Dos conversaciones con grandes científicos –una bióloga americana y un físico europeo– sembraron en mí la simiente de la duda en torno a la singularidad de la conciencia, hace ya muchos años. La bióloga americana, señalando los movimientos de bacterias inducidos por una corriente magnética en el laboratorio, musitó ensimismada, sin dirigirse a nadie: «¿Y si las bacterias tuvieran conciencia?».
El físico había recibido el premio Nobel por sus investigaciones en microscopios. Estábamos intentando profundizar en las diferencias entre la materia inerte y los seres inteligentes cuando exclamó: «¡Llegará un día en el que serán mucho más borrosas que ahora las diferencias entre la materia inerte, los organismos vivos y la inteligencia!».
Algo de estos pensamientos recogen aquellas cartas de algunos lectores que sugieren descender a las moléculas, a las partículas, a lo más fundamental –los mimbres de todo lo que vemos y sentimos– para entender no sólo nuestros esquemas organizativos, sino nuestra propia conciencia. Lo escalofriante de este viaje es que, al final, hay mucho más vacío que otra cosa.
Guardando las proporciones, la distancia de un electrón al núcleo de un átomo de los que estamos hechos es similar a la que separa la grada de los aficionados al fútbol del centro del campo. Un organismo vivo está hecho, básicamente, de vacío. Y el espacio, casi enteramente. Nuestra inteligencia se mueve en ese vacío. Apenas estamos empezando a saber cómo funciona. Hemos descubierto la importancia de dos conceptos que, hasta hoy, subvalorábamos: el pasado y el inconsciente. Y todo es pasado y casi todas nuestras decisiones son fruto del inconsciente.
Al pasado lo llamamos Historia y habíamos dedicado unas cuantas mentes preclaras a escrutarlo. No mucho más. Para todos parecía evidente que el presente y el futuro eran lo importante. En relación a cada mente individual, la reacción frente a un estímulo exterior –una cara o un edificio hermoso– viene dada por las grabaciones neuronales de eventos parecidos en el pasado. Percibimos algo, pero lo que visualizamos está impregnado de nuestra propia historia. ¡Increíble! Nos queda por saber si ocurre algo parecido a nivel social. Los cambios de que tanto hablamos –como, en el caso de España, haber pasado de ser un país agrario a una sociedad de las averías tecnológicas– ¿tienen algo que ver con el pasado o fueron una apuesta impoluta de futuro? Cuando leemos los periódicos, sospechamos que siguen prevaleciendo las hormas y los raseros del pasado. Todo sigue siendo culpa de la derecha o de los anhelos puros de la izquierda. Los cambios que percibimos son reales –hay más libertad y averías–, pero los visualizamos en función de convicciones pasadas que siguen impertérritas.
En cuanto al subconsciente o a las emociones allí alojadas, no creíamos que interferían con nuestras vidas. Cuando lo hacían, era un signo de debilidad. Durante el resto del tiempo había que ocultarlas para que no afloraran las expresiones faciales correspondientes, segarlas para que no ensombrecieran la razón, sacrificarlas en aras de convenciones sociales firmemente arraigadas en el pasado.
Ahora descubrimos, horrorizados, que no tomamos una sola decisión que no esté influenciada por las emociones que hierven en el subconsciente. Y lo peor de todo, constatamos que nadie nos ha enseñado a gestionarlas. Hemos aprendido un mar de cosas sin sentido, pero no sabemos cómo incidir sobre nuestra conducta cotidiana gestionando mejor lo único, o casi lo único, que la determina.









17 Septiembre 2007 a las 4:23 pm
En primer lugar, habría que preguntar a la naturaleza el cómo surge la autoconciencia de la conciencia de las bacterias o, yendo un poco más allá, de la conciencia de los átomos a la conciencia de uno mismo. Barrunto un récord de comentarios, si no, al tiempo. Saludos.
17 Septiembre 2007 a las 4:46 pm
Desde luego, es un asunto apasionante. La distancia que nos separa realmente de otros animales es menor de la que parece, y hace años que lo sabemos, tanto desde el punto de vista genético como social (como maravillosamente describe Matt Ridley. Uno de los retos más interesantes que tenemos que afrontar en los próximos años, una vez aceptemos que las emociones (el nivel inconsciente, si se prefiere) tienen un lugar muy importante en la toma de decisiones y en todo lo que tiene que ver con el plano consciente, será el adiestramiento en el manejo de dichas emociones para intentar vivir nuestra vida de forma más auténtica.
17 Septiembre 2007 a las 5:31 pm
Creo que sin memoria, no hay conciencia. Ciertamente muchas de nuestras decisiones están influenciadas por nuestro subconsciente, pero la conciencia ejerce como una especie de filtro que hace que muchas de ellas no lleguen a aflorar. Algunas de estas pulsiones a las que nuestra consciencia no puede llegar o que reprime por cualquer motivo, pueden llegar a producir transtornos de personalidad. Por tanto la conciencia se va desarroyando junto con nuestra historia y se va nutriendo de todas nuestras experiencias, va reprimiendo aquello que nuestra sociedad no acepta y dejando aflorar lo que nos pueda beneficiar de algún modo. Siendo los grandes sacrificados de todo esto los sentimientos, las emociones.
17 Septiembre 2007 a las 7:21 pm
Como me estoy leyendo tu último libro, me imagino que el físico citado a tenor de sus microscopios será Heinrich Rohrer. Lo que he tenido es la desvergüenza de hacerlo en público y mi pregunta era: ¿Es el viaje del amor de Punset una lectura para masturbarse? A esto sólo me respondió, de momento, un amigo, tomándonos unas cervezas. Discrepamos… pero no creo que mucha más gente se anime. Aunque muy interesada sólo ando en una respuesta
Sobre las distancias de los átomos… me gustaría saber con qué carta quedarme, porque en mi post digo algo, que tú escribes, mucho más amplio que lo del campo de fútbol. Tú hablabas de estas otras, que como bien dices son inconcebibles.
– ‘La densidad demográfica, pues, también resulta un engaño. Entre las personas hay tanto vacío como en su interior, en donde la distancia entre un electrón y el núcleo de sus átomos es parecida, en términos proporcionales, a la que separa a la Tierra de la Luna. Fundamentalmente sólo hay vacío. Y la especie sólo tiene un recurso en forma de emoción para salvarlo: el amor’.
Mi imaginación vuela. Y prefiero para medir bien los aterrizajes que tales distancias no sean aproximadas solamente sino textuales. Estamos hablando de ciencia… (yo escuchando). Por otra parte, lo mejor para averiguar si las bacterias tienen conciencia… es preguntarles a ellas mismas. Algún día cuando el progreso nos lo permita. Tú has puesto en boca de la primigenia unas sencillas palabras que me han encantado
Yo estoy por pensar de sí. Pero más después de leer lo que llevo leído… Eso que sucede en la oscuridad del pensamiento.
Por otra parte creo que en la gestión de las emociones es mejor la espontaneidad del aprendizaje propio: Conócete a ti mismo. Un saludo
17 Septiembre 2007 a las 9:13 pm
Creo que un primer paso para gestionar aquello que de verdad nos determina puede ser: pasar olimpicamente (de vez en cuando) del runrun constante de nuestra mente (meditando o realizando tareas artísticas) para ponernos en contacto con las “verdaderas razones”, o sea, nuestro subsconciente.
¿Alguien más se apunta a la vía Zen?
