Todo el mundo –o casi todo– acepta que somos tetrápodos y que venimos de los primates sociales y anteriormente de los reptiles. Pero a muchas personas les cuesta creer que sus predecesores fósiles eran peces como los celacantos o los peces pulmonados. Y, sin embargo, nos seguimos pareciendo mucho a los peces.
Compartimos muchas de sus características, como las mandíbulas, por ejemplo. Nuestros brazos y piernas son, simplemente, aletas modificadas que terminan en dedos. La mayoría de los científicos está de acuerdo en señalar al pez pulmonado como el pariente vivo más cercano a todos los tetrápodos en general, y aquí se incluye a los anfibios, a los reptiles, a las aves y a los mamíferos –entre los que estamos incluidos–.
Selección de fotos de tunicados de distintos usuarios de Flickr.
Los tunicados fueron los primeros en desarrollar un cerebro que permitía
a sus larvas buscar un lugar donde fijarse y madurar. Una vez instalados
en la seguridad del lugar elegido, el tunicado absorbe su cerebro.
Esta historia empezó hace unos 300 millones de años, cuando una clase de peces pulmonados decidió salir del mar y afincarse en tierra. En realidad, los tetrápodos eran peces bastante discapacitados por sus extremidades, ya que no podían nadar de forma eficaz como los otros. Se arrastraban por el barro y eran una presa fácil de los grandes ejemplares que vivían en el agua con ellos. Por ello, es más correcto imaginarse a los tetrápodos escapando del agua en lugar de conquistando la tierra. Se fueron porque no les convenía el entorno al que estaban acostumbrados.
A mis amigos emprendedores les pongo, a menudo, el ejemplo de la voluntad de cambio de los peces pulmonados cuando vieron que su entorno no les podía cobijar con posibilidades de sobrevivir. “Estos peces –les digo– no dudaron en cambiar de profesión y sitio cuando vieron que las cosas les iban mal. ¿Por qué no hacer lo mismo, en condiciones parecidas?”
Cambiar de lugar y de profesión no sólo será muy importante en el mundo multidisciplinar que estamos anticipando, sino que también lo fue en el pasado. Es fascinante descubrir que el cerebro nació, precisamente, para permitir a las larvas de los tunicados encontrar el lugar adecuado donde iban a fijar su residencia en su etapa de adultos. Aquel antecesor de nuestro cerebro les permitió orientarse en el espacio para vivir una vida adulta sin moverse. Una vez instalados en la seguridad del lugar elegido, absorbían su propio cerebro porque ya no lo necesitaban.
Mucha gente y, sobre todo, muchos funcionarios se comportan de forma similar a los tunicados. Una vez instalados en la seguridad, se diría que absorben su cerebro y dejan de pensar en otras posibilidades de innovar. Esta actitud es peligrosa para ellos mismos y para el colectivo en el que están insertados.

Deberíamos aprender a cambiar de lugar -como
nuestros antepasados peces pulmonados- cuando
el ambiente es hostil. (Ilustración de Fernando
Pinillos.)
¿Cuáles son las razones del éxito en términos evolutivos? Es peligroso responder a esta pregunta, sin antes haber definido el éxito. ¿Consiste el éxito en la pura supervivencia o en profundizar en la diversidad de conocimientos y escenarios para ser capaz de sobrevivir en más de un entorno?
Una posible respuesta sería que el éxito es la supervivencia. Pero el celacanto ha sobrevivido millones de años y sólo quedan una o dos especies de celacantos. Lo mismo sucede con la babosa de mar. La falta de diversidad los hace muy vulnerables y, por ello, lo increíble no es que los celacantos puedan sobrevivir, sino que hayan sobrevivido. No han tenido éxito, sino que, simplemente, han sobrevivido.
Las grandes extinciones ocurridas a lo largo de millones de años sugieren que nuestra presencia aquí es temporal, como la de cualquier especie que haya existido antes de nosotros. La extinción es para siempre, no hay nada que pueda regresar. Pero la desaparición se puede retrasar cambiando de oficio o de lugar. Garantizándonos una mayor diversidad.







1 octubre 2007 a las 4:42 pm
Sin embargo, cuando nos referimos al ser humano siempre hablamos de cierta ‘resistencia al cambio’. ¿Es esto un resignación a la supervivencia o, peor aún, a la extinción?
1 octubre 2007 a las 6:43 pm
Totalmente recomendable la lectura de la primera parte de la obra “La rebelión de las formas. O como perseverar cuando la incertidumbre aprieta” de Jorge Wagensberg, un ensayo muy ilustrativo sobre los mecanismos de adaptación y supervivencia. La naturaleza nos da grandes lecciones, sólo es necesario observar a nuestro alrededor.
1 octubre 2007 a las 7:54 pm
No conozco a ningún animal que cambie de lugar cuando está cómodo en un sitio. En los humanos unos individuos tienen más resitencia al cambio que otros. Los cambios no sólo son para mejorar, también pueden ser para empeorar.
1 octubre 2007 a las 8:20 pm
El cambio siempre es producido por una necesidad de mejorar la situación. La situación “hostil para cualquier ser vivo radica en una fisura producida por una inestabilidad en su entorno”. Una inestabilidad en su entorno tiene como significado una cercanía a la “muerte” no solamente a su muerte física, sino que esta información a través de millones y millones de años se traduce en un perfeccionamiento de la “máquina” para adaptarse a su entorno.
No obstante, el entorno de los seres vivos es cambiante, lo que hace a su vez que su perfeccionamiento este igualmente redireccionado a ser moldeable para adecuarse a los nuevos cambios.
No debemos olvidar que la naturaleza siempre está haciendo pruebas, sea a través de mutaciones o, en particular, con respecto al ser humano, no solamente con mutaciones, sino con diferentes conceptualizaciones del entorno, como vive y entiende el grupo, sus relaciones con la sociedad, el grupo, la familia, la pareja, Lo que hace que aparezcan distinto pero en realidad en su subproducto de la variedad de pruebas que realiza la naturaleza mientras busca el sistema más perfecto que mejor resista en un entorno preciso.
Así pues, el funcionario es una búsqueda más de la naturaleza, ahora bien, el tiempo dirá si es perdurable o no. Si es necesario o no. Este hecho lo vemos igualmente en ciertos patrones que están siendo remodelados (el concepto de pareja…) o están cercanos a la extinción (el comunismo…) o eso parece.
De igual modo la naturaleza también hace que aparezcan seres con grandes deseos de comprender, o con altos deseos de notoriedad, o con grades deseos de ser un hombre rico e importante, o con grandes deseos de ser un artista reconocido, o con grandes deseos de disponer de una nómina fija cada mes… todo es cuestión de prioridades. Lo que a unas personas de proporciona felicidad y seguridad, no tiene porque ser lo mismo que para otras.
No obstante, cada una de ellas ha puesto a trabajar su creatividad para que se cumplan unos objetivos, en el caso del funcionario, entre otros muchos objetivos, es ser funcionario, esto hace que una vez se haya cumplido su deseo primordial con respecto a su “seguridad económica” se relaje, puesto que su intenso miedo ha hecho que busque la vía de supervivencia más segura.
