La vida en pareja tiene una explicación meramente evolutiva: fue el resultado de una contradicción que parecía insoluble; el crecimiento paulatino del tamaño del cerebro del feto en una época –hace dos millones de años– en que el homínido se empieza a poner de pie fue, desde un punto de vista energético, un avance fabuloso, pero, desde un punto de vista fisiológico, acarreó un estrechamiento de la pelvis.
La contradicción de un cerebro cada vez mayor y una pelvis cada vez más estrecha sólo tenía una solución: que el feto naciera prematuro. Y es lo que ocurre, nacemos prematuros. Un ser prematuro es un ser absolutamente indefenso y por eso necesita el cuidado de dos, porque uno solo no puede.

Ecografía 4D de un embarazo de 30 semanas. (Imagen: InversorSalud)
Hasta ahora no sabíamos nada de lo que les pasaba a los bebés por dentro. Resulta que una de las primeras cosas que hemos descubierto en la irrupción de la ciencia en los procesos emocionales es que casi todo se decide desde que el bebé está en el vientre de la madre y hasta que tiene cuatro o cinco años. Cuando digo casi todo, se deciden dos cosas que hemos aprendido a identificar y que son fundamentales en la vida de cualquier persona. Una es un cierto sentimiento de seguridad en uno mismo que permite lidiar con el enemigo más atroz que tenemos los homínidos: el vecino, el otro homínido. No hay desafío mayor en la vida que el del otro homínido.
Los grandes especialistas neurólogos de la inteligencia explican claramente que la inteligencia es un subproducto de la relación social. Lo que nos hace inteligentes es el contacto con los demás, es el tener que intuir lo que está pensando o cavilando el cerebro del que tengo enfrente; no sea que me quiera ayudar y no sepa cómo, no sea que me quiera manipular y lo sepa demasiado bien. Necesitamos una cierta autoestima para poder, en su día, irrumpir en el resto del mundo, el de los mayores.
La segunda cosa importantísima que hemos descubierto en los bebés es la curiosidad, que no hay que perder nunca. La curiosidad para lidiar adecuadamente en lo que todos estamos empeñados, aunque no lo queramos admitir, que es conseguir el amor del resto del mundo. Cuando eres pequeñín, la tieta, la abuela, el padre, la madre, hasta la vecina, todos dicen que eres fantástico, que tienes unos ojos que se los comerían, que eres el más alto, el más inteligente… Pero cuando sales de casa, hay que demostrarlo.
La gente no lo da por hecho, ni mucho menos. Y es esta negociación maternal, este afecto primario que se desarrolla hasta los cinco años, que te puede dar la suficiente curiosidad para seguir profundizando en el conocimiento de las cosas y de las personas cuando irrumpes en el mundo de los mayores. Porque puede ocurrir, y ocurre todos los días, que llegues a este mundo con una cierta indiferencia: “No me atrae nada, no me gusta ni Rajoy ni Zapatero”. Puede ocurrir que lejos de serte indiferente, te cree cierto rechazo, no quieras saber nada de este mundo que te rodea. O puede suceder, como pasa una vez por mil, lo que ocurre con los psicópatas, que llegues a este mundo de los mayores con ánimo de destruirlo en lugar de acariciarlo.
O sea que uno de los descubrimientos esenciales en esta reflexión es la importancia de este entorno afectivo que perdura desde la concepción hasta, más o menos, los cinco años.








21 Julio 2008 a las 10:56 am
Interesantísimo, como siempre.
Una duda que me surge: al hablar de que la inteligencia se fragua mediante el contacto con los demás en los primeros años de vida (pongamos que efectivamente es hasta los 5), ¿incluye esto una necesidad de contacto con otros niños (por aquello de estar en igualdad de condiciones) o bastaría con el contacto con adultos?
Es decir, si hasta los 4 ó 5 años el único contacto es con titas, abuelas, y padres, ¿se estaría limitando la inteligencia por cuanto los miembros del núcleo familiar no van a intentar manipularnos, o no lo van a hacer para nuestro mal? ¿Puede ser incluso que el desafío del contacto con los demás sea mayor con adultos que con otros bebés?
Saludos
21 Julio 2008 a las 11:40 am
Esto se sabe desde siempre y la iglesia y las dictaduras lo han utilizado para arraigar desde los primeros pasos el futuro. Por eso eliminaron después de la guerra la Escuela de Libre Enseñanza y pusieron La Letra con Sangre Entra. Y esto es un círculo vicioso, pues los padres poco ilustrados en la educación tienen que criar su desdendencia desde la intuición a base de ensayos, lo cual seguro que repercute en el desarrollo y las capacidades futuras cuando sea mayor de edad y se enfrente al mundo de los mayores.
“Y es que, efectivamente, durante el desarrollo del ser humano la corteza prefontral, de la que tanto hemos escrito en éste capítulo y en otros de este mismo libro y que hemos considerado un área clave en el control de las emociones y los procesos cognitivos (tanto morales como sociales), sufre un retraso de maduración considerable con respecto a otras áreas del cerebro. De hecho, esta parte del cerebro no termina de madurar hasta los 25-27 años, que es cuando han aparecido cierto neurotransmisores y se han terminado de aislar los cables de conexión de las neuronas que es lo que permite obtener una información nítida y precisa en los circuitos que codifican para estas funciones mentales específicas que acabamos de mencionar” (Fco. Mora Neurocultura)
21 Julio 2008 a las 12:00 pm
Casi todo se decide en los primeros cinco años de vida…
Hasta ahora no sabíamos nada de lo que les pasaba a los bebés por dentro. Resulta que una de las primeras cosas que hemos descubierto en la irrupción de la ciencia en los procesos emocionales es que casi todo se decide desde que el bebé está en el vien…
21 Julio 2008 a las 2:38 pm
Por esto necesitamos empezar a afinar más en cuanto a la propia educación y empezar seriamente a pensar más en aprender a convivir con nosotros mismos y en sociedad porque la responsabilidad hacia el individuo y hacia la sociedad es grande, grandísima incluso. Estoy convencida de que de ello depende que se agilice la evolución y que los homínidos se humanicen bastante más de lo que estan y dejen de ser “el enemigo más atroz” para su propia especie. Para ello nos viene de perlas el conocimiento que nos ofrece divulgación científica.
21 Julio 2008 a las 3:02 pm
De lo que deduzco que nuestras sistema de relación social está predeterminado antes de ser conscientes de que vivimos en sociedad.
La Fobia social, por tanto, se origina en los 5 primeros años de nuestra vida. El resto del tiempo es para intentar vencerla.
http://enrike45.wordpress.com
21 Julio 2008 a las 5:49 pm
Esta afirmación que se deduce del artículo es algo en lo que siempre he estado de acuerdo. He podido estudiar como distintos autores analizaron la importancia de los primeros años de vida de una persona y de la que depende el resto de su existencia.
Pero leerlo me ha asustado realmente. Tengo 40 años y estoy esperando que lleguen dos niños a mi vida por la vía del acogimiento permanente. Serán dos niños en edades comprendidas entre tres y ocho años. Quizás los dos sean mayores de 5 años.
La pregunta que me surge: ¿Sabe ud. si seremos capaces de combatir la mala y contraproducente actuación de sus progenitores y familiares más allegados?, ¿Podremos lograrlo o cargarán toda su vida con la irresponsabilidad de sus malos padres? ¿Que posbilidades tienen?
GRACIAS
21 Julio 2008 a las 6:54 pm
A la pregunta que formula Inma, es cierto que estos niños llegan recelosos según como hayan vivido, es difícil “convencerlos” que todos no somos iguales, pero el dia a dia es lo único que les hará ver la realidad.
Mucha paciencia y más paciencia, y mucho cariño, es primordial.
Saludos.
21 Julio 2008 a las 7:55 pm
Me gustó la frase: “Cuando sales de casa hay que demostrarlo”.
Soy de los que piensa que la inteligencia “ya viene fraguada” y que lo que se nos forma hasta los cinco años es la personalidad.
Saludos.
21 Julio 2008 a las 9:11 pm
Para entender al resto, irremediablemente se parte del entendimiento propio, del reconocimiento patrones o reacciones(observación y memoria) y de cierta capacidad de anticipar y recrear situaciones.
Me deja algo pensativa el artículo y.. una de las respuestas que a continuación se dan sobre la fobia social. Normalmente este tema se relaciona con el de los afectos, que también se ha tratado por aquí según he podido leer. Bien… si todo se “fragua” en esos primeros años y el entorno familiar aporta seguridad… para un bebe que disfruta de la atenciones necesarias no debería haber problema en eso ¿no? Sin embargo… me incluiría en ese grupito de afectados de fobia social leve(soportable)… y desde que alcanza mi memoria(allá por los 3 años) así ha sido… ¿Seguro que no viene una buena parte de eso de fábrica? La empatía ¿es innata en parte o se desarrolla con el proceso de socialización?
Lejos de llegar a entender… y aún llena de curiosidad y ganas de predecir, de adelantar comportamientos, de entender los propios, a mis 24 años… nuevas dudas aparecen… y cada palabra que leo me lleva a más incógnitas.
Es algo que me agrada de Don Eduardo y de las respuesta que leo por este recién descubierto blog, con respuestas también a la altura.
22 Julio 2008 a las 10:25 am
hago referencia de mi escritoanterior que esta por moderar y que se comple-
menta con este,el hijo,el matrimonio,el cerebro,el ideal,conciente e inconcien
te,nos unimos para ese fin,por el sendero yo vi-una estrella que brillaba-y
hacia ella corri para ver si la alcanzaba-corri y corri más que nunca la fatiga
me ahogaba-pero cuando más corria la estrella más alta estaba.-por el sen
dero yo voy confuso por mi pesar y si despacito voy ¿cómo la podré alcanzar
?-ten paciencia peregrino haz un alto en el camino y detente tú a pensar que
si la estrella va alta y tú despacito vas,eleva tu pensamiento y hasta ella lle-
garás con el carazón contento no perdiendo ni un momento de un gozo sin i-
gual-lo que digo no es mentira si lo quieres comprobar eleva tu pensamien
to y a su altura te hallarás;de mi difunta esposa joana,gracias.agdisti.
22 Julio 2008 a las 11:44 am
Afortunadamente cada vez está más claro que lo natural y lo que biológicamente impuesto es al cariño continuo y el apego desde incluso antes del nacimiento. Eso, a mi entender, echa por tierra todas esas ideas y filosofías que promueven la eliminación de cariño a los niños pequeños en procesos tan importantes en su vida como son aprender a comer (obligándoles a comer, gritándoles si no se comportan como nosotros queramos, etc.) y establecer su ritmo natural de sueño (usando métodos conductistas que tratan de convencer a la madre de que su instinto se equivoca cuando quiere coger a su hijo en brazos para acunarlo, ya que luego se crean “malos” hábitos).
Por otro lado veo muy complicado en la sociedad en la que vivimos promover una permanencia más cercana de los niños con sus familias, ya que lo “normal” ahora es que la madre y el padre trabajen, muchas veces mil horas al día, y las guarderías se conviertan en el único referente del niño. No estoy diciendo que dichos recintos sean negativos para el niño pero no todas las guarderías ofrecen el cariño y la protección que un familiar directo puede dar. Mientras no se concilie de verdad y al 100% la vida laboral y familiar, tendremos muchos puntos negativos para que nuestros hijos crezcan inseguros e indiferentes a todo.
22 Julio 2008 a las 12:35 pm
Hola agdisti
quizás el 1er mensaje no halla entrado, algunas veces, cuando se le dá dos veces al boton falla el registro.
22 Julio 2008 a las 10:14 pm
Me pregunto hasta dónde llega la influencia materna al feto en desarrollo, hasta dónde éste puede, más allá de los tres meses, manejar de algún modo toda la información emocional que la madre le transmite inevitablemente, y cómo ésta le va formando antes de nacer. Tenemos unas disposiciones genéticas que determinan nuestro temperamento, nuestra constitución, nuestra inteligencia natural, y tal vez vayan modelándose ya durante la gestación avanzada. Al nacer, lógicamente vamos a aprender el mundo a través de los ojos de los que nos rodean y de los que dependemos, y aquí es donde cobra importancia el desarrollo de la autoestima para poder “demostrar fuera lo que somos-valemos”. Gran dilema, harto reflexionado desde la antigüedad, recogido como “educación”. Pautas, errores, manipulaciones, sometimientos… ideologías variadas al servicio de intereses más allá del individuo, abusos emocionales en aras de una obligada veneración a la paternidad, derechos impuestos sobre el nuevo ser que acompañarán a éste a lo largo de sus primeros años e incluso su vida, y las geniales reflexiones de Freud sobre el desarrollo psicosexual y la importancia de los progenitores, empañadas por interpretaciones distorsionadas y el efecto de un momento histórico tan represivo como asfixiante… pero nuesta historia muestra cómo, sin datos tan rigurosos como los que ahora tenemos, se ha entendido la importancia de la socialización para el desarrollo del recién nacido, y cómo la primera infancia es el momento esencial de formación del nuevo ser social. Lo siento, he divagado, puesto que la noticia merece una buena tertulia…
23 Julio 2008 a las 9:32 am
No se hasta que punto influye la gestación como “guia” para el que será el recien nacido, y también pongo en “espera” la afirmación que en los primeros cinco años se decide lo que seremos en nuestra vida.
Cómo se explica que dos fetos engendrados en el vientre de la misma madre, sean bivitelinos o no, y educados en el mismo ambiente durante esos cinco primeros años de vida, evolucionen tan distinto, tanto en pensamientos como en hechos.
La Matriz fue la misma para los dos, pero sus pasos a veces son dispares.
Creo también, que a partir de algún fenómeno el cual desconozco, en nuestra vida llega un momento que decimos “basta” a todo lo que nos han transmitido desde que nacemos, no es porque sea malo, sino porque cada ser es distinto al otro y, los lazos que nos unen a nuestros progenitores se dilatan a veces hasta romperse.
No necesariamente unos niños que viven esos primeros cinco años de su vida en un ambiente conflictivo, fotócopien la conducta de lo que les toca vivir, debido a ese fenómeno extraño que no lo logro saber cual es.
Lo que si es cierto, es que el observar y tomar conciencia, nos hace ser responsables de nuestros actos, “Si” nosotros así lo queremos o no.
En el transcurso de nuestra vida la educación de nuestros padres la tenemos sólo como un “consejo” (opinión), a todas las decisiones que tenemos que hacer, y a veces solos.
Todo es dificil, lo ideal sería que esos pequeños tengan decisiones sanas, a poder ser, en toda su vida.
Saludos.
23 Julio 2008 a las 10:43 am
Leo este magnífico artículo y me viene a la mente la eterna discusión entre genetistas y ambientalistas. Piaget, Watson, Skinner…
23 Julio 2008 a las 11:06 am
Pero hasta qué punto la vida en pareja no está también influenciada por factores culturales/religiosos?
Las culturas polígamas parecen seguir más un modelo en que el “macho” cubre la necesidad de perpetuar sus genes con el mayor número de “hembras” posible.
Eso me lleva a pensar en el hecho que hombres y mujeres tendemos a patrones distintos: la perpetuación de los genes de unos y la búsqueda del sujeto alpha, las otras.
Cómo conviven y qué peso tienen la cuestión evolutiva frente a la necesidad genética? Qué decide quién gana: la monogamia como el “pingüino emperador” o la poligamia
Sin duda la sociedad y el entorno son la principal fuente de conocimiento. Hasta que punto déficits o traumas en esos primeros cinc años de vida son paliables? Tan condicionados estamos por esos cinco años como pra que se defina nuestro comportamiento de adulto?
