Autor: Eduard Punset 3 abril 2011

A veces tenemos hambre o sed, o nos molesta el ruido de una excavadora; estoy pensando en aquellas alertas que nos da el organismo cuando echa de menos una necesidad física y concreta como comer para sobrevivir, beber para calmar la sed o el silencio para que no le rompan a uno los tímpanos. Eso lo sabíamos desde hace mucho tiempo.

La única manera que tiene el cerebro para que sobrevivamos a las distintas adversidades consiste en que sintamos de manera imperiosa la necesidad física de comer, beber o cerrar la puerta. Lo que no sabíamos, lo que acabamos de descubrir, es que idéntica presión ejerce el cerebro cuando se trata no de carencias físicas y concretas, sino también de alertas psicológicas y abstractas, como la de poner remedio al dolor de los demás.

Resulta que el cerebro no distingue entre el hambre y el dolor de los demás a la hora de hacernos saber que algo no funciona y que deberíamos actuar en consecuencia.

Es sorprendente el paralelismo con otro hecho reciente. Es la primera vez en la historia de toda la evolución que, sin apenas saberlo, estamos terminando con la pugna cruel y avasalladora entre los que no tenían nada, por una parte, y los que tenían algo y estaban dispuestos a defenderlo, por otra. Lo ocurrido en Libia es un vestigio de otra época y por eso ha herido la sensibilidad del pueblo llano; aquello no tiene nada que ver con el mundo de ahora, es el simple y triste reflejo de vestigios del pasado, del empeño con el que los que tenían algo defendían lo que consideraban suyo frente a los que no tenían nada.

El final de esa pugna se la debemos a la irrupción de la ciencia y la tecnología en la cultura popular; a pesar de lo mucho que hemos subestimado el impacto de la tecnología en la vida cotidiana, ahora intuimos que debiera bastar para resolver los principales problemas que todavía constituyen una amenaza para el futuro.

El cerebro no distingue entre la sed o el hambre y el dolor de los demás (imagen: Agencia Planetaria).

Pues bien, también a la irrupción de la ciencia en el pensamiento y la vida cotidiana debemos el hallazgo reciente de que tanto monta la emoción de la empatía o el amor como monta tanto el hambre o la sed: cuando falla una de las primeras, no es menor la fuerza experimentada por el organismo para solventarlas que cuando fallan necesidades apremiantes de orden fisiológico como el hambre o la sed. ¿Cómo y cuándo aprendió el cerebro a compartir el dolor, a saber situarse en el lugar del otro, con la misma intensidad que de siempre supo cuándo arreciaba el hambre?

Cuando el filósofo francés Descartes afirmaba “pienso, luego existo” para recalcar la dualidad supuesta de los humanos entre la mente y el cerebro, entre el alma y el cuerpo, se equivocaba. Los experimentos más recientes sugieren que esa dualidad no existe. Es más, si llego a pensar algo, es porque mi cuerpo existe; un cuerpo que no distingue entre necesidades físicas y concretas, como el hambre, y necesidades abstractas, como la empatía y el altruismo.

No es cierto que el alma sea algo distinto del cuerpo; el pensamiento, del cerebro; el dolor ajeno, de la sed; la empatía, del hambre. Se diría que nuestro organismo supo anticipar mucho antes que la moderna neurología que no estamos divididos en dos elementos separados. El cerebro reacciona ante una injusticia social o el dolor ajeno como si se tratara de una inflamación producida por una herida o de un desfallecimiento por falta de comida.



64 Respuestas to “Tanto monta, monta tanto, la empatía como la sed”

  1. Yefria:

    El alma según Freud diferencia el yo (Lo que está en contacto con la realidad), del super-yo (parte éstica y moral).

    Los perversos narcisistas o psicópatas (envidiosos) carecen de “super-yo”, por lo tanto son seres sin alma, desalmados.

    He sido víctima de acoso moral familiar y mientras trataban de exterminar mi super-yo, estaba enfermando. Me estaban matando físicamente mediante el maltrato psicológico.