17 Septiembre 2007 a las 10:32 pm
¿Qué es la conciencia sino conocerse a si mismo como bien dice nadha en su comentario?, creo que a medida que uno va conociendo sus limitaciones y sus potenciales y cómo éstos influyen en su felicidad o en su infelicidad, es cuando toma conciencia de sí mismo.
Claro que en esta búsqueda del conocimiento propio, viajamos con un equipaje que alguien hizo por nosotros, “prendas” que otros metieron alli. prejuicios, miedos, educación, costumbres… De nosotros depende, y a veces lleva toda la vida, que sepamos deshacernos de las cosas que no nos valen para nada y metamos en la maleta aquéllas otras que son adquisiciones nuestras, elegidas libremente, ya sea porque nos hacen sentir mejor o porque hemos descubierto que nos “abrigan” cuando tenemos frio.
Es tarea difícil, pero ¿tenemos algo mejor que hacer?
17 Septiembre 2007 a las 10:50 pm
La consciencia no es lo importante, sino las fuerzas que mueven a los seres.
Las hojas de los árboles caen por gravedad, pero si fueran conscientes dirían que caen porque les apetece (eso ya lo dijo algún filósofo atomista antiguo). Hay fuerzas que juntan y fuerzas que separan, fuerzas de destrucción y fuerzas de creación. Al reducir la realidad a la materia y a la fuerza, la ciencia encontrará cada vez más similitud entre lo consciente y lo inconsciente, lo vivo y lo inerte, porque a fin de cuentas se trata de lo mismo…
La filosofía se reduce a psicología, la psicología se queda en biología, ésta re reduce a la química y todo al final se queda en física… átomos y vacío. Nada nuevo bajo el sol. Lo que ocurre es que lo que antes era especulación teórica, ahora es ciencia.
17 Septiembre 2007 a las 10:55 pm
Creo que mostrar una perspectiva desde el vacío resulta llamativo, y entretiene (no ociosamente, o quizá si) la atención de la mente, pero, creo, no deja de ser (sorry) sibilinamente pernicioso.
Para los que les guste el futbol, no encontrarian percepción entre los supuestos espacios entre jugadores, por los que no fluyese en ese momento la energía y por lo tanto la comunicación. Para los que aprecien el ajedrez lo mismo sucedería si pretendiesen medir algo etereo entre los espacios de las piezas… por que en ajedrez realmente no hay piezas… ¿Y para los amantes?, que camino perturbador sería pretender medir las distancias físicas o identificadas mentalmente por la ausencia. Así nuestra conciencia de luceros quisiera llevarnos a fusionarnos en el amor, en los cuerpos, y así lo intentamos siempre que podemos o lo anhelamos. Quizá por eso tambien, ya, como evolución natural, se difuminan en el avance los sexos.
Se crean herramientas, o formas, o metodos, y con estas recreaciones se obtienen datos desde una perspectiva. Una percepción lineal, como mucho unas pocas en linea. Tambien la evolución nos ha dado, o nos hemo ido dando, herramientas y con ellas tan solo vemos, percibimos…
¿Y pretendemos medir a su vez, desde nuestra conciencia, aquello que esta forma o metodo no nos puede mostrar?… ¿como el vacio… la ausencia de datos de cada herramienta, aquello que no sintoniza, sin tener medida ni visión de un todo para entender algo por la diferencia?.
Eso es tanto como tomar como evolución correcta, el tener que cuadrar estimaciones a posteriori, con supuestas “cuerdas cósmicas”, u otros parches, que sumen un total más creíble, y dar por acertados los caminos, creyendo que evolucionan naturales y no perturbados, en lugar de buscar el camino del “desaprendizaje”, y encontrar un algo de entre todas las migas y errores que se nos van quedando perdidas…
Con todos mis respetos, sinceros, discrepo.
18 Septiembre 2007 a las 9:05 am
Para mí la pregunta clave es: ¿hay algún tipo de direccionamiento común, previo, implementado, en toda y cada una de las consciencias, de las consciencias que van desde la de la partícula más ínfima hasta la de la consciencia del todo?
18 Septiembre 2007 a las 11:37 am
En primer lugar, deberíamos distinguir “conciencia” de “consciencia”, entendiendo lo primero como en “objección de conciencia” y “me remuerde la conciencia” y lo segundo como en “pienso luego existo”.
Luego quisiera conducir una reflexión:
Según las investigaciones más recientes, la CONSCIENCIA que es de lo que trata este artículo, parece asimilable a un campo, similar al gravitatorio, que llena el espacio vacío. Como conocemos por la teoría de la dualidad onda-corpúsculo y la de las supercuerdas, no hay vacío en el vacío, sino que éste está lleno de ondas que son equivalentes a partículas.
La consciencia parece ser pues, una onda resonante emergente de redes interconectadas, tales como el cerebro humano. Debido a esta naturaleza observada, puede ser el reflejo de un campo primordial que existía en el momento del Big Bang y se encuentra repartido de forma heterogéna por el universo, cristalizando particularmente en los sistemas nerviosos de los organismos vivos.
18 Septiembre 2007 a las 12:15 pm
Alfonso, tu matiz es interesante, pero me gustaría aclarar que la R.A.E. aunque también distingue ese cierto matiz, por otra parte, en la primera de sus acepciones, considera consciencia como sinónimo de conciencia.
Dicho esto, me gustaría ensartar lo que hablas de ese hipotético campo primordial en el hipotético momento del Big Bang.
Está en cierta forma relacionado con la idea que tengo y que me hizo hacer la pregunta que hice en el comentario 9.
Lo que ocurre es que yo me planteo la posibilidad de que ese campo primordial, si queremos llamarlo así, hubiera podido ser previamente direccionado conscientemente en, valga la redundancia, una dirección determinada en base alguna experiencia anterior a ese hipotético Big Bang.
18 Septiembre 2007 a las 9:56 pm
Decían que la conciencia era Dios cuando nos hablaba… lo leí en una entrevista, pero no recuerdo exactamente….
19 Septiembre 2007 a las 8:36 am
Creo que hay un doble componente en el tema de la conciencia, sobre todo de la mala conciencia. Además de los mecanismos necesarios -alguien más arriba lo ha llamado memoria-, es importante el papel de la cultura, de aquellas emociones o ideas que se nos presentan culturalmente como positivas o negativas, y que, por un lado, nos obligan a pensar en la recepción de nuestras emociones o ideas por los demás, y también, a causa de nuestra propia formación, en cómo esas emociones o ideas nos afectan a nosotros propiamente.
Creo que, en efecto, la conciencia va ligada a la memoria, y éstas juntas configuran la personalidad. En cuanto a la toma de decisiones, aunque pretendemos disfrazarlas de racionales y pensadas, son casi siempre instintivas, tendentes a la protección o a la anulación del riesgo mayor, a la conservación.
19 Septiembre 2007 a las 1:32 pm
Si no nos hubiésemos empeñado tanto en decidir con los sentidos quizás la mente ya nos habría iluminado sobre algunas de las cosas que aún deseamos saber sin conseguirlo. La conciencia debe ser como esa biblioteca que no cesa de llenarse de escritos y que, olvidada, rara vez es consultada. La información está allí, pero casi siempre pasamos de ella. Y es que cuando surge lo desconocido, no existiendo, pues, registro en la memoria, echamos mano de la imaginación y sus quinielas. Azar al que jugamos muchas veces, siendo muchas veces también las que nadie acierta.
Explicar la realidad que nuestros sentidos captan, con o sin ayuda instrumental, dando por cierta la teoría del Big Bang implica necesariamente asumir que aquello que surgió del Universo Inicial es responsable único del Universo Actual. Y siendo importantísimo descubrir los mecanismos y procesos utilizados por aquella energía original para componer primero y esculpir luego la materia y sus formas, considero antes indispensable asumir, humildemente, de una vez por todas, que somos sus criaturas; aceptando los títulos, méritos, premios y medallas, que son suyos, como riqueza heredada y no como quiniela acertada.
