivos, que nuestra falta de humildad nos impide ver a los demás como igual a nosotros o, que cada uno vive una vida que le corresponde, no tanto por sus aptitudes o actitudes, sino, por una obligación consigo mismo y con el entorno: ese destino que cada uno aceptó antes de llegar aquí, algo que olvidamos a temprana edad y conformamos con nuestros actos en este mundo.
No se quiere reconocer los propios aspectos negativos y se adjudican con facilidad a otros del entorno, siempre y cuando su apariencia sea más ‘débil’ que la propia. Mas soberbia y petulancia, menos respeto, empatía y solidaridad.
Las personas en general no se atreven a conocerse a si mismas, además, no se escucha, ni se lee la vida.
Primero la revolución interior, y la sociedad cambiará por sí sola.
…Paciencia…
Buena síntesis de la sociedad contemporánea Raus.
28 Octubre 2008 a las 1:57 pm
No estoy demasiado de acuerdo con esta opinión. Qué hay del “ahora ha cambiado, está mucho mejor”. Tengo que cambiar mi modo de vida, etc etc, están muy integradas dentro de nuestra cultural.
Saludos
28 Octubre 2008 a las 2:24 pm
pues cuando le llege la niña, con uno, mas tatuado que un maori macarra, con metralla por toda la cara, en forma de piercing y mirandola con asco-suficiencia…. va a pasar del cambio hormonal (de su hija) a la revolución histerico-neuronal (suya), sin manual de instrucciones…..
28 Octubre 2008 a las 3:54 pm
Gracias Rosario.
28 Octubre 2008 a las 5:15 pm
PERTENECER A UN GRUPO NOS HA LLEVADO A LA SUPERVIVENCIA, AUNQUE FRECUENTEMENTE SEAMOS INCOHERENTES
28 Octubre 2008 a las 6:13 pm
No he podido resistirme y me gustaría poder aportar alguna cosa NUEVA, aunque sé de más que eso es casi imposible. Me gustaria compartir con vosotros una idea que me viene a la cabeza a menudo y que me ayuda a comprender muchas de las situaciones que de entrada parecen absurdas. Un día comprendí que el ser humano se mueve constantemente en un quiero y no quiero ( la ambivalencia), que es tanto como decir que por una parte quiere y desea el cambio y por otra teme y rechaza tal cambio.
Esta idea ( entre muchas otras) la desarrolló W. Bion. Este psicoanalista desarrolló la idea de la tarea y antitarea, que está presente en el individuo, en la familia, el los grupos y en la sociedad.
En fin…que deseamos el cambio y a la vez deseamos quedarnos tal y como estamos.
Gracias
29 Octubre 2008 a las 7:39 am
Resulta que un tipo que se llama Van Goth, se dedica a pintar girasoles cuando pasea por el campo con su oreja vendada, y los niños le gritan “loco” por la calle. Se puede pensar que si no hubiera habido girasoles en aquellos campos de….no recuerdo el nombre de la zona de sus paisajes…pues, bueno… si hubiera habido campos de maíz, o campos de manzanos, o de cerezos – como el Jerte – o lagunas de arroz, la cosa podría haber sido distinta. Leemos la biografía del pintor y sabemos que se sostiene, que come, gracias a su hermano Theo, y que no vende un cuadro en su vida, salvo uno solamente, a él, a su hermano. (Se calcula que el 70% ó el 80% de la obra de Van Goth se ha perdido). Un siglo después, esos girasoles magníficos alcanzan los precios más elevados en algunas subastas de arte, cambiando los parámetros y la medida, el valor, de la pintura. Por un lado, él pinta girasoles porque se produce un encuentro entre él y los girasoles. Por otro, tiene que pasar un siglo para que el sistema valore monetariamente su obra.
Después de este preámbulo para entrar en calor, digo lo que quería decir, aunque ya no me acuerdo bien de como quería escribirlo. Pero bueno, ahí voy: en el proceso de cambio – de cualquier cambio – se desarrolla siempre un proceso de ganancia-pérdida. Creo que estimamos – más cuando dependen de nuestra voluntad que de la de otras personas – siempre qué vamos a sacar – bueno ó malo, o regular – cada vez que optamos por algo, que producimos un cambio en nuestra vida, añadiendo o excluyendo algo, produciendo un cambio. Si decidimos casarnos con una chica par y no con Enriqueta la melonera, que sólo nos habla de ir a jugar al Bingo y de la ciencia “jesulina”. Si decidimos aceptar un contrato de trabajo – bajo los 1000 euros – sabiendo que vamos a desperdiciar nuestra vida, cada día que tengamos que estar en un sitio donde no queremos estar y aguantar a un jefe que no queremos aguantar, pero estamos ahí. Si decidimos regresar a un territorio para encontrarlo – en este caso, por el paso del tiempo y la acción e interacción de muchos otros – cambiado, y tener que fotografiarlo de nuevo. Ganancia o pérdida. Podemos deducir que aquellos cambios que nos importen ganancias son buenos, o lo contrario si nos importan pérdidas emocionales, o comunicacionales, o lo que sea.
Nuestro reloj biológico nos va a cambiar. Y con nuestra voluntad – habilitada a la práctica – también vamos a cambiar en otro sentido.
Por cierto, Kirk Douglas está magnífico en el papel de Van Goth. Y en Los Sueños de Akira Kurosawa hay una escena memorable donde un aficionado a la pintura, un japonés de la mass media, sueña que entra en las pinturas de Van Goth y que se lo encuentra y charla con él.
A mí me gustan los cambios porque es correr en el tiempo, y despertar con los días nuevos, y saber que tengo que leer ya ese puñado de novelas que siempre voy dejando para otro día… me gusta cambiar de novia, de trabajo… (sobre todo de novia)… me gusta ir al cine con Enriqueta la melonera, pero hablarle de Petrarca a Piluca la filóloga.
Están muy bien los cambios, sean los que sean. Sin los cambios no podemos echar de menos a las personas que quisimos, es más, sin los cambios no podríamos ser personas. No sé que seríamos pero nuestra esencia sería otra.
Cambiar está bien. A pesar de que uno pierda pelo, o dientes… uno siempre se encuentra guapo (especialmente yo), o igual que siempre. Aunque, uno a veces cree y sigue comportándose como un joven o como un niño porque, también a veces, uno pierde la referencia del tiempo, y de pronto no se acuerda de que ya han pasado… X años y de que ahora es un adulto y la sociedad espera que sus respuestas sean las de un adulto.
Cambiar está bien, en palabras mayores, si esos cambios suponen elevar el bienestar de la gente. Si la gente logra liberar sus criterios y estar por encima de los rebaños, de los dogmas, de los líderes que se hablaba el otro día. Elevar el bienestar, en palabras menores también, es decir, tener una vida digna, unos servicios sociales dignos, un trato social digno. Lograr unos valores “standar” que no nos obliguen a engañarnos a nosotros mismos diciéndonos… !pero que bien vivimos! Y esto no sea verdad porque no queramos ver que queda mucho, muchísimo, que hacer, que cambiar, para que esas palabras de júbilo sean ciertas.