    El maltrato psicólógico mata, luego lo psicológico afecta en lo físico. El cerebro manda señales de alarma que en nuestra conciencia no podemos definir.
    En cuanto al alma, es algo que está casi en extinción, como en todos los tiempos. Un verdadero tesoro.

    ¿Ejemplos de seres sin empatía ni alma?. Los podemos ver en todas partes, si leemos el libro de Hirigoyen “El maltrato psicológico en la vida cotidiana”, sólo hay que mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta dónde están los seres sin alma.

  2. Balsa:

    Síiiii, es algo pronto para pensar que la tecnología resolverá todos los problemas y si además modificará las conexiones físicas que proporciona la relación emocional tangible como pueda serlo la empatía. Pues a mí no me da miedo necesitar tanto lo abstracto como lo palpable, como es un cuerpo, David v, porque eso es lo que soy: estoy hecho tanto de cuerpo como de espíritu y, como tal, un ser vivo necesitado de otros seres vivos, tanto de sus almas como de sus cuerpos. Sabiendo la implicación subjetiva de emociones y sentimientos y su validez personal, no creo que se humanice a los animales y tampoco creo que aparezca la empatía hacia las personas (o animales o plantas o piedras) porque sean personas; ni que al hacerlo se ofrezcan sentimientos o se nieguen, sino porque reaccionamos al percibir –precisamente- cómo se retuerce el cuerpo, o el alma, y se recuerda; psicosomáticamente esa sensación de sufrimiento ajeno se manifiesta en nosotros y la hacemos nuestra el cuerpo la interpreta como real aun sin afectarnos lo que le afecta al `ajeno´; lo mismo que llorar cuando no hay dolor físico que lo provoque. La empatía, a mi parecer, no es un sentimiento (que provoca algo ajeno hacia el interior del cuerpo) sino una emoción que surge inesperadamente (que emana hacia afuera del cuerpo) como resultado del reflejo de algo externo que lo identificamos como una experiencia propia vivida anteriormente aunque no sepamos cual. Yo a la empatía la llamo la flor de las emociones, por la capacidad de recuerdo que tienen ciertos olores de transportarnos al pasado… y el escalofrío que provoca.

    Yo más bien diría que es vivir, Stella, que no lo implica sino que es inherente al mundo actual en que vivimos cuando ”Sin ti no soy nada” (… si es que son como niños. Dadadadadadadá… Tatatata tá). No es necesario recurrir para todo a un estudio científico y que ello se convierta entonces en ley. “Los demás condicionan nuestras emociones” y nuestro cuerpo, y, por tanto, nuestra vivencia, ya te digo. No deja fisuras este Aristóteles en tal famélica necesidad de afirmación. ¡No puedo estar más de acuerdo con su desprecio al antisocial!

    Un tema peliagudo, María Zamora. ¿Es por eso la justicia es ciega?

    [Genial la puerta del sol. Esta foto algo seca para tratarse de empatía].

    Pues parece ser que los psicópatas tienen ¿desarreglos o carencias? ¿físicas?, ¡químicas!… en determinadas partes del cerebro (o puede que en el alma). Se puede decir que precisamente por esa ausencia de elementos son considerados psicópatas (vamos, ¿que no son responsables de sus actos?), de hecho creo que estas investigaciones científicas tienen cada vez más relevancia en estos temas y su ¿aplicación en la justicia? Qué importancia tienen los genes y su influencia en el comportamiento no esperado de una persona dentro de unas quebradizas `expectativas´ sociales. Pues no puedo responder porque no lo sé.

    Jaeson, pues yo diría que lo hacemos a diario necesariamente como válvula de escape de la presión. No sé yo, creo que la empatía o se tiene o no se tiene; si se aprende voluntariamente una vez se entiende el concepto y su acción (para ser empático) yo ya no considero que estemos hablando de empatía. ¿Civismo?

    Ostras, Enrique, me pones en un aprieto. Déjame pensarlo un rato… (Sigo en ello Mac, sigo en ello).

