Algunas personas, cuando hablan, lo hacen con tal convicción que para interrumpir momentáneamente su inacabable discurso suelo preguntarles: “¿Eso qué dices está comprobado?”. Su actitud pasa, en un instante, de un desenfrenado optimismo a una mueca de pocos amigos; ni siquiera se habían planteado que, en la medida de lo posible, las hipótesis que uno adelanta debieran haber sido probadas.
Quiero decir que la mayor parte de las veces, si uno lo pensara, lo mejor sería callarse o, cuando menos, adelantar que lo que iba a decir no estaba totalmente probado. Todo, menos hacer gala de una gran seguridad agresiva al hablar de un tema determinado, no porque hubiera sido sobradamente probado, sino porque esa era su convicción pura y simple.
Tres cuartas partes de la humanidad se pasan la vida recordando en voz alta el talante de sus convicciones; para ellos, no tuvo ninguna influencia sobre la cultura humana la revolución científica; es decir, la sugerencia de que, antes de articular una opinión, lo más correcto era adelantar una hipótesis, intentar comprobarla luego y, si resultaba probado, emitir la conclusión en forma de conocimiento, hasta que otros más tarde demostraran lo contrario.

El paso del tiempo es igual en todo el planeta pero no en todo el Universo (imagen: usuario de Flickr).
La dimensión temporal del espacio es uno de los conceptos más complejos; los niños no dominan esta dimensión hasta que tienen casi los cuatro años. Igualito que un gusano, resulta que un niño de tres años ya gestiona la dimensión espacial de ir para adelante y atrás; la de ir de un lado a otro y, finalmente, cuando ha crecido lo suficiente para caerse un día de la cuna, la última dimensión espacial, de arriba abajo.
Ahora bien, está lejos todavía de dominar la dimensión del tiempo; a los tres años sigue sin saber si los Reyes Magos ya han pasado o están a punto de llegar. A los cuatro años –yo lo he descubierto con mis nietas– ya dominan perfectamente las tres dimensiones espaciales y la cuarta del tiempo. Pues bien, el más renombrado de los científicos, Isaac Newton, declaró, porque creía haberlo demostrado irrevocablemente, que el tiempo era absoluto en el sentido de que era idéntico para todo el mundo. Ya podía uno ponerse como se le antojara que el tiempo seguía siendo lo que era, hiciera uno lo que hiciera. Otro científico no menos reconocido universalmente como el gran sabio de Occidente Albert Einstein descubrió, y pudo comprobar, que el tiempo era relativo; que dependía de la velocidad a la que iba uno y de la masa gravitatoria que lo envolvía. El tiempo no era absoluto.
Tres cuartas partes de la humanidad no se han parado a pensar si se han comprobado o no cosas mucho más sencillas que la naturaleza del tiempo. Comparado con la complejidad de la dimensión temporal –que no hemos tenido más remedio que cambiar a raíz de comprobar que no era absoluta, sino relativa–, resulta mucho más sencillo comprobar de quién es la culpa del elevadísimo índice de paro entre los jóvenes, por qué los electores han cambiado de parecer con relación al pasado, cuáles son las motivaciones concretas de nuestro endeudamiento exterior, las causas que pueden adjudicarse a defectos de las políticas inmobiliarias o de las deficiencias de las políticas de prevención y previsión en la tragedia de Lorca. Es incomparablemente más fácil detectar las dimensiones apuntadas que descubrir la compleja dimensión temporal.
Tres cuartas partes de los ciudadanos, sin embargo, se obstinan en aducir su pertenencia al sector público, o a la empresa privada, o alguna convicción que sustentan desde que eran pequeñitos –“yo siempre he pensado…”–, dicen, como si esto tuviera más fuerza y mereciera más respeto que lo probado y comprobado mil veces.


29 mayo 2011 a las 1:02 am
[...] Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset [...]
29 mayo 2011 a las 1:17 am
Tenemos políticos que juegan a los dados con nosotros. Hp’s
29 mayo 2011 a las 1:38 am
Claro, pero ¿cómo se prueban las cosas?. Por ejemplo, si haces circular una corriente eléctrica por un filamento delgado debería iluminarse. Tras diversas pruebas y numerosos filamentos quemados descubrirías que es necesario hacer el vacío y para ello utilizarías una cámara de cristal. Gran idea ! Pero, ¿qué fue lo que hizo que Edison llegase hasta un invento probado? ¿su convicción?
29 mayo 2011 a las 5:47 am
En una reciente conferencia el Dr.Valentín Fuster reflexionaba sobre este punto referido por Eduard Punset, que tiene relación con el grado de suficiencia, seguridad y autoridad con la que se emiten ciertas opiniones.
Fuster reflexionaba sobre la preocupación que tenemos los médicos por la salud física, pero por otro lado es alarmante la despreocupación y desinformación que podemos tener por la salud mental… textualmente Valentín Fuster dice que necesitamos salud mental ya que podemos ser eruditos en un tema determinado, o un científico ultraespecializado en tal otro, o un empresario exitoso, pero a la vez podemos andar neuróticos perdidos e ir estresados por la calle, y de eso no se habla.
El mundo consumista y competitivo actual está llevando a ello.
Y si queremos una fórmula para evitar estar tan estresados y neurotizados, debemos comenzar primero por leer menos prensa diariamente y mirar menos televisión, ya que ambos medios nos venden malas noticias y se callan las buenas; además, nos quitan tiempo para hacer cosas más útiles, como son la ciencia, el deporte, el arte y la filantropía. Claro que hay que estar al tanto de lo que pasa por el mundo, pero hay que elegir cuidadosamente la información. Queremos información fiable y opinión equilibrada. Lo demás son paparruchas y esperpentos, los cuales sí son nocivos para la salud. Curiosamente, cuando algo va mejor en este mundo, tenemos que adivinarlo, porque el periódico y la tele hablan menos de ello.
En nuestra sociedad abundan, además, el estrés, la ansiedad y la soledad, la mala alimentación, el tabaquismo y la vida sedentaria
Y es en las sociedades más “desarrolladas económicamente” donde por razones puramente comerciales y económicas se inventan ‘necesidades’ y ‘satisfacciones’ y los medios se encargan de promocionarlas ydifundirlas. Y factores contribuyentes no faltan: como la envidia, la percepción de injusticia, el afán de posesiones más o menos superfluas, y siempre el dinero, dinero y más dinero.
Hay muy pocos millonarios verdaderamente felices (y muchos que viven en lugares extremadamente pobres materialmente idílicamente felices en sociedades primitivas, sobre todo rurales).
Y en última instancia está siempre la quimera, repetidamente defraudada, de que el Gobierno nos resolverá los problemas y nos igualará a todos. De todo esto salen el estrés, la depresión, la ansiedad y las arterias enfermas del país desarrollado. Con menos medios, otros son más felices y tienen las arterias más lisas. Mucho de eso lo trajo la revolución industrial y, con ella, el consumismo, la competitividad, la lucha por el poder y siempre la envidia (como muy bien lo ha presentado Punset en su entrega del 1 de mayo: “somos supersociales por naturaleza).
Vivimos en un mundo muy complejo. Los seres humanos son esencialmente idénticos en todas partes. Las grandes lacras de la sociedad –ahora y antes, en un país y en el otro– son la lucha por el poder, la competitividad y la envidia. Viviríamos en una sociedad más sana y feliz si nos percatásemos de que vivimos cuatro días y que vale la pena colaborar con nuestros compañeros de vida y asumir un compromiso social. Es importante que la sociedad tienda hacia un modelo más igualitario y que las personas con poder se integren en un equipo y escuchen a los demás. Curiosamente, la estrategia de investigación biológica dirigida a defender y promover la salud avanza mucho más rápidamente que la estrategia para establecer la paz entre los humanos.