La naturaleza se perfecciona pero siempre deja en la retaguardia especies. A lo mejor el funcionario llegará a ser una de ellas dada la importancia de la ley del mínimo esfuerzo.
1 octubre 2007 a las 8:48 pm
Hola:
Se dice que las matemáticas y la filosofía son las únicas ciencias que son puramente creación de la mente humana, pero… me gustaria si puede ser lanzar una pregunta al cyberespacio. ¿que ciencia no es una creación humana?, puede ser (de hecho, es probablemente…) que todo lo que alguien se plantea ya se lo ha planteado alguien antes, así pues, muchos descubrimientos se hicieron de una manera más o menos simultanea en el tiempo en lugares distintos, osea que el pensamiento converge, y las ideas también, es como si la ciencia tuviera trazado un camino “invisible” a la espera de que alguien diera el siguiente paso, en cuanto al ambiente, es cierto que cambiar de ambiente beneficia al celebro, y que si uno no cambia de ambiente el cerebro se atrofia, ya que deja de funcionar, pero la seguridad en el puesto es una garantia de potencia creadora, pues el cerebro no ha de invertir sus recursos a la supervivencia.
Además si el mundo no fuera cambiante, no necesitrariamos cerebro. nos valdria con la experiencia implicita del codigo genetico (de acorde a las actuales creencias en biología)
Saludos.
1 octubre 2007 a las 9:48 pm
La supervivencia a largo plazo de la raza humana depende de su habilidad para encontrar otro planeta en el que vivir, según dijo Stephen Hawking, pero tambien explicó las dificultades de semejante objetivo. Necesitaríamos desarrollarnos más para ser capaces de adaptarnos a un nuevo entorno y a una nueva situación o quizás encontrar vida más inteligente por ahí que nos enseñara el camino.
1 octubre 2007 a las 11:39 pm
Me encanta tu manera (si quiere su) de incitarnos a la deserción de ese punto donde nos hemos quedado anquilosados. Refrescante.
1 octubre 2007 a las 11:43 pm
Lista Roja de Especies Amenazadas 2007 dada a conocer por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza:
Según esta organización, fundada en 1948, que agrupa a 84 estados y 108 agencias gubernamentales y cuyos datos son aceptados universalmente por la comunidad científica, ya hay 41.415 especies en la Lista Roja, de las que 16.306 están amenazadas de extinción. Esto se traduce en que uno de cada cuatro mamíferos, una de cada ocho aves, un tercio de los anfibios y el 70% de las plantas evaluadas, están en situación de riesgo.
¿Qué decir ante tan abrumador informe? Me parece terrible pensar cómo la extinción que, de una u otra forma, parecía ser la consecuencia de una derrota total en la guerra, también ha evolucionado, convirtiéndose, en los últimos tiempos, multiplicada, en consecuencia de la paz. Son los países, salvando alguna excepción, que disfrutan de una paz y libertad mayores los que más contaminan, directa (consumo aquí) o indirectamente (produzco allí). Y así, las especies de la vida que antes dirimían cuerpo a cuerpo sus variaciones físicas, intelectuales o instintivas, están, ahora, sometidas a su destrucción masiva. Quizás cuando un salvajismo irracional extingue a otro se pueda hablar de éxito evolutivo de una especie, pero cuando el extintor de especies es el intelecto humano, culto y refinado, su falso éxito no es más que su verdadero fracaso.
Saludos
2 octubre 2007 a las 7:53 am
Quizás el eterno inconformismo veta nuestro sedentarismo.
2 octubre 2007 a las 12:07 pm
¿No fue Kuhn quien dijo que las revoluciones filosófico-científicas comienzan por la palabra “NO”? Cuando alguien pronuncia esa palabra es cuando implícitamente ansía el cambio en cualquier aspecto, y sólo siendo capaz de decir “no, hasta aquí” evolucionará la sociedad. Supongo que precisamente porque el ser humano es más capaz de decir “NO” que otras especies su evolución es mayor en el sentido social. Si yo digo “no quiero esto” es un primer paso para el cambio individual. Si muchos individuos dicen lo mismo, es un primer paso para el cambio social. Cualquier revolución comienza por una negación. La negación es el espíritu del cambio.
2 octubre 2007 a las 12:29 pm
los tetrápodos salieron del mar, los homínidos pre-erectus salieron de la arboleda, os homínidos erectus salieron de la estepa, y todos siempre por la misma razón: había mal rollo en casa. dentro de x años pasará otra vez lo mismo. llegarán invasores, depredadores, moscas tse-tse, desertización, inundaciones, lo que sea, y hala, a hacer las maletas. conclusión: emigrar mola a pesar del la morriña y el síndrome de ulises.
2 octubre 2007 a las 3:10 pm
El argumento sobre el que se susenta este texto, puede ponerse como mínimo en suspenso o duda. El texto se apoya en un símil entre la evolución biológica-natural y en concreto la animal, y ésta se compara o iguala a la evolución cultural-social, a través del concepto de “adaptación al nuevo medio” como modelo de triunfo y aumento de diversidad. Pero, debajo de esta idea subyace una premisa, que como mínimo no es explicada en el texto, y que destruye toda la argumentación.
Esta premisa,es que mientras la evolución natural es siempre la evolución de unos sujetos llamados “especies”, ya que es la especie la que se adapta a otro medio para triunfar o evolucionar, en la evolución cultural o social, el sujeto evolutivo es “el individuo” no la sociedad, no la especie. A no ser que hablemos desde la perspectiva Hegeliana. Entonces, la evolución cultural se funde con la evolución social, o en el caso de que miremos el problema ecológico del planeta. Pero lo que no se dice, es que para que triunfe la especie hacia un nuevo cambio evolutivo, deben haber previamente fracasado multitud de individuos de esa especie. Es decir, que el fracaso de muchos individuos, es el exito de la especie. Entonces, si hablamos en términos de profesión, oficio, lugar de residencia, como compara el texto, es lógico responder que el individuo hombre con oficio, lugar de residencia, etc., solo tiene una vida. Y esa vida es suya, como individuo, no como especie. Y no puede orientarla al fracaso, en pro del triunfo de su especie.
2 octubre 2007 a las 3:25 pm
me parece una estupidez ntentar adaptarnos a otros espacios(en lo que ha trabajo se refiere) pues seriamos meras maquinas artificiales dirigidas por los poderosos no digo que no este bien cambiar de ambiente pero no se le puede dar razones a empresarios para que destinen a sus empleados al extranjero y respecto a adaptarnos a otros planetas como dice hawnking yo creo que debemos mejorar estructurar y ordenar este caos que es nuestro mundo antes de contaminar con nuestra ansias de placeres y autolaceraciones a otros planetas dejandolos tal como hemos dejado el nuestro
2 octubre 2007 a las 4:38 pm
Hola a todos,
Ojalá fuéramos como esos peces pulmonados que abandonaron el medio hostil para colonizar otro medio que les diera mayores posibilidades de supervivencia, pero, ¿se imaginaban ellos que en ese nuevo medio tendrían mayores posibilidades de supervivencia? no lo creo, pero ellos carecían de una emoción o sentimiento que el ser humano si que posee: el miedo. Ese miedo, el miedo al cambio. Miedo del cual pienso que se aprovechan los grandes poderes capitalistas del mundo para dirigirnos: “…y si en este nuevo trabajo me va mal y me despiden o fracaso, ¿qué hago? tengo que pagar una hipoteca, un préstamo, mantener a mis hijos, etc…” ese es el miedo del que hablo.