Dimitri41003
29 Octubre 2008 a las 10:49 am
leer ” Sidartha ” de Herman Hesse y veréis otro punto de vista, una perspectiva oriental que aún en 2008 muchos psicologos y estudiosos occidentales ni imaginan, es penoso la formación academica de tales psicologos, se creen el ombligo del mundo. Pero existen otros mundos aparte del grecolatino-judeocristiano.
saludos a los redesianos y larga vida a REDES y a su capitan.
29 Octubre 2008 a las 12:07 pm
Raus, en esta ocasión tengo que hacer algunas puntuaciones, quizás incorrectas, a tu último texto. Entre tanta expresión medida y acertada de lo que es lo cambiable y fijo y como mi deseo es escribir, si es posible ayudando a propagar la información, te diré, cosa que quizás lo sepas, pero a mi me sirve de apoyo para mis elucubraciones, que por ser interesante esa atracción de la gravedad tampoco se ve como real, pues los científicos ya hace años que estudiaron el movimiento de todo como algo que surgió del Bing Bang. A partir de esa superexplosión todas las galaxias nos vamos separando y las velocidades son de miles de kilómetros por hora. Es muy fácil y fija la velocidad de rotación de la tierra y cualquier niño puede saberlo, lo mismo que muchas situaciones de la vida. Si da una vuelta cada 24 horas y mide 40.000 km, una persona que quisiera estar viendo un día entero el amanecer tendría que viajar a 2.000 km/hora. Sin embargo la teoría de la fuerza gravitatoria de Newton es errónea, ya que se comprobó que todos circulamos a miles de km/hora en diversas direcciones, pero al tener la luna una tierra sobre la que gira, se debe a que nuestro planeta, así como toda la materia, crea una distorsión de su dimensión tiempo. Esta cuarta dimensión hace un efecto parecido al que produce una bala de cañón sobre una red, si vas a gran velocidad terminas por girar alrededor, pues se contrarrestan relativamente la velocidad centrífuga con la centrípeta. Cuando creían nuestros antepasados que el planeta tenía dos dimensiones no se contemplaba el ir por un lado y aparecer por otro, por ello es tan difícil el situarnos en esa nueva noción.
También veo ciertas discrepancias, quizá también incorrectas, en ciertos aspectos políticos y por lo tanto de respeto total, pues cada uno tiene derecho a reflexionar como le parezca si no molesta. Como dijo Lawrence de Arabia. Defenderé la opinión de mi adversario con mi sangre, pues más importante que las ideas determinadas es que se puedan manifestar. Como perteneciente a la cultura más vieja de europa, expandida por Europa y ahora se sabe que también por América, dados los descubrimientos de la glaciación que hace 13.000 años puso un puente de hielo por la que los vascos fuimos a allí, me parece que tu defensa a esa España ideal que tanto rechaza nuestra lengua e idiosincracia,… Repito que con tanta retórica privilegiada, a mí que soy de ciencias, quizá se me pasen aspectos básicos, pero al final, lo que si quiero decirte es que prefiero la ciencia y las libertades estadounidenses, por la sencilla razón de que todos tenemos en ellos una referencia indiscutible, aunque si que te doy razón en que allí podemos ver lo peor del mundo, pero yo prefiero ver lo mejor del mundo que también y sin duda allí se encuentra. De hecho los indús ocupan gran parte del paisanaje de Silicon Valley, los chinos están copando la industria mundial,… pero nosotros todavía carecemos de una primera enmienda que se da solo allí. A los quince años estamos copiando la libertad de curarnos con la nutrición,..Espero que cambiemos en eso. Muchas gracias.
29 Octubre 2008 a las 12:20 pm
En la vida no hay nada constante, lo único constante son los cambios y pienso que afortunadamente. Yo no podría vivir sin ellos. Pienso que podemos aprender a vivir con los cambios sin perder nuestra propia identidad y la relación que tenemos con cada persona…
29 Octubre 2008 a las 4:51 pm
¿por qué está Ud leyendo este blog? a parte de por infinidad de casualidades, yo creo que debido a nuestro motor interior, que nos ha llevado de la piedra a la rueda, de la rueda al carro, etc etc … hablo de nuestra insatisfación permanente. Tal vez Eduardo pueda explicarnos a que se debe, que elementos actuan en nuestro organismo, que afecta a nuestro cerebro.
Pretendemos que no cambie nada, así mismo la monotonía nos puede llegar a asfixiar, cambiamos y añoramos lo pasado, permanecemos y deseamos lo contrario.
No solo se trata de la búsqueda de la felicidad (como se habla en tu libro). Nuestro organismo nos impide permanecer y nos hace variar, amoldarnos y reamoldarnos a las realidades cambiantes de nuestro entorno. Nos guste más o menos, nos acerque a la felicidad que pretendemos o nos aleje de ella, el cambio es esencial, pilar de la evolución humana. Hay veces que cambiamos por necesidad, por fuerza mayor, no me refiero a ese tipo de cambios.
29 Octubre 2008 a las 7:13 pm
Hola, Kiketxu.
Gracias por tus explicaciones sobre física. No sé muy bien qué decirte. Mi intención no era hablar de la ley de la gravedad o cualquier otra. La nombré sólo para ilustrar el hecho de que, en contra de algunas cosas que leo u oigo, la ciencia tiene la tarea de descubrir lo permanente del universo: las leyes que lo rigen. Y también los mecanismos bajo los cuales las cosas cambian o se modifican. Pero, en fin, gracias por tu ilustración.
Respecto de lo que dices de mi defensa de España… Hombre, no, amigo. Léeme despacio, que como escribo tanto a veces se encandila la vista. Comprobarás que no hago tal idealización de España. Más bien al contrario: me da pena que no sepamos valorar nuestra propia lengua, y que no sepamos cultivar una personalidad propia. Por eso siempre tenemos la vista puesta en otros. En ese sentido no me gustan los nacionalismo acérrimos ni lo contrario: la exaltación ciega y sistemática de lo exótico y lejano.
Y, en cuanto a mí respecta, me parece fenomenal que los vascos habléis vuestro idioma. Y creo que nadie debería impedir la expresión de vuestra idiosincrasia. Pienso que -como dijo otro compañero- deberíamos saber conservar lo nuestro (lo valioso, claro, porque la “fiesta de los toros”, valga de ejemplo, no me lo parece, precisamente) sin cerrarnos a influencias foráneas también valiosas. Lo malo, lo peor es cuando renunciamos a lo valioso de casa (nuestro rico idioma, por ejemplo) y acogemos las tonterías de los de fuera (hincharnos a comida basura, por ejemplo).
No sé si me he explicado, Kiketxu. Ya me dirás.
Saludos.
29 Octubre 2008 a las 10:16 pm
No acabo de entender la cuestión, me temo. Si se refiere a que la gente, en general, no asumimos que nada es permanente, que todo es transitorio, es cierto hasta que cumples los 30. Sólo la experiencia te hace darte cuenta de que vives sobre arenas movedizas. Cuando eres niño, adolescente, joven,… crees que las cosas no cambian, que todo, incluso tú mismo vas a ser igual. Yo no veo forma de que un adolescente que “lo sabe todo” y que tiene una visión radical del mundo, en blanco y negro, sepa o al menos comprenda o asuma que el gris existe o que algún día algo tirará de la alfombra que tiene bajo sus pies.