Felicidades por el artículo y gracias por compartirlo con los bloggers.
23 Julio 2008 a las 12:06 pm
Magnífico post.
23 Julio 2008 a las 1:26 pm
«Tenemos códigos adquiridos que sobrescribimos al aprender distintas habilidades. El lenguaje es un ejemplo de lo que llamo “ventanas plásticas”….
sigue … http://www.eduardpunset.es/blog/?p=134#comment-38667
23 Julio 2008 a las 1:57 pm
No recuerdo en qué programa de Redes explicaron una experiencia con cinco alumnos de secundaria, 11 a 12 años.
Los llevaron a una Universidad importante y allí interactuarón con los científicos y doctores de distintas materias. Después le encargaron un trabajo de clase sobre un tema a su elección, con la posibilidad de volver a la universidad para indagar las cuestiones que surgieran con los contactos que habían conocido. Todos acabaron sus estudios con buenas notas y conocimientos, y profesionalmente terminarion; tres como doctores importantes, otro fue artísta o arquitecto y el otro ingeniero reconocido.
relacionado con lo anterior…
«Tenemos códigos adquiridos que sobrescribimos al aprender distintas habilidades. El lenguaje es un ejemplo de lo que llamo “ventanas plásticas”….
sigue … http://www.eduardpunset.es/blog/?p=134#comment-38667
23 Julio 2008 a las 4:49 pm
Este articulo de Eduard Punset se centra en lo que puede denominarse “Inteligencia social” o “Inteligencia emocional”. Hay muchos tipos de inteligencia, y los psicologos no se ponen de acuerdo.
Existen muchos casos de cientificos importantes que han tenido una ninez desgraciada y han sufrido a lo largo de su vida muchas carencias afectivas. Un ejemplo es Isaac Newton, que nunca llego a conocer a su padre, crecio al cuidado de su abuela, y era una persona muy independiente, aislada y sufria fuertes depresiones. Tenia una curiosidad enorme por las matematicas y la fisica… y en vez de asistir a las clases de la Universidad, se pasaba los dias solo estudiando libros de geometria y astronomia en la biblioteca de su facultad.
Hoy en dia Newton es considerado el fisico mas grande de todos los tiempos, y no se puede decir que su inteligencia se desarrollara gracias a sus habilidades sociales, o el contacto con los demas.
Otro ejemplo que me viene a la mente es Lance Armstrong. Es un ciclista estadounidense que ha ganado 7 veces consecutivas el Tour de Francia (nadie lo ha ganado tantas veces como el). Tambien gano el campeonato del mundo por delante de Miguel Indurain, que quedo segundo. El mismo Armstrong confeso que fue maltratado por su padre cuando era pequeno, y esa rabia que llevaba dentro le hacia esforzarse y superarse mas en los momentos dificiles. Pienso que su mentalidad era: cuanto peor me tratan, cuanto mas me quieren hundir… mas lucho.
23 Julio 2008 a las 5:25 pm
Eugenio, lo que dices es precisamente el “fenómeno extraño” al cual hago referencia en mi comentario. Tú le has puesto ejemplos.
Gracias y saludos.
23 Julio 2008 a las 5:48 pm
La vida tiene muchos recorridos y conforme pasa, nos vamos dando cuenta que nuestro carácter y la forma de aceptar a la sociedad que nos rodea, es cuanto mayor eres más te identificas con tus primeros años de vida y tiendes a rescatar esos valores que sin querer los acogimos como nuestros en nuestros primeros años, pretendiendo crear o poner nuestro granito de arena en esta nueva sociedad.
Este blog es una isla en esta sociedad.
Gracias Sr, Punset
23 Julio 2008 a las 10:24 pm
Como ya lo habia dicho antes, creo que el cerebro es una máquina increible y me gusta mucho enterarme de los resultados de nuevas investigaciones, sobre cuando están acompañados de reflexiones sobre la vida.
Lei en una revista de estas de “ciencia” los comportamientos que tenemos de grandes pueden ser resultado de pequeñas deciciones tomadas de niños. Dice algo así:
“Decisiones tomadas en segundos en nuestra infancia pueden deteminar nuestra conducta en el futuro. ¿Sienta esta primera decisión las bases de una conducta social egoísta o altruista? (Planeta Fascinante No.1)
No sabría cual es la respuesta, pero estoy seguro que el entorno afectivo de los primeros 5 años de vida es determinante
24 Julio 2008 a las 5:41 am
Admirado Punset, como desahogo…, me encuentro en ese grupo en el que no le atrae nada… de lo que se nos ofrece,… lo cual quiere decir que no es que no me atraIga NADA. Porejemplo me atrae este blog suyo porque, sencillamente, ejerce en nuestro cerebro y nuestra energía el efecto contrario que LO ESTABLECIDO pretende ejercer: me explico: usted porduce en nuestro cerebro una energía de activación: provoca que nuestro cerebro piense, se active, pero de una manera creativa, al revés de lo que pretende la eurocopa, el Roland Garros, el Tour,… Zapatero , Rajoy,… Los medios (de ellos y las multinacionales): QUE NO PENSEMOS. Winston era el protagonista de “1984″ de George Orwell”. Como cuestionaba lo que veía y lo que pretendían imponerle, lo “reciclaron” y funcionó, al final “amó al gran hermano”. Hoy día esa censura en un mundo “democrático” se manifiesta cuando cuando Un Winston de hoy dice que no le gusta ni Rajoy ni Zapatero, ni Fernando Alonso, ni el Tour, … y cae en el saco de los anarquistas, los raros, los inadaptados a este “mundo libre”, y hasta de los fascista,….
Gracias y perdón por la disertacón, pero ya avisé de que iba a desahogarme….
24 Julio 2008 a las 8:17 am
Que pasada! el cerebro es todo un mundo por conocer. Yo tambien leí el articulo de la nueva revista y casi que no lo puedo creer, es mucha información la que procesa el cerebro y es increible como se va transformando.
Gracias por el Bolg, me gustó mucho
24 Julio 2008 a las 10:34 am
Querido Eduard, tan estupendo como siempre…
Bueno yo tengo mil y una preguntas por hacer que afirman y/o contradicen teorías varias. ¿Como es que si se decide la inteligencia emocional en tan poco tiempo, tenemos en el tiempo después tan poco que ver con lo que éramos? Tengo pareja y esta tiene un hijo que no es suyo pero ha sido criado siempre como si lo fuera sin saberlo, bien, pues este niño no refleja nada de la educación, física ó emocional, que le ha sido profesada… ¿Cómo llamáis a esto?
Yo recopilando información propia recuerdo cómo fue mi niñez, y pienso que genéticamente ya viene todo predefinido, o sea, que el puzzle viene completo, simplemente con los años se van añadiendo piezas y quitando algunas para ser sustituidas por otras que eran más correctas o definían mejor en detalle el ser específico de las cosas o comportamientos.
Muy buen post, felicidades.
MVP
24 Julio 2008 a las 10:43 am
Pepe visitas estos blog seguramente te puedan interesar.
http://www.redpsicologos.com
http://www.psicologosenred.com.ar
24 Julio 2008 a las 11:16 am
gracias,benderdice por la sugerencia,no me refiero en concreto al hecho de
la perdida de un escrito,nada se pierde en esta vida,no desesperemos por
cualquier indole de perdida,el cerebro es una maquina que produce energia
y esta ahi en el espacio¿quizas es esa que vemos en los sueños?un saludo
bender.gracias.agdisti.
24 Julio 2008 a las 5:59 pm
Pepe, en nuestra sociedad somos muchos los “inadaptados”. A los psicologos no les gusta la nomenclatura “enfermedad mental”, sino “trastorno mental”. En cualquier caso no creo que la gente asi, en general sea enferma ni trastornada. Por eso me llama la atencion que Patricia Comde te haya dado algunos enlaces de psicologos en red. El pensar diferente no es ser un trastornado, pero la sociedad, con su actitud de desprecio hacia lo diferente, va trastornando poco a poco a los diferentes. No hay que tratar a los diferentes, sino al conjunto de la sociedad a base de educacion, autocritica e inteligencia.
Un ejemplo es el siguiente: Si un zapato nos hace dano, la culpa no es nunca del pie, sino del zapato, que no esta bien hecho. Una persona, llamada Luis, puede tener el pie mas grande del mundo, y no encontrar zapatos a su medida, de modo que cualquier zapato que se ponga le hara dano. La sociedad pensara: la culpa de que le hagan dano los zapatos es de su pie, por ser tan grande. Pero la realidad es: la culpa de que le hagan dano los zapatos es de que no hay zapatos de su talla, y la sociedad no se preocupa por hacerselos. Patricia Comde se deberia de preocupar por hacer zapatos a la medida de Luis, pero parece que se preocupa mas bien de considerar el pie grande de Luis como un trastorno.
24 Julio 2008 a las 8:44 pm
Ante todo agradecerle esta artículo, que empuja a la reflexión, o al menos debería. Cierta es, sin lugar a dudas, la importancia de los primeros años de vida de un niño en cuanto a su desarrollo emocional, de sus capacidades, inteligencia y percepción dle mundo y de sí mismo.
Muchos padres deberían reflexionar sobre ello. Sé que cada vez es más difícil cuando se tiene un hijo, compaginar vida familiar y trabajo, pero tener un hijo es una decisión muy importante y que requiere mucha reflexión previa y mucha responsabilidad. No se puede tomar a la ligera un decisión así. Y si tan importantes son estos primerpos años de vida en su desarrollo a todos los niveles, ¿porque tantos y tantos padres tomen la decisión de tenr hijos para aparcarlos a los 3 meses de vida casi todo el día en una guardería? Dudo que sea le mejor lugar para fraguar y desarrollar el carácter o donde vaya a recibir los estímulos y cariño que el niño necesita.
Luego sólo hay que ver el mundo en el que vivimos y como suben las nuevas generaciones y qué valores tienen.
Lo queremos todo pero no queremos renunciar a nada, y tener hijos implica, o debería implicar, hacer grandes sacrificios y esfuerzos en pos de su desarrollo y futuro.
24 Julio 2008 a las 8:45 pm
Planteo:
La intuición podría ser información heredada, quizá de experiencias parentales o simplemente genéticamente .
Después el individuo aprende de sus experiencias, compartiendo información con la anterior, que aveces confronta.
También podría ser la respuesta a ¿quienes somos?, quien soy yo? un ser humano.
Que significa humano? comprensivo …
Según el diccionario de la real academia española:
humano, na.
(Del lat. humānus).
1. adj. Perteneciente o relativo al hombre.
2. adj. Propio de él.
3. adj. Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos.
4. m. Ser humano.
5. m. pl. Conjunto de todos los hombres.
(el mundo diccionario de la lengua española)
Def: 1- De la humanidad o de ser humano, con sus características. 2- Se dice de la persona caritativa, solidaria y bondadosa: tiene un carácter muy humano 3- m. persona, hombre, nosotros los humanos)
Por eso cuando se es niño esa información encaja perfectamente con lo que está bién o mal establecido en la “intuición” o información innata.
Cuando hay una confrontación,
El individuo decide que información es la buena? Libertad? La respuesta es que el medio le condiciona (la sociedad, la acción mayoritaria) y llega a redireccionar sus propios instintos de personalidad básica. Conviviendo en su conciencia o no…. cualquier abogado por poner un ejemplo, sabe bien a lo que me refiero.
Alguien escribio, para saber donde vas hay que mirar de donde vienes.
Alerta: Detectado proceso de deshumanización!
24 Julio 2008 a las 11:49 pm
La inteligencia emocional es un don a desarrollar en nuestra infancia y sobre todo despues…en la infancia se empieza y el aprendizaje que recibamos es primordial…los niños aprenden jugando…imitando…observando el mundo donde viven…su cerebro se va desarrollando a traves de experiencias que lo van modelando para poder vivir y ser..este cerebro lo va adaptando al mundo que le toco vivir…el mas indispensable maestro de ese cerebro son los padres..sobre todo la madre en un primer momento…el bebe depende para todo de ella…y es el amor humano lo unico que da alas a ese cerebro hambriento de desarrollarse…de saber…y si ese cerebro que nace se estanca…lo unico que puede ayudarle es el amor y la dedicacion de unos padres para hacerlo madurar…porque no todos los cerebros maduran al mismo tiempo….no importa cuando…importa llegar…
Saludos
25 Julio 2008 a las 7:20 am
Yo creo que no estamos viviendo nuestra frecuencia, lo que debería ser nuestro ciclo natural, la que vivian nuestros antepasdos, ellos, regian otro calendariao, otras pautas de comportamiento. El tiempo en el que estamos no tendría que ser lineal. Desde que le regalaron un reloj a Carlonagno y, unos monjes cristianos mecanizaron el tiempo, ya no oimos el viento, ni hablamos con las estrellas. No son chorradas.
Cada vez hay mas gente que necesita aprender de nuevo del viento, del agua, del sol, de la luna, ser feliz. Todo esto lo estamos perdiendo e irremediablemente su repercusión va directamente a nuestros hijos.
No digo que nos tengamos que poner un taparrabos e irnos a meditar a una montaña, pero…
Es cierto lo que dice Pilas, lo queremos todo, su comentario es acertado.
Saludos.
P.D: ¿quién no se rige por esa estúpida máquina, el reloj, aquel que un día le regalaron a Carlomagno?
25 Julio 2008 a las 10:45 am
Un beso para Eugenio
26 Julio 2008 a las 11:28 am
Madrid 26 de Julio de 2008
Desde los seis a los quince años, año a año realizaba test de inteligencia que medían distintos parámetros, desde inteligencia general, pasando por al aptitud numérica, fluidez verbal, capacidad espacial, etc. Cada año, variaba alguno de estos parámetros, por un lado, en función de como era mi comunicación con el maestro o maestra decidacada a la materia más relacionada con el parámetro en cuestión y por otro por el resultado que hubiera obtenido anteriormente en un determinado parámetro, que solía mejorar, ya que estaba más pendiente de aquella capacidad intelectual de la que según algunos carecería de nacimiento. Cuando cambié de centro, realicé el último de los test y pude comprobar, que en esa especie de “volver a empezar emocional”, batí todos mis records en los test (era el mismo gabinete psicológico el que los realizaba y sin embargo mi capacidad intelectual reflejaba una diferencia notable con respecto a los anteriores) Desde entonces tuve la certeza de que la capacidad intelectual se puede desarrollar, que poco tiene que ver con la inteligencia (entendida como el beneficio o bien propio al tiempo que de los demás), que la personalidad de algunos niños con excelentes calificaciones viene muy mal formada de fábrica y que la falta de educación social y los prejuicios, condicionan muchísimo más al ser humano que muchos de los problemas de su entorno.
Más Punset y menos Prozac
26 Julio 2008 a las 12:16 pm
Si hay un lugar donde se puede sentir placer es en el cerebro, y supongo que para Daniel habrá sido un placer haber escrito esto. De lo que dice Daniel seguro que tambien depende la supervivencia individual y social.
26 Julio 2008 a las 6:13 pm
Gracias Patricia, muy interesantes… pero qué te hizo recomendármelos??
26 Julio 2008 a las 6:21 pm
Gracias, Eugenio, lo que dices tiene mucha lógica, y dejemos que Patricia nos aporte el por qué de su recomendación, que (!por dios)!) nunca me sentará mal, sólo curiosidad, y todo lo que pueda enriquecerne de esas páginas (si tengo tiempo para ellas) lo voy a aprovechar.
