Autor: Eduard Punset 20 noviembre 2011

Me lo pregunto muchas veces: “¿Dentro de treinta o cuarenta años –probablemente el plazo de tiempo que nos separa de los países como Estados Unidos, en la cabeza del desarrollo mundial– estaremos peor o mejor de lo que estamos ahora?”. Factores como la mayor similitud en el acceso a los beneficios de los adelantos tecnológicos –las últimas investigaciones científicas asocian la mayor extensión de las redes sociales con mayor cantidad de masa gris en el cerebro– llevarían a pensar que estaremos mejor, y lo estaremos más rápidamente.

El crecimiento imparable de la soledad, en cambio, que afecta la conducta de un porcentaje cercano al veinte por ciento de la población nos hace presagiar un mundo más solitario, dejado a sí mismo, de lo que estamos acostumbrados. Yo hice lo que entonces llamábamos el Bachillerato en North Hollywood, California, en la década de los cincuenta. Los jóvenes de entonces iban más a lo suyo –botellones incluidos– en la manera de comportarse comparado con nuestra juventud hasta hace muy poco tiempo.

Recuerdo perfectamente las persecuciones en coches de los distintos clubes en que se dividían los alumnos de la High School, hasta terminar en la falda de las montañas vecinas bebiendo cerveza lejos de los padres y la Policía. Muchos de los miembros de la clase habían muerto –descubrí al celebrar el cuarenta aniversario de la fiesta de graduación–. Yo creí, equivocadamente, que habían muerto todos en la guerra de Vietnam; pero habían fallecido normalmente por causas naturales. Sí recuerdo que estuvieron siempre mucho más solos que nosotros los europeos. La desestructuración familiar había comenzado mucho antes (como nosotros ahora, uno de cada no sé de cuántos hijos era de familias divorciadas). Padres, madres e hijos cambiaban de residencia muy a menudo; era muy difícil encontrar a alguien que hubiera nacido en el mismo lugar donde ahora trabajaba.

Un joven Punset junto a su “madre” estadounidense, en la época que estuvo estudiando en California (imagen: GPP).

He seguido frecuentando aquellos lugares de estudio y trabajo desde entonces. Lo primero que salta a la vista es que los vínculos biológicos que en Europa siguen confeccionando la estructura social y vital allí apenas cuentan. Los padres, los abuelos, ya no digamos los tíos suelen ser ciudadanos de otros Estados y están muy lejos. La familia se ha desestructurado también. Yo no digo que sea bueno o malo; en realidad, cuando uno está obligado a contemplar aquí, en la calle, los suplicios vandálicos a los que se somete a los hijos bien “estructurados”, dan ganas de salir corriendo.

No he olvidado nunca la visita hace unos pocos años de dos amigas de clase ya retiradas. Por primera vez en su especie, aumentaba la esperanza de vida dos años y medio cada década. Estaban pues en buena salud y vinieron desde North Hollywood a la Bisbal para pasar en tierras gerundenses una semana. Se pasaron todos los días, presencialmente, en una de las cafeterías más frecuentadas del lugar. “Lo que más nos gusta, lo que más nos divierte –me decían– es ver cómo la gente se habla sin cesar por Internet con amigos de todo el mundo, excepto con el de la calle de al lado, que no sabían ni dónde caía”.

La vida presencial era inexistente. La comunicación fluía por los canales digitales, cuyo dominio era imprescindible para comunicarse con los demás. Ahora, me pregunto si las demandas físicas y locales, como el hambre o el sexo, han cedido la preferencia a las demandas de orden genérico y psicológico, como participar en las redes sociales.

Para que nadie se sienta apesadumbrado con el mundo que supuestamente viene, me gustaría terminar esta reflexión como la había comenzado. Resulta que cuantas más redes sociales se atienden, mayor cantidad de masa gris genera el cerebro, capacitándolo para efectuar tareas hasta entonces insospechadas.