Y ese modelo igualitario no puede dictarlo ningún gobierno, sino que tiene que venir de abajo, con educación ciudadana, tolerancia, educación emocional y auténtica humildad, aprendiendo de nuestros errores. Todas las crisis económicas tienen algo de positivo en este sentido y en la presente se puede presentar la oportunidad de forjar el resurgimiento de dos virtudes sociales que hoy escasean en el mundo civilizado: El ahorro y la generosidad, pero ambas vienen de abajo, del hogar, de la familia y de la buena escuela.
1) La naturaleza humana y la búsqueda de la autorrealización
http://drgeorgeyr.blogspot.com/2011/03/la-felicidad-pasa-por-sentirse.html
29 mayo 2011 a las 7:09 am
Estimado Sr Punset: El problema es que nuestro sistema de comprobar no es un sistema comprobado. Quiero decir que nuestra mente o sistema mental es el que decide que algo es comprobado y científico y precisamente la mente o la conciencia es algo aun desconocido para la ciencia.
Por ejemplo, en la naturaleza del tiempo aún no es definitivo la opinión de Einstein y hasta es posible volver a dar la razón a Newton. La concepción de la vida puede dar un giro inesperado en cualquier momento, porque depende de eso tan variable como es la mente humana que va cambiando en el tiempo. No se pueden descartar a corto plazo cambios que harán tambalear teorías científicas hoy muy sólidas. saludos
29 mayo 2011 a las 11:10 am
Ideas y creencias… eso me suena.
Hemos de posicionarnos siempre desde la humildad de la provisionalidad. Aunque, claro, no tienen por qué hacerme caso, pues puedo equivocarme.
No hay nada más peligroso que alguien completamente convencido de lo que piensa. Pero, claro, tal vez me equivoque y sea algo deseable.
Los datos demuestran lo que demuestran hasta que otros datos demuestran lo contrario (el cisne negro). La ciencia es, pues, un constante acto de fe en la provisionalidad. El escepticismo suficiente y la fe suficiente para no caer en el relativismo sofista y en el fundamentalismo integrista. ¿O no es así tampoco la ciencia?
Eduard, ¿lo que dices está comprobado? ¿Es realmente conveniente comprobar antes de decir o es más importante decir que comprobar? El niño, ¿realmente carece de noción temporal o en realidad su mente está más cerca de la realidad cuántica y relativa que el “metrónomo” consciente de los adultos?
Habitamos la incertidumbre. Pero, por alguna razón, en algun momento de nuestras vidas, nos dejamos convencer de que hay ciertas certezas. Y las certezas elegidas son nuestra vida, o la máscara de nuestra vida. ¿Pretendes que las personas renuncien a su máscara? ¿O será la máscara más verdad que la persona?
Siempre he pensado que las preguntas eran más interesantes que las respuestas. Pero tal vez me equivoque, y no lo haya pensado siempre, sino sólo desde hace un rato.
29 mayo 2011 a las 12:41 pm
Estoy de acuerdo, el escepticismo es el primer paso que hay que dar en el análisis del mundo que nos rodea; no me refiero a la negación sistemática de las teorías dadas por buenas, sino más bien seguir uno mismo los procesos lógicos y verificar que estas son cuando menos plausibles, pero sin cerrar la puerta a nuevas respuestas o soluciones.
Creo que es la base de la evolución del conocimiento científico.
Las diferencias en la medición temporal, por ejemplo, para mi solo evidencian que la gravedad y la velocidad afectan a los aparatos de medición, si usamos como referencia nuestro propio reloj, no notaremos ese efecto, (quizás no he acabado de entender la teoría de la relatividad, pero cuando la leí supuse que lo que quería demostrar Einstein era que nuestra visión del mundo era subjetiva, con la posibilidad de que haya errores de interpretación de la realidad).
29 mayo 2011 a las 3:33 pm
Salud Eduart
29 mayo 2011 a las 3:42 pm
Yo, al hecho de actuar así lo llamo necedad.
29 mayo 2011 a las 3:51 pm
Entonces me cuestiono, si hablar o no hablar, la comunicación se dice que es una de las cosas mas importantes para el desarrollo humano, pero si ahora resulta que lo que hablamos no puede ser cierto, aunque en nuestro yo lo sea ¿que debemos hacer?
cada uno de nosotros esta claro que vive lo mismo de diferente modo, pues nos condiciona nuestras experiencias, pero,¿por tener un punto de mira diferente va a dejar de ser cierto lo que hablamo, contamos o vivimos? por otro lado no lo tengo muy claro pero hablar, hablar, hablar..no es creible ni cierto pues lo unico que queda despues de las palabras son los hechos, que son los que realmente cuentan, o por lo menos eso creo yo, de que sirve hablar bien, si actuas mal? los hechos son demostrables y probables las palabras no.
29 mayo 2011 a las 4:02 pm
[...] Blog de Punset: "¿Lo que dices está comprobado?" http://www.eduardpunset.es/12702/general/%C2%BFlo-que-dices-esta… por Mask hace 2 segundos [...]
29 mayo 2011 a las 4:18 pm
Mi hipótesis es que más de tres cuartas partes de la población no comprueban lo que dicen.
También sostengo que esta actitud no es algo voluntario por parte del ser humano, sino que es una forma instintiva de actuar. Prueba y error.
Por otra parte, aunque en multitud de ocasiones he apreciado que habría sido mejor mantenerme callado y pensarlo más, no me arrepiento de no haber pensado y de no haber meditado mi respuesta, de haber sido obstinado. ¿Por qué? Porque cuando erro de esta forma al final acabo aprendiendo e intentando (Muchas veces sin éxito) mejorar para la próxima ocasión.
Un Saludo.
29 mayo 2011 a las 4:20 pm
Muy buena entrada, para no variar -y breve, luego dos veces buena-.
Sólo quería comentar que la pregunta “¿Eso qué dices está comprobado?” me recuerda al primer filtro socrático, cuya parábola en síntesis viene a decir más o menos lo siguiente:
El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente segurx de que lo que vas a decirme es cierto?
El segundo filtro es la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme?
El tercer filtro es el de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme?
Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?
Un saludo.
29 mayo 2011 a las 4:41 pm
como dice mi padre, los números no se discuten, se comprueban.
29 mayo 2011 a las 4:55 pm
Mi mayor convicción: todo es relativo.
29 mayo 2011 a las 5:04 pm
Creo que es por comodidad cognitiva: preferimos vivir con simples y fáciles convicciones, antes que aceptar (e investigar) la incertidumbre y la complejidad de la realidad.
29 mayo 2011 a las 5:08 pm
Muy de acuerdo con esta observación, pero las tres cuartas partes, ¿de donde salen? ¿es un número sólido?
29 mayo 2011 a las 5:12 pm
con razon dicen en casa del herrero cuchillo de palo, se aplica usted sus consejos o vamos a la maxima consejos vendo que para mi no tengo.
siempre cuando uno se investiga a uno mismo, va aprendierndo a escucharse a si mismo , sabe usted escucharse cuando habla y aprender de uno mismo cuando escribe, creo que no, la certeza viene del interior y no del dato comprobado, todo aquel que se ciñe al dato es que no sabe escudriñarse y citando a Heraclito, todo aquel que cierra la boca parece inteligente
29 mayo 2011 a las 5:19 pm
Interesante. No obstante: i) No veo la posibilidad del utilizar un método científico (ciencias naturales) en el tema apuntado al final del artículo; ii) Observo cierta contradicción con la posibilidad de conocer a través de la intuición, apuntada por el autor del artículo.