De todas maneras, aun sin caer en la patología , como dices, cada vez “me llaman más la atención” las HIPOCRESIAS de esta nuestra sociedad, “vértice superior de la civilización”…. por ejemplo, la estética personal y los límites a los que ha llegado (más bien, no la estética, si no la importancia que nuestra sociedad le da.., la venta de armas para matar gente, el hambre,….)
Corto el rollo, lo dicho Eugenio, gracias por tu aportación.
26 Julio 2008 a las 8:40 pm
Pepe, la sociedad actual es la sociedad de la imagen. Lo importante es el “parecer”, no el “ser”. Se potencia por encima de todas las cosas la estetica, la imagen personal, el reconocimiento de los demas. Eso da origen facilmente a la hipocresia, la superficialidad, el egoismo, a que desarrollemos nuestras capacidades mentales para mentir, enganar. Lo vemos todos los dias en los politicos: los ciudadanos eligen a un politico por su “simpatia”, no por su capacidad. Cuantos de nosotros conocemos algun dato del Curriculum Vitae de Zapatero, Rajoy o Aznar?
La gente diferente que no sigue las modas, que critica a la sociedad, suele ser gente bastante inteligente, con un criterio propio. Quizas debamos volvernos tontos, y amar al Gran Hermano.
27 Julio 2008 a las 9:41 am
Sinceramente, tanta “profundidad” me atolondra, leo a Puset, y le escucharía encantada durante horas, pero sólo si me hablará de sus vivencias, que, como debo ser algo vampiro, seguro que me alimentaría la vida, el alma y si me apuras el espíritu, pero es algo insoportable leeros a vosotros.
Y es obvia la respuesta… Deja de leernos, no puedo me me tira el morbo de saber hasta donde podemos llegar…
27 Julio 2008 a las 1:21 pm
Hola!
Este post me viene que ni al pelo por que este pasado Domingo -hace solo 1 semana- mi primer hijo ha venido al mundo!
Que torrente de emociones! Inimaginable. Como siempre, cualquier expectativa previa no se parece en nada a la realidad que luego llega, es mucho mejor. Los que hayais pasado por ello seguro me dais la razón, y los que no, solo cuando en estas os veais os dareis cuenta.
Estoy convencido de que mis neuronas han temblado para siempre y ya nada nunca será igual. Se cruza a otra dimensión, los valores y motivaciones se transforman, algo se despierta en nuestro ser. Y lo creais o no, segundos despues de nacer mi niño pegó un berrido en el que yo claramente escuché: VIVA LA VIDA!!!
He estado leyendo el post y las opiniones vertidas, y es verdad que la tertulia daría para rato. Imagino que en función de las experiencias vitales de cada uno mas que de definiciones exactas sobre lo que realmente pasa, y sobre la importancia de esos 5 años.
Ahí va lo que yo pienso.
Estoy de acuerdo que los primeros 5 años son muy importantes pues es en ese tiempo cuando nuestro Sistema Nevioso Central madura, y no antes. Aunque solo sea por eso ya son importantes estos 5 primeros años. Pero no creo que alguien que no haya “disfrutado” de esos primeros años tenga negada una existencia feliz.
Creo que bajo la dimensión racional de nuestra existencia existe nuestra “animalidad” y es verdad que analizamos todos estos aspectos como si solo fueramos entes racionales y a veces nos perdemos en los analisis de lo que debe ser y no. Somos muy animales, pero educamos desde la hiperracionalidad. No estoy seguro de que sea lo mejor.
Tampoco creo que sea tan horrible exponernos a frustraciones, ni traumas por que estamos capacitados para aprender y superarlos.
Ejemplos hay, y en la historia de cada uno pueden darse acontecimientos que hagan bascular todo hacia la catastrofe o al éxito vital. Estamos en continuo movimiento, y creo en la influencia del medio ambiente por encima de lo que vino en los genes -que está claro modula- pero no al revés. Creo que es así por la capacidad de nuestro SNC a adaptarse y aprender.
Para los desubicados, que en algun momento nos sentimos ajenos a la realidad del mundo que vivimos, solo diría que “la diferencia” frente a los demas hay que canalizarla a positivo, y tomarla como virtud mas que como carencia. No pasa nada por no ser igual que el rebaño, además tampoco creo que los seres humanos se diferencien tanto unos de otros, todos tenemos puntos en común, a buscar y rebuscar. La frustración no debe bloquearnos en esta búsqueda. Salvo en problemas endógenos, orgánicos todos estamos preparados para ello. Una dosis de sufrimiento es a menudo una plataforma de lanzamiento y reafirmación. No es imposible. Aunque haya que romper con todo y recomenzar una nueva vida de cero.
La apatía por si sola es horrible, la apatía hacia lo que existe acompañada de proyectos e ilusiones alternativos es el triunfo de nuestra racionalidad.
“Tengo comprobado” que a menudo somos muy críticos con todo, encontramos problemas para todo, pero gastamos poca energía en el planteamiento de soluciones para superar todo esto.
Todo el mundo se queja por donde quiera que vayamos, pero pocos establecen conversaciones que aporten luz a tanta oscuridad.
Tambien sucede en este blog, reflexionemos sobre ello. No es una queja, quede claro.
A diferencia de Nahla, pienso que la gente que aquí participa es un elenco de bienpensantes y bienintencionados. Lo que dices tu Nahla, tal y como lo expresas es el vacío total, ya no es que debas dejar de leernos, es que tu alternativa es nula! Explica, aunque sea para ti misma por que dices lo que dices. No cuestiono que leas aquí, pero me fascina tu osadía de atreverte a escribir lo que escribes sin aportar nada. El problema no es que leas, sino que lo escribas así sin mas. Parece mas impotencia o mala leche que otra cosa. Veremos hasta donde puedes llegar tu tambien. Venga, danos una sorpresa!
Bueno… que me entra la mala leche a mi tambien, lo siento.
Solo acabar con una curiosidad muy curiosa, a ver que os parece por que yo aun no le he encontrado explicación, y viene muy al caso del tema de los 5 primeros años. Es sobre un muy buen amigo mío nacido en Corea y que fue adoptado a la edad de 6 años y llevado a Francia, su pais de adopción. El es un ciudadano francés de 34 años. Pues bien, no lo vais a creer pero no recuerda absolutamente nada de su infancia en Corea, ni de sus padres, ni de su lengua, ni de los lugares ni de absolutamente nada. Me une a el una gran amistad y os prometo que no me miente, no se está tirando un farol. Es una persona muy vital y positiva, nunca encuentra problemas a nada y siempre presenta una sonrisa ante cualquier circunstancia adversa, da gusto estar con el. Curioso ¿no?
Como me enrollo…ufff
Haré caso a Punset… os dejo por que como el dice esto de la paternidad es cosa de dos y voy a echar una mano a la mamá.
Hasta pronto!
27 Julio 2008 a las 1:49 pm
Esta es la primera vez que utilizo este medio con tu blog.
Gracias por los articulos y por REDES.
Siempre,en mi medio profesional, he sostenido que la inteligencia es es el resultado de la interaccion social y por la emocion principal: el miedo.
La interacción de ambas es lo que proporcionaria los impulsos básicos que podrían modificar materia y energia biologico-social con los gradientes culturales como resultado . Y el último milagro: la ciencia. Comunicación universal ,que con tanta delicadeza , estás difundiendo. La cultura y la ciencia serina , pues, el antidoto contra el miedo que ademas sirve para mejorar la sociedad.
Todo ello genera la paradoja de la sociedad untracontrolada.¿una sociedad segura ¿generaría una sociedad decadente y ´como afecta esto a los individuos.?
Siempre gracias por tu labor
27 Julio 2008 a las 10:33 pm
Hola Plasticé
Dale la Enhorabuena a tu bebé. Comprendo que te sientas emocionado, feliz incluso eufórico como si en la ruleta hubiese tocado tú número en una apuesta de 1000 euros, más aún, tal como parece que reflejas, eres una persona observadora, extrovertida y a veces impulsivo, no me extraña que revivas el sentido de la vida; ahora tienes una deuda con la pachamama.
Enhorabuena y ve comprando una hucha muy grande.
28 Julio 2008 a las 8:17 am
Es la primera vez que entro aquí y como siempre que leo al señor punset me quedo con cientos de preguntas no resueltas (lo digo por el libro 2cara a cara con…” del que tengo al menos un centenar de preguntas apuntadas).
Supongo que será complicado obtener respuesta aquí, pero el otro día me desayune con un documental en el que se hablaba de los niños salvajes, como el Mowgli del “El libro de la selva”.
Pues bien, en el documental se hablaba de varios casos de niños encontrados tras pasar sus primero años pérdidos y lejos del contacto humano.
Al margen de lo creible o no que resulte que un niño pequeño pueda lograr sobrevivir en un entorno hostil y salvaje, los casos documentados de estos niños t´nían todos una característica común que me llamo la atención, ninguno de ellos consiguío hablar y comunicarse, excepto con gruñidos.
Me gustaría saber ql porque de eso, ¿si cualquiera de nosotros hubieramos crecido si que nadie nos enseñase a hablar, no podriamos aprender? ¿Cuando se pierde la capacidad de aprender un lenguaje? y sobre todo ¿como leches conseguimos tener cientos de lenguas si a cierta edad dejamos de poder aprender a hablar, quien nos enseño por primera vez?
Ays, voy a tener que dejar de leer estas cosas que al final me vuelvo loco.
28 Julio 2008 a las 12:01 pm
A la pregunta de Max: no soy ni remotamente una fuente sólida y autorizada, pero imagino que al estar esos infantes aislados de la sociedad, y al ser el lenguaje una herramienta social, no se desarrollaría esa capacidad de comunicación. Que por cierto, aunque no de forma tan elaborada, se da también en comunidades animales, no descubro nada nuevo.
A mí también me deja boquiabierto el hecho de que haya capacidades humanas que sólo se puedan desarrollar en un entorno concreto, especialmente aquellas que sólo son aplicables en entornos muy recientes en términos evolutivos. Me viene a las mientes un conocido, prácticamente superdotado para el lenguaje informático, y un absoluto incompetente en muchos otros ámbitos de la vida cotidiana. Todo un desafío para la teoría de la evolución, o por lo menos para mi enclenque sesera.
28 Julio 2008 a las 8:09 pm
Yo apuraría hasta los primeros 9 meses de vientre, en PNL hay ejercicios para con el inconsciente encontrar el momento que originó algo en particular ya sean fobias, miedos, sensaciones… y la mayoría de personas se dan cuenta que las cosas que les mueven las aprendieron estando dentro del vientre de la madre.
Un ejemplo, hace poco trate a una mujer que tenía problemas respiratorios, cuando se ponía nerviosa empezaba a toser y a lo largo de su vida había sufrido todo tipo de enfermedades pulmonares. Al trabajar con ella, llegamos a que su madre fumaba estando embarazada y las personas fuman cuando están nerviosas o con cierto nivel de ansiedad. El feto aprendió que cuando estuviese nerviosa en un futuro sus pulmones se tenían que dañar y así fue siempre. Tuvimos que desprogramar todo el circuito y crear nuevas estrategias.
Se puede llegar a recordar momentos dentro del vientre de la madre en que sucedían cosas fuera, conversaciones, peleas y llegar hasta ellas. Todo queda grabado, solo hay que trabajar con el inconsciente.
Alex Escot
29 Julio 2008 a las 12:01 am
Hola, Max y contertulios.
Tengo una hipótesis más allá de la gramática universal de Noam Chomsky.
No parece aventurado admitir que, en los remotos tiempos de la humanidad, el lenguaje humano tuviera un carácter puramente sensitivo y emocional. A determinadas emociones (de dolor, placer, hambre, etc) respondían ciertos gestos, ademanes y gritos.
En los niños pequeños se puede observar algo parecido. Cuando empiezan a vocalizar sus primeras palabras, se da lo que llaman los expertos la oración monovocabular, llamada rheme. Si el bebé dice “mamá” puede significar, en diversas inflexiones “dame” o “¿no me lo vas a dar?”; “mira” o “¿no vas a mirar?”; etcétera. La secuencia de preguntar o ironizar parece comenzar con las primeras frases. El software humano está preparado para ironizar desde el principio de la vida humana, aunque el hardware para ello puede datar de hace miles de años, quizás dos millones de años, cuando ocurrió la diferenciación cerebral entre los dos hemisferios y, por tanto, la ubicación del lenguaje en uno de ellos.
El cerebro humano está programado genéticamente para el aprendizaje del lenguaje. Esta programación del equipo neuronal que traemos al nacer nos capacita para formar conceptos de lo que percibimos vía sentidos, idioma de lo que oímos y pensamientos de nuestra experiencia (función analógica). No obstante, el juicio, razonamiento y lenguaje sólo nos permite expresar categorías binarias como: frío-calor, arriba-abajo, materia-antimateria (función binaria). La función binaria sería exclusivamente humana y nos posibilitaría un aprendizaje diferencial de nuestros parientes los chimpancés.
Y es que el lenguaje, el habla, no es algo con lo que se nace. Ciertamente, se nace con la potencialidad de hablar, es decir, se nace con un cerebro que alberga los circuitos neurales para el lenguaje, pero esos circuitos nunca van a funcionar a menos que se registre en ellos el habla de nuestros semejantes. Sólo el aprendizaje logra convertir en hecho aquello que existe en potencia. Se nace con un disco cerebral en el que poder grabar pero que nada contiene si no se graba en él. En otras palabras, el habla no es patrimonio de un hombre único y aislado. El habla es un patrimonio social, es un bien común de todos los seres humanos. Bien común, además, adquirido a lo largo de varios millones de años de evolución del cerebro y no dado por ningún Dios en ningún momento determinado. Ya en el hombre de hace dos millones de años se ha podido reconocer las trazas de las estructuras cerebrales que posteriormente han dado lugar a los circuitos del habla. Y es posible que tan sólo sea hace unos 100 mil años que la corteza cerebral haya alcanzado los últimos peldaños de esa complicada escalera evolutiva que ha dado lugar al habla.
Un saludo, José Manuel
29 Julio 2008 a las 4:00 am
Creo que necesito hacer un cursillo de empatía y otro de tacto emocional y antiatolondramientos.
Bender, sin duda, un placer poder comunicar la experiencia y mayor aún cuando encuentro a quien la comparte.
¿por qué, cómo, cuándo y dónde se aprende a tener o a perder tacto?
¿forma la pérdida o renuncia al tacto, parte de las identidades que asumimos desde niños como propias, además sin la opción a pensar en lo que realmente nos aportan o nos quitan? como por ejemplo la identidad política, religiosa, de raza, geográfica o qué se yo, el equipo de fútbol…
¿Es posible liberarse de estas identidades en el punto en el que más que unirnos al semejante nos separan de él?
¿nos conviene mantenerlas porque así somos más competitivos?
Muchas gracias, un abrazo a todos y en especial al querido maestro universal Eduard Punset.
29 Julio 2008 a las 8:51 am
¿Cuándo se enterarán de esto los educadores? Por no hablar de los propios padres.
Una lástima que por no poner un poco más de énfasis durante unos cuantos años, se echen a perder tantas vidas humanas.
Un abrazo.
