Me gustaría saber lo que estaban tramando los dos amigos que, en las horas finales del día, a punto de salir de un parque en plena ciudad, se toparon de pronto con una persona de espaldas, agachada para abrocharse un zapato que le requería cuidado; la persona en cuestión personificaba la indefensión más absoluta no por su condición –apenas podía identificársele con la cabeza agachada, el torso entornado y el trasero al aire–, sino por su arriesgada postura.
Me gustaría saber por qué, cuando estalló el drama que se veía venir llegando desde atrás, hubo gente que corrió despavorida y otra, en cambio, que no pudo contener la risa y se retorcía con lágrimas en los ojos al quedarse sin respiración. De verdad que me gustaría saber por qué los unos corrían, los otros se morían de la risa, los demás se tapaban el rostro para que no los reconocieran en situación tan extraña y los otros, en cambio, a duras penas podían resistir el dolor que emanaba de la persona brutal e injustamente atacada.
La verdad es que se me ha olvidado contarle al lector lo que ocurrió, literalmente, cuando estaba a punto de dejar atrás el parque, pero ya pueden imaginarlo. La persona que, agachada, se estaba abrochando un zapato ofrecía, sin saberlo, como diana su trasero a cualquier desconsiderado que estimara aceptar la provocación involuntaria. Efectivamente, la patada fue monumental e inevitable. Digo”‘inevitable” porque los dos chulos de paso querían dar la patada y el objetivo de la misma no podía prevenirla, porque ni se le había pasado por la imaginación que alguien pudiera dársela. La sorpresa fue total y apoteósica; ni los árboles esperaban una agresión tan impúdica e inmerecida. Me gustaría saber, desde luego, lo que pensaban los árboles, capaces de intuir cuándo ha llegado la hora de florecer o de soltar las hojas ya caducas. Vi a un perro que salió corriendo, en lugar de perseguir a los dos villanos.
Pero lo que más me extrañó fue la reacción distinta de los transeúntes sorprendidos por el aquelarre insólito. Me gustaría saber por qué unos echaron a correr como el perro, otros a llorar por la pena ajena y otros, en fin, a morirse de la risa porque lo acaecido tenía, ciertamente, todos los rasgos característicos de lo que hace reír: singularidad del evento, ninguna justificación, insólita sorpresa.

Montaje para poner a prueba el calzado deportivo a patadas (imagen: Piano B / Flickr).
Pensé en la conversación que había tenido aquella mañana con un genetista sobre las diferencias solo aparentemente livianas entre los humanos. Es cierto que entre el genoma del chimpancé y el mío solo hay una diferencia del uno por ciento y con el de mi pareja esta diferencia es únicamente del 0,1 por ciento; ahora bien, cuando se comparan los dos sustratos de la vida, nada menos que tres mil doscientos millones de bases, ese porcentaje bajísimo o insignificante cobija una diferencia de unos tres millones de pares de bases. Casi nada. Los humanos somos igualitos, pero no tanto.
Tal vez ahora nos cueste menos comprender por qué reaccionaron todos de forma tan distinta ante el hecho singular de la coz prodigada. En términos porcentuales del genoma, nuestras diferencias son mínimas, pero si comparamos las famosas bases que conforman nuestro código genético, somos muy distintos unos de otros. Los hay que pueden dar una patada en el trasero a una persona desprevenida, otros que se mueren de la risa viendo el espectáculo y otros, en fin, que comparten el dolor y la vergüenza con la persona agraviada.
Llegará el día en que, gracias al conocimiento genómico del que no disponen ahora las personas encargadas de velar por nosotros, conoceremos anticipadamente la manera en que van a reaccionar los protagonistas del drama a la salida del parque un atardecer cualquiera. Algunos pensarán para sí que es mejor no saberlo. No es mi caso.


25 septiembre 2011 a las 1:00 am
[...] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset [...]
25 septiembre 2011 a las 1:38 am
Sin duda llegará, Hace unos 8 años anunciaron un gadget que consistía en un telefono movil que hacía una ecografía del bebé en el vientre de la madre. Los próximos seran scanner cerebrales a distancia especifícos para ciertas actitudes, y no es ninguna sospecha o presunción, es real porque ya existe,
25 septiembre 2011 a las 1:39 am
sospecha y presunción, dos palabras muy bonitas
25 septiembre 2011 a las 10:32 am
Lo malo de saberlo es que eso abre la puerta a la pre-discriminación. Y de antemano se podrá no sólo discriminar por los pecados de los genes (que no de la persona que los sufre ->pecado original), sino incluso llegar a decidir que no merece la pena que esa combinación de genes se desarrolle si hay otras alternativas o escasean los recursos como para dejar florecer todas las combinaciones.
La problemática moral de controlar los genes tiene rango de religión o filosofía.
25 septiembre 2011 a las 10:35 am
Hola. Realmente es interesante el asunto. Lo relacionaría con ese viejo tema acerca del humor y sus causas;’qué nos hace reir’; a unos les dan risa ciertas cosas y a otro, otras. Y en ello tendrá que ver el grado de madurez de cada uno.
Que a un tio le lancen una tarta lleva casi por instinto al impuso de la risa pero, ¿y el tipo que recibe el tartazo?. Supongo que,en tal situacion, como media surgiria en la gente una reaccion contradictoria de risa y compasion…o pongamos simplemente rechazo.
claro que, será con el tiempo cuando el hombre realmente maduro, evolucionado,se deje de risas tontas y en tales situaciones responda con seriedad:sin ninguna risa. sera cuando todos esos videos bobalicones de caidas y golpes que tanto circulan por internet y los medios dejen de ser una forma de entretenimiento; porque, la situacion tal descrita del tipo que recibe un puntapie es de lo que se nutre en grandes cantidades el espectador medio de hoy dia.
Saludos Eduard.
25 septiembre 2011 a las 11:54 am
La raza humana hace ya tiempo que retrocede retrospectivamente valgame la redundancia hacia la barbarie. Que poco valor dan algunas personas a la dignidad humana.
25 septiembre 2011 a las 12:04 pm
¿Pero de verdad se pueden explicar todos nuestros actos desde un punto de vista genético?La educación, nuestras experiencias personales pasadas y muchos otros factores también tendrán algo que ver ¿no?
25 septiembre 2011 a las 12:04 pm
Però ningú va ajudar l’agredit indefens i, per descomptat, ningú va renyar els agressors. Què hauria fet un clan de ximpanzés en el mateix cas? Segurament en un clan de ximpanzés mai hi hauria hagut una agressió tan estúpida.
25 septiembre 2011 a las 12:08 pm
Es curioso porque algo muy parecido me ocurrió a mí este verano mientras hacía jogging junto a un gran amigo a las afueras de una ciudad española. A nosotros con solo imaginar la cómica escena en que un atleta atándose los cordones en esa postura podría, de una patada en el trasero, salir despedido varios metros, nos hizo partir de risa durante varios minutos.
Fue divertido compartir durante un rato una unión tan espontánea como surrealista. Lo que definitivamente impidió que no nos precipitáramos sobre dicho individuo, independientemente de la condición genética de cada uno, fue el convencimiento mutuo de que nuestra desbordante imaginación de mano del humor del absurdo, se habría visto frustrada por cualquier dosis de realismo empático. Supimos con seguridad que el posible encontronazo con un hombre magullado, tras salir de sorpresa disparado al vacío, habría hecho de él un asustado ciudadano al que, probablemente, si superaba sentir para siempre la amenaza de “la manada”, no le habría quedado más remedio que utilizar, durante el resto de sus días, zapatillas con cierres de belcro.
A falta de recursos genéticos que resuelvan definitivamente muchos de nuestros misterios, el poder de la empatía resulta de gran utilidad para facilitarnos la convivencia como seres sociales. A mi amigo y a mi nunca nos lo tuvieron que enseñar en la escuela, pero quizás este sea el momento para que, a la vista de los grandes cambios que se avecinan (entre los que destaca una inevitable integración entre las distintas culturas del planeta), el sistema educativo debería responsabilizarse de educar intensamente en la empatía a los futuros ciudadanos de un mundo globalizado.