29 mayo 2011 a las 5:21 pm
Hola! Tambien es cierto que si estas convicciones son producto del aprendizaje caotico y la necesidad de darle respuesta a nuestra realidad, que llenan huecos vacios, que a lo mejor la ciencia ha comprobado pero que no se ha informado de ello o no ha formado parte de la vida de rutina, y eso es lo que crea la necesidad de elocubrar, yo pienso, que esta forma de pensar que tenemos es necesaria e inexorable, y que solo hablariamos con rigor cientifico si la ciencia y no el consumismo creado a partir de ella fuera conocida y utilizada como herramienta de precision.
29 mayo 2011 a las 5:22 pm
Como dijo el sabio “solo se que no se nada”
29 mayo 2011 a las 5:29 pm
Si ya lo dice el refrán, quien mucho habla, mucho yerra. Pero no se si está comprobado…
Saludos y enhorabuena por su trabajo. Me encanta.
29 mayo 2011 a las 5:38 pm
La cualidad humana que hay detrás de esa actitud científica y responsable de informarse antes de opinar no es otra que la humildad, tantas veces tan escasa.
Ser humilde es un gran esfuerzo, y por ello es igualmente satisfactorio el ejercicio de intentarlo. Cuando nos aventuramos a hablar sin previamente haber reflexionado o contrastado lo suficiente, estamos simplemente siguiendo nuestro instinto, nuestra máquina automática de discernir patrones, que es parte intrínseca de nuestra psique humana.
Pero para afinar dicha maquinaria, se necesita esa dosis de humildad, ese hablar menos y escuchar más, esa digestión larga de las ideas y los conocimientos, para que lo escuchado o leído se transforme en aprendido, y lo aprendido pase a ser parte de uno mismo y no se olvide nunca.
Imaginemos nuestra memoria y nuestra inteligencia como una gran librería llena de estantes, donde se almacenan y ordenan los tomos de nuestras ideas y conocimientos. Si pasamos más tiempo incorporando nuevos libros, que el que empleamos en ordenarlos, y en asegurarnos que el contenido de esos libros nos va a ser útil, al final sólo tendremos una pila de papel garabateado. Si, por el contrario, aprendemos esa técnica de discernir patrones, de enlazar temas, y de ser tan humildes como para saber qué libros faltan en nuestra biblioteca, tendremos una auténtica herramienta de conocimiento.
Hoy día, con la “screen culture”, una cultura en la que los medios audiovisuales son más usados que los libros, estamos rápidamente extendiendo esa manera de ser y de entender atropellada, sin dejar reposar las ideas ni buscar el lugar adecuado para las mismas.
Este tema lo trata en profundidad la Baronesa Susan Greenfield en sus estudios, y sería muy interesante entrevistarla en el programa: es una gran científica y un auténtico gozo el escucharla hablar.
Algunos de mis amigos, más humanistas que científicos, critican a la ciencia por su frialdad y por lo identificada que está con los malos usos que hacen muchos tecnócratas. Yo, sin embargo, creo que al igual que se produce de manera personal un desarrollo en el individuo que lo lleva del conocimiento mágico-religioso en la infancia, pasando por el filosófico en la juventud, hasta llegar al científico en la adultez, de la misma manera creo que la sociedad evoluciona para incorporar esas maneras de entender ya no a la forma de ser de sus individuos, sino a la raíz de la propia sociedad.
¡Gracias, Eduardo, por hacernos cada día un poco más científicos!
29 mayo 2011 a las 5:39 pm
Hola Eduard,
En relación con esto hay un artículo del País que denomina a este hecho “anumerismo”, me encantó cuando lo leí y creo que define tu idea, te dejo el enlace:http://www.elpais.com//articulo/sociedad/anumerismo/incultura/elpepisoc/20110406elpepisoc_1/Tes
29 mayo 2011 a las 5:56 pm
Me ha llamado tanto la atención (sentido correcto) tu texto, que he decidido postearlo y publicar una encuesta en el foro (no es un foro científico, es un foro de motoristas al que pertenezco, pero donde debatimos con denuedo las cuestiones que el moderador nos deja debatir -excepto futbol y política partidista, casi todos- ) para ver en que grado cuando se vierte una opinión en el foro, se han tomado las mínimas precauciones de comprobar lo que se está diciendo.
Yo soy el primero que debo contestar “a veces” ya que por pasión -o por querer tener razón- así como en mi trabajo soy muy riguroso, en mi vida personal es posible que me deje llevar por otras motivaciones que las científicas o históricas.
http://www.bmwmotos.com/cgi-bin/yabb2.4/YaBB.pl?num=1306683949/0#1
29 mayo 2011 a las 6:10 pm
Si 3/4 de los ciudadanos siguen empeñados en necedades, y si la democracia sigue basada en mayorias… entonces estamos perdidos!
29 mayo 2011 a las 6:24 pm
Afirma usted tajantemente, Sr. Punset, que son tres cuartas partes de la humanidad (nada menos) las que se obstinan en afirmar algo a pesar de no estar científicamente probado.
¿Como sabe usted que son tres cuartas partes de la humanidad? Eso que dice, ¿está comprobado?.
29 mayo 2011 a las 6:26 pm
Grande Punset.
29 mayo 2011 a las 6:37 pm
Bueno, he pensado muchas veces sobre este tema (analizándome a mi misma, más que nada) y, hasta ahora, me parece que lo malo no es hablar muy convencid@ de algo (porque, evidentemente, cuando damos una opinión de una cosa, pues damos la opinión que más correcta nos parece por diversos factores), sino el no ser lo suficientmente inteligentes como para poder cambiar de opinión si hay evidencias de que no estamos en lo cierto.
Creo que el defender aquello que pensamos y en lo que creemos con entusiasmo y con seguridad es importante, porque contagia la pasión y hace que la gente se implique. Lo negativo es cuando no damos ninguna oportunidad a que otr@ exprese argumentos que no cuadran con lo que nosotr@s creemos o pensamos, es decir, cuando dejamos cerrada cualquier opción de diálogo.
Yo misma suelo defender todo aquello que pienso y en lo que creo con convicción y entusiasmo, pero soy la primera en incitar a la gente que me rodea a que me de argumentos que puedan hacerme cambiar de opinión. Y si me los dan, no tengo ningún problema en cambiar de opinión. Me encanta cambiar de opinión cuando hay buenas razones.
Un saludo
29 mayo 2011 a las 6:38 pm
Si todo el mundo expresara sus ideas adelantando que no esta probado, que es una conviccion personal nada mas, entonces significaria que el respeto aun forma parte de los valores de esta sociedad. Por desgracia, personalmente y aunque no esta probado, pienso que la ausencia de respeto es uno de los canceres de esta sociedad. Los valores se estan descuidadndo.Un placer Sr. Punset.
29 mayo 2011 a las 7:00 pm
Que se yo, si no se nada. Si aun sabiendo que no se, estoy sabiéndome asustada.
29 mayo 2011 a las 7:06 pm
El problema en esta sociedad es que dicha pregunta ( por lo menos en mi caso ) crea malestar. La gente es feliz con sus historias y teorías sin confirmar. Con sus comentarios llenos de palabras y vacíos de contenido.
Es famosa la frase “Me lo han contado”. Muchas veces ni las opiniones defendidas tan fieramente han sido leídas. Han sido siquiera escuchadas ( que requeriría un proceso de reflexión) si no oídas.
Y ese desconocimiento, esa falta de estudio redunda en caer una y otra vez en los mismos errores ya que partimos de ideas erróneas.
Replantearse las cosas, cambiar las ideas, es algo que sencillamente no ocurre y no ocurrirá en nuestra sociedad. Y los que lo hacen pura y simplemente son tildados de traidores.
29 mayo 2011 a las 8:14 pm
¿Eso qué dices está comprobado?
29 mayo 2011 a las 8:16 pm
Genial, llevo un par de dias hablando exáctamente de lo mismo con mi novia. Lo has marcado perfectamente. Enhorabuena por el post.