Quizá la diferencia esté en que los peces pulmonados, al igual que otros muchos metazoos que tienen éxito en el camino evolutivo, o carecen de ese sentimiento de miedo o lo tienen pero están dispuestos a sacrificar su vida por el éxito evolutivo de la especie a la que pertenecen, quien sabe, lo que es seguro es que ellos no están sometidos al acoso neoliberal y neocapitalista de hoy día, en el que lo único que vale es el dinero y, tristemente, incluso mucho más que las personas y el pensamiento.
3 octubre 2007 a las 8:53 am
Por alusiones, como funcionario no puedo estar más de acuerdo con el texto del señor Punset (aunque, en mi caso, no me limite únicamente a ese empleo y haya buscado mecanismos para introducir innovaciones constantes).
Supongo que pesa mucho en la memoria del ser humano su extrema vulnerabilidad en el medio natural de épocas pasadas y por ello tiene una alta concepción del término “seguridad” que a veces le inmoviliza, magnificando los riesgos.
3 octubre 2007 a las 1:46 pm
cuando el entorno me es hostil yo siempre me levanto y me voy. me llamarán cobarde pero me da igual porque mi naturaleza no es alfa, soy omega-man.
3 octubre 2007 a las 4:33 pm
Soy argentino hace 5 años viviendo en España. Cuando el entorno es hostil… HUIR!!!!!!!!!!! Obviamente, a veces es triste y dificil pero no queda otra.
3 octubre 2007 a las 6:50 pm
y… qué no hacer cuando el entorno es hostil?. y qué hacer o no cuándo ese entorno hostil nos los hemos buscado nosotros?. Por qué buscar otros lugares, si volverán a ser hostiles?
3 octubre 2007 a las 8:47 pm
Si la respuesta del ser humano ante la hostilidad fuese la huida, el mundo estaría hoy bajo la bota de una dictadura única global. Y no lo está porque la inteligencia y la voluntad supieron aliarse para combatirla. Si de lo que se tratara al huir es de “alargar la vida”, habría que sopesar el precio a pagar a cambio, ya que parece peor no poder vivir la vida, por tenerla que vivir temblando de miedo, que morir en un instante enfrentándonos a quienes nos asustan o aterrorizan.
El mundo es en si mismo una esfera llena de adversidades y hostilidades continuas. Huir de una es ir a caer en otra.
En cuanto al reino animal, en general, debemos recordar que, según cuentan, los depredadores buscan siempre la más mínima debilidad o defecto en sus presas antes de elegirlas para comérselas.
Saludos
4 octubre 2007 a las 12:28 pm
La mayoria de los humanos somos un poco cobardes, tendemos a ir por los mismos caminos trillados, sólo aquellos aventureros que buscan un camino distinto (a veces mejores y a veces peores) son los que aportan mayor experiencia a la comunidad.A todos ellos gracias …
4 octubre 2007 a las 12:34 pm
¿que sabemos de los fenómenos atmosféricos futuros? Terremotos, sunamis, calentamiento global etc. ¿Que sabemos de la reacción de organismos ante semejantes cambios? ¿Que sabemos sobre la reacción de organismos malignos frente a ellos? ¿Que seguridad tenemos de que no habrá contaminaciones a nivel pandémico? (Ej. gripe aviar)
La emoción “miedo” tiene tres posibilidades
a) la lucha
b) la huida
c) la paralización
Hawking está pensando en esto cuando sugiere que deberíamos estar preparados.
Lo ideal sería no esperar a un “nivel de hostilidad” tal que llevara al miedo/pánico lo que nos permitiría actuar racionalmente en lugar de hacerlo por el impulso de esa emoción puesto que en ese caso las tres opciones podrían llevarnos a la aniquilación como especie.
4 octubre 2007 a las 1:52 pm
Me gustaría señalar, que si hablais en términos de “entorno” en realidad nos estamos engañando. Pues, el “entorno” como concepto fronterizo que está afuera del sistema, ha dejado de existir como tal. Es decir, creo sencillamente, que no hay diferenciación entre entorno/sistema, o para concretarlo: entorno hostil/sistema seguro. Eso, ya no es posible. No podemos seguir pensando en base a la teoría clásica de sistemas, donde el entorno queda afuera del sistema, defendido este último por una frontera que lo esteriliza a modo de laboratorio. Por eso, desde mi simple lógica, es absurdo plantearme la opción de “huir”. ¿Huir a dónde? si el entorno forma parte del sistema y el sistema del entorno. No hay puerta por la que huir, ni frontera en la que encerrarse. Ese es el precio de la globalidad, donde un problema local se convierte en global. Donde una nuve radioactiva en el extremo del planeta, el viento la puede transportar hasta nuestro portal de casa. Ese el modo de ver el terror de lo global. La amenaza, puede venir de cualquier punto, no hay centro, ni sistema, ni frontera, ni huída. Y esa amenaza incierta, es precisamente lo que conduce a algunos pensadores a hablar de “sociedad del riesgo”. El peligro es concreto, local, se puede situar en un punto, o sobre la figura de algo concreto, mientras que el riesgo es incierto, difuso, difuminado. Ese concepto de riesgo, es lo que aniquila la seguridad y la creencia en que todo el futuro es progreso, y en especial progreso gracias a la ciencia. La idea de riesgo rompe con el ideal ilustrado del progreso científico. Rompe también con la teoría clásica de sistemas. El asunto es ¿podemos pensar los problemas en este nuevo contexto?.
No me enrollo más.
5 octubre 2007 a las 12:44 pm
Es absolutamente evidente que en el momento que estamos viviendo la supervivencia queda mayormente garantizada cuanto mayor sea nuestra versatilidad para adaptarnos. Los cambios son vertiginosos. El tempo en el que suceden se exponencia si lo comparamos con la historia pasada.
Por fuerza las estructuras cerebrales van a modificarse. A evolucionar. La necesidad apremia. La recompensa de sentirnos más capaces cada vez que superamos estos avatares tan diversos que hoy en día se nos plantean merece la pena.
Queremos acabar con la postal monárquica pero seguimos apostando por los funcionarios. Que poca imaginación.
Gracias Eduardo.
5 octubre 2007 a las 10:09 pm
Qué cierto es el pasaje: “Mucha gente y, sobre todo, muchos funcionarios se comportan de forma similar a los tunicados. Una vez instalados en la seguridad, se diría que absorben su cerebro y dejan de pensar en otras posibilidades de innovar. Esta actitud es peligrosa para ellos mismos y para el colectivo en el que están insertados.”
Incluso “39escalones” lo ha confirmado.
Os recomiendo encarecidamente la lectura de “Los muertos vivientes”, de David Bolchover. Describe a la perfección a las personas que pasan las horas en sus oficinas, sin vida…
6 octubre 2007 a las 7:06 am
Cuando estudiaba una de las cosas que me impactó fue la imagen de aquel pececito que salía del mar arrastrándose en sus pequeñas protuberancias… ¡con lo inmenso, repleto y confortable que es el mar! era como el bebé que nace a un mundo mucho más hostil del que venía…
Pero será, tal como se apunta, que la vida necesita esos riesgos y esos sacrificios.