29 Julio 2008 a las 8:25 pm
Las preguntas serían: A) ¿Cómo se debe educar a una pareja, para que logren ser padres efectivos y afectivos? Lo que menciona es una gran verdad, los primeros años definen gran parte del ser humano. B) ¿Cuándo se define el espíritu humano (sin ninguna connotación religiosa)?
El primer paso, es entender la gran responsabilidad de formar un nucleo de la sociedad (la familia) y lo que se desprende de esta (los hijos), si no hay compromiso poco se puede hacer por los productos.
30 Julio 2008 a las 11:02 am
Si nos enseñaran desde pequeños hasta nuestra pubertad que, nuestro apego con nuestros padres sólo es transitoria, y educarnos que esos lazos que nos unen mutuamente no son para limitar nuestras acciones en la vida, ya sea cambiar de destino programado por ellos, o simplemente vivir una vida distinta, quizás, se podría lograr alcanzar un estado real de nuestras convicciones y no tener que esperar ver como nos equivocamos muy amenudo a lo largo de nuestra vida, por ende todas nuestras enfermedades psicologicas no existirian.
He leido varios comentarios y cada vez tengo más claro que muchas de nuestras aptitudes vienen por inercia pura y dura.
Sólo comparo la educación de mis padres y la que mantengo con mis hijos, y no creo que sea ni mala hija ni mala madre, y tampoco quiero decir que no los quiera, pero respeto mucho su libertad y procuro aunque me duela dejar que sean ellos siempre.
El día 23, os dejé un comentario, sigo pensando lo mismo.
Saludos.
30 Julio 2008 a las 9:22 pm
La veritat només volia agrair-li que faci tan entenedor tot el que ens rodeja. No tinc res a veure amb el camp de la ciència, de fet soc artista, però gràcies a vostè puc entendre i fer-me més entenedores aquestes inquietuts que hem rodeigen. GRÀCIES!!
31 Julio 2008 a las 4:49 pm
Gràcies Eduard!
31 Julio 2008 a las 10:57 pm
Considero fuera duda que los primeros años de los individuos, de nuestra especie y de las otras, son fundamentales tanto para su desarrollo físico-biológico como para su estructura y capacidad mental. Ya son muy populares esas imágenes en las que mamá leona juega zancadilleando una y mil veces a sus cachorros para enseñarles cómo se hace caer a la presa que les alimentará.
La mente, el cerebro, la memoria y sus mecanismos, la conciencia, todas estas cosas están siendo investigadas fervientemente en muchas de las más importantes universidades del mundo, lo que, a mi parecer, evidencia el importante desconocimiento que tenemos sobre ellas, y por lo que sonrío ante cualquier intento partidista de proclamar exacta o cierta alguna de éstas.
No debería considerarse representativo del individuo las conductas o comportamientos aprendidos en su niñez y que se manifestarán después, puesto que siempre han habido personas que parecían una cosa y luego se descubrió que eran otra, y al revés. Hay políticos que ilusionan y ganan elecciones hoy y con vilipendio las pierden mañana. Hay algunos jueces que son condenados. Algunos policías que se corrompen. Algunos hombres y mujeres de “buenas familias” que asesinan. Algunos religiosos de prácticas farisaicas esmeradas.
Sí, lo que aprendemos de quienes nos cuidan en nuestros primeros años de vida es importante, pero es muy insuficiente para explicar cómo nos enseñaremos ante los demás en los posteriores.
Saludos
Considero fuera duda que los primeros años de los individuos, de nuestra especie y de las otras, son fundamentales tanto para su desarrollo biológico como para su estructura y capacidad mental. Ya son muy populares esas imágenes en las que mamá leona juega zancadilleando una y mil veces a sus cachorros para enseñarles cómo se hace caer a la presa que les alimentará.
La mente, el cerebro, la memoria y sus mecanismos, la conciencia, todas estas cosas están siendo investigadas fervientemente en muchas de las más importantes universidades del mundo, lo que, a mi parecer, evidencia el importante desconocimiento que tenemos sobre ellas, y por lo que sonrío ante cualquier intento partidista de proclamar exacta o cierta alguna de éstas.
No debería considerarse representativo del individuo las conductas o comportamientos aprendidos en su niñez y que se manifestarán después, puesto que siempre han habido personas que parecían una cosa y luego se descubrió que eran otra, y al revés. Hay políticos que ilusionan y ganan elecciones hoy y con vilipendio las pierden mañana. Hay algunos jueces que son condenados. Algunos policías que se corrompen. Algunos hombres y mujeres de “buenas familias” que asesinan. Algunos religiosos de prácticas farisaicas esmeradas.
Sí, lo que aprendemos de quienes nos cuidan en nuestros primeros años de vida es importante, pero es muy insuficiente para explicar cómo nos enseñaremos ante los demás en los posteriores.
Saludos
1 Agosto 2008 a las 5:32 am
Yo digo, que es muy importante lo de los 5 primeros años, es vital para toda persona, tener sensacion de estar protegidos y queridos, nos da confianza primero en nuestros padres y luego en le mundo, y asi crecemos seguros de lo que valemos, valemos tanto que se preocupan por mi.
1 Agosto 2008 a las 11:03 am
Todo se decide en los primeros años de vida, pero parece que la curva de aprendizaje podría ser máxima sobre los 7 años. Decidimos primero y luego aprendemos, siempre todo al revés en el ser humanos.
Saludos,
JP
1 Agosto 2008 a las 9:25 pm
Puede ser que todo este decidido a los 5 años, sin embargo parece que existen ejemplos de individuos con infancias absolutamente desestructuradas y desgraciadas que han conseguido niveles optimos de equilibrio emocional, seguridad etc…
3 Agosto 2008 a las 4:55 pm
Hola, ¿que tal? mi historia cuenta un interesante cambio a esa edad de hasta los cinco años donde tu bien dices es lo más importante y decide como afectará el resto de nuestra vida, quiero contarlo porque se que me afecta ahora ya a los 22 años casi y espero que puedan comprenderlo.
A los 5 meses de nacer yo, mi padre fue arrestado y estuvo en la carcel durante 3 años casi hasta que cumpliese los 4 años, mi madre durante ese tiempo no tenía trabajo ni dinero para mantener a un hijo y un recien nacido, heramos pobres y tuvimos que mudarnos a casa de la abuela. Pero mi madre seguía mal con una depresión profunda, y mi hermano mayor era muy rebelde conmigo.
Ahora no tengo muchos amigos y tengo pocos estudios realizados pero los profesores siempre me veian una gran capacidad de creatividad y con mucha imaginación pero la verdad tengo un trauma, odio a mi padre y me da asco, siento falta de cariño y tengo muchos lios en la cabeza que me impiden escribir canciones, cada vez que escribo una tiendo a meter mis teorias en ellas y así no hay quien rime, porque son demasiado complicadas de entender. Tengo un amigo que me escucha y me aprecia, pero no tiene mi edad, algunos me confunden con su hijo.
3 Agosto 2008 a las 8:57 pm
Hace poco hubo un conciero de cooperación para dar a conocer
la fundacion Alas, dedicada a ayudar a niños de 0-5 años en
educacion, nutricion y salud.
En el concierto basicamente dijeron lo mismo que apunta el
Sr. Punset en su artículo.
Os dejo el link de la fundación:
http://www.fundacionalas.org/pages/about/about_aboutalas_es.asp
4 Agosto 2008 a las 10:30 am
Gracias Aj por ese generoso comentario.
Un placer leer tus comentarios. Desconocía lo de la pachamama, me encantó.
Sobre la hucha tienes razón, pero aunque sea nos pondremos de titiriteros para hacerla.
Un abrazo!
4 Agosto 2008 a las 1:10 pm
DESARROLLO INFANTIL TEMPRANO
…El Desarrollo Infantil Temprano (DIT) es un conjunto de intervenciones sistemáticas e integrales en educación, nutrición y salud, así como de estimulación emocional y social para los niños entre 0 y 6 años de edad. Todas estas aproximaciones deben estar integradas entre sí, ya que cada una desempeña un papel importante en el éxito futuro de la persona.
Los primeros años de la vida son cruciales por la forma en que influyen en un amplio espectro de resultados tanto sociales como de salud a lo largo de toda la vida. Las investigaciones han probado que muchos de los retos que enfrenta la sociedad adulta, tales como el bienestar, la obesidad, los problemas de salud mental, las enfermedades cardíacas, la delincuencia y el analfabetismo tienen sus raíces en la infancia temprana.
La primera infancia se considera la etapa de desarrollo más importante de la vida. El ochenta por ciento del cerebro de una persona se desarrolla entre los 0 y 3 años de edad.
http://www.fundacionalas.org/pages/issues/issues_theissues_es.asp
4 Agosto 2008 a las 10:14 pm
Perdón, creo que hay que ser mucho más cuidadosos con todos estos retos de los que habla Ana Belén, del mismo modo que decimos que “las raices del bienestar, la obesidad, los problemas de salud mental, las enfermedades cardíacas, la delincuencia y el analfabetismo tienen sus raíces en la infancia temprana” para prevenirlos, también hay hacerle llegar al niño que sufre alguna de estas calamidades, que esto no es un sentencia de por vida, creo que esa es la idea más clara que debe llegarle al niño y no la de que se va a convertir en un enfermo, delincuente y analfabeto. En este sentido hay que avanzar y cagando leches con perdón.
Abrazos
4 Agosto 2008 a las 10:48 pm
Totalmente de acuerdo Daniel.
Y ademas, quien dice que -hablando de esta fundación en concreto- un niño nacido en Africa sea mas infeliz o desgraciado que uno nacido en España o en Francia?
A ver esas respuestas, yo no lo tengo muy claro.
¿No será un nuevo invento del todopoderoso hombre occidental? Me refiero a la actuación en esos paises “tercermundistas”
Yo me lo pregunto. Filosofemos.
La importancia de esos 5 años si me parece incuestionable, sobre todo en nuestra realidad social. A nivel global tengo mis dudas, y lo he vivido desde dentro.
Bueno, que nadie se enfade, un saludo.
5 Agosto 2008 a las 6:45 pm
Gracias plasticé,
No sé si voy ser capaz de poder aportar lo que quisiera, creo que el trabajo de las ONG y las Fundaciones tiene su origen en los mejores sentimientos que pueden salir del ser humano y también que necesitan dar un paso (que ojalá ya estén dando) que tiene mucho que ver con la pregunta que planteas, hay mucho que solucionar aquí al lado y existe una necesidad de orden en la gestión de estas organizaciones. Estamos creando cientocincuenta millones de ONGs y mantenemos situaciones pero no solucionamos.
El otro día mantuve, a pie de calle, una conversación con uno de los activistas de una de las ONG que es de las que mejor gestiona los recursos que le llegan.
Hubo un dato de los que me dió, que me resultó estremecedor, que fué el del crecimiento de las personas a las que atendían, a día de hoy son treinta y tres millones de personas, en el origen de la organización (la 2ª guerra mundial) eran muchas menos, las causas el aumento de las “pequeñas guerras” de las que apenas se habla. Ahora tienen problemas de alimentación -> Hambre.
Hay tecnología para buscar agua (por ejemplo) por la medición de diferentes longitudes de onda, se han desarrollado cultivos que proporcionan alimento en unas condiciones climáticas extremas, acabamos de conseguir que las células solares multipliquen por diez su rendimiento, no es muy complicado enseñar a construir un alternador o un generador a otra persona, etc. ¿Cuál es el problema para aplicar esto a una “foto” de treinta y tres millones de personas?
¿cuántos niños nacerán en estas condiciones o serán potencialmente qué?
Creo que cuantas más respuestas seamos capaces de dar a esto antes llegaremos a una solución en lugar de mantener o hacer crecer situaciones como la de la foto, así que ánimo.
Yo me apunto a dedicar x meses al año de mi vida a aplicar las soluciones que se planteen ¿quién quiere vino?
6 Agosto 2008 a las 7:29 pm
Yo estoy ayudando desde hace años a una ONG, y os aseguro que todas las manos son pocas.
Hay momentos en mi día a día que pienso que el mundo está desfasado por completo.
¿Dónde está el vino?
6 Agosto 2008 a las 7:53 pm
Daniel, yo prefiero dar a miles de millones de niños la misma posibilidad que tu has tenido, pero me gusta tu empeño.
Al estudiar pedagogía me decían que un 95 % de lo que era una persona se desarrollaba antes del año Ese porcentaje nunca supe a qué se refería. Al tamaño del cuerpo, a los sentimientos, a la sociabilidad, al lenguaje,a la felicidad,…. Nunca me lo creí Tere, Llevo trabajando 30 años como maestro y al estudiar genética veía datos como que los radicales libres atacan y rompen cada ADN unas 300 veces por segundo. Las personas cambiamos las células en unos años, somos otra persona.
Una persona genéticamente es definida por millones de años según pasamos por seres marinos, reptiles, mamíferos, monos,… Eso se condensa en 9 meses donde se integra todo ello según nos lo dan nuestros padres, más la madre, pues de ella recibimos casi todas las mitocondrias, sistema de conseguir energía,… La madre y algo menos los demás nos transmiten gustos de comidas, cariño sin el que moriríamos a los días,… Es fundamental, pero yo no me acuerdo de ello.
Lo que si me acuerdo es mis increibles transformaciones de mi vida, las increibles transformaciuones a todo nivel y por mucho que digaís, pese a considerar lo fundamental de la niñez, no me siento capaz de poner en una balanza la independencia con la construcción de la columna,… no se como sois capaces de sintetizar tantos aspectos para decir con tanta tranquilidad que somos sobre todo lo de los 5 1º años.
Yo, por si acaso no creo ya que no lo puedo sintetizar en una fórmula magistral. Sobre todo por una razón, porque me parece limitante, porquer esa limitación hace morir a jóvenes de 20 años que creen que han conseguido todo en la vida, un trabajo y una mujer y para siempre serán unos muertos vivientes estrujados por el estado, su mujer, el cuñado u otras dependencias superlimitantes. Creo que una persona anciana puede llegar a motivarse y ser una nueva persona con alicientes que nunca tuvo y con una creatividad increibles.
7 Agosto 2008 a las 12:07 pm
Tere, lo estamos buscando, Kiketxu de momento nos dice que es una cuestión de idealismo y realismo.
Kiketxu no sé cuál es la posibilidad que yo he tenido, pero sí la que podemos tener entre todos, porque este reto es mucho mayor que la Eurocopa, el Roland Garros, o el Tour que nos dice pepe y depende como viene a decir Tere, de cuantos más nos sintamos parte de él, el poder aportar un mayor avance. Es compatible con la demanda de soluciones más cercanas y a veces hasta un desahogo.
Me estoy saliendo del tema, perdón…
Al final lo que queda claro es la importancia de esos primeros cinco años de vida y también que al niño que esté sufriendo o haya sufrido alguna de estas calamidades (o al adulto que las haya sufrido de niño), tiene que quedarle muy claro que no tiene una losa encima de por vida
7 Agosto 2008 a las 2:14 pm
Estoy segura que a muchos ven a un negrito como los que han salido hoy de las pateras y no les importa un pimiento. Es más, nunca los ayudaría aunque supieran que les salvarían la vida. Y luego cumplirían extrictamente con las normal sociales más básicas de su entorno. ¿Se les puede llamar a esta gente etícamente humanos?, ¿En su cerebro rigen normas de conducta primitivas en cambio viven en sociedades donde se contraponen sus acciones y su moral?. ¿Estos son seres menos evolucionados?