Habría que imaginar un microcosmos muy “particular”, fundamentado en un lenguaje científico y específico condicionado, como el nuestro, por las leyes que lo rigen y que nos desborda ampliamente en conocimientos e inteligencia, un microcosmos donde las partículas se informan y comunican a velocidades y con movimientos para nosotros imposibles. En ese lugar deberíamos encontrar nuestra conciencia, ella es la real y no la de la cama, esa impostora que duerme tranquila.
Y para desenmascararla propongo eliminar semáforos y señales de caminos y carreteras para comprobar como funciona el tráfico cuando se conduce a 100 Km/h. con ella sola.
19 Septiembre 2007 a las 7:09 pm
…¡uf! esta a punto de reventarme la cabeza. Creo que hay que empezar por el principio y aunque parezca no tener sentido, en mi lo tiene, ¿que es ese vacío que nos dice Sr Punset cuando afirma “Lo escalofriante de este viaje es que, al final, hay mucho más vacío que otra cosa.”? Con todos mis respetos, pensó usted alguna vez, que, antes de llegar a la conciencia, es decir, a esa reacción química que se produce en nuestro cerebro en un determinado proceso vital y que nos hace tener…¡conciencia! es el resultado de un proceso que empezó hace miles de años cuando aquella “materia” inerte y primigenia, sin saber la causa, el motivo…etc. dio el salto y se transformó en materia orgánica, y, como de una manera mas ALUCINANTE en otro momento o …..¡cuando sea!, dio el salto a materia pensante, intelectual, racional y como no de conciencia?? Creo que cuando sepamos resolver esto podremos sabe el proceso de ¿que es la conciencia? y luego ¿como funciona?.
Sr. Punset, un fuerte saludo y a todos igualmente
19 Septiembre 2007 a las 8:44 pm
Creo que hay consciente, subconsciente, inconsciente, genética, espíritu de especie y por ir un poco más lejos hasta espítitu de mundo. ¿Quien realiza nuestras acciones? Supongo que todos, lo que no sé es en que proporción. Para funcionar bien socialmente lo ideal es creer que todo lo hace o piensa el consciente, aunque con las sorpresas que nos da la vida nos surgen las dudas sobre quien mueve los hilos.
19 Septiembre 2007 a las 9:20 pm
El pasado es necesario para predecir el futuro.
En esta frase se puede resumir mucho de lo que hemos aprendido viendo “redes” , y es que “el mundo no existe sin memoria” pero un ser que es consciente de este hecho, es capaz de modificarlo, pues tambien se dice que no hay observación que no altere al observado.
19 Septiembre 2007 a las 10:05 pm
El hombre es único y diferente de cualquier otro animal o máquina.
La conciencia, claro que la pueden llegar a tener una bacteria o una
androide.
Pero ¿sabeis lo que nunca llegarán a tener?
El inconsciente.
El inconsciente de la consciencia, eso es realmente lo que hace único al
hombre.
20 Septiembre 2007 a las 6:23 am
Creo que el ser humano y cualquier animal tienen conciencia, es decir, saben aquello que están haciendo, La cuestión es que los seres humanos lo ven a través del prisma racional y los animales desde el instinto. ¿se puede llamar inconsciente al instinto?….
20 Septiembre 2007 a las 9:05 am
La conciencia no creo que sea mas que un invento evolutivo necesario para el ser social, que nos trae como consecuencias otros efectos dignos de debate, tales como la moral, y que en principio mejora la relación con los que nos rodean. Es muy posible que las bacterias, como seres sociales, tengan conciencia de sí mismos como individuos e incluso del grupo en el que viven, tal vez incluso se pueda definir en ellas algún comportamiento moral (no pudiendo ser comparable con la moral humana, por supuesto, ya totalmente desnaturalizada).
Felicitarle por su libro y agradecerle la posibilidad que aquí nos ofrece de leer sus reflexiones.
20 Septiembre 2007 a las 9:06 am
Bernardino: Creo que No, y te diré porque el Instinto no tiene nada que ver con el inconsciente.
El inconsciente humano reprime, por ejemplo. Acción psiquica que un animal con el instinto, no podrá reprimir puesto que no tiene inconsciente.
20 Septiembre 2007 a las 9:13 am
Y cuando digo “reprimir” me refiero a que los animales diferentes de los humanos, no saben “olvidar”, filtrar, “los recuerdos desagradables”.
20 Septiembre 2007 a las 9:16 am
No es la memoria, lo que hace al hombre único, sino el Olvido
20 Septiembre 2007 a las 3:43 pm
Hola a todos,
Permitidme exponer algunas ideas que al final resultan casi cómicas (o cósmicas?).
El vacío es un concepto mental, un ejemplo; si a una casa le quitamos todos los muebles, el tejado, las paredes, los cimientos, ¿que queda? no hemos quitado “la casa”, la casa en realidad ¿qué es?
Seguimos; si a la pared de la casa le quitamos la pintura, el enlucido, los ladrillos, y la masa, ¿qué queda?
Lo mismo sucede a nivel macrocósmico y microcósmico.
Hace dos semanas (o tres?) en Redes, Frank Wilczek, premio Nobel de física hablaba de la materia oscura, decía que en física moderna el espacio vacío es lo más importante; “Las partículas observables son como las olas que se mecen sobre un océano de espacio vacío eternamente activo que encierra muchísima más energía que la marea observable. De modo que éste es un aspecto que demuestra que el espacio no está vacío, …”
Si a nosotros mismos nos quitamos la vista, el oído, el tacto…. todos los órganos que nos relacionan con el exterior, ¿en qué nos quedamos? ¿qué nos mueve?. Si conseguimos por un momento no pensar “en nada”, no tener “objetos mentales” (incluidos prejuicios, conceptos religiosos, …) ¿qué somos? ¿somos consciencia pura?
Quizá al final somos materia oscura, algo de lo que todo participa pero que no se le puede echar el lazo sino por sus manifestaciones externas. Como el ojo no puede verse a sí mismo, o como un espejo no capta su propia imagen.
Las vivencias personales (la historia de cada uno) son las paredes, el tejado, y los muebles de cada casa, cada uno sabrá si le conviene mover un tabique, cambiar el sofá o hacerse una casa nueva. O si queremos cada uno tiene sus soles, sus planetas, galaxias, agujeros negros, y big banges.
Creo que puede ser un consuelo muy grande saber que más que vacío, esté todo pero que bien relleno.
Un saludote.
20 Septiembre 2007 a las 8:07 pm
Hola a todos/as.
Sólo quería hacer un inciso para intentar integrar a los aquí participantes con los que lo llevamos haciendo desde hace mucho tiempo en el foro de “Ciencia a debate” de la Comunidad Smart, a la que también pertenece este Blog, ya que en este otro foro, está teniendo otro debate paralelo que trata concretamente sobre el tema de “la Conciencia”:
http://www.comunidadsmart.es/foro/viewtopic.php?p=9339#9339
En el que se vierten opiniones de lo más variopintas e interesantes.
Os animo a participar en ambos.
Un saludo.
21 Septiembre 2007 a las 1:57 am
Todos los comentarios anteriores son muy interesantes. También, por supuesto, el artículo de Eduardo Punset que ha motivado esta discusión está lleno de ideas que darían no para uno sino para mil debates. Por ejemplo, hay algo que para mí resulta inquietante en este asunto: si gran parte de nuestro comportaniento (puede que incluso todo) está determinado por el inconsciente, ¿en qué queda nuestra libertad? ¿Somos realmente libres de hacer lo que queremos, o estamos absolutamente determinados por causas que escapan a nuestra conciencia?