29 mayo 2011 a las 9:15 pm
“Tres cuartas partes de la humanidad se pasan la vida recordando en voz alta el talante de sus convicciones”.
Sr.Punset, ¿eso que dice está comprobado?
Mi hipótesis es que se trata de un porcentaje mayor
29 mayo 2011 a las 9:46 pm
Si sólo pudieran comprobar fehacientemente lo que dicen aquellos que se ganan la vida generando opinión en medios de comunicación…. y además, hacerlo sin insultar a nadie, a todos nos iría mejor. Estos días se han oído muchas tonterías sobre los acampados de la Puerta del Sol y otros sitios. Es normal, yo también digo tonterías, pero no me pagan por ello. En cambio, a los que trabajan con la palabra y la información se les presupone que son profesionales en su trabajo y contrastan y comprueban lo que afirman, ¿no?
29 mayo 2011 a las 10:02 pm
[...] » noticia original Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente. ← "¿Lo que dices está comprobado?" Nueva victoria de Vettel por delante de Alonso y Button → [...]
29 mayo 2011 a las 10:19 pm
De ahí señor Punset que los rumores proliferen entre las mentes mediocres. No hay más que ver España y su adicción a ciertas cadenas y programas televisivos… por cierto, para cuando una sobre los psicópatas y su afición por convertirse en políticos? saludos de un seguidor.
29 mayo 2011 a las 10:28 pm
No toda la población piensa antes de abrir la boca. Para mucha gente, el efecto de sus palabras es tan imprevisible como los es la fiabilidad de sus fuentes. El hecho de parar y pensar va ligado a la planificación pero con ello perdería la espontaneídad y la oportunidad de “rectificar” al hablante, si existe.
Ejemplos televisivos de personlidades que actúan de forma totalmente pasional y con ello consiguen éxito enseñan a la gente la forma “correcta” de ser. Recuerdo que Napoleó dijo en una ocasión: “Cuando uno tiene éxito, todo el mundo cree que él/ella tiene la razón”. (Perdonadme por no saber la cita de memoria).
Hablando de la televisión, sus ganancias obligan a las canales privadas a tener una programación acorde al público ya que vienen a través de la publicidad dirigida. El problema aparece cuando la televisión pierde la batalla ante otras actividades como Internet y su público se reduce mayoría del mismo tipo. En este caso, el marketing deja como efecto colateral el apadrinamiento de los niños, que es el sector más sensible, ante ciertos programas demasiadas dirigidas.
Pero no toda la culpa la tiene la televisión, que no deja de ser un mero entretenimiento para muchos. Es curioso que fuera de España, teniendo contactos con gentes de todo el mundo, me di cuenta de que la población que más respecto que se tiene unos a otros son del norte, donde la clima les obligan (u obligaban) a afilar el instinto de supervivencia. Aquí, las relaciones son frías, como la clima, pero una vez establecidas son muy cálidas. Con ello, uno se siente un gran respecto recibido y se sorprende por las altas capacidades de empatía.
Para concluír, cito a un preverbio chino “遥言止于智者”,que significa que los rumores se para ante sabio.
29 mayo 2011 a las 10:36 pm
“Punset llega a la casa de Uri (¿lugar?). Hablan de la visita de Uri a
España en 1975. “Masas de gente enloquecidas, Eduardo” dice Uri. Una
cola de 10.000 personas dando varias vueltas al Corte inglés para
verle. Punset cuenta que un realizador del programa “Redes”, en esa
época estuvo viendo a Uri por la tele, y luego dejó dos cucharas sobre
su mesa antes de irse a la cama. A la mañana siguiente, “no te lo vas
a creer, Uri”, una de ellas estaba doblada. “Es posible”, dice uri, y
cuenta un caso de unos niños en Alemania, que doblaron todas las
cucharas de la cocina mientras dormían.”
¿Lo que dices está comprobado?
“A continuación viene el truco del dibujito. Punset garantiza que Uri
no ha podido ver lo que hay en el papel que lleva en el bolsillo,
porque “lo he hecho antes de llegar a su casa”. Uri, como siempre,
habla de que lo va a intentar, que muchas veces falla, etc. “Mira,
Eduardo, me está saliendo un dibujo y estoy algo preocupado porque es
demasiado sencillo. Normalmente la gente dibuja una flor, un árbol,
una casa o un barco, pero esto no es realmente un dibujo, sino una
figura geométrica” [Casi exactamente las mismas palabras que dijo en
"Crónicas marcianas". Curiosamente, las tres veces que ha hecho el
truco del dibujito en la tele se trataba de un dibujo geométrico muy
sencillo] Uri dibuja delante de la cámara un triángulo equilátero muy
lentamente. Punset saca su papelito y efectivamente era un triángulo.
Uri pone mucho énfasis, como en el programa de Sardá, en mostrar que
los dos triángulos son idénticos en tamaño. “No sé cómo lo hago”. ¿Y
si hubieras fallado, a qué se debería?, pregunta Punset. Hay dos
motivos a) que Uri esté cansado, b) que la persona no esté
predispuesta. “Contigo vi que no tenías prejuicios, que eras una
persona abierta, simpática”. “Gracias”, dice Punset, “acepto que no
tengo un sentimiento negativo ante estos fenómenos”.”
¿Lo que dices está comprobado?
“Se habla del último libro de Geller. Se trata de una novela. No
escribe por dinero, pues no le hace falta, es rico. “Encontré oro y
petróleo para muchas compañías mineras”. Escribe porque a través de
sus libros puede enseñar a la gente a mejorar su existencia, a través
de la visualización.
Punset: “La ciencia no niega el impacto de lo que se llama ‘el
pensamiento positivo. Los científicos han llegado a la conclusión de
que a base de pensar positivo mejora hasta el estado inmunológico de
la gente”. “Tú eras un pionero y ahora esto es ciencia, ciencia pura”,
dice Punset.”
¿Lo que dice Uri Geller está comprobado?
29 mayo 2011 a las 10:57 pm
Estimado Sr. Punset:
Estoy totalmente de acuerdo con usted: muchas veces lo mejor es callarse, o al menos, hablar siempre desde el punto de vista de cada uno, dejando claro que lo que expresamos no deja de ser más que nuestra opnión. Uno puede estar totalmente convencido de lo que piensa y dice, lo que nos falla habitualmente es la forma. La “seguridad agresiva” en este caso, como forma de defender convicciones, no suele dar pie a disentir o discrepar con quien tan vehementemente expone sus “creencias”. A fin de cuentas, son sólo las creencias de cada uno, las interpretaciones y opiniones. Me atrevería a decir que incluso a nivel científico, las conclusiones de los estudios no dejan de ser también opiniones, emitidas por los autores de cada estudio, rebatidas posteriormente por otros con otra interpretación de los resultados y así sucesivamente. Como en algún programa de redes ya se ha mostrado, el observador modifica la realidad, es decir, todo es interpretación de cada uno, todo sería una opinión. ¿Convicción respecto a qué? Cada vez, creo, debemos ser más cuidadosos a la hora de exponer nuestras ideas. No dejan de ser eso, ideas, por muy convencido que estés de ellas.
29 mayo 2011 a las 11:18 pm
Si sólo pudieramos afirmar lo que está científicamente comprobado no se podría afirmar nunca nada en base a nuestras vivencias, sentimientos, filias, fobias, empatías etc… Creo que desde lo que he visto, sentido, vivido o sufrido si puedo realizar afirmaciones, por lo menos referentes a mi persona y curiosamente a veces más personas comparten mis afirmaciones o yo las suyas, aunque carezcan de base científica.
29 mayo 2011 a las 11:42 pm
¿Qué experimento cientifico se ha realizado para asegurar que son las tres cuartas partes de la humanidad?
¿Los han encuestado a todos? y…, si ha sido así, ¿qué han respondido?