8 Agosto 2008 a las 3:59 pm
Totalmente de acuerdo con Daniel y Tere y con los demás casi también, pero Ana Belén, claro que nos preocupa a todos ese negrito, lo que ocurre es que su problema lo intentamos solucionar de maneras diferentes. Algunos pretenden ayudarlos con el 0′7% del presupuesto, otros van allí a hacerlo con seriedad, otros luchamos por planes fantásticos de igualdad y revolución mundial. cada uno tenemos un ombligo diferente. Pero éstate segura que para ello debemos tener más de 5 años. Muchas gracias.
8 Agosto 2008 a las 6:57 pm
Hola,
Que verguenza tanta olimpiada, tanta ceremonia, tanto traje y tanta luz, y las cosas como están en ciertas partes del mundo, incluso en la misma China.
No creo que nadie pueda negar que esto es una verguenza, y que es necesario que cada uno desde su posición haga algo por que vivamos en un planeta mas justo e igualitario.
Soy positivo y creo que solo podemos ir a mejor, a pesar de que día a día me horripile con noticias y acontecimientos lúgubres desde el punto de vista de lo que somos como seres humanos.
Pero querría decir tambien que a la hora de ayudar: ayudas internacionales, ONG’s y demas, no podemos caer en la actitud del buen samaritano e imponer esta actitud allí donde se supone que tanto nos necesitan. Soy crítico con esto y creo que tiene que mejorar, y mucho. He tenido la oportunidad de vivirlo “in situ”, cosa que creo que es importante para opinar y buscar soluciones. Me he dado cuenta de que no es solo cuestión de llegar como buenos samaritanos. Con las ultimas tendencias en racionalidad y psicología. A menudo “discuto” con mi madre de eso y ella me dice NO, NO y NO, hay que ayudar, hay que sensibilizar…, pero yo que he estado por allí para “ayudar” y que fuí para allá con esa idea luego se me derrumbó.
Intentad un segundo pensar si quizás no seamos nosotros los infelices, los que necesitamos de ayuda. Intentad invertir la idea habitual sobre la que tanto reflexionamos. Y pensad tambien si a alguien de este brillante primer mundo, -a vosotros mismos, quizas- os interesaría que se aceptara que este primer mundo es el tercero, y aquel el tercer mundo que se muere de hambre sea quizás el primero.
Voy con prisa y no me expliqué bien pero a ver si alguien coge algo.
Intento transgredir al concepto de ayuda que tanto manejamos y que tan bien comprendo e incluso tengo asimilado, pero… sera asi?
Besos.
9 Agosto 2008 a las 11:42 pm
Esto que os voy a poner, lo trasladé hace meses a mi space, cuando la ONG en la cual estoy involucrada envio la revista informativa la cual hacen llegar a los padrinos, y creo que me acerco a lo que quiere decir Plasticé.
…
En el Centro Cultural Hibueras, trabajaban solamente voluntarios con mucho entusiasmo y muy pocos medios. En el Centro se necesitaba una bicicleta para poder visitar a las familias.
Una embajada extranjera viendo el esfuerzo de aquel Centro, quiso ayudar con el importe mínimo que destinaban a proyectos… (10.000 dólares).
Los directores del Centro rechazaron la propuesta > dijeron.
El Embajador, impresionado por la respuesta, donó directamente 100 dólares para la bicicleta.
…
Al igual que eso, todos los niños que en los primeros cinco años no tienen el afecto de unos padres, son capaces de absorver como una esponja todo el cariño que no han recibido antes, y recompensar con creces su gratitud el resto de sus dias a quienes les ayudan. Este es el motivo por el cual digo que no se, hasta que punto influye la gestación como “guia” para el que será el recien nacido, y también pongo en “espera” la afirmación que en los primeros cinco años se decide lo que seremos en nuestra vida.
Mas besos.
10 Agosto 2008 a las 12:14 am
Dusculpad, entre propuesta y dijeron va esto:
“necesitamos solamente una bicicleta”
14 Agosto 2008 a las 5:06 pm
[...] Seen at Eduard Punset’s blog. addthis_url = ‘http%3A%2F%2Fwww.beyourcells.com%2F2008%2F08%2Fcouple-life-explained%2F’; addthis_title = ‘Couple+life+explained’; addthis_pub = ”; [...]
17 Agosto 2008 a las 2:22 pm
Hola a todos.
Además, las dos cosas están íntimamente relacionadas: un niño (o adulto) sin buena autoestima y sin sentirse seguro es posible que no explore lo suficiente su entorno. Es decir, que no desarrolle la curiosidad.
Hay poderosas razones para pensar que, en efecto, las relaciones sociales son una de las raíces más importantes del desarrollo filogenético de la inteligencia.
1. Por un lado porque, como afirma el psicólogo social Brian Parkinson y los neurólogos, es de vital importancia saber dónde está el amigo y dónde el enemigo.
2. Porque sin relación social no hay posibilidad de crear y establecer un lenguaje. La sociabilidad precede al lenguaje y lo prefigura. Somos criaturas lingüísticas porque somos seres sociales, no al revés. En todo caso serían fenómenos biológicos paralelos.
Ahora bien, creo que deberíamos considerar la posibilidad de que determinados desarrollos filogenéticos no se correspondan estrechamente con sus análogos ontogénicos. Es decir, desde un punto de vista filogenético está ya claro que la sociabilidad es un elemento constitutivo de nuestro desarrollo intelectual de especie. Pero ¿esto significa que el desarrollo intelectual del individuo (ontogenia, biografía) precise del rasgo de la sociabilidad? Evidentemente sí. Pero cuidado, si bien podemos asegurar que la especie más social es también la más inteligente (la humana, aunque los bonobos también son extraordinariamente sociables), no podemos afirmar que el individuo más social sea asimismo el más inteligente. ¿Me explico, amigos? Lo que vale para el orden filogenético no necesariamente vale para el orden biográfico. Al menos no en la misma medida. Por eso es posible encontrar casos que desmienten, aparentemente, el estudio referido por Punset. Cualquier niño necesita de un mínimo de sociabilidad para desarrollar su intelecto, pero eso no significa que cuanto más sociable sea, más inteligente sea. No, no es eso.
Nuestro cerebro no es todopoderoso, pero a menudo sí mucho más prodigioso de lo que imaginamos. Muchos padres, por ejemplo, creen que deben estar permanentemente encima del niño para enseñarle a hablar, y no es cierto. Muchas de las ayudas son innecesarias. En psicología se llama “maternés” al “lenguaje” que emplean muchas mamás de hoy para enseñar a hablar a sus criaturas: “Mira, Juanito, eso una cuchara…” En muchos casos se trata de una asistencia innecesaria. Por fortuna, un niño puede aprender a hablar correctamente con y sin maternés.
Algo parecido ocurre con los juguetes de hoy. Se los dota de pitos, sirenas y luces de todos los tipos, con la pretensión de que esa algarabía “despierte” y “estimule” la inteligencia del bebé o el niño. Se piensa que cuanta más estimulación, mayor inteligencia. Pero es seguro que Platón, Leonardo o Newton se criaron sin tales juguetes. Y desde luego sin el ortopédico “maternés”.
Digo todo esto porque estoy seguro de que muchos padres, tras leer el artículo de Punset, se sentirán algo angustiados a la hora de relacionarse con su niño pequeño. Quizá crean que, dado que las relaciones sociales tempranas marcan nuestras vidas, ellos deban estar siempre “encima” del crío, estimulándolo socialmente. En tal caso, a la sobreexcitación de pitos, lucecitas, piezas de Mozart y asistencias lingüísticas tipo “maternés”, se añadiría la procedente de la sobreexcitación social. Pasaría como con esas personas que, enteradas de que el aceite de oliva es bueno para la salud, se arrebañan un cuarto de litro con pan.
Todos estos descubrimientos son magníficos, pero siempre que no se exagere la nota en la educación de los niños. Cuando se exageran (casi siempre porque, como digo, se subestima la capacidad del cerebro humano) lo que obtenemos es matrimonios que temen tener hijos porque “educar a un niño es cosa dificilísima, de una tremenda responsabilidad.” Claro que es difícil, pero no hasta el punto que se teme. Una cosa es la precaución y el tiento y otra el miedo inhibidor.
Quizá haya padres que lo hayan hecho razonablemente bien con la educación de sus hijos y éstos no hayan salido tan inteligentes o estables como hubiese sido de esperar. Al enterarse de todos estos descubrimientos, quizá se reprochen a sí mismos no haberle puesto música clásica al feto, no haber asistido con “maternés” a su bebé, no haberle hablado más y con más cariño, no…
Lo malo, creo yo, es tomar el rábano por las hojas. Si un estudio asegura que hay que darles amor a los niños, es probable que muchos padres creerán que todo el que se les dé será poco, olvidándose de que toda buena educación debe combinar el amor con alguna disciplina (a partir de los tres años, más o menos, el niño ya puede cumplir con su parte. Por ejemplo, recoger los juguetes después de jugar. Como que amor y disciplina no son cosas incompatibles). Cuando esto se olvida, lo que tenemos es una educación acomplejada, ñoña y permisiva que en nada favorece el desarrollo intelectual y volitivo del niño. Y sobre esto también hay suficientes estudios y experiencias. Se lo aseguro.
Saludos.
17 Agosto 2008 a las 5:59 pm
Yo me quedo bobo … ¿Qué clase de estupidez bloqueante metemos en los cerebros de nuestros bebés, a través de la enseñanza institucional obligatoria, que al final cada uno de nosotros acepta que los bebés no tienen derechos, al no ser productivos … sin darnos cuenta que los bebés somos nosotros mismos. Todo lo que nos pueda ocurrir a la humanidad nos lo tenemos merecido por esa forma tan absurda de ignorar la inmejorable maquinaria de los bebés.
Lo mismo que estamos haciendo con los bebés, lo estamos haciendo con los ordenadores. Nuestra ignorancia total en el campo del funcionamiento del cerebro de los ordenadores, ha hecho que hayamos dejado que una tecnología con infinitas virtudes haya sido destinada en un 99% al control económico y a la seguridad … ¿así como vamos a progresar en esta tiniebla que nos autoimponemos?
UN saludo
20 Agosto 2008 a las 6:30 pm
yo creo que el poeta nace y se hace.gracias.agdisti
22 Agosto 2008 a las 4:49 pm
“YO MÁS QUE TÚ”.
Sí, ciertamente, la inteligencia es un subproducto de la relación social. Una especie compuesta por seres ermitaños no habría necesitado el lenguaje. La sociabilidad está detrás del lenguaje, la inteligencia y la moral. Y esto es mucho decir, desde luego. Ésta es la cara de la sociabilidad humana, la parte buena.
Pero yo quiero llamar la atención sobre la “cruz” de nuestra sociabilidad, de sus tremendas contraindicaciones. Es muy sencillo: nuestra necesidad de ser aceptados y amados por los demás es, en muchos casos, la causa más conspicua del fanatismo y la estupidez que también nos caracterizan. Quizá ustedes se pregunten por qué. La razón es fácil de entender: para ganarnos el afecto de los demás no dudamos, muchas veces, en secundar sus estupideces o barbaridades. Y no es solo una cuestión de contagio o imitación social. No es solo que la sandez se replique y salte de unas personas a otras. No sólo imitamos la sandez del vecino para ganarnos su afecto, sino que la aumentamos para, a ser posible, ganarnos su admiración.
Vayamos a los ejemplos: Varios hinchas de fútbol insulta al árbitro. ¿Qué hará el espectador pacífico sentado al lado de aquellos energúmenos? Lo más seguro es que desee no “desentonar” con ellos, de modo que, probablemente, los secundará en sus insultos al árbitro. Hasta es posible que arrecie en los insultos con tal de mostrar adhesión a los valores del grupo de referencia: la hinchada. En efecto, ¿cómo reaccionaría la hinchada si detectasen entre sus filas a un desafecto a la causa?
En este ejemplo hay un trasfondo de intimidación física. El grupo intimida al individuo. Pero no siempre es así, ni mucho menos. La chica que asiste a un concierto de su grupo favorito se desgañita no sólo porque la música le guste, o los músicos, sino para ganarse el respeto de las demás chicas que también chillan como locas. Es puro deseo de ser aceptada. El fanático religioso que se propina cuarenta latigazos para mostrar su fe en público también desea la aceptación y el respeto de éste. Y es seguro que si desea ganarse su admiración no dudará en darse más de cuarenta latigazos. Eso sería hacer méritos.
Insistiré en esta idea porque me parece digna de consideración: no es sólo que si Mengano dice “x,” Fulano también dirá “x”, sino que Fulano, para ganarse la aceptación de Mengano, dirá “x,x”. Y si hay presente un tercero, añadirá otra “x”. No siempre es así. Los hay que se rebelan por supuesto. Pero la investigación psicológica ha demostrado que las personalidades aquiescentes son muchas, y la facilidad con que nos dejamos arrastrar por los demás está fuera de toda duda. A este fenómeno le llamo “Yo más que tú”. Tú dices tal cosa y yo lo doblo. Y esto es terrible porque significa que en grupo podemos incurrir en barbaridades y fanatismos en las que no incurrimos cuando estamos solos. El fenómenos “Yo más que tú” explica la estandarización de los ciudadanos, su vulgaridad, las modas banales en el vestir o en el hablar (normalmente deletéreas para el idioma), las corrientes ideológicas insensatas, etc.
Sometida al fenómeno en cuestión, una idea inicialmente sensata puede deformarse grotescamente. Por ejemplo: la idea de que hombres y mujeres deben ser iguales ante la ley es perfectamente justa y razonable. Pero el feminismo racional se fanatiza en aquellas mujeres que afirman, verbigracia, que todo acto sexual entre hombre y mujer es un caso de violación. ¿Cómo se ha llegado a este despropósito? Resulta fácil suponer que tal extremosidad se incubó en reuniones de feministas. Alguna de ellas quiso ganarse la admiración del resto y dijo semejante cosa, disipando cualquier duda grupal sobre la pureza de su feminismo.
La presencia de los demás recrudecen ciertos hábitos, ideas, valores y tendencias. El racista es más racista cuando se junta con otros racistas, el homófono es más homófono al lado de otros homófonos, el belicista se torna más belicista en compañía de otros belicistas, el forofo de fútbol, más forofo cuando está con otros forofos, la anoréxica se hace más anoréxica cuando se comunica con otras anoréxicas… Los ejemplos son infinitos.
¿La lectura de todo esto? Que tengamos presente que nuestras ideas y conductas pueden estar fatalmente inducidas por nuestro amor incondicional a los demás o a ciertos grupos de referencia. Cuando estemos con otros, deberíamos decirnos: “Cuidado, zona de peligro, la probabilidad de que yo incurra en estupideces y excesos ha aumentado sustancialmente.” Uno de los mayores retos del ser humano será extraer sólo lo mejor de la sociabilidad, eliminando sus terribles contraindicaciones. ¿Sociabilidad? Sí, claro, pero leamos todo el prospecto.
23 Agosto 2008 a las 7:21 pm
Es por eso que esta plataforma http://www.plataformafamilias.org lleva reclamando la especialidad de psiquiatría infanto juvenil desde hace tiempo. ¿Sabían que junto con Rumanía, Letonia y Croacia somos los únicos en Europa que no dispone de esta especialidad?… pues sí, España no la tiene.
Dada la importancia que tiene la infancia, y que el 80 % de las patologías psiquiátricas tienen su inicio en la infancia, la importancia del abordaje terapéutico precoz puede determinar la buena evolución o no de un menor, y puede determinar que no arrastre diversas patologías a la vida adulta.