25 septiembre 2011 a las 12:11 pm
La situación citada no me hace ningun tipo de gracia, pero no tengo claro si es por mi genoma por mi educación recibida i mi ética personal. Estoy convencido que influyen en gran medida a nuestra conducta, incluso ante la sorpresa. Por supuesto también la cultura en la que he nacido y vivido.
25 septiembre 2011 a las 12:16 pm
Es curioso que no apareciera en ningún momento alguien con ese otro perfil psicológico, que sale a relucir en este tipo de escena: el hombre o la mujer con un fuerte sentimiento de responsabilidad social, con unos principios a los que no renuncia, aunque ello suponga enfrentarse a una situación potencialmente peligrosa. Lástima.
25 septiembre 2011 a las 12:17 pm
[...] "Me gustaría saber…" por Eduard Punset http://www.eduardpunset.es/14313/general/me-gustaria-saber por russell hace nada [...]
25 septiembre 2011 a las 12:19 pm
Lo más sorprendente del hecho en sí, es que el público asistente a semejante fechoría, no reaccionara indignado, increpando a los gamberros por semejante acción. ¿Cuestión de educación?. ¿Falta de valor y de valores?. Espero que la genética no tenga nada que ver, porque entonces actuaremos según nos dicte el gen de turno y no nuestra conciencia.
25 septiembre 2011 a las 12:19 pm
Totalmente de acuerdo Seños Punset. Como somos de inhumanos los que nos llamamon humanos, cuanta maldad y cuanto desamor.Un saludo cordial Señor Punset , es usted genial.
25 septiembre 2011 a las 12:20 pm
Benvolgut Sr. Eduard Punset:
Compateixo la seva opinió. Fa quatre anys van agredir el meu fill de 14 als vestidors de l’escola Pia de Terrassa. Un menor va apagar els llums, va aguantar la porta perquè nigú entrés ni sortís. A les fosques va rebre una pallissa, fins que va caure desplomat… Amb una escletxa de llum va observar que dos companys restaven asseguts immòbils amb el cap baix… damunt seu un munt de mans i patades!!!! Avui està gaudint de les Festes de la Mercè amb una colla d’amics!!! Saber / Conèixer les característiques d’un genoma és una qüestió ètica… Com a mestra llicenciada m’agradaria poder reeducar i preveure conductes agressives que poden deixar una empremta psicològica a una persona la resta de la seva vida. La patada en el parc probablement només serà un mal record, i potser la ment l’esborrarà o relegarà a l’inconscient… si és un fet recurrent, afectarà l’estabilitat emocional del jove.
Sr. Punset llegeixo els seus llibres i guardo enregistrats els programes de REDES… Tinc un arxiu especial per pensar… Moltes gràcies pel seu treball!!!!! Una abraçada!!!!
25 septiembre 2011 a las 12:25 pm
Totalmente de acuerdo Señor Punset. Como somos de inhumanos los que nos llamamos humanos. Cuanta maldad y cuanto desamor. Un saludo cordial Señor Punset, es usted genial.
25 septiembre 2011 a las 12:26 pm
Como dijo G. Orwell: “Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”
25 septiembre 2011 a las 12:30 pm
¿Qué pasaría si pudiéramos saber de antemano cómo nos vamos a comportar ante una determinada situación? A lo mejor podríamos ahorrarnos muchos problemas. Pero también me pregunto si el hecho de no cometer errores nos haría diferentes, porque las dificultades que vivimos nos ayudan a valorar más las experiencias, crecer como personas. No sé si estoy tan segura como usted respecto a este tema… En cualquier caso, una reflexión interesante.
25 septiembre 2011 a las 12:37 pm
Pese a la diferenciación genética que sin duda, por muy pequeña que sea nos diferencia a unos humanos de otros, existe una palabra que se llama respeto y otra que es el civismo, que evidentemente ninguno de los dos individuos que salían del parque los conocen.
Es patético las acciones que un individuo puede hacer por no tener claro estos conceptos.
25 septiembre 2011 a las 12:37 pm
Es triste, ver, saber que los humanos no reccionamos como tales, aparte de nuestra base, creo que es muy pero que muy importante, poner unos valores sobre la mesa, no es algo anticuado. La patada en sí puede parecer algo sin demasiada importancia, algo que puede algunos hacer reír, Pero tiene mucha .Es responsabilidad de todos enseñar amor y respeto a todo lo que nos rodea, a nosotros mismos, otros seres vivientes, personas, animales, el planeta….
25 septiembre 2011 a las 12:38 pm
Analizando los comportamientos de las personas podemos descubrir mucho sobre ellas. En este caso, con este gesto, los individuos agresores me dicen que son: irrespetuosos, traicioneros, cobardes, que carecen totalmente de empatía y que tienen un gran potencial de violencia. Gran mensage, buena presentación!! No voy a entrar en los gestos del resto, no se hasta qué punto la víctima fue excesivamente ingenua o despreocupada, tampoco se su complexión, ni si pertenece a alguna raza o etnia “marginada”, seria interesante saberlo, pues no somos tan “valientes” en función de cómo es la “posible víctima” y tampoco voy a “analizar” las disferentes reacciones del “público” desde luego desconozco si vieron la escena completa, o cómo fué la caída, debemos reconocer que a menudo las caídas pueden resultar cómicas, pero no por ello debemos dejar de reconocer que la agresión es totalmente injusta y gratuita.
Yo no soy psicólogo ni genetista ni siquiera tengo estudios superiores, pero observadora lo soy un rato largo.
25 septiembre 2011 a las 12:46 pm
Efectivamente existen perfiles de personas que nos hacen, en lo patológico, muy similares. Pero en lo que cada uno ES, somos absolutamente únicos.
A medida que avancemos en el autoconocimiento psicológico-emocional y nos dediquemos a ser nosotros mismos, podremos ir dejando atrás estos viles comportamientos y no trataremos con aquellos que los mantengan, así, ante la ausencia de relaciones, se verán obligados a rectificar. Además, es el trato más barato y por el que nunca te podrán demandar.
Pero por ahora, demasiadas veces, lo bonito no es “guay”.
Gracias y un saludo
Fernando S
25 septiembre 2011 a las 12:53 pm
Lo más sorprendente, para mi, es que hemos alcanzado un punto como sociedad, en el que estos hechos resultan impunes. ¿No resulta reprobable la actitud de los atacantes (sea cual sea su número)?
25 septiembre 2011 a las 1:00 pm
Y si esa patada era absolutamente necesaria para el equilibrio del sistema? Y si formamos parte de un todo del que no conocemos nada? Y si ese todo viene predestinado en ese codigo de información que llevamos inherente, y todos los actos del futuro ya están predestinados? Y si nuestra función en la Tierra fuera ser una inmensa base de datos para otras inteligencias superiores a la nuestra que quieren comprender como nosotros?
25 septiembre 2011 a las 1:00 pm
“Llegará el día en que, gracias al conocimiento genómico del que no disponen ahora las personas encargadas de velar por nosotros…” No sé si entiendo bien lo que quiere decir D. Eduardo con lo de “encargadas de velar por nosotros”
25 septiembre 2011 a las 1:05 pm
Y no crees Eduard, que en este caso en concreto, primaría más que el genoma, la educación, el entorno, en definitiva las experiencias vividas por el individuo, a la hora de reaccionar de uno u otro modo.
Un saludo.
Pedro.
25 septiembre 2011 a las 1:12 pm
Estimado sr. Punset, comparto su preferencia por conocer, en la medida de lo posible, aquello que el genoma indique. Poder tener hijos sanos en lo físico y lo mental será, tal vez, cuestión de elegir uno u otro espermatozoide (p. ej.), que forman parte de la misma persona y por tanto es tan hijo escogiendo cromosoma como dejándolo al azar.