Parece que hay tres tipos de inconsciente: el biológico (nuestra dotación genética y el hardware neural básico), el cognitivo (los sistemas de procesamiento de información que operan fuera de la conciencia y que nos permiten, por ejemplo, escribir frases en el teclad o comprender una oración) y el inconsciente psicodinámico (formado por instintos, pulsiones y deseos reprimidos). Algunos neurocientíficos y psicólogos afirman que el inconsciente determina todo nuestro comportamiento, y que la consciencia no es más que la pantalla en la que vemos reflejados algunos de los productos de la actividad inconsciente, pero sin que podamos realmente hacer mucho para influir en esa actividad. La consciencia sería un elemento necesario, entre otras cosas, para producir la ilusión de la libertad y para atribuir intenciones, deseos y pensamientos a otras personas, y así poder manejarnos en sociedad (pues el ser humano es un animal social). La consciencia sería, pues, una parte de la mente cuya función básica es permitir que el individuo se las arregle dentro de la sociedad, atribuyendo consciencia, libertad y responsabilidad a sus congéneres; en otras palabras, la consciencia es un instrumento al servicio de la interacción social, que crera ilusiones necesarias (como la libertad y la responsabilidad) para que podamos vivir en sociedad. Pero en realidad la consciencia no tendría ningún papel causal en el comportamiento, o a lo sumo una función de autorregulación mínima (como la de un termostato). En realidad, seríamos máquinas o robots orgánicos que se creen libres y responsables. Pero, si es así, ¿dónde quedan realmente nociones como la de responsabilidad civil o penal, culpa e incencia, dignidad e indignidad, etc.? ¿Qué habría que pensar finalmente del sistema judicial, las prisiones, los castigos, los premios, etc.?
21 Septiembre 2007 a las 2:05 am
Hay conciencia cuando un Output es input en el mismo instante y en el mismo sistema.
21 Septiembre 2007 a las 9:26 am
Juan Carlos, lo que planteas creo que es muy interesante. Pero por otro lado, creo que está desplazando el problema de la pregunta de la conciencia humana, hacia otro problema: el de la conciencia social del hombre como animal político. Yo no quiero meterme en política.
Pero circunscribiéndome al tema del inconsciente, bajo mi humilde punto de vista, considero que lo que tu llamas “inconsciente biológico”, yo no lo consideraría como “inconsciente”, ya que más bien sería “instintivo” más que “inconsciente”. Y el insitinto biológico de los seres vivos, ya he dicho antes que no era el inconsciente psíquico de “lo humano”.
En cuanto a los otros dos inconscientes, que tú citas, creo que el inconsciente cognitivo depende del inconsciente que llamas: “psicodinámico”.
Por tanto, veo que tu tríada del inconsciente, en el fondo queda reducida a una mónada.
Por otro lado, sobre la idea de que la conciencia nos hace más socializados o socializables; esto también se puede poner en duda, ya que puede pensarse que, por el contrario, que cuanto más conciencia se tenga más capacidad se tendrá para poner en duda, o al menos en suspenso, las leyes, normas, reglas sociales o morales de “lo social”.
Sobre la libertad ilusoria, que nos haría más responsables, habría que plantearse el significado de repsonsabilidad, que nos conduciría al enorme problema de lo que significa “lo moral”. Y “lo moral” no va siempre ligado a “lo legal”.
Por último, decir que si bien el inconsciente nos limita las responsabilidades o el origen primitivo de nuestras conductas, tambien “lo inconsciente” es lo que permite al hombre ser brutalmente creativo.
Un saludo
21 Septiembre 2007 a las 11:27 am
Siguiendo el hilo de Juan Carlos y embozado:
Dice la teoría psicoanalítica que “el inconsciente” es el bagaje de ideas o deseos que son expulsados de la conciencia por el YO, debido a su falta de adecuación moral.
Sabemos que nuestra moral, siendo universal, depende en gran medida del entorno y lugar, y que varía según cultura y educación. Es decir, la conciencia de uno expulsa la idea del adulterio, mientras, en algún lugar, la conciencia de otro afianza la idea de su poligamia. Lo que me lleva a opinar que la conciencia en el ser humano es el filtro entre lo aprendido y lo decidido, entre el razonamiento y los sentidos.
Saludos
21 Septiembre 2007 a las 4:38 pm
Es decir, la conciencia es algo subjetivo, la consciencia es un concepto objetivo; una persona puede ser consciente de un hecho, pero será la conciencia la que le indique la catalogación moral de ese hecho.
21 Septiembre 2007 a las 9:53 pm
Quizás esto le pueda interesar, soy un seguidor de su programa y a la vez un estudiante del Zen.
No pretendo ser pretencioso ni intentar demostrar la veracidad de lo que aquí expongo, tan sólo he creído que les podría interesar,ya que en mi opinión existen bastantes similitudes en cuanto a los últimos avances de la ciencia y palabras de antiguos maestros, como el hecho de que el “alma” está en la mente; en el Zen hay una famosa frase: “La mente es el Buda”, la consciencia normal que tenemos es causa del falso pensamiento y el aferramiento,son apariencias. Si esto cesa, todo queda revelado tal como es,es decir;la mente de un hombre corriente actúa como un gran censurador que elige, ve, escucha y siente lo que quiere y como quiere para beneficiar esta falsa consciencia creada,agregad. De esta forma, permanece como un ser vivo. Un ser vivo con autoconciencia,pero al fin y al cabo limitada,presa de sí misma,mientras que alguien que ha liberado su propia mente puede ver y captar todo tal y como es,sin ningún tipo de limitacíon, sin tan siquiera el lenguaje.
En fin,yo soy sólo un principiante, asi que le señalo las palabras de un maestro contemporáneo que analiza temas tradicionales desde un punto de vista actual, teniendo en cuenta los avances en la ciencia:
“Por otra parte, cuando hacemos introspección, vemos que cada pensamiento que ocurre afecta a los que le siguen. Incluso el pensamiento más breve,que dura la fracción de segundo más diminuta, nos demos cuenta de él o no,no puede desaparecer sin dejar su efecto en los pensamientos que le siguen(…).Cada acción deja su influencia sobre las acciones que sucederán.El momento presente ha heredado todos los acontecimientos pasados que, sin ninguna omisión, nos hansido transmitidos por incontables ciclos de existencia. En este sentido, este momento depende del pasado entero.Mira hacia el futuro, y este mirar hacia delante,causa,igualmente, una dependencia sobre el futuro.
“No hombre,antes causalidad” es un dicho Zen, y significa que todos los fenómenos resultan de la sucesión de causa y efecto: no existe ninguna entidad que pueda ser llamada “yo”. Todo es resultado de una causa: cada cosa es a su vez una causa. Todos nosotros nos hallamos sujetos a constante mutacióbn bajo esta ley. No existe un “yo”constante. Podría usted sentir vértigo al pensar que no queda nada de su infancia,de veinte o cincuenta años atrás. Una persona muy distinta se ha metido en sus zapatos, pero no en sus inocentes zapatitos de niño, que hoy sus pies reventarían. Nada queda del niño,excepto una cosa, la existencia misma”
ZAZEN, KATSUKI SEKIDA.