29 Octubre 2008 a las 11:07 pm
La fuerza del cambio reside en el espíritu de crítica. He aprendido algo de alguno de vosotros. En otros una actitud ya conocida y repetida. Me sorprende con gratitud la capacidad de dialogo y me asusta el miedo al enfrentamiento creador. Por desgracia o quizás por desgana o falta de atrevimiento no puedo aportar nada novedoso. Señores Punsetianos , un eterno saludo.
30 Octubre 2008 a las 11:30 am
Hola iblis, quizas sea por desgana provocada por una falta de atrevimiento.
Desde luego atrevete. Todos tenemos algo que decir y tus palabras tienen un significado que es necesario que escuchemos. Veo este blog como un sitio donde depositar nuestra opinión mas que para enunciar tesis.
E insisto que todas las palabras guardan un significado, otra cosa es que queramos o sepamos comprenderlas, pero eso ya no es cosa tuya. Tu misión es elevar tu voz.
Permíteme la confianza tomada…
Hasta pronto.
30 Octubre 2008 a las 8:44 pm
No hay nada mas bonito que el aprendizaje, ver como el cambio que sufrimos es un cumulo de experiencias sufridas a la largo de la vida,con lo que se forja nuestro caracter
30 Octubre 2008 a las 11:50 pm
La capacidad de cambiar está ligada con la supervivencia. La resistencia al cambio, la inadaptación está abocada a la muerte.
Yo de pequeña, no era como la hija de su amiga. Me sentía diferente de los demás y me gustaba serlo. Una vez adulta siempre he intentado adaptarme a las circustancias que la vida me ha traido, incluso en momentos duros como los presentes, creo que mi carácter me prolonga milagrosamente la vida.
31 Octubre 2008 a las 3:33 pm
Aprovechando tu comentario, Raquel V, quisiera exponer lo que opino a ese respecto.
Todo lo que nace está abocado, a través del cambio, a la muerte, se adapte o no, se resista o no, o tenga suerte o no al estrellarse un avión. No sobrevivimos nadie. Ahora bien, si lo que quieres decir es que hay decisiones y acciones personales que pueden hacernos vivir un poco más, estoy de acuerdo contigo.
Saludos para ti.
1 Noviembre 2008 a las 4:57 pm
Todos nosotros somos seres humanos con objetivo de nacer,crecer, reproducirse y morir.Evolucionamos desde desde el primer momento de nuestra existencia por lo que estamos sujetos a un cambio constante. Sin cambios nunca habria evolucion.
Necesitamos el cambio para aprender,progresar y evolucionar en nuestra existencia, pero no necesariamente por ello perderemos nuestra identidad.
2 Noviembre 2008 a las 7:11 pm
creo que el niño o el adulto,necesita como tu mismo dices, pertenecer a un grupo, clubs, hermandades….el lobo solitario de Hesse, asusta no te fias, la sociedad prefiere al que tiene miedo y necesita al grupo, de eso vive. El adulto tal vez puede entender esta situación, y bueno,..hace como que es del grupo pero no pierde su identidad. Por el contrario el niño tiene menos recursos y tal vez más necesidades de ser aceptado, pero no creo que sea un problema es cuestión de tiempo, se suele madurar, no? un saludo, me sigue encantando su programa y todo lo que enseña, gracias.
3 Noviembre 2008 a las 1:49 am
Me he perdido Redes esta noche, sólo he podido ver el final…; bueno.
Una conversación en la que estoy el otro día y no participo.
Una de las dos personas que habla, un abogado, habla de que una ONG manda una ayuda determinada a una región de un país de África con la que se pone en marcha una granja experimental, se introduce algo de maquinaria, los sistemas de riego, plantaciones, se organiza el trabajo, se contratan trabajadores… y al cabo de un tiempo la granja empieza a funcionar. La comarca mejora, y más directamente las condiciones de vida de los nativos implicados en la granja. Se ha producido un cambio, una mejora. Paralelamente, continua contando esta misma persona… las zonas limítrofes de esta granja, que no han recibido ayuda y siguen igual que antes, sufren, ven mermadas sus formas de vida, por la instalación de la granja, y empiezan los conflictos… sabotajes, problemas de vecindad, etc…
Conclusiones de la historia de esta primera persona: o se ayuda a todos, simultáneamente, o lo que es una buena idea (y una buena intención de una ONG) y un proyecto real termina por “desestabilizar” – es la palabra que usa – su entorno.
La otra persona, por su parte, defiende a capa y espada la ayuda de la ONG, a pesar de las consecuencias – buenas y malas – que produce el CAMBIO. “Ya que, al menos… algo es algo”.
Yo, por mi parte, no opino entonces. Escucho a los dos y lo cuento aquí.
Dimitri41003
3 Noviembre 2008 a las 12:15 pm
Lo malo no es el cambio, sino el escaso tiempo que tenemos para “adaptarnos” a él… eso es lo que nos hace enfermar ( estress, depresion.. )
Por poner un ejemplo: los programas informáticos se quedan obsoletos al momento de salir; si dejas de”concectarte” tan solo un mes, ya has perdido la “onda”….. y lo mismo ocurre con prácticamente todo nuestro entorno… en general aplicado a la “tecnología”.. pero también en relaciones personales y otras muchas cosas… Si tuvieramos más tiempo para “adaptarnos” a los nuevos cambios, no sería tan difícil poder “cambiar”… pero claro, siempre está el Sr. Don Dinero…
4 Noviembre 2008 a las 2:46 am
¿Que es la realidad? ¿Lo que percibimos?¿Lo que percibimos mas lo que podemos explicar con la ciencia y todas nuestras herramientas de conocimiento? ¿Añadimos también lo que podemos detectar pero no explicar?
Y si existe algo mas que no detectamos ¿eso es realidad o no?
Personalmente me convence la explicación mas humilde, es decir que la realidad es mucho mas de lo que conocemos y también de lo que detectamos, quizás la REALIDAD sea incognoscible por el ser humano, porque quizás sea necesario estar “fuera del tablero” dejar de ser una pieza, para poder contemplar todo en su globalidad, o quizás todo sea una construcción fractal y baste con conocer los ladrillos del universo para comprenderlo en su totalidad.
Estas dudas me llevan repetir una trivialidad -en mi opinión-, que la realidad es algo diferente para cada individuo y por tanto los cambios sobre la misma también lo son. En los países desarrollados estamos muy preocupados por nuestros cambios “burgueses”, en el Tercer Mundo llevan preocupados por intentar tener nuestras preocupaciones durante muchos años.
Es difícil sugerir alguna idea que nos pueda ayudar a asumir la impermanencia de nuestro entorno, es claro que no hay cambio posible sin la percepción de tiempo y aunque mas aventurado, me atrevería a decir que la percepción de ese transcurrir del tiempo implica de por sí la idea de cambio. Creo que es por esto que mas allá de discusiones filosóficas, la sensación de cambio es algo que percibimos inequívocamente.
Cuando esa sensación se produce, cuando todo cambia a nuestro alrededor rapidamente, nuestro instinto nos lleva a buscar puntos de referencia para no desorientarnos, para sentir que somos capaces de navegar entre esos cambios. Cuando viajamos en coche y nos mareamos buscamos un punto fijo, cuando todo parece derrumbarse a nuestro alrededor buscamos apoyo en la familia o amigos.