Yo me quedo con la idea de un despiste, una perdida de orientación, un tsunami… algunos organismos quedan fuera y por narices tienen que sobrevivir o morir, y sobreviven.
Al bebé no le da por explorar cuando han pasado los nueve meses, es empujado brutalmente, a su pesar, por el cuerpo que hasta ahora lo ha estado mimando y protegiendo. Y cuando esta fuera no tiene otra que usar esos pulmones que por cosas de la vida tiene…
Yo creo que si a lo que una persona se dedica es algo útil y creativo, es agradable de hacer y los demás reconocen su valor, puedes estar toda la vida haciéndolo que nunca te convertirás en un muerto viviente, al contrario, cada vez tendrás más maestría y, por lo tanto, más satisfacción y menos frustración. El “amargado” lo es porque nunca hizo algo que valiera la pena, ya el primer día de desempeñar la faena sentía en sus entrañas el aburrimiento, la conciencia de la inutilidad de su esfuerzo.
¿No será que nosotros somos exploradores de nuestra casa, y es lo que haremos allí donde el tsunami nos arrastre: delimitar nuestra zona y hacer mil expediciones dentro de ella?
6 octubre 2007 a las 3:51 pm
Hola Profesor, me encanta escucharte y no me cansaría de hacerlo nunca.
Estoy leyendo tu último libro (“EL viaje al amory estoy haciendo un viaje sorprendente. Me abre la mente y ahora con su libro también el corazón.
Empecé a ver sus vídeos hace unos meses (no consigo ver Redes en TV) así que te observo desde Youtube casi a diario. Tengo 23 años y soy de Zaragoza, estudio Bellas Artes en Salamanca y supones para mí un contacto con otras ciencias que me son necesarias, pero que ya no “me enseñan” en mis clases.
Me encantaría dirijirme a ti desde hace tiempo y he pensado en hacerlo muchas veces pero me sobran las ideas, las palabras se tropellan, me ruborizan y me bloqueo por un sentimiento de inexperiencia y miedo al ridículo que intento no escuchar mientras me atrevo a escribirte ahora mismo.
Por sus entrevistas y por el rumbo de sus preguntas, o temas de interés de los que se va apasionando, tengo la impresión de que parece buscar de todo lo que emocional, que parece irracional, la explicación lógica y científica. Me parece que ha llegado muy lejos y que su trabajo es valiosísimo para nuestra cultura, por que nos transmite a tiempo casi-real (posible gracias a este momento en el que la democratización de la información es mayor en Nuestra Historia) a todos los que vivimos en este tiempo, muchos y muy importanes descubrimientos.
Ahora bien, ya que me es posible acceder a ti desde este lugar, desde un punto de vista particular, me gustaría preguntarte si por más que buscas no tienes la sensación de que hay algo indescifrable para el cerebro, algo que ha estado en nosotros siempre y que quizá no hemos razonado por que no nos hemos parado a percibir.
Hay algo que me gustaría que uniera y es que tengo desde hace meses puntos inconexos de un “algo” que no sé explicar, pero que es, en esencia, que nuestra felicidad y nuestro afán por sobrevivir no es más que el gusto del hombre por disfrutar de la vida y de estar vivo. Creo que la búsqueda de la supervivencia es posible gracias a nuestros valiosos sentidos. Sospecho que nuestra evolución también ha ido caminando en la medida en la que hemos descubierto nustro ser y que hay un sentido para el amor al prójimo, pero también tiene que haberlo para el amor por uno mismo y el placer de sentir lo que la vida supone.
Los puntos de los que te hablo son estos (los tengo apuntados en una libreta y parecen no tener relación , aun así una corazonada me impulsa a nombrarlos): “Teoría Neoplatónica de la luz, hesicasmo, concepto de Om y número aúreo”.
Mi pregunta es. ¿En realidad ya somos perfectos?
Y otra duda: Existe una relación llamada Número Aúreo, o letra fi, que en representación geométrica es una espiral. ¿Qué relación existe entre ese concepto, los fractales y el Universo?
Espero que lea algún día estas líneas. Muchas gracias Profesor, por todo su trabajo y por su respuesta por adelantado (XD)
6 octubre 2007 a las 7:44 pm
Quizá nos quedamos estancados porque no reflexionamos sobre la impermanencia. Los hábitos que adquirimos, pensar que más vale lo malo conocido…. puede que, en el fondo, tengamos miedo, miedo al fracaso, miedo a no ser aceptados por otros, miedo a lo desconocido.
Efectivamente, nos adaptamos con más facilidad de la que creemos. Únicamente nos falta cambiar esa forma de pensar y, explorar dentro de nosotros para saber qué es realmente lo que necesitamos en ese momento. Puede que estemos bien o, sencillamente, nos dejemos llevar por la seguridad que no es tal.
Nada perdura y saborear la aventura de la vida significa también implicarnos en los cambios nuestros, aceptarlos y vivirlos.
La reticencia a ese cambio no tiene por qué estar en nuestra memoria ancestral o genética, simplemente puede resultar de experiencias propias o de los de nuestro entorno y hacerlas nuestras.
La evolución también consiste en cambiar el chip y, aunque cueste, el cerebro acepta ese cambio.
Un cálido abrazo
7 octubre 2007 a las 12:42 pm
A traves de mis experencias creo que la capacidad de rechazo a una situacion independientemente de su duracion va ligada a la capacidad de reconocerse a si mismo como ser humano y no como parte de la sociedad. Yo lo asocio a la consciencia… se puede ser agradecido de una educacion basica que nos han ofrecido nuestros progenitores pero solo uno mismo con el autoconocimiento puede reconocer en si la fortaleza para valorarse y decider que ambiente merece y cual no.
El cambio suele ser bueno si uno se dirige hacia lo desconocido, buscando… siempre algo mejor.
7 octubre 2007 a las 11:30 pm
Creo que laura a dado en el punto critico de la cuestion, por lo menos bajo mi punto de vista.
-¿porque nos sentmos implenos desde que nacemos?
-¿Donde y como aparece en el cerebro el concepto del Yo soy , o ese algo del que nos habla Laura?
-¿Que relacion con la natturaleza y nuestros movimiento psicologicos tienen el numero del oro egipcio (osea el numero aureo) , Pi y el mundo holografico de los fractales?.
-¿Es el observador lo observado?
-¿Que realidad tiene lo que observa el cerebro , y si carece de realidad porque esa carga emocional..estamos identificados , quizas , con unas sombras sin realidad alguna?
Estas y tantas preguntas son las que uno mismo ha de preguntarse para seguir teniendo una existencia real basada en el descubrimiento de si.
Muy bien Laura por entrar en el punto exacto hacia donde nadie quiere transitar.