24 Respuestas to “Hacia vidas menos presenciales”

  1. Redes para la Ciencia » Hacia vidas menos presenciales:

    […] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset […]

  2. Dr.Jorge de Paula:

    Será que vamos por la 5ta decáda de la vida y nos volvemos algo excépticos, pero la humanidad no va bien en líneas generales con este exceso de interconexión en redes sociales y la voz de alarma ya la están dando investigadores como Nicholas Carr autor del libro “superficiales”, y coincido con el Dr.Valentin Fuster cuando afirma que: “El mundo competitivo actual no da la felicidad, el mundo competitivo actual nos lleva a la ansiedad y a la depresión”.
    Esta tarde estaba en el supermercado del balneario al cual tengo la dicha de poder viajar los fines de semana acá en Uruguay, y el dueño me decía de la dificultad que tiene para conseguir jóvenes que tengan hábito de trabajo. Está decepcionado, es elevada la proporción de jóvenes que no tienenincorporados las normas elementales de convivencia y urbanidad, y eso lo vemos a diario, y son los jovenes interconectados en esas redes sociales que abundan. De manera que mayor materia gris no necesariamente los hará mejores personas. Como Ud. analizó el pasado año: “necesitamos mas educación emocional”.
    1) Cuando desconectarse es una lucha: Nicholas Carr
    http://drgeorgeyr.blogspot.com/2011/02/adiccion-internet-cuando-desconectarse.html

  3. Beckard:

    Condenados a vivir más y peor. Sustituir con lo material todo lo demás. Jamás los objetos o el dinero podrán darnos más felicidad que la compañía de los seres queridos. Todo lo que hacemos, todo lo que compramos y todo lo que perseguimos tienen el mismo fin: ser aceptados por los demás.

  4. aneba:

    Como lo pintas Eduard no puedo evitar imaginarme que la evolución terminará haciendo de nosotros seres muy cabezones y con un corazón más pequeño, la imágen que nosotros tenemos de los extraterrestres.
    Puede que nos convirtamos en eso, mucho en la mente y poco en la tierra, si terminaremos siendo extraterrestres!!!!
    ¿Mejor, peor? Diferentes

  5. chus hermida:

    Amigo Punset pienso que siempre se fue para adelante y desde este rincon gallego desde donde te escribo no solo tenemos Las redes , sino tambien las redes familiares que tanto ayudan en estos tiempos .Un saludo

  6. Jose Morodo:

    Como siempre que leo algo escrito por usted me hace desarrollar mi masa gris…y eso que tengo 24 años y estoy dentro de la generacion ni-ni, y eso q como la gran mayoria de mi generacion he hecho ambas cosas trabajar y estudiar, Historia concretamente. ¿Realmente con la actual crisis no solo economica o politica, sino tambien de valores y depensamiento, podemos saber como estaremos de aqui a 30 años? Sinceramente no creo q seamos capaces siquiera de saber lo q va a cambiar el mundo en el primer cuarto de este siglo….Lo cual me parece mas emocionante aun

  7. estrella:

    “cuantas más redes sociales se atienden, mayor cantidad de masa gris genera el cerebro, capacitándolo para efectuar tareas hasta entonces insospechadas.”
    Estoy deseando saber qué tareas será capaz de hacer el ser humano, y también me intriga saber cómo va a ser eso si no cruzará la calle para pedir ayuda al vecino de enfrente. en fin,

  8. Quim:

    Esta una época de cambios – como otras lo han sido -, que algunos califican de acelerados. Yo me pregunto, acelerados o veloces? Imagino a Vettel en su Red Bull y pienso como se acostumbra el cerebro a ver pasar a “cámara lenta” las imágenes, los signos en el circuito, las consignas del equipo en linea de meta o las curvas del trazado. En mi opinión el cerebro se adapta a procesar la información a la velocidad que esta se produce y le llega. Esta para mi es una época veloz, pero de aceleración continua.

    Eso me hace ser optimista, ya que en mi opinión las redes sociales, la globalización en general ha pillado desprevenidos a las estructuras que gestionan el poder. Eso ha posibilitado que hoy, tal como comenta Eduard, sea mas fácil encontrar espacios comunicativos y de interrelación con la otra punta del globo que a 5 pasos de donde nos encontramos. Esos espacios no están coartados o copados por estructuras caducas de gestión y control del poder – del comunicativo y de cualquier otro.