Gracias por el artículo
30 mayo 2011 a las 12:10 am
Imagino que las personas se sienten mas tranquilas al poder afirmar que sus creencias u opiniones son totalmente ciertas. Como si de tortugas se tratase resulta infinitamente mas sencillo esconder la cabeza y ver solo dentro de nuestro caparazón donde todo es firme y seguro, que sacarla y darse cuenta de la cantidad de cosas que se desconocen o no se saben con seguridad.
Por suerte, queda una cuarta parte que prefiere contrastar y probar.
30 mayo 2011 a las 12:20 am
Estoy de acuerdo con Vd. Supongo que la educación y enseñanza serían necesarias para corregir esta conducta, Pero ¿cómo implantar el sistema correcto, si no cambian primero los maestros? …..
30 mayo 2011 a las 12:57 am
Hola, hay que renovar conceptos para evolucionar…el tiempo por ejemplo, es algo inventado por nosotros ,al igual que las palabras. Nunca podremos explicar teorias avanzadas con el lenguaje vocal o escrito,ahi esta nuestro limite.
Existen momentos de conciencia acrecentada (conocimiento del todo) que no se pueden explicar,es parecido a cuando despertamos de un sueño que si podemos recordar/entender, pero no explicar debido al peso psicologico de estar despierto,ya que al ser abstracto no tiene cabida en palabras o tiempo lineal ,y no se puede relacionar con lo que conocemos de este espacio/mundo /universo…
Lo que digo esta comprobado ?
-como se puede comprobar cientificamente algo que no tiene sentido coherente debido a las implicaciones psicologicas de estar cuerdo…
Pienso que cuando podamos plasmar nuestros pensamientos directa e instantaneamente en imagenes y no palabras ,en el exterior estaremos mas cerca de evolucionar para entender el sentido de todo lo que nos rodea…
30 mayo 2011 a las 1:33 am
Estimado Eduardo:
No pretendo inferir que el contenido de tu artículo tenga algo que ver con lo que le comenté a Octavio el pasado día 26. Y sin embargo, cuando dices: “resulta mucho más sencillo comprobar de quién es la culpa del elevadísimo índice de paro entre los jóvenes, por qué los electores han cambiado de parecer con relación al pasado, cuáles son las motivaciones concretas de nuestro endeudamiento exterior, las causas que pueden adjudicarse a defectos de las políticas inmobiliarias” siento que, en una relación de causa efecto no constatada y no obstante latente, esta presunción, sin haberlo procurado, cobra fuerza.
Perdóname si todo esto no fue más que una entelequia. Tú más que nadie sabes de los meandros por los que discurre nuestro entendimiento.
de Gregorio
30 mayo 2011 a las 2:08 am
¡Que gran verdad!
Siempre hablamos como si fuéramos grandes expertos en todos los temas, cuando en realidad solamente hemos llegado a esas conclusiones reflexionando superficialmente en base a una información muy limítada o, más comúnmente, simplemente asimilando las opiniones de otros que “casualmente” coinciden con nuestras “creencias”.
Durante esta crisis se ha podido ver. Los votantes del pp dicen: “ves, cuando gobierna el psoe siempre nos lleva a la crisis, sube el paro… hasta que llega el pp y lo arregla”. Un argumento muy simplista. Por el contrario los votantes del psoe dicen: “la culpa es del pp que nos metió en una burbuja inmobiliaria y ahora que ha estallado tienen el morro de hechar la culpa al psoe”. Un argumento algo más elevorado, pero también simple.
La clave de todo esto sería saber que se puede hacer para liberarnos de la esclavitud de las “creencias”. Primero las de uno mismo y después la de los demás. Yo me he liberado de algunas creencias que tenía enraizadas desde pequeño, aunque seguro que sigo teniendo otras muchas, pero cuando intento que personas de mi entorno abandonen sus creencias a base de datos objetivos las respuestas son del estilo: “eso es mentira”, “la fuente no es fiable”, “y los otros más” o simplemente hacen oídos sordos. Es como si las creencias formaran parte inseparable de su persona.
Las preguntas que dejo en el aire son:
¿Cómo se puede abandonar las creencias de uno mismo sin sustituirlas por otras o sin sentirse hundido?
¿Qué puede hacer uno para ayudar a que otras personas abandonen sus creencias sin “efectos secundarios”?
PD: ya que Eduard Punset dice que es sencillo ¿de quién es la culpa del elevadísimo índice de paro entre los jóvenes, por qué los electores han cambiado de parecer con relación al pasado, cuáles son las motivaciones concretas de nuestro endeudamiento exterior, las causas que pueden adjudicarse a defectos de las políticas inmobiliarias?
Un saludo.
30 mayo 2011 a las 3:52 am
Aplausos!!!!!!!!!!!!!!
30 mayo 2011 a las 5:24 am
Lo que digo no está comprobado…sin embargo, mi actitud no pasa a mueca de pocos amigos.
Si no está comprobado debo callarme? según su discurso sería lo mejor…
cómo comprobar lo que no se dice?
Sólo escribo lo que pienso, la información que procesa mi cerebro…
y considero que contribuyo al conocimiento.
“Censurar el conocimiento, decir a la gente lo que debe pensar, es abrir la puerta a la policia del pensamiento, a tomar decisiones absurdas e incompetentes y a caer en la decadencia a largo plazo”- Carl Sagan.
Revolución Científica?
La única Revolución que he comprobado es la de Chávez………………
el elevadísimo indice de paro, endeudamiento exterior…..la falta de vivienda, la xenofobia…., es precisamente lo que despierta a la imaginación y brain storm!!!
Surge de la necesidad: sentimiento natural que empuja a toda especie animal a buscar en cierto modo al orden – Jaques L. Monod.
Que a mi me ha dado por el TIEMPO…sorry Punset, pero no me riña
la próxima vez seré menos “agresiva”.
30 mayo 2011 a las 5:52 am
Que ganas tengo de que el conocimiento y el razonamiento pudiesen copiarse en vez de estar cuatro horas sobre un libro.
Un saludo!
30 mayo 2011 a las 8:50 am
El tiempo CONVENCIONAL, aquel con el que nos manejamos, sobre todo los banqueros y los estados, no es otra cosa que espacio contado. El tiempo que percibimos como sensación, escapa a cualquier definición, ese tiempo es poético, indefinido, con el que a veces algunos artistas se identifican. Recuerdo un soneto de San de la Cruz, que metricamente sus versos no coinciden, pero musicalmente es perfecto. Y es porque la belleza escapa a cualquier medida. Esto puede parecer un misterio, que seguramente lo es; pero lo resulta de ello, es que el tiempo no se deja medir, y cuando el tiempo CONVENCIONAL se instala en nuestras vidas, éstas se convierten en insoportables, y enseguida surge la necesidad de evadirnos de él.
30 mayo 2011 a las 9:16 am
Sr. Punset: todavía no se ha dado cuenta de lo que adolece el ser humano? Y, de todo lo que le sobra? Somos una nano fracción menos ignorantes en el siglo XXI, pero mucho más prepotentes, más sobraos, como se dice, y, padecemos unas fobias tremendas que pueden ser provocadas por nuestra sufinsuficiencia. La humildad es una palabra que hemos “oído” muchas veces pero que no practicamos o, nos interesa, hacer . Mis felicitaciones por Redes.
30 mayo 2011 a las 12:23 pm
Estimado Sr. Punset:
Nada que decir.
¿Lo que dices está probado?
Un instante por delante del olvido.
La hipótesis de lo que quiero decir,
en la medida que callo mis dudas.
Hablar despacio,
al tiempo que se detiene la vida.
Y en lo correcto y exacto,
demostrar lo equivocado,
si por convicción,
no hemos sido “nadie”.
30 mayo 2011 a las 12:45 pm
[...] entrada en el blog de Eduard Punset: ¿Eso qué dices está comprobado? En ella se pregunta sobre la tendencia que tenemos a defender con vehemencia nuestros argumentos en [...]
