Autor: Eduard Punset 30 enero 2011

A mitad de curso surgen dudas de todo tipo. “Temo haberme equivocado a la hora de elegir” una determinada carrera; o bien “nunca debí haber confiado” en tal persona; “no sé qué me falta” que no acabo de sentirme seguro.

Es fascinante pensar que la mayoría de la gente no ha tenido la oportunidad de analizar el fundamento de sus dudas. Tomemos un ejemplo que afecta a millones de jóvenes y a sus padres. ¿Qué elemento debe ser el mío? –que es tanto como adivinar qué profesión elijo–. La pregunta no tiene ahora una respuesta fácil, porque el pensamiento científico está vaciando de contenido un arma que hasta ahora se había utilizado profusamente y con gran seguridad. Me refiero al llamado “coeficiente intelectual”.

Las generaciones anteriores estaban primordialmente interesadas en descifrar las capacidades de personas que buscaban un trabajo típico de lo que demandaba la sociedad industrial: ingenieros, economistas y científicos. Se prescindía erróneamente del vasto y fecundo campo creativo representado por las artes. Se creía que con un simple algoritmo se podía medir la inteligencia de cada cual y que esta se hallaba en los más preparados para los puestos más demandados.

Son muchos los que no se han percatado todavía de que todo ha cambiado. Hemos perdido confianza en los índices de inteligencia para medir la inteligencia y sobre todo la capacidad creativa de una persona. Hoy sabemos que difícilmente un solo universo puede prodigar lo que la sociedad necesita; son precisas interacciones entre fuentes académicas y creativas o artísticas.

Eduard Punset: De mayor seré... lo que me guste

Jóvenes universitarios se forman en la fascinante biblioteca Jacob und Wilhelm Grimm Zentrum, de la Universidad Humboldt de Berlín (imagen: usuario de Flickr).

Los jóvenes y sus padres deberían buscar menos lo que hay alrededor suyo e intentar penetrar en cuál es el elemento vocacional de su hijo. ¿En qué aprendizaje me siento bien? Esa pregunta es mucho más importante que descubrir cuál es la demanda o el empeño de un determinado sector fuera de uno mismo. Vale la pena enumerar los secretos de la creatividad pródiga, además, en puestos de trabajo.

Lo primero es estar seguro de aquello que uno disfruta haciendo. Los padres deberían –al aconsejar a sus hijos– intentar desentrañar el aprendizaje añorado por sus hijos. ¿En qué les gustaría trabajar o pasar su vida? Eso es lo importante. El segundo secreto de la creatividad y el trabajo futuro es la pasión. Seguro que hay un aprendizaje al que nos gustaría dedicar la mayor parte de nuestro tiempo de forma apasionada; sin que nos demos cuenta de que pasa el tiempo. El tercer secreto de la creatividad que tanto hemos descuidado es algo más duro, a veces, de sustentar de manera prolongada. Pero es perfectamente posible hacerlo si se dan los dos primeros requisitos: ser consciente de la vocación sentida apasionadamente.

Se trata, claro está, de intentar controlar la situación y solo existe una manera para controlarla, y es profundizando con disciplina y rigor en el conocimiento de esa pasión. Hay un cuarto secreto de la creatividad necesario para compensar la falta de interacción entre ciencia y arte. No es posible fijarse un objetivo ambicioso, aunque sea la consecución de lo que se considera el elemento o vocación propia, sin asumir algún riesgo.

En el Renacimiento se había producido ya una verdadera revolución, en la que la creatividad –sobre todo a través del arte– acompañó a la ciencia. Vino después la Ilustración, en la que todo el aparato ideológico, mental y numérico estaba diseñado para garantizar el progreso de la revolución industrial. Desde entonces, la separación absurda entre contenidos académicos y emociones, entre ciencia y creatividad, marginó a esta causando un daño incalculable.