Lo único que puedo sugerir -apenas nada- es mi experiencia personal. Ante tanto cambio, intento buscar puntos fijos de referencia, lo mas inmunes posible al maestro de cambios que es el tiempo, cada uno encontrará los suyos, yo he encontrado algunos que me sirven y todos los he encontrado volviendo la mirada hacia el interior.
Es algo de cajón ya lo sé, pero a mi me sirve, los sentimientos nobles el amor, la bondad, la compasión, los valores importantes la justicia, la honradez, la libertad, la tolerancia, las cualidades humanas mas geniales, el deseo de aprender, la imaginación, el deseo de mejorar, el deseo de fascinar y sentirse fascinado, son puntos fijos de referencia mas allá del tiempo y de los cambios que produce. Intento ver todos los cambios girando alrededor de estos puntos, como consecuencia de ellos, sin sentido sin ellos y eso me ayuda a orientarme.
La ciencia, la cultura, las propias personas, las socidades, etc, todo cambia, pero todo cambio tiene un punto de partida y punto de destino, a mi me vale pensar que todo cambio tiene que tener como punto de partida uno de mis puntos de referencia y como punto de destino otro de ellos, esto me ayuda a interpretar los cambios y poder discriminar entre aquellos que me puedan interesar o no.
Un saludo a todos
4 Noviembre 2008 a las 10:47 am
Francamente no veo demasiada relación entre ambos casos. El del comportamiento adolescente, 100% extensible al comportamiento humano en general (cuestión cuantitativa) no creo que se base en el cambio.
La gente no creo que sea reacia al cambio en si mismo, no creo que haga falta poner ejemplos de cambios que son asumidos y aceptados inmediatamente y con agrado. Todo depende de la valoración que se hace de un cambio en concreto en relación a costes / beneficios. Cambiar siempre cuesta, el proceso de transición en si mismo, pasamos de tener un proceso automatizado, a tener que automatizarlo nuevamente y recompilar supone tiempo de CPU… Ahora bien el nuevo proceso puede ser mucho más eficente.
Estadísticamente el individuo asume la valoración de la comunidad como la más ventajosa. Esto supone ahorro de costes porque :
- Analizar pros y contras supone un esfuerzo.
- Una respuesta colectiva es más efectiva.
- A priori el análisis de la comunidad tiene probabilidades de ser la más ventajosa objetivamente : conlleva una coincidencia de criterios de muchos individuos, o bien resulta de valoraciones de individuos destacados socialmente por su buen criterio.
- Y subjetivamente, comulgar con la mayoría y destacarse defendendiendo sus postulados supone puntos para el individuo. Productividad.
Y el hecho es que todo cambia y es imprescindible para el individuo racionalizar esfuerzos adaptativos y mientras mantener los productivos.
En fin que cuando hace calor viene bien tener hielo, cuando este se derrite, hay que levantarse y conseguir más, si no se consigue se jode uno. Ahora bien, un buen día la comunidad decidirá que el hielo en la bebida resulta dañino para el lípido iconoclástico del esmalte (obviando que es bueno para la alopecia) y otro lluvioso, olvidado esto, que simplemente es de mala educación. El buen día yo seguiré levantándome para cojer más hielo y el lluvioso también. Entonces pierdo mi empleo y caigo en la cuenta de que no me puedo permitir ser un intelectual excéntrico porque había cometido dos grandes errores en esta vida : el primero, dónde nacer en esta sociedad de clases, y el segundo, teniendo en cuenta el primero, dispersar mis esfuerzos en cuestionarlo todo…
Un saludo
4 Noviembre 2008 a las 11:38 am
Realmente interesante la historia de la granja, Dimitri. Me recuerda al desencanto e infelicidad que sufren los pobres de aquí. La pobreza relativa puede ser más angustiosa que la pobreza en términos absolutos. Continuamente comparamos nuestro estado con el de otros. Steven Pinker, el gran psicólogo canadiense, nos dice que las personas infelices se caracterizan por compararse continuamente con quienes tienen más. La envidia conduce a la infelicidad. Evidentemente, no hay que trivializar el caso de la granja, pues incluso las personas que no fueran de natural envidiosas vivirían como una injusticia la granja de los vecinos.
Aunque puedo comprender perfectamente la indignación y malestar de los que no tienen la granja, creo que es mejor ayudar algo que no ayudar nada. Siempre nos asaltaría dudas similares: ¿ayudo a todos los accidentados de este coche o sólo a quien me dé tiempo? ¿Intento vanamente salvar a todos los niños de ese incendio o me concentro en salvar a quien realmente creo que puedo salvar? O en estos casos, decir “o todos o ninguno” sería un verdadero dispate, incluso un crimen. No sé si esta consideración es aplicable a lo de la granja. A falta de mayor reflexión, diría que sí.
Saludos.
4 Noviembre 2008 a las 11:52 am
Nuevamente, la de Zencillo me parece una reflexión interesante y bien hilada. Ahora bien, si me permites, amigo Zencillo, expresaré alguna objeción al respecto.
1. La realidad es lo que existe, con independencia de si lo conocemos o no. Evidentemente, el bin bang aconteció sin nuestra presencia. Y hay una infinidad de fenómenos que ocurren a nuestro alrededor y dentro de nosotros que no conocemos. Por ejemplo: ignoro cómo es que puedo tener pensamientos, pero es innegable que tengo pensamientos. No sé cómo es posible el fenómeno de la visión, pero es evidente que veo. Y parece muy real que el mundo existía antes de que yo naciese.
2. Pese a todas las cautelas que podamos tener respecto de lo que llamamos realidad, yo diría que hay hechos incontestables; es decir: cosas que “están”, que existen, que ocurren o han ocurrido, sin ningún margen para la duda racional. ¿Qué duda cabe de que yo existo? ¿Qué duda cabe de que he escrito todo esto que se puede leer? ¿Qué duda cabe de que existe el Sol? Todas estas cosas quizá pequen o parezcan pecar de “simples”, y quizá las dudas sobre la realidad giren en torno a cuestiones más complejas, tales como las que se ocupa la física cuántica o la neurología. Pero creo que merecen, en esencia, la misma consideración que los hechos más sencillos e innegables.
Hay una cantidad virtualmente infinita de cosas que se pueden considerar definitivamente ciertas.
Es verdad, Zencillo, que ha habido varios fílósofos de la ciencia, mayormente franceses, que han hecho reflexiones relativistas sobre si lo que llamamos real es “real”. Sin duda, algunas cosas que hemos creído reales, no han sido sino “construcciones sociales”. Sí, pero el hecho de que existan “constructos sociales” en ciencia no significa que no haya o no pueda haber cosas reales, al margen de nuestras invenciones o intenciones.
Algunas dudas relativistas giran en torno al estatus ontológico de nuestras percepciones. ¿Es real que el fuego tiene el poder de causar dolor? Evidentemente no es una cualidad o poder universal. El fuego no causa dolor (¡al menos que se sepa!) a una piedra. Nos causa dolor a nosotros y a los animales dotados de sistemas nerviosos “adecuados”. Es decir, lo que es cierto para una parte del universo (“el fuego me causa dolor”) no es necesariamente cierto para todos los entes del universo (“el fuego no causa dolor a la piedra”); pero esa ausencia de universalidad entre causa y efecto no implica que no podamos hacer afirmaciones firmes sobre unas y otras partes del universo. Así, por ejemplo, tendríamos que decir: 1) que es real que el fuego me produce dolor a mí y a otros seres como yo y 2) que es real que el fuego no produce dolor en las piedras y cosas similares.
