Autor: Eduard Punset 18 septiembre 2011

No acabo de entender por qué tan poca gente –sobre todo instituciones– hizo caso omiso a la idea fantástica del diseñador de ordenadores Daniel Hillis, que propuso hace ya más de 20 años construir, al estilo del monumento prehistórico Stonehenge, un reloj que hiciera solo tictac una vez al año, sonara cada siglo y cada milenio asomara su cabecita el cuco. Habría sido una manera de aprendizaje, de taller ideal para que la gente de la calle, funcionarios y ejecutivos de corporaciones pudieran entender lo único que está socavando nuestro espacio vital: la concepción equivocada del tiempo. ¿Por qué es tan crucial para nuestro futuro la concepción que tengamos del tiempo?

Cuando no se tiene una concepción que yo llamo “pausada y responsable” del tiempo, se vive dominado por el pesimismo o el optimismo en partes iguales. La realidad de cada día no da para más: parece que cambia cada segundo. Solo cuando se mira al pasado y al futuro en perspectiva se comprende que cualquier tiempo pasado fue peor y que cualquier periodo del futuro será mejor. De esta revelación –tan importante o más que la del Nuevo Testamento– depende la continuidad del optimismo que ha permitido a la especie sobrevivir.

Como sugería –abundando en la misma idea– el biólogo, inventor y oficial del Ejército Stewart Brand, se trataba de construir una especie de “reloj de la mente” que nos ayudara a desechar de una vez por todas nuestra actual concepción del tiempo, tan patológicamente a corto plazo y tan alejada del concepto de responsabilidad. La gente tendría así una oportunidad de aprender la única concepción del tiempo que existe, la geológica, en lugar de la furtiva, instantánea, chisporroteante, sin ton ni son, fugaz fogonazo, que nos oprime.

Réplica de juguete del conjunto de Stonehenge (imagen: GPP).

Nuestra manera apresurada de tomar decisiones se compagina muy mal con nuestra comprensión a largo plazo de las cosas y la responsabilidad asumida. Como dice un climatólogo reconocido: “Somos la primera generación que ha afectado al clima y la última que puede escabullirse sin notar sus efectos”.

¿Cómo entender, si no, la urgencia de soslayar el impacto de la acumulación de CO2 en la atmósfera los próximos cien mil años, pasando la hipoteca de nuestras vidas a otras generaciones que reconoceríamos como nuestros propios hijos si estuvieran ya aquí? Los cambios experimentados por nuestro ADN durante los últimos cincuenta mil años son modestos en el medio plazo, pero muy superiores a los sufridos por nuestros antepasados de entonces con relación a sus predecesores neandertales; ¿cómo se puede defender que no miremos siquiera ese ADN porque no nos da tiempo a percibir sus cambios desde la óptica temporal que ahora prevalece?

Nuestra concepción trasnochada del tiempo, o bien centrada en el cortísimo plazo de las variaciones tecnológicas de última hora, nos impide no solo afrontar los únicos desafíos que son ciertos –los resultantes de evoluciones que hoy clasificamos como de largo plazo–, sino que nos convierten en irresponsables, en el sentido literal de no asumir la autoría del daño causado a generaciones futuras, en virtud de nuestra concepción anticuada del tiempo.

No tengo más remedio que insistir porque los demás no paran de insistir en lo contrario. Solo desde una óptica fugaz, la que nos hace creer que una crisis económica simple, como la que estamos atravesando, es sorprendentemente distinta de todo lo anterior, se puede defender que es una crisis planetaria o universal. Hasta los niños saben que para calificar de universal a nuestra crisis fugaz habría que creerse que ya traficamos y comerciamos con otros planetas como Neptuno; solo así habríamos podido generar el déficit responsable de la crisis que tantos gobiernos, incluido el nuestro, califican de planetaria.



