Autor: Eduard Punset 26 octubre 2009

Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Los que tienen la manía de contradecir siempre al que está delante no gozan de tiempo material para paliar el efecto perverso de su ánimo contradictor.

¿Cómo podemos aplicar en la vida cotidiana los resultados de este hallazgo experimental? ¿Cómo podemos coadyuvar a que la ciencia penetre en la cultura popular? Es evidente que los experimentos efectuados sobre los méritos relativos del cumplido y de la anatema del contrario pueden ayudar a mejorar la vida en común de la pareja. O, simplemente, a sacar las conclusiones pertinentes que pongan fin a la ansiedad generada en el contexto de esa convivencia.

abuso verbal
Anuncio de la Juvenile Protective Association en una campaña para generar conciencia sobre
las profundas heridas psicológicas que deja el abuso verbal. (Fuente: Delyrarte.)

La primera conclusión que se desprende de los experimentos sobre los efectos de la contrariedad provocada por el discurso agresivo se aplica a la pareja y a todas las demás situaciones que puedan contemplarse como la vida en sociedad o la política. Antes de decirle a alguien: “Te equivocas de cabo a rabo, como siempre”, habría que pensárselo dos veces.

El efecto de la palabra desabrida es más perverso que la propia sucesión de hechos. El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero. Es muy fácil constatar con los niños de tres o cuatro años los efectos indelebles de aprehender una palabra por escrito, de captar su significado plasmado mediante letras. Una actitud perversa la pueden imaginar con un dibujo sencillo —de un chimpancé empujando a otro al río o de una persona soltando una piel de plátano en la baldosa que está a punto de pisar un anciano—, pero en cuanto un niño ha aprendido a escribir “perverso” le quedará grabada para siempre esa palabra. El poder de la palabra escrita en los humanos supera todo lo imaginable. No me pregunten por qué.

Tal vez la palabra escrita —se empezó a practicar hace unos tres o cuatro mil años— comportaba una dosis de compromiso que nunca tuvo la palabra hablada, aunque lo pretendía: “Te doy mi palabra”, se dice. Los acuerdos contractuales son de fiar cuando se explicitan mediante un texto escrito y es recurriendo a su constancia cuando se pueden exigir comportamientos anticipados.

Lo que estamos descubriendo —ahora que científicos como el psicólogo Richard Wiseman se adentran en ello— es lo que le pasa a la gente por dentro cuando se comporta de una manera determinada. Más de un lector se preguntará, por supuesto: “¿Es posible que durante miles de años hayamos prodigado menos cumplidos que acusaciones, sin saber que estábamos destruyendo la convivencia de una pareja o de una sociedad?”. Ahora resulta que, después de años investigando las causas de la ruptura de una pareja, el porcentaje de las que desaparecen es mucho mayor cuando uno de los miembros es extremadamente tacaño en los cumplidos, costándole horrores admitir: “¡Qué razón tienes, amor mío!”.

Que conste que los mismos experimentos están haciendo aflorar una sospecha centenaria. No sirve de nada mentir y buscar maneras alambicadas de hacer creer al otro que compartimos su criterio, estando a años luz de hacerlo. Cuando los consultores de parejas problemáticas o en vilo aconsejan mayor recato, fórmulas envolventes que disfracen la situación real o sobreentendimientos subliminales, no consiguen engañar a nadie.

Siendo eso así, resulta inevitable preguntarse por los efectos sociales de que la mitad de la población esté siempre imputando al resto razones infundadas, taimadas, perversas, interesadas para explicar su comportamiento. Será muy difícil no sacar la conclusión de que esas palabras calan hondo en la mente colectiva y acaban dividiendo en dos partes irreconciliables a la sociedad.



109 Respuestas to “Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto”

  1. De Alicante:

    Bueno u otra solución muy sencilla para resarcir el insulto, pedir disculpas a la otra persona ofendida o herida por el mismo insulto y la próxima vez no volver más a insultar a la misma persona o al resto de la gente. A veces la continencia de toda la sociedad puede ser esencial.

  2. pili:

    me gustaría saber que decirle a mi marido determinada cosa que pienso sobre algo dice que hay cosas que son suyas y que yo me meta porque no lo entiendo; ejem: el quiere poner el coche en una cochera que se encuentra a 1/2hora y yo le he dicho que estaba demasiado lejos ,el se pone a chillar y me dice que siempre le contradigo cuando lo único que hago es decir lo que pienso. Espero que me ayude. atentamente pili.

  3. pili:

    he querido decir que el dice que yo en la cocina y el en sus cosas.

  4. Psicólogos Barcelona:

    Muy interesante esta estadística, ¿Tenéis algún link con más información de este estudio?

  5. Los Cien Mejores Blogs de Psicología | Psicólogos Bilbao. Yolanda Pérez:

    […] Artículo destacado: Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto. […]

  6. Ainhoa:

    ¡Muy interesante! ¿Porqué será que los humanos estamos tan empeñados en prestar más atención a lo negativo que a lo positivo?

  7. La atención al cliente - Celer Soluciones:

    […] resulta completamente inútil) y todo ello sin bajar la guardia porque como señala Eduard Punset «Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto»   y asimismo una metedura de pata en un mal momento o una negligencia puntual en una gestión […]

  8. Roberto:

    Hola Eduardo, excelente articulo, siempre veo tus programas, eres una persona de admirar

  9. Loardo:

    Yo pienso que no es necesario 5 cumplidos, con 3 con una alta calidad es suficiente

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