    Pues si lo piensas… para mí ya no es empatía, es una decisión que cabilas, ¡eh!, digo cavilas… ¿para ser bueno? Ya me dirás, si te lo planteas…. Qué menos que ser comprensivo con ellas, Juan, ¡qué menos!

    Quizá porque el alma o espíritu, lo inmaterial en contraposición a la materia del cuerpo vivo, a diferencia de este, que “solo” es `carne´ y/o `huesos´ como todos los cuerpos orgánicos, sí es subjetiva, Jose Antonio, porque cada ser consciente tiene la potestad de atribuirse… un… una necesidad -ya sea física o sicológica- de creer que hay algo más que materia en su interior, para que no se escurra toda la vitalidad de su existencia, y perdure más allá de la muerte parte de su existencia como materia viva. Si lo prefieres desde un punto de vista menos ¿metafísico?, una consciencia insuflada en esa materia por reacciones químicas, electricidad… que bien puede ser la energía que generan y que está presente en la materia. Porque si bien podemos estar de acuerdo en que una piedra puede ser materia viva, más de acuerdo estaremos en que no es consciente, que no necesita agua ni afecto. Exista o no el alma conocida como dogma religioso, no deja de ser cierto que hay algo realmente inquietante dentro de la materia -sobre todo la consciente- en su nivel más alto de vida consciente. Las virtudes y los defectos, la herencia de la cultura humana puede ser parte de ese algo impalpable que llamamos alma, que se transmite de generación en generación para que algo quede de lo que antes hubo, para que quede constancia en el espíritu de que hay algo más que materia mecánica en los seres vivos. Bueno, nos puede valer para ir rellanando el puzle, Enrique.

    No es menos cierto lo que dices, Lina Schneider, que el hecho de que hay personas, por ejemplo, que llenan menos su plato o se saltan alguna comida del día para no privar a otros de saciar su hambre, su frio, etc. Quizá no sea empatía, pero el cerebro no siempre nos gobierna a pesar de su insistencia por sobrevivir; de no ser así las emociones nobles probablemente no existirían. De todos modos, yo entiendo que dice que la respuesta del cerebro a un estímulo de necesidad básica (física como el hambre) es igual a un estímulo emocional producido por la necesidad sicológica o afectiva, (que no deja de ser también físico por su repercusión en el cuerpo, vaya). No que lo sicológico esté por encima de lo fisiológico, sino a un mismo nivel de estímulo-respuesta, tanto tangible como abstracto. (Ahí andará; casi, casi).

    Espero que no te lo tomes a mal si no te doy mi opinión, que hoy estoy de un generoso pegajoso, Ana I. Moncho Llopis. Pero una cosa es opinar por gusto a un comentario para abrir otro punto de vista y otra decir lo que hay que hacer en situaciones sociales concretas de la vida de las personas. Haz la pregunta en otro apartado del blog, sabrán aconsejarte mejor.

    Bueno, bueno Matilde Romero, yo también estoy hecho un lio. A lo mejor es más sencillo “resolver” el problema ajeno que el propio.

    Tu lo has dicho, Maribel.

    Aurora Balagué, te digo lo mismo que a Ana I. Moncho Llopis, quizá no sea el mejor sitio para que te respondan; hay otros apartados en este blog más adecuados.