Vale, pero nos queda otras dudas: ¿ese dolor es real o una mera ilusión? Apunto este tipo de dudas porque, como psicólogo, sé que son comunes en la población. De nuevo, no hay duda, en mi opinión, de que el dolor existe. Al igual que la dureza o la ductilidad es una propiedad de los cuerpos físicos, el dolor (o la alegría, o la tristeza, etc.) es una propiedad (real) de los cerebros y las mentes. Suele haber dudas entre los enunciados del tipo: “he tenido una percepción subjetiva” y “el dolor es una percepción subjetiva”. El primer tipo de enunciados hace alusión a un juicio erróneo o ilusorio de la realidad (por ejemplo, el borracho que ve un elefante volando). Pero el segundo tipo a fenómenos que experimenta la persona, a fenómenos de la consciencia, de la mente. Son intransferibles: mi dolor solo lo siento yo, pero no por ello menos reales que el mundo físico que nos rodea.
A modo de conclusión:
Nuestras percepciones pueden ser engañosas en un sentido muy evidente y notorio. Por ejemplo, yo podría ver dos elefantes donde sólo hay uno, quizá a causa de una alucinación o visión doble producida por alguna droga o un estado mental alterado. Sí, pero el hecho de que nuestras percepciones puedan ser engañosas no implica que “todas” lo hayan de ser.
El mundo, el universo, “la realidad”, existe con independencia de conocimiento que yo tenga de ella. El mundo no empezó a existir cuando meramente empezó a existir “para mí”. Ya existía antes de que yo naciese.
No tenemos la definición exacta o definitiva de todo, por supuesto, pero consideramos racional pensar que nuestras investigaciones nos aproximan a esa definición definitiva. Así, según la evidencia disponible, la descripción einstiniana del universo es más acertada que la que hizo Newton. Lo que hoy conocemos sobre el cerebro es infinitamente más verdadero que lo que hace siglos creían conocer de él.
Algunas cosas producen efectos que no son universales, pero son igualmente reales. El fuego me produce a mí dolor, pero no a una piedra. Real es lo uno y real lo otro.
Hoy sabemos que los colores no son propiedades inherentes a las cosas del mundo, sino una prodigiosa invención de nuestro sistema nervioso. Lo que hay objetivamente en el universo son “ondas” de energía de diferente longitud. Estas cosas nos pueden hacer creer que el mundo todo es una invención de nuestro cerebro. Pero no: los colores lo son; las ondas, no. Las ondas son reales, independientes de nuestras mentes.
Hay un libro estupendo, Zencillo, que habla de estas cosas. No sé si lo has leído. Es de un par de físicos nucleares, Alan Sokal y Jean Bricmont. Se titula “Imposturas intelectuales”. Ellos critican duramente buena parte de la filosofia de la ciencia que se ha dedicado a sembrar la duda irracional sobre los conceptos de realidad, verdad, hecho, etc. Si lo deseas, Zencillo, podemos seguir hablando de todo esto. Sería un placer.
Cuando dices: “La realidad es algo diferente para cada individuo y por tanto los cambios sobre la misma también lo son.” Sí, es verdad, Zencillo. Cada cual experimenta a su manera los sucesos y cambios de la vida, pues cada cual tiene su sistema nervioso y su personalidad, única entre todas. De todas formas, hombre, yo creo que podemos estar seguros de que muchos cambios son percibidos de manera similar por todo el mundo. Es casi seguro que todo el mundo se alegraría si le tocase la lotería, y cualquier persona lo pasaría mal si se quedase en la ruina, o si sufriera un accidente que le dejara cojo. No somos iguales, pero en muchas cosas somos muy parecidos. De lo contrario no podría haber comunicación.
La última parte de tu reflexión, Zencillo, me parece estupenda. Lo de los puntos de referencia ante el cambio. Lo considero muy cierto.
Discrepemos o no en algunas cosas, amigo Zencillo, es evidente que compartirmos algunos puntos de referencia importantes. Entre ellos, el deseo de enseñar (aun modestamente por mi parte) y aprender.
Un saludo a todos.
6 Noviembre 2008 a las 3:50 pm
De acuerdo Raus, pero claro que estábamos en el Big Bang, de hecho también tenemos átomos que estaban en un dinosaurio hace 65 millones de años y la ciencia también nos explica que esa explosión originaria la contemplamos todos los días al encender el televisor,… El asunto del dolor me recuerda aquel que decía que las plantas no sienten. Claro, le pegas a una y no te responde, tampoco lo hace un mosquito, pero pégale a un león y verás, en fin que la piedra al calentarla sufre un cambio, por lo menos.
Acm, las cosas cambian hasta el punto de creer que eso de la inmortalidad sea quizá un cuento, pues en realidad hay animales como ciertas medusas que dan pasos inversos en su maduración, rejuvenecen y vuelven a madurar sin morirse nunca, lo mismo pasa con casi todos los seres vivos, pues los virus y bacterias reaklizan funciones parecidas, los vegetales,… Muchas gracias.
8 Noviembre 2008 a las 2:53 pm
El paciente observador es el que asume que los cambios se realizan y que son totalmente necesarios.
La Espera nunca es infructuosa. Sabemos que los acontecimientos llegan, sabemos que todo cambia continuamente y que debemos amoldarnos a los cambios. Paciencia y tener el espíritu sereno aceptando los acontecimientos del destino.
No le demos forma al devenir, no provoquemos nuestros acontecimientos, no nos desesperemos. Mantengámonos de buen humor, ocupémonos de nuestras tareas diarias y dejémonos sorprender por las maravillas de la vida. Primero, tenemos que aprender esta lección y después ponerla en práctica. No es fácil tarea, pero no imposible. Resultado: Tranquilidad y confianza de que todo es para bien. ¿Acaso hay alguna manera mejor de vivir la vida?
Si hay dos caminos de los cuales uno está transitado por la masa y el otro por pocos, no dudo en escoger el menos transitado. Dejarse arrastrar por la masa trae enormes peligros.
9 Noviembre 2008 a las 12:46 pm
Supongo que la consciencia, que supone un síntoma de individualidad, marca la referencia de uno mismo. Es innegable que nuestro alrededor cambia de manera constante. Demasiados cambios implican un período de inestabilidad y la inconductibilidad de los acontecimientos puede generar impotencia y frustración. Por eso, supongo que el individuo tiende a realizar un control sobre su entorno. El problema de ejercer un control férreo es que la inmutabilidad del estado individual choca con el entorno y acaba desarrollando individuos excluídos socialmente. En el otro extremo, una adaptabilidad a cualquier tipo de cambio, puede llevar también a una inconductibilidad inconsciente que impida el desarrollo del propio individuo. No creo que las personas no quieran cambiar por nada del mundo, todos cambiamos. El problema, como siempre, son los puntos de inflexión. El sentido de pertenencia a un grupo revela un reconocimiento grupal de un individuo que fortifica el ego del mismo mientras le interese sentir esa pertenencia grupal. Ello conlleva a cierto inmovilismo pero igual que “todo cambia a nuestro alrededor” también lo hacen ciertas cosas ubicadas en nuestro interior. La realidad es una percepción que depende de cada individuo. Cada uno tiene su propia visión de la realidad y tiene su propia adecuación a la realidad que lo envuelve. Lo que viene nos va a desbordar seguro pues el ser individual no tiene herramientas para controlarlo. Saber que esto puede ser así y aceptarlo como parte de un proceso natural es aceptar a su vez lo incontrolable; pasar a entender el mundo como un conjunto físico con otro sistema de referencia diferente al de uno mismo: aprender que el Sol deja de ser el centro del Universo.