Desgraciadamente no todos los menores en sus primeros 5 años de vida, son criados entre algodones, muchos de ellos sufren traumas o nacen ya con determinados trastornos, síndrome de asperger, tourette, autismo, tdah, dislexia, x frágil, down, etc. Desde esa plataforma se viene reclamando una formación específica en psiquiatría infanto juvenil, no es suficiente el cuatrimestre al final de la carrera de Psiquiatría hoy día existente, en comparación con los años o especialización que se hace en Europa.
Nuestros menores están en desventaja, nuestros psiquiatras también, es por ello que muchos deciden marcha fuera a adquirir una formación que en España no consiguen.
Eduardo pone el dedo en la llaga, los primeros 5 años de vida son decisivos, y hay que estar preparados para ayudarles, por si todo su alrededor no es de color de rosa, por si nacen con diversas patologías, tienen derecho a profesionales cualificados.
28 Agosto 2008 a las 12:41 pm
RAUS,
La lucidez de tu nota es sobresaliente. Ayer mismo le dije a uno que me sonreia: “no eres mejor por pertenecer al grupo” -popular-. Enhorabuena y gracias.
5 Septiembre 2008 a las 4:17 pm
Gracias por tus palabras, Bender.
Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el instinto social humano es poderosísimo, quizá el más poderoso de todos los que poseemos. De hecho, observemos algo muy curioso: a una persona extremadamente sociable jamás la calificamos de rara o extraña; sin embargo, es lo primero que decimos de alguien algo introvertido, callado, huraño o amante de la soledad.
Probablemente todas las personas somos “socio-dependientes”. La evolución nos ha preparado para vincularnos a los otros, pues los necesitamos para llegar a ser lo que somos como especie y como individuos. Y, por supuesto, para sobrevivir y reproducirnos. Hay un trasfondo evolutivo claro en todo esto. Queremos epatar al vecino, con el fin de que confíe en nuestra habilidad para salir bien parados en este mundo hostil. Por eso nos pavoneamos ante nuestros espectadores, con más o menos fortuna y tino. Es una manera de anunciarnos: “Eh, estoy aquí, es una buena idea aparearse conmigo, hacer alianzas, sociedad o negocios conmigo…”
No nos queda más remedio que ser exhibicionistas y competidores. Estamos en competición permanente unos con otros. Intentamos ganarnos la confianza del otro y su admiración dándole la razón, e incluso yendo un paso más allá de lo que él dice o hace. Es el fenómeno “yo más que tú” del que ya hablé antes. Y es, diría yo, uno de los medios más eficaces de degenerar ideas y valores: la misma esencia del fanatismo y la conflictividad humanos. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque poner todo nuestro empeño en dar la razón a unas personas o grupos implica quitársela vehementemente a otras personas o grupos. Qué gran ironía que el hecho de que nuestra sociabilidad sea el origen de la moral y, al tiempo, de la conflictividad intergrupal que nos caracteriza.
Una de las razones por las que el niño necesita ser halagado casi permanentemente por sus mayores es la que apunta Punset: ese niño necesitará tener confianza en su persona el día de mañana, cuando por fin se enfrente al mundo. Necesitará confiar en sí mismo. Pero hay otra razón -pienso- no menos poderosa: ese muchacho tendrá necesariamente que exhibir sus encantos y su valía física e intelectual en un futuro. No solo para conquistar sexualmente a sus parejas, sino para hacerse hueco en el mundo laboral (que en otros tiempos era el mundo cinegético). Es decir, necesitará que los demás confíen en él, gustarles, ganárselos. En el mundo de los humanos, la confianza ajena es tan importante como la propia. El halago que los miembros adultos de nuestra especie hacemos a los niños revela, pues, nuestro pasado evolutivo. Nosotros, ahora, lo percibimos como simples carantoñas inocentes, como expresiones de amor y afecto. Creemos que lo hacemos así porque nos gustan los niños. Pero unos niños que necesitan a cumular tanta confianza en sí mismos y en su poderes y encantos, revela la cruda realidad en que vivieron nuestros antepasados. La dura realidad de una competencia interindividual e intersocial terrible. No solo confianza para enfrentarse al león, sino para ganar la batalla o la guerra. Confianza para no arredrarse ante la belleza de las otras chicas.
Los niños, los de hoy y los de siempre, se divierten con juegos rudos y competitivos. Les gusta saber quién es el más fuerte, veloz e intrépido. Esto no es una consecuencia de un orden patriarcal, como quieren las feministas de género. Es consecuencia de nuestro terrible pasado evolutivo, genéticamente heredado.
Pero también las mujeres son competitivas. Mucho. Seguro que ustedes se han dado cuenta de cómo muchas chicas y mujeres se fijan atentamente unas en otras. ¿Por qué? Seguramente por la misma razón que un boxeador examina atentamente a su rival. Para estudiarlo. También las mujeres son rivales entre sí. compiten duramente entre ellas por llamar la atención de los chicos. Esa competición, propia de ambos sexos, puede llegar a extremos crueles. La batalla también se libra en el terreno psicológico. No les vendrá nada mal a estos chicos y chicas salir al mundo de sus iguales con una buena dosis de autoestima (la que les dan sus padres), pues lo que se van a encontrar es un mundo de competición cruel y psicológicamente destructivo. La proverbial crueldad de los niños forma parte de esa dura competencia. Los chicos poco fuertes, lentos, bajitos, amanerados, torpes o con alguna tara evidente quizá sean objeto de burlas, persecución y acoso. Y esto muy a pesar de los adultos, no por culpa de ellos, como siempre apuntan contumazmente las teorías ambientalistas. Al revés, los adultos tienen que vigilar de cerca de los niños, corrigiendo constantemente las peleas y burlas en que se enzarzan. Las chicas, por su parte, pronto se hacen expertas en sacarse defectos físicos, en criticarse y vituperarse unas a otras. La razón de todo esto es la necesidad que ellos y ellas tienen de minar la moral de sus competidores y de dejarlos fuera de circulación. Apartar al competidor, dejarlo fuera de juego, dejarlo inapetente, sin atractivo social. Un rival sexual desmoralizado es menos peligroso que uno lleno de orgullo, siempre presto a exhibirse y llamar la atención. Esta competitividad podemos incluso observarla entre hermanos, con el fin de ganarse el favor de los padres en tiempos de escasez (pero heredada para siempre en nuestro código genético). El objetivo de las burlas y difamaciones es socavar la moral de la víctima e impedir que los demás la tengan en aprecio. Por supuesto, no todo es crueldad. También conocemos la amistad, la conmiseración y el amor por los demás. También por los débiles. Así de complejos somos.
A mí me choca que continuamente nos lamentemos de la competitividad feroz de nuestros sistemas políticos, cuando la competitividad y la exhibición de recursos, poderes, encantos y talentos ya acontecen y se fomenta en los primeros años de la vida. si la vida fuera fácil, si viviéramos en el paraíso, ¿qué necesidad tendríamos de ser competitivos y mostrar nuestros poderes en sociedad? Las bases del capitalismo no las sentó Adams Smith exactamente, sino nuestra misma naturaleza. Esto de halagar y darle confianza al niño no es una exclusiva nuestra (de los occidentales), sino un universal humano. La razón es sencilla: en todas las sociedades sus miembros componentes deben luchar y competir unos contra otros. Los padres no halagan al niño porque sepan conscientemente que mañana ese niño necesitará confianza para competir con otros como él. Los padres lo hacen inconscientemente, por instinto. Y apostaría que desde siempre y universalmente.
El error de la psicología en general, su mayor y más grave error, es ningunear, (¡todavía!), el genio de Darwin. Es un error creer que el humano nace sin instintos, o pensar que genéticamente solo se heredan rasgos físicos, como el color o la forma de los ojos. Pues lo cierto es que también se heredan patrones de conducta y reacciones instintivas.
Solo a la luz de la teoría de la evolución se comprende ese empeño sempiterno de los padres en halagar la fuerza y valentía de los niños y de ensalzar la belleza de las niñas. Esto, pese a las objeciones, pataletas y enojos de las feministas de género, está grabado en nuestra naturaleza. Su origen es remoto y, seguramente, lo hemos heredado por vía genética. Pues, en efecto, en tiempos de nuestros antepasados los niños varones tenían que creerse muy valientes para enfrentarse a bestias terribles a las que había que dar caza. O para proteger a la tribu o la familia de posibles intrusos. O para defender el territorio o a las mujeres de posibles captores o violadores. Y las niñas debían creerse guapas y atractivas y cultivar su belleza y coquetería. Quizá esto pueda sonar anacrónico hoy, aunque yo creo que no lo es. En cualquier caso, ¿qué madres, o mujeres en general, se resisten hoy a tildar de bonita a una niñita, por muy conformes que estén con la liberación femenina? Hágase la prueba: solo mediando un considerable esfuerzo de contención se puede evitar piropear a una niñita guapa (o no tan guapa). ¿Estamos condenados a reproducir ciegamente conductas que surgieron hace millones de años? Es probable. Los miembros de una determinada sociedad pueden negarse a reproducir esas conductas que yo creo naturalmente heredadas. El “problema” es que si no todos los miembros de esa sociedad decidiesen evitar esas conductual, el experimento sería un fracaso. Vayamos a los ejemplos. Imaginemos que mis vecinos de enfrente se negaran a ensalzar la belleza y coquetería de su niña. Esa niña podría ser educada para no maquillarse, y para no exhibir encantos ante otros chicos de su edad. Pero resulta que si la niña de los vecinos de al lado sí es educada para reforzar su coquetería natural, entonces lo que obtenemos es que esta niña podrá encontrar más y mejores parejas. Tendrás más pretendientes entre los que poder elegir a uno adecuado. Y esto es de suma importancia en todos los órdenes de la vida, incluida la felicidad personal.
Todo esto tiene implicaciones y significados profundos para nuestra vida en sociedad. Significa que cualquier conducta que esté sometida a competencia social será extremadamente difícil de combatir y erradicar. Cuestión aparte es si realmente es bueno o necesario erradicar conductas que hoy, corrección política mediante, suelen considerarse sexistas. El empeño de algunos abanderados del igualitarismo en convertir las relaciones humanas en algo ajeno a los juegos de seducción entre hombres y mujeres, me parece absurdo e inútil. De hecho, la inmensa mayoría de las mujeres hace caso omiso de las ascéticas reprimendas de las inquisitoriales feministas de género; ellas, las mujeres en general, se entregan libres y gustosas a la reproducción de comportamientos “sexistas” (seducción) inscritas en sus células. Cuando las feministas extremosas se empeñan en censurar el maquillaje de las mujeres, creyéndolo una imposición machista, en realidad están haciendo un flaco favor a esas mujeres. El maquillaje y los juegos de seducción femeninos proporcionan a la mujer un poder magnífico. A saber: la posibilidad de disponer de más pretendientes entre los que elegir pareja sexual o matrimonial. Pues, a no ser que las feministas pretendan la extinción del género humano, lo cierto es que los apareamientos entre los dos sexos y la reproducción sexual seguirán su curso. En tal caso, nada peor para una chica que ver reducido el número de pretendientes varones con que formar familia.
Nuestra portentosa sociabilidad de especie, origen prístino de la soberbia inteligencia filogenética que poseemos, es, también, el origen de rasgos psicológicos que, en determinadas “dosis”, son éticamente indeseables. Así, por ejemplo, la cacareada y conveniente “autoestima” puede degenerar en soberbia y altivez; el amor propio, en vanidad o incluso narcisismo. Y unido a éste, la susceptibilidad, el enojo pueril por la crítica ajena. Tanto dependemos emocionalmente de los demás que hacemos cuanto esté en nuestras manos para impresionarlos. Deseamos reconocimiento presente y póstumo. Comúnmente es el deseo que auspicia méritos y grandes obras. Pero cuando no va mezclado con talento -cosa harto corriente-, el resultado es pura e insufrible fatuidad.
¿Y han reparado ustedes e que nuestro sistema político y económico está radicado en la sociabilidad y sus efectos secundarios? Es precisamente el caso de la demagogia; es decir, el halago que los políticos hacen de las emociones y sentimientos básicos y groseros de los ciudadanos (del ser humano). Ese halago que comenzó en la cuna lo extendemos hasta la tumba.
En el orden económico, tres cuartos de los mismo. Acabo de comprar una cosa en una “gran superficie”. En la bolsa hay impresa una leyenda risible: “Ningún tonto llevaría esta bolsa”. ¡Lo que hay que oír o leer! Qué manera tan descarada y ridícula de hacer la pelota. Tonto, más bien, será el que se crea esa leyenda. Es una publicidad para vanidosos. Y si se hace año tras año, lustro tras lustro, es porque funciona. Y esto debería darnos que pensar. El mercado no crea la fatuidad en sus clientes. Simplemente la explota y la sobreexcita. Nos conviene reparar en estos hechos tan fabulosos: el orden político y el orden económico dependen de nuestros circuitos neuronales dedicados a la sociabilidad. Nada más y nada menos.
La creencia generalizada y peyorativa de que los occidentales tenemos la exclusiva del narcisismo y la competitividad (o que vivimos en un sistema político y económico narcisista) es, me temo, falsa. Todo eso es universal. En todas las sociedades, las personas se orientan por el estatus social propio y ajeno. Hay divisiones de clases, castas, estamentos, título…
Y en todas las sociedades hay un deseo claro de ganarse la confianza del otro, de impresionarlo y conquistarlo. ¿Quién querría aliarse con un tonto o un inepto? De hecho, la ausencia de libertad política impide ciertas formas de exhibicionismo, las cuales se expresan elocuentemente en regímenes políticos liberales. El ensayo político consistente en eliminar las diferentes formas de exhibicionismo -léase el comunismo- arribó en debacle. Y allá donde todavía existe en su forma original, solo puede mantenerse bajo un régimen dictatorial. Nada más natural que la exhibición de poderes, dones físicos, talentos, recursos y riquezas (¡pero que nadie crea que estoy haciendo una defensa del liberalismo económico feroz! Decir que algo es natural no equivale a decir que sea bueno (o malo). El veneno de la cobra es muy natural, pero no muy bueno para nuestra salud. Y si bien es natural la competitividad entre humanos, también lo es la cooperación y la renuencia consciente a competir ferozmente con otros).
Otro ejemplo lo encontramos en los regímenes puritanos y religiosos. Cuando por diferentes razones el matrimonio se convierte en un recurso para la supervivencia, los padres (especialmente de las mujeres núbiles) intentan evitar a toda costa que sus retoños exhiban sus encantos libremente. El riesgo de que la chica exhiba sus encantos libremente es que acabe emparejada (mediante embarazo) con un pretendiente social y económicamente poco deseable. Cuando las cosas cambian en el orden económico, las chicas expresan su deseo de exhibirse ante quienes les parecen sexualmente atractivos. Es decir: el orden económico o político no impone a sus ciudadanos conductas exhibicionistas. Al contrario: por defecto, el ser humano es de natural exhibicionista y competitivo. O sea, si las circunstancias económicas no lo impiden (mejor dicho: los ciudadanos en tales circunstancias), las personas tienden a mostrar socialmente sus poderes. Es lo que se expresa por defecto. Dicho de otra manera: seguramente el capitalismo es -para bien o para mal- la forma política más acorde con nuestra naturaleza. Cuando lamentamos las injusticias inherentes al capitalismo, no hacemos otra cosa que lamentar una parte oscura de nuestra naturaleza: el exhibicionismo de nuestros poderes y sus consecuencias nefastas para los menos favorecidos por las circunstancias o por los genes. Llevamos años lamentándonos del capitalismo, echándole la culpa al “sistema”, sin darnos cuenta de que “el sistema” somos nosotros.