114 Respuestas to “De mayor seré… lo que me guste”

  1. Mery:

    Muy buen artículo!. Me cayó como anillo al dedo, porque en estos días me he sentido triste ya que recientemente terminé mi carrera (Ing. Computación) y la verdad que me encanta. Tengo cuatro años trabajando en el área de informática, sin embargo no he encontrado el trabajo que me llene, que me apasione. Hace dos meses me atreví a dejar mi trabajo, a pesar de que necesito el dinero, porque me deprimía mucho; me iba al baño a llorar, contaba las horas y en las mañanas me sentía castigada teniendo que ir otra vez a cumplir con 8 horas de trabajo sin motivación. La verdad, que eso me hizo mucho bien, me siento libre. Lo que me preocupa ahora es que no estoy segura de qué quiero hacer como profesional y me pregunto cuándo voy a encontrar esa respuesta, porque el tiempo pasa y hay que saber aprovecharlo.

    Gracias a Punset y todo su equipo por este trabajo tan importante que realizan.

  2. Luis:

    Gracias por este artículo, Eduard. Me veo bastante reflejado en él, bueno… lo que yo viví hace unos 15 años ya. Siempre me pregunto si yo actuaré con mis hijos como mis padres lo hicieron conmigo entonces; quiero pensar que no, que si precisamente aquello provocó una enorme frustración en mí, no lo repetiré, pero lo cierto es que aún no me he visto en esa situación y no lo puedo saber.

    En mi caso viví los 18 años en pleno “boom” de la Universidad, y menosprecio del resto de enseñanzas (artísticas, plásticas, formación profesional, etc…). Las universidades estaban a rebosar, se permitían el lujo de no aceptar a cualquiera, había plazas limitadas, nota de corte, etc.., y aquello acabó marcando a los de mi generación: debíamos sentirnos contentos por tener la oportunidad que no tuvieron nuestros padres, pero en muchos casos no sabíamos ni por qué estábamos allí ni para qué. No os cuento si la única opción era la universidad de una ciudad de provincias con cuatro carreras nada más, porque el dinero no daba para ir fuera…

    Así, he visto cómo muchos de nosotros dedicamos 5 o 6 años de nuestras vidas a estudios que no nos apasionaban en absoluto (nuestra pasión no se impartía en la Universidad, desgraciadamente, o no sabíamos aún cuál era, porque nadie nos dijo que tuviéramos que escucharnos a nosotros mismos), para después de ese “parón” intentar buscarse la vida o retomar la orientación de uno mismo hacia lo que de verdad le gustaba.

    Me parece un tema de total actualidad directamente relacionado con la crisis económica, de ideas y de personalidad, con el creciente paro y con la desilusión de los jóvenes. Afortunadamente la formación ahora es mucho más abierta y diversificada, y si no vas a la Universidad no se te ve como menos inteligente. Mientras, la propia Universidad ha visto cómo sus ingresos por matrículas han descendido vertiginosamente, al mismo ritmo que sus alumnos potenciales toman otras direcciones, y puede que también por un notable envejecimiento poblacional.

    Desde luego que la Educación en España siempre ha sido un tema sin resolver y mal planteado, pero lo que más me preocupa es la inercia que puede imprimir en las personas una determinada forma de pensar en términos de rentabilidad a corto plazo por el hecho de estudiar una carrera “con futuro”, el qué dirán, etc…

    Nunca he escuchado ninguna queja de nadie por el hecho de que en mi generación muchos tardaran 7 años o más en terminar una carrera de 5, que se encontraran siempre desmotivados, que al final la abandonaran, o que nuca hayan encontrado un empleo relacionado con ellas después de 15 años. Y a mí me parece desastroso, en todos los sentidos; aunque sólo sea porque es una forma terrible de desperdiciar recursos humanos e ingentes cantidades de dinero en una formación que nunca caló en las personas porque les faltaba la orientación adecuada y la PASIÓN de la que habla en Sr. Punset.

    ¡Gracias por este artículo, Eduard!