No obstante, y no creo equivocarme, el conocimiento es uno del los capitales de nuestra sociedad y como tal tiende a una segregación mayor. Mientras las clases trabajadoras seguirán sucumbiendo al cáncer, la delincuencia, etc., unos pocos aristócratas del dólar gozarán de larga vida saludable, serán todos altos, rubios y felices. Y será una triste época para la humanidad, en la que la especie incluso acabará de facto dividida. Porque no nos engañemos, la sanidad pública, propia de la posguerra europea, tiene los dias contados.
25 septiembre 2011 a las 1:17 pm
Estimado Señor Punset,
al leer su post no he podido evitar entristecerme de tal manera que no he podido dejar pasar la oportunidad de añadir un comentario.
¿Porqué tengo la horrible sensación de que el hombre avanza peligrosamente hacia una regresión evolutiva, en lugar de avanzar en nuestra evolución fomentando el respeto, el crecimiento personal a nivel humano y sensitivo, la positiva vida en comunidad y el respeto al prójimo? Le tengo terror a lo que se avecina… ¿Una sociedad anti-social, quizá? ¿Una evolución basada en el individualismo?
Un cordial saludo,
Beatriz Saavedra.
25 septiembre 2011 a las 1:18 pm
Quizá no sea tan sencillo, señor Punset, pero sí más apasionante de lo que parece. Usted sabrá que durante la vida de un individuo sus experiencias afectan en cierto modo al genoma. Existen ciertas regiones que se marcan químicamente (las famosas islas CG entre otras) y cuya “marca” afecta a la tasa de expresión del gen. Es lo que llamamos epigenética, usted ya ha hablado de ello en sus programas “Redes”. De ese modo las células descendientes de la que tuvo esa experiencia llevarán también esa “marca” química en esas regiones. Eso parece ocurrir con mucha frecuencia en el cerebro humano mientras está en fase de desarrollo. Cualquier experiencia marca ciertos lugares en los genomas de las células cerebrales, que al dividirse y diferenciarse darán lugar a neuronas específicas de circuitos cerebrales específicos. Así que podemos decir que, en temas como la personalidad, cuenta lo mismo la genética que el ambiente en el que se desarolla el sujeto. Por lo tanto estos individuos pateantes son un reflejo tanto de los australopitesco de sus cerebros, como de lo violenta, inmisericorde e ignorante que es la sociedad en la que viven.
25 septiembre 2011 a las 1:50 pm
Pues yo soy de las que experimenta una terrible vergüenza ajena al tener que admitir que existe gentuza como la que le da una patada en el trasero a un transehunte inocente…En fin, así está el panorama.
25 septiembre 2011 a las 1:59 pm
¿Es realmente una cuestión de genoma o de cultura? ¿Podemos determinar que la infancia marca de alguna manera dicho genoma? ¿Una misma persona nacida dos veces, podría por su diferente infancia y educación recibida, ser en una vida cruel e insensible a las desgracias y en la otra vida sensible al entorno, considerado e integrado?
25 septiembre 2011 a las 2:14 pm
Pienso: que la felicidad es la ausencia de responsabilidades…jmao
25 septiembre 2011 a las 2:19 pm
Señor Punset: le ruego que imagine conmigo la continuación de la historia. Un espectador, indignado (con la indignación propia del caso, no de la que está de moda), que resulta ser un profesional de las patadas a un balón, reacciona con rapidez para intentar evitar la coz irracional bloqueándola con su propio pie, “en plancha”, resultando la tibia y el peroné del humanoide en forma de confetti. Si usted fuera el árbitro ¿cuál sería su veredicto? En serio, hasta dónde llega aquello que dijo un Ministro ¡de Defensa! de que prefería morir antes que matar?
25 septiembre 2011 a las 2:20 pm
Vivo en el centro histórico de una ciudad grande, hay botellón debajo de mi ventana todos los jueves, viernes y sábados. Esta noche pasada los “botellonistas” tocaron en plena noche todos los timbres del telefonillo de mi edificio, despertando (seguro) todos los vecinos. ¿Por qué lo hicieron? Sospecho por rabia y frustración, la misma que casi siempre aparece cuando bajan los frenos inhibitorios por alcohol o droga, o reacción a una provocación. La foto que incluyes en tu post es esclarecedora: hemos creado una sociedad donde sobrevivir implica aplastar al otro, por juego la mayoría de las veces. No solo en las peli vemos esto, sino que cala por doquier: los políticos ladrones, los profesores incompetentes, los jefes abusadores, y un larguísimo etcetera. Quien ha llegado hasta aquí desde una educación diferente, tiene su trabajo para resistir aunque tenga alguna herramienta (valores) que le puedan ayudar. Pero los que se ha formado en esta “educación” no tiene herramienta alguna, salvo las pocas que pueda haberle dado su familia y que deben competir con los ‘valores’ del grupo, de la publicidad, de los videojuegos y otro largo etcétera. Con estas herramientas es más difícil resistirse y no caer en la corriente en la que nos hacemos daño mutuamente.
Cuando tememos al fuerte (aceptando su mandato) y aplastamos al débil (para descargar nuestra fustración y dolor), estamos ensalzando lo más cobarde de nuestro ser. Siempre ha habido matones y cobardes, la diferencia hoy está en que las personas (especialmente jóvenes) tienen una enorme dificultad en forjarse una personalidad que les permita ver, comprender, seleccionar y elegir su acción. Actuamos de acuerdo a guiones enlatados, como si fuéramos comparsas de una comedia de la TV, sin tener conciencias de las consecuencias para uno y para el otro. Vivimos en un inmenso decorado de cine, un parque temático donde el otro no ses real. Y cuando perdemos la conexión que nos une indisolublemente al otro, al contexto, al ambiente, tenemos un gran problema.
25 septiembre 2011 a las 2:30 pm
Para mí, la manera de afrontar tan descabellada acción tiene mucho que ver con la etica, la moralidad y en definitiva con la educación. Cierto es que la genetica nos condiciona; pero tambien somos capaces de modificar nuestras conductas cuando estas nos resultan perjudiciales.Pero hay una cosa clara; para que la etica y la moralidad de cada cual sea la adecuada para la organización social que nos rodea, debemos inculcarnos los unos a los otros el respeto que tanta falta hace como asignatura, obligada en casas, colegios y otras instituciones de apoyo.También pienso que es mejor el saber que el continuar en la ingnorancia, porque esta es la que nos propina alguna que otra “patada”.
25 septiembre 2011 a las 2:31 pm
A mi me gustaria saber pq el narrador tampoco hizo nada… en vez de preguntarnos tanto como reaccionan los demás, no nos deberiamos preguntar como reaccionamos cada uno? soy una fan d’Eduard
25 septiembre 2011 a las 2:45 pm
¿Y qué ocurrió con el hombre?
25 septiembre 2011 a las 2:47 pm
Muchas veces, yo también me he quedado sorprendida, viendo las diferentes maneras de actuar de la gente. En ese caso, yo hubiese ido rápidamente a ayudar a levantarse a la víctima y si otros ya lo hiciesen, a decirles cuatro cosas a esos gamberros.
Es cierto que saber de antemano el genoma de una persona puede abrir un debate, pero estoy de acuerdo con usted en que en algunos casos podría ser de mucha utilidad.
Un saludo y le agradezco que acerque a la sociedad tantos conocimientos tan interesantes. Con cariño muchisimas gracias. Montse
25 septiembre 2011 a las 2:57 pm
distinta forma de vivir la vida, distinta educacion, distintos instintos…. en fin: los humanos
25 septiembre 2011 a las 3:17 pm
Pues yo no creo ni quiero pensar que dependa solo de la genética hay comportamientos adquiridos ,educación,ética,etc
25 septiembre 2011 a las 3:56 pm
Estimado Punset:
A mí la verdad es que este hecho que indicas me indigna, pero no me sorprende. La realidad es que como tú sabes, aunque somos genéticamente tan parecidos, no todos los homínidos han evolucionado de la misma manera, igual que no todo el mundo tiene desarrollada el mismo tipo de inteligencia.