En cuanto al vacío, en el Sutra del corazón, texto de gran relevancia en el Budismo Mahayana, se dice:
“la forma es vacío
y el vacío mismo es forma;
el vacío no se diferencia de la forma,
la forma no se diferencia del vacío;
todo lo que es forma, es vacío;
todo lo que es vacío, es forma;
lo mismo es aplicable a los sentimientos,
a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.”
22 Septiembre 2007 a las 1:32 pm
O sea, un 99% de nosotros es pasado, y el presente es un un momentaneo empujoncito del incosnciente. Me quedo más tranquilo sabiendo q el futuro sólo existe en las hipotecas.
23 Septiembre 2007 a las 2:42 pm
Tendremos que plantearnos entonces cómo hacer para subir el listón de lo hermoso/bello/satisfactorio que hemos ido grabando en nuestro pasado. Un apetecible reto.
23 Septiembre 2007 a las 5:30 pm
Ángel, tu tranquilo, tu hipoteca sólo existe como mera posibilidad de que en ese futuro los sujetos de tu vida social dejen que algunos de ellos puedan presionarte para cobrarte dinero. Pero esa posibilidad es una más entre muchas que luchan por hacerse un hueco. Así que tú simplemente recrea tu imaginación en la posibilidad mas favorecedora para ti, de este modo en tu presente vivirás una tranquilizadora y confiada “esperanza”.
23 Septiembre 2007 a las 10:11 pm
Quería darte las gracias por la de buenos ratos que me ha dado tu programa Redes. Ahora estoy leyendo un libro tuyo: El alma está en el cerebro. Quería dejarte aqui un resumen de un video que nos pusieron en una asignatura de quinto de Filología hispánica: Lenguaje y representación del conocimiento, para saber tu opinión al respecto. Un saludo y de nuevo gracias por tu labor:
“En Brassempouy -Francia- en la cueva del Papa se encontró una figurilla tallada con marfil de mamut de la cabeza de una mujer: la Venus de Brassempouy; se descubrió que era de hace 25000 años. Tallada minuciosamente en un principio se pensó que debía ser obra de criaturas prehumanas. También en Francia en la cueva de Pech-Merle se encontraron la huella de un pie, marcas en la roca y dibujos de animales: dos caballos adornados con la mano del pintor, así como el dibujo de un ser humano con especie de lanzas y flechas al que llamaron “El hombre herido” también de hace 25000 años. En estos dibujos se veían cuadrículas y puntos. En las colinas de Sudafrica, en las montañas Drankesberg se encontraron unas pinturas de antílopes en la roca, dibujos conectados con los de Pech Merle por la superposición de los animales y la interacción entre ellos, asi como igualmente cuadrículas y puntos. Dibujos muy complejos: se veía a un eland -animal especie de antílope- muriendo con figuras semi humanas, una de las figuras sujeta la cola del eland muriendo. Se le atribuyó la obra a los Bosquimanos, pues en relatos que se han hallado de ellos se habla de los eland. Hay lenguas bosquimanas que todavía se hablan en alguna tribu que procede más directamente de ellos y que son tradicionales en el desierto de Kalahari. A esta tribu se le llevó los dibujos calcados de las montañas de Drankesberg por si ellos podían saber algo sobre la interpretación de dichos dibujos. Uno de ellos -un chamán- en seguida interpretó la figura como medio humana medio animal divino, dijo que se trataba de un hombre pidiendo el poder del eland -animal sagrado-. Aún ellos hacen la danza del eland, se trata de un ritual chamánico que se efectúa para sanar, se baila durante horas hasta llegar a un estado de trance, de conciencia alterada, en el que se invoca al espíritu del eland. A veces se ayuda para este trance de drogas alcaloides -peyote, coca masticada…-; los alcaloides también son producidos por nuestro cuerpo; por ejemplo, respirando rápido de manera prolongada. Esta danza en trance produce dolor en punta, normalmente en los riñones -cuenta el chamán que esto sucede cuando el Dios, el eland, ha transmitido al chaman el poder-. Esto podría ser una explicación al dibujo de las lanzas del hombre herido -no se trataría de un hombre herido, sino de un chamán en trance-.
Las últimas investigaciones sobre hipnosis, para saber cómo funciona nuestro cerebro, han llegado a mostrar como todas las personas hipnotizadas consiguiendo estados alterados de conciencia veían cuadrículas, espirales, embudos, túneles… Estas mismas cuadrículas son vistas en pacientes con patologías visuales, migrañas, conmociones cerebrales… Estas cuadrículas son frecuentes en las alucinaciones y así mismo son vistas en estos rituales chamánicos. Esto daría la clave de la interpretación de las imágenes halladas en las cavernas y montañas referidas: las cuadriculas dibujadas son las visiones obtenidas en el trance y alucinaciones de dichos ritos, vendría a ser la arquitectura visual del cerebro al coincidir con las cuadrículas del scaner cerebral de las últimas investigaciones; así vemos como la mente del hombre -en su esencia, aislándola de la educación- es la misma que hace 25000 años. Tanto en estos ritos como en los estados de conciencia alterados en la hipnosis se produce una euforia común posterior, un gran estado de bienestar; así que posiblemente estos ritos chamánicos sí son verdaderamente útiles para curar -la propia mente podría llegar a curarlo todo-.
Asímismo, la explicación de estas pinturas como la representación de las alucinaciones de chamanes en trance, nos viene a mostrar la creencia del hombre en el mundo espiritual como sanador. Esto viene incrementado por el descubrimiento de la relación entre las imágenes y las rocas; aprovechaban la forma de estas, la inspiradora era la roca: roca con forma de mamut, de eland… Las rocas vendrían a ser el modo de conectar el mundo espiritual y el empírico. La pared de la roca es sagrada, eso explica la huella de las manos (la técnica que se utilizaba para el efecto pictórico era meterse el pigmento en la boca y escupirlo en la pared, la mano servía de plantilla y la rellenaban igualmente escupiendo pigmento), la roca y la mano “desaparecían” visualmente uniéndose bajo el pigmento hasta que se quitaba la mano: interacción de persona y roca hacia lo espiritual.
Todo esto hace que sepamos que las funciones básicas del cerebro son universales (siendo comunes las visiones en ritos chamánicos, hipnósis… en la conciencia alterada tanto hace 25000 años como ahora); así mismo los moldes de cráneos de hace cien mil años no difieren ni en cuanto estructura ni capacidad de los nuestros -podrían hablar seguramente-. La venus de Brassempuy expléndidamente tallada hace 25000 años es obra de humanos. LA CAPACIDAD DE IMAGINAR REALIDADES DIFERENTES DE LAS EMPÍRICAS ES INMANENTE A NUESTRA ESPECIE DESDE SUS ORÍGENES. LA ESPIRITUALIDAD ES INMANENTE A NUESTRA ESPECIE -Sabemos que procedemos de los Bosquimanos en África por la mayor frecuencia de variación del ADN mitocondrial-”
23 Septiembre 2007 a las 10:23 pm
Hablando de conciencia de uno mismo: la conciencia humana. Y la conciencia de otros animales llamados superiores.
Las claves para construir la conciencia no son el espacio sino el tiempo. Las neuronas en vez de ir intercambiándose información, unas con otras, como lo presumía la ciencia, a través de la conectividad celular para formar imágenes y sensaciones, lo hace de una forma diferente.Todas las neuronas encargadas de transmitir percepciones, envían simultáneamente, desde donde estén cargas eléctricas, pero no al unísono, sino que tiene que haber algo que las registre o las lea. En este punto interviene un barrido, tipo radar del cerebro, que se encuentra en el tálamo, en el núcleo intralaminar. El diálogo tálamo-corteza determina la conciencia de sí mismo.