Pienso que necesitamos una visión realista de nuestra condición, tantas veces negada por un ambientalismo medroso. La lección es siempre la misma: la táctica del avestruz no es buena. Esa competitividad feroz que achacamos al sistema capitalista no es más que un reflejo de nuestra naturaleza hiper-social, curtida desde la noche de los tiempos en la lucha contra quienes nos rodean.
No dudamos en llegar al fanatismo con tal de hacernos un hueco en nuestro grupo de referencia. Exhibimos dones y talentos para ganarnos la admiración de los otros. Difamamos para minar las fuerzas de nuestros rivales. Mostramos lo que tenemos o sabemos para conquistar a quienes nos gustan como compañeros de viaje en esta vida, etc. Lo que necesitamos es ser conscientes de todo esto. Comprender que se trata de conductas derivadas de nuestra prodigiosa sociabilidad, no de un “sistema” sociopolítico injusto. Ese sistema es creación nuestra, con todos sus defectos y virtudes, sus paraísos y infiernos; es una imagen de nosotros mismos. Reproducimos sin parar, generación tras generación, las emociones, pensamientos y conductas de nuestros padres adánicos, con taparrabos o con chaquetas ya faldas… y seguimos echándole la culpa a los sistemas políticos. El fantasma, me temo, está en el espejo. Asumamos la imagen que nos devuelve al mirarlo.
Saludos.
6 Septiembre 2008 a las 12:11 am
Dice bender a Raus
si trazaramos 100 y 1 línea de evaluazión vital, ésta, la de arriba, sin duda sería una.
Ante la competencia, en un programa de Punset apreciaba la cooperación sincera como elemento principal de progreso.
10 Septiembre 2008 a las 11:49 am
De nuevo muchas gracias, Bender.
Seguiremos hablando de estas cosas, realmente importantes sobre la naturaleza humana.
10 Septiembre 2008 a las 7:43 pm
Es una pena Raus que tantísima gente piense como tu, ese pesimismo fruto de ver mucha tele, normalmente ese pensamiento de instituciones retrógradas que solo ven lo que pasó y que pretenden que siga igual.
Es una pena que no os entereis del paso al siglo XXI, que estamos en un mundo de servicios en que cubiertos los primeros eslabones de las necesidades primarias, con una seguridad tal como para atacar todas esas instituciones caducas que pones como ejemplo o realidad. Seguro que no has leido los libros que hablan del capitalismo solidario, cogiendo lo bueno de ambos y que da posibilidades a todos. Lo siento, pero ahora ni yo ni nadie que se entere de como va el mundo tiene que competir, por la sencilla razón de que dando un buen servicio y ayudando hoy en día se puede ganar más y vivir mejor. Acabo de leer un libro de un japones Kaoru Nakajima y lo mismo podría decirte de otros que se mueven como pez en agua en este nuevo mundo, pero ese señor en vez de ser pesimista y luchar por un trabajo con los demás ayuda a que los demás consigan como él por encima de los 900 millones de euros al año. Ya se que solo conoces gente así competitiva como Ronaldinho y Botín, pero te doy esta noticia, el mundo ha cambiado. Cualquier persona puede cambiar mucho más que en la infancia a cualquier edad, pues nadie va a enclaustrar a nadie y el potencial es infinito en cualquier persona. Muchas gracias.
11 Septiembre 2008 a las 2:11 pm
Hola, Kikextu (otrora Quiquextu, supongo; qué pena que tanta gente tenga tan poco respeto a las reglas idiomáticas). A usted le da pena que haya tanta gente que piense como yo (¿tanta?, no lo sabía), y a mí me da pena que haya tanta gente que no piense, como usted. Y digo yo que sería más propio de un optimista como usted, Kikextu, haber empezado con una frase esperanzadora, del tipo: “Afortunadamente, Raus, hay muy pocas personas que piensen como tú”. Pero no, empieza usted en plan plañidero. Un optimista plañidero.
Yo mismo he animado a otros compañeros a que discutiésemos sobre las causas de la naturaleza humana, pero desde luego no en estos términos que usted emplea. Pues lo que molesta de personas como usted, Kikextu, son dos cosas: su ignorancia supina y su arrogancia, rasgos que normalmente van de consuno, como ya advirtió Lázaro Carreter.
Toda su nota es digna de la papelera. Todo o casi todo es gratuito y sin fuste. ¿De dónde saca usted que yo veo demasiado la televisión? ¿Qué arrogancia insensata le mueve a decir tal cosa? ¿Cómo podría saberlo o deducirlo? ¿Y de dónde eso de que no he leído nada del capitalismo solidario? Pero en cualquier caso, usted, kikextu, se confunde. Una cosa es que haya libros y teorías sobre el capitalismo solidario y otra, muy distinta, que vivamos en tal capitalismo.
Dice usted que nadie que se entere de cómo va el mundo tiene que competir. ¡Es una magnífica noticia! Ahora solo falta que se enteren de ella los gurús de las altas finanzas, de la bolsa conjetural, y los empresarios que gastan millones de euros y gran energía en hacerse visibles ante la competencia. ¡Pero qué bien! Se acabarán las interminables sesiones de anuncios publicitarios y su retahíla de señuelos engañosos (lo sé porque veo mucho la tele). Adiós, por fin, a los despidos masivos debido a la fusión competitiva de grandes empresas. Y ese capitalismo solidario dejará respirar a las pequeñas tiendas de las ciudades, hoy moribundas o casi extintas. Estamos de enhorabuena: se ha acabado la explotación laboral y salarial, de suerte que ya nadie tendrá que trabajar muchas horas por pocos euros. Los pisos bajarán sus precios y ya no valdrán 30, 40 o 50 millones de pesetas, ¡qué alegría! El fenómeno de la “deslocalización” ha tocado a su fin: las empresas ya no migrarán a otros lugares acuciadas por la competitividad nacional o internacional y la codicia, ni explotarán a las gentes de los países donde se afinquen. Fin del paro, fin de la precariedad laboral, fin a los recortes salariales. ¡Y los políticos y la población preocupados, sin enterarse de que vivimos en el capitalismo solidario! Ya se nota con qué celeridad y devoción nos aprestamos a acabar con el hambre en el mundo y sus misérrimas y penosísimas migraciones continentales. Si señor.
Qué bien vamos a estar en manos de gente como ese Kaoru Nakajima, que, según usted, gana al año más de 900 millones de euros (¿pero reparte alguno solidariamente?). Será maravilla ver cómo el capitalismo del siglo XXl nos hace a todos multimillonarios. Todos podremos vivir de renta y dejar nuestros misérrimos trabajos. Porque, ciertamente, ¿podremos dejar de ir a la oficina o al tajo, verdad? De lo contrario, ¿para qué querríamos tanto dinero? Ya está cerca el sueño dorado de cualquier persona: ganar cientos de millones de euros al año y dejar que el trabajo se haga solo. Y yo sin enterarme.
Sin embargo, yo jamás he dicho que todo en el ser humano sea afán de competición. También he dicho que podemos ser bondadosos, compasivos y cooperadores; también esto forma parte de nuestra dotación de serie. De hecho, la evolución de nuestra especie se funda en la competición y en la colaboración.
Remata usted la faena con una frase altisonante que va más allá del optimismo, para adentrarse en una insensatez fantasiosa:
“Cualquier persona puede cambiar mucho más que en la infancia a cualquier edad, pues nadie va a enclaustrar a nadie y el potencial es infinito en cualquier persona.” No es su caso, se lo aseguro.
Y al final da usted las gracias. ¿A mí? En fin, misterios de una mente con potencial infinito.
Saludos en general
11 Septiembre 2008 a las 3:35 pm
Reus, nunca dije que no hayas leido esto y lo otro, sino que seguramente, pues según deduzco de lo muchísimo que te he leido no veo más que la continuación de cualquier programa televisivo., pues como en estos programas basura caes en la descalificación más vulgar, la de ridiculizar el nombre, la palabra más querida de una persona. Para mi sin embargo la ignorancia supina es la del que sigue machaconamente repitiendo lo que dicen los medios de comunicación tan letales.
Los chinos tienen dos formas de expresar la palabra crisis, desastre según tu opinión respetable y la de oportunidad por los nuevos parámetros del mundo que creo no terminas de entenderlos. Te digo esto porque eso de regalar pisos, de seguir con unas tiendas del siglo pasado,… son ideas caducas del comunismo ya desaparecido por su propio peso de la incongruencia. Es absurdo el poner como mio el que se acabará el hambre,… pues nunca he creido en ello, pero lo que si creo y te lo diré mil veces que a esas personas se les puede dar oportunidades. Por primera vez en la historia. Lo cual no quiere decir que otros factores como drogas, terrorismos y comeduras de coco hagan que muchísimos malvivan en este mundo, quizá sea esto un problema que de momento no logremos resolver, pero muchos otros que he mencionado si, de manera fulminante.
Que manía tienes de tergiversar todo, El que Kaoru y muchos como él ganen mucho es positivo desde el punto de vista de la inmensidad de su trabajo, pues el capitalismo me parece lógico que premie a Punset y toda persona de probada magnificiencia. Pero, repito, de momento muchas personas van a seguir pasándolo fatal. Lo que no se va a dar más es lo que todavía se da. Que ganen los más sinvergüenzas es una cosa que previsiblemente cambie. Lo otro es solo de tu cosecha, pues nunca dije ni que dejemos de ir a la oficina ni que todos nos forremos, solo que la oportunidad que nunca la tuvimos la tendrá todo el mundo. En cuanto a lo que esas personas hacen por los demás, fruto de tu ignorancia, pues no creo que sea una broma el que esas personas donen más de 30 millones de euros a Unicef, sin darse tanto bombo como el Barcelona con su millón. Crean los mejores equipos médicos e investigadores de las enfermedades, y mil cosas más, pero sobre todo ese cambio profundo de la sociedad en que sin tú saberlo, muchos millones nos estamos olvidando de la competitividad. Rusia, EEUU, China, Japón, Alemania, Indonesia,… todo el mundo camina en silencio por ahí. ¿Te fastidia que ocurra eso?. Bueno, pues de mi parte y como decía Lawrence de Arabia, derramaré mi sangre para defender la opinión de mi enemigo, pues más importante que las ideas es el que se den estas.
Sigues insultando, será que no tienes otra opción, pero volviendo al tema que magistralmente nos pone Punset, aunque no lo creas y como parece que lo único interesante es repetir todo el rato lo mismo yo ya me cansé de oirlo y pongo otro punto de vista. Yo estudié que la mayoría de lo que es una persona se daba en los 5 años primeros, sin embargo ahora me parece que no. Creo que una sociedad en que todavía considera a un niño como un adulto en miniatura ya pasó a la basura de las ideas, pues una persona cad 7 años deja de ser la misma, casi todas las células son distintas, cada segundo tras sufrir cada una de ellas unos 3.000 ataques de los radicales libres, queda con los genes y las características de esa persona de manera fulminantemente cambiada, pero al no comprobarse de una manera tan palpable a los ojos de una persona normal estos cambios los evadimos. Me posiciono, tras 30 años de docencia, pese a que al principio pensaba que los niños pasaban de los 3 a los 14 con parecida personalidad, quizá por esas enseñanzas pedagógicas falsas, en contra de esa determinación tan fulminante a la niñez, pues al final veo que es un aspecto limitante. Las personas somos mucho más que unos niños en grande, pues podemos desarrollar genes y aspectos de valor inconmensurable fruto de la libertad y de la confabulación del Universo que hace ser maravilloso o un cadaver viviente, muchas veces por elegir el ayudar a los demás. Comprenderás que hay niveles. No quiero que interpretes como antes que todos somos unos dioses o unos pelados. Toy gracias a ti y a todo el mundo. En principio porque me da la gana y ese derecho no me lo vas a quitar y en segundo lugar porque yo valoro lo que todo el mundo hace y de toda persona, incluso de ti puedo aprender mucho y quiero que seas feliz. Muchas gracias.
12 Septiembre 2008 a las 1:55 pm
¿Yo he ridiculizado su nombre, Kikextu? Yo lo que he hecho es lamentar que haya tanta gente que, como usted, tengan tan poco respeto por el idioma. No creo que ese tipo de lamento lo pueda usted encontrar en ningún programa basura.
Usted puede criticar ideas y argumentos con ideas y argumentos, pero yo no veo nada de eso. Usted lo que ha hecho es irrumpir como elefante en una cacharrería, metiéndose con unos y con otros sin ningún respeto, acusándonos (al menos a mí: sé reconocer una alusión) de que decimos barbaridades, que nos inflamos a ver televisión basura y de que no nos enteramos del mundo en que vivimos y del siglo en que estamos: ahí es nada. Y podría ser cierto en lo que a mí respecta. Podría ser que yo estuviera en un error; pero, si lo estoy, usted no lo ha demostrado. A saber lo que entiende usted por demostración. Y dice que soy yo el que descalifico. Hombre, por suerte queda escrito y gravado quién se mete en escena dando empujones y armado de tan pobres argumentos. A lo camorrista. Yo jamás le dije nada. Una cosa es discutir ideas y otra, muy distinta, venir diciendo que no nos enteramos de nada (yo y algún otro que pueda pensar como yo en algunos asuntos aquí tratados). ¡Vaya argumentación la suya!
Dice usted gratuidades sin parar. ¿Es mi opinión que “crisis” sólo pueda significar desastre? Si usted lo dice… Usted, en vez de hablar tan a la ligera, debería escoger una frase o un párrafo mío y, basándose en él, y no en su calenturienta imaginación, hacer su crítica. Porque lo demás es simple entrega a la gratuidad.
Sin duda, un mundo hiperconsumista como el nuestro no podría servirse con solo las tiendas de antaño. Pero precisamente su extinción se debe a no poder soportar los efectos de la competición de las “grandes firmas”. De eso estábamos hablando.
¿Y quién ha dicho nada de “regalar” pisos? Dije que con su capitalismo solidario (fruto “de momento” de su alegre imaginación) los pisos ya no costarían tanto, ¿o sí costarían? En realidad, en ese mundo de fantasía que usted pinta, el hecho de que un piso normalito costase 50 millones de pesetas sería un regalo. Si total ganaríamos más de 900 millones de euros al año. Una cosa es que a las gentes pobres de este mundo se les dé oportunidad de medrar y otra, muy distinta, es pretender que alguien (el tal Kaoru) pueda hacer que haya gente que gane 900 millones de euros al año. ¡Qué soberbio disparate! No sólo es usted un ignorante y un arrogante, sino un fantasioso rayano en lo patológico.
¿Y qué podré decir de esta perla suya?:
“Crean los mejores equipos médicos e investigadores de las enfermedades, y mil cosas más, pero sobre todo ese cambio profundo de la sociedad en que sin tú saberlo, muchos millones nos estamos olvidando de la competitividad. Rusia, EEUU, China, Japón, Alemania, Indonesia,… todo el mundo camina en silencio por ahí. ¿Te fastidia que ocurra eso?.”