    Ok, Carlos B., por qué todo lo relacionamos con el dinero. La empatía no se conserva constante, se obtiene durante un tiempo determinado porque no se consigue de otros ni se encuentra por ahí para utilizarla a nuestro gusto, ya que no es algo que se guarde a la espera de ofrecerlo a los demás; no es necesaria una respuesta emocional del otro para ser empático, funciona unilateralmente; aparece inesperadamente y luego queda la sensación de un beneficio, un bienestar no propio. Uno no decide “echar este cable” emocionalmente a alguien; se identifica (bien o mal) la situación que vive el desconocido -o conocido- y surge esa imposibilidad personal de eludir la moral (que no trae consigo forzosamente la manifestación del acercamiento o ayuda) sobre la que se ha construido su ética (hay quienes defienden también la predisposición genética para que aparezca la empatía) a lo largo de su vida, ya sea o no consciente de lo que sucede cuando se produce la empatía. No es como la amistad que uno decide ofrecer a otro y es recíproca para que funcione, esta funciona por sí sola. La empatía no es cuantificable, pues por sentir empatía por una persona no necesariamente se siente por otra en la misma situación; es la… `fuerza magnética´ que atrae al ser humano (o animales) a estar, acompañar o compartir, a sintonizar la emoción de la experiencia del dolor propio con el sentimiento de sufrimiento ajeno; por supuesto que cuanto más pequeña sea la persona o animal o más ligado esté su aparente situación a la nuestra más posibilidad de `simpatizar´ se da. Se dice que el empático imagina la situación en ese momento, pero yo más bien diría que la reconoce ipso facto (¿se escribe así?) en lo ajeno, espontáneamente, por eso se presta emocionalmente al otro sin racionalizar la situación, porque conoce ese sufrimiento sin necesariamente haberlo padecido, o tiene esa reacción emocional no premeditada.

    Por supuesto, yo procuraría no confundirla con emociones o afectos como la simpatía, la compasión, el altruismo, el sentimiento de unidad de una determinada sociedad… al que se refieren las definiciones académicas de empatía, que personalmente opino que no se deben aplicar a la emoción de empatía como sinónimos; más que nada porque se suele usar la palabra empatía para referirnos a situaciones emocionales que no presentan este comportamiento admirable y sorprendente (sin ánimo de ofender comentarios) que se da en momentos puntuales y que puede no repetirse con todos las personas en la misma situación. Si la empatía no es una emoción inesperada e irracional provocada por el sufrimiento de lo ajeno –principalmente- y se convierte en un sentimiento (altruista o compasivo, que no hay nada malo en ello) que tratamos de proyectar sobre los demás de manera voluntaria, para mí ya deja de ser empatía y pasa a ser otro estado de emoción o u otro tipo de afecto de la conducta cultural adquirida independientemente de la predisposición genética o cultural.

    Oye, pues ni idea de este concepto, Ameba. Pues yo lo habría escrito como alasis, en vez de llamarlo alostasis, para esta habilidad de adquirir estabilidad emocional a través del cambio en las actitudes, que se produce por el entorno cambiante sin que repercuta negativamente en el cuerpo a ser posible. Aunque por lo que he leído parece más una adaptación consciente o un intento de adaptarse a las situaciones externas que generan estrés, para que no se produzcan o se minimice de manera consciente por el individuo que trata de adaptarse a los cambios; y se ayude a mantener ese otro proceso ¿automático? interno del cuerpo que también busca el equilibrio orgánico llamado homeostasis. Es decir, ¿que las reacciones negativas que provoca el entorno sobre el individuo (alostasis) influyen en la estructura interna y organización del organismo (homeostasis)? ¿Es así?…Vamos que la mala leche hace que te suba la tensión y ello repercute en el cuerpo; si se enfada uno demasiado durante mucho tiempo… Pero si la empatía es una emoción positiva funcionaría como liberadora de estrés, entonces, y mejoraría el control de nuestras emociones y por tanto el bienestar físico… Pero entonces, las cualidades como la empatía, también dependerían de la predisposición genética y cultural, y también podría ser un error que la exigencia del entorno nos obligue a ser empáticos y menos aún si la estructura interna del individuo no presenta la base genética para ser empático; ¿esa coacción social podría desestabilizar este equilibrio, estos dos procesos de estabilidad, a causa de la alostasis que se trata de revertirla en benigna, del entorno que presiona para ser empático aun si se siente que no se necesita serlo o no quiere serlo…?