23 Septiembre 2007 a las 10:53 pm
He leido la entrevista de la Contra de “La Vanguardia” de hoy domingo 23 de septiembre, en la que habla del Amor. Respecto a que inventamos el munood, estoy de acuerdo en que cadauno de nosotros tiene su propia idea del mundo y que incluso en el mismo mundo físico, cómo podría ser una ciudad, cadauno tiene sus vivencias y un cristal, a través del cual filtra la realidad. Igualmente, en el amor, cadauno lo experimenta de manera dferente según la educación, experiencias previas, lo vivido en la infancia (que considero fundamental, aunque no determinante).Es interesante comprobar cómo nos sentimos atraidos por el mismo tipo de persona, y que en el fondo, ésto nos está diciendo algo de nosostros mismos.
Felicidades por el blog y por su obra.
24 Septiembre 2007 a las 1:46 am
Estimado señor Punset:
Ante todo perdone la intrusión que hago en su blog, pues mi comentario no va sobre el artículo, sino sobre un libro suyo que acabo de leer, “El alma está en el cerebro”.
El libro en general es genial como casi todo lo que usted hace, pero hay un asunto sobre el tema de “lavado de cerebros” que he leido en el libro y que me ha dejado un tanto perplejo.
El tema es espeluznante y me da miedo pensar que ese tipo de cosas se hacen de verdad, por eso me ha llamado la atención, que en cierto párrafo, usted trata de suavizar o defender el “lavado de cerebro” y afirma que puede ser un medio de educación, incluso lo denomina con el eufemismo de “Adoctrinamiento”.
Pienso que ese tipo de técnicas son unas crueles torturas en cualquiera de sus variantes y un torturador lo sigue siendo aunque se trate de justificar diciendo que es por el bien de la víctima (hacer el bien a alguien que es una víctima, creo que es un giro imposible). Tratar de educar a las personas a base de destruirlas antes, NUNCA puede ser justificable. No me cabe en la cabeza que tipo de personas pueden ser aquellas, que con retorcida y cruel paciencia, machacan a una persona hasta su total degradación física y psicológica, como tampoco concibo que haya nada lo suficientemente importante para justificar esta brutal táctica.
Es una simple opinión que expongo con total humildad.
Bueno… Le ruego me disculpe el tiempo que haya podido hacerle perder y agradeciéndole su gran labor, se despide un incondicional suyo….
Un saludo.
24 Septiembre 2007 a las 3:34 pm
No se si aparecera este comentario, ya que no trata del tema expuesto, y no se si usted (punset) lo podrá leer, ya que no he encontrado ninguna direccion a la que enviarle una información, que realmente me preocupa. Trata sobre el sida el sida y como el vih = sida no es cierto… que el sida se cura, etc. La información que dan algunos cientificos sobre este tema parece logica, pero claro, yo no estoy muy metido en el mundo de la ciencia y me gustaria saber si ciertamente es verdad lo que se dice. Como usted es un gran divulgador cientifico y tendra mas información y conocera a gente relacionada con el tema del sida seria interesante que hiciese un articulo sobre este tema sea cierto o no para que la gente, como yo, no entrase en confusiones erroneas.
Le dejo algunos sitios de donde he sacado la información para que usted mismo cea:
http://www.laverdaddelsida.com/
youtube:
-Entrevista al DR. Jaime Fiol
-El negocio y la estafa del sida vih “ dos partes
-Conferencia DR. Roberto Giraldo en Morelia “ dos partes
25 Septiembre 2007 a las 12:56 pm
Sobre el tema de la conciencia y el Yo recomiendo leer a:
-Richard Dawkins (para saber qué es la evolución y qué compartimos con el resto de formas de vida, y así no dejarnos guiar por prejuicios en temas tan delicados)
-Daniel Dennett (uno de los más importantes filósofos de la mente, la evolución y la cognición; imprescindible)
-Susan Blackmore (esta psicóloga y filósofa afirma que la unidad de la consciencia, el Yo, no es más que una ilusión)
-Antonio Damasio (en su obra “El error de Descartes” trata las emociones, los sentimientos y la mente y arroja una hipótesis muy interesante sobre la conciencia a nivel neurobiológico; además de ofrecer una cantidad inmensa de referencias bibliográficas sobre el tema)
Los libros de estos brillantes autores los podéis encontrar en ediciones de bolsillo, en vuestra librería favorita
Y si queréis más información, siempre está la Wikipedia:
http://es.wikipedia.org (en castellano)
http://en.wikipedia.org (en inglés)
26 Septiembre 2007 a las 6:18 pm
“Cómo funciona la conciencia”
Pienso que la realidad se estructura en la conciencia, ambas son respectivas. La conciencia consiste en ser “actualización” de su objeto. No puede hablarse de “la” conciencia por la sencilla razón de que la conciencia carece de sustantividad. Conciencia no es sino un carácter o propiedad que poseen algunos, no todos, de los actos que el hombre ejecuta. Hay actos conscientes, pero no hay conciencia. La conciencia no consiste formalmente en “ser-intención-de”, sino en ser “actualización” de su objeto.
Disculpas a Don Eduardo, que esta mañana lo he asaltado, para saludarlo, en el momento que iba a encender un cigarrillo.
28 Septiembre 2007 a las 9:01 am
Mi primera incursión en un blog como éste.
Al vuelo sobre la respuesta más arriba a la interesante aportación del alumno Zen, yo entiendo precisamente que somos en un 100 % presente, y no un 99 % pasado. Este último sencillamente deja de ser por la misma naturaleza cambiante/dinàmica de la existencia.
28 Septiembre 2007 a las 6:14 pm
Curiosa e interesante la reflexión que plantea Filonta…
Relacionado con la CONCIENCIA, me hizo pensar bastante también un pasaje de “El alma está en el cerebro” que venía a decir que ésta es pura química.
En las personas con Alzheimer se vé claro: quedan desposeidas de su referencia y sus pensamientos, de su metaconocimiento (conciencia).
Debe ser un “palo” para las personas religiosas el avance de la ciencia en este sentido, ¿no?
28 Septiembre 2007 a las 8:00 pm
A través del tiempo, millones de personas vivieron con la seguridad de que La Tierra era plana, y después resultó redonda.
Cuando los científicos aún indagan sobre ello, me parece muy aventurado considerar “palo”, para nadie, a lo que aún no se sabe con perfecta certeza.
Quizás, como ya ha ocurrido otras veces con algunas otras, el “palo” se lo lleven quienes pensaron toda su vida que mente y cerebro son la misma cosa.
Saludos
29 Septiembre 2007 a las 1:08 am
Puede que tengas razón, Acm… no sabemos nada.
29 Septiembre 2007 a las 1:18 am
¡Qué bien! POLÉMICA
jeje (en relación a los comentarios de Intoku y Acm)
Según mi forma de verlo la conciencia es un proceso más, integrado en el proceso total que logra mantener el cerebro mientras está vivo, y siempre la hay: un enfermo de Alzheimer la tiene aunque se parezca muy poco a la de un individuo sano. El sentido religioso estaría ligado a “algo” en lo que nosotros como individuos o como sistema estaríamos integrados y podríamos ser más o menos conscientes de ello, está claro que un individuo en el momento que tiene alzheimer no lo podría percibir. Es como una persona que tiene una gran miopía ¿como va a percibir lo que existe a lo lejos cuando no es capaz de ver lo que está delante de sus narices, pero que no lo perciba no quiere decir que no exista o que no tenga que ver con él.