65 Respuestas to “Cualquier tiempo pasado fue peor”

  1. elena:

    antes se vivia con poco pero se vivia.antes se tenia mas calor humano,es verdad que se carecian de muchas cosas pero la gente sabia vivir sin ellas.vivimos en un mundo dependiente de lo que vemos,nos hemos hecho muy comodos y eso lo heredaran nuestros hijos.debemos enseñarles los valores verdaderos para que el dia de mañana ellos puedan valorar lo que tienen y ante todo que aprendan la calidad de ser un buen ser humano

  2. David:

    Yo soy yo y mi circunstancias.

  3. ameba:

    Para cambiar nuestra dimensión temporal-Meditación-Mindfulness

  4. JONATHAN:

    Mi profunda admiración por Eduard Punset y su trayectoria.
    Si estamos de acuerdo que la concepción del tiempo es vital en nuestra vida, cuánto tiempo necesitaremos para que las famílias sean verdaderas famílias, igual que en la política, religión… no me voy del tema, continúo, el tiempo es importante y nos condiciona a todos en éste mundo, pero realmente lo que nos condiciona a la inmensa mayoria, – los “iluminados” nunca reconoceran ésto – , es no saber quiénes somos, dónde vamos y para que hemos venido. Todos nosotros somos versátiles, si volviéramos a nacer en entornos distintos, seríamos personas distintas, con sentimientos y nociones del tiempo diferentes.
    Es posible que nos quedemos sin tiempo antes de solucionar todo ésto.
    Un amigo de Taipéi me preguntó un día: “Tú sabes si estás aquí”.
    No he sabido responderle, quizás la hora y minuto en que me lo preguntó tampoco exísta y por consiguinte el tiempo.
    Para mí hay cosas más importantes que el tiempo.
    Se puede ser más feliz en 5 minutos que en toda una vida, es mi humilde opinión.
    Saludos a tod@s!

  5. FERNANDO ALEGRÍA GARCÍA:

    La forma en que se vive en la actualidad a muy corto plazo es una consecuencia directa de nuestro sistema económico donde el sistema productivo necesita de una continua aceleración del consumo para poder maximizar el beneficio a corto plazo que es lo único lo que cuenta.
    Esto tiene una transcendencia en nuestras vidas más allá de lo que imaginamos y que se traduce en consecuencias en nuestras relaciones personales, laborales, afectivas, etc., es decir, en todas las dimensiones de nuestras vidas.
    Lo que no hay que olvidar es que sistema económico no es fruto del hazar ni de una inteligencia extraterrestre que nos impuso este sistema sino de la mente de élites económicas que imponen sus criterios al resto de la humanidad para beneficio propio.

  6. Álvaro:

    Nuestro cerebro, al parecer, posee una mecánica cuántica en numerosos procesos. La simple afirmación que usted propone -“Cualquier tiempo pasado fue peor”- deja que pensar. Cuando nos leemos a nosotros mismos, muchas veces tenemos esa sensación de que ahora mismo, si nos encontráramos en ese tiempo, no contestaríamos eso (vaya redundancia). Contestaríamos, creemos, mejor.
    Si algo queda claro tras esto es que no hay ningún proceso igual, ya que en cuestiones ínfimas de tiempo las condiciones del espacio varían. Pero, por otra parte, las condiciones humanas siempre han permanecido estables. El cerebro más primitivo al que todos obedecemos, ese pequeño pero matón llamado inconsciente, es quien tiene la culpa de todo.

  7. virginiawoolf:

    está el tiempo que es el tiempo de un devenir, de un dejarse llevar evolutivo; mientras que el tiempo de las relaciones económicas o productivas, es un tiempo repetitivo, acumulativo, entrópico (se repite a sí mismo dentro de sí msmo y sin evolución), y de esta manera tenemos carga y descarga, y vuelta a repetir la homoestasis. mientras que el ciclo cósmico y natural tiene como vemos otro tiempo que está más conectado con la evolución de la naturaleza; también la naturaleza de la mujer ha estado más conectado con él, pues hay etapas que son evolutivas y e irreversibles, sobre todo más en la vida de una mujer, la pubertad, la madurez, la maternidad, la menopausia, son etapas que evolucionan sin repetición; pero como el tronco de un árbol no significa que crecer o pasar una etapa será deteriorarse, sino que se puede crecer en número de ramas y robustecerse.