    Seguro que si habláramos del amor estaríamos de acuerdo todos en que es necesaria la experiencia para desarrollar este estado emocional y sentimental de manera altruista hacia la persona que se ama, que aprendemos a amar con la experiencia; no veo porqué la empatía no puede tener este privilegio de aprenderse con el paso el tiempo, como cualquier otro sentimiento o emoción (si ya sé que me contradigo, pero es por el ejemplo). Yo pienso que si la empatía fuese congénita todos seríamos empáticos irremediablemente, y parece ser que no todos lo somos. Es muy posible que la educación, bueno, las experiencias sentimentales que se procuran donar a los hijos a lo largo su crecimiento, influyan muy poderosamente sobre las emociones adultas, luisa, no me parece justo que porque uno no pueda dar un abrazo con dos brazos sea mejor persona una que tiene dos. Que no sea empático, no quiere decir que no tenga sentimientos hacia lo ajeno, mujer.

    Lo que sí parece claro es que la empatía es un vínculo de unión entre semejantes que no está presente en todas las personas (y no pasa nada por no ser empático; se puede ser simpático, amable, generoso, altruista… qué sé yo), una de esas conexiones emocionales que se producen a un nivel más inconsciente que consciente, necesario para reconocer el dolor ajeno de alguien como propio y actuar en consecuencia de manera casi instantánea, un reflejo emocional del cerebro y de su experiencia. Un enlace emocional que refuerza la idea de que el individuo por sí solo es importante, tanto como el grupo, pues nadie puede nada solo. A lo mejor no es solo el amor lo que mueve el mundo.

    En fin, hasta otro día.

  3. Yefria:

    Balsa dice:

    Pues parece ser que los psicópatas tienen ¿desarreglos o carencias? ¿físicas?, ¡químicas!… en determinadas partes del cerebro (o puede que en el alma).

    Un psicópata no es un enfermo mental y está demostrado. El psicópata es una forma de ser, de personalidad maligna, que disfruta haciendo sufrir. El psicópata es así. Se llama personalidad psicopática. Se produce en la infancia, por eliminación de autoestima, por eso cuando hay un psicópata, hay antecesores como él. NO ES GENÉTICO. Copia conductas.

    Se puede decir que precisamente por esa ausencia de elementos son considerados psicópatas (vamos, ¿que no son responsables de sus actos?),

    Son absolutamente responsables de sus actos POR LEY. Pero ellos nunca se responsabilizan, aunque son perfectamente conscientes de cómo son, ellos lo ven normal ser así. Al ser hipócritas niegan todo. Sus actos persiguen un fin, pero para los psicópatas los demás son cosas, no son personas y los utiliza para conseguir lo que desea. Sus habilidades son hacer sentir pena, culpa, utiliza la insistencia, la mentira. Es el mal personificado, cin remordimientos ni conciencia. Los psicópatas organizacionales son COBARDES, por eso no harán ningún acto que los pueda incriminar, pero son considerados ASESINOS, ya que inducen al suicidio.

    de hecho creo que estas investigaciones científicas tienen cada vez más relevancia en estos temas y su ¿aplicación en la justicia?

    Son IMPUTABLES POR LEY. Porque son conscientes de lo que hacen.

    Qué importancia tienen los genes y su influencia en el comportamiento no esperado de una persona dentro de unas quebradizas `expectativas´ sociales. Pues no puedo responder porque no lo sé.

    No tienen quebradizas expectativas sociales, los psicópatas organizacionales o perversos narcisistas son seres muy sociales, ya que NECESITAN de los demás, los otros son sus herramientas, sin los demás no son nada. Para la difamación, para malmeter, para la calumnia necesita de una red social, familiar, etc… Los psicópatas necesitan de un entorno, unos por ignorar quienes son, otros psicópatas que se unen por los mismos intereses (son psicópatas también). Los podemos ver en las películas constantemente, en los malvados que se hacen pasar por buenos y convencen a otros de que la víctima es la mala, lo hace porque proyecta en la víctima lo que son ellos.

    Los psicópatas organizacionales o perversos narcisistas son los seres más comunes que existen, están en prácticamente todas las familias, en el trabajo, en nuestra sociedad, de todas las edades, de ambos géneros. Son los seres más comunes.