    El optimismo viene pues porque Vettel es capaz de ver las pizarras de su equipo, de los suyos, de los cercanos. En la misma mesura creo que pronto, muy pronto – si algunos no lo consiguen actualmente ya – podremos mantener la mirada en el horizonte, ir a 300 km/h, anticipar la siguiente curva mentalmente y a la vez ver nuestra pizarra (nuestra red social, no necesariamente virtual, cercana). De eso se encargaran los jóvenes, nuestros jóvenes, y también los mayores. Quizá no se quede solo en un eslogan el “Think global, act local”

  9. maria:

    Es un cambio de paradigma y creo tiene íntima relación con el avance tecnológico.
    Desde mi perspectiva las estructuras como se establecieron a partir de la modernidad, atomizadas en nucleos familiares dentro de muros no me parecen lo ideal.
    Tal vez el cambio que nos proporciona la tecnologia así como el incremento de la masa gris nos permita como pretendia Einstein aumentar nuestro círculo a mas seres vivientes y no solo nuestro pequeñisimo nucleo.
    Yo soy de las optimistas creo que hay pequeños avances y la humanidad se orienta hacia un mundo mejor a pesar de las coyunturas actuales que perecen apocalipticas.

  10. ismael:

    no creo que la situacion vaya mejorar, me gustaria ser optimista pero las razones que tenemos son las actitudes de nosotros mismos.
    Desde hace 2 siglos se ha avanzado muchisimo en las ciencias e investigacion pero la otra parte que tiene que avanzar es la humana que lleva un gran retraso en cuanto a administrar los recursos.

  11. Sebastián Mera:

    Estimado Eduard;
    ante la pregunta ¿Dentro de treinta o cuarenta años estaremos peor o mejor de lo que estamos ahora? lo que se me ocurre es otra ¿cuál será el criterio, dentro de treinta o cuarenta años para considerar que es peor o mejor?
    Por que lo que es evidente es que, igual, lo que se dice igual, no se estará. ¿Que haya habido un progreso o una regresión? es la pregunta “del millón”. Lo que sí es cierto, a día de hoy, es que los países en vías de desarrollo lo que anhelan es asemejarse lo más posible a los países desarrollados, pero ¿qué ocurre en los países desarrollados? pues sencilla y llanamente que éstos, a su vez, añoran la parte más social y natural de la que provienen aquellos.
    Las nuevas tecnologías, que duda cabe, han ampliado las posibilidades de relación y/o conocimiento de la inmensa mayoría de la humanidad. El problema estriba en considerar que esas nuevas tecnologías son sustitutivas del tipo de relación interpersonal habido hasta hoy. Es decir, que estas nuevas posibilidades deberían ser consideradas opciones para aumentar las posibilidades de formación personal, en todos los ámbitos, pero en ningún caso considerarse condición necesaria y/o suficiente para el desarrollo evolutivo normal de nuestra especie, y mucho menos sustitutorias de la interacción personal “en las tres dimensiones”.
    Conceptos, como patología, deberían ser considerados más que como cumplir o no criterios para ser clasificados bajo una etiqueta clínica, como un continuo de mayor o menor cumplimiento de funcionalidades en la vida particular de cada individuo, en sus múltiples facetas, y no como una categorización, sino dimensionalización de capacidades.
    Un cordial saludo

  12. Pep Peragón:

    Las redes sociales son la base para el comienzo de una nueva era más verdaderamente democrática, más humana, más ecológica, etc. No son las redes sociales 2.0 las que nos hacen más distantes a los demás, sino el actual y obsoleto sistema capitalista.

    http://nuevaconscienciacriticadeespecie.blogspot.com/

  13. José Manuel:

    Pagamos un precio muy alto por esta sociedad tecnológica. Tenemos una sensación de progreso muy superior a la real, esto se debe a que es un progreso virtual. Lo cierto es que la miseria y la mortandad infantil siguen ahi y el brutal comportamiento con nuestro entorno natural es imparable. Los próximos dioses seran las corporaciones que mueven los hilos invisibles del destino