Un saludo
12 Noviembre 2008 a las 10:08 pm
En la diferencia está el equilibrio, lo opuesto de lleno es vacío y en general necesitamos estereotipos y cánones, medidas y modelos para poder aprender en general de qué van las cosas y acercarnos a ellos para sentirnos seguros…. Lo que a mucha gente no le queda claro es que lo feo podrá ser bonito, los sanos podrán enfermar o los gruesos podrán volver a las primeras posiciones del ránquing de belleza…consultemos a nuestros mayores mucho más sabios que nosotros….está claro que el vencedor será el inteligente que sepa que siempre hay grises y que todo canvia y evoluciona… un lujo reservado para sólo unos pocos, grupo en el que me incluyo… aunque éste hecho me reporte cierto aíslamiento social y cierta inpopularidad en el pueblecito en el que vivo, todavía a años luz de ciertos pensamientos transgresores y esperanzadores.
12 Noviembre 2008 a las 10:41 pm
Deberíamos entrar en el Comunismo? pero el modelo Comunista está visto que no funciona… ésto lo digo por qué no hay nada que genere más conciencia que dar el voto o negárselo a un grupo político y a su líder… al que posteriormente tenemos muy en cuenta, así pues la educación de las masas debería pasar por un cambio en el sistema capitalista que comprobado está aboga por los bancos. Quién tiene el poder de canviar la política y por consiguiente la educación, la economía, la sanidad….. los bancos?????? qué verguenza. Jamás haremos de la humanidad seres inteligentes e independientes puesto que existe y con mucho arraigo el sistema capitalista que todo lo ve lo huele y lo domina….
15 Noviembre 2008 a las 1:26 pm
Yo cambio porque mi mente está abierta al cambio. Sin cambio no somos nada y sin nada no somos nadie…
Prefiero pensar que el conformismo individual a lo estático, al no cambio, a lo inamovible forma parte del estado “surrealista” de felicidad de muchas personas. Y este tipo de actitud merece mi máximo respeto y admiración pero… sigo pensando que no saben lo que se pierden!
Mi felicidad pende del péndulo del cambio. Evolucionar y crecer personalmente significa CAMBIO!!!
Un abrazo Eduard. Sin ti, mi mente cambiaría menos…
16 Noviembre 2008 a las 4:39 pm
Me di cuenta de eso, cuando tenia unos ocho años, era feliz i vivia en un comunidad agradable, me evante, me acuerdo como si fuera hoy, que el mundo cambia, que lo que hoy es felicidad mañana puede ser dolor, que las cosas cambian, y sabia que tenia saber que adaptarme en las peores sitaciones que pudieran suceder a lo largo de mi vida,… de esto han pasado ya veinte años, y me acuerdo de eso, sé que soy una persona muy emocional, pasional, como se diga,.. me dicen que necesito sentir emociones para sentir que vivo, i es verdad que las cosas pasan por algo, y es entonces que se produce un cambio, consciente o inconsientemente, voluntario o no,…
vaya rollo…
16 Noviembre 2008 a las 9:12 pm
[...] Lee el siguiente artículo del blog del divulgador de la ciencia Eduardo Punset. Después de leerlo deberás responder a la siguiente pregunta: [...]
18 Noviembre 2008 a las 11:04 pm
La vida es una transicion… malo si no cambias. No creo que haya que adecuar las mentes pues si das “pautas” la aleatoriedad del cambio se pierde… o al menos se ve influida, algo que creo que se debe de dar con mas razon si el cambio es a nivel “de como ver las cosas”
19 Noviembre 2008 a las 6:43 pm
Simone, totalmente de acuerdo, pero he descubierto que haciendo lo mismo que ellos los podemos anular hacerlos desaparecer. Los bancos se basan en engañar a todo el mundo de muchas maneras, los debemos desenmascarar y aquí teneis una idea. Descubren una manera de enriquecerse junto a los gobiernos a base de crear estas olas de subir y bajar las acciones y las inversiones al unisono en todo el mundo. Para ello simplemente ponen todo su dinero cuando las acciones están bajas, también los gobiernos diciendo que hay que ayudar y ayudan a quienes les interesan, pero al subir estas sacan esos dinerales multiplicados por mucho y lo gastan en oro, inmobiliarias y otros intereses ocultos. Este juego sucio, en realidad está abierto a todo el mundo y cualquier persona experta en el tema se puede forrar, al revés que los mediocres, pues estos pagan los platos rotos, igual que los que no se enteran de nada o solo se dedican a criticar. Por ello os aconsejo, por lo menos, no meter dinero en el banco en estos momentos, de esa manera podemos unidos hacer quebrar mastodontes de estos que ahora, sin fondos y sin que nadie lo sepa están con un riesgo increible. Muchas gracias. Creo que viven del cambio y también creo que podemos cambiar mucho más si los hacemos desaparecer. Muchas gracias.
21 Noviembre 2008 a las 1:34 am
El enigma de como adecuar la mente y el pensamiento de la gran mayoría a la realidad es más simple que todo eso. Es tan simple cómo hacerse una pregunta cuando algo nos emociona (para bien o para mal) “¿Porqué?….y/o ¿porqué no?”
21 Noviembre 2008 a las 3:06 am
La verdad que escuchar o leer a Punset, da un tranquilidad y una paz increíbles, qué fácil, y sobre todo amable, lo hace todo.
Pero lo que quería decir es que:
al margen de otras consideraciones, la que le cayó al pobre, r.i.p., Crichton por comentar más o menos lo mismo en el ámbito del escepticismo frente al nuevo ecologismo.
La que le cayó por expresar, precisamente que no, que nunca le gustaría «volver a la caverna», o sea: que nada cambie y volver a los orígenes; y por, básicamente, lo que ha comentado esta misma noche Eduard en Buenafuente: «hay cosas más importantes qué hacer».
Y es que hay gente que sigue empeñándose en creer que somos dioses con el todopoderoso poder de acabar con la tierra; o con tonterías como la de «Gaia», siempre que no la saques de un sistema complejo de interacción, claro.
Cuando, precisamente, dentro de poco (unos 2000 años como ha dicho esta noche), descubriremos que nuestro hábitat ya no se reduce sólo a la Tierra y que debemos «expandirnos» a la vez que el universo (bueno, imagino que mucho más despacio claro ggg).
Yo, es lo primero que he pensado cuando lo ha comentado: no creo que quienes estén aquí en 2000 años no puedan ver otro tipo de firmamento… bueno, de hecho, no verán el actual, claro, pero me gustaría pensar que hemos sido capaces de llegar a ver «otros».