  4. Marta:

    Hay una enfermedad, llamada alexitimia, que para mi es lo contrario de la empatia. Es la incapacidad de expresar los sentimientos a los demas
    ( aunque parece que si los tienen)
    Personas “secas” incapaces de dar un abrazo, o decir un tequiero.
    Algunos, si pueden dar ese cariño a los animales, pero no a las personas, se sienten ridiculos demostrando amor.
    Es triste pero cada dia hay mas ¿ no os parece?

  5. Emma:

    Buenos días Sr. Punset:
    En de la empatía totalmente de acuerdo, pero ¿Hay alguna explicación científica a por qué falla o a por qué algunos parecen no experimentarla? Sentimos lo de Libia a esta altura de la evolución pero poniendo un ejemplo muy sencillo ¿Qué empatía tienen algunos de los políticos actuales inmersos en sus intereses y en plena corrupción de las penurias de muchos de los ciudadanos a los que representan?
    No se, la empatía existe pero no creo que pueda demostrarse que esté en todos.
    En cuanto al pienso luego existo en el pensando en un recién nacido, carente de lenguaje y cuyo pensamiento no puede estar aún muy formado creo que podría decirse siento luego existo.
    Tampoco entiendo por qué dice que es a gracias a la ciencia que se sabe sino que la ciencia simplemente y cuando puede confirma lo que hay. (Perdonen si suena a disparate)
    Saludos

  6. Emma:

    Pienso sencillamente que no todo el mundo tiene empatía porque si fuese así no existiría la crueldad o en menor grado, la indiferencia que muchas veces existe hacia personas en situación de dificultad.

  7. Lulù Mazzucco:

    La humanidad es una y es imposible estar a salvo de forma aislada.(Reg)
    Totalmente de acuerdo, somos un todo y si procuramos dar lo mejor de nosotros a otros, sin duda es una forma de conectarnos y lograr un mejor entorno para vivir.
    La empatía quiénes la sentimos, es congénita, no adquirida con el paso del tiempo y la experiencia.La llevamos dentro queramos o no queramos. Me gustaría saber dónde está localizada en nuestro cerebro …(Luisa)
    Los escritos de Nichiren Daishonin (Japòn, 1237) hablan de “una mente pulida es el corazòn, el dominio de la mente con minimizaciòn de instintos de odio, egoìsmo, ira..oscuridad fundamental, conduce a una mente dominada por el otro lado del ser humano, altruismo y amor compasivo para si mismo y para otros. Por ahì va la cosa..busquemos allì..!
    No es cierto que el alma sea algo distinto del cuerpo; el pensamiento, del cerebro; el dolor ajeno, de la sed; la empatía, del hambre. Se diría que nuestro organismo supo anticipar mucho antes que la moderna neurología que no estamos divididos en dos elementos separados. El cerebro reacciona ante una injusticia social o el dolor ajeno como si se tratara de una inflamación producida por una herida o de un desfallecimiento por falta de comida. (Sr. Eduardo Punset)
    La ciencia de su mano atesora al ser humano, con calidez y profundo respeto en cada uno de sus artìculos, piezas de colecciòn que enriquecen vidas…. agradecida y con su permiso lo incluirè en mis blogs favoritos !

  8. Pep Peragón:

    53. Yefria:
    Existen aproximadamente 70.000.000 millones de psicópatas en el planeta (1% de la población mundial) pero lo más común es no serlo.

    Lo que sí es cierto y preocupante es que el sistema está diseñado para que lo controlen y triunfen los psicópatas, y ese es uno de los motivos del porqué “el mundo de los hombres” resulta tan “INHUMANO”.

    Un saludo,

    Pep

    http://nuevaconscienciacriticadeespecie.blogspot.com/

  9. Balsa:

    Hola, Yefria.