30 mayo 2011 a las 12:46 pm
[...] “¿Lo que dices está comprobado?” [...]
30 mayo 2011 a las 12:48 pm
“Lo unico que no cambia el el cambio”. Dijo un sabio. El tiempo es relativo i forma parte de un continuum pasado-presente-futuro de imposible medición. Un ser humano durante un solo dia, su organismo, provoca millones de reacciones químicas, electromagnéticas que afectan directamente a la mente que és quien fabrica los pensamientos. Para comprobar algo, en qualquier técnica de laboratorio, las costantes a comprobar tienen que seria igual a las costantes exteriores que queremos comprobar. És esto posible? El cientifismo y cantidad de terorias “comprobadas” han perdido su vigència en el tiempo. No existe a mi entender nada ni ningun concepto que con els transcurrir del tiempo no sea modificable. Por tanto en que bases nos asentamos para “comprobar?
30 mayo 2011 a las 1:32 pm
Yo no me canso de repetir en los foros que no hay que dar credibilidad a una información sin contrastarla primero con fuentes indudables. Creo que era ayer que me remití a The Lancet , para certificar una información sobre el cáncer.
30 mayo 2011 a las 3:30 pm
Este articulo viene como anillo al dedo en el dia de hoy, españoles!! Esto mismito habia que decirles a la sanidad alemana, acerca del presumible contagio via vegetales y hortalizas q presumiblemente vino de nuestro pais…….. Señores alemanes, solo una anotacion: ¿Eso que dicen, esta comprobado?.
30 mayo 2011 a las 8:16 pm
El texto es más que correcto, hay mucha gente que se pasa la vida hablando y hablando puras tonterías, afirman saberlo todo, cuando lo que más saben es nada, si bien es cierto tampoco hay que ser tan exigente o intransigente que en que todo lo que se diga tiene que estar comprobado, por que podríamos cometer un garrafal error, hasta la más absurda tontería es posible en este universo, puede ser que en este universo no sea así, pero es posible en cualesquiera de los múltiples universos paralelos, además la ciencia es un conjunto de conocimientos temporalmente aceptados por lo que hoy esta comprobado y afirmamos como cierto puede ser que el futuro nos demuestre todo lo contrario y que nos habíamos expresado en el más grande error de la ignorancia, por lo que de vez en cuando una estupidez o una hipótesis seria hasta divertida para liberar la tensión, lo peligroso seria afirmar que estas se repitan, se tomen como verdad y se divulguen por medio mundo, un ejemplo clásico es como el discurso político de que acabaran con la pobreza, esto jamas he visto que pase, pero lo repiten a perpetuidad y lo malo es que hay millones de gente que se lo cree y que los apoyo ciegamente.
30 mayo 2011 a las 8:45 pm
Cuidado, tanto si lo que dices está comprobado o no, ante todo prudencia. Muchas teorías son refutables. Siempre es mejor un “Yo opino…”, “Tengo entendido que…”, “Según mi punto de vista…” “Según mi información…”, “Según los estudios de…”
31 mayo 2011 a las 10:34 am
Quizás sea porque estamos programados simplemente para sobrevivir, el método cientifico no ha sido muy cercano a esas tres cuartas partes de la humanidad, y nuestras cabezas se han dedicado a arañar de donde podían y fabricar mundos en los que les permitían levantarse cada día.
A lo mejor y siendo tan optimistas como el método cientifico dice, gracias a las redes sociales podemos arañar de una mejor información.
Lo digo esto en voz baja ya que viene desde el sentido común. Asi que no hagais caso!!!!!
31 mayo 2011 a las 2:54 pm
Los políticos no son seres extraterrestres, son seres iguales que nosotros que tienen nuestras características, viven en nuestro mundo, antes de echarle la culpa a los demás tenemos que analizar nuestras conductas y comportamientos, hoy ocupamos las plazas porque queremos cambiar la sociedad por otra mejor, por ideales mejores?, o solo ocupamos la plaza porque añoramos como vivíamos derrochando hace un par de años y queremos volver a aquellos tiempos, cuando no nos importaba lo que pasaba ni en España ni en el mundo, cuando lo que nos importaba era nuestro ombligo, salvarnos nosotros y los que se mueren de hambre en Africa que se embromen?
31 mayo 2011 a las 3:25 pm
El tema no es que la gente hable y hable y lo que diga esté o no esté comprobado (lo suyo es que sí lo esté y además bien fundamentado); el problema es que la gente se cree todo lo que oye o lee sin comprobarlo.
Este artículo viene muy bien para reflexionar…
Y para reflexionar se necesitan tiempo y, sobre todo, ganas. La conclusión es que la gente no tiene ni tiempo ni ganas de comprobar. (No todo el mundo ehhh!).
31 mayo 2011 a las 4:04 pm
Bueno, bueno; no savia que eres tan conservador. Creo que todas las teorias del mundo han sido habladas de primero en un circulo mas o menos amplio y luego comprobadas. No somos especializados o academicos pero la democracia nos permite hablar de …..cuosas. Por comprobar las cuosas(teorias) estan los cientificos y estan bien pagados para haserlo.
31 mayo 2011 a las 8:11 pm
“Por tanto de los que perciben cosas bellas, pero no ven lo bello en sí ni pueden seguir a otro que a ello los conduzca y asimismo ven muchas cosas justas, pero no lo justo en sí, y de igual manera todo lo demás, diremos que opinan de todo, pero no conocen nada de aquello sobre lo que opinan.”
La república, Platón
http://nuevaconscienciacriticadeespecie.blogspot.com/
1 junio 2011 a las 10:19 am
Supongo que también en este caso la relatividad es el eje sobre el cual oscila la falsedad o veracidad de las afirmaciones.
Si nos ciñéramos estrictamente a los hechos comprobados seguiría toda la humanidad subida al mismo àrbol del “centro de África?” descalabrando a todo el que osara afirmar que a unos pocos metros había otro árbol y se podía alcanzar andando por el suelo.
En cambio, si creyéramos todo lo que afirma cualquier vecino sin bases empíricas, estaría toda la humanidad ingenuamente a merced de cualquier aspirante a político, creyendo sus discursos por más absurdos que fuesen, simplemente porque los divulga alguien “creible”.
Ni 3/4 ni 1% ni 100% Cada persona a lo largo de su vida emite afirmaciones con convicción. Unas son empíricas por experiencia propia, otras por aprendizaje y otras por propia deducción. Por eso se evoluciona.
Lo importante es saber reconocer los errores y saber enmendarlos. Si no son los pepinos los culpables ¿qué lo es?
1 junio 2011 a las 12:51 pm
Sin embargo hay razones que el corazón conoce y la mente ni se atreve a sondear .creo firmemente que e paradigma mentalista esta poco a poco descubriendose ineficaz ya que no satisface a esa parte profunda del ser , hay una inteligencia que va más allá y se ha demostrado efectiva ya que une a pueblos y une almas y es la inteligencia emocional .
1 junio 2011 a las 1:40 pm
mestre punset…
com puc provar una intuïció filosòfica pura o el que més m’inquieta, com puc afirmar amb rotunditat un acte creatiu que poguera perdre força o dimensió en el procés de mesura? En l’acte de contrastació…
discórrer i barrigar l’experiència creativa m’ha portar a l’anarquia elaboratòria, al nedar a la recerca de química de l’ameba… i davant d’una realitat emotiva simple, només puc fagocitar…
…si ens trobem a l’aeroport no gosaré preguntar-vos
atentament
1 junio 2011 a las 5:09 pm
En mi opinión, la mayor parte de las personas que emiten juicios como losas denotan primero autoritarismo y muy probablemente incultura. Desconozco como se puede entender esto en un marco científico, pero en cualquier caso el evitar o impedir cualquier tipo de contraste -ya sea en un experimento o en un enunciado, por ejemplo- supone no querer enfrentarse a un problema y por lo tanto a un juicio crítico. Un saludo y gracias por su trabajo.