8 octubre 2007 a las 1:53 pm
Por alusiones yo también y, teniendo en cuenta que le considero a Vd. un soplo de aire fresco en medio de la desolación cultural que nos rodea, le diré que resulta lamentable, Sr Punset, que desde sus páginas alimente prejuicios que por extendidos no siempre son ciertos, ni cuando se usa el término “muchos” para salvaguardar una opinión gratuita, un tópico, y que posiblemente tenga algo que ver con su experiencia como ministro. Por extraño que le parezca, los funcionarios y asimilados, con lo que nos queda de cerebro no absorbido cambiamos de trabajo dentro de la administración dentro de las posibilidades que los políticos (o expolíticos como Vd. cuando lo eran) permiten en la legislación, que siempre es ínfima. ¿No es posible creer, que más allá de seguridades, hay personas a las que les gusta y creen en la administración pública? ¿No depende de los politicos (o los que fueron políticos como Vd) el funcionamiento de administración? En realidad son los políticos los que gobiernan y los que siempre han colado a parientes y amiguetes en la administración, mientras que quienes accedieron a un cargo (vedado en la mayoría de los casos a los funcionarios) cobran sustanciosas pensiones a costa del erario público cuando cesan. ¿Ha renunciado Vd. a esa seguridad? Es que ya se sabe, siempre ha habido tetrápodos más tetrápodos que otros.El tópico, como se sabe, procede de la ignorancia y el desconocimiento de las interioridades de la administración
¿Hablamos algún día de la impotencia de los tetrápodos contra los abusos de las grandes corporaciones y sus burocracias laberínticas y de como los que trabajan para ellas han reabsorbido sus cerebros o seguiremos siempre con el recurso fácil y tan resultón de echar mano de los funcionarios y de sus burocracias que hoy por hoy son mucho más ágiles, sobre todo si se considera la empresa privada? ¿Hablamos de los servicios de atención al cliente de los grupos de comunicaciones? ¿O del abandono de las empresas eléctricas de sus funciones más relevantes? Si cada uno mira en el departamento de la empresa en que trabaja, por muy privada que sea, seguro que puede hablar de muchos compañeros que entrarían mejor en la idea de las reabsorciones cerebrales. En sanidad le puedo asegurar que apenas tenemos respiro y eso que nos movemos con las enormes limitaciones que nos proporcionan nuestros cerebros reabsorbidos y las siempre cambiantes indicaciones de los cargos designados como Vd. bien sabe. La búsqueda de seguridad se extiende a todos los los niveles de la sociedad ante la ferocidad de muchos aplaudidos emprendedores y, resulta que, la sociedad humana reproduce las mismas relaciones de ferocidad que la propia naturaleza. Cuando uno pasa ha cerrado el paso a otros, bien o mal, pero tanto el que lo ha hecho con buenas maneras como el que lo hace con malas artes están seguros de que “merecen” lo que tienen por encima de los demás. ¿No funciona así el liberalismo en la realidad y no como tratan de presentárnolos los que lo teorizan? La vena indivualista (los demás se las tienen que cortar) se abre paso de la mano de consideraciones evolucionistas de las que, como de costumbre, hay un icono con el que hay que acabar: el lamentable funcionario, barrera inexpugnable contra la libre empresa y la creatividad capitalista. Le recuerdo que las leyes no las hace el funcionario, pero es a este a quien le toca aplicarlas. ¿Adivina Vd. quién hace las leyes?
Al margen de esa cuestión baladí, no entiendo que se hable del advenimiento de un mundo multidisciplinar cuando queda claro día a día que se exige ser hiperespecializado y que está fabricando absolutos ignorantes en lo que se salga de sus especialidades. Se necesitarán individuos, sí, que sean capaces de poner en relación a los distintos especialistas de forma que se llegue a conclusiones interdisciplinares, pero el hombre del Renacimiento no tiene,desgraciadamente, mucha cabida en el mundo actual. Es de usar y tirar, pero es el primero que entiende los cambios que se avecinan.
Al margen de este pequeño inciso, que no he podido evitar me salga algo caústico -y es que cada uno es como es- le agradezco de nuevo esa pasión que demuestra por el conocimiento y el que lo comparta con nosotros.
Un contertulio decía que la “naturaleza hace pruebas” y estoy de acuerdo, pero lo que me inquieta es el porqué hace esas pruebas, con qué sentido. Es algo sobre lo que consideraría interesante debatir.
8 octubre 2007 a las 5:59 pm
Trataré de demostrar que la especialización no es más que un error, por no decir un fracaso evolutivo. Me explicaré, porque tiene migas la cosa, lo admito.
Tale usted todos los eucaliptos del mundo, y el koala desaparecerá.
Hay un sinfín de especies especializadas, que no sobrevivirían ante cualquier cambio en su medio, alimentación o temperatura ambiental, aunque éstos cambios fuesen inapreciables para el hombre y otros animales no especializados.
Me atrevo a incluir jocosamente el término “multiapañado”, para definir a ese otro gran grupo de seres vivos, que sin ser especialistas en nada, han conseguido sobrevivir a glaciaciones, hambrunas, epidemias, etc… gracias a su capacidad para adaptarse. (aún cuando una vez en el nuevo medio, hallase especies mejor adaptadas que él)
Extrapolando esto a la sociedad, podremos decir que un mundo poblado exclusivamente por matemáticos cuánticos que no sepan cazar ni recolectar, desaparecerá en una semana. Ni siquiera el que es sólo cazador sobrevivirá si no sabe recolectar, y viceversa, en tiempos y climas cambiantes y caprichosos.
Y si recordamos que las situaciones cambiantes y caprichosas son las páginas en que está escrita nuestra historia evolutiva, no será dificil adivinar porqué el hombre y la mayoría de animales deben su exitencia más a su calidad de “multiapañado”, que a su especialización.
Por supuesto que del médico solo requiero que sea especialista en curarme. Del economista solo me interesa que invierta bien mi capital. Pero es que a la historia evolutiva, ninguno de los dos le hizo falta.
Como dicen en mi pueblo: Prefiero ser como el maestro Liendre: Que de todo sabe, aunque de nada entiende.
9 octubre 2007 a las 9:07 am
bueno, en mi opinión no se está teniendo en cuenta que uno de los mecanismos más útiles a la hora de realizar un nuevo paso evolutivo han sido los “aliados casuales”, llámese virus, proteínas víricas o distintos mecanismos internos de los cuales se sirve la genética para alcanzar el éxito evolutivo.
en cuanto a la pregunta sobre si la comodidad es el principio del fin de la utilidad del cerebro, lo sería en aquellas especies con un bajo grado de complejidad neuronal, pero en el caso de los funcionarios (humanos), las trayectorias neuronales ya están trazadas y funcionan por “inercia”, con lo cuál o se ejercitan (deporte mental) o mueren por no ser útiles, y por tanto sí sería el principo de la desaparición del cerebro.
9 octubre 2007 a las 8:40 pm
Creo que ante un entorno hostil, en vez de huir deberíamos intentar modificarlo para q dejara de serlo, con el máximo respeto.
Gracias Punset, por todo lo que das.
10 octubre 2007 a las 1:02 am
yo estoy totalmente deacuerdo con el texto no creo q trate de imponer un camino a seguir, creo q simplemente sugiere y argumenta debidamente como han evolucionado las especies hasta ahora.