    Yo no sé si un psicópata nace o se hace, solo comento por encima lo que leo o escucho en medios de divulgación. Los psicópatas nacen y se hacen. Para los que nacen, existen diferencias neurológicas (o eso dicen algunos como por ejemplo en el Instituto de Psiquiatría de King`s College allá por 2009), conexiones defectuosas entre la parte del cerebro que lidia con las emociones y la que maneja los impulsos y toma decisiones. Se dice, también, que gemelos criados en condiciones ambientales bien distintas desarrollan la misma psicopatía (no hay que asociar la palabra psicopatía a conductas exclusivamente extremas). Las patologías tienen orígenes diferentes: psicológicos, ambientales (como bien dices también se aprenden) y biológicos… (No sé si hay más). Digo que los genes influyen porque así parece ser también; el entrono social no parece influir en todos los casos. Si este Instituto u otros nos dicen que sí puede ser de origen biológico, no se puede racionalmente asegurar tajantemente que todas las psicopatías se aprendan. Por supuesto que los afectos, el contacto emocional y su correcto aprendizaje son de vital importancia para una mente sana en un cuerpo sano y más si este no lo está. Quizá sean trastornos funcionales de los órganos, en vez de trastornos del mismo órgano, pero esas funciones, ordenes, resultados… parten de los órganos sanos, o alterados durante o posteriormente a su desarrollo aunque puedan ser de origen psicológico; algo orgánico podría no funcionar correctamente; la mente necesita del cuerpo también.

    Las quebradizas expectativas sociales son por ejemplo la ley, que ya me contarás si no se ve obligada a cambiar -en parte- por los descubrimientos científicos en la historia. ¿Cómo saber si un psicópata actúa por voluntad propia libre de alteraciones físicas o químicas de su organismo y, aun cuando sean funcionales, cómo estar seguros de que esa alteración funcional, receptora o impulsora, no parte de un sistema nervioso mal construido o mal desarrollado “visiblemente”, incapaz pues de procesar bien los intentos de implantar socialmente una buena conducta en el infante, ya sea porque los receptores o efectores, ganglios, neuronas, células, circuitos nerviosos… no estén correctamente hechos? Las mediciones y experimentos que se hacen en estos campos a través de aparatos, demuestran (yo no sé si es cierto o no) que les falta tal agente o reacción química, carecen de tales conexiones neuronales en el cerebro, etc., que hace que tengan estos comportamientos; o una mayor predisposición a ellos debido a una incorrecta influencia ambiental o psicológica y se acentúe una personalidad psicótica y se vuelva inestable o incontrolable para la persona. Precisamente, por eso no debe ser sencillo aceptar el concepto de “por voluntad propia” y aplicarlo a la justicia y sentenciar en consecuencia los actos que se comenten en contra de la sociedad. Si por el motivo que prefieras ellos se “ven” normales desde un punto de vista psicológico o ambiental, moralmente no es lícito tacharles de psicópatas, porque no fingen voluntariamente algo que no son ni hacen nada que ellos consideren normal, ya que consideran que su comportamiento es normal o connatural a su forma de ser, y es el otro el que actúa diferente, porque copia el comportamiento de la mayoría. (Pero como socialmente se acepta una conducta por la mayoría, resulta que el “hipócrita” es el falso). No es mi intención entrar en juicios morales porque dependen de la cultura social adquirida y de la racionalidad abstracta de las personas así como de su empatía o `inteligencia emocional´, pero si hay un lastre orgánico no se juzga la conducta psicópata del individuo sino que se condena la biología del individuo; o lo que es lo mismo, la justicia también tiene derecho a decidir, entonces, condenar la naturaleza de la herencia genética, casi nada. Como que culpabilizar de algo a alguien fuera fácil si estamos tan condicionados también por los genes.

    ¿Si no entiendo mal, para ti cualquier psicopatía es aprendida solo por la influencia de las conductas de las personas que las rodean en su crecimiento, o incluso en el embarazo? Las conductas aprendidas no se vierten necesariamente en el comportamiento social del adulto al relacionarse; puede que se tengan en consideración mental cuando pensamos antes o durante una acción, pero no por ello actuamos bajo estas premisas heredadas del aprendizaje social.