Pero no, en vez de eso, el ecologismo sugiere volver a las cavernas y «cuidar la Tierra», una Tierra, Gaia(?) (por no hablar de ecologistas que directamente proponen que lo mejor sería que desapareciéramos -David M. Graber-), que como dice el vídeo del día 11: puede decidir un día no dejar ni rastro de estos insignificantes y temporales invitados… y aún así seguiremos teniendo la culpa por… «hacer lo que hemos venido a hacer», que no es más que vivir aquí, interactuar, provocar y asumir cambios… porque estamos vivos y no se nos puede encerrar, ni podemos encerrar nada, en una burbuja.
En fin. Para acabar un recuerdo a ese magnífico pseudo científico, pseudo escritor… es pseudo para muchos y en muchas cosas… pero fue un grande: Michael Crichton, ante todo, un visionario.
Y por favor, Eduard, que nunca acabe Redes ni tu espléndido humor y buen hacer para contarnos las cosas
PD: No sé cuanto tiempo lleva esta web (me considero bastante seguidor de Redes y Punset ^^) pero acabo de encontrarla y es una gran noticia que lleve un blog (si no lo llevaba antes, que no lo sabía)… además de ver otra vez su fantástica melena gg
22 Noviembre 2008 a las 11:36 am
no quiero leeros porque son demasiados párrafos para expresar muy pocas palabras,,,,
necesito que me ayude esa mente tan ingeniosa y maravillosa como la mia,,aunque no lo pueda ver,,,esa que es como la maquina del limon granizado,,,que nunca para de girar,girar,pensar,pensar,punset ,punset,,
22 Noviembre 2008 a las 11:47 am
y u sent pero creo que deberiais cambiar de camello,,
muxas de las frases que escribis carecen de sentidoo,
yo fumo y bebo,,,y me rio porke estais flipaos,,,,
pensadoressss,,,
idealistassss
soñadoressss
todo lo que quieras pero dentro del sentido comun,,,
os vais por los cerros de úveda y no contais con los sentimientos,,
vargame dios,,
24 Noviembre 2008 a las 11:04 pm
Úbeda
Válgame
…bendito sentido común … y la EGB! ^^!
25 Noviembre 2008 a las 12:18 pm
referente a lo escrito acerca de gabriela, la adolecente. Me hace acordar a algo que he leido, de krishnamurti. En la que hacia referencia a una tarjeta de datos que nos marcaba desde la infancia, en la cual había escrito primero nuestros padres, luego nuestros amigos, ciudad, pais, correspondientemente. Y que podiamos ser realmente libres cuando lograbamos borrar y cuestionar todos estos datos, volverlos a escribir con nuestro criterio obtenido de nuestras propias experiencias.
25 Noviembre 2008 a las 3:51 pm
Tantos años dandole vueltas a lo mismo..Eso ya lo dijo Heráclito de Efeso….. ¿Es posible que la humanidad esté sufriendo la enfermedad de la fibromialgia intelectual?
27 Noviembre 2008 a las 12:28 pm
Bienvenido Covi al mundo de la discusión positiva, como tal te quiero asegurar que lo ecológico no está emparejado con un regreso a las cavernas. Estamos en un mundo en progresivo cambio y toda regresión me parece absurda, se evoluciona y se van consiguiendo metas, aunque parece a veces que no, en realidad solo es cuestión de ir para atrás y coger impulso para mejorar. Hoy en día el mundo ecologista es capaz de abastecer a todo el mundo con superalimentación y ofertar a esos pobres agricultores y ganaderos tan atropellados trabajos mucho mejores en el campo de los servicios. Me refiero a trabajos para todo el mundo sin discriminación, ello solo se dará este siglo, con todo ello superexperimentado y no dentro de 2000 años. Lo cual no significa que existan otros tipos de atropellos más difíciles de eliminar, pues la droga y la ignorancia entre otros aspectos malévolos son harina de otro costal. Sobre todo porque depende más de la libertad personal que cada vez se va a respetar más. Ello implica masas menos obedientes, menos manipulables, pero se nos olvida que de ahí se deduce ventajas sin par en la historia, dado que tantísimos cambios se multiplicarán infinitesimalmente y dependerán de la personalidad de cada uno, por la que no cabe tanta manipulación que siempre hemos sufrido. Muchas gracias.
30 Noviembre 2008 a las 5:19 pm
Todo cambia y nosotros cambiamos, queramos o no lo hacemos . un buen dia te das cuenta que ya no eres la misma y piensas donde se habra quedado mi yo. Tambien cambia tu forma de pensar, te adapta a tus circunstancias externas y aceptas cosas que antes ni hubieras ñimaginado.
Gracias, me ha abierto otra perspectivas de las cosas, que intuia, pero no acababa de encontrar.
9 Diciembre 2008 a las 3:57 pm
La clave posiblemente esté en el origen del rechazo al cambio, que probablemente es el miedo en el sentido más amplio y ancestral del término. Por ello la solución podría estar en parte en la misma educación. El famoso y absurdo “vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer” (que no sé si existe en otras culturas) está tan arraigado que resulta sorprendente.
Personalmente me llama la atención cómo, por ejemplo, muchas de mis amistades envían a sus hijos a esos colegios donde los niños entran con 3 años en el aula infantil y salen con 18 con el bachiller terminado. ¿Cómo es posible crecer (en el sentido de “formación de la personalidad) en el mismo edificio, con los mismos compañeros, con los mismos maestros? Es tan limitado y limitante….
Creo que es bueno acostumbrar a los niños desde pequeños a cambiar. De casa, de ciudad, de colegio, de amigos, de profesores, de circunstancias familiares…..etc. Para que se dén cuenta de que NO PASA NADA: Unas veces será a mejor ¡Qué bien! Otras a peor ¡Habrá que buscar una solución (lo cual es un ejercicio siempre saludable)! Y la mayoría de las veces será simplemente una oportunidad para poner en práctica nuestras habilidades y sentirnos orgullosos de lo que somos capaces.
14 Diciembre 2008 a las 12:43 pm
Una camción de Viloleta Parra dice “cambia todo cambia”- canatautora y poeta Chilena.
Yo hace poco he cambiado ,este cambio me lo han notado quienes me rodean ,este cambio en mi, fue una respuesta a un estímulo…la sencillez en en las palabras de Punset ,faltas de excesiva retórica invitan a refelxionar ,lo que para mi sería :”entre el individuo y el intelectual existe la palabra…
Mi cambio,no me dio miedo,dió miedo a los demás…y luego sentí miedo al ver el cambio que mi propio cambio había creado en ellos( quienes me rodean)…está claro ,nos desvordan los cambios y es más fácil asumirlos cuando tenemos el control sobre ellos y como bien dice Eduard Punset “que todo cambia empezando por nosotros mismos.
Un saludo Eduard “Sr.Punset” y gracias por todo
14 Diciembre 2008 a las 6:10 pm
Muy bien Montserrat, totalmente de acuerdo y esa es mi frase nefasta preferida. Por ello cambiaría el título de la discusión por ” A pesar de la farmacia y el gobierno, todo cambia a nuestro alrededor” Nos quieren dormir en la inmundicia, pero no lo lograrán.
Carolina, tengo claro que el miedo es lo contrario del amor, por lo que las fuerzas fácticas nos quieren quietitos y muertos de miedo, sin embargo nosotros debemos ser, por nuestro bien, amorosos y movernos como el rayo en pos de variantes edificantes. Muchas gracias.