  14. Elizabeth Flórez:

    Sería interesante releer “El Sol Desnudo” de Isaac Asimov, donde nos describe la vida en Solaria “un conjunto de individuos casi autistas que no conviven y apenas interactúan entre sí, dejando el trabajo rutinario (y casi no hay allí otro tipo de trabajo) en manos de eficientes robots positrónicos. Asimov afirma que esto dificulta crecientemente cualquier innovación, llevando indefectiblemente a la decadencia y estancamiento total de los miembros de esa sociedad” (de Wikipedia)

  15. elard:

    este tema es muy in teresante los e seguido muchas veces y los temas
    son en abundancia muy entendible

  16. maria Dolores:

    Pues yo Sr Punset creo que por un lado estaremos mejor y por otro peor .
    Mejor por los avances de la tecnología,las redes sociales nos comunicamos mas ,pero nos comunicamos muy fríamente,A mi me gusta mas la comunicación personal que no por un ordenador,y ver la persona sus gestos su sonrisas.
    Yo misma tengo amigos que ni siquiera conozco la mitad de ellos ni me comunico con ellos,Me piden amistad y luego ni siquiera me hablan,Yo creo que las personas se sentirán mas solas dentro de unos años .
    Pienso que antes no había tantos adelantos como ahora pero había mas humanidad mas respeto, y mas educación, Las relaciones con los vecinos eran diferentes ,como mas familiares ,ahora cada uno va a lo suyo y a nadie le importa lo que te pase.
    Bueno Sr Punset esperemos que el mundo que supuestamente viene no sea tan malo como pensamos.
    Esta muy guapo en la foto.
    Un saludo

  17. adela:

    Pero mira ¡qué guapetOnes! porque es vds y su esposa, cierrto?.

  18. Bien Común:

    En efecto, nuestro cerebro se ha pasado: la tendencia emocional que empuja a acaparar recursos de modo excesivo, temerario e insolidario (por el miedo heredado de los orígenes del ser humano a no disponer de ellos, y que incluye muchos de los avances tecnólogicos,como las redes sociales, que pretenden acaparar vínculos ficticios a costa de recelar de los reales) nos empuja en varias direcciones a la contra de nuestra propia supervivencia como especie. La ciencia está descubriendo que esto es así en sus diferentes matices, usted así lo recopila y expone en sus libros. El problema es dar prioridad a lo secundario (aumento de conexiones en el cerebro con redes sociales) con respecto a lo realmente relevante: la privación del imprescindible contacto con los demás (soledad),pero también( y no menos relevante) el daño al medio ambiente (cambio climático, agotamiento de recursos energéticos). Y como ejemplo de escoger lo irrelevante (más conexiones cerebrales) con respecto a lo relevante que la ciencia demuestra sobre nuestra propia naturaleza y necesidades , está el sedentarismo que caracteriza al mundo actual: ¿de que nos valdrán más conexiones en el cerebro si el sendetarismo favorece las principales enfermedades que non matan (cardiovasculares)?.
    Todo ello va junto y ejemplifica como nuestro cerebro se pasa; en “somos supersociales por naturaleza”, nos explicó como más allá de los 150 contactos sociales perdemos el control de una adecuado interacción con los demás, tamaño ampliamente excedido en las grandes centros de trabjo empresariales y en las redes sociales.
    ¿Que se impone, entonces?. Pues asumir esta dinámica del cerebro, estudiarla cientificamente agrupando lo que la ciencia va demostrando al respecto; y considerar lo que nos está indicando como inevitable: volver a un funcionamineto más simple de las organizaciones humanas coherente con nuestros condicionantes biológicos y mentales.
    Esta línea esta comezando a ser definida por la corriente de pensamiento del Decrecimiento, que, en contra de lo que se deriva de análisis superficiales (y comprensible por estar el cerebro reflexionando sobre una idea contraintuitiva, como también lo fue hasta hace poco la idea de que las emociones interviniesen en TODOS los procesos de razonamiento) no postula volver al pasado ni prescindir de la tecnología como tal, sino adaptar el grado de desarrollo de las sociedaes humanas, tal como indicamos hace un momento, al deseable en virtud de nuestros condicionates como especie. Esto implica aceptar, por todo lo expuesto hasta ahora, que ese punto ha sido superado, pero en modo alguno significa deshechar las contrapartidas positivas y asumibles que ha generado el desarrollo hasta el momento actual, sino determinar cuales son para incorporarlas al proyecto.