1 junio 2011 a las 9:45 pm
El problema es que el sistema de validación del conocimiento científico esta también viciado. Los datos observables de la realidad son expresados matemática o lingüísticamente (construcciones humanas), y claro esta, no todos son observados. Ademas toda creación de conocimiento esta sujeta a una interpretación, o sino que le pregunten a los físicos que estudian temas como la teoría de cuerdas….la hermenéutica esta tan presente en este campo de estudio que son mas filósofos que físicos. Ciertamente la metodología a ido evolucionando en el campo de la ciencia, pero a mi entender estos cambios se corresponden mas a la adaptación de un sistema de validación del conocimiento, que a un real interés de que el usado sea el correcto.
Es decir, ” lo científicamente probado” puede ser tan erróneo como lo “científicamente inventado”, por el simple hecho de pensar que el método científico solo produce verdad, realidad, certeza, etc.
Creo que Redes nos debe un programa sobre epistemología y metodología en la ciencia actual, y como esta ha ido evolucionando desde el positivismo mas ingenuo.
2 junio 2011 a las 2:04 am
Por cierto…Muchas Gracias!
No hay nada mejor que dar una respuesta a su pregunta,
brinda la oportunidad para exponer ideas u opiniones
que luego puedan ser comprobadas por los científicos.
2 junio 2011 a las 10:42 am
Me satisface verificar que a otros les irirta, casi tanto como a mi, la agobiante certeza de la ignorancia. Comenzaré a usar:”¿lo que dices está comprobado?”
2 junio 2011 a las 1:31 pm
Pienso que el problema radica en la prepotencia y el sectarismo, tanto de los individuos como de los grupos a los que pertenecen.
Parece que siempre tenemos que elegir entre 2 opciones y que no existen alternativas, no solamente en el aspecto político, izquierda (progressistas todos y que tienen el patrimonio de la defensa del bienestar social) y la derecha ( “fachas” todos y reaccionarios). ¿
Qué necesidad tiene la gente de tener una etiqueta de identificación? ¿Por qué no se otorga el derecho de cambiar de opinión?
¿No se atreve por el qué dirán, por el miedo al cambio, por perder a sus amistades, por ser rechazada por el grupo al qué pertenece?
También es cierto que tendemos todos a defender nuestras ideas, a compartirlas. Lo malo es cuando intentamos imponerlas, incluso en el seno de la propia familia, a nuestros hijos. Muchos padres no dejan a sus hijos forjarse sus propias ideas, sus propias opiniones.
A ese respecto, me van a perdonar que comente un hecho personal de mi vida. No pretendo dar lecciones a nadie pero creo sinceramente que es importante y que en algún momento tuve una decisión acertada en cuanto a la educación de mis hijos.
Mis hijos fueron los dos alumnos del Liceo francés de Madrid (tienen ahora 35 y 32 años respectivamente). Cuando eran pequeños, la religión era optativa en el liceo. Tanto su padre como yo eramos ateos (o por lo menos agnósticos y fuertemente anticlericales); por lo tanto los niños no fueron a la clase de religión y se iban al estudio (eran 2 en el estudio, todos los demás niños iban a religión…).
Al cabo de un tiempo (unos meses), mi hijo mayor me dijó que quería ir con sus amigos y amigas a la clase de religión. Le pregunté el porqué y me dijo que quería estar con ellos para “hacer la comunión” y porqué se “aburría en el estudio”.
Le contesté que bien (su padre estaba gravemente enfermo por lo tanto asumía sola la educación de mis hijos), que si a él le apetecía y le parecía bien, pues que iba a ir, aunque a mamá no le parecía lo mejor pero bueno, él era libre de elegir.
Se fue a religión.
Al curso siguiente, me llega un día del colegio diciendo que no quiere seguir en la clase de religión.
Me extraño y le pregunto el porqué y me contesta que no le gusta el cura y que no cree nada de lo que le dice (tenía unos 7 u 8 añitos), que no se “creía lo de la multiplicación de los panes y de los peces….” etc… etc…. Le contesté que entonces tendría que volver al estudio y que no podría hacer la comunión como sus amiguitos. Me contestó que le daba igual, pero que él no quería volver… Y hasta entonces….
Se rie cuando lo comentamos y se sorprende que haya actuado de esta forma, sabiendo de mi profundo anticlericalismo…
¡Cuánto me he alegrado de no haberle negado a mi hijo la opción de elegir, aunque fuera tan pequeñito y aunque iba totalmente en contra de mis convicciones personales! ¡Cuánto me he felicitado (perdonen la falta de modestia) de haberle dejado formarse él solo su propia opinión! Sinceramente, pensé en aquel momento que no tenía yo el derecho de negarle algo a mi hijo, de negarle una opción, aunque no me gustara.
Creo que allí radica la solución. En reconocer a cualquier ser humano, a cualquier edad, en la medida en que es un ser racional capaz de emitir un juicio o un pensamiento, el derecho a expresarse libremente y sobre todo el derecho a elegir, aunque vaya en contra de la opinión de uno.
2 junio 2011 a las 1:35 pm
Una norma no es verificable, es decir, una norma no es ni verdadera ni falsa, por tanto, lo único que podemos decir o establecer es la proposición que justifica la validez de la norma y en base a que cumple unos procedimientos de validez de la norma, y que casi siempre se basan en preferencias valorativas de carácter intersubjetivo. Por tanto todo lo intersubjetivo está relacionado casi siempre con preferencias valorativas, buenas o malas pero no falsas o verdaderas, en todo caso, falsables. Hoy día, desde Wittgenstein, desde Carnap, la “pragmática” es la que juega un aspecto fundamental en el lenguaje, de modo que podemos hablarnos dentro de distintos códigos lingüísticos y entendernos dentro de ellos, porque se entiende que cada código puede ser asimilado a un paradigma científico.
Esto es lo que dice un filósofo alemán, Karl Otto Apel: “El bloqueo cientificista de la ética normativa puede en verdad ser quebrado (hasta en alianza con el “racionalismo crítico” de Popper); pues puede demostrarse que, conjuntamente con el cuestionamiento de la validez de las normas éticas, se derrumba también el cientificismo qua absolutización de la objetividad valorativamente neutra; pero este resultado no permite todavía salir del sistema de complementariedad ideológico sino que, según parece, conduce nuevamente sólo al cambio del cientificismo en el decisionismo existencialista: La validez de la ciencia y de la ética depende -así parece ahora- en última instancia de nuestra decisión de voluntad pre-racional. Efectivamente, la argumentación precedente sólo consigue conferir obligatoriedad a la siguiente conclusión: Si queremos ciencia -más exactamente: si queremos considerar como posible la validez intersubjetiva de los resultados científicos, que ha de obtenerse in the long run- entonces consecuentemente tenemos que considerar posible, al mismo tiempo, la validez intersubjetiva de una ética que ya está presupuesta en la comunidad de los científicos.”
De esta idea puede deducirse el motivo de una crítica radical de la ciencia y de la filosofía, a saber: la sospecha de que ha sido precisamente la forma de pensamiento de la metafísica occidental -la forma de pensamiento del ocultamiento del ser en la forma de ideas (Heidegger) o conceptos referidos al logos- la que ha hecho posible el problemático saber de dominio de la ciencia moderna o, dicho de otro modo, la técnica. Esto es una forma de salvar a la metafísica o a cuanto debe la ciencia al discurso dogmático occidental.