  3. Colegio: San Francisco de Asis:

    A la hora de elegir nuestro futuro ¿Hasta qué punto la sociedad interviene en dicha decisión? ¿Influye una mala decisión laboral a la autoestima de las personas?

  4. juan:

    Yo no creo que el trabajo a realizar o la vida profesional, universitaria tenga que ser vocacional. Lo que si tiene que hacer es darme una salida para poder ganarme la vida, cosa que en estos momentos no ocurre. Creo que una vocación puede realizarse fuera del trabajo , también dentro, pero en general vocación y vida profesional tienden a no encontrarse. Si mi vocación es también mi profesión y me gano la vida con ello, pues bien, pero son varios y complejos los factores para llevar una vida profesional satisfactoria. Disiento, pero hizo que pensara en ello…

  5. H:

    Cuánta razón. Por desgracia la sociedad no se basa en “explotar” la vocación de los jóvenes, puedo explicarlo de primera mano. Yo estudio primero de Periodismo, fuera de mi casa, ya que en mi comunidad autónoma sólo hay tres carreras (literalmente) de letras, me atrevería a decir que el 80% de las facultades son o bien de Ciencias de la Salud (Enfermería y Medicina) o Ingenierías. Últimamente me he dado cuenta de que la gente piensa que estudiar algo relacionado con las Ciencias Sociales o con las Humanidades es “mediocre” y, bueno,ya no quiero ni pensar en el “apartheid” que se ha hecho a las Artes… Cargamos con un gran prejuicio. No quiero desprestigiar a las demás ramas, pero nadie piensa que gracias a las dichosas Ciencias Sociales,las Humanidades y las Artes existe la cultura, la política, etc…
    De pequeña yo quería ser escritora de libros para niños y gracias a una profesora que me dijo el año pasado “a ti se te nota a leguas que eres una chica de letras” se que esto es lo mío, lo que me completa, y aunque me repitan a menudo que no voy a encontrar trabajo como periodista, me da igual, porque como dijo mi madre “todavía no podemos leer el futuro así que tu estudia lo que realmente te guste y si realmente lo deseas, lo conseguirás”

  6. AURORA:

    Mi mejor amigo es Superdotado.
    Me gustaria saber más cosas, para poder comunicarme mejor con él.

  7. Patricia Cabrera Zagal:

    Comparto plenamente este enfoque, tanto es así que he dedicado toda mi vida a estudiar CÓMO pesquisar la vocación de una persona. Esta investigación la he llevado durante toda mi vida (más de 20 años) y finalmente pude dar con las observaciones precisas que la presagian. He creado los instrumentos que conduzcan a su encuentro y los he expuesto en el sitio mi-carrera.com . Por este trabajo he recibido el Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa 2004, como también el sitio ha sido seleccionado por Google entre los Expertos en Educación del habla hispana. Este trabajo está a disposición de todos en línea, gratuito y autónomo.

  8. Pasión, tenacidad y esfuerzo. (José Luis Gascó) | Campus y Empresa:

    […] el hecho de que los candidatos se postulen a aquellos puestos que realmente les interesan y para los que se han preparado, de esta forma será más fácil que el candidato seleccionado, una vez incorporado, pueda llegar […]

  9. Pasión, tenacidad y esfuerzo. (José Luis Gascó) | El blog de Campus y Empresa:

    […] el hecho de que los candidatos se postulen a aquellos puestos que realmente les interesan y para los que se han preparado, de esta forma será más fácil que el candidato seleccionado, una vez incorporado, pueda llegar […]

  10. Ciencias o Letras o a quién quieres más |:

    […] Del blog de Eduard Punset […]

  11. naty neira p:

    hola yo tengo 24 años y la vd es ke solo llegue hasta cuarto medio ya no me la pude para mas la cabeza es decir no me dio la cabeza para mas punto y al final mi papa puso un negocio y trabajo con ellos 2 mama y papa en el comercio si me gusta el comercio es rico