Nuestro cerebro, como sabes ha evolucionado a lo largo de los siglos, pero existen zonas que son las más primigenias, y es en estas zonas donde se encuentran los instintos más básicos y nuestras emociones, y lógicamente, no todos evolucionamos de la misma manera, porque evidentemente la selección genética, nos guste o no, no ha sido igualmente de generosa con todos. Por eso, en el mundo hay personas, por llamarlo de alguna manera, menos desarrolladas evolutivamente.
Esto con respecto a la genética, y como no, no podemos olvidar el influjo de lo social en esa evolución. Cada vez que aprendemos algo nuevo se genera una nueva conexión en nuestro cerebro, igualmente que nuestros antecesores aprendieron a crear y utilizar herramientas y ese aprendizaje se transmitió de generación en generación, pero ¿acaso esa evolución no se transmitió también genéticamente?
El ser humano no vive en una urna, sino que a través de nuestros sentidos recepciona dicha información y la procesa, esa información se queda en nuestra memoria, y si es algo que nos da una ventaja, dicha habilidad se transmite y se perpetúa.
La realidad de esos dos individuos, yo no los llamaría primates, porque la mayoría de los primates tienen una estructura social y familiar, que nosotros estamos perdiendo, e incluso, se muestran más generosos y empáticos que muchos seres humanos, porque aún no tienen desarrollado el un egoísmo y egocentrismo, que nos lleva a la anulación de nuestra propia especie.
La realidad de la conducta agresiva de esos dos individuos es que se vio en esa situación reforzada, dado que su atención selectiva se quedo con las personas que huyeron (miedo) y con las que se rieron (indefensión y aceptación de liderazgo). Si la respuesta de todos hubiese sido la reacción de oposición a la agresión, incluso antes de la misma al verlos venir, la agresión no se hubiese ultimado, o si lo hubiesen conseguido, no hubiesen obtenido un refuerzo social a su conducta, y por lo tanto, un afianzamiento de la misma.
Olvidamos que somos seres sociales, y como tales, nos necesitamos y debemos protegernos, solo así con una visión equilibrada de nuestra realidad, ni llegando al individualismo extremo (egocentrismo, falta de empatía, egoísmo…) ni al extremo grupal (falta de derechos individuales, primacía de un colectividad de poder, poco respeto por las diferencias…) podremos llegar a una sociedad humanitaria y equilibrada.
Un saludo.
25 septiembre 2011 a las 4:14 pm
No todo es genética; la gente reacciona de forma diferente en base a reacciones aprendidas, y sobre todo, debido a la interpretación que hizo de lo ocurrido en ese momento. Dependiendo de como califiques una situación ( divertida, triste, vergonzosa, peligrosa, etc..) te provocará una emoción diferente y actuarás, por tanto, de forma diferente. El esquema es: Pensamiento-Emoción-Acción. Y depende del ambiente, cultura, circunstancia personal, etc…puedes calificar un suceso de diferente manera, no es algo fijo (Leer bases de la Psicología Cognitivo-conductual).
25 septiembre 2011 a las 4:15 pm
Cada día me cuesta más entender a los demás,las agresiones gratuitas,el no pensar en lo que sienten,el desprecio hacia el dolor ajeno,la poca importancia que le damos a lo común,la poca educación que reciben los niños porque eso es trabajo…cada vez siento más vergüenza ajena y más impotencia.
25 septiembre 2011 a las 4:52 pm
Se me ocurre que si se pudiera determinar esas tendencias en cada uno ¿Cómo reaccionarían los encargados de velar por la seguridad de los estados? ¿Pondrían en cuarentena preventiva a los que sobrepasaran un porcentaje de inclinaciones peligrosas? ¿Los someterían a vigilancia de por vida?¿ Tendrían las empresas acceso a esos expedientes a la hora de seleccionar personal, determinando la idoneidad para un puesto, como les gustaría a las empresas de sanidad saber las inclinaciones que nuestro ADN nos determina a ciertas enfermedades? Sería terrible nacer, que es un acto involuntario por nuestra parte, y que nos marcaran por indeseables para el resto de nuestra vida… Supongo que el entorno y la voluntad podrían ayudar a enderezar tu destino si naces con malas cartas.
25 septiembre 2011 a las 5:17 pm
Llevo un tiempo pensando y que pasará en un futuro muy próximo que tenemos que entrar en un periodo de crisis moral, de ética, de conducta. Se entrará en la fase de transicción personal y volveremos a valorar las conductas morales y emocionales. Trataremos desde la educación primaria y desde los propios primogénitos, más el subconsciente, deben desarrollarlo más, que esté por encima del consciente. Entonces recibiremos el impulso nervioso de ver una conducta o ética y el consciente pueda razonar y conexionarse mutuamente y reaccionar ante tal evento. El principal valor que se a perdido es el orgullo, seguida de la valentía, por miedo a responsabilidades administrativas (aquí estaría el grupo gente, paso de todo), si bien ,si puede a la vuelta de la esquina llamar por teléfono a las Autoridades, este grupo es que no tiene todo perdido ya. Luego está el grupo de los que me río por dicho evento, personas que todo lo ven bien, porque su subconsciente ve todo normal, y luego está el grupo al que si le pega una tremenda coz, aún le llaman impulsivo agresivo. Creo que hasta tanto en cuento, entremos en la fase transición de nueva valoración moral, al menos aprendamos a ir por la calle con vista larga, paso corto y mala leche de la buena. Te veo, te observo, pienso, si puedo decirte te puedes retirar de esa actitud, por favor, y si creo tener peligro por mi intervención, sigo adelante y llamo por teléfono a quién corresponda estas labores.Enseñenos a desarrollar cualidades a nivel cuántico en nuestro subconsciente. Un saludo
25 septiembre 2011 a las 5:18 pm
Seguramente no pensaban.
25 septiembre 2011 a las 5:19 pm
Interesantisimo, pero la ultima frase me parece turbadora, peligrosa, agorera y genera en mi un profundo sentimiento de amargura al atisbar la ligereza con la que se acepta el fin de la libertad del ser humano por parte de una persona erudita y generadora de opinion, cuya palabra cala en las conciencias de miles de personas.
Por favor señor Eduard Punset, usted deseará conocer de antemano las estructuras básicas de procesamiento mentales, yo también, pero de ahí a desear conocer las futuras reacciones de un individuo a una situación específica, existe un gran paso, el paso de la libertad individual, que no puede existir sin una intimidad del consciencia.
25 septiembre 2011 a las 5:21 pm
La parte mas impulsiva y estúpida de nuestro genoma.De acuerdo contigo,porque los que reían eran aún peores.
25 septiembre 2011 a las 5:24 pm
Millones de años de evolución salvaje en absoluta competencia con sus congéneres y otras especies llevan al ser humano a comportarse así: esa agresividad o la forma de huir del conflicto son adaptaciones de los instintos primarios de supervivencia.
Frente a eso, la indignación y el sentido del humor quizá sean un paso mas en la escala evolutiva, socializando la agresividad con la risa y el miedo con la indignación.
Sea como sea, no creo que la respuesta esté en el genotipo sino mas bien en el fenotipo.
Y espero que no exista nunca una máquina capaz de “predecir” estas conductas. Será una lastima tener la certeza que esramos rodeados de psicópatas potenciales, ahora al menos nos queda la duda…
25 septiembre 2011 a las 5:30 pm
Soy una alumna de 1º de Bachillerato, y estoy en la rama de humanidades, no se practicamente nada de ciencias(aunque me encantaría) y tampoco se mucho del comportamiento humano, pero seinto un enorme amor y fascinación por la cultura, el conocimiento y por ello considero que puedo dar mi opinión, aunque los datos en los que me baso sean de mi cosecha.
En primer lugar, creo que los humanos somos iguales por el simple hecho de que todos respiramos y tenemos el derecho de hacerlo. No obstante el paso del tiempo, los sucesos de la historia,, las ideologias políticas o culturales, las distintas culturas del mundo, la educación en cada casa y la calidad moral,etc… hace que no existan dos humanos iguales en el mundo(además de diferencias genéticas(ADN). Por ello, considero que la respuesta a la actitud de esos chicos es muy simple…
Todas las personas nacemos con capacidades para hacer el bien y el mal, pero son factores externos como la família, la educación y las circumstancias en sí las que hacen que una persona se incline más hacia un lado u otro de la balanza.