    Ahora bien, si te refieres a esa clase de enfermos “voluntarios” que prefieren hacer mal y que no entiendo que sea a los que se refiere Cristina, pues supongo que tienes razón hasta el punto en que la justicia no se equivoque en descifrar si es trastorno biológico, psicológico, ambiental o libre albedrío; pero ni aún así puedo estar de acuerdo con tu comentario o con un especialista cualificado que opine que las psicopatías no puedan ser heredadas o biológicas sino aprendidas por contacto social. No en vano, si todo lo que se lee en este blog de descubrimientos científicos es cierto o, al menos, susceptible de aceptación científica por la duda que existe a la hora de afirmar algo, no se puede negar categóricamente que la genética no influya en el comportamiento de las personas: si se producen afecciones hereditarias de carácter biológico no veo por qué no pueden ser también de carácter psicológico o conductual, si la consciencia se da en el organismo y no fuera de él. Si hay predisposición biológica y de la biología emana la consciencia es irracional aseverar tajantemente que no se pueda producir predisposición sobre la psique; si hoy por hoy no hay duda acerca de que los genes, su memoria y capacidad de transferencia entre generaciones no solo es correcto sino que ya se anulan ciertas enfermedades hereditarias eligiendo genes en la fecundación; si no podemos sino doblegarnos a asumirlo, no me cabe duda de que estos también tienen influencia en el desarrollo de las personalidades, al menos una parte de esta personalidad es, o puede estar influenciada por estos. Se considera que las personas son normales, ese 99% de la población, (gracias, Pep Peragón); pero fíjate, los psicólogos, me imagino que dado el modo de vida de la sociedades desarrolladas, consideran que ya nadie es normal (o lo que antes se consideraba normal) pero no por ello somos psicópatas, (o sí, porque ¡anda que! tener bombas apuntando a otros, y encima nucleares; se cambien balas por pan; se establezcan… y tan amigos). Van cayendo dogmas, parafraseando Punset, en un mundo movido por la constante lucha entre la cabezonería biológica y la incertidumbre racional -o mejor sería ironizar con el cambio de adjetivos.

    Como ves, a mí también me cuesta cambiar de opinión, jejeje. Este Punset, en qúe lios nos mete.

  10. sigoaisa:

    Yefria 53.

    Completamente de acuerdo con la descripción de psicópata y de que es un comportamiento adquirido que emerge desde la infancia por la falta de autestima ofrecida desde el entorno familiar y además socializada como patrón de comportamiento, es una descripción de diana. por lo que conozco el modelo se reproduce al pie de la letra. Y me pregunto si es posible romper el círculo para evitar que siga heredándose de padres a hijos el mismo patológico patrón de comportamiento.

  11. ALFONSO SANTOS GAYOSO:

    Desde hace unos dos meses mi mujer debido a una enfermedad, tiene frecuentemente fuerte dolores de barriga/estómago acompañadas de
    fuertes diarreas.
    Desde el primer momento le atiendo yo diariamente acompañándola al hospital cuando lo necesita.
    Pues bien, en casi todas las ocasiones los dolores y/o diarreas las padezco yo casi al mismo tiempo. He tenido que dejarla en algún momento para ir yo al cuarto de baño por el “fuerte apretón ”
    He leído mucho de la empatía pero no he visto nada que se relacione un dolor con otro, y si uno se va curando, la otra persona tambien se cura.
    ¿ puede ser esto empatía ?. ¿ la empatía puede ir de mi mujer a mi o va de mi a mi mujer ?,
    Está definido el camino que tiene que llevar ? o puede ir en cualquier sentido.
    En alguna ocasión cuando mi mujer es curada en el hospital a mi me desaparece todo síntoma de dolor.
    Espero me haya explicado bien.

  12. Pet:

    Poco lioso Eduard el articulo, retorcido y despistante, seguro no era tu día.

  13. rafael:

    no me gusto porque yo queria reflexiones

  14. Aurelio:

    Qué manera de manipular!! Si el autor tenía la intención de hablar del conflicto de Libia de pasada para luego adentrarse en los estímulos sensoriales de las personas.Creo que lo ha hecho mal. Qué se puede espera de un vocero del poder como es el señor Punset.
    Un saludo.

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