  12. Ruth:

    Cuándo terminamos de leer artículos como este nos motivan y apasionan, salimos dispuestos a dar lo mejor de nosotros en aquello que nos gusta, pero claro.. hay que pagar facturas¡¡ Más cuando se tiene hijos… uno busca un trabajo de lo que le gustaría ser y claro que sea bien remunerado, pero en el intento acaba uno en un trabajo de lo que hay, que es justamente remunerado, sin tiempo para pensar en otra cosa por que te desbordas entre obligaciones y frustrado… no es el momento de ser pesimista, si lo sé¡¡ Pero si hicieran un sondeo de la mayoría de los trabajadores .. trabajan sólo por dinero y pagar las facturas, sin tiempo y de prisa, olvidando eso que les llamaba a ser… por que simplemente no cubrirían los gastos con su vocación. Pieno se necesitan días de más de 24 hrs para hacer un doble esfuerzo y trabajar paralelamente en lo que te hace feliz y el que paga facturas hasta que se puedan pagar las facturas con o que te hace feliz

  13. Marta:

    Eso mismo pensé yo al elegir la carrera que quería hacer cuando terminé selectividad. Y entonces decidí hacer Biología, cuando yo había hecho un bachillerato de ciencias sociales ya que cuando empecé bachillerato estaba en una etapa de la vida en la que las carreras relacionadas con administración y económicas tenían muchas salidas debido a la situación económica española que era flamante. Las dos primeras semanas de universidad fueron horribles no me enteraba de nada en clase y estuve a punto de cambiarme de carrera pero a las dos semanas comencé a enterarme. Conseguí aprobar asignaturas que no había dado en mi vida y con las cuales mis compañeros me llevaban 4 años de ventaja porque las habían estudiado desde 3ºde la eso hasta finalizar 2º de bachillerato tuve que escuchar de compañeros que como se me ocurría haber elegido esa carrera y hasta una profesora(la de Física,que por cierto la aprobé) me dijo sarcásticamente que “estábamos en la facultad de ciencias” . Pero no conseguí aprobar todas para conseguir la beca del segundo año . Al segundo curso tuve que estudiar bajo una presión enorme porque mis padres no conseguían el dinero para pagar la matrícula ya que me estaban pagando el piso y todos los gastos de estar fuera de casa y temía el momento de que cualquier día me llamasen de secretaría y me echasen de la facultad. Y no pude ante tanta presión y estrés, sacar el curso adelante y abandoné mis estudios después de dos años con toda la pena. Al día de hoy vivo con la frustración de haber tenido que dejar mis estudios por motivos económicos y no por falta de vocación ni porque se me diera mal sino porque hubiera necesitado un año más que el resto de mis compañeros por falta de base en algunas materias pero el sistema de becas española no me lo permitió. También estuve buscando trabajo mientras
    estudiaba para costearme mis estudios y no el Estado pero no encontré. A si que después de haber pasado por la Universidad y saber lo que allí se cuece los futuros científicos será personas sin vocación que se han sacado sus carreras a base de dinero o superdotados pero con poca vocación. Hay algunas carreras en las que no es necesaria la pasión para cumplir con su función pero la profesión de Biólogo/a necesita de muchísimos sacrificios en parcelas personales y creo que la mayoría se quedarán por el camino para evitar ese sacrificio o trabajaran en los laboratorios con una conducta pasiva. Mientras que otras personas que tienen mentalidad científica y que podrían convertise en grandes descubridores quedarán fuera por motivos económicos. Conclusión: no se trata de ti ni de tus buenas intenciones sino de lo que te permite la vida( situación política-social). Al fin y al cabo todo se resume en una cosa: EL DINERO.

  14. Marta:

    Se me olvidaba decir que al día de hoy después de haber estado trabajando de manera temporal como camarera, cuidando a personas mayores, conserje. Estoy parada y no encuentro para trabajar ni de barrendera…

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