Esta es mi opinión, muy senzilla pero sin embargo muy meditada. Se que posiblemente no le servirá de nada con todos sus conocimientos pero quería dejar mi granito de arena. Gracias.
25 septiembre 2011 a las 5:31 pm
Para mí es muy sencilla de entender la pluralidad de reacciones:
- Hay gente que es cabrona por naturaleza, como los cabrones de la agresión (aunque hay que decir en su descargo, que lo habrán visto muchas veces en el circo, o los dibus)
-Hay gente que hubiese tenido una reacción con empatía, para tratar de ayudar al personaje agachado, que son los que equivalen a los que sintieron pena/vergüenza ajena ante los hechos. Estos también lo han visto, en la forma en que se trata a los mayores de su familia
-Por último están los cagones que en una mezcla de zorrería, miedo (a enredarse en una situación indeseable gratuitamente) y desinterés por ayudar o ser útiles (emparentada de cerca con el egoismo y el yoismo)escapan, igual que el perro. Son los listos, que abundan en la clase política y a los que vemos todos los días hacer cosas del mismo pelaje…
La vida misma. Por favor, cuiden el ejemplo que den a sus niños: crecen muy pronto.
25 septiembre 2011 a las 5:35 pm
pues no se lo que pensar, pero creo que fue una equivocacion de no llevar correa del pantalon, pero lo que mas me fascina, es que hasta los arboles sabian lo que iba a pasar, lo que quiere decir que no era la primera vez que pasaba, jejeje.
25 septiembre 2011 a las 5:49 pm
…validamos el abuso cuando no es hacia nosotros…luego no lo podemos detener.
25 septiembre 2011 a las 5:54 pm
La verdad es que puestos a establecer diferencias, creo que los dos sujetos agresores sean mas bien primates involucionados. Es la muestra que a nuestra sociedad le queda mucho para ser plenamente civilizada. Y por desgracia eso no lo veremos nosotros ni en muchas generaciones venideras. Disculpe mi pesimismo, pero creo que es asi.
Saludos Sr Punset, mi mas sincera admiracion.
25 septiembre 2011 a las 6:16 pm
Creo que no se trata de reacciones sino de falta de educación y poco aprecio a las personas. Si no quieres al prójimo, poco te quieres a tí mismo.
25 septiembre 2011 a las 6:17 pm
Hola, tengo una teoría no genética. Yo diría que los que salieron corriendo viven las experiencias a través del cuerpo, los que se pusiero a llorar viven a través del espíritu y los que se rieron viven a través de la mente. No sé si esto viene determinado por la herencia genética o por la experiencia de la vida.
25 septiembre 2011 a las 6:26 pm
como identificar a un estupido emocional?’ es la consigna del margen superior de la pagina,pues con su actitudes”,por ej.como la que narra la historia de la patada sorpresiva.Por su elocuente Involucion.
25 septiembre 2011 a las 7:06 pm
esta gente, los agresores, son los que hacen florecer los peores deseos en la raza humana, (ojalá los atropelle un camión, etc, etc,… por poner un ejemplo), luego otros dirían que seguro que tenían algún desequilibrio mental, que no sabían lo que hacían, etc…, espero que cuando lo vuelvan a hacer, (por cierto, miraré si lo han subido al youtobe), alguien responda dándoles una ostia que los deje incapacitados para repetir semejante hazaña, y ahora si queréis lo publicáis, pero como digo sacan lo peor de mi.
25 septiembre 2011 a las 7:49 pm
si la cobardia, la decencia, la honradez, la insolidaridad van asociadas a un gen, que libertad tenemos. Yo creo que van con la educacion que hemos recibido de nuestra familia y del medio en que nos movemos. Mas fenotipo que genotipo. La cobardia creo que se asocia más a la autoconservación y al egoiamo. ?por que muriron miles de personas en Alemania, Rusia, Israel etc mientras otras miles callaban?:
Unas por miedo
Otras por interes
Otras….. “no se no contesto”
Recomiendo leer “Sin destino”
25 septiembre 2011 a las 9:18 pm
¿Y esto a santo de qué?
25 septiembre 2011 a las 9:35 pm
Mi preocupación se basa principalmente en que creo que cada día hay más personas dispuestas a dar la patada o a reirse, que a compadecerse del agraviado.
25 septiembre 2011 a las 9:39 pm
Llevo mucho tiempo diciendo que cada vez hay más gente y menos personas.
Qué lástima!
25 septiembre 2011 a las 9:55 pm
con la sabiduría de este hombre, me encanta que recapacite y se fije en cosas tan cotidianas. yo también quiero saber?????
25 septiembre 2011 a las 10:29 pm
Pues, los que corrieron, seguramente pensaron que el agredido respondería y se iniciaría un altercado, así que…pies para qué os quiero; los de la risa, lo dice el post, inesperado, hecho insólito y mucha falta de ponerse en el lugar del pobre que estaba agachado, seguramente disfrutan con el humor negro!!
Los que agredieron, pensarían…es que me lo pones a huevo!!!; en fin esta es mi opinión, pero así es el humano, simple
25 septiembre 2011 a las 10:31 pm
Pues es cierto que realmente somos diferentes los unos de los otros a simple vista somos iguales pero no pensamos igual,yo desde luego no hubiera reaccionado riéndome pues según cuenta usted la patada fue brutal lo lógico era socorrer a la persona que inesperadamente se encontró con la brutal patada y, preguntarle como se encontraba tras el golpe,Las personas que se rieron seguramente seria que como estaba con el trasero casi al aire pues les hizo gracia,las que corrieron porque se asustaron ,Haber si es verdad que llegue el día en que conozcamos las reacciones de las personas gracias al conocimiento genómico,a mi si me gustaria pues hay mucho loco suelto.
Un saludo.
25 septiembre 2011 a las 10:38 pm
¿Y aunque supiéramos anticipadamente cómo vamos a reaccionar, se podría hacer algo al respecto?. ¿Se tratarían químicamente ciertas conductas? ¿Terminaríamos seleccionando genéticamente al ser perfecto? ¿Seríamos finalmente todos iguales?. Somos todos muy diferentes, ahí está el fenómeno que nos hace ser humanos, con nuestro propio recorrido que va puliendo lo que somos. Creo que para estos casos lo ideal es propinarle la misma medicina a estos individuos.
25 septiembre 2011 a las 11:02 pm
Es muy probable que los dos enegumenos no pensaran nada más que en dar la patada, o incluso ni eso, pues un segundo antes de ver la posibilidad de darla, tal vez, dieran una patada a una botella de plastico -resto de botellón- ante igual invitación.
En cuanto al posible pensamiento de los tanseuntes, incluido el perro, cada uno reaccionó a través de su pensamiento inmediato, unos pensaron peligro, otros verguenza, otros lástima quizás, y otros gracia de la desgracia. Me gustaría saber cual ha sido tu reacción y qué pensaste tú. Me gustaría saber que pensó la victima.
26 septiembre 2011 a las 12:03 am
Pienso, como seguramente habrás tenido en cuenta aunque no lo hayas incluido, que la respuesta de los diferentes espectadores del hecho podria tener más componentes socioculturales que genéticos. Esto hace aún más compleja la combinación que hace de cada uno de nosotros un individuo.
26 septiembre 2011 a las 2:31 am
Pero realmente la respuesta al comportamiento no está totalmente en los genes, sino sólo en una proporción menor. Tiene mucha más influencia la educación y el entorno. De hecho, yo mismo, siendo niño hubiera participado de la risa e incluso de la patada. Pero posteriormente mi entorno me ayudó a desarrollar la empatía y el gusto por el comportamiento responsable y cívico y hoy en día me indignaría profundamente si a la víctima no le hace ninguna gracia.