Creo q cometemos el grave error de tomar el texto y contextualizarlo en casos concretos..las especies han evolucionado así, puede ser q por mucho tiempo siga habiendo funcionaros y muchos de nosotros obtemos por acomodarnos lo máximo posible en el momento que nos ha tocado parte vivir pero formamos parte de una evolucion y dentro de esa evolución fuera de nuestras creencias tenemos un papel, y ese papel consiste en que cuando ya no podamos soportar en este barco busquemos otro, lo estamos viendo todos los días en nuestros televisores, el ser humano cuando la situación se convierte hostil…huyeee!! me remito al comentario de nuestro compañero argentino…creo q todos nos comportaríamos igual si el entorno se volviera realmente hostil: la verdad es q yo también prefiero q en el momento q me ha tocado vivir pueda conservar la estabilidad lo máximo posible y sobretodo q no sea a mi a la que le toque buscarse otro planeta para vivir…pero tengo claro q eso en algun momento llegara, venímos de una evolución seguiremos evolucionando….es inevitable…nos da pruebas el magnífico(bajo mi punto de vista y en respeto total hacia otras tendencias) Eduard Punset con este texto en el q nos demuestra q hace muchos millones de años ya lo hicieron una de las especies existentes en la tierra, aquellos peces q seguro se mantuvieron el maximo tiempo q pudieron dentro del agua, incluso muchas generaciones seguro q solo vivieron allí, lo vemos hoy en dia con la migracion en general…humana y animal…en definitiva de especies…y estoy segura q alguna dia a mi especie le tocara cambiar…o incluso podría llegar a extingirse si no se produciera esa adaptacion, todo ha cambiado mucho, cambia ahora y cambiara….espero les guste mi reflexión.
10 octubre 2007 a las 1:37 am
Es de agradecer hoy en día que alguien como usted haga ese buen trabajo de divulgación de un tema tan complejo (a la par que necesario) como es la ciencia. La cultura, en todos sus aspectos, es algo que debería estar al alcance de todos, ya no solo en cuestión de “ahí lo tienes por si lo quieres”, sino en cuestión de hacerla llegar, de hacerla interesante y asequible a aquellas personas con interés pero con, quizá, poca formación. Una idea realmente social de compartir el conocimiento científico. Realmente de agradecer que alguien se tome el trabajo y la molestia de despertarle a uno la curiosidad por este mundo tan maravilloso que nos rodea, y ante el que tan ciegos estamos. Es usted un tío grande, amigho Punset. El suyo es un trabajo necesario en estos tiempos que corren…
10 octubre 2007 a las 8:06 am
Hola Punset, siento no estar de acuerdo con esta exposicion.
Lo que ocurrió a los tetrápodos seria una historia parecida a esta:
– Un grupo de individuos sobrevivía en aguas poco profundas. Su capacidad de ser pulmonado le permitía emigras de charco cuando el actual quedaba seco. Seguramente era la única especie que podía hacerlo, lo que le permitía habitar un espacio totalmente libre de predadores y sin competencia con los alimentos (si fuera una presa fácil no hubiera sobrevivido).
- Un cambio brusco hizo que cambiase el ecosistema donde vivía este grupo, seguramente desecando la zona. Esto ocasiona mala alimentacion, fuerte competencia y muchas enfermedades.
- Una de estas enfermedades, seguramente por un retrovirus, le aporto un buen paquete de genes o, posiblemente, la reutilizacion de genes que ya tenia. Esta mutacion, por casualidad, le proporciono la facultad de vivir mas tiempo alejado del agua.
- Esta caracteristica, totalmente inutil hasta el momento, resulto una gran ventaja en las nuevas condiciones. Esto le permitio una rapida extension en este grupo de peces. Y aqui tenemos la especiación.
Los tetrápodos no decidieron conquistar nada y tampoco decidieron huir de nada. Estos peces no tenian capacidad de decision y si la tuvieran, adentrarse en la tierra solo les serviria para morirse.
Debemos pensar en la seleccion como en una ley física. No hay intencion alguna en una manzana que le haga acercarse al suelo.
Por tanto concluir que hay que ser cuidadosos al hacer comparaciones con la naturaleza, sobre todo cuando nos basamos en teorias erroneas.
Por tanto, ¿Cuales son las razones de que ciertas especies sobrevivan y otras no?
Comer casi de todo, tener una tasa alta de reproduccion y estar extendido por una parte muy grande del planeta. Ademas de todo esto, y principalmente LA CASUALIDAD.
10 octubre 2007 a las 8:21 am
Antes de comentar ………….;expresar mi admiración por el ¨superviviente¨ Sr.Punset , quién sin duda ha conseguido triunfar , y permitanme la licencia ,en este apartado que nos deja compartir.
Con respecto a su diserta he leido con atención ….;y se me antojan varias o al menos algunas cuestiones , seré breve.
Una reflexión se me antoja .Sin duda el pez pulmonado no era el igual que el conjunto de celulas que somos los mortales humanos . Digo esto ya que al leer algunos post se me han planteado una serie de cuestiones dentro de lo social y lo material. Si ante al adversidad , entorno negativo, hostil, impropio. La elección debe ser la ¨ Huida ¨ , para buscar – y no digo que sea fácil – un lugar en el que ¨hospedarnos ¨ ¨vivir¨y tener paz . Mi pregunta es ¿seria el mundo en el que vivimos igual al que tenemos hoy . Si se hubiese adoptado esa postura ? ¿ Acaso los valores y derechos . Como los democraticos , sociales , civiles y por supuestos fundamentales no se han conseguido a cambio de modificar un entorno hostil ? ¿ Que hubiese sido del pez pulmonado – y por definición de la evolución- si se hubiese adaptado al habitat que le toco vivir ? . Sin duda el pez pulmonado nada de esto se habria planteado …………..o si ???
Gracias a todos por estar aqui ¡¡¡
10 octubre 2007 a las 11:22 am
http://es.wikipedia.org/wiki/Dipnoi
solo recordar que el pez pulmonado existe ahun ,con sus aletas bulbosas las cuales les dificultan el nado ,pero creo que el administrativo que canvia de trabajo, es un cambio personal y no social como el de querer salir del agua para sobrebibir, ademas de la velocidad en que se produce, es como si me dices que un gato se ha ido de una casa por falta de comida y se instala en otra, o no por falta ,simplemente pork en una le dan pescado y en la otra pienso, todos los animales tienden a cambiar para buscar algo que no les pudiera proporcionar el 1º habitat ,pero quando ese cambio se produce en masa y durante largo tiempo se adaptan a ello con pelajes y demas ,pero no todos evolucionan , eso es lo que a mi me estraña cuando ,y lanzo la pregunta ,en que momento una especie deja de poder reproducirse con su especie subevolutiba ,en que momento dejamos de poder aparearnos con los chimpances y pasamos a ser hominidos en si ,si realmente geneticamente nos diferenciamos en tan poco, perdonad mi ignorancia ,
10 octubre 2007 a las 5:59 pm
Puede que seamos reistentes al cambio en tanto individuo, pero creo que como especie, y a lo largo de los tiempos biológicos, si tenemos que tender al cambio como mejora.
10 octubre 2007 a las 9:36 pm
La clave del éxito está ligada a la capacidad de adaptación a las nuevas condiciones del entorno. Así, los individuos que mejor se adapten serán los que sobrevivan y puedan dejar su descendencia.