29 Septiembre 2007 a las 1:26 pm
Yo lo veo de otra forma, Carmen:
Pienso en La Humanidad como un cometa que va y viene. Opino que la trascendencia que la conciencia ha tenido siempre, su persecución y estudios, viene dada por descubrir si, como hace el cometa, después de irse vuelve, es decir, sobrevive o desaparece. ¿Qué otro sentido puede tener tanta histórica y sistemática investigación o búsqueda? Nuestra inquietud provino siempre de la certeza de la muerte. Filósofos clásicos de toda cultura y Premios Nobel modernos de cualquier lugar la estuvieron buscando. Unos la afirman, otros la niegan, síntoma este de que ni unos ni otros demuestran lo que piensan. Pero si algo caracteriza a la ciencia es el hecho de que no cesa de encontrar cosas nuevas. Luego en cualquier momento lo que antes estaba ignorado pasa a ser aprendido ahora. Es esta reflexión la que procuro recordar siempre para no ponerme a favor o en contra de lo que todavía se ignora.
No obstante, sería paradójico que quienes escribían sus pensamientos en cuneiforme, arameo, griego, tibetano, copto o latín, despertaran y los vieran, aún hoy, actualizados, reflexionados y debatidos en la era de la tecnología e Internet.
Saludos
1 Octubre 2007 a las 11:40 am
Me parece muy interesante lo que expones Acm. Querría matizar la idea de una linea recta histórica en la que cada vez sabemos más y llegará un momento en que lo que hoy no se sabe, se sabrá, tal como tú expones. Sólo decirte (sin animo de rebatir tus ideas) que yo creo en esa acumulación: a partir de algo se crea algo más; pero ese algo más no tiene porque ser mejor, ni más cierto. Cuando voy a una biblioteca y busco los comentarios de alguien que esté en mi mismo órden de referencias el libro que escojo es de los más actuales y más occidentales; si lo que busco son comentarios inteligentes y veraces mi busqueda se hace mucho más plural y ya no es prioritario en absoluto la actualidad del libro.
1 Octubre 2007 a las 2:40 pm
Completamente de acuerdo contigo, Carmen.
Saludos
3 Octubre 2007 a las 8:50 am
Me parece interesante la feflexión sobre la consciencia como percepción actualizada de la realidad. Claro que no puede ser input y output al mismo tiempo o no existiría, el conjunto vacío matemático cumple esas condiciones lógicas…
Por otra parte comprobaré los autores que se mencionan (hay mucho material en http://www.scribd.com )
Alguien comentaba aquí algo de “antes del Big Bang” y le contestaré: la teoría actual del universo no tiene ningún problema en definir un universo cerrado en el tiempo, con principio y final; el tiempo es simplemente es una dimensión adicional. La conciencia está contenida en, o es igual a, este universo.
Esto tiene su lógica si estudiamos la entropía: cómo aumenta el desorden en el universo al mismo tiempo que se enfría, o cómo las sociedades humanas van recabando información.
¿Será éste un proceso maestro que, como en el cuento de Asimov “La última pregunta”, termine con el universo mismo cuando éste se enfríe y organice constituyendo una consciencia suprema?
http://www.scribd.com/doc/269456/The-Last-Question-Short-Story-by-Issac-Asimov
3 Octubre 2007 a las 9:13 pm
La Conciencia, que maravillosa palabra. Somos Conciencia, somos seres conscientes, conscientes de nuestra existencia. Pero, ¿qué es ser existente? La Vida es el reflejo de la Existencia, una inspiración y una expiración y, a ambos lados, El Todo. Pero durante la expiración está el presente el Todo ¿De qué otra manera podría ser?
La expiración es la perturbación del campo, es la forma, es el tiempo, es mente y al tiempo es Mente y es Eternidad.
El ser humano siente un impulso por conocerse, ¿por qué? ¿Qué le falta? Desea retornar a la Mente, a la Conciencia. Las divagaciones temporales típicas de la mente surgen de los ”vrittis”. Todo son vrittis (emociones, pensamientos, miedos, conceptualizaciones del entorno, ideales…)
“La mente puede escoger”. La Conciencia, por suerte, no es la memoria. La memoria concepto tal alardeado en nuestros tiempos, es la biblioteca de nuestros miedos, de nuestras fustraciones, de nuestros deseos, de nuestros sueños… es la cárcel de nuestra libertad. No podría ser de otra manera, sino moriríamos.
Los vrittis nos tienen prisioneros en su cárcel mental, una cárcel que nos impide ver La Mente, La Gran Mente que nos une, que nos ama, la Conciencia Pura a la que todos volvemos tras la expiración.
Lo importante aquí es ¿queremos regresar a la Gran Mente una vez muertos o Gozar de la Gran Mente al tiempo de estamos vivos?
La Conciencia nos llama, por eso buscamos, pero ¿estamos dispuestos a perder el control sobre nuestra individualidad?
No hay que horrorizarse porque todo sea vacío, el único vacío que hay es la falsedad de los “vrittis”. Lo demás es Existencia Pura, un diamante cristalino y diáfano. El Amor Eterno que lo inunda todo, que lo crea Todo.
4 Octubre 2007 a las 11:50 am
Para dejar a un lado todas esas cosas “sin sentido que hemos aprendido” y aprender otras “con sentido” tendremos que enfrentar la REALIDAD: La existencia de las emociones tal y como son. Como lo haremos no lo sé.
Tenemos que tener en cuenta la extraordinaria habilidad de los humanos para distorsionar la realidad. Por eso creo que tu insistencia en que esta materia, las emociones y su gestión, entre a formar parte del curriculum escolar es fundamental.
Los adultos se aferran con mucha fuerza al “mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Supongo que enfrentar a estas alturas la idea de un yo irracional, al que hay que hacer frente racionalmente, puede resultar aterrador. Esa realidad eliminaría de un plumazo un billón de exusas por las que hacemos las cosas que hacemos. La realidad es muy tozuda, y con frecuencia, dolorosa.
7 Octubre 2007 a las 7:19 pm
Entiendo la conciencia como la sensación de que yo soy yo.
Cuando hablan de universos paralelos en los que podemos ser diferentes, me da lo mismo. Yo únicamente me siento en este universo.
Me he levantado como la mayoría de los días .Si alguien me dijera que por la noche me sacaron de casa a la fuerza, me torturaron y luego borraron mi memoria de ello de manera definitiva yo estaría consciente cuando me torturaron pero cuando me he levantado para mi ha sido como un día normal. Fui consciente de la tortura pero ahora no me acuerdo. Sin embargo tampoco soy consciente de que haya sucedido, luego la conciencia necesita de la memoria para ser consciente.
Por otro lado llevo mucho tiempo planteándome una paradoja sobre la conciencia que no consigo resolver, el de las cabinas de tele transportación.
Colocar átomos de igual manera que están en otro sitio no incumple ninguna ley universal simplemente que hoy no tenemos la tecnología para poder hacerlo a gran escala como por ejemplo copiar átomo a átomo a otro ser humano.
(En el futuro).Tenemos dos cabinas. Entro en la primera, estoy viendo el número uno que hay dentro y soy consciente de ello. Luego un superordenador analiza de qué manera están (en un instante dado) colocados los átomos de mi cuerpo y me desintegra, integrándome en la cabina numero dos (los átomos de un mismo elemento son iguales por lo tanto pueden ser cogidos de cualquier sitio). En un instante paso de ver el número uno al número dos de la segunda cabina. Salgo de la cabina número dos siendo consciente de lo que ha pasado, sigo siendo yo.(Ya pero…) Resulta que me dicen que en realidad no me desintegraron de la cabina numero uno. Ahora somos dos pero ¿cómo puedo estar consciente de mi mismo en los dos?.(Recuerdo que somos iguales átomo a átomo.)