Ciertamente mediante el análisis de ejemplos se puede oponer un eficaz correctivo a los prejuicios apriorísticos y las generalizaciones precipitadas de la filosofía sistemática. Pero de este modo no es posible hacer inteligible la pretensión específica de validez de toda proposición filosófica también de las proposiciones en que se sustenta la crítica del lenguaje o del sentido. Es decir, no todo es verificable. Y no estoy diciendo nada verificable con esto tampoco, que plantea una crítica de sentido o de lenguaje. Ni tampoco en la validez de una norma ética.
Una crítica coherente de la metafísica en la modernidad deberá evitar la crítica “total” de la razón. Sólo le estará permitido criticar lo que la metafísica tradicional tenía de dogmática y de acrítica porque se enunciaba sin reflexionar suficientemente sobre las condiciones de posibilidad de la propia validez.
2 junio 2011 a las 2:32 pm
Sobre la consigna de silencio wittgensteniana: Los neopositivistas que aplaudieron la consigna wittgensteiniana de silencio la interpretaron en el sentido de que en efecto más vale callar mas no porque haya algo acerca de lo cual guardar silencio, sino porque en rigor no hay nada que decir. Lo que ellos aceptaron es la inmersión de la ética en el más absoluto irracionalismo o en el emotivismo de la persuasión psicológica.
Pero Wittgenstein no era un irracionalista ético más bien se vio obligado a poner límites a la racionalidad científica para así hacer un hueco a cosas más importantes que la ciencia.
La filosofía analítica surge -como el resto de las filosofías auténticamente contemporáneas- de ese contexto de crisis del pensamiento de la burguesía. Pero en el siglo XVIII la mística todavía tenía un digno refugio en la poesía romántica. Y lo filosófico y lo científico estaban unidos por el racionalismo y el lenguaje, una lógica jorística pero que no se desató la una de la otra, hasta precisamente la escuela del positivismo o neopositivismo. Escribió el filósofo austríaco:”es ist allerdings das Mystiche”, (“existe ciertamente lo místico”). Y a través de una especie de ventana invisible, parece volviera a colarse la combatida Metafísica.
2 junio 2011 a las 2:33 pm
[...] existe lo místico Publicado el junio 2, 2011 por estherllull virginiawoolf: 2 junio 2011 a las 2:32 pm [...]
3 junio 2011 a las 8:53 am
El otro día vine y leí. Hoy con más tiempo he vuelto a leer y mientras lo hacía iba haciendo un gesto afirmativo con la cabeza. Cuando he terminado, sin embargo, me ha quedado una sensación liviana de desacuerdo y he vuelto a leer su texto.
No me cabe la menor duda que, creerse lo que se piensa razonándolo consigo misma y solo consultado con la almohada, no es para comerle la cabeza al prójimo como si fuera un atisbo de clarividencia que ha de creer todo el mundo.
Pero trasladado a esas “tres cuartas partes de la humanidad” comprobarlo y probarlo puede ser también muy relativo.
Dado el caos que gobierna el universo y la genialidad de la energía que administra todo este montaje, por su capacidad para aprovechar, modificar, destruir y generar nuevas formas de subsistir, desde nuestra posición el azar es el rey.
El hecho de que la gente de a pie pueda pensar que la culpabilidad de sus males están en éste o aquél punto cercano puede ser más probable y que se demuestre en la historia del siglo que viene, que en todas las estadísticas, estudios y deliberaciones hechas desde el sillón, atril y probetas, de mentes muy preparadas.
De hecho me merece más confianza el pastor o agricultor que mira al cielo azul y limpio y dice: “hay que guarecerse, va a caer piedra”, que la agencia AEMET con todos sus análisis y comprobaciones.
Un cariñoso saludo
3 junio 2011 a las 12:45 pm
¿ No habéis comprobado que los que opinan taxativamente sobre ciertos dilemas, generalmente carecen del sentido del humor como para reírse de si mismos? Esta falta de sentido del humor, es un detector del grado de fanatismo en muchas de sus formas.
15 junio 2011 a las 5:26 pm
Y yo, yendo un poco más allá, me pregunto :
¿Comprobado por quién? ¿Comprobado por qué esfera superior de conocimiento?
¿Por la ciencia quizás?¿Tan sólo la ciencia,como paradigma de objetividad, puede decir lo que sucede y lo que no sucede, lo que es y lo que no es?
¿Acaso la ciencia no ostenta también ideología al contrario de lo creemos?
Por poner un ejemplo (desgraciadamente yo no se nada de ciencia pero leí esto en un artículo de prensa): los alemanes nazis físicos y premios Nobel Philipp Lenard y Johannes Stark defendían una supuesta física aria y desechaban,repudiaban las teorías de Albert Einstein.
¿En base a qué comprobación defendían aquellos físicos una física aria?
Resalta el artículo una cita del químico Primo Levi:
“Es difícil deslindar las fronteras entre la ciencia y la ideología”
Así que llego a la conclusión de que,en algunos casos, no sólo en la opinón sino en el propio conocimiento, las inferencias de los hechos que analizamos son el resultado de los intereses de nuestras propias conveniencias.Observamos y estudiamos los hechos en relación a lo que nos gustaría que fuese más que a lo que es.
(Esto lo advierte Bertrand Russell ,aconsejando a los jóvenes estudiosos que no caigan en esa trampa )
De ahí la coletilla que vd. comenta :”Yo siempre he pensado que …” que en realidad lo que quiere decir es “yo siempre he querido pensar que…”
De todas maneras y volviendo a la exigencia de su artículo, creo que más que pedir comprobación a la opinión de las personas, que por supuesto también, habría que pedírsela además a quien genera sus corrientes de opinión.
un saludo.
16 junio 2011 a las 3:15 am
[...] http://www.eduardpunset.es/12702/general/%C2%BFlo-que-dices-esta-comprobado [...]
16 julio 2011 a las 11:51 pm
Creo que el señor Punset cuando entrevista a alguien es porque ya sus planteamiento de alguna manera han sido sustentados sobre la base argumental de alguna prueba científica. Parecería un poco descortés que luego de haber decidido hacer entrevista a alguien para conocer sobre ese algo, el señor Punset se muestre quizá rudo al hacer esa interrogante. Está claro que alguien sin un fundamento científico para sus planteamientos sería descartado por el entrevistador. Les puedo añadir a pesar de todo que la forma en que Punset entrevista es una forma única y a veces me da la impresión que él mismo domina el tema del entrevistado.
28 septiembre 2011 a las 4:51 pm
Yo creía, yo pensaba… hijos de Doña Ignorancia y de Don Tiempo Perdido.
Ambos dos, una pareja de toda la vida, hacen en nuestra ideas una frecuente discusión sobre las mismas… cuando al final resulta que estábamos equivocados.
Pero también es posible que no lo estuviéramos tanto, que simplemente nos confundíamos.
Personalmente soy muy Socrático en las cosas, en cierta manera la imaginación me sirve de escaparate para “mirar” a las cosas mediante unas gafas tridimensionales… creo que la ciencia ha aprendido a hacerlo también… Y ese espacio imaginativo va a ser lo que realmente nos sirva para saber que todavía no sabemos nada…
Gracias Eduardo, esta vez confío en que a pesar de que la ciencia sirva para un análisis, también ofrezca “otras ideas” sacadas desde una décimo tercera dimensión: la imaginativa… es la que nos dá derecho a pensar lo que queramos… aunque es verdad que de momento no podamos “demostrar”. De niños aprendimos mucho con aquella.
17 enero 2012 a las 10:27 pm
Mi abuela decía “consejos vendo que para mí no tengo”. La mayor parte de lo que dice Punset son reflexiones, hipótesis y opiniones personales, y no hechos probados. Desde aquí sigo su consejo y le pregunto: ¿Eso que dice “tres cuartas partes de la humanidad se pasan la vida recordando en voz alta el talante de sus convicciones”, ¿puede probarlo?”. Gracias.