Además, como la variabilidad está muy cotizada, si no llegan cambios habrá que ir a buscarlos; es entonces cuando en ese camino de búsqueda aparece el miedo.
El miedo arraigado en los genes, memes, es el peor enemigo para nuestra evolución. Nos acobarda desmimetizarnos y despuntar de la masa, sentirnos diferentes. Pero ahí está el truco, en la diferenciación. Intentemos innovar entonces, sumarnos al cambio, porque (aunque no lo creamos) podemos.
¿Y si somos temporales, por qué darnos tanta importancia? Juguemos con la Naturaleza, dejemos a un lado la rebeldía y sigamos sus pautas para no perder demasiado pronto esta partida…
11 octubre 2007 a las 1:45 pm
Hola a todos me considero como el pez del texto y me gustaría saber cuando alguien se encuentre en esa situación, quien se queda?
14 octubre 2007 a las 10:09 am
Hay unos seres que todos conocemos que absorven su cerebro antes de encontrar el entorno no hostil…
Creo que somos la única especie, que a parte de adaptarse o buscar un entorno menos hostil, también hace que el entorno sea menos hostil para la propia especie (y para el resto). Y lo peor es que estamos en casi todos los lugares de la Tierra, con lo cual no hay escapatoria. ¿Es el éxito evolutivo la supremacia sobre el resto de las especies? ¿cómo evolucionarán las especies más complejas si no hay entornos libres de nuestra presencia?
Puede que estas situaciones en las que existe una especie amenazante acelere la evolución del resto de especies más simples o con más posibilidades de mutación. Una de estas mutaciones puede traducirse en una epidemia mundial que elimine a la especie amenazante y restablezca la diversidad.
Puede que la falta de éxito de los peces pulmonados sea su gran salvación.
Saludos.
14 octubre 2007 a las 11:04 am
En eso radica mi vida en estos últimos años, en cambiar de entorno continuamente, en darme cuenta de mi alma nómada, incansable, sedienta de conocer nuevas culturas y de sentirme una “niña” que descubre sabores nuevos, palabras..costumbres…que hacen que me sienta viva, quedándome los meses(o años) que necesito en cada lugar, con dinero que ahorro aquí, en mis raices o trabajando allí donde voy. Con lo fácil y cómodo que sería quedarme aquí donde la gente ya me quiere y me conoce y yo a ellos y todo es fluido, conocido….pero mi alma se apaga….no puedo conformarme con un mes de vaciones al año, para mi eso no es viajar es trasladarse a otro lugar a hacer “el guiri”….Tal vez un día me vuelva sedentaria, tal vez no, sólo sé que la inercia mata la pasión de vivir….y yo me siento tan viva que la rechazo cual mosca cojonera, me sacudo la comodidad y empiezo a sacarme brillo a las alas.
14 octubre 2007 a las 9:43 pm
El ser humano ha llegado a un punto en que puede decidir si desea una vida de cambios y de readaptarse a diferentes situaciones, con el consiguiente aumento del saber, conocimiento y habilidades y también las dificultades y riesgos que ello conlleva; o de estabilizarse en una situación sin sobresaltos.
A la vista del comportamiento de la sociedad, la mayoria eligirá alcanzar una posición medianamente comoda y perpetuarse en ella, por la seguridad que implica pero teniendo que asumir el aburrimiento y su estancamiento.
Historicamente, la civilización egipcia es un ejemplo de mantener una ferrea situación de permanencia, de inmutabilidad; la griega lo sería de lo contrario. ¿Cual ha tenido y tiene mayor repercusión de ambas?
No debemos temer el cambio, tampoco buscarlo simplemente porque se produzca. Una solución entre ambas posturas sería el ideal.
15 octubre 2007 a las 10:48 am
Creo que entre todas las percepciones habituales que solemos tener, sobre nuestra especie, su adaptación, y su supervivencia, no solemos ser conscientes de que para nuestro ser y nuestra forma, todo aquello que consiga realizar una traslación en el tiempo, se aleja tanto de nuestra percepción, como distancia tenemos cuando observamos a un simio, o cuando un simio nos observa a nosotros. Quizá tengamos la percepción nuestra hacia él como algo tierno, pero la suya hacia nosotros debe tener una intensidad muy distinta. Basta apreciar un gradiente muy leve cuando alguien de generaciones anteriores (inicios del XIX) nos observa, aprecia la actualidad, y la diferencia y la distancia hace que sienta la llamada de su fin.
Quiero decir, que si convivieramos en nuestras formas, con la evolución que se lograse alcanzar, probablemente apreciariamos tanta lejania como para sentir incluso hostilidad, y quizá incluso una profundo desazón.
Creo que podemos teorizar, pero no interiorizar apenas un leve avance en el tiempo.
En definitiva, un entorno hostil provoca la diferencia, por adaptación o por traslado, y la diferencia, aún mínima, nos aleja mucho más de lo que creo que somos conscientes, de lo que ahora creemos ser nosotros mismos y nuestra compresión.
15 octubre 2007 a las 9:45 pm
Yo siempre pienso esto: si todo el mundo fuera como “el funcionario” que se queda atorado en su lugarcito cómodo, ninguna evolución tendría lugar en nuestra especie. Avanzamos por los cambios, porque alguien decide arriesgarse, tomar otro camino, investigar, salirse de la seguridad de lo conocido. Puede irle bien o mal, pero es experiencia ganada, seguramente la próxima vez no cometerá el mismo error. Es la naturaleza. Su cerebro genera nuevas conexiones.
Los avances científicos, en medicina, la tecnología, permitieron que hoy vivamos más tiempo, que disfrutemos más esta estadía. Todo eso se logró gracias a personas que no se quedaron sentaditas esperando, si no que salieron y tomaron riesgos, se enfrentaron a problemas, adquirieron experiencia, fijaron conocimientos, construyeron, proyectaron y AVANZARON.
16 octubre 2007 a las 12:21 am
No he podido leer los 45 mensajes, así que disculpad si repito algo. A quien le interesa la supervivencia de la especie? A mi con mi supervivencia y la de unos cuantos millones de afines me basta; la diversidad me sirve de poco y la extinción total me la pela. Aunque pueda parecer un pensamiento fascista, quizás desapareciesen algunos entornos hostiles si fuésemos menos o nos empeñásemos en no ser más.
16 octubre 2007 a las 10:23 am
La diversidad permite el equilibrio trófico en que vivimos. Si se redujera el número de especies entraríamos efectivamente en una nueva situación de equilibrio. Pero en ese escenario nada garantiza que podamos mantener nuestras condiciones de vida. El problema no es para la naturaleza, es para el ser humano. Si el entorno varía antes de que nosotros podamos adaptarnos lo vamos a pasar menos bien que hasta ahora.
Una pregunta al Sr Punset. Por qué le llaman evolucion a los mecanismos de adaptación. El término evolución implica una dirección y la adaptación implica múltiples direcciones. ¿NO?
cuantics.blogspot.com
17 octubre 2007 a las 2:15 pm
Soy de los que piensan que cuando las cosas están bien, es mejor no cambiar nada.
El artículo es para leerlo y pensar. Quizás nos estemos equivocando?