7 Octubre 2007 a las 8:06 pm
Posiblemente la respuesta a tal paradoja se encuentre en la imposibilidad de coexistir idéntico a ambos lados del Horizonte de Eventos.
Saludos
13 Octubre 2007 a las 8:05 pm
gracias
24 Octubre 2007 a las 12:14 am
En realidad todo es pasado, solo es que no nos acordamos de la ultima vez que estuvimos aquí.
28 Octubre 2007 a las 4:56 pm
el ser humano no solo tiene vista en los ojos, es el unico ser que ha visto a dios, culo ve y culo quiere, el culo que ve es el culo que quiere, ver si pero tocar no puede.
30 Noviembre 2007 a las 3:32 pm
Leyendo este artículo y los comentarios, me vienen a la cabeza mis clases en el instituto (soy profesor de Ciencias naturales), donde uno de los mayores debates que se establecen (12-13 años, incluso más) es si somos “animales o personas”. Después de analizar componentes, tripas y funciones quedan convencidos de que somos animales pero…. siempre con algo especial, La INTELIGENCIA…. La RACIONALIDAD… cuando todo ello se ha desmontado (Y no es fácil) sólo aparece un rasgo aparentemente diferencial y cualitativamente diferente, “la conciencia de nuestra propia existencia y la de los demás”. Llegados a este punto, desaparece la ciencia y aparecen las emociones: ¡¡vale, vale somos animales, pero diferentes!!. Personalmente, estoy convencido de que todo es fruto de nuestra forma antropocéntrica (por otro lado muy animal) de analizar el entorno: al no comprender el TODO nos erigimos en centro del universo. Sólo nosotros lo comprendemos y gracias a nosotros es consciente de sí mismo. Sin nosotros no existiría. Tranquilizamos así la insoportable sensación de tránsito sobre este mundo… o nos inventamos un Dios y delegamos en él todas nuestras dudas. No creo, por ello, que seamos los únicos seres autoconscientes, ni en este mundo ni en otros: no es una “cualidad” sino una “cantidad”, muy alta, es cierto, pero no exclusiva. Claro que esta exclusión nos concede el derecho de explotación absoluta de nuestro entorno, incluso de nuestros semejantes, sin que por ello se remuevan demasiado nuestras conciencias. Sólo esta inclusión en la “humanidad” del resto seres vivos nos haría respetar la casa común de todos y vislumbrar un cierto atisbo de supervivencia futura.
15 Febrero 2008 a las 10:26 am
Barbara…
Un gran articulo , se lo pasare a una amigo que tiene problemas. Gracias…
26 Febrero 2008 a las 7:10 pm
Muy Buen artículo
Creo que para que funcione casi perfecta la conciencia, tiene que estar conectado con el corazón, con los buenos sentimientos, pero eso es trabajo individual y nadie pero nadie puede hacer por Tí lo que a Tí te corresponde Hacer… considero que siempre debe de existir en el Ser Humano: la inocencia de los niños, el impetu de los adolescentes y la madurez del adulto.
12 Junio 2008 a las 9:53 am
Hola a todos.
Respecto de lo muy valioso que expuso antyes aquí José Manuel García R. Dice:
(El 23 Septiembre 2007 a las 10:23 pm)
“Hablando de conciencia de uno mismo: la conciencia humana….Las claves para construir la conciencia no son el espacio sino el tiempo. Las neuronas en vez de ir intercambiándose información, unas con otras, como lo presumía la ciencia, a través de la conectividad celular para formar imágenes y sensaciones, lo hace de una forma diferente.Todas las neuronas encargadas de transmitir percepciones, envían simultáneamente, desde donde estén, cargas eléctricas, pero no al unísono, sino que tiene que haber algo que las registre o las lea. En este punto interviene un barrido, tipo radar del cerebro, que se encuentra en el tálamo, en el núcleo intralaminar. El diálogo tálamo-corteza determina la conciencia de sí mismo.” . A propósito de esto:
En el Diario CLARÍN en la década de 1990 se expuso una Infografía titulada algo así: “HOLA CORTEZA, AQUÍ TÁLAMO”, donde por 1ª vez hbabía yo tomado conocimiento de lo que se relata aquí por José Manuel.
Muy buena era infografía. Lástima no citaba fuente de origen de la información. Por lo anterior, pregunto 2 asuntos sencillos y concretos:
(a) Será q
12 Junio 2008 a las 10:11 am
- Sobre lo que el 23 Septiembre 2007 a las 10:23 pm,
José Manuel García R., valiosamente dijo:
“Las claves para construir la conciencia no son el espacio sino el tiempo….Todas las neuronas encargadas de transmitir percepciones, envían simultáneamente, desde donde estén, cargas eléctricas, pero no al unísono, sino que tiene que haber algo que las registre o las lea. En este punto interviene un barrido, tipo radar del cerebro, que se encuentra en el tálamo, en el núcleo intralaminar. El diálogo tálamo-corteza determina la conciencia de sí mismo.”
- A propósito de esto, dos pedidos:
a). En el Diario CLARÍN (Argentina), en la década de 1990, tal vez en 1992, había aparecido una interesante infografía sobre este tema, que ahora nos rescata José Manuel; no puedo localizar esa Infografía. ¿Será que alguien tiene más suerte que yo y consigue el artículo?. Puede servirnos a muchos. Se llamaba algo así como “HOLA CORTEZA, AQUÍ TÁLAMO”.
b). En todo caso, José Manuel, u otro de los participantes de este Foro, ¿Será que podría/n ser tan amble/s de volver aquí dando referencia/s bibliográfica/s accesible/s desde Internet para conocer más sobre esta cuestión puntual?. Gracias, muchas, por mí. Y tal vez también para otras personas. Saludos.-
2 Octubre 2008 a las 10:27 am
Antes de nuestra incomprendida consciencia esta la consciencia del eterno, del todo, de dios, la nuestra es un pequeño reflejo de esa consciencia preexistente, el vacio que somos es rellenado de espiritu que es lo que nos da vida, por tanto no hay vacio hay dios omnipresente,conciencia eternamente omnipresente. Si no podemos comprender nuestra conciencia como comprenderemos la preesistente. La consciencia surge del accionamiento en el cerebro de ese espiritu, o fuerza vital incomprnsible para nuestro intelecto pero real, ahora hay surge la mente, y el alma, dentro de la maquina interactuando en ella, construllendonos haciendonos lo que somos humanos, pero a la vez fuera de ella porque no probiene de dentro nuestro si no de fuera al ser materia y vacio y cuando el espiritu se va morimos, la materia vuelve a la tierra de donde surgio,la quimica vuelve a la quimica, el vacio se desace en mas vacio y el espiritu regresa de donde surgio. Nosotros como bien dicen los cientificos compartimos el 99% de material genetico con los animales pues somos surgidos de la tierra al igual que ellos pero en ese 2% esta la difrencia de ser semejantes a la gran conciencia incognoscible y asi somos unicos en el planeta.
2 Octubre 2008 a las 10:33 am
continuo: y al dejar este plano material nuestra conciencia vuelve a la gran conciencia, retorna a la vida para ahora realmente vivir.
24 Julio 2009 a las 9:54 pm
Sin memoria no hay consciencia, pero habría que definirla, acotarla, buscar su epicentro y nos encontraríamos que todo el pueblo levanta la mano; sin papeo no hay neurona que valga.
La consciencia muestra dos vertientes, atracción y repulsión o bienestar y malestar, por lo que el Zen me parece chachi piruli.