26 septiembre 2011 a las 5:13 am
Antes de nada, decir que me encanta como Punset plantea preguntas ante hechos cotidianos (o no) para que sigamos devanándonos los sesos en busca de respuestas. Desde luego, cada cual tendrá ya la suya, quizás unas más acertadas que otras, pero todas, sin excepción, nos encarrilan a una serie de pensamientos en los que estar más o menos acertados ya no importa nada, en los que sólo importa planteárselos de forma responsable y autónoma.
Ahí va la mía: Creo que el comportamiento del ser humano está muy influido por el genoma, es cierto. Es una evolución que lleva miles de años en procesos y que por mucho que nos pese, los últimos años como ser humanos no tienen mucho que decir en ella. En nuestro genoma estamos programados para la supervivencia; estrés y miedo para poder sobrevivir, placer ante la comida para el mantenimiento de la especie y ante el sexo para su reproducción etc etc… (no me voy a alargar más en estos temas, porque es muy fácil perderse en ellos)
Ahora bien, creo que hay algo que ha surgido en los últimos siglos que antes no había tenido tanta vigencia; el individualismo. Pero no un individualismo como el que podemos ver en las sociedades de primates, si no un individualismo mucho más marcado por la cultura de nuestro entorno más inmediato, un individualismo que se escapa a lo que nos programa nuestro genoma (y quién sabe si esto que voy a exponer ahora no quedará también impreso en el genoma dentro de unos cuantos siglos…). Creo que no ha habido especie de seres vivos sobre la faz de la tierra que se vea tan influenciada por su entorno como el ser humano en este momento, y no me refiero a mera adaptación para la supervivencia, me refiero a la influencia casi esclavista de nuestro entorno, desde varios sentidos diferentes. Primeramente, todos nosotros estamos sujetos a la manipulación que la publicidad ejerce sobre nuestras mentes, creando necesidades que antes no estaban ahí. Podríamos continuar haciendo referencia al poder político y a la manipulación que los medios de comunicación practican impunemente (no hay más que echar un vistazo rápido a un informativo de intereconomía y a uno de la sexta o de ideologías dispares y maravillarse ante las cifras que bailan con unos y con otros en cuanto a seguidores de una huelga, manifestantes, o como lo que para unos es el fin del mundo traído de forma irresponsable para otros ha sido algo inevitable, pero de poca importancia). Y por supuesto, está una seña de identidad en si misma que viene conferida por la escala de valores a la que estés más expuesto. ¿Que las escalas de valores son propias de cada individuo? puede ser; cuando se rozan ya los 40 y crees que necesitas replantearte tu vida, puede ser que encuentres tu propia escala. Hasta entonces, a no ser que hayas tenido alguna experiencia traumática o cambie tu entorno (porque te mudes, porque cambie tu entorno familiar…), las personas tendrán la escala de valores a la que se vean más expuestas.
Me atrevería a afirmar que los dos pilluelos a los que Punset hace referencia provienen de un estrato social o muy bajo, en los que la empatía no ocupa un lugar destacado debido al sufrimiento imperante, o muy alto, en los que la empatía se ve sumergida en olas de materialismo y egocentrismo. Pero claro, como en todo, habrá excepciones. No se puede sentenciar algo con tan pocos datos. ¿No estaría mirando alguna joven de buen ver y los instintos de macho alfa de esos dos impresentables se dispararon al mas puro estilo “mirame, que fuerte soy, tengo unos genes de primera calidad”? Son tantas las variables…
26 septiembre 2011 a las 9:02 am
Lo unico que puedo pensar en que los que dieron la patada en sus cerebros no habian nada ni bueno ni malo,simplemente actuan ,los que rieron son bobos espectadores de la vida que estan esperando algo para reir ,los que se comparecieron se imaginaron ser ellos o que hubieran sido sus hijos que hubieran cometido un ataque tan cruel a una persona indefensa en ese momento el pobre perro huyo porque si al hombre que es mas fuerte no lo respetaron penso¿que haran conmigo estos animales?
26 septiembre 2011 a las 9:11 am
Al final siempre llego a la misma conclusión y creo que a lo mejor me estoy volviendo una neurótica defensora de la educación. A estos señores les enseñaron que el verbo querer significa : tener voluntad o determinación de ejecutar algo, y eso hicieron.
Pero probablemente a su alrededor se les olvidó enseñarles otro uso de este verbo mucho mas importante que es amar, tener cariño,voluntad o inclinación a alguien o algo.
Todos los días tenemos la oportunidad de enseñarles este significado a los niños, vamos a aprovecharnos de eso y nos olvidaremos de muchos momentos así!!
PD:A la vez a ver si aprendemos y enseñamos todos un poco más de nutrición, sería estupendo! jajajaj
26 septiembre 2011 a las 9:13 am
Eso es lo que nos están dando en el trasero a cinco millones de españoles y a los que dependen de ellos, en total?: la cifra se escapa de mis escasos conocimientos de matemáticas.
¡A chufla lo toma la gente, a mí me da pena y me causa un respeto imponente!
No puedo hacer nada
26 septiembre 2011 a las 9:57 am
Nunca entenderé las risas buscadas a partir de la desazón, vergüenza e incluso dolor provocadas a otras personas o animales. Para mí no es otra cosa que ataque gratuito en busca del sentimiento de superioridad, instantáneo pero fugaz, de la persona que ataca física o emocionalmente a otra.
No lo entiendo, y espero no entenderlo nunca.
26 septiembre 2011 a las 11:19 am
Sí, veo bien que se conozca el porqué, y también que se les de a esas personas un tratamiento específico para corregir comportamientos inadecuados que en situaciones de guerra quedan impunes, véase Irak, Afganistán y demás guerras que gracias al periodismo conocemos de primera mano.
26 septiembre 2011 a las 11:49 am
Mi curiosidad se limitaría, en todo caso, a sabér qué genes son los que influyen en el carácter humano, pero en ningún caso querría saber por anticipado lo que está “predispuesto” a hacer cada individuo. Eso sería demasiado aburrido. Ciertamente disfruto con la variedad e impredecibilidad del acontecer natural en general, y del hombre en particular. Sin embargo, como he dicho, sí que me gustaría saber qué determinaciones físicas de base nos dirigen en uno u otro sentido y sobre todo, si pueden modificarse mediante hábitos, comportamientos y aprendizaje, y traspasarse a la descendencia, de forma que podríamos poner nuestro esfuerzo en mejorar la raza humana, que, efectivamente, en algunos casos (o muchos, según como se mire, o mejor, cuándo se mire) deja mucho que desear, pero eso también resulta un reto interesante.
26 septiembre 2011 a las 2:41 pm
Yo diría que una explicación a la patada es porque ‘eran dos’. El cerebro humano se cierra a la razón cuando está en un grupo, pasando a comportarse como si el grupo fuera lo importante, siendo capaz de todo lo que, estando solo, es incapaz: lo bueno y lo peor.
26 septiembre 2011 a las 4:15 pm
¿Porqué alguien atándose un zapato tendría que tener el culo al aire?
También veo extraño que alguien golpee a otro al verlo agachado. Entiendo que la foto de una zapatería con un señor exponiéndose voluntariamente como máquina expendedora de agresiones nada tiene que ver con la historia que nos cuenta el texto.
De todas maneras, el que diera la patada se expone a una reacción violenta desproporcionada por parte del atacado.
26 septiembre 2011 a las 6:13 pm
Quisiera dar respuesta a esa reacción atendiendo al espíritu gregario pero eso implicaría idéntica respuesta en todos los transeúntes. A veces pienso que hace responder al ser humano que en muchas ocasiones no responde con esa “humanidad” que se supone nos caracteriza. En una ocasión conté una anécdota real a la que no he sabido dar respuesta y que demuestra que, al menos en occidente, somos individualistas y cobardes. A las pruebas me remito:
http://superehore.blogspot.com/2011/03/cobardes.html
Enhorabuena, soy un profundo admirador.
Saludos.
26 septiembre 2011 a las 11:49 pm
A Eduardo Punset.