  19. patrizio:

    siempre hay un ganador y otro que pierde , en el caso de la sociedad y la extructura familiar . todos perdimos , es todo un plan . el ded destruir un plan eterno , que es la Familia … estructura divina que poco se respeta. todos pecamos en esto . es mas facil divorciarce que arreglar el problema . todo el mundo sufre , nosotros , nuestros hijos y nietos y los que nunca nacieron por nuestras irresponsabilidades . quein se beneficia es nuestro enemigo , el inventor de la mentira y el engano . con que ? con hacernos sentir incompetentes .irresponsables . el se RIE , de todos nosotros que somos debiles , corruptibles y faciles ..
    La soledad deberia ayudarnos a reflexionar y a apreciar lo que no tenemos , pero la utilizamos como excusa para seguir haciendo lo equibocado , que trae nuestra decadencia , espiritual , moral y humana . algun dia seremos jusgados por nuestros actos ,. por que no cambiar hoy y darle un buen ejemplo a nuestros decendientes . aceptando nuestros errores y cambiando nuestros pasos a futuro . nunca es tarde . siempre es benficioso es arrepentirce y ser humilde ante el error .
    son mis deceos que todos juntos cambiemos dia a dia y amemos mas al mundo ya nosotros mismos
    patrizio bartolozzi
    canada

  20. Montse:

    Las redes estàn bien para no “perdernos” la pista, pero una taza de tè o cafè, o simplemente un paseo por el parque, me dirà màs de ti que toda una tarde delante del monitor. No dejèis que los chicos se pasen horas y horas delante del teclado, animarlos a reunirse con sus amigos, dejadles que vengan a casa, aunque sean ruidosos y no te dejen ver la peli de turno. Enseñarles que una mirada, vale màs que mil palabras.

  21. Arthur | Growshop:

    La sociedad encaminada hacia la soledad más cercana que ha existido, tan cerca y a la vez tan lejos, la modernización de las relaciones personales nos aleja de las verdaderas amistades y relaciones personales. Tal vez cuando el mundo vuelva a sus orígenes (que sucederá) seamos más personas y menos facetwitteros.

  22. Javi:

    para aprovechar eficientemente las tecnologías que se encuentran a nuestro alcance primero se debe fortalecer la familia…, así la persona puede sacarle el lado positivo de las cosas. Ayudar a otros te hace sentir bien, te ayudas… por otro lado las redes sociales no hacen a uno menos humano, al contrario facilitan la interacción entre los humanos. Salu2

  23. Francisco J Gonzalez:

    Coincido con Jorge de Paula. Se ha acuñado en EEUU el término “persona tortilla” (pancake person) en el sentido de que toda esta abundancia de estímulos, contactos y novedades nos impide ser profundos. Somos tortillas finas que se extienden por toda la sartén.

  24. Balsa:

    ¿Dudas de que las necesidades más básicas no sean biológicas? ¡Anímicas! Claramente en sociedades desarrolladas, entre las personas que gozan de cobijo y alimento. El sexo ya no es una prioridad sujeta a la supervivencia o jerarquía dentro del entramado social; por su parte, el hambre, aun cuando necesario es aplacar su hinchazón, para unos no es más diferente, el saciarlo, que tomar aire.

    Estoy con aquellos que piensan que el ser humano es un animal que, no sólo cambia, sino que está obligado a cambiar, aunque -como diría Mamoru Oshii – no sé si para bien o para mal. No cabe duda de que la tecnología ayuda hasta tal punto que es capaz de oír y mitigar aunque sea mediante el engaño ese soliloquio monólogo que es la soledad, esa voz ahogada por unos labios cosidos que someten al individuo agarrotado al abandono social e impotencia marginal. Supongo que si no estamos dispuestos a juzgarnos a nosotros mismos no tenemos derecho a juzgar a las futuras generaciones; si cualquier tiempo pasado fue peor, no cabe duda de que este tiempo que vivimos no tiene porqué ser mejor que el que vendrá. ¡Eh ahí tu contagiosa esperanza! Después de todo, las generaciones que llegan son el resultado del éxito o fracaso de las sociedades de las que descienden y emitir juicios sobre estas no es sino la proyección de nuestra propia derrota como constructores de personas.

