Autor: Eduard Punset 1 octubre 2007

Todo el mundo –o casi todo– acepta que somos tetrápodos y que venimos de los primates sociales y anteriormente de los reptiles. Pero a muchas personas les cuesta creer que sus predecesores fósiles eran peces como los celacantos o los peces pulmonados. Y, sin embargo, nos seguimos pareciendo mucho a los peces.

Compartimos muchas de sus características, como las mandíbulas, por ejemplo. Nuestros brazos y piernas son, simplemente, aletas modificadas que terminan en dedos. La mayoría de los científicos está de acuerdo en señalar al pez pulmonado como el pariente vivo más cercano a todos los tetrápodos en general, y aquí se incluye a los anfibios, a los reptiles, a las aves y a los mamíferos –entre los que estamos incluidos–.




Selección de fotos de tunicados de distintos usuarios de Flickr.
Los tunicados fueron los primeros en desarrollar un cerebro que permitía
a sus larvas buscar un lugar donde fijarse y madurar. Una vez instalados
en la seguridad del lugar elegido, el tunicado absorbe su cerebro.

Esta historia empezó hace unos 300 millones de años, cuando una clase de peces pulmonados decidió salir del mar y afincarse en tierra. En realidad, los tetrápodos eran peces bastante discapacitados por sus extremidades, ya que no podían nadar de forma eficaz como los otros. Se arrastraban por el barro y eran una presa fácil de los grandes ejemplares que vivían en el agua con ellos. Por ello, es más correcto imaginarse a los tetrápodos escapando del agua en lugar de conquistando la tierra. Se fueron porque no les convenía el entorno al que estaban acostumbrados.

A mis amigos emprendedores les pongo, a menudo, el ejemplo de la voluntad de cambio de los peces pulmonados cuando vieron que su entorno no les podía cobijar con posibilidades de sobrevivir. “Estos peces –les digo– no dudaron en cambiar de profesión y sitio cuando vieron que las cosas les iban mal. ¿Por qué no hacer lo mismo, en condiciones parecidas?”

Cambiar de lugar y de profesión no sólo será muy importante en el mundo multidisciplinar que estamos anticipando, sino que también lo fue en el pasado. Es fascinante descubrir que el cerebro nació, precisamente, para permitir a las larvas de los tunicados encontrar el lugar adecuado donde iban a fijar su residencia en su etapa de adultos. Aquel antecesor de nuestro cerebro les permitió orientarse en el espacio para vivir una vida adulta sin moverse. Una vez instalados en la seguridad del lugar elegido, absorbían su propio cerebro porque ya no lo necesitaban.

Mucha gente y, sobre todo, muchos funcionarios se comportan de forma similar a los tunicados. Una vez instalados en la seguridad, se diría que absorben su cerebro y dejan de pensar en otras posibilidades de innovar. Esta actitud es peligrosa para ellos mismos y para el colectivo en el que están insertados.

Ilustración de F. Pinillos
Deberíamos aprender a cambiar de lugar -como
nuestros antepasados peces pulmonados- cuando
el ambiente es hostil. (Ilustración de Fernando
Pinillos
.)

¿Cuáles son las razones del éxito en términos evolutivos? Es peligroso responder a esta pregunta, sin antes haber definido el éxito. ¿Consiste el éxito en la pura supervivencia o en profundizar en la diversidad de conocimientos y escenarios para ser capaz de sobrevivir en más de un entorno?

Una posible respuesta sería que el éxito es la supervivencia. Pero el celacanto ha sobrevivido millones de años y sólo quedan una o dos especies de celacantos. Lo mismo sucede con la babosa de mar. La falta de diversidad los hace muy vulnerables y, por ello, lo increíble no es que los celacantos puedan sobrevivir, sino que hayan sobrevivido. No han tenido éxito, sino que, simplemente, han sobrevivido.

Las grandes extinciones ocurridas a lo largo de millones de años sugieren que nuestra presencia aquí es temporal, como la de cualquier especie que haya existido antes de nosotros. La extinción es para siempre, no hay nada que pueda regresar. Pero la desaparición se puede retrasar cambiando de oficio o de lugar. Garantizándonos una mayor diversidad.

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61 Respuestas to “Qué hacer cuando el entorno es hostil”

  1. Arantxa Merida:

    Hola yo pienso que cuando uno esta bien es el mejor momento de seguir buscando y avanzando, cuando uno esta mal su objetividad depende de la presión a la que este sometido y muchas veces las decisiones o búsqueda en ese estado no son afortunadas.Arantxa Merida Interiorismo.

  2. Rodrigo:

    El paso del tiempo, inexorablemente produce cambios, la capacidad de adaptación a los mismos, es la clave del “éxito”. Pero ¿Qué es el éxito? Es relativo, vacío, enfermizo y turbador; no creo en el éxito como tal, sino en subsistir haciendo las cosas en las que creo y para ello, una máxima es ser nómada, caminante de arenas, inquieto, cambiante, versátil… no caer nunca en el acomodamiento, pues es la gran trampa donde envejece el alma…
    ¿Quién se ha llevado mi queso? de Spencer Johnson a los acomodados, para hacer examen de conciencia.

  3. Iban:

    Bueno, yo en un entorno hostil me crezco, y me los como, por que seguramente me infravaloran, es lo que tiene el ambiente hostil.