El pensamiento humano evoluciona, aunque en verdad sea uno mismo que quizá extraiga demasiadas razones a un misma observación, cuando ésta, siempre permanece en el mismo estado, en realidad nada cambia, todo sigue igual, uno quisiera estar en otra parte, lejos de la codicia de quien no entiende lo que sucede en realidad. La cordura nos honra pero ésta está lejana todavía. Jo lo acabo de saber. Sí, la gente corría de un lado para otro, yo tampoco sabía lo que pasaba, quizá también emprendí desesperadamente a correr hacia donde me requerian, hacia donde jo deberia estar en menos de unos instantes, pero no sabía en realidad a donde dirigirme. En mi desesperada carrera supe, por unos instantes, que había pasado, de ser, de una persona normal, de nuevo, a un ser demente. Quizá sí, quizá allá, en la lejania de los mares o en las recónditas ciudades escondidas brillaba de nuevo la dama en el cielo azul.
Hoy, es distinto, hoy es fiesta y no hay que perder el tiempo, ni dejar de correr para llegar a aprender lo que hace poco acabo de saber. Me he de decir que los demás ya saben lo que me hace correr y ellos, los que discuten o dudan aun de las razones de mi pesar. Quizá en aquel parque en el sereno deambular de aquel mismo lugar siempre se recordará algo de lo pueda pasar.
Hace pocos unos dias que me he conectado a Internet, es el mejor medio para intercambiar y poner a pueba los conceptos de un estudio muy importante.
Muy cordialmente.
27 septiembre 2011 a las 1:36 pm
Los que prodigaron la patada y los que se rieron lo hicieron porque no veian enel otro un igual, si no un objeto, unos como un balón o una piedra y los otros como un muñeco de plástico, es decir falta total de empatía. Los que salieron corriendo lo hicieron por miedo, autoprotección es decir supervivencia y si alguien mostró su disgusto y lo llego amanifestar en palabras, es porque posee lo que nos hace personas, empatía y el reconocimiento del otro como un igual. Simple.
27 septiembre 2011 a las 1:57 pm
Estimado Sr. Punset (y Amigos Comentaristas),
Güena situación sobre la que reflexionar, por la variedad de reacciones. Incluso las nuestras, en los comentarios. Seguro que todos deseamos que lo sufrido por la víctima no haya pasado de daño moral, ni el físico del momentáneo, por sus reflejos o suerte. Aunque… si no es atleta olímpico, acróbata circense, superhéroe de la Marvel, caballero con armadura sobre los zapatos a anudar… Ojalá la lesión de esa persona sea tan pasajera que reduzca todo a triste anécdota. Que mientras unos se ríen, usted lo denomine “drama” sólo por existir sujetos que den coces (lo cual degrada que nuestro cerebro se califique “superior” al de los rumiantes, sólo por su posición respecto a las orejas). Cuánto me gustaría que pudiésemos observar a tales sujetos durante toda su jornada; con asesoría de zoólogos, claro.
Poco nuevo me queda por decir y con ignorancia, después de los excelentes comentarios que he leído… ¿Que ha llevado más a agredir a alguien indefenso, a reírse o evadirse de ello? ¿El genoma de cada uno o su entorno ya desde el seno materno? Mm… me adhiero más a la segunda opción. Aunque no defenestro la investigación genética y el conociniento previo que usted menciona. Doy la razón a Begoña en su comentario, de lo terrorífico que resulta determinar el destino de alguien en función de su genoma, pero creo equivocado evitar la capacidad de hacerlo. Un proceso similar al del estudio de células-madre… Miedos cervales como el de quienes corren al ver una agresión que no creo muy extensible. Lo realmente terrorífico sería la falta de razonabilidad y respeto en el poder instituido para ello, como lo son las vidas de psicópatas no controlados.
Es un tema espinoso, la verdad. Porque creo que, en conjunto las/los Homo Sapiens, tenemos una estupidez que no sabemos corregir: digerir y administrar todo avance histórico con mesura, no con esa ley pendular de un extremo al opuesto. Hay algunos ejemplos que vienen a cuento, en debate sobre una agresión como ésta: estupendo que el Dcho. pase de punitivo a garantista, pero con sus límites; que la infancia sea respetada, no elevada a un trono de poder e impunidad; que la censura sea cabal y tolerante, no que desaparezca. Pongo este último concepto por frecuente sorpresa de la agresividad, descultura y nocivos modelos sociales de canallesca a los que el marketing mediático nos induce. Y que se combina con la, a mi juicio, ausencia de valores éticos en educación que sustituyan a esos morales, religiosos, eliminados. Metedme caña sobre este tema de contenidos en medios, que de eso sí sé un poco.
Enhorabuena a los magníficos comentarios y a su poética reflexión/alegación, Sr. Punset. Dos peticiones: háblenos, por favor, en alguno de sus programas de esa FUSIÓN atómica alternativa y ecológica aún en investigación (que pitará cuando los que mandan el mundo quieran); y… confírmenos que la crisma de la víctima sigue entera y qué apostaría que ven más en TV los agresores y testigos ¿Su programa o ésa que yo decía? ¡Gracias y un saludo!
27 septiembre 2011 a las 3:49 pm
Hasta qué punto depende de la genética? No será cosa de educación y de empatía? Yo creo que el que da las gracias, da los buenos días, se preocupa por los demás, etc, puede tener cierta predisposición genética, no lo sé; pero lo que está claro es que tiene dosis muy grandes de educación (no necesariamente adquirida en centros “educativos”) y de empatía.
27 septiembre 2011 a las 3:57 pm
Os recomiendo la novela de Philip Kerr “Una investigación filosófica” donde se mezclan asesinatos en serie, las teorías de Lombroso (muy al hilo del tema) y el Tractatus Logico-Philosophicus de Wittgenstein.
¡Apasionante!
27 septiembre 2011 a las 5:19 pm
“Llegará el día en que, gracias al conocimiento genómico del que no disponen ahora las personas encargadas de velar por nosotros, conoceremos anticipadamente…” Yo diría ” las personas corruptas” encargadas de dirigir nuestros destinos. Miedo me da sólo de pensarlo porque, si dos chulos se conforman con la indefensión del prójimo para hacerle daño, qué no harán los poderosos cuando tengan ese conocimiento anticipado a su alcance.
27 septiembre 2011 a las 9:32 pm
Aquet mateix plantejament fá molt temps que es el que me faig jo en vers els sentiment i emocions,per qué uns tenim tant de sentiment per tot el que es vida,ens sap greu fins i tot matar una mosca i altres tant,com ho diria jo? bueno deixem-ho en que es torturen animals en public o abandones als gossos i gats i cavalls i etc…
27 septiembre 2011 a las 11:35 pm
Al igual que la joven compañera de 1ro de bachillerato que ha opinado más arriba sobre el tema, me gustaría añadir alguna opinión de mi propia cosecha. Antes de empezar, eso sí, quiero comentar que me alegra ver que hay gente de mi edad, aunque sea poca (desconozco la de los demás que han opinado), que logra llegar a interesarse lo suficiente por la vida y la ciencia como para estar rondando por este tipo de páginas web.
Entrando ya en materia, pienso que las posibles razones por las cuales esos individuos han actuado de la forma en que lo han hecho ya han sido expuestas bastante bien, así que no añadiré más suposiciones y me centraré en una de las ideas, la educación, que quizás es el tema del que más puedo opinar.
He convivido durante más de 16 años con el sector educativo y espero que la relación siga dando frutos otros 6 años más, como mínimo, pero no sin antes seguir dejando en la oscuridad algo importante. Veo, y he visto durante todo este tiempo, una indiferencia bastante importante hacia el saber en general y todo aquello que intentan enseñarnos los maestros, no siempre de la forma más eficaz* (algo cada vez más evidente), y además dispuesto de un modo que no estimula las pocas ganas que puedan quedar en una sociedad actual.