    ¿Si en internet hay mucha basura cultural no será que falla la base? Si no, si sí hemos cambiado, en 10, 20, 100.000 años… Seguimos ofreciendo sacrificios… Hay una tendencia, en mi opinión “propagandista”, de responsabilizar a la nueva tuerca de vuelta que son internet y sus redes sociales: al exceso de acceso a la información, a su escasa sabiduría, al amparo del anonimato… capaces de deteriorar el molde conductual de una sociedad y disolver los valores cívicos… ¿Superficialidad?: la hipocresía ya existe, el amor al objeto también, la doble moral, el autoengaño, el desinterés, el miedo, el oportunismo… ¿Déficit de atención?: las revistas serias traen un montón de artículos que nada tienen que ver entre sí, fotos multicolor, anuncios, posibilidad de pasar de un artículo, cambiar de página… Un libro de texto no es en esencia diferente. El telediario, las tertulias, los debates… Aprendemos a leer y escribir en la escuela y que yo sepa se sigue haciendo -en general- como siempre, en papel. Incluso una conversación en la calle puede ser superficial, desinteresada y cambiante: el que sabe de algo no puede hablar con el que no sabe, no tiene tiempo para estos menesteres y el otro se aburre porque no entiende, y cuando se habla de lo que nadie sabe no es difícil adquirir un comportamiento unilateral si no nos convence. Ciudades masificadas, núcleo familiar, supermercados, medio de transporte, grandes “grupos”, televisor, teléfono, ordenador… internet y las redes sociales. ¿No es un… suma y sigue al que se le añade otro sumando? ¿Por qué esa tendencia alienadora a asociar superficialidad y deshumanización a las nuevas tecnologías? ¿Hay datos reales de generaciones desarrolladas bajo la tutela de estas nuevas tecnologías que corroboren dicho comportamiento y que puedan justificar unilateralmente que es sólo y exclusivamente la rede social la que diezma los encuentros físicos, y su cortesía? ¿Si la educación desde la infancia cimenta la personalidad, qué tienen que ver las redes sociales con el comportamiento de los adultos? ¿No será menor el remordimiento si se achaca la culpa a un objeto de la responsabilidad de los educadores? ¿No es lo que siempre se ha venido haciendo, librarnos de la culpa socialmente? La percepción cambia, como nos dice Sebastián Mera, y con ella la interpretación de los derechos, la moral y la ética del curso social.

    Dónde ha quedado la plasticidad del cerebro, su asombrosa capacidad para establecer conexiones neuronales, su natural capacidad para adaptarse a lo que nos sorprende y aprender de ello, el esfuerzo que debemos hacer para aprender a gestionar las emociones… Construir personas depende de las personas, de su responsabilidad para con el desarrollo y crecimiento de estas y para la tutela consciente y constante de ese desarrollo. Lo que no puede ser es esta “enseñanza” generalizada en la que las personas se hacen mayores de edad y de pronto se enfrentan al mundo sin saber realmente cómo hacerlo, porque se embute la cabeza de ideas ajenas –rancias- a la vida práctica y al interés emocional, dejando a un lado los hechos funcionales como enseñar a llevar un hogar, fomentar el civismo, buscar trabajo, enfrentar adversidades emocionales, cómo hacer una reanimación, sacar a alguien de una piscina, educar a los futuros hijos… Incluso personas tituladas y de éxito profesional son incapaces de superar los escoyos más supuestos para enfrentarse a su personalidad. Hay que enseñar a generar valores éticos no solo conductas morales contemporáneas. Los jóvenes son la parte extensible de nuestra propia genética y quizá de un deseo mal alimentado, pero también de nuestra conducta. Si no somos capaces de controlar sus acciones debemos reconocer nuestros infructuosos intentos por enderezarles, ver nuestro error, incompetencia y negligencia como guías de sus vidas. Tal vez por eso los jóvenes deban ser los guías en tiempos de crisis precisamente: no piensan ni actúan limitados por las normas de los adultos. Es evidente que escasean sacrificios hedonistas adultos en beneficio de las necesidades sabidas hacia el menor… los jóvenes que se busquen la vida. Lástima que no sea nuestro fan número uno.

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