  8. CarlosMS:

    Que tiempo?

  9. Veo la luz al final del túnel « mereinvento:

    […] entendido que hay que tomar un poco o mejor mucha perpectiva, como dice mi querido Punset que tiene más razón que un […]

  10. Carlota:

    De dónde venimos, hacia dónde vamos, mis antepasados de africa y yo en la actualidad volveré allí, valoran lo Natural, porqué sera?

  11. Olga:

    Lo cierto es que vivimos en la cultura de lo inmediato, de logros a corto plazo, de ya mismo y así continuamente nos convertimos en un “quiero y no puedo”, puesto que como bien nos indica con su excelente reflexión el Sr. Punset, carecemos de una perspectiva holística, global y más pausada que nos permitiría apreciar el presente no como fuente de satisfacción exprés, o de frustración por no conseguir lo que nos hemos planteado, sino como el tiempo dado para aprender y crecer como personas. Realmente es preocupante la total irresponsabilidad por parte de los gobiernos y estamentos más poderosos de la sociedad que no cesan en vendernos un ideal de la vida que casi nadie puede alcanzar (estoy hablando de una vida en opulencia y llena de éxitos profesionales, reconocimiento, fama, todo ello por supuesto unido a una excelente situación personal, al igual que una salud sin fisuras, como si pudiéramos realmente conseguir esta perfección). Sin embargo, casi nunca nos hablan del precio que pagamos por perseguir estas ilusiones, el que consiste en una constante frustración, insatisfacción creciente, apatía, depresión, desmotivación, enfermedades y fracasos continuos, tampoco nos mencionan el coste que trasladamos a la naturaleza por nuestro progreso económico y el que sin duda habrán de sufragar nuestros hijos o nietos. Mi humilde consejo para no sucumbir ante el pesimismo sería el siguiente: dejemos de escuchar al discurso ruidoso de la corriente principal sobre lo que debemos hacer con nuestra vida para ser felices y ciudadanos ejemplares y productivos;), parémonos a pensar en lo que realmente queremos y debemos hacer para mejorar nuestra vida, la de nuestros semejantes y por consiguiente, la del planeta entera. Soy partidaria de acciones a pequeña escala, tipo intentar ahorrar energía, reciclar, no comprar cosas que realmente no necesitamos solamente para sentirnos mejor o porque la sociedad nos dice que debemos hacerlo para mejorar la economía. Creo que son las pequeñas cosas, pero si hay suficiente grupo de personas que actúan de esta manera, su conducta puede ser un comienzo, un punto de partida para que cada vez más personas sigan sus pasos. No esperemos a que el gobierno o los bancos lo hagan, quizás sí que emprenderán alguna iniciativa parecida, pero sin cambiar su modus operandi dominante (que en el caso de la mayoría de los gobiernos y políticos consiste en acaparar cada vez más poder, mientras que en el caso de los casi todos los bancos se traduce en aumentar las ganancias), por lo que las medidas que tomen en este sentido no servirán de mucho, serán más bien herramientas de marketing social, una forma más de pequeño lavado de la imagen tan deteriorada que tienen últimamente. El cambio debe venir desde la iniciativa democrática, cívica y popular, somos nosotros quienes demos perpetrarlo.

  12. plasticé:

    Precioso texto.
    Felicidades Eduard!

  13. RogelioMexico:

    Es la vorágine capitalista, un corto pero voraz y turbio remolino que no facilmente permite ver lo que hay más alla de él.
    No es sólo el hecho de hallarnos en esta circunstancia, sino esta como dogma heredado a nuestros hijos (generaciones futuras).

  14. plasticé:

    Mi único reloj es el ciclo del agua y cada muesca en él son las cascadas de los rios

  15. Cualquier tiempo pasado fue peor « Reflexiones para experimentar:

    […] admirado Eduard Punset, hace unos meses escribió un artículo : Cualquier tiempo pasado fue peor , en la que extraigo la principal conclusión de aprender a tener una dimensión distinta del […]

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