¿De dónde deduce usted, malpensado, que a mí me pueda fastidiar que tales cosas ocurran u ocurriesen? Vaya usted a mis escritos y con ellos en la mano pruebe que yo bendiga la competitividad feroz. ¿En qué términos me he expresado yo que permitieran deducir que me complazca la competitividad feroz establecida entre las sociedades, los mercados o los individuos? Antes lo contrario: la he lamentado. Si usted desea criticar mis escritos, remítase a ellos; es lo mínimo que se puede pedir.
También a mí me parece lógico que se premie a personas meritorias, faltaría más. Pero ¿está usted diciendo que alguien en este mundo merece ganar 900 millones de euros al año? Si éste es el capitalismo “solidario” que nos espera, entonces resulta que no es el capitalismo que nos espera, sino el que ya tenemos.
Respecto a lo que dice usted sobre el determinismo de los primeros años de vida, ¿¡qué rollo me suelta usted!? Mire a ver en mis escritos dónde sea que yo me haya pronunciado concretamente sobre ese punto. A ver dónde encuentra usted que yo haya hablado de eso en concreto.
Y luego sigue usted con la sandez de los radicales libres. Insiste en que tras sus ataques a las células la persona queda “fulminantemente” cambiada. Usted delira. Pero si fuera verdad que tras los siete años cambiásemos radicalmente (y nunca mejor dicho) como usted pretende, esto tendría consecuencias harto curiosas. Ya no tendría sentido condenar a presidio a nadie más de siete años. Total, tras ese tiempo, el recluso sería otro. Se ve que de esto no se enteran los presos pederastas reincidentes: aunque se tiren diez años en la cárcel, al salir de ella suelen volver a las andadas. Debe de ser que en ellos los radicales libres no han hecho bien su trabajo de metamorfosis. Y si uno cambiase fulminantemente a los pocos segundos -como afirmó usted-, el infiel pillado in fraganti podría escudarse en la coartada de que “no me lo tengas en cuenta, cariño, que ya soy otra persona. Lo que has visto es cosa del pasado, ya soy otro”. Y lo bueno es que el cornudo (o cornuda) tendrían que acatar y quedarse tan tranquilo. Pero usted, Kikextu, ¿tiene una idea, siquiera remota, de las tonterías que espeta?
Me dice usted que comprenderé que haya niveles. Yo creía que todos teníamos un potencial infinito. Sin niveles: todos infinito.
¿Cómo podría yo quitarle a usted la libertad de darme las gracias? Simplemente digo -o añado- que suenan tan creíbles esas gracias como la noticia de que los burros vuelan. ¿A qué juega usted? Entra dando empujones, armando bronca, y luego juega a ser bueno y a fingir estar agradecido a todo el mundo. ¡Qué presente tiene usted la galería! Y añade que de mí puede aprender mucho: ¿cómo qué? ¡Si no me entero del mundo en que vivo ni del siglo en que estamos! ¡Pues no tengo que espabilarme ni nada para poder enseñarle algo a usted!
¿Me desea felicidad? La cuestión no es tanto desear felicidad al otro como procurársela, siquiera en algún grado. Y usted procura poca, al menos a mí. Yo me conformaría con que usted dejara de dar empujones.
Yo a usted no le voy a dar las gracias. Hay que hacer méritos para merecerlas. Y a mí usted me parece tosco, maleducado, cizañero, ignorante, malpensado, presuntuoso, peregrino e hipócrita. A ver si es verdad que dentro de siete años los radicales libres han fulminado tan maravillosos rasgos.
14 Septiembre 2008 a las 1:11 pm
La idea malsana de que a los 5 años somos un 95% de lo que somos que aprendí al estudiar pedagogía es algo que me inquietó bastante y que posteriormente creo entender es malicioso, alevoso o con intención dañina. Creo que todos los aspectos animalescos, los genes y neuronas que determinan cómo funcionar lo meramente fisiológico si que se determina en esas edades, pero al descubrir que Einstein era un retrasado a esa edad, por ejemplo, me hace pensar que eso no es que se logre tanto. Realmente es definitivo el que una persona lea tempranamente, pero eso era decisivo, quiza más antes, ahora estamos tan expuestos a tantos sentimientos cruzados, a tantas influencias que realmente, para mi una persona es casi totalmente lo que decida ser después. Lo que varía el cortex cerebral con lo puramente propio de las personas es tan variable, se aprende tanto en tan poco tiempo, que solo me parece una broma el comparar lo que se aprenda antes o después de los 5 años. A no ser que se pienese que es de igual calibre lo físico a lo mental y comportamental, social,…
Me parece una frase totalmente absurda y letal, por lo que esperando que no moleste a nadie, pues yo no entiendo como hacerlo si no les conozco, pero en fin, habiendo tanta susceptibilidad me preocupa que alguien se sienta aludido. Esta frase, he llegado a la conclusión que entra en el bloque de frases incardinadas en el saber mundial para hacer de las personas limitadas a una determinante genética desde los 5 años, de esa manera la gente se abandona y es más fácilmente manipulada. A mi lo que realmente me preocupa es esa manipulación totalmente organizada y con ello no quiero decir, como se me ha entendido, que he citado a algunos o a todos como engañados por la tele. De verdad, pido disculpas por ello, pues estoy tan impactado con el horror que me produce esos pensamientos limitantes, negativos y derrotistas, que sin darme cuenta atropello a personas honestas que no tienen culpa de ello. Es que pienso en los cientos de millones de muertes por abandonarse a ese consumismo y a esa farmacia programada y que gracias al equipo del Dr. Rath y millones de personas estamos intentando erradicar. Ya se que tal tarea no se realiza en 4 años, de hecho este trabajo empezó en el 1945 en Nuremberg. Las personas no somos intelectualmente a los 5 años nada, pero lo que está más claro es que a esa edad, cualquiera los puede manipular y eso es lo que ante tanta mafia organizada contra la que tendrá que luchar o sucumbir no está ni remotamente preparado. Dicho de otra forma, no se puede estudiar y hablar de este tema enfocado desde solo un par de puntos de vista que discrepo, ya que en el encabezamiento se dice la enormidad de influencia que tienen los 5 primeros años en la seguridad y la curiosidad. El niño pasa de una inseguridad total al nacer, despuès muere si no tiene afecto alrededor y a los 5 años dependen de su mamá de tal manera que ante cualquier problema se ponen a buscarla. Como docente, con 30 años, desde luego que alguien me explique la clase de seguridad que tiene o qué estructuras superimportantes ha definido en su cerebro para ello. Al contrario, el niño creo que va olvidando sus intereses ante una sociedad eminentemente opresora que le dice todo lo que debe hacer y pensar. Que le introduce en un mundo de miedos e inseguridades con todos los cuentos llenos de caperucitas comidas, cenicientas oprimidas,…
La curiosidad si que está desarrollada. En infantil acostumbro a poner un power point de las abejas, hacemos teatritos de ellas,… les encanta y están con la boca abierta, pero a los años ya parece que a la mayoría no les interesa nada, pasan de todo, trabajan por obligación externa. Osease, creo que si, es verdad, pero de qué les vale es lo que no entiendo pues al poco tiempo lo pierden. Muchas gracias.
14 Septiembre 2008 a las 10:32 pm
Me parece cojonudo lo que dices Kiketxu, si señor.
25 Septiembre 2008 a las 6:05 pm
Ah, y desde luego que lo más importante, la muerte no se decide a los 5 años, sino sobre todo al ir destruyendo un cuerpo que se resiste, pero que ante tanta mala alimentación sucumbe. Básicamente por ello, la mayoría de la gente según la ONU, el 95% muere por comer, beber o respirar incorrectamente.
29 Septiembre 2008 a las 3:46 pm
La mayoría de las veces me averguenzo del ser humano, pero en el caso de Punset, me enorgullezco.
8 Octubre 2008 a las 5:01 pm
Los posts que escribe punset deberían ser interminables. es desgarradoramente frustrante que sean tan cortos. muchos me diríanq ue lea sus libros, etc, pero no es lo mismo. si no fuera por gente como punset, que la hay, y quizás más de lo que pensamos, efectivamente la humanidad estaría mejor destruída.
19 Octubre 2008 a las 2:27 am
La “timidez”, falta de ganas de relacionarse o miedo, es decir encontrarse con la situacion de un niño que las demas personas intentan relacionarse con el pero el no colabora incluso negandose, no dandose el caso de la falta de autoestima, entre estas edades. ¿refleja algo del niño? ¿simplemente sera una forma de su caracter de por vida y no ai que darle mas bueltas?.
¿como se puede saber y mejorar si se diera el caso de ser necesario la autoestima en un niño menor de 5 años?
P.D.:es la primera vez que comento o escribo algo pensando que llegara a usted, Me apetece decirle que es un profesional como la copa de un pino, gracias por todo lo que he aprendido de sus programas de tv y videos colgados por la red, si alguna vez tengo oportunidad comprare un libro suyo.
29 Octubre 2008 a las 12:53 pm
Hoy en día se intenta que el niño se exprese, hable con los demás sin tapujos, pues el miedo al final se deriva a odios e incluso me atrevería a decir en una falta de amor. Te recomiendo que le hagas participar en juegos con otros niños en el parque, que no tengas miedo a que se caiga, a que le rechacen, pues se lo trasmitirás, en cambio experimentando miles de situaciones de juegos con otros niños se acomodará a las normas, disfrutará y se imaginará cosas,.. al final en eso consiste la vida, en amar, buscar algo con los demás, ser feliz compartiendo y eso se aprende básicamente de 3 a 5 años en los colegios, pero si es posible anteriormente, me parece correcto en hacerles partícipes de esa conducta social, pues los niños en esos momentos son como esponjas que captan, aman y juegan a cualquier cosa y sin malicia, pero por favor, que lo hagan en plan positivo y con otros niños. Muchas gracias.
2 Noviembre 2008 a las 4:20 pm
Bona tarda Eduard, He llegit el teu article d´avui al Periòdico . Estic estudiant per ser mestre de Primària i comparteixo amb tu la importància de l´educació emocional. Podries recomenar-me algun llibre o taller etc. per tal de formar-me i així poder aplicar-ho als meus futurs alumnes ? Gràcies i enhorabona !!
3 Noviembre 2008 a las 3:40 pm
Max; el primer “hombre” que utilizó herramientas para comer-cortar-golpear… lo aprendió de alguien ?? yo creo que no, surgió de la imaginación, de la casualidad o de la “curiosidad”…o necesidad, probablemente.. los demás imagino que lo siguieron por “imitación”, pero creo que eso responde a tu pregunta: Es posible aprender. Solo hay que estar “inspirado” para cuando nos surja la posiblidad-oportunidad-inspiración… sino, la “evolucion” del hombre no existiría y seguiríamos en las cavernas…
11 Noviembre 2008 a las 11:21 am
més que un comentari és una consulta. Tinc una nena de 8 anys i un nen de sis, es porten 19 mesos.El problema si és que s’ha de dir problema és amb la nena. Els nens tenen pare i mare. Jo que sóc la mare tinc 38 anys i sóc una persona força observadora que entenc força bé la gent i sé que vol sentir la gent per sentir-se bé…, sóc persona que la gent li ve a explicar els seus problemes i diuen que sé aconsellar o parlar bé…, però amb la meva filla això no ho sé fer…Quan està amb la família qualsevol cosa que li diem ens contesta enfadada o rabiant.., les coses rutinàries que fa anys que ja fa com fer-se el llit, rentar dents, rentar mans…sempre ho qüestina…. És molt sensible i estima molt a la gent, sobretot família,(avis, tiets, cosins..), és molt emotiva i curiosa per les coses de la vida…Treballa a l’escola,la mestra em diu que és bona estudiant però empipadora. Els deures de l¡’escola en un plis plas els té fets. Pateix força si veu una injustícia o un nen en problemes o sol…No sap massa està sola, sempre necessita algú, però aquest algú no ha pas de ser molt conegut/da, la qüestió és no està sola.
Tant el seu pare com jo no sabem massa com fer perquè estigui més relaxada i tranquila i no sé veure exactament que passa. Hem probat renyant-la, explicant-li bé les coses, la raó de fer o de perquè li diem les coses…. S’estan acabant recursos i la nena ens fa patir i crec o estic convençuda que ella també pateix i molt. No sé si això hauria de parlar amb un psicòleg o psiquiatra però he llegit articles seus i d’altres sobre inteligència emocional i altres llibres sobre aquests temes i penso que el futur està en coneixes bé un mateix l’ho bó i el que no és tan bó saber conviure amb les maneres de ser teves i de la gent i intentar entendre’t tu mateix i amb les persones i intentar a tenir molts moments feliços.
Ja sé que m’he enrotllat molt i potser de l’escrit( si ho llegeix) pensa que això no era ben bé el tema, però l’escric perquè m’agrada el que he llegit de vostè i si pot aconsellar alguna cosa. Perdoni si he molestat o bé no és el lloc on he d’escriure tot això. Tota manera gràcies
20 Noviembre 2008 a las 9:28 am
Nire asmoa ulertzea da baino,… Yo pienso que ese caracter sensible está bien, pero lo que nunca debes consentir es los desplantes, las groserías,… para evitarlos, no es necesario ir al psicólogo y ni en broma al psiquiatra, sino que con unas reglas muy sencillas que los aplicamos todos los docentes y que todas las madres debierais conocer se consigue una actitud correctísima y tendrá ganas de hablar con corrección y con amor. La técnica la puedes ver en la tele vasca, aunque no la entiendas las pautas son tan sencillas que se entiende perfectamente. Se trata de la serie supernani que seguro que la han pasado en catalán, lo hicieron en castellano y proviene de la cultura inglesa.
En principio se habla con ella y se le explica el tema, lo importante que es la relación humana y que ciertas cosas no se le va a admitir por su bien. Siempre con un tono afectivo y seguro. Cuando cometa esas incorrecciones se le deja pensar en un lugar designado para ello. Cuando a los siempre 5 minutos haya pensado y pida perdón por ello con total tranquilidad se le da un beso, abraza y se le refuerza estas actitudes con algunas actividades majas. Durante una temporada hay que estar superpendiente en esas funciones para nunca mas tener problemas y vivir felizmente. No tengo ni idea de catalán pero grácies.
22 Enero 2009 a las 4:55 pm
Es muy importante todo hasta los cinco años pero, contra el fatalismo tenemos el concepto de resiliencia desarrollado, entre otros, por Boris Cyrulnik. Lo podeis buscar en google.
Gracias
1 Febrero 2009 a las 3:27 am
Hola, podría alguien facilitarme algunos títulos de literatura científica que verse sobre este tema? Con especial acento en el impacto de las emociones sobre los primeros años de vida. MUCHAS GRACIAS!!!
policromatica33@hotmail.com
18 Marzo 2009 a las 7:49 pm
Laura. la verdad que todos los libros que hablan de la importancia de esos 5 años los aparqué hace más de 30 años, pues creí y sigo creyendo que es más importante lo que se hace ahora, desde que comprendí que todo se puede cambiar, desde comprendí que la actitud es más importante que la genética, que los sentimientos son más prácticos que la lógica, que la educación se debe basar en el amor más que en los dogmas, que lo físico depende de la alimentación y no de la medicina, que la relajación es mejor que el rollo macabeo, que la ecología y la naturaleza es más educativa que lo artificial,… Muchas gracias.
4 Mayo 2009 a las 10:08 pm
[...] http://www.eduardpunset.es/blog/?p=143 [...]
16 Junio 2009 a las 5:10 am
[...] Casi todo se decide en los primeros cinco años de vida [...]
9 Octubre 2009 a las 10:25 am
Una pregunta, ¿qué opináis del libro de Lawrence Shapiro?