14 Diciembre 2008 a las 8:38 pm
Es fascinante como el cambio nos saca de la rutina…asumimos mejor el cambio cuando es uno el que cambia , por el factor que sea -una series de hechos ,cambio de intereses ,de valores etc…-y cambiamos ,zas!!!,pero desquiciamos la rutina de los que no cambian con uno mismo (los más cercanos ),y al revés,si son ellos los que cambian o piden el cambio es uno mismo el que se fastidia por tener que retocar esa nuestra rutina…
Mi hija de 10 años,ya no quiere que la deje en el cole como hasta ahora,me pide que la deje ir sola nada más cruzar la acera…y me quedo mirandola hasta que entra al edificio,ella me está pidiendo un cambio,y este cambio acarrea una nueva lista de ordenes en las prioridades,digamos que tengo que resetearme por asi decirlo ,mi rutina con ello se romperá,pero iniciaré otra…hasta que otro cambio se produzca(del nivel que sea,desde los que se producen a cada instante-que pasarán casi desapercibidos- hasta los que más nos sorprendan)
La adaptación al cambio es lenta y el miedo a lo desconocido,hace que me aferre a ser predecible y a intentar variar poco,sin embargo yo he tenido un cambio,y sin darme cuenta desordene toda la organización establecida a mi alrededor …asumir que todo cambia empezando por nosotros mismos e intentar aceptar de forma positiva aquello,sin decir “no quiero cambiar”lo he logrado creando lo más rapido posible una nueva constante,añadiendo lo nuevo y reservando aquello que siempre me ha gustado .
Gracias por tus palabras Kiketxu
19 Diciembre 2008 a las 12:52 am
Como he visto el interes de estos temas, le envio esta web en donde encontrara el material necesario para expander su conocimiento. es una informacion canalizada en estos tiempos. Tomese la paciencia de leerla y usted mismo se maravillara con lo que encontrara y asi podra compartir con el resto de la humanidad en sus propias palabras, con gran entendimiento de ese conocimiento.
21 Diciembre 2008 a las 1:31 pm
Carolina, tus palabras son inspiradoras, acabo de ver un reportaje de hispanoamérica en el que los niños pequeñitos usan unos enormes cuchillos para pelar papas. El reportero se extraña de ello y la madre dice que ellos aprenden a usarlos muy pronto. Ella no tiene miedo y le transmite esa sensación a ellos. A mi me preocupan esas mamás que cada vez que su hija se cae en gimnasia te mandan una carta llena de preocupación, creo que así seguirán con sus hijitas, especialmente, hasta después de casarse. No se puede vivir con esos miedos infundados y patológicos. Hay que cambiar, hay que amar el cambio y disfrutar de lo que descubrimos, disfrutar de ver maravillas ocultas tras esos fantasmas que solo son humo no contaminado y que tanta gente entusiasmada, cada vez más gente ilusionada vive con ello.
Un consejo para esas personas que no realizan ciertas acciones por miedo al qué dirán, cambia, actúa con amor y cariño, pues sin querer ofenderte, te diré el secreto horrendo de que a los demás les importas un comino, nadie está pendiente de tí, cada cual está pendiente de sus rollos, por lo tanto actúa según tu bienestar y según lo más lógico e imaginativo. Entonces, aunque te parezca raro, cuando vean tu magia en lo que haces, entonces y solo entonces se fijarán en tí. Es terrible que la mayoría de las personas, por ese sentimiento del qué dirán siguen una vida monótona y aburrida. Solo viven un día repetido 210.000 veces. La variación es vida lo otro es basura. Muchas gracias.
22 Diciembre 2008 a las 10:13 pm
Obviamente no soy fuente de deseos ni eterna maestra de ceremonias,pero de ahi a afirmar que importo un comino a los demás ( por ende los demás me importan lo mismo)¿podría ser discutible,no? yo lo dejaría en “Todo camina sin mi actuación salvo yo misma”.
No quisiera hablar de monotonía,a la pregunta de Eduard Punset quize aportar un granito de arena con mi experiencia propia.Aunque se planifique un día siempre surgen imprevistos,sólo eso ,imprevistos y no cambios.
Que un niño este hasta 6º en un colegio y luego cambie a otro no será un cambio significativo,porque hará lo mismo que todos sus compañeros y lo que otros ya hicieron o harán,lo tiene asumido,esto es sólo un ejemplo,pero la pregunta era ¿qué se puede hacer para asumir que todo cambia ? yo? fijar nuevas constantes,una rutina…somos animales de costumbres,por ejemplo,mis sobrinas cada 4 años cambian no sólo de ciudad,también de pais,y repiten en cada mudanza un ritual,la misma rutina que les llevara a asumir mejor el cambio,asi a lo pronto comparadas con otros niños a los cuales una mudanza sería traumatica yo las veo que no saben comprometerse a largo plazo,asi por encima no son tan dependientes.A esa rutina ,a esos habitos yo personalmente me aferro ante un cambio,no imprevistos.
Un movimiento de tierra,un sismo por ejemplo es un gran cambio,las tragedias por estos cambios que ocurren a nuestro alrededor sin darnos cuenta, nos cuesta mucho asumirlas si no aceptamos como dice Punset que todo a nuestro alrededor cambia empezando por nosostros mismos y no lo aceptamos,seguimos llevandonos las manos a la cabeza,cuando esto ocurre desde hace millones de años,ya deberiamos de estar preparados.
Y ni que decir que tengo clarísimo que un momento de placer sustituye horas de sueño perdidas,por lo que no dejo pasar una buena oportunidad para divertirme.
Un saludo Sr. Punset
27 Diciembre 2008 a las 1:36 pm
Condicionantes biológicos, psicológicos, sociológicos… Sea como fuere, la inteligencia emocional nos da la clave para superarlos todos. ¡Feliz 2009 y buena convivencia!
22 Febrero 2009 a las 8:20 pm
Carolina, cuando cambié el párrafo ya no pensaba en tí sino en cualquiera y por ello en ningún momento pensé que nadie te importa, estoy seguro que importas a muchísimos, es una manera de decir y explicar esa actitud de muchísima gente que se cree el centro de todo y muchísima veces nadie se entera ni que existe. Sigo definiendo el hecho de manera exagerada, por lo que espero no ofender a nadie, en realidad todos estamos interrelacionados, pero de ahí a preocuparse por detallitos que pensamos ser claves para que todos estén pendientes de ello al final no son más que posturas e ideas inmovilistas. Cada uno debe hacer lo que cree mejor y eso es aportar alegría, vistosidad, variedad a una sociedad que queramos o no se mueve gracias a los creativos. Muchas gracias.
22 Abril 2009 a las 7:29 pm
Tan fácil como dar los cambios en pequeñas cucharadas, muy fáciles de digerir, sin complicaciones, con distintos sabores y colores. Si las masas hubieran realmente evolucionado en grado de madurez, las sociedades no serían tal y como son. Se ha fomentado el grado de infantilismo, y he aqui la consecuencia. A un niño le quitas el miedo con explicaciones fáciles e invitándole a descubrir…. ahora falta encontrar aquellos que despuntando quieran ayudar de forma desinteresada.