18 octubre 2007 a las 11:00 am
La diversidad permite el equilibrio trófico o es el equilibrio trófico el que permite la diversidad? Sea como fuere no podemos deducir qué es lo que va a pasar si lo cambiamos, ni para bien ni para mal.
Diego, creo que ha habido una pequeña confusión, yo no me refería a reducir el número de especies (a pesar de haber dicho que la diversidad me la pela y habría que ver en qué sentido me la pela) sino a reducir el número dentro de nuestra especie, con el consiguiente “ajuste”. Por otro lado claro que el problema no es para la naturaleza, estamos hablando de nosotros, de la especie humana en relación con ella.
Y por último, siempre he encontrado que en estos temas de “cambio y adaptación dentro de un medio hostil” casi públicamente sólo se lo plantea gente que decididamente siempre se encuentra en un medio para nada hostil, quizás el punto de vista de los que lo están sufriendo sea bastante diferente; y lo último de lo último, de qué cantidad de hostilidad estamos hablando, y las alternativas a ese hostil entorno merecen la pena?
18 octubre 2007 a las 3:03 pm
Hola yo pienso que cuando uno esta bien es el mejor momento de seguir buscando y avanzando, cuando uno esta mal su objetividad depende de la presión a la que este sometido y muchas veces las decisiones o búsqueda en ese estado no son afortunadas.Arantxa Merida Interiorismo.
21 octubre 2007 a las 2:50 pm
El paso del tiempo, inexorablemente produce cambios, la capacidad de adaptación a los mismos, es la clave del “éxito”. Pero ¿Qué es el éxito? Es relativo, vacío, enfermizo y turbador; no creo en el éxito como tal, sino en subsistir haciendo las cosas en las que creo y para ello, una máxima es ser nómada, caminante de arenas, inquieto, cambiante, versátil… no caer nunca en el acomodamiento, pues es la gran trampa donde envejece el alma…
¿Quién se ha llevado mi queso? de Spencer Johnson a los acomodados, para hacer examen de conciencia.
22 octubre 2007 a las 1:01 am
Bueno, yo en un entorno hostil me crezco, y me los como, por que seguramente me infravaloran, es lo que tiene el ambiente hostil.
Laura me gusta mucho como piensas, me atraes. XD
Besoss
22 octubre 2007 a las 7:26 pm
Tremendo, si no podemos adaptarnos al entorno, o el entorno no se adapta a nosotros tenemos que buscar soluciones, alternativas, para cambiar, permitir la diversidad nuestra y no correr el riesgo de desaparecer. Luego convertirnos en seres acomodados, no innovadores supone correr un riesgo tremendo, absorber nuestro cerebro como si ya lo hubieramos hecho todo, eso es riesgo de verdad a nivel profesional y colectivo.
Tremendo, tremendo y genial Eduard abrazos
23 octubre 2007 a las 11:48 pm
El ambiente hostil es incluso el lugar donde nacemos, ya que es un lugar perfectamente delimitado y estructurado que no deja lugar a otra alternativa, entonzes se convierte por si mismo en hostil, pondré un ejemplo:
El hombre no nace libre y los que le rodean, asumen el derecho a decidir por el su religión y su condición, tanto como su nación, la obligación de ser de un país en concreto es un derecho abusivo que cometen los estados con demasiada ligereza,
nadie debería morir por ello.
Pero en un estado de crisis y guerra el propio entorno que nos ha visto crecer se convierte en nuestra trampa y la identidad impuesta en nuestro pasaporte hacia el exterminio, en mi opinión, dejar de ser de ninguna parte es el primer paso hacia la libertad, ya que el mundo a cambiado mucho desde 1945, existe internet, y este lugar en ninguna parte es el único “estado” que realmente tiene algún sentido, ya que es colectivo y no es restrictivo, si empezamos por aquí quizás logremos que nuestro entrono directo el que mas cerca nos toca, sea mejor y mas sencillo.
28 octubre 2007 a las 4:50 pm
quisiera compartir una revelación que he tenido desde que estoy aquí, esta me sobrevino cuando intente clasificar nuestra especie, vera me di cuenta que en realidad no somos mamiferos, todos los mamiferos de este planeta desarrollan instintivamente un logico equilibrio con el habitad natural que les rodea, pero los humanos no lo hacen, se trasladan a una zona y se multiplican y siguen multiplicandose hasta que todos los recursos naturales se agotan, asi que el unico modo de sobrevivir es escediendose a otra zona. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón, ¿sabe cual es? un virus.
29 diciembre 2007 a las 11:40 am
Lo que pongo en cuestión es la evolución hacia la extinción del ser humano, y precisamente en ella uso dos términos contradictorios porqué creo que existe un punto ventajoso que tiene el ser humano frente a ello: la conciencia. El hombre es consciente de la extinción de muchas más especies que la suya propia y lucha contra ese final común en ambas. En nuestra propia naturaleza cabe destacar el principio de la filosofía y de la curiosidad humana: el desconocimiento. Luchamos cada día, en cada minuto, por conocer más y más aunque sabemos que jamás tendremos el saber absoluto. En todo caso, centramos nuestro interés en aquello que más nos conviene, cómo vendría a ser nuestra propia evolución. Por eso me permito creer que estamos “destinados” a una evolución más mecánica y genetista la cual se caracterice principalmente por las prótesis y los añadidos, formando así una nueva especie más autómata.
Es una posibilidad, aunque siempre habrá quienes luchen contra el mecanicismo.
En cuanto al anterior comentario:
Soy algo escéptica frente a esa naturaleza viral de la que habla Inhor, ya que la diferencia entre todo ser vivo y un virus es la vida. La vida implica un corazón que late y reparte sangre por todo un organismo, un corazón controlado por impulsos nerviosos provinientes de una masa encefálica. Así pues, creo que el ser humano puede que sí tenga una parte viral en su naturaleza, pero me decanto, de nuevo, por otorgar sus calidades a su propio cognos. Hemos evolucionado de una forma sobresaliente frente a todas las otras especies conocidas hasta ahora y debe de ser por algo, algo de lo que ni nosotros mismos tenemos conciencia. Parece contradictorio, pero quizás no hemos evolucionado tanto aún cómo para entender nuestra propia naturaleza.
Joho
11 enero 2008 a las 7:32 pm
Entre tantas repuestas inteligentes, yo solo se que no se nada
31 marzo 2008 a las 11:45 am
[...] Interesante artículo de E. Punset, Qué hacer cuando el mundo es hostil. [...]
15 mayo 2008 a las 12:58 am
Digo yo, como funcionaria y “tunicado” o “tunicada” y dado que no voy a cambiar de profesión, merced a lo que me ha costado sacar la oposición y más según está el panorama, aún absorbiendo mi propio cerebro, ésta que he elegido, me obliga a trasladarme a lugares en los cuales debo adaptarme, su modo de vida, su paisaje, el entorno unas veces hostil y otras no, distintos departamentos, distintas funciones, con lo cual, creo que el ejemplo del funcionario no es acertado. Hoy en día, son pocos los que se acomodan, si es que quieren progresar en la carrera administrativa.
Tal vez sea mejor ejemplo el de los políticos que se eternizan en sus poltronas. Esos sí que, una vez instalados, perpetúan esa inmovilidad y absorben el cerebro, muchas veces incluso el corazón.
Saludos