Hay excepciones, las hay y me alegro por ello, pero la tónica general no sólo me lleva a pensar que la educación, ya sea por parte de los tutores y la del estado, no esta logrando su finalidad más esencial, que es educar (aquí me refiero a la cultura general y las ciencias) sino que además el otro tipo de educación (emocional, moral… a veces incluso la lógica pura) parece haberse extinguido de esta sociedad más joven y tan frágil.
Por supuesto (o quizá no tanto) que los niños de hoy en día saben muchas más cosas de matemáticas y biología, por poner un ejemplo, que los de hará 500 años. Sin embargo, no parece demasiado comparado con lo que, amigos míos, incluso yo mismo, dejando la modestia a un lado, hemos podido aprender aprovechando de lo que tenemos (que, como ya he dicho, podía llegar a ser más.)
Debéis, y se lo digo a las personas mayores que ahora tienen el control de la sociedad, intentar arreglarlo lo más pronto posible, o si no, esta aparente generación de humanos que ha llegado tan lejos (a pesar de cometer muchos errores, eso se tiene que decir) será reemplazada por una generación incluso inferior, tanto en valores como en conocimientos.
Animo a los científicos a investigar si la aparente marcha hacia una sociedad más pacífica que esta haciendo nuestra especie no se limita a una población por encima de la de mi generación. Y si, por suerte, no es así, por que parece que un virus de la tolerancia estúpida se esta adueñando del reemplazo generacional.
Me gustaría decir más cosas, y aclarar otras muchas, mas no quiero salirme del tema.
PD: sinceramente, si yo hubiera sido uno de los observadores, habría perseguido a los malhechores hasta la puerta misma de su casa, para ver cómo se escondían muertos de miedo debajo de las faldas de su madre.
Sin duda, cómo está el mundo, y cómo está la gente…
27 septiembre 2011 a las 11:40 pm
Siento el doble post, pero sin querer no terminé una frase. Aquí va la corrección: (es una de las del final)
Y si, por suerte, no es así, por que parece que un virus de la tolerancia estúpida se esta adueñando del reemplazo generacional, al menos se estudie de dónde nace esto mismo.
29 septiembre 2011 a las 3:08 pm
Escenas como la presenciada por el Sr. Punset (al que transmito mi más sincera admiración tanto por sus libros, como por sus programas) hacen que de vuelva a sacar una triste conclusión acerca de la naturaleza misma del progreso humano, es decir. que nuestro progreso como especie en todo lo referente a la ciencia, técnica y tecnología no se ha visto acompañado del mismo grado por un crecimiento moral y ético. Es cierto que en este apartado hemos avanzado respecto a nuestros antepasados que eran muchísimo más crueles, despiadados y menos empáticos, pero también es verdad que este avance no se corresponde con la velocidad del progreso científico y tecnológico que va muchísimo más rápido. No obstante, al igual que muchos otros comentaristas opino que nuestra conducta y reacciones no están codificados al 100% en el nuestro genoma, lo que contiene el genoma serían ciertas potencialidades que podemos desarrollar o no en función del entorno, experiencia personal y muchos otros factores. Por lo tanto conocerlo no constituiría la solución completa para poder eliminar ciertos comportamientos nocivos como el descrito, aunque sí que podría ayudar a buscar esta solución si fuéramos capaces de saber qué individuos pueden mostrar la tendencia más agresiva, más cobarde o menos empática. No obstante, disponer de este tipo de conocimientos nos plantearía nuevos retos y supondría un gran riesgo, puesto que sí los gobernantes que los tuvieran en su poder decidieran usarlos con fines poco éticos (como por ejemplo los de seleccionar genomas de personales carentes de empatía, agresivos y crueles, pero obedientes para crear un supersoldado), esto podría poner en peligro a la sociedad. No por ello creo que deben abandonarse estos estudios, pero si abogo por una investigación transparente y no utilitaria, cuyo objetivo consistiría en ayudar a estas personas a superar sus carencias y a la humanidad le permitiría crecer ética y moralmente desde la educación emocional, entre otras.
29 septiembre 2011 a las 7:28 pm
Aunque vivamos en el mismo mundo, cada persona se mueve desde un lugar distinto. Me refiero a que hay personas que se mueven desde el poder y lo ejercen en su dia a dia ya sea con una patada, un grito o cualquier tipo de humillación hacia otro ser humano . Si nadie se riera cuando contemplan la escena de la patada y sinembargo recriminara al ejecutor entonces esta persona dejaría de actuar así, porque esta actitud no le sirve para demostrar su poder. No debemos olvidar que todos somos uno y que nuestras acciones siempre tienen una corespondencia con el resto de la humanidad. Besos y gracias por hacernos reflexionar sobre el comportamiento humano.
1 octubre 2011 a las 4:48 pm
Querido Eduard,
Estoy realmente decepcionada. Me dirijo a usted porque es uno de los pocos “invitados” al congreso “Ser creativos”, que conozco. 440 euros. Ese parece ser el precio para acceder a esos 21×21 minutos para cambiar el mundo, precisamente en este mundo en crisis en el que vivimos. ¿A esto llaman cambiar el mundo?. Cuantas mentes brillantes se están perdiendo por el camino…¡¡¡me entristece mucho, muchísimo!!!!confiaba en ustedes, “las mentes brillantes” ,y entendía que eran conscientes de sus responsabilidades para con el mundo.
Todos mis respetos
y un saludo de una persona muy decepcionada.
P.D.:Podría hacer un pequeño esfuerzo y conseguir el dinero para ir al congreso. Ni que decir tiene que no pienso hacer ese esfuerzo porque me parece un auténtico robo. Cambiar el mundo es un derecho. No acostumbro a pagar tan caro mis derechos.
1 octubre 2011 a las 4:52 pm
Eduard ,, Presidente mundial, Seria genial.
4 octubre 2011 a las 2:00 am
La situación fue un cúmulo de desafortunados sucesos entre los que cabe destacar la pérdida de identificación con uno mismo que arrastra a los débiles hacia el abismo de la conciencia de grupo.
La conciencia de grupo es algo que no se entiende en toda su extensión, sin embargo es extremadamente poderosa y puede, si no eres cuidadoso, derrotar con frecuencia la conciencia individual. Por lo tanto, si deseas que sea armoniosa tu mayor experiencia de vida en el planeta, siempre debes empeñarte en crear conciencia de grupo donde quiera que vayas, y con todo lo que hagas.
Si estás en un grupo cuya conciencia no refleja la tuya, y en ese momento no te es posible alterar eficazmente la conciencia de eses grupo, lo conveniente es que te separes de él, o el grupo podría conducirte. Irá adonde quiera dirigirse, independientemente de adonde tú quieras ir.
Si no puedes encontrar un grupo cuya conciencia concuerde con la tuya, sé la fuente de uno. Otros de conciencia semejante se verán atraídos hacia ti.
7 octubre 2011 a las 1:48 am
La diversidad del ser humano, buena y mala humana e inhumana, eso que nos hace especiales en este universo, creo que el genoma no tiene nada que ver con la educacion y el respeto, con la humanidad. Vengo de los tiempos en que la educacion la recibiamos en casa pues nuestras madres estaban a tiempo completo alli, hoy se espera que sean personas extrañas las que hagan esa labor y cada dia los resultados seran mas desastrosos, pero es parte de el llamado progreso, un precio muy alto por cierto.
Encantada de ver sus programas Sr Punset
10 octubre 2011 a las 9:01 am
A mi no me estraña.Los humanos hacemos lo que vemos,lo que nos enseñan,copiamos todo y mas cuando loque vemos lo hacen “lideres”.
No es que me parezca bien,solo que no me extraña la situacion,ni el desprevenido ni los futboleros ni los expectadores…tan solo copian lo que ven de nuestros gobernates(los futboleros) hacen con la clase baja(el desprevenido) mientras ellos(clase media alta) no reaccionan.
13 octubre 2011 a las 5:28 pm
De acuerdo. Somos así y también asao. Pero la alusión a los genes la dejaría completamente de lado: los genes no violan ni atacan gratuitamente, no unen la risa al sufrimiento de un semejante. Hay que mirar: biografías, sociedad, educación, uso de las neuronas, estilos de vida, etc.