    Laura me gusta mucho como piensas, me atraes. XD

    Besoss

  4. Francisco Caballero:

    Tremendo, si no podemos adaptarnos al entorno, o el entorno no se adapta a nosotros tenemos que buscar soluciones, alternativas, para cambiar, permitir la diversidad nuestra y no correr el riesgo de desaparecer. Luego convertirnos en seres acomodados, no innovadores supone correr un riesgo tremendo, absorber nuestro cerebro como si ya lo hubieramos hecho todo, eso es riesgo de verdad a nivel profesional y colectivo.

    Tremendo, tremendo y genial Eduard abrazos

  5. Iban:

    El ambiente hostil es incluso el lugar donde nacemos, ya que es un lugar perfectamente delimitado y estructurado que no deja lugar a otra alternativa, entonzes se convierte por si mismo en hostil, pondré un ejemplo:

    El hombre no nace libre y los que le rodean, asumen el derecho a decidir por el su religión y su condición, tanto como su nación, la obligación de ser de un país en concreto es un derecho abusivo que cometen los estados con demasiada ligereza,
    nadie debería morir por ello.

    Pero en un estado de crisis y guerra el propio entorno que nos ha visto crecer se convierte en nuestra trampa y la identidad impuesta en nuestro pasaporte hacia el exterminio, en mi opinión, dejar de ser de ninguna parte es el primer paso hacia la libertad, ya que el mundo a cambiado mucho desde 1945, existe internet, y este lugar en ninguna parte es el único “estado” que realmente tiene algún sentido, ya que es colectivo y no es restrictivo, si empezamos por aquí quizás logremos que nuestro entrono directo el que mas cerca nos toca, sea mejor y mas sencillo.

  6. INHOR:

    quisiera compartir una revelación que he tenido desde que estoy aquí, esta me sobrevino cuando intente clasificar nuestra especie, vera me di cuenta que en realidad no somos mamiferos, todos los mamiferos de este planeta desarrollan instintivamente un logico equilibrio con el habitad natural que les rodea, pero los humanos no lo hacen, se trasladan a una zona y se multiplican y siguen multiplicandose hasta que todos los recursos naturales se agotan, asi que el unico modo de sobrevivir es escediendose a otra zona. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón, ¿sabe cual es? un virus.

  7. Joho:

    Lo que pongo en cuestión es la evolución hacia la extinción del ser humano, y precisamente en ella uso dos términos contradictorios porqué creo que existe un punto ventajoso que tiene el ser humano frente a ello: la conciencia. El hombre es consciente de la extinción de muchas más especies que la suya propia y lucha contra ese final común en ambas. En nuestra propia naturaleza cabe destacar el principio de la filosofía y de la curiosidad humana: el desconocimiento. Luchamos cada día, en cada minuto, por conocer más y más aunque sabemos que jamás tendremos el saber absoluto. En todo caso, centramos nuestro interés en aquello que más nos conviene, cómo vendría a ser nuestra propia evolución. Por eso me permito creer que estamos “destinados” a una evolución más mecánica y genetista la cual se caracterice principalmente por las prótesis y los añadidos, formando así una nueva especie más autómata.
    Es una posibilidad, aunque siempre habrá quienes luchen contra el mecanicismo.

    En cuanto al anterior comentario:
    Soy algo escéptica frente a esa naturaleza viral de la que habla Inhor, ya que la diferencia entre todo ser vivo y un virus es la vida. La vida implica un corazón que late y reparte sangre por todo un organismo, un corazón controlado por impulsos nerviosos provinientes de una masa encefálica. Así pues, creo que el ser humano puede que sí tenga una parte viral en su naturaleza, pero me decanto, de nuevo, por otorgar sus calidades a su propio cognos. Hemos evolucionado de una forma sobresaliente frente a todas las otras especies conocidas hasta ahora y debe de ser por algo, algo de lo que ni nosotros mismos tenemos conciencia. Parece contradictorio, pero quizás no hemos evolucionado tanto aún cómo para entender nuestra propia naturaleza.

    Joho

  8. Julio Baralt:

    Entre tantas repuestas inteligentes, yo solo se que no se nada

  9. Apuntes Públicos :: Cuando el mundo es hostil:

    […] Interesante artículo de E. Punset, Qué hacer cuando el mundo es hostil. […]

  10. Shikilla:

    Digo yo, como funcionaria y “tunicado” o “tunicada” y dado que no voy a cambiar de profesión, merced a lo que me ha costado sacar la oposición y más según está el panorama, aún absorbiendo mi propio cerebro, ésta que he elegido, me obliga a trasladarme a lugares en los cuales debo adaptarme, su modo de vida, su paisaje, el entorno unas veces hostil y otras no, distintos departamentos, distintas funciones, con lo cual, creo que el ejemplo del funcionario no es acertado. Hoy en día, son pocos los que se acomodan, si es que quieren progresar en la carrera administrativa.

    Tal vez sea mejor ejemplo el de los políticos que se eternizan en sus poltronas. Esos sí que, una vez instalados, perpetúan esa inmovilidad y absorben el cerebro, muchas veces incluso el corazón.

    Saludos

  11. 'El Hormiguero' se perdió la primera clase de Zoología:

    […] Qué hacer cuando el entorno es hostil: Blog de Eduard Punset […]

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